“Los intelectuales franceses desprecian el ‘noir’”

El doble secreto de la familia Lessage, de Sandrine Destombes
Festival Valencia Negra
Del 9 al 19 de mayo de 2019

El año 1989, los mellizos Lassage, niño y niña de once años, desaparecen de un pequeño pueblo cercano a Aviñón y días después descubren el cadáver de la niña vestida de blanco y con una corona de flores en un cementerio. Han pasado tres décadas y de nuevo desaparecen otros niños de la misma edad y en la misma localidad. Dos policías, Jean Wimez, el veterano que llevó el antiguo caso, y el joven capitán Fabregas inician las investigaciones que les descubren una escabrosa realidad en contradicción con el concepto que tenemos de la infancia.

Es el argumento de ‘El doble secreto de la familia Lessage’, quinto título, el primero publicado en España de Sandrine Destombes, una de las damas negras invitadas al Festival Valencia Negra que en la edición de este año, celebrada del 10 al 19 de mayo, apostó por la visibilización de las escritoras. Así, Destombes subió al estrado, junto a  las británicas Fiona Barton, B. A. Paris, Sharon Bolton y Vanessa Savage, la también francesa Johana Gustawsson y la italiana Antonella Latanzzi.

Portada de ‘El doble secreto de la familia Lessage’, de Sandrine Destombes.

Sandrine Destombes podría traducirse como Sandra Detumbas, un apellido que la autora llevaba a disgusto hasta que empezó a escribir thrillers después de dedicarse a la organización de eventos. “Me inspiro en la realidad, en sucesos que aparecen en los medios, pero más que en hechos concretos en cuestiones polémicas que subyacen en ellos y suelo centrarme en temas feministas o sobre el mundo de la infancia como en esta novela”, dice Destombes. “Cuando me pongo a escribir una historia no sé adónde voy a llegar, confío en mi cabeza que es bastante organizada y en mi poso mental, porque tengo una mentalidad matemática, pero a los jóvenes les aconsejaría que siempre tengan un plan antes de ponerse a la tarea”.

Incesto, suicidio infantil, transexualidad…La historia de los mellizos Lessage apenas tiene escenas de violencia, efusión de sangre o persecuciones, pero está impregnada de  una perturbadora malicia que choca con la presunta inocencia infantil. “Hoy día los niños están excesivamente protegidos y no los preparamos para la crueldad de la sociedad, y eso es grave porque la sociedad nunca ha sido amable ni nunca lo será”, comenta Destombes. “Por otra parte no les dejamos vivir tranquilamente su infancia y las redes sociales representan un agente potencialmente peligroso más. Pagamos un alto precio por desear comunicar con ellos”.

Según su opinión,  la mirada de la mujer cada vez más presente en la novela negra aporta “una mayor empatía con los personajes y la capacidad femenina de observar a la gente y analizar la psicología de los personajes con más detalle y sin necesidad de juzgarlos”.

Sandrine Destombes. Imagen cortesía del autor.

Aunque el género noir goza de gran popularidad en Francia, con numerosos títulos, autores y encuentros especializados,  “los intelectuales lo siguen considerando inferior a la literatura como tal”, señala Destombes que con esta novela ha ganado el premio VSD RTL al mejor thriller francés del año. El relato se publicó por capítulos en las redes cosechando un gran éxito, aunque la autora afirma que prefirió no leer los comentarios para que no influyeran en el desarrollo de la trama. Un argumento que ella concibe como un rompecabezas, un problema matemático, una construcción lógica que no deja espacio para la aleatoriedad y que es, en síntesis, su forma de razonar.

En el festival también hubo una nutrida representación de escritoras españolas: Esther García Llovet, Berna G. Harbour, Lea Vélez o Maribel Medina, así como las pioneras que abrieron camino en la novela negra nacional a principios de los 80, Lourdes Ortiz y Margarida Arizteta, que protagonizaron el encuentro ‘Pioneras del género’, o valencianas como Esperança Camps, que presentará el libro de relatos ‘Assasins valencians’ que ha coordinado, o Anna Moner.

La causa solidaria del festival estuvo íntimamente ligada a su temática feminista. Durante su celebración figuró el hashtag #HeForShe, nombre de una campaña puesta en marcha por ONU Mujeres. Esta campaña busca que tanto los hombres como los niños se conviertan en agentes del cambio hacia la igualdad de género. La campaña persigue influir en materias como Educación, Salud, Identidad Sexual, Trabajo, Violencia de Género o la necesidad de nuevas Políticas igualitarias. Se quiere transmitir la igualdad no como una cuestión de mujeres hablando de mujeres, sino un problema social que nos incluye a todos. #HeForShe huye de identificar la igualdad de género como una lucha y aspira a instalar en el imaginario colectivo la preocupación de que la mitad de la población se ve privada de parte de sus derechos.

Sandrine Destombes. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Esa negra que me cautiva

Festival Valencia Negra
Del 5 al 15 de mayo de 2016

El Festival más oscuro del calendario enfila su recta final dejando una estela de llenazos y ovaciones. Largas colas para ver al escritor francés Lemaitre, el padre de Camille, e intenso fervor ante la presencia, en vivo y en directo, de autores como Juan Carlos Somoza, Rosa Montero, Lorenzo Silva entre otros muchos hasta casi medio centenar. Este fin de semana se celebra el colofón, una firma colectiva en el Paseo Russafa y la representación de La Soga, inspirada en la película homónima de Hitchcock en la sala del mismo nombre. La respuesta del público a esta cuarta edición de VLC Negra ha sido apabullante. Delata una  insaciable sed de mal, crímenes y sangre imaginaria en una sociedad cada vez más pusilánime y sensible, que se blinda ante el horror real.

¿Qué es lo que tanto nos seduce de esa negra de labios sensuales pintados de sangre, pezones duros como balas, que esconde una dosis letal de arsénico en el guardapelos y un estilete en el corsé? Una negra de piel ardiente que a veces muda en princesa de los hielos de mirada gélida. Esa otra dama misteriosa que vino del norte revitalizando un género que languidecía a finales del pasado siglo tras el furor del cine negro y la novela negra americana con Hammett, Chandler y toda la basca.

Pierre Lemaitre en Valencia Negra.

Pierre Lemaitre en Valencia Negra. Europa Press.

Hay que reconocerles el mérito a autores como Stieg Larsson y Henning Mankell que con La quinta mujer y las muchas que siguieron nos dejó con la boca abierta. Gracias a ambos, ya fallecidos, supimos lo mucho que madrugan los escandinavos, las cantidades ingentes de café que consumen, y lo sistemático y minucioso de su trabajo policial. De septentrionales latitudes proceden grandes magos del crimen de ficción algunos de nombres casi impronunciables.

Cajón de sastre

No hay duda ni discusión posible. La novela negra reina en las librerías donde compite con la romántica-erótica y la histórica en el ránking de literatura popular. Una de las claves de su éxito es que funciona como una especie de caja de Pandora, un cajón de sastre si lo prefieren, de paredes permeables que absorbe los contenidos más diversos. Relatos que denuncian la corrupción de las altas esferas, aliadas en ocasiones a los bajos fondos, hoy lógicamente muy en boga, thrillers más o menos truculentos protagonizados por asesinos en serie que van muy en serio, tramas de intriga de estilo más clásico ambientadas en el presente o en otras épocas. Lo social se entrelaza con lo costumbrista, con lo histórico y lo científico, etcétera, en una  amalgama cuyo resultado final depende, naturalmente, del talento literario de cada escritor. Porque no hay que olvidar que estamos hablando de literatura, y aunque las palabras hieren más que las espadas, todavía no pueden matar.

Dice Vicente Garrido que para escribir buenas novelas negras, además de una técnica depurada, hay que tener un alma oscura. No sé si estoy del todo de acuerdo. Creo que algunas personas, como él mismo, poseen una especie de empatía negativa que les permite ahondar en el corazón del mal sin que éste les perturbe. Aunque a larga sea una actividad peligrosa, pues el que se asoma al abismo acaba atraído por él. Así surgen fenómenos como Thomas Harris, con dos obras cumbres del género, El dragón rojo y El silencio de los corderos.

VLC Negra. Cartel de Fernando Cervera.

VLC Negra. Cartel de Fernando Cervera.

Espejo deformante

Amo la novela negra. He leído miles y miles de títulos, seducida por esa negra cautivadora que siempre lleva un as en la manga. Un espejo deformante en el que se refleja nuestro lado más malévolo reprimido en lo más hondo y ofrece en bandeja el desafío intelectual de un estimulante enigma. No importa el número de  muertos que aparezcan, ni los litros de sangre derramada, sino el proceso que sigue el protagonista, bien sea madero, detective, periodista o ama de casa metida a sabuesa. Investigar, ponderar,  poner orden en el caos, dilucidar los hechos y descubrir la verdad con mayúsculas. Sea cual sea su calidad literaria, toda novela negra representa la eterna pugna entre lo racional y los instintos más primarios. La mente y la bestia.

Me pondrían en un brete si me obligaran elegir mis autores preferidos, pues son legión y mis gustos eclécticos. En estos momentos me viene a la mente Lemaitre por sus turbadoras y magistrales descripciones, como la espeluznante batalla de Álex contra las ratas mientras pende colgada en una jaula. También Fred Vargas que maquina prodigiosos argumentos rayanos en lo inverosímil, casi cuentos de hadas, pero tan bien relatados que los disfrutas y te los crees a pies juntillas. Desde Francisco García Pavón, creador de Plinio, Agatha Christie, Arthur Conan Doyle, a los ingeniosos jeroglíficos de John Verdon, algo artificiosos pero resultones, la historia de mi vida está jalonada de títulos negros a todo color. Y espero poder añadir muchos más a esta siniestra y seductora biblioteca.

Rachel McAdams en Sherlock Holmes, versión cinematográfica de la novela de Arthur Conan Doyle.

Rachel McAdams en Sherlock Holmes, versión cinematográfica de la novela de Arthur Conan Doyle.

Bel Carrasco

Lecturas con aire acondicionado

Lecturas estivales
María Dueñas, Isabel Allende y Paula Hawkins, líderes en ventas
Verano de 2015

Tres damas de distintas generaciones y latitudes, en lo más alto del podio, comparten la gloria de ser las autoras más vendidas a lo largo de este largo y tórrido verano. Si las chicas son las que más leen ficción es justo que sean ellas quienes arrasen. Dos muy nuestras y tan conocidas como María Dueñas e Isabel Allende, y una británica, Paula Hawkins que irrumpe con fuerza y viaja en el primer vagón con La chica del tren, best-seller indiscutible de la temporada. Sus derechos de publicación se han vendido a 30 países, estuvo 18 semanas en el número uno en la lista de The New York Times y Amazon, y ya se prepara una película.

Rachel, una obsesiva y observadora treintañera en paro y crisis personal, se acaba de mudar a las afueras de Londres con una amiga y coge el tren de las 8.04 horas todas las mañanas para simular que todavía trabaja, una situación que recuerda la película española La vida de nadie inspirada en un hecho real. En una de las paradas, observa la casa de su ex, Tom, que acaba de tener un hijo y a una pareja que vive cerca de la estación, un toque a lo Hitchcock de la La ventana indiscreta. Comienza a fantasear con ellos y a indagar compulsivamente en su intimidad. Un día, la mujer desaparece y Rachel inicia por su cuenta y riesgo la investigación. Una lectura adictiva, ejemplo perfecto de lo que los anglosajones llaman un libro pageturner, es decir, pasapáginas.

Portada del libro el amante japonés, de Isabel Allende. Plaza & Janés.

Portada del libro el amante japonés, de Isabel Allende. Plaza & Janés.

En El amante japonés Isabel Allende sitúa en la ciudad de San Francisco la historia de una dama adinerada que abandona su mansión y se refugia en una residencia de ancianos que alberga unos clientes bastante peculiares. Mantiene las distancias con los demás excepto con Irina Bazili, una joven moldava a la que convierte en su colaboradora, y que descubre unas cartas en sobres amarillos que contienen misteriosas historias.

Por su parte María Dueñas da de nuevo en la diana con La Templanza su tercer título ambientado en escenarios de la joven república mexicana, la Habana y Jerez durante la segunda mitad del XIX, cuando el comercio de sus vinos con Inglaterra convirtió la ciudad andaluza en un enclave cosmopolita. Historias bien contadas con un punto de intriga detectivesca, como el caso de La chica del tren, o con un despliegue de dramas humanos en lugares lejanos en el tiempo o en el espacio. Es lo que lectores más piden en todas las estaciones del año, especialmente en un tórrido verano como éste, en el que no conviene calentarse la cabeza, sino optar por lecturas que lleven incorporado un buen sistema de aire acondicionado.

A cierta distancia E.L. James exprime el jugo a un fulano llamado Christian en Grey, que en esta cuarta entrega cuenta en primera persona sus trucos de seductor. Aunque la crítica la ha puesto de vuelta y media, se vende bien en competencia con otros muchos títulos en esa línea, erotismo pseudo-duro para amas de casa.

Volver a Canfranc, de Rosario Raro.

Volver a Canfranc, de Rosario Raro. Editorial Planeta.

En cuanto a los autores de la tierra, la castellonense Rosario Raro con Volver a Canfranc y el valenciano Joaquín Camps y su primera novela, La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, encabezan el ránking de los más vendidos.

También esto pasará, un relato íntimo en el que Milena Busquets evoca la relación con su madre, la famosa editora Esther Tusquets; La casa de las miniaturas, una intriga romántica  de Jessie Burton o el polémico libro de Michel Houellebecq, Sumisión son algunos otros títulos que se mantienen en posición destacada.

Historias de ayer

La Segunda Guerra Mundial sigue dando juego, como demuestra La luz que no puedes ver, de Anthony Doerr, Premio Pulitzer de este año, una emotiva historia de amor entre una francesa invidente y un alemán obsesionado por los aparatos de radio. Con Volver a Canfranc, la castellonense Rosario Raro viaja también al pasado para relatar las vicisitudes de un grupo de héroes que ayudan a los judíos a huir del desastre a través de la estación pirenaica. Un aduanero bretón,  una camarera de Zaragoza, un músico o un contrabandista son algunos de los personajes imaginarios que conviven con otros históricos como Josephine Baker y su marido Jean Lion.  “Además de poner en escena la persecución de la libertad y cómo la esperanza puede conducir nuestras vidas, me interesaba subrayar el ensalzamiento de las buenas obras, eso tan poético llamado justicia divina”, señala Raro.

La mágica ciudad de Estambul a principios del siglo XVI es el telón de fondo del último libro de Elif Shafak, El arquitecto del universo. El protagonista es Jahan, un muchacho que llega desde la India acompañado de Xota, su elefante blanco que causa gran sensación en la corte y encandila a la hija del sultán.

Hombres buenos de Arturo Pérez-Reverte,  Flor de piel de Javier Moro o La ley de los justos de Chufo Llorens son otras novelas históricas que han gozado de la estima del público.

Cubierta del libro La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, de Joaquín Camps.

Cubierta del libro La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, de Joaquín Camps.

Cosecha ‘negra’

La literatura de intriga policíaca o detectivesca y los thrillers son sin duda el género más en boga con ejemplos tan sonados como la trilogía de Batzán de Dolores Redondo o el brillante  debú del valenciano Joaquín Camps, una sólida apuesta de Planeta por su primera novela, La última confidencia del escritor Hugo Mendoza.

En este apartado se puede citar, entre otros muchos títulos y autores, a Pierre Lamaitre con Iréne, Alex y Vestido de novia, Mikel Santiago  (El mal camino) y una de espías, Soy Pilgrim, de Terry Halles.

Como se pudo comprobar en el Festival Valencia Negra, numerosos autores valencianos se adentran por los vericuetos de la criminalidad en todas sus variadas formas. Santiago Álvarez con La ciudad de la memoria, Jordi Llobregat con El secreto de Vesalio, Carlos Aimeur con Destroy. El corazón del hombre es un abismo, Bel Carrasco con Abrir en caso de muerte, y un largo etcétera. ¿Se trata de una moda pasajera más o menos efímera o de un edificio de sólidos cimientos? El tiempo y los lectores tienen la última palabra.

Portada del libro En la orilla, del recientemente fallecido Rafael Chirbes. Anagrama.

Portada del libro En la orilla, del recientemente fallecido Rafael Chirbes. Anagrama.

Inmortales

Don Quijote en la versión actualizada de Andrés Trapiello ha mantenido el pulso contra las típicas lecturas banales del verano, así como autores consagrados por premios importantes o por su fallecimiento. Es el caso del valenciano Rafael Chirbes, cuyas magníficas obras sobre la crisis, Crepúsculo y En la orilla,  no son precisamente la típica lectura playera.

Leonardo Padura, el cubano ganador del Premio Princesa de Asturias y Eduardo Galeano, también fallecido este año, destacan en la sección de los grandes maestros llamados a ser inmortales.

Ensayo

La actualidad inmediata interesa. Así lo demuestra el éxito indiscutible de dos obras de tipo periodístico: Final de la Partida, de Ana Romero sobre el declive de Don Juan Carlos, y Mañana será tarde, un análisis profundo de la realidad política y social española de José Antonio Zarzalejos. También un clásico de autoayuda, Las gafas de la felicidad, de Rafael Santandreú y Templarios, nazis y objetos sagrados, de Fernández Bueno. Una nota humorística la pone Laura Norton con el elocuente título, No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas.

Librerías consultadas: El Corte Inglés, París-Valencia y Soriano.

Bel Carrasco

“Soy un ladrón de gestos, de palabras”

El secreto de Vesalio, de Jordi Llobregat
Editorial Destino

A caballo entre la novela negra y la histórica con un toque científico, Jordi Llobregat, director del festival más oscuro de Valencia (VLC), irrumpe en la literatura por la puerta grande con su primera novela El secreto de Vesalio en la que invirtió dos años y medio de trabajo y una cantidad incalculable de ilusión. Recientemente publicada en España por Destino, sus derechos ya han sido vendidos para ser traducidos a dieciocho países. “El mérito es tanto de mi agente como de la propia novela”, dice Llobregat. “Creo que he conectado con temas universales que se entienden y gustan en cualquier parte del mundo y, por otra parte, mi agente es una gran profesional que ha sabido ofrecerla a las editoriales adecuadas”.

Jordi Llobregat. Imagen cortesía del autor.

Jordi Llobregat. Imagen cortesía del autor.

Ambientada en la Barcelona industrial de 1888, poco antes de la Exposición Universal, el relato gira en torno a tres personajes principales: un profesor de Oxford, un periodista del Correo de Barcelona y un talentoso estudiante de medicina. Tras detectarse la muerte de varias jóvenes, inician una búsqueda que les lleva a hospitales, bibliotecas y lugares que hoy son emblemáticos de la Ciudad Condal; el cementerio de Montjuic, las Ramblas, el monumento de Colón, la Barceloneta y  los edificios que formaron parte de la Exposición Universal de aquel año.

Nacido en Bruselas el año 1514, Andrea Vesalio fue médico de reyes -Carlos V y Felipe II-está considerado padre de la anatomía moderna. Con su obra, De Humani Corporis Fabrica, basada directamente en la disección humana, rompió con los cánones didácticos antiguos, lo que provocó  reacciones enfrentadas por parte de los maestros galenistas imperantes hasta el momento.

“Quiero invitar al lector a que se sumerja en una historia que transcurre en un tiempo y un lugar maravillosos”, indica Llobregat. “Que se juegue la vida junto a los protagonistas, se emocione con el encuentro entre Daniel e Irene o tiemble de miedo al ser perseguido por un asesino despiadado e inteligente. El Secreto de Vesalio es una novela para disfrutar y contarlo, por lo que me encantaría que hicieran eso, contármelo”.

¿Cómo descubrió a Vesalio y qué le atrajo de sus innovadores trabajos científicos sobre el cuerpo humano?

Descubrí a Vesalio cuando me documentaba para la novela. Una noche, mientras comprobaba un dato relacionado con un complicado tratamiento médico, me saltó en la pantalla del ordenador uno de los grabados de su obra más importante, De Humani Corporis Fabrica. La crudeza y, al mismo tiempo, belleza de aquel cuerpo diseccionado me provocó un estremecimiento y me dije que había encontrado la pieza que me faltaba para completar la novela. Lo que más me atrajo de Vesalio, una vez profundicé en la documentación, es el general desconocimiento que tenemos de una de las figuras más determinantes en la historia de la medicina. Eso me produjo cierta perplejidad y al mismo tiempo, acentuó mi curiosidad por él. En segundo lugar, me admiró su valentía y ambición, pues con sus trabajos puso en cuestión todos los dogmas de la época y no se arredró a pesar de ser atacado ferozmente, incluso por sus propios colegas y maestros. Y esa perseverancia tuvo como resultado que Vesalio determinara el principio de la anatomía moderna. Y por último, me fascinó la leyenda de su final, que ha terminado por ser el germen de mi novela.

Portada de 'El secreto de Vesalio', de Jordi Llobregat. Editorial Destino.

Portada de ‘El secreto de Vesalio’, de Jordi Llobregat. Editorial Destino.

¿Por qué la ambientó en la Barcelona de 1888?

A finales del siglo XIX, Barcelona es una ciudad repleta de contrastes y claroscuros y uno de los lugares más fascinantes de Europa. Al mismo tiempo que se inaugura la Primera Exposición Universal con todo lo que eso significa, se celebra el Congreso Internacional de Espiritismo. La fe actual en la tecnología y la ciencia no existía entonces y los pasos incipientes que se estaban dando hacia la construcción de una sociedad moderna y abierta a Europa iban todavía de la mano de la superstición y lo esotérico. En la misma línea, me provoca mucha curiosidad las difíciles condiciones de vida en los barrios obreros frente a la pujanza de la burguesía cada vez más enriquecida o cómo, al caer la noche, sus calles se convertían en un lugar enormemente peligroso.

¿Cómo surgieron los protagonistas en su cabeza?

Los tres son parte de mí y parte de lo que observo día tras día a mi alrededor. Suelo decir que soy como un ladrón que roba gestos, expresiones, rostros, palabras. Todo aquello que me atrae de las personas con las que me cruzo y que luego aplico a mis protagonistas. Eso sí, siempre que se ajuste al tipo de personaje que quiero construir. Los personajes surgen a partir de la historia que quiero contar y no al contrario.

Este año el Festival Valencia Negra que usted dirige ha alcanzado cifras récord con más de 11.000 visitantes. ¿Qué preparan para próximas ediciones?

Si conseguimos cerrar un presupuesto digno, aspiramos a dar un gran salto respecto a este año. Esta tercera edición ha sido un éxito de público, pues se ha doblado la asistencia. Nuestro objetivo siempre ha sido generar una gran oferta cultural para la ciudad de Valencia y estamos en ello, cerrando autores internacionales y actividades muy interesantes para el próximo año. Todo estará en función de lo que dispongamos para hacerlo.

Jordi Llobregat. Imagen cortesía del autor.

Jordi Llobregat. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Ángel Gil: «El crimen siempre atrae»

Pez en la hierba, de Ángel Gil Cheza
Editorial Suma

Escribe de lo que conoces, se les dice a los escritores bisoños, un consejo de puro sentido común. Ángel Gil Cheza no es precisamente un novato, ha publicado tres novelas, pero en la tercera, ‘Pez en la hierba’ (Suma) sigue fielmente esa pauta. Ambienta la historia en su pueblo natal, Vila-real, y su protagonista se dedica a la edición como él mismo.

Aparte de eso todo es ficción, una investigación sobre la desaparición de unas adolescentes ocurrida varios años antes de cuando arranca la acción. Gil utiliza sabiamente los recursos que le ofrece un paisaje que conoce muy a fondo, túneles en parte inexplorados o acequias diabólicas para crear una atmósfera opresiva que evoca los paisajes nórdicos.

‘La lluvia es una canción sin letra’, un relato histórico ambientado en parte en Irlanda y ‘El hombre que arreglaba bicicletas’, una novela de personajes son sus anteriores títulos. Con ‘Pez en la hierba’ publicada en pleno Festival Valencia Negra se sitúa dentro de este género tan en boga.

Portada de 'Pez en la hierba', de Ángel Gil Cheza. Editorial Suma.

Portada de ‘Pez en la hierba’, de Ángel Gil Cheza. Editorial Suma.

¿Ha convertido su ciudad en escenario literario con la idea de que pongan su nombre a una calle o plaza?  

No creo que me otorguen ese honor por mi pasado revolucionario. (Risas). Me apetecía sumergirme en el Vila-real que yo recuerdo, el que está bañado de nostalgia. Cada uno tiene una imagen propia de su ciudad, o su pueblo, pero pocas veces tiene la oportunidad de compartirla. Es un riesgo, pero también una suerte poder hacerlo. Además, estaba el reto de transformar un pueblo como Vila-real en el escenario de una novela de género, ver hasta qué punto podía transformarlo todo, pero siendo fiel a mi recuerdo, a ese pueblo donde crecí y donde me siento arropado. Esto también me servía para plasmar la situación local después de la gran burbuja inmobiliaria, con los huertos a medio abandonar, y una sociedad muy particular.

Editor, músico, escritor, hortelano, padre y amante de los perros. ¿Cómo combina esas múltiples facetas? 

Supongo que es una cuestión troncal, hay un hilo conductor en todas ellas. Mi forma de escribir está impregnada de mi forma de ver la vida. Una vida que considero que hay que vivir mirando a la tierra, a las personas. Cuando uno tiene algo que decir, utiliza cualquier medio a su alcance. Y yo no sé si tengo algo muy importante que decir, pero sí tengo una necesidad vital desde niño de contar cosas, de crear mundos. Y no es por una cuestión mercantilista, acabo de terminar mi primer guión de cine y no creo que tenga la suerte de verlo hecho filme, pero necesitaba contar algo con imagen, sonido y palabra y eso hice.

Se nota que la música se plasma en el texto. ¿Cómo consigue impregnar las palabras de sonidos?

Creo que la música está por todas partes en esta novela, aunque no cito ni una canción en todo el libro, ni hago alusión explícita a ninguna pieza. Pero es algo que muchos lectores están detectando, la música subyacente en la narración. Creo que es por la cadencia del texto, hay un ritmo y una distribución armónica de los tiempos, de los silencios. Hay un runrún regular y melodioso en toda la novela. ¿Cómo se consigue? Ni idea, supongo que narrando la acción desde dentro, viviendo la ficción que cuentas a otros.

¿Cómo surgió el título que trasmite la idea de una agonía?

El pez me ayudaba a crear una bonita y terrible metáfora con una de las chicas asesinadas. Pero poco se puede hablar de ello sin peligro de destripar la trama.

¿Qué piensa de esta eclosión de novela negra que vivimos? ¿Llevará a algo interesante o acabará muriendo de éxito?

Bueno, yo he aterrizado en el género casi por casualidad. Me interesan tanto los aspectos sociales y costumbristas, el testimonio antropológico como las tramas en sí. El crimen, el delito y sus variables, es un tema que siempre ha atraído la atención del consumidor de ficción. Eso no es algo nuevo. Sí que hay un interés comercial en el sector desde hace unos años, y esto a la fuerza propicia que se escriba más novela negra, pero cuando se auto-regule el mercado la oferta y la demanda se ajustarán.

Ángel Gil Cheza. Cortesía del autor.

Ángel Gil Cheza. Cortesía del autor.

Bel Carrasco

Weegee: El temible burlón del fotoperiodismo

Weegee The Famous
Festival Valencia Negra
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10 y Guillem de Castro, 8. Valencia
Hasta el 31 de agosto

Ningún criminal lo era, “por muy Al Capone que sea”, hasta que llegaba Weegee y lo retrataba. Así lo recordó Silvia Oviaño, comisaria de la exposición que el MuVIM, en el marco del festival Valencia Negra, le dedica a toda una auténtica leyenda del fotoperiodismo. Llegó a contar con una emisora de radio portátil de onda corta conectada a la de la comisaría, lo que le permitía llegar a los sucesos antes que la propia policía. Eso, más el cuarto oscuro que tenía en el maletero del coche, le convertía en el reportero gráfico más rápido del Nueva York de los años 30 y 40. Su leyenda ha ido creciendo con los años, no así la fama que alcanzó desde el principio.

Summer, The Lower East Side, 1937. Fotografía de Weegee en la exposición 'Weegee The Famous' en el MuVIM.

Summer, The Lower East Side, 1937. Fotografía de Weegee en la exposición ‘Weegee The Famous’ en el MuVIM. ©Weegee-Caravan.

De hecho, la exposición del MuVIM se llama así: ‘Weegee The Famous’. Adjetivo que se ganó a pulso, tras otorgárselo él mismo, convencido de la calidad de su trabajo. Tanto es así que optó por convertirse en freelance para que sus fotografías aparecieran firmadas con esa rúbrica: The Famous. “Cronista de fotografía negra”, subrayó Oviaño, Weegee se hizo famoso por esos disparos rápidos y certeros (“retocaba la escena del crimen, para desesperación de la policía”), pero también por la manera que tenía de radiografiar las calles de la ciudad y sus gentes.

“Era un fotógrafo de calle”, destacó la comisaria. Calles que pateó como nadie, al tiempo que dignificaba la profesión del fotoperiodista con imágenes tomadas al vuelo y reveladas con su temible espíritu burlón. “Poseía un gran sentido del humor”, señaló Oviaño. Espíritu que tal vez le venía de su afición por la güija, de cuya pronunciación fonética se supone que le viene el sobrenombre de Weegee, ya que el suyo verdadero era Arthur H. Fellig (1899-1968). Arthur, una vez llegó a Estados Unidos, porque de su natal Ucrania salió con el nombre de Usher.

Simply Add Boiling Water. Fotografía de Weegee en la exposición 'Weegee The Famous' en el MuVIM.

Simply Add Boiling Water. Fotografía de Weegee en la exposición ‘Weegee The Famous’ en el MuVIM. ©Weegee-Caravan.

Sea como fuere, Weegee sintetizó las cualidades del fotoperiodista: rapidez de gatillo en situaciones límite de tiempo, agudeza para encuadrar lo relevante y el aderezo de un talento innato para congelar en un instante la fluyente vida. Algo que hizo igualmente con los retratos de damas de la alta sociedad, de personajes famosos como Marilyn Monroe, Andy Warhol, Peter Sellers o la pin-up Betty Page, y hasta cualquiera de los mendigos o gente de mal vivir que se encontraba por esas calles que tan a menudo frecuentaba.

Fue tal su talento, que hasta el MoMA de Nueva York abrió las puertas de su museo, algo inaudito, al fotoperiodismo de Weegee. En España, tan sólo la Fundación Telefónica y ahora el MuVIM se han hecho eco de sus hallazgos fotográficos. “El fotoperiodismo no era considerado hasta que apareció él”, insistió Oviaño, a la que secundó Bernardo Carrión, como portavoz de Valencia Negra. “La fotografía, y sobre todo la Weegee, es fundamental dentro del territorio negro; es una exposición que ya teníamos pensada desde la pasada edición”.

Two Offenders in the Paddy Wagon. Fotografía de Weegee en la exposición 'Weegee The Famous' en el MuVIM.

Two Offenders in the Paddy Wagon. Fotografía de Weegee en la exposición ‘Weegee The Famous’ en el MuVIM.

El casi centenar de piezas exhibidas en el hall del MuVIM abarca desde lo sórdido y la carnaza (asesinatos y sucesos), a la crónica de la ciudad, siempre bajo ese toque divertido que tanto Oviaño como Carrión recordaron a modo de sello de su trabajo.

También el cine se nutrió de su talento, haciéndose eco de sus imágenes películas como The Naked City (‘La ciudad desnuda’), de Jules Dassin, o ‘The Public Eye’ (El ojo público), de Howard Franklin, protagonizada por Joe Pesci en una imagen calcada a la que el propio Weegee tomó como autorretrato y que sirve para abrir la exposición. Carrión concluyó advirtiendo de lo difícil que lo tendría ahora Weegee con los medios digitales y la velocidad de la red social. ¡Quién sabe!

Lovers with 3-D glasses at the Palace Theater (Infra-red), 1943. Fotografía de Weegee en el MuVIM.

Lovers with 3-D glasses at the Palace Theater (Infra-red), 1943. Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©Weegee-Caravan.

Salva Torres

Muñeca brava gana #60EnNegro

Muñeca brava, de Marta Catalán, Olga Fabra y Rosa Hurtado
Festival Valencia Negra

El miniclip Muñeca brava resultó vencedor de la primera edición del certamen de miniclips #60EnNegro del festival VLC NEGRA. La decisión se dio a conocer tras la proyección de los cinco trabajos finalistas. Antes de la proyección, VLC NEGRA vivió una interesantísma sesión dedicada al cine.

El genial director vasco Enrique Urbizu dejó muestras de su fuerte personalidad y sus amplios conocimientos cinematográficos. Estuvo acompañado del catedrático de Comunicación Audiovisual de la UJI Vicente Benet y del director de Cinema Jove, Rafael Maluenda, que le dieron una acertada réplica. Moderó Daniel Gascó, especialista y activista del cine.

Muñeca brava es un miniclip de excelente calidad, sin diálogos y grabado en blanco y negro. Ha sido realizado por Marta Catalán, Olga Fabra y Rosa Hurtado, estudiantes de segundo curso de Comunicación Audiovisual de la Universidad UCH-CEU de Valencia. El jurado, presidido por Enrique Urbizu y formado por Vicente Benet, Rafael Maluenda, Daniel Gascó, Luis Veres y Bernardo Carrión, ha premiado el trabajo por unanimidad.

Enlace al video: https://vimeo.com/91808097

De izquierda a derecha, Olga Fabra, Marta Catalán, Enrique Urbizu y Rosa Hurtado. Fotografía: Santiago Carrión

De izquierda a derecha, Olga Fabra, Marta Catalán, Enrique Urbizu y Rosa Hurtado. Fotografía: Santiago Carrión

¿Padrino o mecenas? La fiebre del crowdfunding

Festival Valencia Negra
Diversos espacios de Valencia
Del 21 al 26 de mayo

El arte no tiene precio pero hay que pagarlo. Los artistas se empecinan en comer cada día, amén de  beber más de la cuenta o consumir sustancias que no hace falta mencionar. En el principio fueron Papas y purpurados quienes les llenaron el pesebre a cambio de que ellos atiborraran conventos e iglesias de arte sacro. Con la democracia el Estado tomó el relevo en una siempre polémica y errática política de subvenciones.

Pero esas dos pródigas tetas están más secas y chupadas que una bota de vino al final de la fiesta y hay que inventar otros cauces de financiación. Con siglo XXI y las nuevas tecnologías se impone el crowdfunding, cuya traducción literal es mecenazgo colectivo, aunque en lenguaje llano es el arte de sacar dinero de debajo de las piedras. De esta forma, a base de pequeñas aportaciones voluntarias  ya se han puesto en pie infinidad de tinglados, quioscos y paraetas. Un ejemplo reciente es el Festival Valencia Negra que arranca esta semana, del 21 al 26 de Mayo, en pleno mes del color y las flores y cuyo epicentro es la Sala Russafa, aunque también se desparrama por otros puntos de la ciudad: MuVIM, Cosecha Roja, Bibliocafé, etcétera.

“Nos hemos lanzado de cabeza a la piscina”, dice Jordi Llobregat, director de organización del evento con una imagen muy estival. “Confiamos en mucha gente, un grupo de 15 colaboradores directos y otros agentes que aportan ingredientes básicos del menú, desde el  local para hacer el banquete hasta el arroz para cocinar la paella”, añade en términos también metafóricos.

Un arroz que será negro como homenaje al tema del encuentro, pues la gastronomía se integra en el programa al igual que la música, el cine, la fotografía y el teatro. Un Festival holístico que trae a Valencia a grandes maestros como Juan Madrid y Andreu Martín, Juan Ramón Biedma, Carlos Zanón, Susana Hernández o Toni Hill, entre otros y lo más granado de los negros valencianos en el mejor sentido del término: Arias, Palomar, Piera y Valera.

“Los gastos más importantes son los viajes y dietas de los autores invitados, una docena en total, aunque en ese aspecto algunas editoriales nos echan una mano”, explica Llobregat. “Para cubrirlos hemos propuesto dos líneas de colaboración: los padrinos y los mecenas”.

Los padrinos lucen su munificencia con aportaciones a partir de cien euros y los mecenas, más modestos,  de cinco a cien a cambio de una serie de productos oficiales del Festival y entradas a actividades.

Como patrocinadores oficiales figuran la Diputación y el Colegio de Detectives Privados, uno de cuyos representantes participará en una de las mesas redondas. En el ciclo de cine se han programado filmes raros e inéditos como Pitfall, Homicide y Mafioso. Habrá mucho más que ver y oír (jazz), además de la concesión del I Premio Mejor Novela de Valencia Negra.

Tras el despliegue de trabajo, inventiva e ilusión, los organizadores del Festival esperan que éste sea el principio de una larga amistad, que Valencia responda a la llamada y el evento se consolide. “Ya tenemos cinco o seis autores apalabrados para la próxima edición”, anuncia Llobregat.

Cartel del Festival Valencia Negra

Cartel del Festival Valencia Negra

Bel Carrasco