María Zambrano y Ramón Gaya: una mutua admiración

Algunos lugares de la amistad. Zambrano-Gaya
Escola Europea de Pensament Lluís vives
Aula Magna de La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Lunes 28 de enero de 2019, a las 19.00h

La conferencia sobre la relación entre la filósofa María Zambrano y el pintor y escritor Ramón Gaya, bajo el título ‘Algunos lugares de la amistad. Zambrano-Gaya’, inaugurará la programación de este año de la Escola Europea de Pensament Lluís Vives, el próximo lunes, día 28 de enero, en el Aula Magna del Centre Cultural La Nau (19h).

La conferencia será impartida por José Rubio Fresneda, abogado y amigo de Ramón Gaya, desde el año 1974 hasta la fecha de la muerte del pintor en 2005. El acto ha sido organizado con motivo de la edición del libro ‘Y así nos entendimos (Correspondencia 1949-1990)’ (Editorial Pre-textos, 2018) y, por ello, también intervendrán los editores de la obra: la viuda del pintor, Isabel Verdejo, y el catedrático y profesor honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, Pedro Chacón. La mesa redonda estará moderará por Manuel Ramírez, editor del libro.

El  volumen es una recopilación de la correspondencia entre la filósofa María Zambrano (Vélez-Málaga, 1904 – Madrid, 1991) y el pintor y escritor Ramón Gaya (Murcia, 1910 – Valencia, 2005), desde el año 1949 hasta el 1990. Se trata de un conjunto de cartas, algunas escritas en circunstancias personales dificilísimas, que revelan la entrañable amistad y la profunda admiración que se profesaban, y que configuran un monumento en forma de libro a la dignidad de las personas. Gaya y Zambrano fueron dos de los centenares de intelectuales y creadores españoles exiliados como consecuencia del régimen franquista y parte de las misivas que comprende el libro fueron escritas en este periodo de exilio. La editorial del libro señala que las cartas “encierran reveladores textos que orientan la comprensión de la trayectoria vital y de la obra que llevaron a cabo Gaya y Zambrano”.

Además, en el acto se presentará el documental ‘La Serenissima’ (2006), una obra de Gonzalo Ballester, nominada como mejor corto documental en los premios Goya de 2007. Esta película narra las vivencias del pintor Ramón Gaya en Venecia desde el 2 de julio de 1952 al 7 de abril de 1953.

Ramón Gaya en Lecce. Fotografía de Lucía Serredi por cortesía de La Nau.

Ramón Gaya en Lecce. Fotografía de Lucía Serredi por cortesía de La Nau.

“Escribo poesía occidental inspirada en la oriental”

La durmiente, de Susana Benet
Editorial Pre-Textos. Valencia

Una veintena de poemas leves y etéreos, como la pluma de un ave o el pelo de un gato que flotan en el aire y atrapan un último destello de luz. Veinte cápsulas de belleza concentrada que de lo mínimo asciende a la cumbre desde que se otea la existencia y que reflejan una larga trayectoria, del 2007 al 2013. La fascinación de Susana Benet por la cultura oriental en general y los ‘haikus’ en particular se refleja en su último libro, ‘La Durmiente’, publicado por Pre-Textos, que se presentó el 14 de enero, con la presencia de la autora, escoltada por José Saborit, pintor y poeta, y el editor Manuel Ramírez.

Susana Benet (Valencia, 1950) es licenciada en Psicología y combina la escritura, poesía sobre todo, con la pintura de acuarelas, aunque dice “sentirse más poeta que pintora”. Ha publicado varios poemarios: ‘Faro del bosque’, ‘Lluvia menuda’, ‘Huellas de escarabajo’ y ‘Jardín’. Ha sido incluida en antologías de ‘haikus’ y como acuarelista ha ilustrado varios libros dedicados a esta exquisita expresión poética japonesa.

Portada de Faro del bosque, de Susana Benet. Editorial Pre-Textos.

Portada de Faro del bosque, de Susana Benet. Editorial Pre-Textos.

¿Por qué ‘La Durmiente’? 

El título tiene que ver con esa frontera que existe entre el mundo real y el soñado, una frontera difusa pues, a veces, ambos se confunden. Duermo mucho y presto mucha atención a los sueños. Algunos poemas han brotado en momentos de somnolencia o de calma, estados de donde surge a veces la inspiración. También me ha sucedido despertarme en mitad de la noche para escribir unos versos que me venían a la cabeza con mucha insistencia. El mundo del sueño es enigmático. Según una de las citas del libro, en el sueño aprendemos a morir y dedico algunos poemas a personas fallecidas.

El libro como tal está dedicado a tu ex pareja, el también poeta José Luis Parra ya fallecido. ¿Qué comentarios crees que le habría suscitado su lectura? 

Creo que habrían sido positivos, pues él fue quien me inició en la poesía y estuvo muy presente en la elaboración de este libro. Conté con su apoyo y su consejo. Desgraciadamente no llegó a ver el resultado final, no llegó a leer todos los poemas que he incluido, pero estoy segura de que habrían tenido su aprobación. Aprendí mucho leyendo sus poemas, que solía pasar a limpio en mi ordenador. Esto me influyó y creo que se percibe en mi tendencia a escribir sobre lo cotidiano, aunque mi forma de expresarme sea distinta a la suya. Es un libro que, de algún modo, le pertenece.

Háblanos de tu fascinación por el ‘haiku’ y la cultura japonesa en general. 

Fue el ‘haiku’ el que me introdujo en la poesía. Fue su brevedad y sencillez lo que me sedujeron. No sé por qué razón me he sentido siempre muy fascinada por lo oriental. No solo por el ‘haiku’, sino también por la poesía china clásica. En este tipo de poesía el lenguaje es claro y sugerente, huye de la pomposidad y el artificio. Predomina la naturalidad, algo que en occidente no es tan frecuente. Lo mismo sucede con la pintura ‘sumi-e’, en la que lo importante es sugerir con pocos trazos una imagen. Con el ‘haiku’ descubrí que podía escribir sobre pequeños acontecimientos cotidianos y transmitir emociones en pocas palabras. Y me di cuenta de que todo, por pequeño e insignificante que parezca, puede convertirse en poema, desde una hormiga hasta una piedra.

Portada de 'La durmiente', de Susana Benet. Editorial Pre-Textos.

Portada de ‘La durmiente’, de Susana Benet. Editorial Pre-Textos.

¿Por qué crees que la gente lee poesía y por qué es tan minoritaria? 

Constato que existen muchos lectores de poesía, incluso entre personas que no se dedican a la literatura. En los talleres de ‘haiku’ que imparto, los niños parecen disfrutar poniendo en marcha su lado creativo y muestran interés por componer y leer estas pequeñas estrofas. Algo que no siempre se estimula en la enseñanza. En mi caso, leo poesía porque es algo capaz de provocar emociones, lo mismo que la pintura o la música. Tal vez sea minoritaria porque no se divulga ni promociona lo suficiente.

¿Qué te impulsa a ti a escribirla  y cuáles son las vivencias y sentimientos que pretendes expresar con ella? 

Creo que es un impulso que brota de forma espontánea, por el puro deseo de crear, aunque en mi caso también influyó haber tenido acceso a ella durante mi adolescencia. En aquel tiempo, cuando leí a Juan Ramón Jiménez, me impactó tanto que deseaba imitarlo y convertirme en poeta. Más tarde conocí a otros poetas que también me impresionaron, como Rilke o Dickinson.

¿Estás al tanto de las últimas generaciones de poetas? 

Aprecio a muchos poetas actuales, aunque me siento más cercana a José Corredor-Matheos, Eloy Sánchez Rosillo, Antonio Cabrera o Miguel d’Ors, por citar algunos. Sin olvidar, por supuesto, a José Luis Parra. Y en poesía oriental, podría nombrar a poetas chinos clásicos, como Su Dongpo, Li Po o la poetisa Li Qingzhao, conocidos en España gracias a editoriales como Hiperión. En realidad, lo que intento es escribir poesía occidental inspirándome en la oriental, que me parece de una delicadeza extrema.

La pintura y la poesía combinan bien. ¿Cómo se ‘maridan’ en tu caso?  

Algunos poetas chinos y japoneses eran también pintores. En occidente, también encontramos personajes como Ramón Gaya, pintor y poeta. En cuanto a mí, me considero más poeta que pintora, aunque disfruto mucho con los pinceles, como simple aficionada. Todavía tengo mucho que aprender tanto en pintura como en poesía.

Que una prestigiosa editorial como Pre-Textos apueste por segunda vez por tu obra es un motivo de gran satisfacción. ¿Qué significa esa confianza para ti? 

Que Pre-textos me propusiera publicar mi primer libro de haikus, Faro del bosque, fue una de las mayores alegrías de mi vida y también una sorpresa, pues me dedicaba a escribir haikus por el placer de cultivar esa estrofa, sin más pretensiones. Con los poemas de La durmiente me sentía menos segura, pues nunca me había atrevido con más de tres versos. Sin embargo, la editorial ha vuelto a abrirme sus puertas y brindarme su apoyo, algo que agradezco de corazón. Gracias a ellos comencé a tomarme en serio como poeta.

Susana Benet. Fotografía: Gabriel Alonso.

Susana Benet. Fotografía: Gabriel Alonso.

Bel Carrasco

Lo inédito de Benjamin sobre la fotografía

Sobre la fotografía. Walter Benjamin
Editorial Pre-Textos de Valencia
De venta en librerías

Eran reflexiones esparcidas por diferentes libros, revistas y periódicos. José Muñoz Millanes las ha traducido y reunido todas en un solo volumen que la editorial Pre-Textos acaba de publicar. Son las páginas que Walter Benjamin (1892-1940) dedicó al estudio de la fotografía que, por aquellos años, se abría paso en agrio combate con la pintura. “Los pintores han visto un rival en el aparato fotográfico. Han tratado de funcionar de distinta manera. El no hacer justicia a un logro importante de la humanidad tenía que terminar dando lugar a un comportamiento reaccionario de la una con la otra. Con el tiempo los pintores se han vuelto unos verdaderos ignorantes”, a juicio de Aragon y del que Benjamin se hace eco en el capítulo Carta de París. Pintura y fotografía.

Fotografía de Eugène Atjet. Imagen cortesía de Pre-Textos.

Fotografía de Eugène Atjet. Imagen cortesía de Pre-Textos.

Sobre la fotografía reúne algunas páginas inéditas, junto a otras más conocidas del filósofo alemán, como un extracto de su famoso librito La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Páginas en las que rastrea las huellas que va dejando la fotografía en tiempos de alzamientos vanguardistas y proclamas bélicas.

Siguiendo a Moholy-Nagy, apunta: “Los límites de la fotografía no se pueden predecir. En este campo todo es tan nuevo que hasta la búsqueda ya conduce a resultados creativos. La técnica es, obviamente, la que va abriendo el camino para ello. El analfabeto del futuro no será el inexperto en la escritura sino el desconocedor de la fotografía”.

Conmueve comprobar, en la era de Internet, lo que el propio Benjamin anticipaba como uno de los grandes descubrimientos técnicos. Descubrimiento que provocaba incluso ciertos rechazos. “Con todo el peso de su tosquedad se expresa aquí ese concepto filisteo del ‘arte’ al que toda consideración técnica es ajena y que se siente amenazado de muerte por la aparición provocadora de la nueva técnica”. Y una aparición que, como tal, igualmente prendaba. “La técnica más exacta puede conferir a sus productos un valor mágico que una imagen pintada ya nunca tendrá para nosotros”.

Candidato demócrata, de August Sander. Imagen cortesía de Pre-Textos.

Candidato demócrata, de August Sander. Imagen cortesía de Pre-Textos.

De ahí que Walter Benjamin, además de seguirle el rastro al reguero que iba dejando tal maravilla técnica, se fijara en ese encantamiento de la imagen que mucho más tarde Roland Barthes recogiera en su “cámara lúcida”. Y es que algo del inconsciente se ponía en juego en la captación mecánica de aquellas imágenes. “Sólo gracias a ella [la cámara lenta, las ampliaciones] tenemos noticia de ese inconsciente óptico, igual que del inconsciente pulsional sólo sabemos gracias al psicoanálisis”. Y abunda poco después en ello: “Mundos de imágenes que habitan en lo minúsculo, lo suficientemente ocultos e interpretables como para haber hallado refugio en los sueños de la vigilia”.

Walter Benjamin va dejando testimonio en sus páginas del impacto provocado por la fotografía. “En el preciso instante en que Daguerre consiguió fijar las imágenes de la camera obscura, el técnico despidió a los pintores”. Y en ese repaso, el filósofo que terminó suicidándose en Port Bou, fija su atención en fotógrafos como Eugène Atget o August Sander por su detallista observación de la realidad. “No en vano se han comparado las fotografías de Atget con las del lugar del crimen”. A caballo entre la ciencia y el arte, Benjamin no deja de ocuparse en las páginas de Sobre la fotografía, de ese carácter ambivalente de la imagen, quizás reflejo de toda una época: “Nos ha nacido una máquina que a diario asombra nuestro pensamiento y llena de horror nuestros ojos”.

Pastelero, de August Sander. Imagen cortesía de Pre-Textos.

Pastelero, de August Sander. Imagen cortesía de Pre-Textos.

Salva Torres