Puan

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‘Puan’, de María Alché y Benjamín Naishtat
Con Marcelo Subiotto, Leonardo Sbaraglia, Julieta Zylberberg, Mara Bestelli, Alejandra Flechner y Cristina Banegas, entre otros
111’. Coproducción Argentina-Italia-Brasil-Francia-Alemania, 2023

“¿De qué va la película?”. Este interrogante forma parte indisociable del mundo cinematográfico, casi tanto como los propios actores y actrices que lo habitan. Pregunta vital cuya respuesta decidirá tanto la decisión final del público por asistir al cine como la de los propios cineastas a la hora de sentarse a rodar.

La violencia en Tarantino, la empalagosa lucha social en Ken Loach o el casi demagógico uso de las desgracias ajenas en Bayona, entre otros ejemplos, conforman claras y concisas contestaciones. No obstante, existen películas que anhelan plasmar en dos horas un largo y diverso abanico de sensaciones y temáticas.

En esta ardua y ambiciosa contienda por condensar cuestiones macizas y complejas se encuentran obras ensalzadas e imitadas hasta la saciedad como ‘Persona’, de Ingmar Bergman, y, por otro lado, largometrajes incapaces de aguantar batallas de tal magnitud, como ‘El árbol de la vida’, de Terrence Malick.

Puan

La argentina ‘Puan’, dirigida por María Alché y Benjamín Naishtat, también se embarca en esta aventura de cohesión de tesis y, pese a que no brilla ni es capaz de encolar con solidez su estructura, logra evitar el derrumbamiento total con dignidad.

En ‘Puan’, un introvertido profesor de filosofía (Marcelo Subiotto) debe luchar contra un rimbombante rival (Leonardo Sbaraglia) para alzarse con una jugosa plaza en la universidad, enmarcados en una Argentina convulsa política y socialmente.

Tres son los pilares fundamentales en este largometraje que fue nominado a mejor película iberoamericana en los Premios Goya 2024: el humor, la filosofía y la lucha social. Sin duda, un trío de reses imponentes que pueden cornear si no se manejan con el mimo adecuado. No obstante, la obra de Alché y Naishtat comienza segura y toma elecciones inteligentes para echar a andar con fuerza.

Acierta el filme al valerse del humor como vehículo para transportar temas serios, ya sean filosóficos o morales, y el contraste que genera el escatológico secreto de su protagonista con situaciones socialmente dramáticas recuerda a grandes éxitos de la comedia como ‘American Pie’ o ‘Ali G’. Sin embargo, el sobreuso que se aplica en estereotipos como el hombre derrotado, el amigo listillo o las feministas radicales termina por extinguir su efecto cómico.

‘Puan’ bebe, de manera consciente o no, directamente de la serie catalana ‘Merlí’. Y vuelve a dar en la diana al utilizar un lenguaje casi coloquial para acercar al espectador a grandes maestros de la historia de la filosofía como Hobbes o Platón. No obstante, un aura de miedo sobrevuela esta película de forma constante. Se proyecta la sensación de que teme parecer simple y comienza a regodearse en peroratas autocomplacientes en pos de mostrar su lucidez.

Charly García daba el pistoletazo de salida de ‘Puan’ rezando aquello de “él se cansó de hacer canciones de protesta y se vendió a Fiorucci”. Con esta declaración de intereses de lucha obrera y social, se hace extraño que la película entre en materia militante cuando el metraje casi ha terminado. Si bien es cierto que –mediante el humor– se lanzan pinceladas combativas a través de salarios que no llegan y alguna queja que otra, ‘Puan’ llega tarde y precipitada.

Pese a esto, vuelve a surgir su intermitente lucidez y, en un recurso tan sencillo como un tango, se retoma el control. ‘Niebla del riachuelo’ torna a ‘Puan’ visceral y consciente de sí misma. Consigue zafarse de lastres anteriores y evita con tan solo unos versos el temido siniestro total.

Ante esta misión casi quimérica de englobar tantas vertientes, los directores argentinos recuerdan a los atletas que se presentan a un triatlón. Deben superar todas las pruebas con muy buena nota para alzarse con la medalla. Si bien es cierto que no logran subirse al podio debido a sus errores, siempre les quedará el pundonor de haber terminado una competición tan exigente.