Más arte contemporáneo valenciano contra la covid

Colección de Arte Contemporáneo de la Generalitat Valenciana
Adquisición de 37 obras en la edición de 2020
Centre del Carme Cultura Contemporànnia (CCCC)
Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana
Jueves 29 de octubre de 2020

“Todo coleccionista, como todo novelista, nace de la experiencia de la derrota”. Lo dice el escritor Pablo d’Ors y se ajusta perfectamente al espíritu que anida en la Colección de Arte Contemporáneo emprendida por la Generalitat Valenciana en 2017. “El mensaje entonces era que la cultura resultaba accesoria, y ahora ese mensaje es otro”, señaló la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, durante la presentación de las 37 nuevas adquisiciones que se incorporan a dicha Colección.

De aquella derrota, en términos prácticos y afectivos, surgió hace cuatro años esa necesidad de impulsar el acopio gradual de obras de arte, que sean “reflejo de lo que está pasando en la Comunidad Valenciana”, resaltó José Luis Pérez Pont, director del Consorci de Museus.

“Ningún novelista del mundo se daría a sus libros si no pensara que entre la portada y la contraportada de su manuscrito se encierra algún secreto sobre la condición humana”, subraya el propio d’Ors. Sustituyendo novelista por artista plástico, podemos ir encontrando en la Colección de la Generalitat numerosos testimonios de lo que nos ocurre a los seres humanos, ya sea a través de cuadros, esculturas, fotografías, instalaciones visuales, murales o ilustraciones.

Obra de Alejandro Mañas. Imagen cortesía del Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana.

“La Colección no se puede tematizar”, aseveró Pérez Pont, para destacar que no existente ningún condicionante temático a la hora de adquirir las obras. Aún así, hay “escenografías de la memoria” (Carolina Ferrer), “refugios”(Josep Pedrós i Ginestar), piezas sobre la “femeneidad” y “les dones” (Vicente Ortí, Concha Ros), sobre el dolor (Chema López), la libertad (Alejandro Mañas), la identidad (Alejandro Casanova), el miedo (Vinz), “el paraíso perdido” (Pablo Auladell) o ciertos “placeres bárbaros” (Silvia Sempere).

Líneas temáticas que vienen a hacerse eco de cuanto anida en la condición humana. De manera que la Colección, siguiendo lo evocado por Pérez Pont, no deja de ser un lugar privilegiado para configurar el mapa sentimental de un territorio y, por extensión, de varias generaciones de artistas que tratan de desentrañar el secreto que motiva su creación. “Son artistas nacidos entre 1942 y 1993, una horquilla de 50 años, intergeneracional, que ni es arte joven, ni de pesos pesados”, precisó el director del Consorci, quien recalcó la “entrada con fuerza” de la ilustración, con obras de Miguel Calatayud y Pablo Auladell.

Obra de Alejandro Casanova. Imagen cortesía del Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana.

Con las 37 nuevas adquisiciones, ya son 110 las obras que integran la incipiente Coleccción de Arte Contemporáneo de la Generalitat Valenciana, que, tras el desembolso de este año de 491.460 euros, ya alcanza el millón y medio de euros invertidos en la compra de piezas de artistas valencianos. “Hemos doblado el presupuesto mediante ‘reaCtivem’”, para así “poder adquirir más obras con el objetivo de acompañar, en un año tan duro, a los diferentes agentes implicados”, aseguró Raquel Tamarit, secretaria autonómica de Cultura.

Contra la covid-19, nada mejor que estimular el ánimo comprando arte. “Pagaremos a la mayor brevedad, porque se trata de activar el sector”, dijo Amoraga, consciente de la importancia de una Colección de Arte Contemporáneo que ha nacido para seguir creciendo. “Se ha dado un paso adelante, con la Colección también, y no tiene retorno”, destacó la directora general de Cultura, preguntada por la posibilidad de que un futuro cambio de gobierno pudiera dar al traste con esa política de adquisiciones. Todo pasa, dijo, por acostumbrar a la ciudadanía a que valore la cultura como un bien necesario, algo que, a su juicio, ya estaba calando.

Arte Contemporáneo
De izda a dcha., Carmen Amoraga, José Luis Pérez Pont y Raquel Tamarit. Imagen cortesía del Centre del Carme.

También hay un “propósito de igualdad y equidad”, señaló Pérez Pont, resaltando Tamarit el hecho de que haya 18 mujeres, 18 hombres y una pieza realizada en comandita, de las 37 obras adquiridas. Entre las primeras, Carmen Calvo, Ángeles Marco, Carolina Ferrer, Silvia Lerín, Amanda Moreno, Nuria Riaza, Elena Martí, Concha Ros, Silvia Sempere o Julia Galán. Y, entre los segundos, Álex Marco, Vicente Ortí, Oliver Johnson, Chema López, Sergio Barrera, Alejandro Mañas, Roberto Mollà o Vinz Feel Free, por citar algunos.

Ester Alba, Román de la Calle, Rosa Castells, Nuria Enguita, María Marco, Josep Montesinos, Paloma Palau, Pilar Tébar, Ricard Silvestre y el propio Pérez Pont, son los expertos que han conformado la comisión encargada de seleccionar las obras de arte. Obras que delatan los diversos estados de ánimo del sujeto en la sociedad posmoderna del bienestar. El “vacío seductor, a la vez temido y excitante” de Ángeles Marco, emerge como una de esas variantes, que la artista plasma en una escultura de hierro y arena.

Obra de Concha Ros. Imagen cortesía del Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana.

Carolina Ferrer también se adentra en el espacio y el vacío, en su obra realizada con resina epoxi y acrílico sobre tela, para mostrarnos arquitecturas envolventes por sus “atmósferas desnudas, desoladas”. Como desolado y áspero es el rostro de la actriz valenciana Lola Gaos, del que se vale Chema López para crear “un lugar incierto entre el gesto de la víctima y el del victimario”. De víctimas habla igualmente la pieza de Alejandro Mañas, evocando el escenario de “[sufrimiento]” en el que pudieron tener lugar ciertos fusilamientos de la Guerra Civil española.

De la soledad de lo cotidiano se ocupa Alejandro Casanova, escenificando la “identidad perdida” de unos sujetos “que se aferran a sus entornos inanimados”. Entornos con sus luces y sus sombras, de las que se hace cargo Concha Ros mediante el cuerpo femenino, “su propio cuerpo, su identidad como mujer, como persona y como artista”, tal y como se va recogiendo en los textos explicativos que acompañan a las obras.

Un total de 37 piezas que, junto a las 73 adquiridas en los tres años anteriores, van dando forma a la Colección de Arte Contemporáneo con la que la Generalitat Valenciana quiere convertir en triunfo la derrota inicial. Como diría el filósofo Johan Huizinga, “si deseamos preservar la cultura, debemos continuar creándola”. Larga vida, pues, a la Colección.

Obra de Chema López. Imagen cortesía del Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana.

Salva Torres

Doce artistas revisitan sus obras en ‘IVAM Retrovisor’

‘IVAM Retrovisor’ | ‘#IVAMdesdecasa’
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
6 de mayo de 2020

Un total de doce artistas españoles participan en la iniciativa ‘IVAM Retrovisor’ para rememorar a través de sus ojos y en solo cien palabras sus propias obras de arte pertenecientes a la colección del IVAM. Carmen Calvo, José Mª Yturralde, Jordi Teixidor, Artur Heras, Patricia Gómez y Mª Jesús González, Ángela García Codoñer, Chema López, Isabel Oliver, Maribel Doménech, Mira Bernabeu y Ricardo Cotanda son los creadores que forman parte de esta propuesta, englobada en el programa ‘#IVAMdesdecasa’, con la que el museo pretende acercar su colección a los usuarios a través de su página web y difundir el valor de sus fondos, un patrimonio de más de 12.000 obras de arte.

El pintor Jordi Teixidor, ganador del Premio Nacional de Artes Plásticas 2014 por su abstracción reflexiva, comenta sobre su obra ‘Pintura Azul’ (1986) que “desde un primer momento la precisión del título deja bien claro que la obra no es un paisaje; con su obviedad, el título señala al espectador la actitud que debe tomar cuando se coloca frente al cuadro”, poniendo de manifiesto las circunstancias y maneras del proceso de ejecución de esta pieza.

‘Has hecho de mi lo que querías’ (2005), de Carmen Calvo. Fotografía cortesía del IVAM.

Entre las obras que conforman esta selección, la artista conceptual Carmen Calvo explica una de sus características fotografías intervenidas titulada ‘Has hecho de mí lo que querías’ (2005). “Una vez me preguntaron: ¿qué quería decir el cubrir el rostro de estas mujeres con una estrella de David? No es cubrir, es anular a estas mujeres. Por ser mujer y por ser de raza judía”, proclama en su texto rotunda.

También bajo el género de arte feminista se encuadra la serie ‘Misses. Los concursos de belleza’ (1974) de la pintora Ángela García Codoñer, “obras reivindicativas hechas por mujeres que no aceptaban el papel que aquella sociedad había organizado para ellas”, escribe la autora. En esta línea, la obra ‘Cirugía’ (1970-1973), de la valenciana Isabel Oliver, trata, según la creadora, sobre “la dictadura de la belleza, impuesta a las mujeres respondiendo al arquetipo del gusto masculino de cómo debían ser las mujeres para ser adecuadas”. Por su parte, Maribel Doménech desvela por qué incorpora la fotografía en su trabajo titulado ‘La energía de una segunda piel’ (1993): “la piel como escudo protector y espejo de acontecimientos me permite desvelar el cuerpo en lugar de ocultarlo, la luz negra transforma la piel de la modelo, de tal manera que caderas, vientre, pechos y glúteos asemejan un cuerpo cíborg”.

En la propuesta de ‘IVAM Retrovisor’ también participa José Mª Yturralde, que cuenta en cien palabras el proceso de creación de ‘Figura Imposible’ (1972), una serie en la que el artista “trataba de explorar la idea del espacio-tiempo, de la forma, integrándola con los conocimientos científicos del momento”. Otro artista valenciano, el pintor e ilustrador setabense Artur Heras, destaca “la duplicidad y colores vibrantes propios del pop art” de su obra ‘Els set pecats capitals’ (1971). Mientras que Chema López selecciona su serie ‘Los años de plomo’ (2012-2013), donde traslada al lienzo las fotografías insertas en las fichas policiales de delincuentes. “Imágenes fotográficas con rostros tachados, hendidos y rasgados, en una operación que pone en cuestión la obstinación de nuestra sociedad por fijar y controlar a los ‘sujetos’ que la conforman”.

‘Cirugía’ (serie ‘La mujer’, 1970-1973), de Isabel Oliver. Fotografía cortesía el IVAM.

La fotografía también es el medio utilizado por Mira Bernabeu en su pieza ‘Panorama social, 1965 – 2007† – 2009* – 2014’ (2014), donde retrata el viejo zoo de València en una fase avanzada de dejación y abandono como elemento simbólico que puede extrapolarse a otros contextos.

Perteneciente a la serie ‘Llegar a la nieve’ (1995), Ricardo Cotanda presenta la obra ‘Dado’: un pañuelo masculino de algodón con una mancha bordada en hilo de seda, “la alusión más ‘filial’ a Marcel Duchamp”. La lista de artistas participantes en ‘IVAM Retrovisor’ culmina con el trabajo del dúo de artistas Patricia Gómez y Mª Jesús González, una intervención con arranque mural en un edificio del s. XVIII situado en el barrio del Carme de València para recordarnos que “ciertos lugares, en vísperas de su desaparición, funcionan como contenedores de memoria, y son capaces de hacernos percibir y reconstruir pedazos de historia y vivencias pasadas”.

Esta actividad de ‘IVAM Retrovisor’ es la segunda entrega de una iniciativa dedicada a recordar exposiciones y obras de arte de la colección del IVAM. Tras la primera serie, en la que participaron periodistas y críticos de arte recuperando en cien palabras sus muestras del IVAM favoritas, llega el turno de reunir a doce artistas para que comenten sus propias obras de arte.

Imagen de los artistas participantes en ‘IVAM Retrovisor’. Fotografía cortesía del IVAM.

MAKMA

IX Edición de FRESH ART

IX Edición de Fresh Aet
Facultad de Bellas Artes San Carlos
Universitat Politècnica de València
Avenida dels Tarongers, s/n. València

Producto disponible, de Javier Martínez García, es el proyecto más valorado por el jurado de la IX edición del concurso/beca DKV Fresh Art. De todas las convocatorias anteriores, nunca una propuesta de pintura se había colado entre las tres primeras que llevan dotación económica. Otras disciplinas: dibujo, graffiti, escultura, fotografía, instalación o audiovisual, siempre habían obtenido mejores valoraciones en las ediciones precedentes.

En cualquier caso, y visto lo visto en la disciplina que sea, Fresh Art es una convocatoria en donde puede disfrutarse del arte más fresco. Creaciones realizadas por jóvenes estudiantes de secundaria que han pasado una pre-selección a nivel nacional, para que una vez realizada dicha pre-selección se hayan ido quedando los perfiles artísticos con más talento, hasta que un puñado de finalistas son convocados a un Campus en el recinto de la Universitat Politècnica de Valencia (UPV). Allí, internos entre los días 26 y 30 de junio, han realizado talleres con profesores de la Facultad de Bellas Artes San Carlos y, desde allí, han sido acompañados también para realizar sendas visitas al Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) y el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM).

Durante sus días de estancia en el Campus de la UPV, el objetivo de cada uno de los seleccionados fue realizar el proyecto que expuso tras su conclusión como punto final, compartiendo y conviviendo experiencias con los demás compañeros seleccionados, desde el desayuno hasta la cena.

Para Javier Martínez, el madrileño ganador de la presente edición, “ha sido una experiencia única, y aunque cada uno de nosotros trabaja para ser el mejor, existe mucho respeto hacia el trabajo de los demás compañeros. Respeto y admiración”, redunda Javier.

Javier Martínez ante su obra, "Producto Disponible". Fotografía, Vicente Chambó.

Javier Martínez ante su obra, «Producto Disponible». Fotografía, Vicente Chambó.

Junto a la obra pictórica, basada en un autorretrato, el joven creativo dispuso una tablet en la que puede verse el desarrollo de una página web a través de la cual -y jugando con la ficción- oferta partes de la propia obra pictórica exhibida, creando una atmósfera de reflexión que pone de manifiesto su talento especial, su poder imaginativo y su esencia crítica.

Para el artista y profesor de pintura Chema López, tutor de Javier Martínez durante estos días, “el profesor debe ayudar a que el artista saque su personalidad, evidentemente, cuando llega hasta aquí, el talento está más que demostrado”.

Y es que cada año, la maquinaria de los organizadores se pone a cero para arrancar de nuevo, e iniciar contactos verbales con diferentes institutos de secundaria para que éstos propongan a sus alumnos más destacados en artes visuales. Así, los 3.000 euros con los que el ganador se ve recompensado, van acompañados de otros 1.000 euros destinados a su instituto o centro educativo. En caso del segundo premiado, 2.000 € y 1.000 a su centro educativo, y en caso del tercer premio, de 1.000 euros y 1.000 a su centro educativo.

En esta ocasión, el segundo premio se lo ha llevado el valenciano Darío López Martínez por Me parecería violento titular la obra. Una pieza que nos conduce a la esencia de El Bosco, aunque con gran personalidad. Darío recibió la mencionada beca de estudios valorada en 2.000 euros.

Darío López Martínez ante su dibujo, "Me parecía violento titular la obra". Fotografía, cortesía Facultad de Bellas Artes San Carlos.

Darío López Martínez ante su dibujo, «Me parecía violento titular la obra». Fotografía cortesía Facultad de Bellas Artes San Carlos.

Por su parte, Antonio Alcaraz, director del departamento de dibujo de la FBBAA San Carlos y tutor de Darío López Martínez durante su estancia en el Campus, comenta que “en muchos casos, nuestra labor pasa por mostrarles un camino coherente, reconocible y cohesionado, a tener personalidad y estilo propio en sus dibujos”.

El tercer premio recayó en Anna Meléndez Morales, de Girona, por Consumits al instant, un proyecto escultórico compuesto por varias piezas ordenadas sobre la pared con un interesante juego de orden, equidistancia y crítica a los problemas de consumo y sostenibilidad. Anna recibió la mencionada beca de 1.000 euros.

Anna Meléndez Morales ante una parte de su pieza escultórica "Consumits al instant". Fotografía, cortesía Facultad de Bellas Artes San Carlos.

Anna Meléndez Morales ante una parte de su pieza escultórica «Consumits al instant». Fotografía, cortesía Facultad de Bellas Artes San Carlos.

El jurado de la presente IX edición no lo ha tenido fácil y ha propuesto, además, tres menciones especiales, que han recaído en Guillem Pujol Crespo por su escultura 1=0; Juan Pablo Bracho Salas, por el graffiti Introspection, y Alicia Del Pino Dolz por su vídeo The house of Mirth.

Guillem Pujol Crespo, con su escultura titulada "1=0". Fotografía, cortesía Facultad de Bellas Artes San Carlos.

Guillem Pujol Crespo, con su escultura titulada «1=0». Fotografía, cortesía Facultad de Bellas Artes San Carlos.

Tras analizar, caso por caso, pieza por pieza, el resultado del paseo por la exposición concluye con un denominador común: talento precoz. Cualquiera podría haber alterado los resultados, y todos los jóvenes deben sentirse afortunados ganadores.

Juan Pablo Bracho Salas, ante su graffiti "Introspección". Fotografía, cortesía Facultad de Bellas Artes San Carlos.

Juan Pablo Bracho Salas, ante su graffiti «Introspección». Fotografía, cortesía Facultad de Bellas Artes San Carlos.

Alicia del Pino Dolz, ante su video "The house of Mirth" en un momento del montaje. Fotografía, cortesía Facultad de Bellas Artes San Carlos.

Alicia del Pino Dolz, ante su video «The house of Mirth» en un momento del montaje. Fotografía, cortesía Facultad de Bellas Artes San Carlos.

En palabras de Alicia Ventura, comisaría de la colección DKV de arte contemporáneo, “tras una convivencia tan intensa como la que experimentan, Fresh Art es el vínculo de unión de muchos de estos jóvenes, que van pasando los años y mantienen la amistad a través de redes sociales cuando viven en lugares geográficamente alejados”.

Y es que, conforme a lo citado anteriormente, en la concluida IX edición de Fresh Art, a los citados ganadores, hay que sumar los nombres del resto de becados: Othamane Bachiri Ouichi, Mariona Barbé Nieto, Juan Pablo Bracho Salas, Josep Ferragut Capllonch, Alicia del Pino Dolz, Guillem Pujol Crespo, Nuria Roca Vallejo, Laura Van Hattum Alani, y Ana Vázquez Casuso, que han sido seleccionados entre más de 1.000 participantes que han presentado un total de 1.500 obras.

Miembros del jurado evaluando la obra de Javier Martínez.

Miembros del jurado evaluando la obra de Javier Martínez.

En palabras de Luis Framis, responsable de Arteria DKV, “de entre los doce, tres de ellos son de Cataluña, otros tres de la Comunidad de Madrid y dos de la Comunidad Valenciana”.

“La siguiente edición será la 10ª convocatoria de Fresh Art y esperamos celebrarla con un aumento en la dotación económica y otros premios especiales”, añadió Framis, haciendo referencia clara a la apuesta de continuidad de la convocatoria.

Pepe Galindo, Alicia Ventura, Luis Framis, y Teresa Cháfer en un instante del acto de entrega de premios.

Pepe Galindo, Alicia Ventura, Luis Framis y Teresa Cháfer en un instante del acto de entrega de premios.

En la entrega de premios, conducida por última vez por Teresa Cháfer -que deja la dirección de la Cátedra DKV en Arte y Salud y pasa a ser Vicedecana de Calidad y Comunicación de la citada Facultad de Bellas Artes San Carlos-, hubo muchas palabras de agradecimiento para los organizadores, acto en el que se estrenó Pepe Galindo, como Decano de la propia Facultad de Bellas artes, y que apuesta claramente también por la continuidad de Fresh Art.

Tal vez debería plantearse la exposición de estos jóvenes en un espacio más céntrico para facilitar su visita al gran público. Este tipo de premios debería tener como finalidad incentivar y ayudar a que sus receptores se lo crean. Ojalá los políticos comprendan de la necesidad de una ley de mecenazgo que ayude a consolidar a estos jóvenes para que puedan desarrollarse como profesionales creativos, del pensamiento, y de la cultura.

Allanar el terreno y facilitar que puedan vivir de su vocación para convertirla en su trabajo, es armar una estructura sólida, de futuro y de bienestar.

Vicente Chambó

El arte como cebo

Blanco Nocturno, de Chema López
Galería Rosa Santos
C / Bolsería, 21. Valencia
Hasta el 25 de noviembre de 2016

“¿Tú qué ves ahí?”, interroga el artista junto a la obra que sirve de arranque a la exposición ‘Blanco nocturno’ en la galería Rosa Santos. Una obra de intenso fondo negro que termina abriéndose a la luz en su parte superior. “Yo diría que un pozo”. El artista asiente, aunque reconoce que muchos ven la luna. En todo caso, da igual, porque a Chema López lo que le interesa es precisamente eso: generar la inquietud de lo que significa ese blanco en medio de tamaña negritud. Para ello, invita al espectador a seguirle en la serie de pistas que conforman el recorrido narrativo de la muestra con la que ganó el Abierto Valencia, la fiesta de apertura de la temporada de las galerías de arte en la Comunidad Valenciana.

El título ‘Blanco nocturno’ dice provenir de una novela de Ricardo Piglia: “Me gusta por su estructura policiaca”. La misma con la que el propio Chema López construye su relato expositivo. “Me interesa crear cierto suspense, de manera que el espectador tenga que descifrar el contenido de los cuadros, más allá de su parte superficial”. Acostumbrados al aluvión de imágenes que ofrece la televisión y que circulan por Internet, López invita a una lectura más atenta, casi detectivesca.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno'' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno» de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

De hecho, en el primer piso de la galería muestra un dibujo infantil extraído de la película ‘El cebo’, de Ladislao Vajda. Un cebo utilizado como máxima del trayecto expositivo. “En la película, el asesino hace trucos de ilusionismo con los que atrae a las niñas, al tiempo que ese dibujo de la niña sirve a la policía como prueba para irlo descubriendo”. De manera, como dice Chema López, que la ficción “es manipulación” pero también “fuente de verdad”. De ahí, la alusión a Demócrito: “Si existe la verdad está en el fondo de un pozo”.

Por eso ‘Blanco nocturno’ empieza aludiendo al pozo de la entrada, en cuya imagen está impreso el título de la exposición y el nombre invertido del artista (“como si fuera un reflejo más”), y concluye en el tercer piso con otro pozo, éste rodeado de cañas, “para que la gente no se caiga”. Entre ambos, Chema López va dejando huellas de su inquietud artística que el espectador, adoptando su misma posición, recorre con la curiosidad de quien sigue un rastro criminal.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno’ de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

El blanco y negro que caracteriza la obra de Chema López tiene mucho que ver con esa visión oscura de la realidad. “Estoy muy influenciado por las películas antiguas y por la crónica negra”, reconoce. También por cierto “pensamiento trágico”. Pensamiento que le lleva a plantear su ‘Blanco nocturno’ como el “intento de salir a la luz”, concitado en la imagen de entrada, a través de diversos “señuelos”. La linterna y la lupa, en manos del director de cine Nicholas Ray, otro de sus referentes, vendrían también a arrojar luz en esa oscuridad integrada por una talla de la cabeza de San Juan Bautista, el bosque por el que se adentra la niña de ‘El cebo’ a modo de Caperucita, o los cuerpos sin vida de los maquis asesinados en Mas Clarà el 4 de enero de 1960.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno’ de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

La infancia, tan presente a lo largo del recorrido, se enmarca en esa crónica negra dominada por la violencia más extrema. Atinada es, en este sentido, la referencia a ‘El espíritu de la colmena’, de Víctor Erice, allí donde la niña protagonista pregunta, viendo a su vez ‘Frankenstein’, “¿por qué la mata?”. La “intertextualidad”, tan utilizada por Chema López, va dejando una pista tras otra con el fin de que el espectador vaya desentrañando el misterio. “Trabajo como si fuera un montaje cinematográfico”. Misterio asociado a la infancia (“nunca deberíamos perder esa mirada inocente de ver las cosas”) y a los peligros que la acechan. Peligros que tienen que ver con cierta luz de blancura tan cegadora y siniestra como iluminadora.

¿Qué es la imagen?, se pregunta Chema López en una de las piezas. “Un abrir y cerrar de ojos”, responde. ‘Blanco nocturno’ es una sucesión de esas imágenes que, mediante un montaje narrativo valedor del premio a la mejor exposición de Abierto Valencia 2016, ofrece la posibilidad de adentrarse en la ficción como artificio donde rastrear cierta verdad. La verdad del artista que hurga en las formas para ceñir el caos dotándolo de sentido.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno’ de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

El espíritu del Purgatori ocupa El Carmen

Un ataúd en el Purgatori
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 24 de enero de 2016

Un ataúd preside la exposición del Centro del Carmen. Y alrededor de él, 12 videos van escupiendo imágenes de algunas de las acciones llevadas a cabo por El Purgatori durante los años 90. Entre ellas, la sonada intervención en las naves de Cross para oponerse a su demolición; el vía crucis con una gran M a la espalda criticando a MacDonalds, o la autocrítica contenida en ‘El gran circo del arte’. Así las gastaban una veintena de artistas valencianos que en 1991 se aglutinó en la vivienda, estudio, galería y local underground de Ulises Pistolo en la Plaza del Ángel. Artistas con ganas de mostrar su obra, agitar la cultura y saltarse las normas básicas del mercado del arte.

Imagen de la exposición 'Un ataúd en el Purgatori'. Centro del Carmen.

Imagen de la exposición ‘Un ataúd en el Purgatori’. Centro del Carmen.

La exposición Un atáud en el Purgatori viene a recordar aquel movimiento artístico desenfrenado en el que “nadie se cortaba a la hora de expresarse”, coinciden Oscar Mora, Juan Domingo y el propio Pistolo, como representantes de aquel colectivo, y Salvia Ferrer, comisaria de la muestra y autora del documental que repasa su historia. “Son acciones potentes y rabiosamente actuales”, señala Ferrer. “Nuestras apariciones molestaban”, sostiene Pistolo, quien subraya la importancia que supuso moverse en la transición de lo analógico a lo digital.

La muestra ofrece un recorrido video gráfico en torno a ese espíritu libertario. Sus primeras actividades, de carácter místico, se sustentaban en cierto “pensamiento mágico” ligado a ese ataúd símbolo del grupo. Hubo luego un segundo Purgatori en la sala cedida en 1996 por el abogado Paco Ruiz en la calle Salvador. Del espíritu místico se pasó a otro más inclinado a la pluralidad de acciones críticas, ya sea contra la religión, la moda, la corrección política o el materialismo del mercado. Cientos de billetes de 2.000, 5.000 y 10.000 pesetas, encontrados en una bolsa fuera del Banco de España en Granada, aparecen troceados en finas tiras como parte de una instalación iluminada. Es una más de las múltiples manifestaciones de su irreverente forma de entender el arte.

Imagen de la exposición 'Un ataúd en el Purgatori'. Centro del Carmen.

Imagen de la exposición ‘Un ataúd en el Purgatori’. Centro del Carmen.

“El mundo del arte nos veía como unos intrusos. Frente al modo muy cerrado de actuar de las galerías, nosotros apostábamos por lo interdisciplinar”, destaca Pistolo, cuyo solo nombre asociado al de Purgatori, además de las pintas de los artistas, provocaba cierto miedo: “Nos veían como marginales”, apostilla. Aún así, lograron introducirse en las instituciones oficiales y tener su lugar en ARCO, al lado de otras propuestas alternativas e independientes. Juan Domingo afirma que ésta puede ser una de las razones por las que se disolvió el colectivo en 2001. “Algunos no veían con buenos ojos que participáramos en esos espacios públicos”. También influyeron cuestiones de tipo más personal.

Imagen de la exposición 'Un ataúd en el Purgatori. Centro del Carmen.

Imagen de la exposición ‘Un ataúd en el Purgatori. Centro del Carmen.

Salvia Ferrer insiste en poner en valor el trabajo de Purgatori, por el que pasaron artistas como Chema López, Xavier Monsalvatge, Bartolomé Ferrando, Carlos Mallol, Isbel Meseguer o Inma Picó.  “Los propios artistas se unieron para gestionar su propia obra”, dice. Y lamenta que toda esa “fuerza y mensaje tan interesante” no haya tenido continuación: “Ahora el sistema cultural valenciano es más pasivo”. Óscar Mora atribuye el fin de Purgatori a que la gente se volvió “más individualista”, aunque apunta cierta “vuelta a los espacios colectivos”. Entonces llegaban a hacer cuatro exposiciones al mes, con las 2.000 pesetas mensuales que ponía cada artista: “El volumen de trabajo era enorme”.

Para Ferrer, aquello cuajó por la “necesidad tan potente que tenían de expresarse”, favorecida por las condiciones de “absoluta libertad” que ofrecía Purgatori. Libertad basada en la “desacralización de cualquier objeto”, que descontextualizaban para “romper su imagen y darle otro uso”. Como el ataúd: “En el fondo, son cuatro tablas de madera”. Tablas a las que siguen aferrándose como muestra del poder que tiene el arte libre de ataduras. “Ahora creo que hay cierta autocensura”, concluye Domingo.

Ver noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Imagen de la exposición 'Un ataúd en el Purgatori'. Centro del Carmen.

Imagen de la exposición ‘Un ataúd en el Purgatori’. Centro del Carmen.

Salva Torres

“Los artistas en ARCO pintamos poco”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Antonio Alcaraz, Carmen Calvo, Inma Femenía y Chema López, artistas valencianos presentes en la 34ª edición de ARCO, entre el 25 de febrero y el 1 de marzo de 2015
Entrevista realizada por el equipo de dirección de Makma: Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont y Salva Torres

Cada año, el mes de febrero tiene fecha reservada para el arte contemporáneo en Madrid. Hablamos de ferias nacidas para satisfacer la necesidad comercial de las industrias culturales y, especialmente, de las galerías. La cita es del 25 de febrero al 1 de marzo, días en los que se reúnen en torno a ARCO, Just Madrid y Art Madrid  las galerías más destacadas a nivel nacional y algunas de las más representativas del panorama internacional. Pero, sobre todo, y sin duda lo principal, cientos de artistas que deberían ser el centro de tamaña concentración de arte. Como por ejemplo, los cuatro artistas valencianos reunidos por MAKMA en torno a un café en Lotelito.

De izquierda a derecha, Inma Femenía, Chema López, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Inma Femenía, Chema López, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Salvo Inma Femenía, la más joven, al igual que la galería con la que va a JustMad, Área 72, el resto lleva años acudiendo a ARCO. “Yo he llegado a ir hasta con diez galerías”, dice Carmen Calvo, que el pasado lunes recibió de manos de los Reyes el Premio Nacional de Artes Plásticas correspondiente a 2013. Chema López, que acudirá con Rosa Santos, y Antonio Alcaraz, que lo hará con Múltiplos tras quedarse fuera la veterana Cànem de Castellón, son igualmente asiduos a la feria madrileña, que en esta edición únicamente contará con tres salas valencianas: Luis Adelantado, Espai Visor y la citada Rosa Santos, de un total de 212. “Es totalmente insuficiente”, señala Alcaraz.

Carmen Calvo y Antonio Alcaraz, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Carmen Calvo y Antonio Alcaraz, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«ARCO es un producto más, como la moda»

Insuficiente para una feria que, a juicio de Chema López, está pensada para ellas: “Los artistas en ARCO pintamos poco”. Y añade: “Los artistas estamos si las galerías quieren, por eso digo que es una feria para las galerías”. Aún así, ellos están ahí, en representación de otros muchos, camino de la 34ª edición de la feria de arte contemporáneo más importante de España. Y nos hablan de las virtudes y vicios de tamaña concentración de galerías, artistas y coleccionistas en el recinto de IFEMA en Madrid. “ARCO es un producto más, como la moda”, apunta Carmen Calvo, que asume su papel crítico: “Yo, Pepito Grillo”.

Inma Femenía y Chema López, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Inma Femenía y Chema López, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

«Las ferias de arte sirven para hacer caja, no nos engañemos»

“El nombre lo dice todo: feria”, indica Inma Femenía, presente en JustMad, feria satélite junto a Art Madrid del astro solar que supone ARCO. “A mí me parece una gran feria”, apunta Antonio Alcaraz, que después de muchos años acudirá sin pinturas, ni dibujos, sino con Libro de Artista. En todo caso, como pasa con la publicidad, “parece que el que no está en ARCO no existe”, reconoce Chema López. Lo mismo les pasa a las galerías, que últimamente se quejan de que a veces no cubren ni los gastos, pero ahí están. De hecho, los cuatro coinciden a la hora de apuntar que, en la mayoría de los casos, “las galerías se mantienen porque van a ferias”, puesto que en la ciudad de origen “no se vende nada, salvo Madrid o Barcelona”. Carmen Calvo tiene muy claro que las ferias de arte “sirven para hacer caja, no nos engañemos”.

Antonio Alcaraz en los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Antonio Alcaraz en los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

«Las galerías deberían intercambiar cromos, darnos a conocer fuera»

No entienden el criterio de selección de galerías. “Han penalizado a aquellas galerías que no tuvieran en su nómina artistas extranjeros, lo cual me parece injusto porque no se valora el esfuerzo de muchas de ellas por poner en valor a gente del propio territorio”, critica Alcaraz. “No sé qué pasa, pero lo extranjero parece siempre más atractivo”, apostilla Femenía. Y, de ser así, ¿por qué no se apuesta por artistas españoles en galerías extranjeras? Quid pro quo. “Las galerías de aquí deberían hacer esa labor de establecer contactos, intercambiar cromos y darnos a conocer fuera”, sostiene Calvo. “Antes era muy habitual que las galerías intercambiaran artistas, pero ahora por lo que yo sé no se hace”, esgrime López. “Seguimos con el complejo de Bienvenido Mr. Marshall”, resalta con ironía Carmen Calvo, que acude a ARCO con la galería Fernández-Braso.

Carmen Calvo en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Carmen Calvo en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«El 21% de IVA es la muerte de la cultura»

Y cuando nos quitamos los complejos de encima, va el Gobierno español y sube el  IVA hasta el 21%. “Eso es la muerte de la cultura”, subraya Carmen Calvo después de arremeter contra el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, al que tuvo bien cerca durante la entrega de los Premios Nacionales. “No es cuestión de personalizar, sino de criticar una decisión que ha sido un palo y una ruina para el país a nivel de literatura, de arte…”. Y agrega: “Si acercar a la gente a la cultura cuesta, acercarla al arte contemporáneo todavía más, y con el IVA que tenemos ya ni te cuento. Porque detrás del artista, hay un transportista, un carpintero, el de las telas… hay un tejido social que depende de esto”.

Inma Femenía en los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Inma Femenía en los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Chema López dice sin acritud (“tampoco pasa nada”) que a él en las 15 ediciones en las que ha participado en ARCO “nunca me ha comprado nada ninguna institución”. “Nosotros los artistas de las ayudas no nos enteramos, pero a las galerías con alguna ayuda les es más fácil ir a ferias”, destaca Alcaraz, quien delega precisamente su trabajo de promoción a esas galerías: “Prefiero que ellas se encarguen de mover y vender mi obra”.

Chema López, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Chema López, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

También señalan que ARCO “se sobrevalora como acto cultural”, al ser la “única feria de relieve a nivel nacional” (López). Así como se alegran que haya “bajado el sensacionalismo” de antaño, con aquellos “artefactos espectaculares”, a favor de propuestas más sensatas. “Creo que ha bajado para que la venta sea más fácil; las galerías llevan piezas más seguras de vender”, remacha Femenía. De la relación entre galerías y artistas, Calvo asegura que se trata de “un matrimonio bien avenido”, aunque “a veces no”, y entonces “cambias, te vuelves promiscuo”. Asimismo, diferencia entre galeristas y galeros, “que son los que han robado”. Eso sí, a pesar de los pesares, a los cuatro artistas les une lo que la propia Carmen Calvo llamó “estar envenenado”: esa pasión por el arte que todos ellos comparten camino de ARCO.

De izquierda a derecha, Vicente Chambó, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Inma Femenía, Chema López, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Vicente Chambó, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Inma Femenía, Chema López, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Vicente Chambó, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Inma Femenía, Chema Lopez, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Vicente Chambó, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Inma Femenía, Chema Lopez, Carmen Calvo y Antonio Alcaraz. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Antonio Alcaraz, Carmen Calvo, Chema López e Inma Femenía. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Antonio Alcaraz, Carmen Calvo, Chema López e Inma Femenía. Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Vicente Chambó y Salva Torres

Ejecución en efigie de Chema López

Ejecución en efigie de Chema López
Galería Paula Alonso
Hasta el 28 de marzo de 2015

«Oye, Havermeyer, ¿tengo moscas en los ojos?»,  pregunta Appleby. «¿Roscas?», se sorprende Havermeyer.  «No, moscas»,le corrige Appleby. «¿Moscas?», vuelve a parpadear Havermeyer. «Sí, en los ojos», insiste Appleby. «Debes de estar loco», le responde el otro. «No, no estoy loco. El que está loco es Yossarian. Sencillamente dime  si tengo o no moscas en los ojos. Vamos. No voy a  desmayarme del susto»,le ruega Appleby.

– Patricio Pron

Menino de Chema López

Menino de Chema López. Cortesía del artista.

La galería Paula Alonso presenta por primera vez una muestra individual del artista Chema López, bajo el título «Ejecución en efigie», y en ella, el artista se acerca a la violencia de la imagen, a la pulsión entre la representación y el significante –lo real-.

La obra reflexiona sobre la construcción de lo ideológico basado en el principio de reversibilidad entre el bien y el mal y su propia legitimación del poder.
López demuestra que no hay nada «despejado» en nuestra mirada, que mirar una imagen es ya, por sí mismo, participar en unas relaciones de poder específicas y en un régimenescópico determinado, así como una cita; o, mejor dicho, una actividad que se presta a la cita, que convoca (al modo de los «fantasmas» que presidían su última exhibición en Valencia, en 2014) presencias, una serie de ecos en los que el espectador puede indagar para asumir la actitud de alerta y de sospecha que están implícitas en la idea de una estética de la resistencia.

El límite de Chema López

El límite de Chema López. Cortesía del artista.

La poética del negro, como así lo llama Carlos Delgado Mayordomo en “Chema López y la estrategia del robo visible en toda su producción se asocia a la idea de lo obscuro y del miedo, es en Ejecución en efigie donde el mal como representación del poder toma forma a través de la hoguera, fuego que condena al hombre en ausencia su representación como sustituto.

En Ejecución en efigie se acerca a la dualidad (ambigüedad) del arte y no solo nos obliga a construir una narración paralela, sino que nos apela a quitarnos las moscas de los ojos.

dibujo_tecnica_arte_chema_lopez

Doctor por la Universidad Politécnica de Valencia (premio extraordinario de tesis doctoral 2002) y Profesor Contratado del Departamento de Pintura de la Facultad de Bellas Artes. Habitual de la feria ARCO desde 1999, también ha participado en las feries internacionales de arte contemporáneo Art Basel (Suiza), Art Cologne (Alemania), Zona Maco (México) y Volta (Suiza). Desde 1991 ha realizado casi una treintena de exposiciones individuales, entre las que destacan Pensar mal (2001, Fundació Espais d’Art Contemporani, Girona), La triste mirada de Mr. Arkadín (Contemporánea Centro de Arte, Granada), Sobre héroes y tumbas (2010, galería Valle Ortí, Valencia).
Recientemente ha realizado en FRancia su primera exposición individual a nivel internacional Black Soul Choir (2012, Fundación ACMDCM, Perpignan). Tiene obra en el Museo de ARte Conemporánea de Vitoria ARTIUM y e el Centro Atlántico de Arte Moderno en las Palmas de Gran Canaria (CAAM), entre otras instituciones y fundaciones de prestigio.

Autoretrato_de_Ada_con_extra_(Chemalopez) (1)

Autoretrato de Ada con extra de Chema Lopez. Cortesía del artista.

Pintar el mundo mientras se hunde

Como parte del programa «Encuentros de Arte Contemporáneo», que cada año organiza el Departamento de Arte del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, recientemente mantuve en la Casa Bardín de Alicante una conversación/entrevista en público con el artista Javier Palacios. Una de sus obras fue, en la presente edición, adquirida para la colección de la institución.

Javier Palacios y José Luis Pérez Pont en un momento de la entrevista, en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert.

Javier Palacios y José Luis Pérez Pont en un momento de la entrevista, en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, el 28 de octubre de 2014.

Javier Palacios (Jerez de la Frontera, 1985) es un pintor que tiene una línea de trabajo muy personal, capaz de romper con el ejercicio más intimista y abordar otro tipo de aspectos y temas. Su obra, más atenta a los modos que a las modas, está recibiendo reconocimientos y puestas en valor.

Javier Palacios. Process absence (Zeitgeist), 2012. Acrylic and oil on board. 198 x 198 cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Process absence (Zeitgeist), 2012. Acrylic and oil on board. 198 x 198 cm. Cortesía del artista

Javier, en tu serie de “Rostros” consigues narrar la soledad del individuo y capturar los gestos de respiración. En tu pintura existe una dialéctica que supera los límites del “yo”, una obra en la que el concepto de colectividad se condensa, pues no se trata de retratos sino de imágenes que representan a muchas personas. Háblanos del planteamiento de colectividad de tu trabajo y en qué posición personal los llevas a cabo.

Una de las principales cuestiones que el espectador se encuentra al ver esta obra es que le da el carácter de retrato, es algo que realmente me incomoda. Desde que comencé esta serie, que después de mi periodo de formación es lo primero que considero como obra personal, había un interés muy claro en conectar con el espectador. Más que hablar sobre la persona que estaba representada, se buscaba un intento de crear empatía con la persona que lo estaba viendo. De esta forma, pese que al principio algunos de los cuadros están con los ojos cerrados, poco a poco la mirada empieza a adquirir protagonismo y una necesidad de conectar con la persona que está mirando la obra.

Quizás también la necesidad de crear un formato grande, que aunque algunas veces he intentado pintar en formato pequeño, me he dado cuenta que el camino era producir algo grande a lo que el espectador tuviese la necesidad de acercarse y así crear ese contacto con la persona representada.

Es curioso que desde que nacemos hasta que nos morimos, estamos viendo rostros y siempre existe esa sensación fuerte con la persona que tenemos en frente. Quizás utilizo esa fuerza a la hora de representar esos rostros en mi obra.

Javier Palacios. Process absence, 2012. Acrylic and oil on board. 198 x 198 cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Process absence, 2012. Acrylic and oil on board. 198 x 198 cm. Cortesía del artista

Es interesante la reflexión que realizas sobre la respiración. Un gesto insignificante. Me gustaría que lo introdujeras.

Para mí, esa forma de representar la respiración surge en un momento en el que estoy realizando un proyecto para el Máster de Producción Artística, donde se exige que busquemos algo que decir. En ese momento me doy cuenta de que quiero hablar de lo mínimo posible y a eso mínimo, darle la mayor trascendencia. De ahí surge ese camino de trabajo de representación de la respiración como algo esencial y de lo que la mayoría de las veces no nos damos cuenta. Esa respiración repetida es la que nos recuerda que algo es real, una repetición que también se verá a lo largo de la obra sobre todo con el juego minimalista en la repetición del formato que, sin embargo la imagen no pierde la fuerza.

Esa respiración que posteriormente me va llevando a otra reflexión,  fue muy importante al principio por esa necesidad que yo tenía de transmitir más allá del concepto que había detrás de la imagen.

Javier Palacios. Myth (Daniel), 2013. Oil and acrylic on board. 198 x 198 cm. Cortesía del artista.

Javier Palacios. Myth (Daniel), 2013. Oil and acrylic on board. 198 x 198 cm. Cortesía del artista.

Representas rostros que prácticamente ocupan toda la superficie del lienzo, con el fin de establecer un juego de comunicación y cercanía con el espectador. ¿Qué tal crees que nos comunicamos los unos con los otros?

Es una pregunta interesante porque yo pienso que la relación de los unos con los otros es algo que hoy en día es una problemática de la sociedad, y al mismo tiempo algo que está evolucionando de una manera constante. Una evolución marcada por las nuevas tecnologías, que hacen que en el “tú a tú” cada vez tengamos menos estrategias de saber enfrentarnos a la persona que tenemos delante. Quizás eso es algo que también se puede llegar a reflejar en estos rostros, la necesidad personal de querer comunicarnos con el mayor número de personas posibles. Sí que pienso que es un problema, pero al mismo tiempo es algo muy especial en el ser humano, el querer comunicarse.

Javier Palacios. Myth (Luciana), 2013. Oil and acrylic on board. 198 x 198 cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Myth (Luciana), 2013. Oil and acrylic on board. 198 x 198 cm. Cortesía del artista

Te encuentras en proceso de investigación para tu tesis, acerca de las utilidades que se le ha dado al rostro que escapan a la definición de retrato. ¿Nos puedes dar algunas claves?

La tesis se llama ‘Utilización del rostro en la pintura valenciana de principio del siglo XXI’, lo del siglo XXI es una especie de juego para poder acotar. En esa tesis quizás también por una necesidad personal, me doy cuenta de que el rostro se estaba escapando de lo que había sido hasta ahora, la herramienta del género del retrato. En se momento empiezo a indagar, centrándome en la ciudad de Valencia y me doy cuenta de que cada artista hace una propuesta donde la herramienta del rostro la aborda de un modo diferente. Por ejemplo Chema López tiene una utilización muy documental que luego emplea para un discurso personal donde a cada imagen, cogida de diferentes medios, consigue darle una coherencia; o Carmen Calvo en su obra tapa los rostros, hablando de lo íntimo y de la imposibilidad de la memoria; también Sergio Luna, Tania Blanco… cada uno tiene su propuesta. En mi tesis doctoral doy valor a la utilización del rostro y a la importancia de que muchas veces, se relaciona con el género del retrato dándole una antigüedad que, a mi parecer no lo tiene.

Javier Palacios. Last ecstasy, 2012. Acrylic and oil on board. 195 x 146 cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Last ecstasy, 2012. Acrylic and oil on board. 195 x 146 cm. Cortesía del artista

Creo que el momento que estamos viviendo es apasionante, pues existe la posibilidad –tras varias décadas- de poder introducir nuevas normas del juego, con las que regenerar una sociedad que ha caído en vicios y fraudes que urge atajar. Cada día emerge un nuevo pozo sin fondo de corrupción, al que han ido a parar los recursos públicos que habrían de garantizar el bienestar de la ciudadanía. En una conversación previa me manifestabas que tus “cabezas perplejas” condensan el estado de perplejidad en el que se encuentra tu generación, que no sabe cómo reaccionar ante un nuevo escenario en transformación. Las pautas transmitidas y aprendidas no son útiles para dar soluciones a las situaciones que nos enfrenta el día a día.

Es curioso que muchos de estos rostros, sean  personas cercanas a mí, de mi generación. Cuando me fijo en mí alrededor, voy viendo que no estamos en una buena situación, que hay lucha pero nos encontramos con una especie de muro que genera una ansiedad que es la que yo también he intentado representar por medio de esa profundización de la respiración en “Rostros”.

Mi generación es una generación bisagra, que hemos vivido los buenos tiempos y ahora nos estamos adaptando a nuevos modelos que no sabemos por donde nos van a llevar. Se le puede ver el lado positivo siempre, nosotros vamos a dar con las soluciones para intentar que esto mejore.

La realidad cambia a partir de pequeños gestos, de pequeñas acciones, que llevamos a cabo en nuestro entorno cotidiano. Nuestra sociedad durante mucho tiempo se ha dejado hacer. Ha delegado su responsabilidad en otros y ha confiado en que alguien venga a solucionar los problemas y, de alguna forma, esa renuncia nos ha llevado a una situación complicada.

Me alegra que mi trabajo pueda dar pie a ese tipo de reflexiones. Yo tengo la creencia de que mi lucha es una lucha personal que pienso que puede trascender de muchas maneras. Quiero que sea una forma de ejemplo en un contexto adverso, intentar producir un trabajo que muchas personas ya darían por supuesto que es imposible de llevar a cabo. El hecho de ir todos los días a un estudio a producir un trabajo personal y tener la creencia de que eso puede seguir repercutiendo para mejor a mi alrededor o, con las nuevas tecnologías, para quienes no están tan cerca, para mí eso es algo que me hace querer seguir trabajando. De esa forma la lucha la interpreto como algo mas intimo, creyendo que estoy contribuyendo de una forma positiva. Aunque cualquier tipo de lucha que sirva para mejor, es de valorar.

Javier Palacios. Container souls, 2012. Oil on board. 92 x 120 cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Container souls, 2012. Oil on board. 92 x 120 cm. Cortesía del artista

Me gustó una frase tuya, en la que decías algo así como que los seres humanos nacemos como papeles extendidos y que la vida nos va marcando pliegues y formas que nos van definiendo. De esa idea procede tu serie de bolsas, “Almas”. Háblanos de esos trabajos.

Un dibujo de grafito fue el origen de esa reflexión. Más que hablar de conceptos, es algo poético. Mientras lo realizaba, me imaginaba que eso podía ser el alma de una persona desde un punto de vista muy general. El alma ha sido tratada desde diferentes puntos de vista a lo largo de la historia.

Si hay algo bueno ahí del momento en el que nos encontramos es que nada esta acotado y que al final, las propuestas personales surgen de la intuición y de la forma en que recuperemos el conocimiento que vamos teniendo. Esa idea de que la personas tenemos nuestras luces y sombras, y que la vida nos va creando y esculpiendo arrugas, que al mismo tiempo que nos dan brillo, nos dan oscuridad. Se trata de una estética algo barroca, que al mismo tiempo se limpia con ese espacio alrededor.

Las bolsas las empiezo a trabajar poco a poco, dándoles matices positivos mediante colores. Esculpo la bolsa, saco fotografía, con el ordenador trato el color y posteriormente la traslado a obra pictórica, sirviéndome la foto como referencia.

Para mí esta serie tiene algo de gramático, que recuerdan a las esculturas espirituales del barroco. Hay un juego formal muy evidente, sobre todo por la presencia de unos matices directos y simples junto con otros que son difíciles de explicar.

Javier Palacios. Soul, 2012. Oil on board. 70 x 70 cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Soul, 2012. Oil on board. 70 x 70 cm. Cortesía del artista

Es destacable la técnica tan depurada que tienes, hasta que no te acercas a la obra puede parecer que se trata de una fotografía, pero en la proximidad nos esperan los trazos de la pintura.

En este tipo de obras llegué a un punto de refinamiento y ahora quiero ver cómo juego con ella. A mí mismo me impactó y pensé que igual tenía que dar un par de pasos atrás y utilizar esa herramienta de otra manera. Evidentemente si hubiera hecho una foto no sería mejor ni peor, simplemente sería otra forma de trabajo. Sin embargo creo que hay cosas, bajo una sensibilidad, que se ven de forma diferente. El punto cercano con la imagen digital tratada con ordenador me parece un juego, que no se podría haber dado en otras épocas de la pintura, y por eso me parece interesante jugar con ella y ver qué puede pasar.

Javier Palacios. Soul, 2013. Oil on board. 147,5 x 198 cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Soul, 2013. Oil on board. 147,5 x 198 cm. Cortesía del artista

Hay una cita de Houellebecq que relaciona el arte contemporáneo con los restos de la sociedad actual, interpretando el arte como mondadura. ¿Qué aplicación tiene eso en tu obra o en tu método de trabajo?

Su forma tan dura de ver la realidad me atrae y me impresiona. Es un escritor que, mientras estoy trabajando, me hace reflexionar. No son reflexiones cerradas con las que yo trabaje, pero están dentro de mi cabeza mientras yo realizo la obra. Esa cita me encantó, esa idea de que el arte contemporáneo es una especie de resto de la sociedad que pese a que no puede tener la belleza que tenían en otros períodos, sigue siendo muy útil para entender el tiempo en el que estamos y puede llegar a ser real. A mí personalmente me hace sentir que estoy vivo.

Javier Palacios. Ente I, 2013. Acrylic fluor and pencil on board. 146 x 146 cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Ente I, 2013. Acrylic fluor and pencil on board. 146 x 146 cm. Cortesía del artista

En una evolución de esa línea de trabajo, abres para el espectador esas bolsas de basura y nos encontramos con “Entes”, unos desconcertantes conos de luz. Háblanos de la evolución de esos trabajos.

Como sucede con las Bolsas me doy cuenta de los restos industriales que vemos por la calle, unos restos que intento transformar en algo bello, si lo queremos llamar así. Estos entes surgen de esas bolsas de basura que están cerradas y me da la curiosidad de averiguar qué es lo que hay dentro de ellas. Un día dije “voy a abrirlas” y en lugar de encontrarme basura, me encontraba estas fuentes de luz que son formas abstractas que quiero que representen de la mejor forma posible un foco, una luz física y representada que al mismo tiempo está iluminando la bolsa de basura que anteriormente no tenia luz propia. A la vez se crea ese contraste entre una forma que no se sabe muy bien lo que es, que podría tener muchos significados y que no me interesa cerrar. Por eso mismo los llamo entes, ya que el significado de ente es aquello que tiene la capacidad de existir.

Aunque visto que no era basura, sí que tenían un punto positivo y pienso que la obra nos inquieta y creo que es lo que realmente le da la fuerza visual.

Javier Palacios. Ente III, 2014. Acrylic fluor and pencil on board. 38 x 50 cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Ente III, 2014. Acrylic fluor and pencil on board. 38 x 50 cm. Cortesía del artista

En un tiempo en el que el sentido común parece haber perdido significado y las pautas de lo preconcebido se manifiestan incapaces para generar seguridades, ¿optas por trabajar a partir de planteamientos proyectuales o de desarrollos más intuitivos?

La intuición tiene mucho que ver en mi trabajo pese a que luego las obras puedan parecer muy frías, son imágenes contundentes y directas pero la forma en la que surgen es pura intuición. Esto puede sentar mal, porque la intuición no surge de la nada sino que necesita un poso y un conocimiento que es lo que te permite jugar con unas cuestiones que de otra manera no existirían. Pienso que esto se va a ir desarrollando, porque hace poco leí un artículo que hablaba de que, en el momento en el que estamos, la creencia en el conocimiento cerrado se estaba viniendo abajo porque era lo que, de alguna manera, nos había llevado a la situación en la que nos encontramos. Por tanto cada vez se le iba a ir dando más importancia al tema de la intuición y la emoción, abriéndonos nuevas formas de conocimiento.

Pues yo creo que estaba en ese punto en el que no me creía mucho todo aquello que me llegaba e intentaba tantear cosas que no sabía lo que eran. Por eso me cuesta tanto explicarlo.

Javier Palacios. Ente IV, 2014. Acrylic fluor and pencil on board. 198 x 146cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Ente IV, 2014. Acrylic fluor and pencil on board. 198 x 146cm. Cortesía del artista

A los artistas se les somete a la misma lógica fungible que opera sobre la moda y la música, se les exige una renovación constante al son del impacto mediático como fe verdadera ¿En qué medida la mirada externa condiciona tus ritmos creativos y de producción artística?

Para mí es importante que haya un espectador viendo la obra. Pese a que me cueste explicarlo, no es una obra intimista sino que es bastante abierta. Es una obra que juega con elementos que pueden atraer al espectador desde muchas visiones.

Siempre trabajo pensando que hay un público. Hay un intento de comunicación con el otro, esa ansiedad creo que también se repite en mi línea de trabajo. Esa luz no deja de ser un punto de exclamación para que el espectador se pare y que exista una conexión entre la obra y el público.

En cuanto a lo que comentas del sistema que tenemos, cuando veo a artistas que llevan toda la vida trabajando, realmente los admiro. El público hoy en día es bastante duro, si algo pierde interés, mira hacia otro lado. El artista al final o se mantiene o desaparece. Esa tensión es buena pero no deja de ser dura para el artista.

Javier Palacios. Ente VII, 2014. Acrylic fluor and oil on board. 195 x 146 cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Ente VII, 2014. Acrylic fluor and oil on board. 195 x 146 cm. Cortesía del artista

Hace unos días, preparando esta conversación, me decías: “cuando estás en la facultad te crees que eres más importante que el mundo que te rodea”. Un tiempo después, ¿cuál es tu impresión acerca del periodo de formación? ¿Qué aprendiste en la Facultad de Bellas Artes de Valencia y que fue lo que no te enseñaron?

Yo siempre me he sentido afortunado de pasar por la Facultad de Bellas Artes de Valencia porque conocía antes la facultad de Sevilla. Yo nací en Jerez y allí la cultura artística, concretamente pictórica, no se da. Entonces cuando llegué aquí a Valencia fue un mundo nuevo, tanto por profesores como por los compañeros. Siento mucha gratitud por la facultad, además también me ha generado un contexto que me permite trabajar con la intuición.  Aprendí lo que significaba estar en la facultad, poder estar horas pintando y conocer gente que tenía los mismos intereses que tú, es una forma de vida. Una vez sales de la facultad y descubres lo duro que es todo, te das cuenta de que te dieron las herramientas para intentar luchar y ahora estamos en ese punto. Muchas cosas son como te decían, otras son diferentes… supongo que al final no dista de ser como cuando te formas en otras carreras, que el titulo es un punto y seguido para enfrentarte a otras cosas.

En mi familia siempre ha habido sensibilidad artística pero no hay que restar méritos, y en la Universidad he aprendido mucho de conceptos y técnicas. Aunque hay muchas cosas que se pueden mejorar o cambiar.

Javier Palacios. Ente II, 2014. Acrylic fluor, watercolor and pencil on board. 120 x 31 cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Ente II, 2014. Acrylic fluor, watercolor and pencil on board. 120 x 31 cm. Cortesía del artista

Lo estético es insuficiente para justificar el hecho artístico, el arte es algo más. Tampoco el mercado es el fin último de la creación artística. En tu caso, ¿por qué te dedicas a esto?

Hay una anécdota de Kooning en la que le preguntaban qué sentido tenía seguir pintado, él contestaba que le gustaba esa forma de ser. A mí me gusta levantarme por la mañana, irme al estudio, aislarme… Creo que fue Barceló que dijo “pinto porque la vida es demasiado poco”. Pues yo pinto “porque la vida me parece demasiado” y necesito aislarme en el estudio, pese a que soy una persona que luego tiene contacto social, pero quizás por eso necesito ese lugar de aislamiento.

No sé, de momento estoy a gusto. No digo que en veinte años ya no sea pintor, porque el mundo de hoy es muy dinámico y no se puede pensar que las cosas no pueden cambiar, pero por ahora las cosas salen bien y el mercado, o como lo quieras llamar, me está aceptando y pienso que tengo mucha suerte. Veo a mi alrededor gente con muy buenos trabajos que no tiene tanta suerte. Eso aunque te ponga triste, también te da mucha energía porque pienso que te da una gran responsabilidad. Por eso continúo.

Cuando miras a tu alrededor, en el mundo del arte, ¿qué ves?

Pese que en el barrio de Ruzafa, en Valencia, vivimos en una pequeña burbuja, pensando que las cosas pueden funcionar, sí que es verdad que cuando miras a otros ámbitos te das cuenta. Las cosas siguen para adelante y no sé cómo, supongo que es por el valor humano de los individuos por sí solos.

Es curioso porque yo sigo pintando en este mundo que se viene abajo. Pero pienso que es necesario que haya personas que traten de que las cosas funcionen de otra manera o que intenten emplear el margen que hay para hacer cosas buenas, para que el resto tenga la oportunidad de pensar que vivimos en un mundo que realmente puede funcionar.

El arte ha sido poco a poco absorbido por los estándares de la sociedad del espectáculo, obviándose algunos valores sociales y culturales que resultan trascendentes. ¿Crees que se puede seguir haciendo arte?

Efectivamente. A veces, uno piensa que no tiene sentido hacer lo que hace o por qué estoy haciendo esto en un mundo que esta así, pero luego piensas “¿y si dejara de hacerlo qué pasaría?”, estoy seguro que ese espacio lo ocuparían cosas mucho más negativas. Hay una pequeña barrera de personas que sigue creyendo en cosas que a lo mejor no dejan de ser espejismos. Hay que intentarlo.

Javier Palacios. Ente V, 2014. Acrylic fluor and pencil on board. 27 x 22 cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Ente V, 2014. Acrylic fluor and pencil on board. 27 x 22 cm. Cortesía del artista

Preguntas del público:

Reme Navarro: La luz de la bolsa de basura, ¿es algo estético o hay algo de metáfora?

Sí que es algo común en todas las imágenes, al principio pueden parecer cosas básicas pero quiero creer que todo trasciende y que todo tiene un segundo significado. Y ese significado se abre, no es definido. Lo que viene detrás está abierto y efectivamente es esa luz, más abstracto que la luz hay pocas cosas. Para mi podría ser más bien, una mancha de pigmento, de color fluorescente a la que he intentado dar esa sensación lumínica. La luz no sería luz si no fuera por otros elementos, como la bolsa que le rodea.

De todas maneras, en esta última serie, ese punto donde todo lo que tengo en mi cabeza, me está llevando a explicar de una manera un poco crítica lo que me rodea. Habla mucho de la mentira, de lo bonito. Es una crítica que se entiende en el proceso en el que cojo elementos de la basura y los pintos con colores de metales preciosos, abstrayendo lo real. Pese a que intento mantenerme al margen, este trabajo sí que intenta ser una especie de crítica entrecomillada de todo lo malo que me rodea.

Javier Palacios. Ente VI, 2014. Acrylic fluor and pencil on board. 27 x 22 cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Ente VI, 2014. Acrylic fluor and pencil on board. 27 x 22 cm. Cortesía del artista

Víctor López: Cuando has hablado de tu serie de almas, de esas bolsas de basura, Me ha llamado la atención la comparación con la escultura barroca. A mí me ha venido a la mente otro género, como es el trampantojo. Esa intención del artista de engañar al espectador y hacerles creer que lo que están viendo es otra cosa, algo real. Quería preguntar si es algo intencionado por tu parte el intentar engañar al espectador, hacerle creer que es una fotografía para que se acerque y compruebe por sí mismo que lo que está viendo no es una fotografía.

Sí que hay un trampantojo desde el barroco, donde con la pintura se quiere expresar lo real, pero realmente hay que plantearse si realmente estoy intentando engañar al espectador en si eso podría ser real, o si eso podría ser una fotografía. Estamos tan mediados por la visión de lo fotográfico que no somos capaces de creer que la pintura pueda tener la capacidad de hablarnos de algo real, porque es un apartado que lo dejamos por la fotografía.

Ese trampantojo es un juego de intentar que, con el poco margen de atracción de la fotografía, el espectador se quede un segundo viendo la obra. Hoy en día tenemos un colapso de imágenes que hace que resulte complicado… el tamaño también aporta esa atracción. Ese trampantojo que al mismo tiempo intento que sea atracción, figuración, realidad e imagen ficticia. Con todo eso intento jugar cuando se observa la obra.

Javier Palacios. Ente VI, 2014. Acrylic fluor and pencil on board. 27 x 22 cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Ente VI, 2014. Acrylic fluor and pencil on board. 27 x 22 cm. Cortesía del artista

Pilar Tébar: Donde te encuadras, ¿en la abstracción o el hiperrealismo?

Quizás eso forme parte de mi juego, de estar en los límites de varias cosas. No estoy descubriendo algo nuevo sino que es una de las características  del arte actual. Moverse en los límites de todas esas casillas para que, con la intuición de la que hablábamos antes, crear algo nuevo que diga cosas nuevas. Para mí es muy importante el juego de utilizar ese aprendizaje pictórico para intentar producir una obra que al mismo tiempo sea abstracta, tenga algo detrás, que sea íntima pero espectacular. Se utilizan las herramientas de hiperrealismo, de la figuración o de la abstracción, muchos lenguajes para crear uno nuevo.

Javier Palacios. Ente VI, 2014. Acrylic fluor and pencil on board. 27 x 22 cm. Cortesía del artista

Javier Palacios. Ente VI, 2014. Acrylic fluor and pencil on board. 27 x 22 cm. Cortesía del artista

José Luis Pérez Pont

Los fantasmas de Chema López

Un cuento de fantasmas para adultos, de Chema López
Sala Martínez Guerricabeitia
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 7 de septiembre

“Parece todo pensado, intelectualizado, pero me he dejado llevar por sensaciones”. He ahí, claramente expuesto por Chema López, la cuerda floja en la que se mueve el fantasma o los fantasmas aludidos en la muestra de La Nau. Por un lado, la racionalidad y, por el otro, las sombras. Por un lado, los avances técnicos que propiciaron la aparición de la fotografía, a la que Chema López rinde homenaje. Y, por otro, las fantasmagorías surgidas del propio aparato fotográfico como reflejo de una realidad esquiva al fenómeno científico.

Obra de Chema López en 'Un cuento de fantasmas para adultos'. La Nau de la Universitat de València.

Obra de Chema López en ‘Un cuento de fantasmas para adultos’. La Nau de la Universitat de València.

Bastaría una rápida hojeada a la literatura romántica para constatar el movimiento de gran parte de sus protagonistas por esa cuerda floja. Sujetos obsesivos, de pensamiento agudo e incisivo, que terminan viendo fantasmas allí donde buscaban certezas. La “presencia / ausencia” aludida por Chema López convirtiendo la exposición ‘Un cuento de fantasmas para adultos’ en un viaje alucinante al fondo de la mente. Allí donde la luz debe reinar, aclarando la realidad con sus múltiples figuras presenciales, es paradójicamente motivo de sospechas e inquietantes sombras.

Obra de Chema López en 'Un cuento de fantasmas para adultos'. La Nau de la Universitat de València.

Obra de Chema López en ‘Un cuento de fantasmas para adultos’. La Nau de la Universitat de València.

Chema López convoca un buen puñado de fantasmas en su exposición de la Sala Martínez Guerricabeitia. Fantasmas de reyes, de políticos, de criminales; de sujetos anónimos, reconocibles y particulares. Todos ellos convocados por el artista a modo de espectros que vienen a poner en cuestión los límites entre realidad y ficción. O también: a mostrar la extrañeza que provoca cierta realidad, cuando se somete a los dictados de la técnica.

Obra de Chema López en 'Un cuento de fantasmas para adultos'. La Nau de la Universitat de València.

Obra de Chema López en ‘Un cuento de fantasmas para adultos’. La Nau de la Universitat de València.

Utilizando el retrato, la catalogación científica del archivo criminal o el video documental, Chema López pone en igualdad de condiciones a los sujetos que protagonizan su cuento, merced a la fantasmagoría que los une como espectros del pasado. El inquietante cuadro de Miguel Primo de Rivera (“lo pintó mi tío”) y una fotografía de Los Ramones, colgada en la alcoba de una casa familiar del artista, vuelven a convocar fantasmas en un video que acompaña la exposición.

La ironía y el sentido del humor permiten rebajar la densidad de tan siniestra atmósfera, pero en ningún caso disminuye el atractivo por la figura en sí del fantasma, en tanto portador de una muerte que encandila y asusta. Atrae su comparecencia una vez desaparecido el cuerpo que le dio vida. Y produce miedo el reflejo de lo que nos aguarda a los vivos que, como ellos, seremos idéntico pasado pese a la tozudez con la que nos aferramos al presente.

Obra de Chema López en 'Un cuento de fantasmas para adultos'. La Nau de la Universitat de València.

Obra de Chema López en ‘Un cuento de fantasmas para adultos’. La Nau de la Universitat de València.

El cuento de fantasmas que Chema López nos cuenta a los adultos, con primoroso acabado tras “dos años preparándolo”, apela a cierta nostalgia del pasado, toda vez que el presente hace aguas por la crisis y el futuro se muestra incierto. Pero Chema López piensa que es precisamente de tanto “vivir en la esperanza”, como terminamos por “no vivir el ahora”. Los fantasmas de su cuento están ahí para recordarnos que reyes y villanos, militares y rockeros punk, son finalmente espectros que conmueven una vez transformados sus mortales cuerpos en figuras de un envolvente imaginario. La muerte, que el fantasma recuerda con su ¿presencia?, termina en cualquier caso imponiéndose en el arrebatado espectáculo de la mirada alucinada.

Obra de Chema López en 'Un cuento de fantasmas para adultos'. La Nau de la Universitat de València.

Obra de Chema López en ‘Un cuento de fantasmas para adultos’. La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Nueve galerías valencianas en ArteSantander

XXIII Feria ArteSantander
Palacio de Exposiciones y Congresos de Santander
Real Racing Club, 3. Santander
Del 26 al 30 de julio

ArteSantander 2014, edición que concluyó el pasado miércoles 30 de julio, mantuvo el formato que viene desarrollando durante las tres últimas ediciones, y que ha permitido no sólo mantenerse en estos tiempos tan complicados, si no que ha supuesto su consolidación como una feria con un perfil diferenciador.

Nelo Vinuesa con Espai Tactel en la feria ArteSantander.

Nelo Vinuesa con Espai Tactel en la feria ArteSantander.

Tal y como acordaron los responsables institucionales a propuesta del director de la feria, Juan González de Riancho, se trataba de mantener el concepto de feria de ‘Solo projects’, con 42 galerías participantes, pretendiendo por una parte contribuir a poner en valor el arte contemporáneo y, por otra, aprovechar la inercia que ha generado el curso organizado por la Asociación de Coleccionistas 9915 y el Instituto de Arte Contemporáneo, incluido en el del Programa 2014 de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), que sobre coleccionismo de Arte Contemporáneo y mecenazgo, tuvo lugar en Santander, entre los días 28 y 30 de Julio.

Obra de Chema López. PazYComedias. Feria ArteSantander 2014.

Obra de Chema López. Galería Rosa Santos. Feria ArteSantander 2014.

Cabe recordar que en la pasada edición de la feria, se modificaron las fechas, para coincidir con este curso, y que la Asociación 9915 realizó su Junta Directiva en Santander, en esas mismas fechas. Dos datos que hablan por sí solos de la relación establecida, y que este verano se reforzó al máximo, para lograr que Santander fuera durante unos días la referencia en el sector del arte.

Galerías de Berlín, Oporto, Amberes y Trento aportaron el carácter internacional de una feria que contó con hasta nueve espacios de la Comunidad Valenciana: Área 72 / Punto, con el artista Ángel Massip; Cánem, con Irina Novarese; Coll Blanc,  con Dori & Grey; Espai Tactel, con Nelo Vinuesa; Espai Visor, con Hamish Fulton; Kir Royal, con Fernando Bayona; PazYComedias, con Ana Esteve Llorens; Rosa Santos, con Chema López, y Set Espai d’Art, con Rubén Tortosa.

PazYComedias con Ana Esteve en la feria ArteSantander 2014.

PazYComedias con Ana Esteve en la feria ArteSantander 2014.

De la propia Cantabria, participaron las galerías Espiral, con el artista Joaquín Cano; Estela Docal, con Nacho Zubelzu; Juan Silió, con Juan López; Nuble, con Ángela Cuadra, y Siboney, con Gorka Mohamed. Moisés Pérez Albéniz y La New Gallery, ambas madrileñas, contaron con obras de Santiago Giralda y Santiago Talavera, respectivamente. De las 42 restantes, cabe destacar la presencia de Addaya Centro de Arte Contemporáneo (Mallorca), con Jorge Fuembuena; AJG y Alarcón Criado, de Sevilla, con María García-Ibáñez y Mira Bernabeu, mientras que la bilbaína Espacio Marzana, se presentó con Abigail Lazkoz.

Obra de Rubén Tortosa. Set Espai d'Art en la feria ArteSantander.

Obra de Rubén Tortosa. Set Espai d’Art en la feria ArteSantander.