La industria musical clama contra la Generalitat

Industria musical valenciana
Comunicado en defensa del sector destinado a la Generalitat Valenciana
Lunes 14 de septiembre de 2020

Ante las numerosas cancelaciones de conciertos y eventos musicales que se están produciendo en la Comunitat, las principales asociaciones profesionales de la industria musical valenciana (MusicaProCV, VAM!, En Viu!, Promfest) vuelven a insistir en que todas las actividades musicales que están siendo organizadas por las empresas cumplen escrupulosamente con las medidas de seguridad.

Además, reclaman al presidente de la Generalitat, Ximo Puig, que inste a la consellera de Sanidad, Ana Barceló, a que revise la normativa fijada en el decreto del 17 de agosto de 2020 y conceda el permiso para realizar eventos musicales con capacidad superior a 400 personas, al igual que ha hecho con los recintos y salas de licencia ordinaria.

Promotores, mánagers, artistas y el resto de los agentes de la industria musical valenciana consideran discriminatorio que no se autoricen eventos musicales en recintos de capacidad superior a 400 personas de aforo que necesiten una licencia extraordinaria, pues se trata de lugares que cumplen exactamente con las mismas medidas de seguridad que otros espacios.

Industria musical
Concierto de La Fumiga. Fotografía de Claudia Marconell por cortesía de las asociaciones musicales valencianas.

En las últimas semanas se han cancelado gran cantidad de conciertos y eventos musicales sin una razón objetiva, a pesar de que las empresas vinculadas a la música en directo han trabajado intensamente durante los meses de inactividad para poder desarrollar conciertos y eventos seguros durante la etapa de nueva normalidad.

Son protocolos exigentes que cumplen con los mismos requerimientos de teatros y auditorios respecto a la distancia interpersonal, el uso de mascarillas, las medidas de higiene, la formación de personal profesional y que han demostrado sobradamente su eficiencia. De hecho, todavía no se ha conocido ningún registro de contagio por COVID-19 en un concierto.

Si se levanta esta medida restrictiva que ha supuesto la cancelación de decenas de conciertos en la Comunitat en las últimas semanas, se contribuirá a salir de la situación de crisis extrema que ha puesto en jaque a un sector productivo que genera más del 3% del PIB y sostiene miles de puestos de trabajo en nuestro país.

Concierto de Joan Dausa. Fotografía de Claudia Marconell por cortesía de las asociaciones musicales valencianas.

El parón absoluto de la actividad musical (más de 10.000 conciertos en la Comunitat han sido cancelados en la temporada estival) ha durado medio año y ha supuesto pérdidas directas superiores a los 50 millones de euros, haciendo peligrar gravemente la estabilidad de cientos de puestos de trabajo en la Comunitat, según desvela el estudio económico publicado recientemente. Por estos motivos, se pide al presidente del Gobierno Valenciano que revise esa normativa y conceda permisos para que la actividad musical pueda seguir celebrándose en nuestro territorio de forma segura.

Asimismo, la industria valenciana vinculada a la música en directo vuelve a incidir en la importancia de crear un verdadero plan de rescate para la música en la Comunitat Valenciana ante la parálisis del sector y la inviabilidad para desarrollar conciertos en condiciones competitivas. Las decisiones adoptadas hasta ahora por Cultura son insuficientes y carecen de perspectiva a medio plazo.

Desde el inicio de la crisis, el sector reclama medidas de choque para proteger las estructuras profesionales, la declaración de la cultura como un bien de primera necesidad, así como iniciativas más ambiciosas y estratégicas que permitan recuperar la actividad del sector y la confianza del público en el consumo cultural en los próximos meses.

Concierto de ‘Embolo’. Fotografía de Caludia Marconell por cortesía de las asociaciones musicales valencianas.

También se plantea la constitución de una mesa sectorial de negociación público-privada que integre a las diferentes consejerías implicadas (Sanidad, Cultura, Turismo, Presidencia) y a las asociaciones profesionales para afrontar el futuro próximo y la recuperación del ramo. 

Por último, las empresas musicales valencianas piden a los políticos valencianos un ejercicio de responsabilidad política y ciudadana para que no hagan declaraciones sin fundamento que señalan a la cultura y la actividad musical como eventos inseguros desde el punto de vista sanitario. Ante las declaraciones de determinado partido político, el sector afirma rotundamente que todas las actividades musicales profesionales de la Comunitat organizadas en este tiempo cuentan con el máximo rigor y con las garantías para poder celebrarse con total seguridad.

Asimismo, la industria musical valenciana se une a las manifestaciones del 17 de septiembre que exigen soluciones para garantizar el futuro de los trabajadores y las empresas, al ser uno de los sectores más afectados por la actual crisis.

Concierto de Prozak Soup. Fotografía de Claudia Marconell por cortesía de las asociaciones musicales valencianas.

MAKMA

«Es un canto de amor al teatro»

‘Saguntilíada’, de Paco Zarzoso
Companyia Hongaresa de Teatre
Sagunt a Escena
Teatro Romano de Sagunto
Viernes 4 de septiembre
Viernes 28 de agosto de 2020

Si la COVID-19 no lo impide, el viernes 4 de septiembre Paco Zarzoso y los demás miembros de la Companyia Hongaresa de Teatre que dirige vivirán una jornada memorable, un hito en su larga trayectoria que abarca un cuarto de siglo. Será el estreno de ‘Saguntilíada’ un canto de amor al teatro que pondrá punto final al programa de Sagunt a Escena en el Teatro Romano.

Zarzoso hizo sus pinitos artísticos en el histórico auditorio de su pueblo natal, Sagunto y durante muchos años soñó con este proyecto que fue cobrando realidad durante los meses de confinamiento. Con el asesoramiento de José Manuel Rambla responsable de un exhaustivo trabajo  documental, el dramaturgo se ha empapado de la historia de su amado teatro para recrearla en clave de tragicomedia.

Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Companyia Hongaresa de Teatre.

«Este montaje es un canto de amor al teatro», resume Zarzoso. «Un viaje por todos los géneros, desde la tragedia griega al teatro postdramático, pasando por la Edad Media, el Siglo de Oro y el esperpento. El verdadero protagonista es el propio Teatro Romano como portavoz de muchos teatros que han sido expoliados, confiscados, acallados, incautados, violados, mancillados y sobre todo olvidados».

«Esta tragicomedia», prosigue, «aúna diferentes lenguajes que la convierten en un espectáculo contemporáneo e innovador, que incluye inesperadas y gamberras apariciones como Medea, María La Calderona, el actor Juan Rana, Felipe IV, José María Pemán o el arzobispo de Valencia. Una obra muy loca, espero que en el mejor sentido. ¿Una ‘Ilíada’ tragicómica sobre el teatro de Sagunto?… Puede ser. Atrevida es, y pienso que accesible».

El olvido silenció el teatro de Sagunto durante quince siglos. «Después de ese inmenso periodo de tiempo, en el que los únicos moradores de sus ruinas fueron las cabras, en los cincuenta se realizaron algunas representaciones, dentro de ideología heroica de la época con dos puestas en escena sobre ‘Numancia’ y ‘La destrucción de Sagunto’ de José María Pemán», relata Zarzoso. «El régimen hizo una gran inversión en estos actos de carácter propagandístico. Tuvieron que pasar muchos años para que el teatro se convirtiera en espacio de representaciones de calidad en las que se valoraba lo artístico».

teatro
‘Saguntilíada’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Companyia Hongaresa de Teatre.

Desde el teatro griego representado por Medea a la obra de Pemán, el montaje repasa la historia de luces y sombras de un teatro frente al mar. En el siglo IV un pontífice lo condena al ostracismo con este parlamento: «Yo vuestro nuevo pontífice dictamino que este teatro sea clausurado por los siglos de los siglos. De manera que en las próximas centurias este lugar solo sea visitado por cabras caballos del viento y la pertinaz lluvia».

Desfilan por el escenario los esqueletos de una Danza de la muerte medieval y La Calderona recita unos versos que compuso Lope de Vega durante su destierro en Valencia. La Calderona, el Rey, el actor Juan Rana y otros personajes alegóricos recitan y bailan en escena hasta que se echan al monte. A la Calderona, lógicamente.

A lo largo de un hora y veinte minutos la obra refleja la evolución de las artes escénicas. Nueve actores, cuatro figurantes y música en directo (seis intérpretes) compuesta y dirigida por Jesús Salvador Chapi. La iluminación es de Ximo Olcina, el vestuario de Josián Carbonell y la coreografía de Jéssica Martín.

Elenco de ‘Saguntilíada’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Companyia Hongaresa de Teatre.

La Companyia Hongaresa de Teatre nació en diciembre de 1995, en Puerto de Sagunto, de la conjunción de tres amantes del teatro: Lola López, Luïsa Cunillé y Paco Zarzoso, y con el tiempo se convirtió en un proyecto vital y una empresa familiar.

Desde el principio supo desafiar el reto de que cada producción supusiera el estreno de un nuevo texto, ya fuera de los autores de la propia compañía o de otros. En cada una de sus propuestas, tanto textual como escénica, late el intento de explorar nuevos campos teatrales, lo cual le ha animado a experimentar con todos los géneros, desde la tragedia al cabaré metafísico pasando por la tragicomedia o el vodevil postdramático.

“Una de las claves de nuestra resistencia es que siempre hemos apostado por lo artístico”, dice Paco Zarzoso. “También cuenta el habernos adaptado a hacer teatro con pocos recursos y el apoyo y ánimo de nuestros colaboradores. Optamos por un teatro de proximidad proyectado sobre un círculo de confianza que ya nos reconoce tanto en València como en Madrid o Buenos Aires”.

Ante la situación de incertidumbre creada por los rebrotes de la COVID, Zarzoso mantiene la calma. “Cada vez más vivo pensando en el presente absoluto. Ojalá la pandemia no vaya a más y nos veamos obligados a volver a encerrarnos. Sería terrible para todos. Excepto para las grandes fortunas que por lo que he leído hoy mismo están haciendo el agosto desde el pasado mes de marzo”, concluye Zarzoso.

Paco Zarzoso, en el Teatro Romano de Sagunto. Imagen cortesía de Companyia Hongaresa de Teatre.

Bel Carrasco

La Pinada Fun, cultura sostenible contra el Covid

La Pinada Fun
Barrio La Pinada. Paterna (Valencia)
Agosto 2020
Martes 25 de agosto de 2020

La Pinada Fun es una iniciativa creada por Barrio La Pinada para dar vida al espacio, y proporcionar una alternativa de ocio, cultura y gastronomía que ayude a las personas a vivir de una forma más sostenible. Un lugar ideal para el ocio familiar al aire libre a tan sólo 10 minutos de València. Sostenibilidad, integración en la naturaleza, conciencia social, comunidad, cocina saludable de proximidad y actividades culturales, como la música en vivo, son los pilares que sostienen este nuevo espacio ubicado en el término municipal de Paterna.

Uno de los mayores atractivos que presenta La Pinada Fun es programación cultural que brinda la posibilidad de disfrutar de la música en directo entre pinos. La Pinada Fun abre al público de lunes a viernes a partir de las 18 h. y sábados y domingos a partir de las 12 h. hasta la 1 h. 

Una de las actuaciones en La Pinada Fun. Imagen cortesía de la organización.

Cada día a las 19 h., los amantes de la música tienen una cita para disfrutar de la cultura en estos momentos complicados: los miércoles están destinados al Reggae, los jueves son el turno de las Jam Sessions, en la que cualquier persona puede traer su instrumento y participar. Los sábados están reservados para el flamenco y los domingos de tardeo los vinilos toman el protagonismo de la mano de DJs. A través de conciertos íntimos, artistas y bandas como Rober Molina o VI Blau y la promotora Bam Bam se han encargado de crear la banda sonora del verano en El Barrio La Pinada.

“Es impresionante ver cada día como familias y personas de todas las edades comparten, disfrutan y participan de nuestra sesiones, en un ambiente inclusivo y diverso”, comenta Belén Balada, Directora de la Pinada Fun, que destaca también el carácter eco y sostenible del espacio: “Nuestro objetivo es ser referentes en ocio sostenible, trabajando en todas sus dimensiones sociales y ambientales. Por ejemplo, acabamos de instalar un parking y estación de reparación básica de bicicletas, aprovechando que estamos en un entorno único para poder realizar rutas tanto en bici como a pie. Queremos potenciar que sea un medio de transporte ideal para llegar a nosotros”Añade:“También estamos apostando por zonas de juegos naturales para los niños que incluyen, por ejemplo, areneros o circuitos de troncos”.

Ambiente en La Pinada Fun. Imagen cortesía de la organización.

La Food Area de La Pinada Fun se caracteriza por una cocina con producto local y de proximidad, saludable y artesanal tanto en su Gastro Bar, donde tomar o picar algo con amigos en un entorno natural, como en su restaurante, en el que se puede degustar todo tipo de arroces, previo encargo. 

La oferta de la Pinada Fun sigue creciendo para todo tipo de usuarios. Por ejemplo, niños y adultos celebran sus cumpleaños, empresas realizan encuentros de sus equipos que están teletrabajando o actividades de teambuilding. En definitiva, un espacio para vivir, aprender y disfrutar.

Al ser un amplio espacio abierto al aire libre, La Pinada Fun se convierte en un lugar ideal para el ocio y encuentro en esta nueva normalidad post-COVID-19. Se cumplen con todas las normas y mejores prácticas de seguridad e higiene: distancia (con espacios acotados y exclusivos para grupos), higienización (disponen de gel hidroalcohólico para todos los clientes y desinfección del mobiliario después de cada uso) y seguridad (uso obligatorio de mascarillas, los empleados pasan por controles de temperatura y obligación de llevar mascarilla y guantes). La Pinada Fun ofrece una alternativa nueva y distinta en la agenda valenciana para familias, amigos o empresas para disfrutar de la naturaleza y el ocio responsable.

Imagen de La Pinada Fun, por cortesía de la organización.

Razones para seguir escribiendo

Fahrenheit 451
Escritores en plena canícula
Mamen Monsoriu y Kike Parra
Lunes 17 de agosto de 2020

El mundo que describe Ray Bradbury en su distopía ‘Fahrenheit 451’ parece muy lejano a la realidad actual. Nadie quema libros, existen infinidad de bibliotecas y librerías que han logrado superar la crisis de la Covid. Sin embargo, es obvio que la lectura de ficción está en declive, sobre todo entre los jóvenes y en lo que respecta a los clásicos. Incluso los lectores más adictos se nutren de novedades y, en general, de obras de entretenimiento. Cuando la novela se publicó, en 1953, Bradbury dijo haberse inspirado en la censura de la era McCarthy. Años más tarde señaló que su historia también refleja la forma en que los medios de comunicación de masas reducen el interés por la literatura. Y hoy día, con las redes sociales y nuevas tecnologías, esa amenaza se ha multiplicado exponencialmente.

Por fortuna los escritores todavía encuentran razones para seguir hilvanando sus historias. Sobreponiéndose a la languidez de la canícula y a sabiendas de lo difícil que es llegar al lector. Razones personales y muy diversas, como expresarse a través de la poesía, explorar las relaciones con sus padres o pensar que el mundo será más suyo cuando más escriban. Son las motivaciones de los invitados de esta entrega. La poeta Mamen Monsoriu, que abrió a finales del pasado año una librería en Russafa, El Imperio, y Kike Parra, autor de varios libros de relatos que imparte, junto a Bárbara Blasco, talleres de escritura creativa.  

Mamen Monsoriu. Imagen cortesía del autor.

“Este año paso el verano entre libros”, dice Monsoriu. “Suena a sueño, ¿verdad? Las circunstancias me impiden alejarme mucho de la librería que regento en Valencia. El único sol que veo irrumpe por mi puerta a las siete de la tarde. Paso las horas aquí, en una habitación donde lo más destilado es el sudor de mi frente. Si tuviera marca del bikini, seguramente tendría forma de libro. Abierto. Porque en verano todos estamos más receptivos a las historias en general, y a los libros en particular. Este verano las olas no tienen forma de bache: los baches tienen forma de ola. En cualquier caso, estoy aprendiendo a saltarlos. Es curioso: este verano mis ojos brillan más que el sol”.

Monsoriu se dedica a escribir un libro que se publicará a final de año, donde cuenta su propia historia, “la de una derrota con sabor a victoria”, dice. “Cuento cosas como que tirar la toalla es el paso previo para meterse en el mar. Y que el punto donde todo acaba es también el mismo donde todo empieza.  Es verano, y es momento de estar como Dios nos trajo al mundo: vulnerables. Si en el mundo todavía queda algo invulnerable es el papel”.

Mamen Monsoriu. Imagen cortesía del autor.

El confinamiento pudo haber supuesto el fin de su relación con la literatura y los libros. Sin embargo, ocurrió lo contrario. Como dicen los chinos, la crisis propició la oportunidad, y así surgió el proyecto la poesía se lleva. “Se lleva, porque está a la moda, y porque ahora puedes llevarla a donde vayas”, comenta Monsoriu. Se trata de una colección de seis micropoemarios, cada uno con una temática diferente. Seis recopilaciones de micropoemas escritos, la mayoría de ellos, durante el confinamiento. Vida, (des)amor, sexo, juegos de palabras, amor propio y canciones son las seis temáticas que, respectivamente, integrarán esta colección. Cada 15 días tiene lugar un lanzamiento, y a aquellos que estén suscritos al proyecto, les llegará a sus hogares el mismo día de su salida al mercado. También es posible adquirirlos individualmente.

Monsoriu está leyendo ‘Hágase mi voluntad’ el tercer libro del poeta malagueño Ángelo Néstore que le sorprendió con ‘Actos impuros’. “Cuando descubro a un autor con el que me siento en sintonía, me gusta leer todos sus libros de carrerilla. Observar su recorrido, apreciar su evolución”, concluye Monsoriu.

Portada de ‘Ninguna mujer ha pisado la luna’, de Kike Parra.

Kike Parra procura salir poco y pasear por espacios abiertos. «Si estoy en casa suelo cocinar y eso me lleva a abrir más botellas de vino, pero también leo más y escribo más. Este verano lo paso en el monte o al borde del mar, en casas con o sin amigos. Del verano me disgusta la temperatura, pero como hay más horas de sol y duermo menos,  tengo más tiempo para mí. Estoy aprovechando para cerrar una colección de relatos de ficción y una novela autobiográfica. Necesito hablar sobre la relación con mis padres y la escritura, pero no quiero que hayan muerto para hacerlo».

Han pasado dos años desde que publicó su último libro de relatos, ‘Ninguna mujer ha pisado la luna’ (Relee), y cinco desde que lo escribió. «Hace unos días pensaba en las ideas para cuentos nuevos que han pasado por mi cabeza desde 2015 hasta aquí, historias que tengo embastadas o bocetadas. Y llegué a la conclusión de que escribo menos de lo que tendría que escribir. No me refiero a que tendría que escribir para que alguien me leyese, sino que tendría que hacerlo porque el mundo que me rodea será más mi mundo cuanto más escriba. Estoy en esa fase de que odio no escribir. No escribir es perder el tiempo».

Sus últimas lecturas recomendables son: ‘San, el libro de los milagros’, de Manuel Astur;  ‘Poeta chileno’, de Alejandro Zambra, y ‘Panza de burro’, de Andrea Abreu. “Creo que los tres tienen algo en común: la oralidad o, al menos, algún tipo de oralidad interesante. Además, están muy bien escritos”, concluye Parra.

Kike Parra. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco