«La gente ha vuelto a las librerías de barrio»

Capeando el temporal (y III) | Paseo por las librerías valencianas tras la COVID-19
Librería Railowsky, de Juan Pedro Font de Mora (presidente del Gremi de Llibrers de València)
Gravador Esteve 34, València
Lunes 3 de agosto de 2020

Entrar en Railowsky es acceder a una versión contemporánea de la caverna de Platón. Dentro de la librería te topas con un reflejo de la realidad captada a través de la mirada de los mejores fotógrafos del mundo.

Además de una librería y una sala de arte, Railowsky es un club de amigos vinculados por su pasión al arte en imágenes y un foro cultural donde puede ocurrir cualquier cosa. Desde que te inviten a una marca especial de cerveza a asistir a una mini pieza dramática inspirada en una foto –un proyecto que se llevará a cabo la próxima temporada si el virus lo permite–.

Un cuarto de siglo de existencia ha bastado para que este rincón del Ensanche haya adquirido categoría de leyenda. La librería abrió sus puertas en 1985, un año de buena cosecha cultural en el que se formaron varias compañías teatrales valencianas que hoy cumplen sus bodas de plata.

Juan Pedro Font de Mora, en su librería Railowsky.

Un escalón, un escaparate decorado con anuncios y carteles, y unas puertas batientes que se abren a una cámara forrada de libros. Al fondo, agazapado tras el ordenador, Juan Pedro Font de Mora, nuevo presidente del Gremi de Llibrers de València desde finales de julio.

Tras su aire de frugalidad, lentes quevedescos y perilla a lo mosquetero, se embosca un auténtico guerrillero que tras la trinchera de papel se las ha visto de todos los colores. En el año 2005, recibió el premio de la Generalitat Valenciana a la difusión del libro y la promoción de la lectura.

En 2009, se creó la asociación cultural sin ánimo de lucro Amics de Railowsky y, al cumplir los 25 años, la Universitat Politécnica le dedicó un libro. Hasta es protagonista de un largometraje documental, ‘Universo Railowsky’, que en clave de humor cuenta las aventuras y desventuras de un librero de provincias. «Desde que empecé en este oficio no he conocido una época de gloria», comenta Font de Mora con su flema habitual. «La crisis es el estado natural del sector».

Sin embargo, reconoce que esta última, la COVID-19, ha tenido un sorprendente efecto rebote y las ventas diarias han aumentado ligeramente respecto a la etapa anterior. «Parece que la gente se ha sensibilizado respecto a la necesidad de la lectura y el papel que cumplen las librerías de barrio, y está volviendo a ellas. También han ayudado las campañas como ‘Sentim Llibres’, promovidas por gente joven que son los que tienen las ideas más osadas».

Vista de la Librería Railowsky, con Juan Pedro Font de Mora, al fondo, con mascarilla.

Al igual que sus colegas, se encuentra a la espera de las ayudas institucionales prometidas en el plan ‘Reactiva’: medio millón de euros dedicados a la compra de obras de arte y una cantidad similar en libros para bibliotecas. «Las cosas van lentas y parece que se van a centrar las ayudas en alquileres y otros gastos», comenta Font de Mora. Para compensar las pérdidas por no poder organizar actos culturales, ha potenciado la sección de narrativa y ensayo que complementa su oferta básica en torno al cine, la fotografía, el diseño, la ilustración, el vídeo, etcétera.

El hecho de ser librería especializada tiene dos caras. «En mi nicho, la fotografía y la imagen en general, no tengo casi competencia, pero, naturalmente, el público potencial es minoritario. En todo caso, a lo largo de estos 25 años, Railowsky se ha convertido en un punto de referencia. «Tengo clientes de fuera de la ciudad que aprovechan sus visitas a València por asuntos de trabajo o de ocio para venir a por sus libros».

Fachada de la Librería Railowsky.

Como nuevo presidente del Gremi, que reúne 77 puntos de venta, Font de Mora tiene unas líneas de actuación claras y concretas. «Nuestra prioridad será apoyar a las librerías para que se modernicen tanto en el aspecto digital como en la oferta de actividades culturales», comenta. «También, ampliar la gestión de servicios que se ofrecen a las librerías en temas administrativos, como la solicitud de subvenciones. Queremos que los libreros estén con nosotros no solo por la rebaja en el alquiler de las casetas para la Fira del Llibre».

Los libreros esperan como agua de mayo este evento, pues representa alrededor de un 15% de su facturación anual. Las fechas y el lugar están definidos. Se celebrará en noviembre en la plaza del Ayuntamiento. Un centenar de casetas distribuidas a lo ancho y largo del ágora urbana que ya habrá estrenado nuevo look. «Este cambio de localización es puntual», advierte. «La idea es volver a Viveros, que es el punto de encuentro tradicional para lectores que acuden en familia a pasear y ver libros».

La precariedad y la resistencia voluntarista son los denominadores comunes en el sector del libro. «El 80% de las librerías que funcionan en España ganan en torno a unos 90.000 euros al año», indica Font de Mora. «Contando los gastos generales y alquiler del local esa cantidad solo da para un sueldo modesto que se asigna el propietario por muchas horas de trabajo». Tras esta realidad subyace una singular fórmula de economía familiar. «Es frecuente que un miembro de la pareja gestione la librería por amor a los libros, mientras el otro aporta, digamos, el sustento más sólido con otro tipo de ocupación laboral», concluye Juan Pedro Font de Mora.

Juan Pedro Font de Mora, en su Librería Railowsky. Imagen cortesía del Gremi de Llibrers de València.

Bel Carrasco

3.000 horas de cultura digital en el Centre Cultural La Nau

Cuatro meses de digitalización de los contenidos culturales
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
Tiempo de pandemia por la Covid-19
Martes 28 de julio de 2020

Más de 42.000 visualizaciones, más de 160 vídeos, el equivalente a casi 3.000 horas de cultura digital. Este es el balance de los últimos cuatro meses en los que, por la situación provocada por la Covid-19, el Vicerrectorado de Cultura y Deporte de la Universitat de València ha digitalizado todos los contenidos culturales que ha producido.

“Desde el primer día, la consigna y apuesta clara del vicerrector de Cultura, Antonio Ariño, fue la de que habría que adaptarse a la situación, y que la Universitat debía volcar su cultura al formato digital y comenzar a crear ya directamente cultura digital. Esta ha sido una medida no solo destinada a salvar a uno de los sectores más afectados por la pandemia, como es el de la cultura, sino también dirigida a concienciar a la ciudadanía sobre una cuestión esencial: “quedarse en casa, con lo que nosotros sabemos hacer: cultura universitaria”, explica la periodista cultural de la Universitat de València, Magda R. Brox.

Cartel de DocuVir.20, laboratorio de cortos de La Nau.

Ahora todos los contenidos culturales están disponibles en el Canal YouTube del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, que se ha convertido en un repositorio de cultura digital con centenares de horas de programación muy variada para ser “consumida” en cualquier momento y desde cualquier lugar. En cuatro meses se han suscrito cerca de 1.000 personas.

“Aprovechando las vacaciones de agosto, queremos invitar a la sociedad a consumir estos contenidos culturales que se caracterizan por la diversidad: debates, música, literatura, danza, teatro, cómic, exposiciones, talleres para los más pequeños…, todo organizado en listas de reproducción específicas, con formatos nacidos durante el coronavirus y otros ya existentes, que han adaptado su programación”, puntualiza la periodista de la institución.

El Canal YouTube del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, en el marco de La Nau Digital, recoge un curso de literatura gratuito en cuatro sesiones; recomendaciones de lecturas donde escritoras y escritores, poetas o docentes comentan y aconsejan novelas, ensayos o libros de poesía; talleres creativos para menores; propuestas escénicas a cargo de estudiantes de la Universitat; presentaciones de películas del ciclo ‘Nits de Cinema’; conciertos de distintas formaciones; charlas del Aula de Còmic; conferencias y debates, entre otras propuestas.

Fotograma de ‘¿Quién puede matar a un niño?, de Narciso Ibáñez Serrador, en Nits de Cinema de La Nau.

Durante el estado de alarma y por la imposibilidad de realizar actividades presenciales en el Centre Cultural La Nau de la Universitat, el Vicerrectorado de Cultura y Deporte ha adaptado la programación al formato digital, y en lo que concierne a debates, conferencias y seminarios, además de digitalizar los ya existentes, ha lanzado varios programas online como ‘VALÈNCIA THINKS GLOBAL. Imaginem el futur’, ‘WebinarsLANAU’ y ‘Las personas mayores ante la Covid-19’. Entre los participantes a estas sesiones figuran fotoperiodistas, artistas, periodistas, políticos y profesores, como la Premio Nacional de Sociología y doctora ‘honoris causa’ por la Universitat de València, María Ángeles Durán.

En el ámbito audiovisual se ha creado ‘DocuVir.20’, un festival de cortometrajes online centrado en las nuevas formas de sociabilidad y solidaridad en tiempos de la Covid-19, con la colaboración de la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de València, y que permite visualizar en el YouTube de La Nau más de medio centenar de microrrelatos audiovisuales, entre ellos los dos premiados: Paréntesis (Premio al Mejor Cortometraje) y Galletas (Premio del Público).

En cuanto a las exposiciones, además de crear visitas virtuales por la obligación de cerrar los espacios, se han puesto en marcha nuevos proyectos como ‘Coronacrisis y cultura: Propuestas de creadores valencianos’, con una fase online (ya accesible) en el Canal Instagram del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, en la que los 50 creadores participantes llevan semanas trabajando y están realizando grabaciones en vídeo a través de las que exponen sus propuestas en tres momentos de la fase de creación, por lo que en total se emitirán 150 píldoras audiovisuales. La exposición física (fase offline), en la Sala Acadèmia del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, se abrirá previsiblemente el 29 de septiembre, siempre que la situación sanitaria lo permita.

Por último, y después de más de 30 años del festival ‘Serenates’, en esta edición las noches de música en el histórico claustro universitario, se han transformado en grabaciones en formato digital con un récord de participación con respecto a las anteriores ediciones: los 10 conciertos han registrado más de 6.000 visualizaciones.

Concierto de La Remembrança en Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

Un ‘Paréntesis’ en nuestras vidas

DocuVir.20
Certamen de cortometrajes online
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
Jueves 23 de julio de 2020

Cómo contar lo máximo sobre la situación de obligado enclaustramieno con los mínimos medios. Era el desafío que planteaba el proyecto DocuVir.20, un certamen de cortometrajes online que el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València y la Fundación General de la Universitat lanzaron el pasado mes de abril sobre la COVID-19 y las nuevas formas de sociabilidad y solidaridad desarrolladas durante la pandemia.

Con gran éxito de participación se seleccionaron un total de 54 obras, muestra de la gran diversidad de trabajos presentados, entre los que se encuentran cortos documentales, de ficción, experimentales y de animación, algunos firmados por destacados autores del cortometraje español.

Tras un proceso de unos cuatro meses llega la hora de conocer a los ganadores del Premio al Mejor Cortometraje y Premio del Público. ‘Paréntesis’, dirigido por la argentina Samira Karki y el colombiano Sebastián Londoño, se ha llevado el galardón a Mejor Corto premiado con 350 euros, mientras que la pieza más votada por el público ha sido ‘Galletas’, del sevillano Julio Casielles.

‘Paréntesis’, de Samira Karki y Sebastián Londoño. Imagen cortesía de La Nau.

Samira Karki y Sebastián Londoño trabajaron a distancia con la ayuda de varios compañeros que les enviaron imágenes y reflexiones desde diferentes partes del mundo.»El corto surgió de la imperiosa necesidad de relatar este momento que atravesamos», dice Karki. «Me parecía increíble pensar que la ficción queda pequeña muchas veces frente a estos sucesos de la vida real. Entonces se nos ocurrió empezar a hablar a nuestras amistades que estaban viviendo esto en distintas partes del mundo y que cada uno, en sus salidas permitidas o incluso desde sus propias casas, filmasen con sus celulares imágenes que para ellos representasen este momento tan particular”.

La cineasta ganadora detalla que “fue un proceso creativo interesante y nuevo. Entendimos que mucha gente ajena al cine y sin conocimientos previos es capaz de generar planos hermosos y transmitir mucho con las imágenes. Comprendimos que lo que estábamos viviendo era interesante y urgente para documentar. Por último, entendimos que este sentimiento era universal, que estábamos en la misma sintonía: vulnerables e interpelados por este momento de ‘paréntesis’ en nuestras vidas”.

‘Galletas’, de Julio Casielles. Imagen cortesía de La Nau.

El Premio del Público, dotado con 150 euros, es para ‘Galletas’, que recibió casi 400 votos de los cerca de 3.500 emitidos en total. Se trata de un corto de ficción dirigido por Julio Casielles y producido por Nucelar Films, que ahonda en la virtualización de las relaciones personales a consecuencia de la pandemia y da cuenta, en clave de comedia, de la capacidad de adaptación del ser humano y su empeño en seguir demostrando amor y aprecio hacia sus seres queridos pese a la distancia y la soledad impuestas por el confinamiento.

Además, se ha concecido un Accésit a ‘Metros/horas’, de la estudiante valenciana de Comunicación Audiovisual Ángela Sanz, una original propuesta de indudable calidad técnica en la que la protagonista, atrapada entre las paredes de su casa en el día 50 de cuarentena, sufre una distorsión de la percepción espacio-temporal, rodeada de sonidos cotidianos que se entremezclan en unos cuantos metros cuadrados en los que cualquier objeto se convierte en la puerta que abre la anhelada salida.

Imagen gráfica del cartel de DocuVir.20, obra de Patricia Bolinches.

De los más de 50 cortos seleccionados en esta primera edición de DocuVir.20, disponibles en el Canal de YouTube del Centre Cultural La Nau, 11 son los finalistas. Además de ‘Paréntesis’ y ‘Metros/Horas’, han sido escogidos por el Jurado Oficial: ‘Los días que pasan’ (Antonio Savinelli), ‘Al otro lado del charco’ (Borja Barroso), ‘Robot delivery’ (Ferran Carbonell), ‘A phone story’ (Nacho Errando), ‘Energía positiva’ (Nacho López Murria), ‘Resiliencia-19’ (Laura Cuenca), ‘Solo’ (Sendoa Cardoso), ‘Triaje’ (Teresa Barberena) y ‘Pánico en la habitación’ (Manuel Collado). 

DocuVir.20, cuya imagen es creación de la ilustradora y diseñadora gráfica valenciana Patricia Bolinches, es un proyecto del Vicerrectorado de Cultura y Deporte de la Universitat de València a través del Aula de Cine y el Observatorio Cultural. Se plantea como un laboratorio de cortometrajes para la innovación sociocultural con vocación de continuidad, y prevé celebrar su segunda edición en 2021.

‘Paréntesis’, de Samira Karki y Sebastián Londoño. Imagen cortesía de La Nau.

Lectores al rescate

Capeando el temporal (I)
Paseo por las librerías valencianas tras la COVID-19
La Primera, El Imperio y Bangarang
Viernes 17 de julio de 2020

Como un monstruoso maremoto la pandemia ha hecho zozobrar el barco de la cultura. Pero no todos sus sectores han sufrido por igual en este naufragio. Unos han encontrado hueco en un bote de remos y otros resisten agarrados a una tabla o a un salvavidas. En el panorama que se percibe tras la catástrofe destaca el caso de las librerías que siguen navegando tras capear el temporal. La celebración en toda España del Día del Libro, el 23 de julio, aunque sea a puerta cerrada en cada local con la rebaja tradicional del 10%, confirma la resistencia de un gremio acostumbrado a las crisis. Además del aguante de los libreros, habituados a trabajar mucho y ganar poco, la clave en Valencia han sido las ayudas institucionales, como el programa ‘ReActivem’ de la Generalitat Valenciana y el apoyo de los clientes a través de la campaña ‘Sentim Llibres’, una iniciativa de María Bastarós y Mr. Perfumme que ha tenido gran seguimiento. Los libreros hablan de un movimiento de empatía y solidaridad por parte de los lectores que les sirve de colchón flotante. Lectores al rescate.

Esta primera entrega incluye tres jóvenes librerías que abrieron sus puertas a finales de 2019, lógicamente más vulnerables por su breve recorrido. Hablamos con Fiona Songel (La Primera), Mamen Monsoriu (El Imperio) y Estela Sanchis que junto a Jaime Belda dirige Bangarang.

Fiona Songel, de la librería La Primera. Imagen cortesía del autor.

Fiona Songel estudió Filosofía pero siempre había soñado con gestionar una librería. Hace algo más de un año supo que se traspasaba una pequeña, que es también papelería, en el barrio de El Carmen y vio su oportunidad.  Después de aprender un oficio nada fácil se ha esforzado al máximo para que La Primera sea un punto de encuentro cultural ofreciendo una gran variedad de eventos. «Pese a las adversidades, pandemia incluida, ser librera me regala momentos dulces como el trato directo con clientes que también son amigos y colegas de lecturas».

En otro barrio de Valencia, Russafa, Mamen Monsoriu creó el pasado 30 de noviembre, El Imperio con el objetivo de dar voz a los artistas. Un espacio que acoge talleres literarios, charlas, conferencias, presentaciones y conciertos. «Se trata de una librería de carácter general, donde la poesía tiene especial protagonismo», dice Monsoriu. «Mi vocación por el mundo del libro nace de mi pasión por la escritura».

La tercera es Bangarang, en la calle Historiador Diago, que nació también el pasado otoño de la pasión compartida de Estela Sanchis y su pareja Jaime Belda. «Nuestra idea era crear una librería especializada en cómic americano y europeo, manga e independiente que albergará también narrativa y el ensayo», indica Sanchis. «Así que probamos a hacer algo híbrido entre ambas cosas, que se complementan de maravilla. Tenemos un perfil de cliente muy amplio que va desde el amante de novela gráfica, el coleccionista de muñecos vintage, el público infantil o el lector de novela contemporánea».

Durante el confinamiento Songel se centró en redes sociales y en cuidar a sus clientes más fieles. «Llamé a aquellos en edad de riesgo o que sabía que vivían solos para ver cómo lo llevaban. Llevé algunos libros a domicilio cuando pude. Ofrecí programación cultural online, y lancé concursos de poesía y relato. Uno de mis clubs de lectura, ‘Señoras y lectoras’ siguió funcionando. Mi principal motivo de esperanza al volver es ver que todos siguen ahí, que han vuelto a la librería, que la comunidad que me esfuerzo por crear sigue al pie del cañón».

Mamen Monsoriu, de El Imperio. Imagen cortesía del autor.

Monsoriu confiesa que durante el confinamiento pasó  por todos los estados de ánimo posibles.  «Mi mayor preocupación es económica, pues la librería no deja de ser un negocio. Pero quiero ofrecer un punto de vista positivo porque durante estos meses se ha revalorizado la cultura, algunos han recuperado el hábito de la lectura, otros han comprendido cuánto necesitan los conciertos y los teatros, numerosos escritores y guionistas han retomado sus obras. No debemos ignorar esa puesta en valor que ha traído la pandemia».

Los libreros de Bangarang también han atravesado el mismo túnel con una luz al fondo. «Tener que cerrar la librería tras tres meses de apertura fue muy frustrante. Pero hemos recibido muchas facilidades que nos han permitido la supervivencia. Hemos notado una voluntad por parte de todo el sector de superar esta crisis en colaboración».

Un importante balón de oxígeno ha sido la campaña ‘Sentim Llibres’, una especie de amigo invisible de los libros que ha movilizado a casi 2.000 lectores que concluyó recientemente. «Ha sido un empujón muy grande tanto económico como anímico», dice Songel. «Desde que se adjudicó a cada participante su amigo invisible, hubo un goteo diario de personas que pasaban por la librería. Elegíamos juntos, dejaban notas en el regalo para que las leyera su destinatario. Ha sido estimulante y divertido».

Estela Sanchis, de Bangarang. Imagen cortesía del autor.

En cuanto a las preferencias de los lectores, Monsoriu observa tras la pandemia menos demanda de ‘best sellers’ y un creciente interés por libros de espiritualidad y autoayuda. En cuando a títulos del verano destacan:’Balada de pájaros cantores y serpientes’, la precuela de la serie de ‘Los Juegos del Hambre’, ‘La Nena’ de Carmen Mola; y la biografía de Woody Allen ‘A propósito de nada’.

‘El infinitos en un junco’ de Irene Vallejo, un recorrido por la historia del libro, es el título estrella en La Primera, y en Bangarang: ‘Canto yo y la montaña baila’ de Irene Solá,  ‘A propósito de nada’ de Woody Allen, y dos novelas gráficas: ‘¿Me estás escuchando?’ de Tillie Walden y ‘Patria’, dibujada por Toni Fejzula basada en la obra de Fernando Aramburu. 

«Hay un ‘boom’ de publicaciones en torno a la pandemia pero a nuestros lectores no les interesa mucho», dice Sanchis. «Demandan libros alegres, divertidos y positivos para superar este periodo tan doloroso. El público más joven pide lecturas ágiles que enganchen como la novela negra, la distopía, etcétera».

Las jóvenes librerías esperan que se decida el futuro de la Fira del Llibre 2020, un evento que representa alrededor del 80% de la facturación anual de su sector. “En mi caso existe, además, un factor emocional”, dice Monsoriu. “Llevo tres años consecutivos asistiendo a la Feria del Libro de Valencia y de Madrid como autora, y esa experiencia suele coincidir con los días más felices del año. No quiero imaginarme lo que puede suponer vivir esa aventura desde el lado del librero, me dolería mucho perdérmelo”.

Los libreros de Bangarang también desean participar “no solo por lo que supone a nivel de ventas, sino también como forma de presentarnos al público”, dice Sanchis. “Sin embargo, entendemos la situación excepcional y apoyaremos cualquier decisión que tenga como objetivo minimizar el riesgo para la salud”, concluye Estela Sanchis.

Bel Carrasco

“Los mitos son nuestro ADN literario“

#MAKMAEntrevistas | Javier Sierra
‘El mensaje de Pandora’
Planeta de Libros, 2020
Miércoles 1 de julio de 2020

Apenas hace unos pocos meses que se declaró la pandemia y ya se han editado libros que analizan sus causas y consecuencias. Unos son ensayos y, otros, testimonios personales del confinamiento. ‘El mensaje de Pandora’, de Javier Sierra, elude las etiquetas. Fiel al enfoque del autor, se mueve entre la ciencia, la ficción y el género epistolar para enviar un peculiar mensaje de esperanza y curación. Al declararse el estado de alarma, Sierra aparcó dos proyectos para escribir en tiempo récord este mensaje, que enlaza el origen de los tiempos y la vida en la Tierra con el convulso presente. ”Ha sido el libro más fulgurante que he escrito en 25 años de carrera”, confiesa. “Como si su historia necesitara salir de mis manos y llegar al lector con premura”.

Arys, una joven cretense a punto de cumplir mayoría de edad, recibe una carta de su tía. Se la escribe en Atenas al final de la última pandemia vírica que sacude al mundo.  Sus páginas rememoran un viaje que ambas hicieron hace años, al sur de Europa. Francia, Gerona y las comarcas del Ampurdán fueron el escenario de una aventura cuyos recuerdos esconden claves que cobran sentido frente a la crisis sanitaria.

Portada de ‘El mensaje de Pandora’, de Javier Sierra.

Da la impresión de que ha escrito este libro pensando en los jóvenes.

La protagonista del libro es una chica que acaba de cumplir 18 años, pero, en realidad, es una metáfora de lo que somos como sociedad. Una cultura que ha vivido una infancia prolongada creyendo que la muerte no era cosa suya y que, de repente, de forma global, ha sentido de cerca su amenaza. Es, por tanto, un relato dirigido a todo el mundo, pero poniendo énfasis en aquellos de nosotros que sabemos que todavía podemos hacer algo por este planeta tras la pandemia de la COVID-19.

¿Por qué, precisamente, el mito de Pandora?

Según los textos griegos clásicos, Pandora es la primera mujer. Zeus la envío a la Tierra con una caja que le prohibió abrir y que contenía todos los males. Ella la abrió y con ese acto terminó con la Edad de Oro de la humanidad. La historia de ese mito me recuerda una teoría científica propuesta por varios premios Nobel: que la vida y las enfermedades, dos caras de un mismo proceso, llegaron aquí en «cajas de piedra» que llamamos cometas, asteroides o meteoritos, y fecundaron al planeta como lo haría un espermatozoide con un óvulo 50.000 veces más grande que él. Y a partir de esa conexión, tuve un hilo narrativo maravilloso del que tirar.

Los mitos son «instrucciones en clave para garantizar la supervivencia de la especie». ¿No cree que el pensamiento racional y la tecnología los han borrado de la faz de la tierra?

La invención de la escritura hizo innecesario que nuestros antepasados recordaran de memoria grandes cantidades de versos y de historias. Los mitos se inventaron en esa época remota para encapsular informaciones importantes en ellos y que pudieran ser recordados con facilidad generación tras generación. Pero la llegada del alfabeto nos llevó a formulaciones cada vez más complejas, aunque también a olvidar muchos de esos «datos disfrazados» de los mitos. A mi me interesa mucho recuperarlos. Son nuestro ADN literario. Y eso no implica que la razón deba desdeñarlos; al contrario: debe estudiarlos con ahínco.

Ilustración de ‘El mensaje de Pandora’, de Javier Sierra.

¿Que la vida haya brotado en nuestro planeta o proceda del espacio exterior, supone alguna diferencia?

Sí. Nos da una perspectiva mayor de lo que somos. O, mejor, de lo poco que somos en una galaxia que –acaba de calcularlo la Universidad de British Columbia— tiene seis mil millones de planetas tipo Tierra perfectamente capaces de albergar vida. Visto desde esa perspectiva, la vida es una especie de «infección cósmica». Y saberlo puede ayudarnos a determinar dónde aplicar vacunas que controlen a patógenos potencialmente agresivos.

El animal humano ha dominado a la fauna, sometiéndola a condiciones crueles para su provecho. ¿Se podrían interpretar las pandemias como una especie de venganza por estos excesos?

Existe un movimiento internacional llamado One Health que promueve una saneamiento de los mecanismos con los que tratamos a los animales. Su propósito no es solo mejorar sus condiciones de vida, sino salvarnos como especie. La COVID-19 es un virus zoonótico, que saltó de animales sacados de su hábitat natural y nos agredió. Es una lección que debemos aprender ya si no queremos enfrentarnos a ataques aún peores.

Apunta que anteriores pandemias afloraron aspectos positivos que hicieron progresar a la sociedad. ¿Cree que la COVID-19 va a traer, también, nuevos y mejores tiempos?

Traerá transformaciones que el tiempo dirá si son mejoras o no a nuestra forma de vida. Un ejemplo inmediato es el teletrabajo. Su implantación repercute directamente en la contaminación del transporte de las grandes ciudades y mejora el tiempo que compartimos con la familia. Pero su arraigo traerá más cambios, no todos necesariamente positivos. Habrá que esperar a verlo.

Ilustración de ‘El mensaje de Pandora’, de Javier Sierra.

¿Qué dogmas vigentes hoy nos impiden avanzar en el conocimiento (y en el autoconocimiento)?

Sobre todo, uno muy arraigado: el convencimiento absoluto de que la naturaleza debe domesticarse y ponerse al servicio del ser humano. Lo hacemos sin pensar en ello, como si fuera un derecho. Y no lo es. No somos una criatura ajena a la naturaleza, ni tampoco superior a ella. Somos parte intrínseca suya. Si lo asumiéramos, la respetaríamos más y no la violentaríamos como acostumbramos.

‘La rebelión de los brujos’ es su libro fetiche. ¿Se considera heredero de Bergier y Pauwels?

Ellos son «hijos del 68». Mentes que propusieron un reordenamiento de la historia y una reevaluación de las competencias de la ciencia. Lo hicieron bien. Nos invitaron a pensar. Pero mi época es otra, y los desafíos de mi generación han variado. Ya no nos preocupa tanto lo que el hombre pueda destruir con el átomo, como lo que la naturaleza pueda hacer con nuestra civilización ante el cambio de ciclo que, intuimos, acaba de empezar.

Recuerda a su padre, cartero de oficio en Teruel. Los jóvenes ya no escriben cartas, sino mensajes mínimos. ¿Cree que eso, al igual que las nuevas tecnologías, afectará a sus procesos mentales?

Lo que expresamos es consecuencia de lo que pensamos. En eso no hay secretos ni dobles lecturas. Veo con preocupación esa banalización del lenguaje, porque está generando una pereza en el ejercicio de pensar. Y eso no es bueno para nuestra civilización. Por eso soy un ferviente defensor de las campañas de fomento a la lectura, de acercar a los jóvenes la cultura en todas sus expresiones, y de la exigencia educativa para formarlos en la lengua y su uso.

Javier Sierra. Foto: Asis G. Ayerbe.

Bel Carrasco

“La epidemia pone la muerte en el centro de la vida social”

‘Muerte en la polis: democracia y epidemia’, por Manuel Arias Maldonado (9 de junio)
Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno
Martes 23 de junio de 2020

El profesor de Ciencia Política, Manuel Arias Maldonado, ha caracterizado la conversación pública sobre la pandemia, desde que se produjera el estado de alarma decretado por el Gobierno español el 14 de marzo, en torno a tres ejes: la profusión, el histerismo y la grandilocuencia. Profusión de noticias, derivadas del incremento de medios para difundirlas, con especial protagonismo de los tradicionales y de las redes sociales; histerismo de las mismas, causado por la espectacular propagación del virus en gran parte motivado por la mala gestión de quienes relativizaron su impacto, y la grandilocuencia con la que algunos entendieron su letal presencia como motor de posibles cambios revolucionarios a nivel social.

Lo hizo en un encuentro online organizado por la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, donde abordó precisamente la relación entre democracia y pandemia, en el contexto más general y filosófico de la ‘Muerte en la polis’. Empezó citando al sociólogo Norbert Elias allí donde éste decía que, en el curso del proceso de civilización, la muerte había ido cada vez en mayor medida desapareciendo detrás de las bambalinas de la vida social. “Lo que hace una epidemia es situar la muerte en el centro de esa vida social. Digamos que, aunque los cadáveres se escondan por cierto pudor democrático, se siente que la situación es diferente cuando sabemos que cientos de compatriotas mueren a diario y lo hacen también en otros países, siendo un tiempo sin duda especial”, precisó Arias Maldonado.

Pancarta en un balcón de Valencia, durante los días de pandemia.

Las sociedades contemporáneas, continuó diciendo, se han visto sometidas a una presión inhabitual como efecto de la pandemia global. “Su impacto sobre la salud pública, sobre los derechos constitucionales y sobre la actividad económica de las sociedades democráticas ha sido fuente natural de inquietud pública y privada. Y esto se ha visto agravado por la incertidumbre que se asocia de modo natural a un virus nuevo. Estamos inmersos en un experimento a gran escala en el que todos somos cobayas y el científico principal se ha ido del laboratorio”.

El autor de ‘La democracia sentimental: política y emociones en el siglo XXI’ se refirió enseguida a la caracterización de esa conversación pública sobre la pandemia, detallando el primer lugar  su profusión, “que en nuestra época abunda por sus posibilidades comunicativas”. “La desinformación más peligrosa sigue estando en manos todavía de los gobiernos y de los medios de comunicación tradicionales que son los que ejercen mayor influencia sobre el público. En este sentido, los gobiernos que relativizaron la amenaza inicialmente, sea por incompetencia o negligencia, han sido factores de propagación del virus mayor que el más influyente de los youtubers”.

Manuel Arias Maldonado, en un momento de su intervención.

Un segundo rasgo de la conversación pública sobre la pandemia ha sido, en su opinión, el histerismo. “Con los números en la mano, se trata de una pandemia de una gravedad relativa. Su letalidad puede estar en torno a dos o tres veces como mucho con respecto a la gripe común y es más dañina allí donde se ha gestionado peor. No obstante, tiene su lógica que la preocupación inicial fuera muy considerable. Pero digamos que la esfera pública en el tratamiento de la pandemia ha fracasado en buena medida”.

Y abundó en ello: “ Si ha habido un debate experto, un debate racional, parece que se ha producido en los márgenes de esa esfera pública, porque en un asunto de vida o muerte, como es una pandemia, el sesgo de confirmación ha ido conduciendo las reacciones más inmediatas de un público que, por momentos, parecía más interesado en la buena salud de su tribu moral que en la buena salud del prójimo. Esto seguramente no ha sido así en todas partes, pero desde luego en España ha sido así y eso es algo que debería conducirnos a una reflexión que seguramente también será estéril”.

Una calle vacía durante los días del estado de alarma por la pandemia.

Por último, Arias Maldonado habló de la grandilocuencia de la conversación pública sobre la pandemia en estos términos: “Hemos atribuido al virus un papel de palanca de cambios revolucionarios y que, además, coincide con los conceptos revolucionarios que ya teníamos desde hace tiempo guardados en la despensa”. “La pandemia de la COVID-19 no ha parado al mundo, el mundo decidió pararse con objeto de minimizar el daño”, añadió, subrayando cómo la protección de la vida de los ciudadanos ha primado sobre otros bienes democráticos y, en particular, sobre la libertad individual. “Esto ha desmentido a aquellos apocalípticos que advertían sobre la incapacidad de las democracias para combatir la pandemia, mientras que por otra parte ha estimulado a quienes temen que esta emergencia sanitaria sea el ensayo general de una especie de biopolítica autoritaria”.

El autor de ‘Nostalgia del soberano’, su más reciente libro, apuntó que si decidiéramos, por ejemplo, “que nadie debe morir nunca a causa de una enfermedad infecciosa, cada año nos confinaríamos dos o tres meses durante la temporada de la gripe común, y no lo hacemos cuando hay gente que muere. Lo que sugiere que la protección de la salud pública no siempre tiene la prioridad que le  hemos otorgado tras el brote de la COVID-19”. No obstante, aseguró que si este virus “resultara tener una letalidad diez veces mayor que la gripe, por ejemplo, esa medicalización de la sociedad seguramente resultaría inevitable al menos hasta el descubrimiento de una vacuna. Si es menor, como parece el caso, entonces tenemos que hacer otros cálculos. En este caso, la gestión concreta de la epidemia cobra más importancia, hay países que lo hacen mejor y otros peor, y la duración de la medidas preventivas influye inevitablemente sobre el ánimo de los ciudadanos que tienen que aceptar estas medidas excepcionales”.

Techo de una plaza de abastos durante los días de soledad urbanística de la pandemia.

“Durante los momentos más graves de salud pública, se procede a una radical simplificación de los procedimientos democráticos, con el objeto de llegar a soluciones eficaces. La comunidad política experimenta una suerte de regresión atávica que es análoga a la que sufre el sujeto cuando teme por su vida”, resaltó. “Suspender el debate acerca de las decisiones difíciles [que tengan que adoptar los gobiernos], con el pretexto de que la seguridad está en riesgo, supone en realidad reducir las posibilidades de que una democracia pueda responder eficazmente en última instancia a esa emergencia”, agregó.

También puso en cuestión las críticas que se suelen hacer al neoliberalismo como sistema causante del deterioro social. “La sospecha sobre la deshumanización de las sociedades liberales, que habrían estado presuntamente afectadas desde hace décadas por el virus neoliberal del egoísmo despiadado, creo que se han rebelado exageradas. Esas sociedades liberales  han demostrado seguir siendo sociedades y la separación forzosa de los ciudadanos nos lo ha recordado. De manera que la sociedad liberal es menos individualista de lo que el tópico ha venido a sugerir”. “El egoísmo humano”, insistió Arias Maldonado, “puede también ser empleado de manera provechosa debidamente conducido ya sea por la mano invisible del mercado o del Estado, para obtener o producir un bien social, porque en este caso el vicio privado de la autoprotección egoísta produce la virtud pública del confinamiento aplicado”.

Rostro femenino en clave enmascarada cuando todavía las mascarillas no habían cobrado el protagonismo de la pandemia.

El politólogo se decantó por un modelo de comunicación más conciso, poniendo como ejemplo a la canciller federal alemana Angela Merkel, que se dirigió al país en una sola alocución pública, lamentando, sin embargo, que no sean “tiempos de concisión, sino tiempos de locuacidad, lo cual tiene mucho que ver con la digitalización de la esfera pública y la cacofonía resultante”. También se refirió a los expertos y a su utilización muchas veces partidista en tiempos de pandemia. “La politización del experto es un fenómeno muy viejo, porque también hay expertos de parte. Nuestra cultura política es refractaria a la idea del experto independiente. Se utiliza el prestigio del experto para la adopción de decisiones políticas”.

¿Qué ha fallado en España? Arias Maldonado lo resumió así: “Hemos tardado en reaccionar, básicamente. Y el 8M tiene mucho que ver, no como tal; no es que el 8M produzca la pandemia en España, sino que retrasa la concienciación pública sobre la pandemia, retrasa la prohibición de las aglomeraciones y de los actos conjuntos, y retrasa la adopción de medidas y de aislamiento social, porque el Gobierno estaba muy interesado en que se celebrara, y me parece comprensible desde un punto de vista político, pero condiciona toda la gestión de la pandemia hecha con posterioridad”. “Y ahora”, concluyó, “hay un exceso de celo que tiene que ver con ese pecado original”.

Manuel Arias Maldonado, durante su intervención en el encuentro online de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno.

Salva Torres

La Lonja Medieval de Elche echa el cierre expositivo

#MAKMAOpinión | Comunicado de TAV (Taula de les Arts Visuals) por el cierre de la Lonja Medieval de Elche
Viernes 19 de junio de 2020

La TAV (Taula de les Arts Visuals) es una plataforma independiente integrada por un amplio grupo de profesionales pertenecientes a las principales asociaciones del arte contemporáneo, que tiene como objetivo encontrar, consensuar, redactar, proponer y defender medidas específicas que pongan en valor el sector de las artes visuales de nuestro territorio, con el fin de conseguir su profesionalización y su acceso a puestos de trabajo dignos.

Desde ella queremos expresar nuestro malestar por el cierre de la Lonja Medieval de Elche como sala de exposiciones, al ser el propio equipo de gobierno el que ha decidido destinarla temporalmente a la tramitación de ayudas para el pago del IBI y del agua, dejando a la ciudad sin un espacio emblemático que, junto con la Sala de la antigua Capilla Orden Tercera, programa gran parte de las muestras temporales de artes plásticas y de otras disciplinas.

Detalle expositivo en una de las salas de la Lonja Medieval de Elche.

En este nuevo momento de incertidumbre para nuestro tejido cultural en general, y para las artes visuales en particular, provocado por la crisis de la COVID-19, es sintomático que sea un espacio destinado al arte el elegido para perder, aunque sea temporalmente, su función. Esta es solo una muestra de la inacción de muchas administraciones y de su poca estima por la cultura, así como de la falta de respeto hacia los y las artistas programadas en la Lonja, con el consiguiente perjuicio que supone perder la oportunidad de exponer allí, al menos en un plazo medio.

Hechos como estos evidencian la falta de conexión de determinadas instituciones con la creación artística y ponen de manifiesto la ausencia de interlocución con los agentes y profesionales del sector. Sin duda, el conocimiento y asunción del código de buenas prácticas en el campo del arte por parte del Ayuntamiento, sería un instrumento adecuado para comenzar a buscar soluciones que no empiecen, precisamente, por limitar las posibilidades expositivas de los y las profesionales del arte.

Este tipo de decisiones pone de manifiesto, en general, la ausencia de una línea estratégica de acción en el arte contemporáneo de la ciudad; un proyecto fundamentado en las ‘Buenas Prácticas’ que no permita este tipo de soluciones de emergencia tan nocivas para el desarrollo sólido de la profesión del arte en nuestro territorio.

La TAV se pregunta si no hay en Elche otro espacio que pueda habilitarse como oficina para la tramitación de las ayudas a las que inicialmente aludíamos y se ofrece para dialogar y, en su caso, asesorar, para buscar alternativas e intentar que el programa de artes visuales de la ciudad no se vea afectado de esta manera y, finalmente, solicita que este espacio vuelva a formar parte de la infraestructura dedicada a la cultura en la ciudad de Elche.

Fachada de la Lonja Medieval de Elche.

La TAV está compuesta por:
AVVAC – Artistes Visuals d’Alacant, València i Castelló
AVCA – Associació Valenciana de Crítics d’Art
IAC – Instituto de Arte Contemporáneo (Sede Comunidad Valenciana / Murcia)
LaVac – Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana
MAV – Mujeres en las Artes Visuales (ACV Alacant, Castelló i València)

«El español es muy, pero que muy obediente»

#MAKMAEntrevistas | Jano García
‘La Gran Manipulación’ (La Esfera de los Libros, 2020)
Miércoles 17 de junio de 2020

“El Gobierno condenó el presente para salvar supuestamente el futuro, sin embargo, condenó el presente y ha condenado el futuro de generaciones enteras“. Es una de las rotundas afirmaciones que incluye ‘La Gran Manipulación’ (La Esfera de los Libros), de Jano García. Autor de dos libros que definen su postura ideológica –’El siglo del socialismo criminal’, en dos volúmenes y muy presente en las redes–, García reconstruye una minuciosa cronología del proceso de la COVID-19 y analiza el papel manipulador de los medios, especialmente de la televisión y las redes sociales. ¿Panfleto oportunista o lúcida reflexión? En todo caso un texto polémico escrito en tiempo récord por alguien que se define a sí mismo como «liberal pragmático” y autodidacta de la historia, “gracias al privilegio de haber nacido en una época en la que el acceso a la información es más sencillo, rápido y económico que nunca”. Lo que más le fascina de ella es que, como en un inmenso bucle, “todo lo que ocurre ahora ya ha ocurrido antes”. 

Jano García no se considera activista, agitador de conciencias ni youtuber. ”Vivo de vender libros y de mis podcast. Para mí YouTube y las redes sociales son una herramienta de trabajo, nada más. Lo que ocurre es que hoy en día compartes espacio, aunque sea virtual, con el activista y el youtuber, actividad respetable donde las haya, pero no es lo mío”. El pasado noviembre creó el programa ‘En Libertad’, la voz de “los inconformistas, de los que se niegan a rendirse y están dispuestos a dar la batalla por la verdad, (…) sin estar sometidos a intereses partidistas o vendidos a conglomerados empresariales”.

Portada del libro ‘La Gran Manipulación’, de Jano García.

Se mueve con soltura por las redes sociales. ¿Por qué este libro?

Era un deber moral dejar reflejado lo que hemos vivido. Nos olvidamos pronto de las cosas y lo hemos asistido a la mayor crisis económica, sanitaria y social desde el final de la última Guerra Civil.

Acusa al Gobierno de negligencia e incompetencia. ¿La derecha hubiera gestionado mejor la crisis?

No los acuso, simplemente relato los hechos que no son opinables y que demuestran su negligencia y responsabilidad directa de la pérdida de miles de vidas. Tampoco creo que la oposición lo hubiera hecho mejor. Son multitud las Comunidades Autónomas gobernadas por ‘la derecha’ que podrían haber hecho mucho más y ninguna de ellas protegió a los ciudadanos. No escuché a ningún político alertar sobre la inminente tragedia.

¿En qué momento deberían haberse aplicado las medidas de control?

En el mes de febrero ya eran varios los países que no permitían la entrada de personas procedentes de China. La primera semana de marzo muchos países cancelaron multitud de eventos e, incluso, teníamos el caso de Italia, que nos advirtió de lo que iba a ocurrir. Ahora sabemos que el epidemiólogo jefe de Reino Unido, Ferguson, afirmó que simplemente habiendo tomado medidas restrictivas una semana antes se habrían salvado la mitad de las vidas que han perdido los británicos.

¿Por qué cree que se tardó tanto en reaccionar? 

Por motivos puramente ideológicos. El 8M es el mayor espectáculo de masas del año y había que celebrarlo sí o sí. Si ese gran show político, basado en el puro sentimentalismo barato, tuviera fecha el 25 de febrero, por ejemplo, no hubiéramos esperado tanto tiempo para tomar medidas. El que crea que no habría cambiado nada es porque es estúpido.

¿Percibe algún vínculo entre la nueva normalidad y el nuevo orden mundial?

La nueva normalidad será la del mayor control del ciudadano utilizando la excusa de la salud. Ya vemos como el Gobierno ha pedido eliminar el dinero en efectivo y, claro, hay muchos pobres de intelecto que aplauden la medida, obviando que, de ser así, estaríamos en manos de los bancos que podrían cobrarnos tasas abusivas y dejar nuestro futuro en sus manos. La combinación banca-poder político es un cáncer para cualquier sociedad.

Gente paseando con mascarillas. EFE.

¿La mascarilla bozal es una metáfora de la pérdida de libertades a la que nos tendremos que acostumbrar?

Por supuesto. Esto ha servido a muchos gobiernos para saber hasta qué punto su población es obediente, y en el caso de España se ha demostrado nuevamente que el español es muy, pero que muy obediente.

¿Comulga con las teorías que corren sobre la vacuna como medio de control total?

No. Ahora bien, yo no me la pondré cuando esté disponible. Primero que se la ponga Sánchez y su ejecutivo.

Tilda a la sociedad española de fanática y enferma. Gente sumisa y borrega que se conforma con un sueldecito, pisito y vacaciones. ¿No es una visión demasiado pesimista del españolito de a pie?

Desgraciadamente, no. Es la realidad del español medio de las últimas décadas. Franco fue de los pocos dictadores del siglo XX que murió en la cama, lo que demuestra que a los españoles no les importa vivir bajo una dictadura mientras tengan esas necesidades cubiertas. 

Han pasado tres meses desde el vértice del horror y parece que ya se ha olvidado. La gente solo piensa en volver al bar y a la playa. ¿Confirma esto su negativa visión de la ciudadanía como una masa amorfa que sólo piensa en divertirse?

Efectivamente. Antes que las bibliotecas y los comercios han vuelto el fútbol y las terrazas. Que en España haya salido más gente a protestar por el asesinato de un negro al otro lado del charco que por los 45.000 muertos por culpa de la negligencia gubernamental, demuestra que tenemos una masa podrida.

¿Se atreve a hacer alguna predicción política y económica a medio o largo plazo?

Estamos asistiendo a la muerte de Occidente. Es algo que ya viene de tiempo atrás, unos diez años, pero que esta pandemia ha acelerado. Es evidente que este es el siglo de China y el sudeste asiático. Nosotros estamos en decadencia y en la era de los derechos, mientras que ellos están en auge y en la era del trabajo duro para vivir mejor. Algunos dicen que esto ya pasó tras la Segunda Guerra Mundial y que Europa se recuperó, pero olvidan que Asia también fue duramente golpeada durante la guerra. Ahora no, ahora ellos saldrán adelante porque la mayoría de sus ciudadanos solamente piensa en trabajar más para vivir mejor y mejorar la vida de su familia, mientras que en Occidente pensamos en trabajar menos y con sobrevivir nos conformamos.

Jano García. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

“La corrección política es la más salvaje de las censuras”

‘Zizek, qué fácil lo tienes. Panfleto contra el intelectual del hoy’
Alberto Adsuara
Ediciones Sequitur
Madrid. 2020

“La educación es un arma defensiva del individuo contra la masa que lleva dentro”, dijo Elias Canetti, autor de ‘Masa y poder’ y firme defensor de la libertad individual que tiende a perderse en brazos de la militancia de partidos. A diferencia de los animales, que no necesitan de la política, los seres humanos, en tanto animal con logos, que dijera Aristóteles, nos organizamos en sociedad a través de esa polis tan necesaria como peligrosa, en tanto conformada por maneras distintas, muchas veces enfrentadas, de entender la realidad.

Un esquema extendido, al menos desde la Revolución Francesa, es el que nos divide entre izquierdas y derechas, posturas que a lo largo del tiempo se han mostrado irreconciliables, dando lugar a diversos enfrentamientos, algunos letales. Alberto Adsuara, refutando al filósofo comunista Slavoj Zizek, se hace cargo de tamaña disputa en la rabiosa actualidad, para cuestionar la superioridad moral de la izquierda, frente a una derecha tildada de fascista. Lo hace en su libro ‘Zizek, qué fácil lo tienes. Panfleto contra el intelectual del hoy’, editado por Sequitur, que también ha publicado ‘En defensa de la intolerancia’, ensayo que es rebatido por Adsuara. Todo ello en 182 páginas escritas durante el confinamiento decretado por el Gobierno de Pedro Sánchez con motivo de la pandemia del Covid 19.

Alberto Adsuara. Imagen cortesía del autor.

“Si hay en Zizek un pensamiento obsesivo que ha demostrado ser relevante en la medida de su promiscuidad es sin duda el de las catástrofes”, comienza diciendo Adsuara, apoyándose en una primera cita del filósofo esloveno: “Si ahora tuviéramos una crisis no hay potencial revolucionario y esto significa que no podríamos cambiar nada en un sentido democrático, así que lo único que queda por hacer es sentarse y prepararse para una catástrofe grande, una guerra, una catástrofe ecológica que nos dé una oportunidad para tomar el poder…”. Catástrofe que, como dice el autor del panfleto, Zizek en el fondo desea “en la medida que serviría de catarsis necesaria y previa a la posibilidad real de introducir un verdadero comunismo en el mundo”.

Dentro de la izquierda estarían por un lado los socialdemócratas que, según Adsuara, “se creen buenas personas, porque poseen la superioridad moral”, y por otro los comunistas, que saben “que sólo siendo malos podrán instaurar lo que para ellos es la Única Verdad Posible –aunque eso tenga un precio, claro”. ¿Y en la derecha quiénes estarían? Pues, según el pensamiento popular, quien no es de izquierdas “y por ello un ser despreciable”. “Esto no significa que ser de derechas garantice bondad alguna, nada más faltaba”, afirma Adsuara. “La equidistancia es falsa y desde luego pienso que no es verdad esa idea de que el conflicto lo esté promoviendo ahora la derecha”, resalta.

Portada del libro ‘Zizek, qué fácil lo tienes’, de Alberto Adsuara.

Sabe que su libro es polémico, pero apela a la libertad de expresión en tiempos de trincheras mentales que la amenazan. “La autocensura es el mal de nuestro tiempo y yo lo veo en mis alumnos, que tienen 19 y 20 años y ya saben lo que no deben hacer antes de lo que deben hacer. Tienen miedo acerca de lo que pueden y no pueden poner, por temor a que algunas cosas puedan llevar a confusión o pueda ofender a no sé quién. Estamos en una sociedad hipócrita y falsa absolutamente”. Por eso, en otro pasaje del libro, recuerda que “las decisiones del sujeto del hoy se encuentran coaccionadas por el gran Otro de la Corrección Política, la más ladina –y salvaje- de las censuras conocidas”.

Adsuara tiene claro que quien está ejerciendo la violencia contra la libertad de expresión “a día de hoy es la izquierda en general y la más comunista en particular. No hay más que ver cómo actúan los movimientos subvencionados por la izquierda, como los feministas”. Y aquí sabe que entra de nuevo en un terreno pantanoso, aunque prefiere en este caso que sea el propio Zizek quien hable. “El problema radica, más bien, en las nuevas formas de dependencia que siguen a la decadencia de la autoridad patriarcal simbólica”. ¿Decadencia de la autoridad patriarcal? El comunista Zizek lo asegura, quebrantando la homogeneidad de izquierdas en torno a la todavía imperante sociedad patriarcal.

Manifestación del 8M en Madrid. Foto: Jesús Hellín (Europa Press)

“Yo en este aspecto me acerco a Zizek en la teoría, porque en la práctica no hace más que declarar que es feminista, después de haber dicho todo esto, por lo cual entra en una extraña contradicción que consiste en tener vivos a sus followers, a sus seguidores, es decir, al lobby más importante que hay ahora en el mundo, que es el feminista, al tiempo que declara que la sociedad patriarcal ha caído”, sostiene Adsuara, para ir un poco más lejos: “Las feministas no soportan que mujeres de derechas se declaren también feministas, incluso llegan a expulsarlas de manifestaciones; no lo consienten”. De ahí que diga que los manifiestos del 8M “hay que leerlos para saber que es imposible ser feminista y no ser de izquierdas. Igual que el intelectual solo es de izquierdas”.

Precisamente del 8M, objeto estos días de intensa polémica, Adsuara recuerda algo que señaló en su momento Pablo Iglesias, líder de Podemos y vicepresidente del actual gobierno: “Llegó a decir que todas las decisiones gubernamentales que se tomaran, él las haría transparentes y con cámaras, porque no podía concebir que las reuniones fueran privadas y a puerta cerrada. A mí me gustaría ver la reunión con puertas abiertas de cuando se decidió que el 8M iba a llevarse adelante, porque lo que interesaba era que la gente se manifestara. A ver dónde está la transparencia de esas reuniones”. Y añade: “Los de Vox se manifestaron también, porque les dejaron. ¡Si dejaban la manifestación del 8M, cómo no iban a dejar el resto! La cuestión no es que hubiera más cosas, ese es un argumento para imbéciles, sino que para permitir el 8M tuvieron que dejar que pasara todo lo demás”. 

También recuerda cómo Iglesias abogó en su día por la politización del dolor, para luego “salir tan tranquilo en su escaño diciendo que no hay derecho que esté usando el dolor la derecha para hacer política. Ahora no conviene. ¡Es acojonante!”, remarca Adsuara, que cierra el libro con otra declaración intempestiva de Iglesias, formulada en una conferencia promovida por Izquierda Anticapitalista: “Pido disculpas por no romper la cara a los fachas con los que discuto en televisión”, introduciendo después la posibilidad de irse de ‘cacería’ en búsqueda de fachas por Segovia, subraya el autor del libro. Un libro que repasa muchas otras cuestiones desarrolladas por Zizek, siempre en torno a esa catástrofe por llegar que impulsaría la revolución comunista. “Para explotar ese malestar tiene que seguir existiendo ese malestar permanentemente. Es más, sólo la existencia del malestar podrá asegurar la posibilidad de su explotación”, remacha Adsuara.

Alberto Adsuara. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Los Teatros Alternativos, con los artistas más vulnerables

Red de Teatros Alternativos
#somosred
12 de mayo de 2020

Tras una valoración positiva de las medidas anunciadas por el Ministerio de Cultura y Deporte y el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), la Red de Teatros Alternativos trabajará los próximos meses para poder funcionar como articuladora de recursos. Para con la propia Red y los espacios y proyectos que la integran, y con la mirada en artistas más vulnerables que han quedado fuera del acceso extraordinario a la prestación por desempleo, proporcionada dentro del Real Decreto ley 17/20, de 5 de mayo de 2020. 

En este sentido, desde la Red de Teatros Alternativos y bajo el hashtag #somosred se quiere enfatizar el trabajo ya iniciado para hacer frente a la crisis dejada por la COVID-19, manteniendo los proyectos clave de  esta organización y atendiendo a esa comunidad de creadores más frágiles a la crisis económica, social y cultural derivada de la COVID-19. 

Desde la Red de Teatros Alternativos se entiende la necesidad del trabajo con las administraciones y con el propio sector, y está en su ánimo el seguir construyendo para legitimar el valor cualitativo de la escena contemporánea para la construcción del tejido escénico global. Aunque las 46 salas que integran la red pueden contextualizarse en realidades diversas, una sólida trayectoria de más de 20 años y objetivos envuelve a la mayoría y desde esa consolidación se trabajará por el bien de la colectividad. En este sentido, se quiere incidir en el posicionamiento de los proyectos integrantes de esta red, no solo como lugares para la exhibición, sino también para todas aquellas actividades que rodean la escena y las configuran en lugares poliédricos alrededor de lo artístico.

Durante los próximos meses y hasta el mes de septiembre, cuando se retome la exhibición en las salas que componen la red, si la situación de desescalada sanitaria lo permite, los 46 proyectos que la integran desarrollarán varias actividades, que ya se trabajan de manera habitual en cada sala durante todo el año y las convierten en amplio ecosistema escénico. Más allá de la exhibición, las salas son epicentro para la formación, el encuentro, la creación con formato de residencias y el trabajo con las audiencias. Todo eso, más un trabajo preparatorio en cuanto a los protocolos necesarios para la apertura a la exhibición en el próximo mes de septiembre, ocupará el grueso de su actividad, adecuada a los diversos ERTE a los que muchas han tenido que acogerse. El objetivo de esta red pasa por el deseo de desarrollar con ánimo y convicción, su labor como articuladora de recursos. 

Campaña #somosred, de la Red de Teatros Alternativos.