Crónicas del desastre

#MAKMALiteratura | MAKMA ISSUE #02
Juan Madrid | Crónicas del desastre
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Domingo 9 de agosto de 2020

Aquella mañana, Mariano Céspedes Batallón fue a ver a Paco, el de la tiendecita de la esquina, y se puso a hablar con él. Le debía dieciséis euros.

–Vengo a pagarte, Paco –le dijo.
–No hace falta, Mariano. Ya me pagarás. ¿Quieres el periódico? –le preguntó Paco–. Así te distraes un poco, hombre.
–Bueno…, no, creo que no, hoy no me lo voy a llevar.
–¿Y eso? Hombre, llévatelo…, ya me lo pagarás cuando lo leas. Venga, tío, tómalo. Así te entretienes. No lo estropees mucho y me lo devuelves luego.
–No, no…, en serio, para las mentiras que cuentan los periódicos. –Mariano le sonrió.

Gastaba barbita recortada, que se le estaba volviendo blanca. Tenía cincuenta y ocho años, pero aparentaba diez más. Yo lo había visto varias veces en el metro de Colón tocando los primeros compases de ‘La Internacional’ con el acordeón.

–Vale, como quieras, pero ya sabes…, tú eres un amigo. No lo olvides –le contestó Paco.
Mariano contó dieciséis euros y se los entregó. Paco se extrañó bastante y le dijo que no corría prisa.
–Pero a mí me gusta pagar las deudas, ya sabes.

Crónicas del desastre, Juan Madrid
Páginas interiores del relato inédito de Juan Madrid (ilustración de Kolo), publicado en MAKMA ISSUE #02.

Eso fue lo que me contó Paco una semana después, mientras se le saltaban las lágrimas. Ahí fue cuando me enteré de que Mariano llevaba ocho años separado de su señora. Tenía dos hijos mayores, uno en Bilbao de guarda de seguridad y el otro por la parte de Sigüenza, un bala perdida que se dedicaba a las chapuzas. Llevaba parado desde 2009 y parece que tenía tres o cuatro nietecillos, y que ni sus hijos ni sus nietecillos venían a verlo. Paco me comentó que los dieciséis euros se los fio un día porque Mariano quiso regalarle a sus nietecillos unos cuadernos para colorear la última vez que fueron a verle el año pasado, por Navidad.

Mariano, después de ajustar cuentas con Paco, se fue para el bar del Teodoro y le dijo que cuánto le debía. El Teodoro se le quedó mirando.

–¿Te ha tocado la lotería, macho?
–No, no…, es que me gusta pagar las deudas. Ya sabes.
–No corre prisa, Mariano, tío. ¿Un cafelillo con leche? Paga la casa.

Paco me dijo que no debía de haber mucha gente a esa hora en el bar El Tropezón. Quizás estuvieran los de siempre: el Lalo, Pepe Vinuesa y algún otro. La cantidad que debía Mariano no debía de ser mucha, ya que no bebía. Su único vicio eran los cafés con leche y el tabaco –los Ducados–. Tampoco podía saber si después fue a otros lugares a pagar lo que debía. Eso él no podía saberlo. Recuerda que aceptó el cafelillo que le ofreció el Teodoro y que a Mariano casi se le saltaron las lágrimas de agradecimiento.

–Después de pagarle al Teodoro ya no sé lo que hizo –insistió Paco.
–Debió de haber vendido el acordeón, ¿no crees? –le dije–. ¿Lo llevaba cuando habló contigo?
–Pues, no, don Juan, no lo llevaba. Me hubiera acordado.
–De ahí debió de sacar el dinero para pagar las deudas, ¿no te parece?
–A lo mejor. El Teodoro me dijo que debía los cafés de la última semana: siete cafés con leche y tres paquetes de Ducados. Lo pagó todo.
–Seguro que lo vendería.
–Eso creo yo también. Desde luego, ya no podía tocar más en el metro, las autoridades no le dejaban; vamos, que no le dieron licencia, ¿sabe usted? Por esa ley del ayuntamiento, esa que dice que los músicos callejeros tienen que tener un carnet o un examen, ya ve. Y él pues no lo pasó. No era muy bueno, la verdad.
–Vaya, no sabía eso. Entonces, ¿le negaron el permiso para tocar en el metro?
–Sí, señor, se lo negaron. Eso me dijo.
–Tocaba bastante bien ‘Té para dos’ y ‘Mi amor vive arriba’ y ‘El humo ciega tus ojos’; se las sabía de memoria. En cambio, ‘La Internacional’…, bueno, tocaba los primeros compases y nada más.
–No parecía de izquierdas, sabe usted, y tampoco demasiado cabreado. Era un hombre tranquilo y serio.
–La procesión va por dentro, Paco.
–Sí, eso debió ser. Un día me dijo que debía haber ensayado más, haberse preocupado de tocar bien el acordeón. Estudiar solfeo y esas cosas. Parece que desde joven era aficionado al acordeón, lo tocaba en las fiestas familiares, ya sabe.
–¿Y sabes algo de su señora? ¿Dónde vive?
–Pues no. Me acuerdo de ella, claro. Siempre estaba de mala leche, cabreada, una tía de malas pulgas. Se llamaba Clarita… También me acuerdo de sus niños. Ahora deben ser unos muchachones. Ni siquiera venían a verlo.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Según me dijo Paco, Mariano Céspedes había estudiado Peritaje Mercantil, de joven, en la Academia Bilbao, que ya no existía. El título se lo habían homologado en 1968. Estuvo trabajando treinta años en Ferretería El Siglo XX, de la calle Valverde, que tenía dos pisos y ocho empleados, además de don Victorio, el dueño. Cuando se murió don Victorio, en 1998, sus hijos vendieron el edificio, que se convirtió en unos hermosos apartamentos muy modernos. Mariano estuvo en el paro, pero hizo un cursillo en el INEM de Informática y en 2001 se colocó de contable en Materiales de Construcción Josema, en la calle de San Hermenegildo, que llegaba a facturar al año dos millones de euros. Se compró el piso, pero Materiales de Construcción Josema quebró en 2009 y Mariano tuvo que tirar con muchas fatigas el año del paro. Desde hacía dos años tocaba en el metro y se sacaba entre veinte y cuarenta euros a la semana, cuando venían buenas.

Y ya no pudo pagar las deudas con el banco. Yo lo vi dos o tres veces en el metro. Una vez me paré a escucharle ‘Té para dos’ y le puse en el platillo un dinero, no mucho.

–Muchas gracias, caballero. ¿Le gustaría escuchar otra melodía? ¿Qué le parece ‘El humo ciega tus ojos?’.

Le dije que adelante y la tocó. Luego le ofrecí un cigarro y nos pusimos a fumar y a hablar. Me dijo que se había separado de su señora hacía ocho años y con lo que sacaba tocando el acordeón en el metro pagaba las letras del banco, pero que le habían cortado la luz. Comía en Cáritas y usaba velas.

–¿Puede usted tirar con cuarenta euros a la semana? –le pregunté.
–Sí, señor…, a base de no gastar en comida…, ya ve. Me sale justo para pagar las letras del banco. Y si falta…, bueno, si me falta le pido a los amigos, aunque ya no me quedan amigos que pedirles dinero. Todos están jodidos. Así voy tirando.

No volví a verlo. Debió de ahorcase aquel día en que le comunicaron los del banco eso de que lo iban a desa…, bueno, que lo iban a desahuciar. Les debía quince mil quinientos euros, casi un año de impago. Es posible que ese día vendiera el acordeón y pagara las deudas. Lo encontró Paco una semana después, mosqueado porque no daba señales de vida. Según parece, al ver que no respondía nadie, acudió al taller de chapa y pintura de al lado y se vino con un muchacho que descerrajó la puerta.

Se había colgado de una de las vigas del techo, pero, al parecer, no hizo bien el nudo por falta de pericia –o vaya usted a saber por qué– y debió de tirarse más de media hora de agonía colgado del techo. Con los espasmos y los movimientos se le bajaron los pantalones. Llamaron a la policía y vinieron los del juzgado tres horas después.

Paco encontró sesenta y cuatro euros en un sobre, en el que Mariano Céspedes Batallón había escrito: “Para mis hijos”.

–No encontré la dirección de sus hijos, don Juan, ni de su señora. Tengo aquí el dinero guardado. ¿Qué hago?

FIN

Crónicas del desastre, Juan Madrid
Ilustración de Kolo para ‘Crónicas del desastre’, relato inédito de Juan Madrid.

Juan Madrid

La pandemia económica que asola las artes visuales

Comunicado de la Mesa Sectorial del Arte Contemporáneo
27 de marzo de 2020

Ante la grave y alarmante situación sobrevenida por la pandemia del COVID-19, la Mesa Sectorial del Arte Contemporáneo anuncia la gravísima repercusión que prevé que tendrá a medio y largo plazo para el sector profesional de las arte visuales.

Tras el inicio de las medidas de seguridad contra el COVID-19, el pasado 11 de marzo, este sector vive una situación de parálisis por la cancelación de la mayor parte de su actividad profesional: se han cancelado las exposiciones en galerías, museos y centros de arte, y en los espacios culturales de embajadas y centros Cervantes, tanto a nivel nacional como internacional, así como cursos, talleres y otras actividades culturales.

También se ha visto gravemente afectada la venta directa de obras de arte, los encargos, los trabajos de restauración y conservación, la producción editorial, las sesiones de fotografía, los viajes artísticos y culturales especializados, etc. Además, muchos profesionales han visto interrumpidos o cancelados sus proyectos de creación, comisariado o investigación, fuera de su lugar de residencia, en su mayoría dependientes de encargos y subvenciones públicas, y también de fondos privados, perdiendo todos sus ingresos, partiendo de una situación ya de por sí de una gran precariedad.

Las asociaciones integrantes de esta plataforma en defensa del arte contemporáneo han puesto en común los datos recabados entre sus asociados y que arrojan cifras alarmantes:

En términos generales, el impacto económico que se le supone a la actividad del sector de las artes visuales durante la crisis del COVID-19 se sitúa en dos grandes grupos. Para el 67,7% las pérdidas en términos económicos se sitúan entre los 20.000,00 y 50.000,00 €, pero existe un grupo del 21,6% para quienes estas superan los 50.000,00 €, siendo mayoritariamente este grupo, en un 52,2%, el de las galerías de arte, seguido por un 34,8% de gestores culturales. La impresión general de las personas encuestadas sobre la actual coyuntura es mayoritariamente crítica, llegando al 94,6% quienes consideran que esta situación de crisis puede tener consecuencias graves más allá del medio plazo en su actividad profesional y en nuestro sector.

Las galerías de arte refieren pérdidas medias estimadas en un 51,36% y hablan de la situación como de un “tsunami para el mercado del arte contemporáneo español”. Muchas contemplan la posibilidad de llegar a reducir personal y verse obligadas a realizar despidos si no se consensúan medidas que ayuden a paliar la situación en las próximas semanas.

El 87’9% de los artistas han sufrido pérdidas de más de 500 € en este último mes (en la mayoría de los casos, su único ingreso), llegando a superar en casos puntuales los 50.000€. Estos datos muestran cómo en muy poco tiempo las pérdidas han sido muy cuantiosas, lo que prevé un notable agravamiento durante las próximas semanas y, sobre todo, dificultades para la recuperación de las personas afectadas a medio y largo plazo.

Esta situación todavía se empeora más en el caso de las mujeres, que en contextos de crisis resultan más perjudicadas por las situaciones de desigualdad, las peores condiciones laborales y el extra que suponen los cuidados familiares.

La Mesa Sectorial ha dirigido una carta al ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, en la que recalca que “lo creativo y lo artístico están unidos a lo económico. Somos un sector que dinamiza la economía, somos generadores de empleo y motor turístico. Mantener la actividad en el arte es una exigencia primordial y estratégica para España”, y reclama la adopción de medidas inmediatas para impedir el colapso de un sector especialmente vulnerable y su inclusión entre los sectores directamente afectados, al estar integrado mayoritariamente por personas que trabajan de manera autónoma y/o empresarios: suspensión de las cuotas de autónomos y adaptación de la fiscalidad a la urgencia de la situación; bonificaciones en las cuotas de seguridad social de trabajadores asalariados; acceso a ayudas a fondo perdido y a créditos blandos; regular el 1,5% cultural para encargos de arte contemporáneo; subvención a los pagos de alquileres de los estudios de artistas; garantizar las liquidaciones de los pagos pendientes por parte de las instituciones; ayudas a las publicaciones de arte y revistas digitales; desarrollar políticas de compensación de gastos ocasionados por las anulaciones de los encargos, con un pago total o parcial de cualquier actividad comprometida y/ o anunciada públicamente, incluso aunque el trámite administrativo de contratación no hubiese finalizado; ayudas para arrancar de nuevo las exposiciones y proyectos congelados de las galerías; entre otras.

En ella, además, se solicita no reducir aún más los exiguos presupuestos de los museos y centros de arte contemporáneo mermados brutalmente por la crisis económica y que se les compense ante la pérdida de ingresos por el cierre decretado por las autoridades y por la crisis económica vinculada, y se destaca que los museos no solo custodian el patrimonio y lo dan a conocer, sino que también son estructuras fundamentales para la educación, la difusión y la investigación.

Y, finalmente, piden que se dedique un fondo específico para apoyar al sector, siguiendo el ejemplo de otros países europeos, como Alemania y Francia.

La cultura y, como parte de ella, las artes visuales –en concreto, la creación contemporánea– son un bien fundamental y necesario, estrechamente ligado a la educación, la democracia, la igualdad y al estado de bienestar, además de generar imaginarios colectivos que parten de la memoria y el patrimonio, con reflexión del presente y visión de futuro. Por ello, no dejamos de pedir, y ahora con más insistencia, que desde las instituciones se reconozca el valor que tiene y se actué en consecuencia.

La Mesa Sectorial del Arte Contemporáneo es una plataforma que integra a las principales asociaciones profesionales de ámbito estatal del sector del arte contemporáneo: Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE), Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo, Federación Estatal de Asociaciones de Gestores Culturales (FEAGC), Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), Mujeres en las Artes Visuales (MAV) y Unión de Artistas Contemporáneos de España (UNIÓN_AC).

Imagen de la obra ‘España, camino de ser un gran desierto’, de Eloy Alonso. Fotografía cortesía de Las Naves perteneciente a su exposición ‘Fotos pel Canvi’, realizada en 2018.

MAKMA

“Valencia lleva décadas fuera del circuito teatral”

Cinco años de la Sala Russafa
Balance del cumpleaños
Julio de 2016

La Sala Russafa de Valencia acaba de cumplir cinco años. Un cumpleaños feliz si tenemos en cuenta la dura travesía realizada, justamente durante el periodo de mayor azote de la crisis económica, pero en ningún caso complaciente. “No podemos ser triunfalistas. La situación ha remontado un poquito, pero después de años de película de miedo”, comenta Juan Carlos Garés, director del Centre Cultural i Docent d’Arts Escèniques que nació en octubre de 2011 de la mano de Arden Producciones, que Garés comparte con Chema Cardeña y David Campillos.

Su voluntad inicial de “desafiar a los malos tiempos”, según reconocieron aquel año de salida, se ha satisfecho con creces. Han luchado contra el cierre “en varias ocasiones”, merced a su “espíritu vocacional” y a lo que han dado en llamar “cultura de resistencia”. Y ahora, con la perspectiva que da el tiempo, se afirman en una sola cosa: su reivindicación de la cultura de base que quieren exportar, por seguir a Celaya, como un arma cargada de futuro.

Alicia, de Thomas Noone Dance. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Alicia, de Thomas Noone Dance. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“Hay que incentivar al público y trasvasarlo de unas salas a otras”

Y, en ese futuro, Garés apuesta por la coordinación de programaciones culturales entre las diferentes salas de Valencia. Va incluso más allá, advirtiendo de la necesidad de una política cultural interterritorial. “Cada espacio tiene su propio estilo, pero nosotros creemos que se puede incentivar al público y trasvasarlo de unas salas a otras mediante promociones conjuntas, como carnets con descuentos si acudes a distintos espacios a ver diferentes espectáculos”, explica Garés, quien aboga por una “sentada” entre responsables teatrales: “Creemos que saldría ganando todo el mundo”.

Las producciones valencianas han ido creciendo de forma progresiva en su sala de teatro, cuya ocupación media es de 105 espectadores para un espacio con 178 butacas. Eso refleja, según Garés, que hay muchas funciones que están llenas, “pero otras son minoritarias”. Y aquí es donde pone el acento: “Hay excelentes trabajos de tamaño medio y pequeño, como los nuestros cuando vamos de gira, que no pasan por Valencia porque nadie apuesta por ellos”. Con esa política de coordinación cultural, se podría traer a esas compañías ofreciendo diversos espacios donde actuar, abaratando costes e incrementando las oportunidades de exhibición.

Moby Dick, de Marta Alonso, en Sala Russafa.

Moby Dick, de Marta Alonso, en Sala Russafa.

“Programar trabajos arriesgados obliga a intensificar la promoción, porque si no pasan desapercibidos”

Sala Russafa lo viene haciendo desde el principio, a pesar del riesgo que supone: “No podemos dejar de hacerlo porque creemos en la calidad de esos trabajos, pero lo cierto es que nos obliga a intensificar la promoción y publicidad, porque si no pasa desapercibido”. En este sentido, Garés asume que están cumpliendo la función del teatro público. De ahí que insista en la necesidad de crear una política cultural común, entre salas privadas y públicas, tanto de una misma ciudad como vinculada con otros municipios de Alicante y Castellón, con el fin de reducir costes y facilitar la exhibición de los espectáculos. En su caso, ya tienen programadas otras seis compañías nacionales para el próximo otoño.

Esto es algo que ya han empezado a hacer el Festival Tercera Setmana, cuya primera edición se celebró el pasado mes de junio en Valencia, y Sagunt a Escena: coproducciones y coordinación con otros festivales de teatro. “Hacia principios de los 90, la Feria de Julio cogía espectáculos importantes, de manera que Valencia se convertía en ciudad de paso dentro de esas giras teatrales, pero eso dejó de existir y Tercera Setmana nace en cierto modo para tomar ese relevo, al igual que Sagunt a Escena”. A este respecto, Garés se muestra contundente: “Valencia lleva décadas excluida de los grandes circuitos teatrales”. Y quien dice Valencia dice la Comunidad Valenciana en su conjunto.

Esa inercia de vivir al margen de los grandes festivales tipo Mérida o el Grec de Barcelona penaliza a las grandes producciones del teatro valenciano. Pero si volvemos a las medianas y pequeñas, otro tanto de lo mismo. “Nosotros planteamos crear nuevos públicos para los pequeños grandes trabajos, haciendo paquetes con otros municipios y conexiones interterritoriales”, subraya Garés. Para ello, “los programadores culturales son el puente”, de manera que se puedan hacer “estrenos a dos o tres bandas” que animen a las compañías.

Imagen de los últimos premiados por la Sala Russafa.

Imagen de los últimos premiados por la Sala Russafa.

“Seguimos echando de menos a nuestros dirigentes en las salas de teatro”

Como anima Garés a los dirigentes políticos a consumir cultura. “La mejor promoción de la cultura es que nuestros dirigentes la consuman; que además de a las ruedas de prensa, vengan al teatro”. Y en esto se muestra crítico: “Seguimos echándoles de menos en nuestras salas teatrales”. Al igual que se echa de menos la cultura en los debates electorales y en los programas de los partidos. En el Acord del Botànic, sin ir más lejos, no hay una sola línea dedicada a la cultura. “Sí, lo triste es que sigue estando excluida de sus programas”.

En ese contexto de abulia cultural, Garés reconoce que no queda otra: “Vamos a tener que seguir reivindicando el teatro de base”, porque a su juicio “Shakespeare, por citar un ejemplo, abre la mente de las personas”. Cultura de base por la que el nuevo equipo de gobierno parece haber mostrado un mayor interés: “Ahora sí, al menos de palabra, falta que lo pongan en práctica”. Y puestos a poner en práctica, no estaría de más tampoco la aprobación tantas veces postergada de una ley de mecenazgo y la rebaja del sangrante IVA cultural.

“Todos los teatros hemos sufrido y tenido que absorber los sucesivos machaques financieros”, lamenta Garés. Aunque atisba cierta mejoría: “El síndrome del bolsillo vacío parece haber remitido”. Él, por si acaso, sigue apelando a la “cultura de la resistencia” y al “espíritu vocacional” para seguir dando alas a su apuesta por la coordinación entre salas y entre espacios de otros municipios. Ahí parece estar escondida el “arma carga de futuro” que para Juan Carlos Garés y la Sala Russafa sigue siento el teatro.

Ver noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

De izquierda a derecha, Juan Carlos Garés, Chema Cardeña y David Campillos, responsables de la Sala Russafa. Fotografía: Juan Terol.

De izquierda a derecha, Juan Carlos Garés, Chema Cardeña y David Campillos, responsables de la Sala Russafa. Fotografía: Juan Terol.

Salva Torres

Riots Panorama o el paisaje urbano caótico

Riots Panorama, de Duarte Encarnaçao
Gabinete de Dibujos
Gris Magatzem d’Art
C / Literato Azorín, 14. Valencia
Marzo-abril de 2016

«¡El dibujo reacciona al mundo! ‘Riots Panorama’ representa un paisaje urbano caótico generado por varios acontecimientos en distintas ciudades del planeta, desde las manifestaciones de la “Primavera Árabe”, los motines suburbanos de París, Vancouver, Atenas y, principalmente, los hechos ocurridos en Londres en agosto de 2011, llevando la metrópolis a un estado de alarma caracterizado por violencia, desorden y terror en varios barrios (Hackney, Brixton, Walthamstow, Peckham, Battersea, Croydon, Lewisham…), la violencia juvenil puesta en escena a través del racismo, la guerra de clases, la crisis económica, la criminalidad, la ruptura moral y social asociada a la cultura de pandilla (en esta ocasión fueron detenidas cerca de 3.100 personas).

Drop City, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Drop City, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

Este dibujo, como construcción, permite deslindar un paisaje artificial de la urbe agotada, postrevolucionaria y deshabitada, en otros tiempos, un lugar de hechos y protestas populares por parte de sus ciudadanos. El momento ahora es congelado por la tinta en puro fetichismo entre lo real e imaginado, subrayando referencias sensuales del sistema “starchitecture” (30 St Mary Axe de Foster + Partners o todavía las torres gemelas del World Trade Center de Minoru Yamasaki) que constituyen el enaltecimiento de la ciudad gloriosa que persigue la utopía de la “ciudad ideal”. ‘Riots Panorama’ conmemora a modo de postdesastre simbólico el fracaso de la vida urbana y capitalista.

Banks, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Banks, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

Le acompaña la serie de dibujos ‘City Delicatessen’, que se desarrolla por parentesco a la serie de grabados Carceri d’Invenzione (1749) de Giovanni Battista Piranesi, recreando una arqueología de un presente incierto, y que consiste en una amalgama de rastros contemporáneos, donde sobresalen referencias a Drop City (el primer poblado hippie) y a los domos geodésicos de Buckminster Fuller, pero también a ciudades imaginadas desde el entorno de la actual crisis económica internacional, como por ejemplo Banks, dibujo que presenta de forma anecdótica a la banca como patéticas esculturas parlantes».

Así describe Duarte Encarnaçao (Funchal, Madeira, 1975), autor de ‘Riots Panorama’, su intervención en el Gabinete de dibujos, un conjunto de cinco piezas meticulosamente dibujadas con tinta china, algunas de las cuales participaron anteriormente en la muestra de la Universidad de Zaragoza ‘7×1 Usos’, comisariada por el grupo de investigación de esta Universidad con el que Duarte Encarnaçao colabora en ‘Los Usos del arte’. Caos urbano y crisis de ideales.

Riots Panorama, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Riots Panorama, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

Tres flamencas en New York

Gipsy Cabaret
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Del 4 al 6 de marzo de 2016

Cuando algunos esgrimen una incipiente recuperación económica, España sigue sufriendo una  sangrante fuga de talentos. Sin embargo, aunque podemos encontrar algunos paralelismos, es algo distinta de la que vivió el país cuando, tras la guerra civil, se produjo un éxodo de artistas no sólo por cuestiones ideológicas, también puramente alimenticias.

Sala Russafa acoge del 4 al 6 de marzo Gipsy Cabaret, una divertida propuesta que recrea el viaje a Nueva York de tres flamencas que huyen de la miseria y la incultura. En la gran manzana les espera una prima que se abrió camino en ‘las Américas’, montando su propio cabaret.

Gipsy Cabaret. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Gipsy Cabaret. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Un espacio de mentalidad abierta, donde se fusionan culturas y ritmos. Sobre aquellas tablas, su duende y su gracia les llevarán a conseguir el éxito, con contratos millonarios para dar la vuelta al mundo. Y años más tarde volverán al mismo escenario cargadas de recuerdos, de vivencias y de experiencia.

Dentro del ‘Ciclo de compañías Valencianas’, regresa al teatro de Ruzafa Xhido Teatro-Danza, una formación que ya lo visitó en 2012 con la propuesta multidisciplinar Pretextos. En marzo regresa con esta divertida pieza, que ha pasado por el café teatro y que ahora llega a las tablas en un formato ampliado, que permite profundizar en la entrañable historia de estas buscavidas, contada en clave de swing, mezclando la interpretación y la improvisación, el canto, la danza, el flamenco y hasta el claqué.

Escena de Gypsi Cabaret.

Escena de Gipsy Cabaret. Imagen cortesía de Sala Russafa.

¡¡¡Que vienen los marcianos!!!

La guerra dels mons 2.0, de L’Horta Teatre
Teatro Principal
C / Barcas, 15. Valencia
Hasta el 7 de febrero

El 30 de octubre de 1938, todavía bajo los efectos de la crisis económica, muchos habitantes de Nueva York y Nueva Jersey  creyeron por un rato que los marcianos invadían la tierra. Se trataba de una lectura dramatizada de La guerra de los mundos de H.G. Wells realizada con tal realismo por Orson Wells que desató el pánico traspasando la barrera que separa lo imaginario de lo real.

Escena de 'La guerra dels mons 2.0', de L'Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de ‘La guerra dels mons 2.0’, de L’Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Han pasado 70 años desde aquel suceso que anunciaba el tremendo poder de los medios de comunicación hoy multiplicado por mil a través de internet y las redes sociales. La mítica emisión radiofónica de Wells puede considerarse como el primer fenómeno viral de la historia. Sobre ello reflexiona La Guerra dels mons 2.0 (La Guerra de los mundos 2.0) de la compañía L’Horta Teatre, que se representa en valenciano en el Teatro Principal hasta el 7 de febrero.

El espectáculo supone la culminación de las celebraciones de los 40 años de la compañía que nació en los setenta en la Huerta Sur como grupo amateur y luego se profesionalizó bajo la dirección conjunta de Alfred Picó y Carles Alberola.  “Un proyecto importante para celebrar nuestras cuatro décadas estaba por encima de nuestras posibilidades”, dice Picó. “Dentro del Plan de coproducciones de CulturArts hemos podido crear un gran espectáculo. Incluye tres músicos en directo, con una composición original de Andrés Valero, audiovisuales, y la posibilidad de estar por primera vez y durante nueve días en el Teatro Principal».

Escena de 'La guerra dels mons 2.0', de L'Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de ‘La guerra dels mons 2.0’, de L’Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Arropados por la música de Valero sólo tres actores; Verónica Andrés, Álvaro Báguena y Jordi Ballester, crean una atmósfera de intriga que envuelve al público. “Existe un inquietante paralelismo entre los Estados Unidos de aquella época y la Europa de hoy”, dice el autor y director de la pieza Roberto García. “Dos sociedades que salen de una depresión económica,  sensibles al miedo. Antes de una gran guerra y ahora a amenazas terroristas, la crisis del ébola, convulsiones financieras, etcétera. Todo esto está presente en nuestro espectáculo, al igual que la figura de Orson Welles, que podría ser un cuatro personaje».

El trabajo de los actores “añaden un plus emocional a un espectáculo ya de por sí sugerente y estimulante”, añade García. El equipo artístico, íntegramente valenciano, lo completa: Luis Crespo, responsable de la escenografía, Ximo Rojo, de la iluminación, Pascual Peris, el vestuario y Assad Kassab de la imagen gráfica.

L’Horta Teatre traslada ese primer ‘fenómeno viral’ que fue la emisión radiofónica de Wells a la época actual. Con una trama adictiva y una intriga creciente sumerge al espectador en un juego de espejos, como los que le gustaban a Orson Welles. Un espectáculo hipnótico de plena actualidad que habla de la confusión que genera no saber qué es verdad y qué es mentira, y del  miedo como la más efectiva arma de manipulación masiva.

Escena de 'La guerra dels mons 2.0', de L'Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de ‘La guerra dels mons 2.0’, de L’Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Bel Carrasco

Las fotos de calle de Rodríguez Sansano

Sociedad Anónima, de Gabriel Rodríguez Sansano
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Inauguración: jueves 21 de enero, a las 20.00h
Hasta el 4 de marzo de 2016

Gabriel Rodríguez Sansano es franco-español, como tantos hijos de emigrantes españoles nacidos en Francia. Nació en 1969 en Marsella, donde se habían instalado sus padres en los años 60. Hace doce años, tras un cambio profesional, Gabriel decidió acercarse a la rama valenciana de su familia. Lo que no había previsto al llegar a Valencia fue que el cambio de vida también iba a provocar un cambio en sus pasiones. Con la luz del Turia, Gabriel se puso a fotografiar todo lo que consideraba bello y fotogénico: los monumentos, las ceremonias, y la gente que se dejaba fotografiar de buena gana.

Autodidacta en este arte su mirada se moldeó y sigue forjándose con el estudio de las obras de grandes maestros como: Cartier-Bresson, Doisneau, Erwitt… pero también con las lecturas de escritos y textos sobre fotografía. Aunque para Gabriel la base del progreso en esta disciplina es, sobre todo, la práctica diaria.

Exposición de Gabriel Rodríguez Sansano. Imagen cortesía de Espacio 40.

Exposición de Gabriel Rodríguez Sansano. Imagen cortesía de Espacio 40.

“Me considero un fotógrafo social, necesito que haya personas en escena”, dice. Así pues, el aficionado a la fotografía volvió a encontrarse de forma espontánea en medio de la multitud del 15M valenciano, concentrada en la Plaza del Ayuntamiento. Se puso a hacer fotos de la gente, del ambiente de revuelta pacífica popular en esos momentos históricos.

“La calle es como un teatro, donde ocurren pequeños grandes momentos de la vida”, afirma. En paralelo y de forma constante practica la ‘Street-Photography’ o foto callejera: hasta el punto que recorrer las calles sin destino preciso se convierte en una necesidad viral. Estar disponible y concentrado en su entorno es la esencia de este ejercicio fotográfico.

Imagen de Gabriel Rodríguez Sansano. Espacio 40.

Imagen de Gabriel Rodríguez Sansano. 

En 2012 Gabriel Rodríguez Sansano expuso sobre los indignados y el 15M en el Instituto Francés de Valencia con el título: Valencia Indignada. Ese mismo año publicó también un libro sobre el tema: ‘Fotografías del Movimiento 15 de Mayo de 2011’. Colabora con muchas plataformas y asociaciones ciudadanas, sus fotos han sido publicadas en numerosos periódicos de información impresos y digitales. Además ha participado en proyectos solidarios como subastas artísticas, libros…

Gabriel volvió a exponer en el año 2014 en el centro cultural alternativo Ca Revolta con el título: ¡A la calle!, referente a la analogía entre acabar “en el paro” y “salir a protestar” a la calle. Las obras expuestas en esa ocasión constituían un resumen de los últimos cuatro años de manifestaciones y protestas en Valencia, fruto de la crisis económica y social que sufre el país.

La presente muestra expone el trabajo de ‘Street- Photography’ de varios años de vagar por Valencia pero también en otras ciudades y pueblos. Es la primera vez que Gabriel presenta estas fotografías al público, siendo Espacio40-vinosdechile.es y el barrio de Ruzafa el lugar perfecto para ello. “Es importante para mí desarrollar y dar a conocer otras facetas de mi pasión, la fotografía. Es mi modo de expresión y creo tener mucho que aportar …”, concluye Sansano.

Sansano. Imagen cortesía de Espacio 40.

Fotografía de Gabriel Rodríguez Sansano. Imagen cortesía de Espacio 40.

Europa, cabaret del desencanto

Europa, cabaret del desencant
Escena Erasmus
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C / Universidad 2. Valencia
Sábado 4 de julio 2015, a las 22.30 horas

En el verano de 1932, Federico García Lorca y Eduardo Ugarte, con el apoyo del gobierno de la Segunda República, pusieron en marcha La Barraca, un grupo ambulante de actores universitarios  que llevaban el teatro clásico a las zonas más deprimidas de la península Ibérica. En 2009,  surgió en la Universitat de València Escena Erasmus, un proyecto que recoge el testigo de aquella iniciativa cultural pero con un contenido más amplio, pues los actores y actrices que participan proceden de distintos países de Europa con el único requisito de estar disfrutando una beca Erasmus.

Aunque la crisis económica redujo su radio de acción, no logró enterrar esta singular iniciativa que ha sido copiada por otras universidades europeas como la de Cagliari, Padua, Marburg y Ankara. Cada curso se elige una pieza específica, casi siempre un clásico adaptado a los tiempos actuales, sobre la que los alumnos y actores trabajan.

Escena Erasmus y su Europa, cabaret del desencant. Imagen cortesía de la Universitat de València.

Escena Erasmus y su Europa, cabaret del desencant. Imagen cortesía de la Universitat de València.

Este año una pieza informal y desenfadada con un toque musical al estilo cabaret sirve para poner en solfa las políticas de austeridad imperantes en Europa. Europa, Cabaret del Desencant, es el grito esperanzado de unos jóvenes convencidos de que es posible forjar un futuro mejor, aunque la Europa que habitan incite al desencanto. Desde su perspectiva personal cuentan las miserias de su país en un espectáculo con muchos contrastes cuyo formato es un alegre cabaret berlinés. Destapa el lado más acre de la realidad europea: la austeridad, la crisis, la inmigración, la desigualdad, la injusticia, etcétera.

Aparte de la puesta en escena y representación teatral propiamente dicha, Escena Erasmus supone una inmersión de los estudiantes y actores en la vida de los pueblos que visitan. Un estimulante intercambio entre los jóvenes europeos y los habitantes de distintas zonas rurales que favorece a ambas partes. Por otra parte, se da una sinergia con la escena teatral valenciana como demuestra la colaboración de dramaturgos de la tierra que participan este año en la escritura de los textos.  Son: Maribel Bayona, Xavier Puchades, Guada Sáez, Patri Pardo, Eugenia Sancho, Pasqual Alapont, Javier Sahuquillo, Josep Lluís Sirera y Daniel Tormo.

Europa, cabaret del desencant. Imagen cortesía de la Universitat de València.

Europa, cabaret del desencant. Imagen cortesía de la Universitat de València.

Once actores, seis pueblos

El pasado fin de semana se inició en Gátova la gira estival de Escena Erasmus en la que participan once actores y actrices de diversos países europeos. Nueve son mujeres, las más exóticas una de Bulgaria y otra de la República Checa, y por una vez no hay italianos entre los estudiantes e intérpretes. Con una obra crítica sobre la actual política de austeridad, Escena Erasmus recorrerá seis municipios valencianos: Alcublas (28 de junio), L’Eliana (1 de julio), Ontinyent (2 de julio), Cullera (3 de julio) y Montesa (5 de julio). En el Centre Cultural La Nau se representará el día 4 de julio, a las 22.30 horas, dentro del Festival Serenates 2015.

Esta iniciativa es posible gracias al apoyo de la Universitat de València y del Área de Cultura de la Diputación de Valencia. Desde 2010, más de 20.000 personas han visto los espectáculos en las distintas giras en las que han participado a lo largo de la geografía española. Desde hace tres años recorren municipios valencianos. Hasta la actualidad se han llevado a cabo más de 40 representaciones en la provincia de Valencia que han sido vistas por 8.000 espectadores.
Además de la implicación de distintos vicerrectorados de la Universitat de València (Cultura e Igualdad, Internacionalización y Cooperación, Participación y Proyección Territorial), el proyecto cuenta con el patrocinio de la Fundació General de la Universitat de València y la colaboración de la Fundación SGAE.

Escena Erasmus. Cortesía de la Universitat de València.

Escena Erasmus y su Europa, cabaret del desencant.  Cortesía de la Universitat de València.

Bel Carrasco

Gabi Ochoa: “Ya no se hace periodismo”

Las guerras correctas, de Gabriel Ochoa
Espai Rambleta
Bulevar sur, esquina Pío IX. Valencia
Jueves 4, viernes 5 y sábado 6 de junio de 2015, a las 20.30h
Charlas coloquio de Jordi Évole (4 de junio) e Hilario Pino (día 5), al término de la representación

Felipe González, presidente del Gobierno entre 1982 y 1996, fue entrevistado en TVE por Iñaki Gabilondo en enero de 1995. La pregunta en torno al denominado terrorismo de Estado practicado por los GAL contra ETA levantó ampollas: “Organizó, autorizó o toleró usted la guerra sucia del GAL?” Aquello fue cara a cara. De eso hace ya 20 años. Ahora, otro presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha llegado a comparecer ante los medios de comunicación a través de un televisor de plasma para evitar preguntas comprometidas.

Chani Martín, Manuel Solo, Luis Callejo y César Tormo en 'Las guerras correctas', de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

De izquierda a derecha, Chani Martín, Manolo Solo, Luis Callejo y César Tormo en ‘Las guerras correctas’, de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

Gabi Ochoa, que presenta del 4 al 6 de junio en La Rambleta su obra ‘Las guerras correctas’ dramatizando aquella entrevista, establece esa comparación para afirmar: “Actualmente no se hace periodismo”. Y recuerda la frase de George Orwell: “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que se publique. Todo lo demás son relaciones públicas”. Fue Jordi García Candau, entonces director de Televisión Española, quien propuso a Gabilondo esa entrevista al presidente que, un año después, perdería las elecciones sin duda minado por el asunto de los GAL.

“Gabilondo me contó, en una cita que tuve con él durante dos horas y media,  todo lo relacionado con la gestión de aquella entrevista”, explica Ochoa. Para documentarse, también se reunió con García Candau, pero no ha podido hacer lo mismo con Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces portavoz del Gobierno, y el propio Felipe González. “Nunca me han dicho que no, pero tampoco que sí; se limitan a decirme desde el partido que están ocupados”.

Manolo Solo (izquierda) y Luis Callejo en 'Las guerras correctas', de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

Manolo Solo (izquierda) y Luis Callejo en ‘Las guerras correctas’, de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

¿Miedo? Gabilondo, según recuerda Ochoa, insistió a la hora de preguntar a González si era “políticamente responsable” de los GAL. Y tanta fue la insistencia del entrevistador, como insistente la negativa del entrevistado. Negativa que todavía pesa en el ánimo de Iñaki Gabilondo. “Él insistió en el tema de los GAL, porque era un asunto candente, y aunque no fuera conocedor de ello Gabilondo dice que insistió para que Felipe González pudiera al menos reconocer su responsabilidad política”. Jamás lo hizo.

‘Las guerras correctas’ es teatro documental del que hace menos de un mes tuvimos otro buen ejemplo con la obra ‘Ruz-Bárcenas’, de Alberto San Juan, en el Teatro Talía de Valencia. “Más que una moda yo diría que, con la crisis económica, hay más conciencia social y el creador tiene que implicarse con esa realidad”, admite Ochoa. Manolo Solo, que en el espectáculo de San Juan interpretaba al juez Ruz, se mete ahora en la piel de González. Luis Callejo es Iñaki Gabilondo, mientras Chani Martín y César Tormo se encarga de dar vida a Rubalcaba y García Candau, respectivamente.

Manolo Solo (izquierda) y Luis Callejo en 'Las guerras correctas', de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

Manolo Solo (izquierda) y Luis Callejo en ‘Las guerras correctas’, de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

“La verdad es que pasados 20 años no sé si hemos avanzado en periodismo o retrocedido”, destaca Ochoa. Ruedas de prensa sin preguntas, connivencias entre los grandes medios de comunicación y los emporios empresariales, amén de la transformación orwelliana del periodista en relaciones públicas, confirman la tendencia al sospechoso silencio de un periodismo que, al igual que sucede en lo político, debería ser objeto de una sana mutación.

Con ‘Las guerras correctas’, Gabi Ochoa viene a reclamar cierta vuelta a las esencias periodísticas. “Hay que volver a hacer periodismo de verdad”. Él se limita, mediante una “puesta en escena sobria”, a recrear ese ambiente del periodista pretendiendo arrancarle la verdad a quien la esquiva. Quién sabe si la guerra correcta a la que se refiere Ochoa en su obra, tiene que ver con esa lucha por vencer la resistencia de quien no quiere que algo se publique. “La ficción permite interpretar la realidad, ir más allá de los hechos observables”. Ochoa arroja luz allí donde proliferan las sombras.

Una escena de la obra 'Las guerras selectas', de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

César Tormo (izquierda) y Luis Callejo en una escena de ‘Las guerras selectas’, de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

Salva Torres

Agustín Serisuelo. Las nuevas ruinas

Agustín Serisuelo. Space before place
La Gallera
C/ Aluders, 7. Valencia
Inauguración: 16 de octubre, 20 h.

Space before place es un proyecto específico desarrollado por Agustín Serisuelo para intervenir en La Gallera, como resultado coherente de una investigación artística de la que se han ido mostrando resultados en proyectos anteriores. El artista parte de la idea de transitar el lugar como experiencia que comparte con el espectador, un espacio del que se apropia mediante la construcción de elementos que replican simbólicamente las ruinas contemporáneas situadas a cincuenta kilómetros a la redonda de su lugar de residencia, en la provincia de Castellón.

El litoral es el espacio común donde más se ha explotado el territorio, y también donde más edificaciones han quedado a medio construir. La explosión de la burbuja inmobiliaria cogió a muchos edificios en proceso de construcción, y así continúan; cerrados, sin uso, como monumentos a la memoria de la historia reciente. Serisuelo muestra una realidad conocida, incómoda, que corre el riesgo de ser normalizada y descargada de significado. Esos lugares impersonales, inacabados, se contraponen al lugar antropológico en el que se desarrolla la vida.

Pasado el tiempo, tenemos ante los ojos algunos de los efectos visibles de esa política depredadora, basada en la especulación, que ha sembrado el paisaje de ruinas presentes y futuras, llevando consigo a la quiebra a empresas y familias. Esa realidad se ha extendido en el Estado español, como si de una pandemia sin remedio se tratara, con hitos aberrantes en la Comunitat Valenciana. Agustín Serisuelo contribuye a enriquecer la narración de una época que requiere ser pensada y analizada, aún con la posibilidad de ser repetida en un tiempo como parte de nuestra escasa capacidad de aprendizaje.

El artista, con este proyecto, lleva a cabo el ejercicio de traer al centro de la ciudad la problemática de las nuevas ruinas inmobiliarias de las periferias, presentándolas en el epicentro social, económico y político del territorio.

Agustín Serisuelo. Torres vacías, estructuras inertes. Foto: Juan Vicent. Cortesía del artista.

Agustín Serisuelo. Torres vacías, estructuras inertes. Foto: Juan Vicent. Cortesía del artista.

José Luis Pérez Pont