«La incomprensión acabaría con las iniciativas privadas»

Remando en el mismo barco (IV) | Testimonios de parejas dedicadas a la cultura
Con Juan Carlos Garés y Chema Cardeña (Arden Teatro y Sala Russafa)
Martes 26 de mayo de 2020

El Estado de alarma cerró los teatros hace ya más de dos meses y las salas privadas que sobreviven haciendo malabarismos en la cuerda floja se encuentran en un situación límite. Se han celebrado varias reuniones con la Administración autonómica para intentar paliar los destrozos de la crisis, pero en el momento en el que se escriben estas líneas las perspectivas son bastante sombrías.

«En medio de esta situación excepcional, muy dramática y desconocida, profesionalmente hablando una de nuestras mayores inquietudes es la incomprensión: tanto por parte de nuestra Administración, como la que pueda tener parte del resto del sector de las AAEE valencianas». Son palabras de Juan Carlos Garés y Chema Cardeña, pareja referente imprescindible de la escena valenciana. Tanto de forma individual como en equipo han contribuido notablemente al desarrollo de las artes escénicas en una doble faceta, como compañía Arden, fundada por ellos hace 25 años, y como creadores de la Sala Russafa, que lleva una década siendo epicentro de intensa actividad, no solo teatral, sino también cultural en la ciudad de València.

Juan Carlos Garés y Chema Cardeña. Fotografía de Juan Terol.

«Llevar adelante un proyecto de cultura escénica en nuestro país y, concretamente, en nuestra tierra, es una tarea ardua», dicen Garés y Cardeña. «Y que se cuestione constantemente la importancia de mantener estructuras estables que contribuyan a consolidar el tejido profesional es, para nosotros, inconcebible. Cada sector industrial en todos los países obtiene ayudas de sus Gobiernos, pero se suelen cuestionar solamente las de cultura. Las que se destinan a compañías escénicas de teatro, danza o circo se asumen a duras penas, pero las de los teatros siguen poniéndose en tela de juicio, cuando es en ellos donde se genera el 80% del trabajo de nuestros intérpretes. Las únicas ayudas vigentes son para programar a las compañías. Sin embargo, el mantenimiento de infraestructuras, inversiones y mejoras en seguridad, innovación técnica o comunicación, recursos humanos, etcétera, que aportan condiciones básicas a las compañías programadas, a día de hoy no existen. Que se apoye solo a la actividad es un sinsentido que a medio plazo consigue una sobreoferta imposible de gestionar y unas condiciones de exhibición nada competitivas. El desconocimiento de esta realidad conduce a esta incomprensión que nos puede abocar al fin de las iniciativas privadas».

En estos momentos, ellos y su equipo viven inmersos en una total incertidumbre, provisionalidad e indefensión. No saben si podrán continuar su proyecto en la Sala Russafa ni si podrán volver a programar las giras de Arden. «No sabemos si podremos volver a hacer teatro, al menos como siempre lo hemos conocido. Lo nuestro es un arte vivo que necesita la cercanía tanto de los intérpretes como del público. En ese aspecto estamos viviendo un antes y un después».

Juan Carlos Garés (de pie) y Chema Cardeña en ‘La estancia’. Fotografía de Maque Falgás.

Sin embargo, como ellos mismos dicen, el talante de los profesionales de las artes escénicas suele ser optimista. «Lo nuestro es una carrera vocacional, así que tirar la toalla casi nunca está en la mesa, aunque llevamos algún tiempo barajando esa opción. Lo que sí sabemos con certeza es que solos estamos abocados al fracaso. Sin nuestros Gobiernos y sin el público no habrá nada que hacer. Con la boca pequeña y tras muchas presiones, el Gobierno ha considerado a la cultura como un bien esencial en nuestro país, pero hasta hoy no había sido así. A pesar de ser un motor económico (un 3,2 % del PIB nacional), al contrario que en la mayoría de países europeos, no se nos considera como tal. Debemos ser capaces de hacer rentable el esfuerzo para mantener la cultura escénica, que no sólo sea un valor intangible y que, además del beneficio invisible a la sociedad, siga ofreciendo resultados industriales. Solo así caminaremos hacia la autosuficiencia».

Garés y Cardeña estudiaron Arte Dramático en la ESAD de València en cursos diferentes y, después, cada uno inició su carrera profesional en diferentes proyectos. Pero el destino estaba decidido a reunirlos de nuevo. Y eso ocurrió en 1995, hace ya 25 años, en torno a ‘La estancia’, una obra de Cardeña que plantea una hipotética relación entre Shakespeare y Marlowe. Crearon Arden Producciones para montar ese texto y, poco después, comenzó su relación personal. Resistiendo y superando los embates de la vida, ambas han continuado hasta la fecha.

Chema Cardeña y Juan Carlos Garés en ‘Matar al rey’. Fotografía de Juan Terol.

Una de las claves del éxito de la pareja es su perfecta simbiosis. Cada uno tiene un conjunto de funciones delimitadas que se engranan con precisión de reloj suizo. La responsabilidad de Cardeña es escribir y dirigir las obras de Arden, además de actuar en la mayoría de ellas. En Sala Russafa asume la dirección artística y la línea docente del Centre Cultural, donde imparte el Taller profesional de posgrado desde hace nueve años, que se suele centrar en textos de William Shakespeare.

Por su parte, Garés comparte la dualidad de actor y productor desde que inició su  carrera, en 1982, «dos facetas que a mi entender son apasionantes y compatibles». En Arden lleva a cabo los diseños de producción de los montajes (producción ejecutiva) y en Sala Russafa hace funciones de gerente, coordinando la actividad empresarial de ambos proyectos.

Chema Cardeña y Juan Carlos Garés en ‘Sueña Casanova’. Fotografía de Juan Terol.

«Formamos un equipo que materializa las propuestas escénicas, junto a un tercer socio, David Campillos, y el resto de personal que se ha ido incorporando a Arden y a Sala Russafa. Nuestra dinámica es que Chema, como autor, propone un proyecto que continúe o no la línea de producción de la compañía. Conjuntamente, sopesamos su viabilidad, su oportunidad y sus posibilidades de proyección. Y, curiosamente, en estos 25 años jamás hemos discrepado en qué paso iba a ser el siguiente. Con el tiempo hemos logrado una compenetración total que facilita la puesta en marcha y el día a día de los proyectos, que ambos complementamos y enriquecemos, durante su proceso de creación hasta el estreno».

¿Qué es lo que estos curtidos y veteranos artistas de la escena solicitan a los poderes públicos?: «La Administración debería escuchar mejor al sector, sus necesidades, sus carencias, sus posibilidades. Y, juntos, encontrar la forma de coordinar los esfuerzos públicos y privados. Crear una política cultural a largo plazo, que consolide estructuras y no sólo actividades, que favorezca la creación para asentar un tejido sectorial fuerte. Va en ello la supervivencia de más de 700.000 familias en España. En nuestra tierra llevamos tres décadas intentándolo y aún estamos en ello», concluyen Juan Carlos Garés y Chema Cardeña.

Esperemos, por el bien de todos, que puedan seguir en su tarea por muchos años.

Chema Cardeña y Juan Carlos Garés. Fotografía de Juan Terol.

Bel Carrasco

Sala Russafa levanta su telón virtual

‘Teatro de manta y sofá’ | Ciclo digital
Sala Russafa
30 de marzo de 2020

Sala Russafa levanta un telón virtual para ofrecer a través de su página web un ciclo de programación que irá cambiando periódicamente, con nuevas propuestas teatrales para adultos y niños, todas ellas de acceso gratuito.

La iniciativa ‘Teatro de manta y sofá’ se suma a las de otras salas, compañías, centros e instituciones que están ofreciendo cultura manera altruista durante el confinamiento decretado por el estado de alarma.

Y arranca con ‘Buscando al Mago de Oz’, escrita y dirigida por Chema Cadeña. La pieza se incluye en la Tetralogía de los Cuentos Políticos, comedias para adultos con música en directo, que parten de personajes e historias de la literatura infantil para hacer un ácido retrato de la sociedad contemporánea.

Precisamente, esta primera propuesta hace un guiño a la situación actual, ya que retrata las triquiñuelas de la política europea cuando varios países –cada uno representado en alocadas versiones de los entrañables personajes del cuento clásico– emprenden un viaje, siguiendo el camino de baldosas amarillas, hacia Bruselas en busca de ayudas para intentar sobrevivir a las consecuencias de un tsunami (que bien podría ser cualquier tipo de hecatombe) que ha puesto patas arriba a la nación.

La pieza se podrá disfrutar a través de la página web del teatro, en la sección de programación, a través del siguiente enlace:
https://salarussafa.es/espectaculo/1/buscando-al-mago-de-oz-online.html.

Y, al igual que ocurre durante la temporada teatral, la cartelera irá cambiando periódicamente para ofrecer nuevas propuestas, como el resto de espectáculos que componen la ‘Teatralogía de los Cuentos Políticos’ (‘Alicia en Wonderland’, ‘Viaje a Nuncajamás’ y ‘La Revelación’), ‘Matar al Rey’ o la pieza familiar ‘Lazarillo’, entre otras.

LA PROGRAMACIÓN DIGITAL DE SALA RUSSAFA INCLUYE OBRAS QUE VUELVEN AL ESCENARIO SÓLO DE MANERA ONLINE

Este ciclo digital está compuesto por coproducciones de la sala con Arden, la compañía impulsora del teatro de Ruzafa, y por montajes firmados en exclusiva por la compañía valenciana. Además, se va a invitar a colaborar a otras formaciones que han pasado por el centro cultural.

“Para nosotros es muy importante que se mantenga el valor de la cultura, por eso hemos escogido piezas que ya no están en gira, que ya han terminado su recorrido por los escenarios. Para quienes las vieron en su momento, pueden rememorar el buen rato que pasaron en la butaca. Y los que se las perdieron en el momento, ahora podrán verlas”, señala el director de Sala Russafa Juan Carlos Garés.

El equipo de la sala es consciente de que la experiencia teatral es única porque es en vivo, porque la cercanía de los actores, la emoción del directo y la complicidad con el público también son parte del espectáculo. “Pero, hasta que podamos volver a disfrutar de ese hecho social que es acudir a una función, este tipo de iniciativas nos mantiene en contacto con el público. Y nos permiten aportar un granito de arena a la labor social que está teniendo la cultura en estos momentos”, señala Garés, quien opina que sería de justicia que fuera declarada bien de primera necesidad, como ya han hecho en Alemania o Francia.

“Se está consumiendo mucha cultura estos días, música, literatura, películas, series, cine… y teatro, para sobrellevar mejor el confinamiento. Creo que nos está ayudando a mantener la mente despierta, activa y creativa. Son las virtudes que siempre ha tenido estar en contacto con las expresiones artísticas, pero quizá ahora las estamos notando más que nunca y debería de haber un reconocimiento a un sector que se ha volcado y, en muchas ocasiones, de manera altruista”, afirma el director de Sala Russafa.

IMPULSO NECESARIO AL SECTOR

El director de Sala Russafa es miembro de la directiva de AVETID (Asociación Valenciana de Empresas de Teatro y Circo) y está participando de la respuesta coordinada que trata de dar el sector a esta situación, en contacto con las instituciones autonómicas y nacionales.

“Sabemos que las circunstancias han sido sobrevenidas, pero hay que trabajar desde ya para atenuar la crisis en la que se encuentran las artes escénicas por la suspensión de las representaciones, que tiene consecuencias para las salas, los actores, las productoras… Son muchísimos los profesionales afectados”, afirma Garés.

Una de las primeras demandas es que las administraciones se pongan al día en el pago de las ayudas concedidas en 2019 que aún están pendientes. “Sería una inyección de liquidez para un dinero que las salas y compañías adelantaron en su momento, endeudándose en muchas ocasiones, con la confianza de que los pagos institucionales llegarían. Ahora que se ha cortado cualquier posibilidad de generar ingresos, sería una manera de aliviar su situación financiera”, propone el director de Sala Russafa y productor de Arden.

Junto a la exención o aplazamiento de tasas fiscales, cita otro tipo de medidas que podrían hacer más fácil el regreso cuando termine el estado de alarma: “Por ejemplo, que nos ayudaran con un programa de desinfección y saneamiento de los teatros, para generar confianza en el público. También con una campaña de comunicación realmente ambiciosa y coordinada para atraer públicos cuando vuelva a alzarse el telón. Hay que poner en valor la cantidad y calidad de propuestas escénicas de València y la Comunidad Valenciana porque va a haber mucha más oferta de la habitual”, adelanta Garés.

Es un problema con el que tendrán que lidiar teatros y compañías. El aplazamiento de espectáculos va a reunir en el arranque y durante toda la próxima temporada una gran cantidad de obras en la cartelera. “No sé si va a haber público para acudir a tantas representaciones. Pero nosotros estamos intentando mantener todos los compromisos que teníamos con las compañías que iban a mostrar sus obras en Sala Russafa este último tercio de la temporada. Por coherencia y empatía, las queremos reubicar en la próxima. Pero a partir de octubre ya teníamos otras piezas programadas, así que tenemos que hacer un puzle realmente complicado. Pero nos estamos esforzando al máximo que para intentar que ninguna se quede fuera”, afirman desde el teatro. Un quebradero de cabeza que será más fácil de resolver si el sector actúa unido y con la ayuda de las instituciones.

Un instante de la representación de ‘Buscando al Mago de Oz’, de Chema Cardeña. Fotografía cortesía de Sala Russafa.

MAKMA

“El mundo ha entrado en un bucle extraño”

Shakespeare en Berlín, de Chema Cardeña
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Hasta el 17 de febrero de 2019

William Shakespeare ya lo advirtió siglos antes de que Chema Cardeña lo situara en el Berlín del nazismo: “Sabemos lo que somos, pero no en lo que podemos convertirnos”. Para responder a la pregunta ¿cómo fue posible tal horror?, ya sea el desencadenado en la Alemania de Hitler o en cualquier otro lugar agitado por idéntica cerrazón de ideas, el sociólogo Zygmunt Bauman, en su libro Modernidad y Holocausto, acude a Herbert Kelman. Este profesor austriaco de ética social apunta que las inhibiciones morales contra las atrocidades violentas disminuyen cuando se dan tres condiciones.

La primera, señala Kelman, es que la violencia esté autorizada “por unas órdenes oficiales emitidas por los departamentos legalmente competentes”. La segunda, que las acciones estén dentro de “una rutina creada por las normas del gobierno”. Y la tercera, que las víctimas de la violencia estén deshumanizadas “como consecuencia de las definiciones ideológicas y del adoctrinamiento”. Chema Cardeña, preguntándose lo mismo que Bauman, Kelman y tantas otras personas sorprendidas por semejantes estallidos de violencia masiva, la pone en escena en su exitosa Shakespeare en Berlín.

'Shakespeare en Berlín', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“La estrenamos en 2016 en la Sala Gaudí de Barcelona y llevamos ya tres temporadas de gira”, señala Cardeña, sorprendido por lo que “ha cambiado el mundo en tres años”. Después de su estreno, volvió a la capital condal precisamente el 1 de octubre de 2017, fecha de celebración de la polémica consulta popular para decidir el futuro político de Catalunya. “Si Shakespeare en Berlín ya tenía fuerza en su momento, ahora ha ido cogiendo vigor después de todo lo ocurrido”, apunta el autor de una obra galardonada con el Premio de la Crítica Literaria Valenciana 2018, que hasta el próximo domingo se representa en la Sala Russafa de Valencia. Después proseguirá su gira por ciudades del País Vasco, Asturias, Comunidad de Madrid, Extremadura y Castilla y León.

“No quería hacer un panfleto, ni juzgar a nadie, sino mostrar la vida de gente anónima que vive algo tan tremendo como lo que pasó en Alemania”. Para ello, Cardeña se mete en la piel de Leo, un actor de ascendencia judía, amigo del fotógrafo Martin, encarnado por Juan Carlos Garés, y de la cineasta Elsa, que interpreta Iria Márquez. Amigos que se irán distanciando por culpa de una ideología nazi que favorece a la pareja, en tanto alemanes, y persigue a Leo por su condición de judío. La pareja se dejará llevar del ambiente pro nazi, dando la espalda al amigo, al que acusarán incluso de complicarles la vida con sus inoportunas visitas a casa en busca de auxilio.

'Shakespeare en Berlín', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa

‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa

Cardeña se refiere a la “banalidad del mal “ que acuñó la ensayista Hannah Arendt, para explicar la conducta de la pareja protagonista en su obra. “Aceptan el régimen utilizando la famosa excusa de que solo hicieron lo que se les ordenó. El yo no sabía nada, no vale”. Y añade: “No aprendemos, aquello que pasó volvería a ocurrir”. De hecho, se muestra sorprendido por lo que de forma larvada ya está gestándose en muchos lugares de Europa, incluida España. “Desde [Donald] Trump, el mundo ha entrado en un bucle extraño que no sé adónde nos lleva”.

¿Los populismos y los nacionalismos van de la mano? Cardeña piensa que hay un “maniqueísmo claro” en todo ello. “El populismo está imbuido de algo visceral, que lleva al supremacismo, la xenofobia y el odio. No entiendo que se utilice la patria como bastón con el que pegar a la gente”. Y añade: “El nivel cultural se resiente mucho cuando entra lo visceral”. Por eso dice que no le sorprende lo ocurrido en Alemania, un país culto y muy desarrollado. “Solo podía pasar en un país que hace las cosas a la perfección. De ahí las fábricas de exterminio construidas para destruir un pueblo entero”.

'Shakespeare en Berlín', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Un audiovisual de Javier Marcos sirve para completar la escena, mostrando imágenes documentales que contextualizan lo ocurrido durante el nazismo. “La gente joven desconoce lo sucedido y las imágenes ayudan a situarles en aquel momento. No quería imágenes de guerra, sino que se viera lo que ocurría en la calle con el incendio del Reichstag o durante la noche de los cristales rotos, con los guardias de asalto maltratando a judíos en plena calle. Javier ha buscado en archivos, hasta el punto de que hay imágenes inéditas”, subraya Cardeña.

En el audiovisual participa el actor Juan Mandli interpretando al judío Leo, que rememora los hechos desde Buenos Aires en 1966. Su postura es la del espectador igualmente contrariado con lo sucedido años atrás. “Se puede extrapolar igualmente a la actualidad, porque hay paralelismos evidentes. La ultraderecha está en Holanda, en Austria, en Hungría… Y hay gente que se deja seducir por ella. Somos bastante estúpidos”.

'Shakespeare en Berlín', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

¿Shakespeare en Berlín puede ayudar a remover conciencias? “Me encantaría que sirviera. Hay gente que de hecho coincide a la hora de advertir esos paralelismos y sale del teatro muy concienciada, por la emoción y la reflexión que suscita. ¡Ya me gustaría que el teatro tuviera ese poder!”, admite Cardeña, que ha ido madurando la obra durante 20 años atraído por esa banalidad del mal que pone en escena y que le valió también diversas candidaturas a los Premios Max como Mejor Espectáculo teatral y Autoría, además de su nominación como Mejor Actor de Reparto.

“Que Shakespeare apareciera en el título lo tenía desde el principio claro. Es lo único que queda puro en medio de esa barbarie”. Su personaje acude a él en diversos momentos de la obra, con el fin de preservar el arte del genial dramaturgo inglés, incluso en tiempos de cólera. “Tampoco quería un final en el que hubiera buenos y malos”, subraya Cardeña. Un final, en todo caso, muy shakespeariano que da pie al remate final por parte del espectador. Un espectador que termina haciéndose eco de las palabras del propio autor de Hamlet: “El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos”.

'Shakespeare en Berlín', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa

‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa

Salva Torres

La lucha maloliente por el poder

El llimpiaculos del rey, de Chema Cardeña
Producción: alarcón&cornelles
Sala Russafa. Centre Cultural Docent d’Arts Escèniques
C / Dénia, 55. Valencia
25, 26 y 27 de enero de 2019

La atrevida y atípica comedia ‘El limpiaculos del rey’ abandona el trono que ha situado en el escenario de Sala Russafa durante sus dos primeras semanas de estreno, agotando las localidades en varias funciones, logrando el favor de la crítica y trasmitiendo al público el trasfondo de un montaje que cuenta más allá de lo aparente.

Con tres últimas funciones, hasta el domingo 27 de enero se mantiene en cartel esta pieza, dentro del ‘VIII Cicle de Companyies Valencianes’ del teatro de Ruzafa, que hasta mediados de marzo da protagonismo a las propuestas de formaciones de la Comunitat.

Chema Cardeña, en 'El limpiaculos del rey'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Chema Cardeña, en ‘El limpiaculos del rey’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La apertura de la octava edición de esta programación especial ha venido de la mano de la formación valenciana alarcón&cornelles, formada por dos figuras destacadas dentro de la escena local: el cómico y actor Rafa Alarcón, impulsor del Circuit de Café Teatre; y el autor, actor y director Jerónimo Cornelles, Director del Festival Russafa Escènica.

La obra se ha desarrollado dentro del programa ‘Graners de creació 2019/2022’ como un encargo de escritura y dirección a Chema Cardeña, quien ha elegido una curiosa forma de llevar a las tablas el tema de la ambición: desde la carcajada pero sembrando una semilla para la reflexión.

Retrocediendo al  siglo XVI, la trama se sitúa en la corte de Enrique VIII, cuando éste desea deshacerse de su primera esposa, Catalina de Aragón, circunstancia que sacude los cimientos de reino y hasta de la Iglesia, con bandos enfrentados y un aire de traición irrespirable. Dos jóvenes arribistas se disputarán el puesto de limpiaculos real para estar lo más cerca posible del poder, entrando en una lucha tan maloliente como hilarante, base de una comedia con trasfondo y de plena actualidad, que describe uno de los aspectos más inherentes al ser humano: la ambición.

Jerónimo Cornelles (izquierda) y Rafa Alarcón, en 'El limpiaculos del rey'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Jerónimo Cornelles (izquierda) y Rafa Alarcón, en ‘El limpiaculos del rey’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“Creo que el público está captando lo que la obra quiere contar. Más allá de la anécdota y de lo llamativo del título, la obra refleja la estupidez, hasta dónde somos capaces de llegar para conseguir algo porque creemos que nos dará lo que necesitamos. Todo ocurre en clave de comedia, pero no deja de ser una reflexión sobre la necesidad de ser alguien, de no pasar desapercibido en este mundo y de tener poder. Me parece que son temas de plena actualidad, con muchos paralelismos con lo que nos está ocurriendo ahora mismo”, puntualiza Cardeña.

El propósito de la formación, una vez acabadas las tres semanas en cartel en Sala Russafa, es llevar la pieza a otros escenarios, tanto de la Comunitat Valenciana como de otras autonomías. Alarcón, Cornelles y el propio Cardeña componen el elenco de esta historia que incluye personajes y episodios reales en su trama, localizada en el gabinete privado donde el rey dispone de ‘su otro trono’. Una ocasión para asomarse a un lugar privilegiado, donde se tejen y descubren complots, intrigas y alguna que otra indigestión.

Escena de 'El limpiaculos del rey'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘El limpiaculos del rey’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Última Teatro y las falsas apariencias

Trabajos de amor perdidos, de la compañía Última Teatro
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 13 al 22 de abril de 2018

Sala Russafa retoma su ‘VII Cicle Companyes Valencianes’, que desde el 26 de enero viene ofreciendo una selección de formaciones que trabajan la escena local y autonómica con propuestas diferenciadas, demostrando la riqueza de las artes escénicas valencianas. Antes de pasar a la programación de danza, la última entrega teatral del ciclo llega, precisamente, de la formación Última Teatro, que recupera el montaje de ‘Trabajos de amor perdidos’ (13-22 de abril), incluido dentro del pasado Festival de Talleres de Teatro Clásico del teatro de Ruzafa.

Esta versión del clásico de William Shakespeare nació en el Taller de Teatro de Posgrado para Profesionales, impartido en el centro cultural y docente. Ahora, sus integrantes se han constituido en compañía para interpretar de nuevo el montaje dirigido por Chema Cardeña.

Trabajos de amor perdidos, de Última Teatro. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Trabajos de amor perdidos, de Última Teatro. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cuenta la historia del príncipe de Navarra y tres de sus caballeros, Biron, Longaville y Dumain, quienes han jurado no querer ver a ninguna mujer durante tres años para dedicarse a una discreta vida de estudio y sobriedad. Sin embargo, la llegada de la princesa de Francia con una embajada para recobrar la Aquitania a favor de su padre, el rey galo, les obligará a infringir sus votos, consintiendo en recibirla junto a sus damas, Rosalinda, María y Catalina.

Con una banda sonora cantada en directo por el elenco -que incluye curiosas versiones de Frank Sinatra o Dean Martin, entre otros- avanza esta deliciosa guerra de sexos, plagada de equívocos. Y, para representarla, el escenario se convierte en una tabla de ajedrez en la que los personajes se mueven e interrelacionan siguiendo las reglas del juego.

Con esta original puesta en escena, se recrea el primer enfrentamiento entre hombres y mujeres escrito por el dramaturgo inglés, tema que trataría después en otras piezas como ‘Mucho ruido y pocas nueces’, ‘Sueño de una noche de verano’ o ‘Como gustéis’. Una batalla de ingenio en la que los personajes femeninos ganan por goleada, proclamando su superioridad a la hora de entender el mundo y a quienes lo habitan.

‘Trabajos de amor perdidos’ es una pieza temprana y una de las más extravagantes e intelectuales de Shakespeare, donde apuesta por la naturalidad a la hora de relacionarse, de sentir y vivir las pasiones. Además, desmonta el falso compromiso con la cultura asociado a las clases altas de la época. Y dibuja cierta crítica social al retratar a los poderosos como soberbios, frívolos, torpes y atrapados en las apariencias, mientras que los campesinos son más prácticos y libres. Hasta el 22 de abril puede verse este canto a la vida, escrito a finales del siglo XVI, pero que retrata fielmente la necesidad de aparentar de la era del ‘selfie’.

Junior Mackenzie. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Junior Mackenzie. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El folk de Junior McKenzie

Por otro lado, Sala Russafa acoge el sábado 14 de abril la presentación del nuevo trabajo de Junior Mackenzie. El músico castellonense, que recientemente ha fichado por la agencia norteamericana Atomic Music Group, presenta en Valencia ‘Files of Life’, un disco con sonidos folk, rock y pop que ha contado con la producción de Dani Castelar, famoso por sus trabajos con artistas como REM, Snow Patrol o Michael Jackson, entre otros.

La evocadora música de Juan Fortea se esconde tras el nombre artístico de Junior Mackenzie, con una instrumentación trabajada, donde se combinan cuerdas y teclados con guitarras. Canciones de aire cinematográfico, que alternan luces y sombras en una particular manera de masticar las letras e interpretar las historias que habitan sus melodías.

En plena madurez artística, en Sala Russafa hará un repaso a su trayectoria, que empezó en 2007 y ha logrado traspasar fronteras, compartiendo escenario con artistas como Richard Hawley o The Kills.

Trabajos de amor perdidos, de Última Teatro. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Trabajos de amor perdidos, de Última Teatro. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Maestros de la palabra

Ligeros de lenguaje, de Gerardo Esteve (1-4 febrero)
La estancia, de Chema Cardeña (8-11)
Ultramarinos, de Paco Zarzoso (15-18)
Teatro Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 1 al 18 de febrero de 2018

Autores muy diferentes y en cierta forma complementarios que forman parte del boom de la dramaturgia valenciana de los años noventa, se mantienen en activo y han formados sus propias compañías. Es el denominador común de los que integran el ciclo ‘Maestros de la palabra’, organizado por Instituto Valenciano de Cultura (IVC). A lo largo de este mes el Teatro Rialto ofrecerá tres obras: ‘Ligeros de lenguaje’ de Gerardo Esteve, ‘La Estancia’ de Chema Cardeña y ‘Ultramarinos’ de Paco Zarzoso.

Ligeros de lenguaje, de Gerardo Esteve, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

Ligeros de lenguaje, de Gerardo Esteve, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

Abrió el ciclo ‘Ligeros de lenguaje’, un texto escrito y dirigido por Gerardo Esteve y representado por él mismo junto con Miguel Ángel Montilla, de la compañía Esteve y Montilla. Este  artefacto teatral es fruto del encuentro de Esteve y Montilla, ‘dos pájaros de cuidado’, que comparten escenario en un espectáculo donde el lenguaje, el humor, la poética y el juego son los instrumentos para transmitir la emoción al espectador. Esteve sorprende otra vez al público con su humor latente que aflora en función de la actitud del espectador. Una vez más indaga en el lenguaje, pues en sus espectáculos no existe una historia convencional con planteamiento, nudo y desenlace, sino que es el lenguaje mismo quien genera la teatralidad, a través de giros coloquiales y un estilo propio que apela a la inteligencia del espectador.

La estancia, de Chema Cardeña, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

La estancia, de Chema Cardeña, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

El siguiente montaje, del 8 al 11 de febrero, es uno de los primeros textos de Chema Cardeña, ‘La Estancia’ dirigido por Jesús Castejón, producido por la compañía de Salvador Collado y protagonizada por Javier Collado y José Manuel Seda. Esta obra recibió el Premio de la crítica valenciana y el de la Asociación de espectadores de Alicante (AITA) al mejor texto. En el marco de la Inglaterra isabelina y, a través de la especial relación entre Shakespeare y Marlowe, Cardeña plantea el tema de la identidad personal, del otro, del espejo, del fingimiento y la impostura, de la ambición, la traición y el deseo. También de las reglas del arte, de sus limitaciones, de la imposibilidad de decir la verdad.

Ultramarinos, de Paco Zarzoso, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

Ultramarinos, de Paco Zarzoso, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

El tercer y último espectáculo, del 15 al 18 de febrero, es ‘Ultramarinos’ un texto escrito y dirigido por Paco Zarzoso para su compañía habitual Húngara de Teatro, interpretado por Pep Ricart, Lola López y Miguel Lázaro. Un padre y una hija peregrinan por los pueblos del interior de la España de los años cincuenta con una carpa en la que ofrecen un espectáculo que trata del mar y sus maravillas. En uno de sus destinos, cuyos habitantes nunca han visto el mar, la existencia de esos dos personajes registra un gran cambio tras conocer a un vendedor ambulante que se aloja en su misma pensión.

De izda a dcha y de arriba abajo, Gerardo Esteve, Roberto García, Paco Zarzoso y Chema Cardeña. Imagen cortesía del IVC.

De izda a dcha y de arriba abajo, Gerardo Esteve, Roberto García, Paco Zarzoso y Chema Cardeña. Imagen cortesía del IVC.

Bel Carrasco

Entre caballeros y damas anda el juego

Trabajos de amor perdidos, de William Shakespeare en versión de Chema Cardeña
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 29 de junio al 2 de julio de 2017

William Shakespeare se asoma esta semana al VI Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa, que del 16 de junio al 9 de julio programa variadas propuestas, demostrando la vigencia y la capacidad de transformación de piezas, historias y personajes nacidos en épocas muy distantes.

La tercera propuesta de esta programación llega al teatro de Ruzafa de la mano de Chema Cardeña, que adapta y dirige ‘Trabajos de amor perdidos’ (del 29 de junio al 2 de julio), comedia temprana y una de las piezas más extravagantes e intelectuales del autor inglés.

Escena de Trabajos de amor perdidos. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de Trabajos de amor perdidos. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Los alumnos egresados del ‘Taller de Teatro para Profesionales’ impartido por Cardeña en el Centre Cultural i Docent d’Arts Escèniques, estrenan el montaje de la deliciosa historia del príncipe de Navarra y tres de sus caballeros, Biron, Longaville y Dumain, quienes han jurado no querer ver a ninguna mujer durante tres años para dedicarse a una discreta vida de estudio y sobriedad. La llegada de la princesa de Francia con una embajada para recobrar la Aquitania a favor de su padre, el rey galo, les obligará a infringir sus votos, consintiendo en recibirla junto a sus damas, Rosalinda, María y Catalina.

Cardeña lleva al escenario esta trama, plagada de equívocos, localizándola en un tablero de ajedrez en el que los personajes empiezan encarnando una pieza concreta e interactúan con el resto respetando las reglas del juego.

A esta sorprendente puesta en escena se suma la música, una banda sonora que los actores interpretan íntegramente, tocando instrumentos y cantando en directo curiosas versiones de clásicos de Frank Sinatra o Dean Martin. Una atrevida y vitalista dramaturgia en la que el popular “postureo” queda desmantelado, tanto de quienes se empeñan en aparentar desinterés por el amor como en los que presentan un falso compromiso con la cultura.

Escena de Trabajos de amor perdidos. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de Trabajos de amor perdidos. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Vuelan las palabras en un intercambio lleno de brío en esta pieza que avanza los temas de posteriores grandes obras como ‘Mucho ruido y pocas nueces’, ‘Sueño de una noche de verano’ o ‘Como gustéis’. Es la primera guerra de sexos retratada por la pluma del autor inglés en la que la mujer gana por goleada y se proclama la superioridad femenina a la hora de entender el mundo y a quienes lo habitan.

También hay una cierta crítica social, con la parodia de las clases altas, que aparecen como soberbias, frívolas y torpes, atrapados en las apariencias, mientras que los campesinos son más prácticos y libres. En definitiva, una comedia imparable en la que se realiza un canto a la vida, abogando por la naturalidad de los sentimientos, pasiones y relaciones humanas.

La programación del VI Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa se completa la semana próxima con la compañía invitada Pezenelagua, de Port de Sagunt. Tras su paso por un festival  en Rumanía, estrenan en Valencia su montaje de ‘Bodas de Sangre’ (el 8 y 9 de julio), tragedia de Federico García Lorca que dirige Mariola Ponce.

Sala Russafa

Escena de Trabajos de amor perdidos. Imagen cortesía de Sala Russafa

El nazismo que tantos desearon

Shakespeare en Berlín, de Chema Cardeña
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 4 al 21 de mayo de 2017

Sala Russafa estrena el 4 de mayo en la ciudad ‘Shakespeare en Berlín’, la nueva producción de la compañía valenciana Arden, escrita y dirigida por Chema Cardeña, quien también interpreta uno de los papeles de la obra. El montaje estuvo seleccionado como Mejor Espectáculo, Texto Original y Actor de Reparto para los Premios MAX de 2017. En esta última categoría ha pasado a las candidaturas finalistas de estos galardones nacionales que se entregarán a principios del próximo mes de junio.

“Es la tercera vez que vivo una nominación para los Max y estoy muy agradecido”, explica Chema Cardeña, quien quiere ver en su candidatura como mejor actor de reparto un reconocimiento también de su tarea en la escritura y dirección de la pieza. “Siempre me he considerado un actor, de ahí nace mi actividad como dramaturgo y director. Que después de 30 años de carrera se tenga en cuenta mi interpretación en este espectáculo es un impulso total porque es gracias a que he podido escribir y dirigir este papel, pero también al trabajo de toda la gente que forma la compañía”, explica Cardeña, quien se considera incapaz de deslindar la faceta creativa de la interpretativa en ‘Shakespeare en Berlín’.

Escena de 'Shakespeare en Berlín', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“Esta obra llevaba 30 años en mi cabeza, siempre me ha fascinado cómo toda una sociedad pudo ponerse al servicio de un hombre que diseñó la mayor máquina de aniquilación de seres humanos; una industria macabra en la que la gente de a pie participó, contribuyendo en mayor o menor grado”, comenta el dramaturgo.

Para investigar sobre este tema, Cardeña decidió crear personajes anónimos, en vez de recurrir a figuras históricas como ha hecho en otros montajes de Arden, por ejemplo ‘Matar al Rey’, ‘7 Reinas’, ‘El idiota en Versalles’, ‘La puta enamorada’ o ‘La Estancia’. “Mantenemos el sello de la compañía porque esta mirada a una época histórica nos sirve para reflexionar y comprender mejor nuestro presente. Y al tratarse de personas anónimas, se facilita la empatía con los espectadores”, afirma Cardeña, quien señala que, desde los primeros cinco minutos de la representación, el público establece paralelismos entre la gran crisis, las dificultades económicas y el descontento con la clase política que amparó el nacimiento del nazismo y la situación social actual, que está posibilitando el crecimiento de los populismos y extremismos no sólo en Estados Unidos, también en Europa.

“Esta obra no es un panfleto, simplemente plantea una situación que es muy parecida a la que estamos viviendo hoy día, en muchos aspectos, e invita a los espectadores a tomar partido, a preguntarse qué hubieran hecho ellos”, explica el dramaturgo y director.

Escena de 'Shakespeare en Berlín', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

‘Shakespeare en Berlín’ se ambienta en la capital alemana, en cuatro momentos clave del desarrollo de la historia nazi: el incendio del Reichstag, la noche de los cristales rotos, la guerra y el final de los juicios de Nüremberg. A través de esos acontecimientos se observa el devenir de la amistad de tres personajes y su evolución personal, enfrentados a las circunstancias externas y a sus propios conflictos internos. La pieza, estéticamente influenciada por clásicos del cine negro como ‘Perdición’, ‘El sueño eterno’ o ‘Gilda’, presenta toques de intriga y misterio en una trama con aristas, que demuestra que la realidad y la moral jamás son planas. La puesta en escena es íntima, con pocos elementos que van variando y evolucionando al ritmo de la psicología de unos personajes poliédricos a los que dan vida el propio Cardeña, Juan Carlos Garés e Iria Márquez. Además, el montaje cuenta con la colaboración de Juan Mandli y se apoya en proyecciones audiovisuales que incluyen algunas imágenes documentales inéditas de la sociedad alemana del momento.

Además de en las tablas, esta historia puede encontrarse en formato libro ya que durante la pasada Fira del Llibre se presentó la publicación de ‘Shakespeare en Berlín’ a cargo de la editorial valenciana El Petit Editor. El estreno en Valencia el 4 de mayo forma parte de una gira que tras el verano llevará el espectáculo de nuevo a Barcelona para pasar después por Badajoz, Zaragoza, Vitoria, o salir a Braga y Oporto.

La propuesta estará en cartel hasta el 21 de mayo y cada domingo, después de la función, el público podrá asistir a un ciclo de Teatro Fórum. Se trata de una serie de encuentros en los que el equipo artístico intercambiará opiniones y experiencias con destacados personajes externos al ámbito de las artes escénicas, pero que pueden aportar un análisis interesante de la obra.

Escena de 'Shakespeare en Berlín', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Abrirá esta iniciativa el domingo 7 de mayo el Catedrático de Psicología de la UV y escritor de novela negra Vicente Garrido, que compartirá su análisis de la evolución psicológica de los personajes y, en general, de cualquier persona que ha de vivir un conflicto bélico.

El 14 de mayo participará la periodista Rosa Brines, periodista y directora del documental Mauthausen-Gusen: la memoria y La mirada de Siegfried. En su experiencia como investigadora ha tenido ocasión de conocer a supervivientes del Holocausto y profundizar en su visión de la historia contemporánea alemana. Un bagaje que compartirá con el equipo artístico y público de ‘Shakespeare en Berlín’.

Cierra este ciclo de Teatro Fórum la Consellera de Justicia Gabriela Bravo el 21 de mayo, impulsora de la Ley de la Memoria Histórica de la Generalitat Valenciana. Con ella se analizará la diferencia entre cómo se ha tratado y se vive este tema en la sociedad alemana y española.

‘Shakespeare en Berlín’ forma parte de la programación del Festival Valencia Negra, que el día 5 a las 19h inaugurará su V edición en Sala Russafa de la mano del autor catalán Víctor del Árbol, Premio Nadal 2016 con ‘La víspera de casi todo’ y ganador de numerosos galardones nacionales e internacionales entre los que destaca el francés Le Gran Prix de Littèrature policière (2015).  A las 20h, le dará el relevo el italiano Sandrone Dazieri, autor de la Serie ‘Gorilla’ y del éxito ‘No está solo’.

Un día más tarde, el 6 de mayo a las 20h, el certamen homenajeará a Paco Camarasa, el librero noir más importante del país, con el que repasará su vida entre libros y al que entregará el Premio Francisco González Ledesma en reconocimiento a su actividad en la promoción del género negro.

Escena de 'Shakespeare en Berlín', de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Shakespeare en Berlín’, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La violencia de género y el capitán Ahab

Moby Dick (el mal amor), de Toni Aparisi
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 28 al 30 de abril de 2017

Sala Russafa celebra esta semana el Día Internacional de la Danza (29 de abril) con el regreso de ‘Moby Dick (el mal amor)’, la coproducción de Arden y Transfermove que formó parte de su arranque de temporada. Toni Aparisi -Premio Max al Mejor Bailarín y Coreografía (junto a Rosángeles Valls) en 2016- es el creador de este espectáculo interdisciplinar que toma como punto de partida el clásico de Herman Melville para establecer un paralelismo entre la violencia de género y la obsesión del Capitán Ahab por la gran ballena blanca.

Escena de Moby Dick. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de Moby Dick (el mal amor). Imagen cortesía de Sala Russafa.

Esta idea original se desarrolla a través de la danza, el teatro y la música en vivo. Aparisi firma y realiza una coreografía que comparte con la bailarina Iris Pintos. El intérprete (nominado como Mejor Actor de Reparto en los Max de 2017) y dramaturgo Chema Cardeña es el autor de un texto que también incluye extractos de la obra original para ir describiendo una relación obsesiva que él mismo recrea en escena, junto a Iria Márquez. Completan el equipo artístico Jesús Serrano, compositor e intérprete en directo de la música original; y el pintor Claudio Zirotti, autor de los lienzos de la escenografía marina.

Las diferentes expresiones artísticas se interrelacionan y enriquecen en escena para narrar, sin tapujos ni visiones poéticas, las fases que se suceden en este ‘mal amor’ que suele conducir a un trágico desenlace, similar al del clásico literario.

Sin un solo golpe, pero sin faltar al realismo y con un lenguaje escénico capaz de comunicarse por la vía física, verbal y emocional con el espectador, se ofrece una visión valiente y necesaria sobre un fenómeno que produce una media de cinco mujeres asesinadas al mes en España. Del 28 al 30 de abril, Sala Russafa ofrece una nueva ocasión para disfrutar de esta comprometida propuesta que agotó las localidades en su presentación de temporada.

Moby Dick. Sala Russafa.

Moby Dick (el mal amor). Imagen cortesía de Sala Russafa.

Un ‘Julio César’ plagado de mujeres

Julio César, dirigido por Chema Cardeña
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 10 al 19 de febrero de 2017

Cuando se levantan no sólo Hollywood, también en el cine español, voces que demandan un papel igualitario de la mujer en la escena, Sala Russafa programa una propuesta en la que la lucha de poder puede tener también una lectura de género.

Del 10 al 19 de febrero el teatro acoge una peculiar versión del Julio César de William Shakespeare, fruto de un proceso de investigación actoral, en el que se realiza un guiño a la a la época isabelina en que se estrenó esta pieza, cuando las mujeres tenían prohibido actuar y los papeles femeninos eran encarnados por hombres.

Escena de Julio César. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de Julio César. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Chema Cardeña adapta y dirige este montaje que propone un giro de 180°: en esta ocasión, once mujeres encarnan a los personajes, mayoritariamente masculinos, de esta potente trama. Así, los populares César, Antonio, Bruto, Octavio o Casio cobran vida con la voz, sensibilidad y fuerza de las actrices Rocío Ladrón de Guevara, Irene González, Lucía Poveda, Rocío Domènech, María Pérez, Patricia Sánchez, Mónica Zamora, Ruth Palones, María Asensi, Alejandra Beltrán y Sara Bonell. Se suman al elenco Juanki Sánchez y José Torres para dar vida a los personajes femeninos de esta conspiración contra el dictador romano.

“Esta historia sobre la lucha de poder demuestra que los clásicos lo son, precisamente, porque lo que subyace en sus historias nunca pasan de moda. En la actualidad política encontramos hoy día cantidad de problemas sucesorios y de traición muy parecidos a los que vivía la antigua Roma”, apunta el director y dramaturgo.

Para Cardeña, supone un estímulo más en esta historia introducir el punto de vista del género, ya que permite dar un nuevo aire a esta historia que ha tomado vida en multitud de montajes para el teatro y cine. “Recientemente, en un artículo de opinión publicado en un semanal de un popular diario nacional, un escritor se preguntaba qué necesidad había de actualizar la puesta en escena de los clásicos, de trasladar las tramas a otras épocas y lugares o de introducir mujeres en sus tramas cuando originalmente no las tenían. Quizá para algunos sea traicionar la voluntad original del autor, pero yo creo que es algo que enriquece la experiencia del espectador, que le acerca un texto que fue escrito en un momento histórico distinto y que es una oportunidad para superar barreras como las que imponía, por ejemplo, la ley isabelina”, argumenta Cardeña.

Precisamente para compartir con los espectadores los motivos que han llevado a esta curiosa versión y para apoyar las reivindicaciones tanto de un protagonismo igualitario de la mujer en las artes escénicas como de la libertad a la hora de trabajar con los clásicos, siempre desde el respeto, las actrices de esta pieza leerán un manifiesto antes de cada función. “Creemos que puede ser positivo que el público sepa las razones del planteamiento de este Julio César. No es algo casual, sino el fruto de una verdadera convicción de que el teatro no sólo sirve para reflejar el mundo, también puede poner su granito de arena para intentar cambiarlo”, afirma el director de esta valiente propuesta.

Un espectáculo de impactante puesta en escena, que surgió como montaje final del curso de interpretación de post-grado para profesionales de Sala Russafa y que ahora regresa al centro con sus miembros constituidos como formación, Trece Teatro, dentro del ‘6é Cicle Companyies Valencianes’ que del 27 de enero al 26 de marzo el centro cultural dedica íntegramente a propuestas de la escena autonómica.

Julio César.

Julio César, dirigido por Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.