Tomás Gorria, un tipo con ingeniosa grafía

Lloc de paraules, de Tomás Gorria
Col·legi Major Rector Peset
C/ Forn de Sant Nicolau, 4. Valencia
Hasta el 19 de mayo de 2019

De sus inicios como “agitador cultural” en Malahierba le queda ese punto socarrón que diríase corre por sus venas desde la más temprana infancia. “Creo que desde que tengo aquello que se decía uso de razón, recuerdo la fascinación que han ejercido en mí las palabras”. Una fascinación que sigue incólume y que se manifiesta en ese brillo que adquieren sus pupilas mientras va narrando sus peripecias, como si fuera Tintín en América, el Tíbet o el Congo, rodeado de una selección de sus trabajos de las tres últimas décadas. Fascinación que agita por dentro la coctelera de su bulliciosa mente.

Vista de la exposición 'Lloc de paraules', de Tomás Gorria. Foto: Makma

Vista de la exposición ‘Lloc de paraules’, de Tomás Gorria. Foto: Makma

Hablamos de Tomás Gorria, diseñador gráfico que dice haber practicado “el intrusismo en el mundo del periodismo cultural”, trabajando para diversos medios de comunicación, al tiempo que se adentraba en la creación literaria, el vídeo o la fotografía. No presume de haber sentado cátedra en ninguno de ellos, pero viendo el medio centenar largo de piezas que muestra en la Sala de la Muralla del Col·legi Major Rector Peset, destaca poderosamente la atención su ingenio para retorcer las palabras y extraer de ellas un jugo que, fiel a su propio espíritu creativo, da mucho juego.

De ahí, por otro lado, el título de la exposición: Lloc de paraules. “Lloc en tanto lugar y en tanto sonido que remite al joc del juego”, explica Gorria, mientras ultimaba aspectos de la muestra inaugurada este pasado viernes con una tipeuà incluida. “Es una fideuà, pero hecha con sopa de letras”, dice, para rematarlo con una breve descripción de la misma: “Tiene la textura del arroz, pero el sabor del fideo”. No sólo eso, sino que semejante elaboración da pie al consumo de cierto conocimiento: “Te puedes comer el Ulises de Joyce o El manifiesto comunista de Marx”. Del sabor al saber por obra y gracia de su nutritiva y enriquecedora tipeuà.

Imagen de Tomás Gorria en la exposición 'Lloc de paraules'. Foto: Makma

Imagen de Tomás Gorria en la exposición ‘Lloc de paraules’. Foto: Makma

Así las gasta Tomás Gorria, con esa mezcla de ingenio y humor entre ácido y peterpanesco, fruto de lo que él insiste en denominar “fascinación por el diseño gráfico, por los juegos de palabras y aquello que se ha denominado ludolingüística (aforismos, anagramas, palíndromos)”. Lo dice en el vinilo a modo de maqueta con su foto encabezándolo que abre la muestra y que ha titulado, de nuevo jugando con las palabras, El texto sentido, en alusión a la famosa película de M. Night Shyamalan, El sexto sentido. Y al igual que en este largometraje del director indio, el niño protagonista decía que en ocasiones veía muertos, Gorria lo que no deja de ver son palabras danzando que él coreografía para dibujar un baile portentoso.

En la exposición, que estará en el Col·legi Major Rector Peset hasta el 19 de mayo, se podrán ver carteles relacionados con actividades culturales diversas, aludiendo a cuestiones políticas y sociales, o simplemente manifestando su ingenio sea cual esa el trasfondo del mensaje. También hay un collage de revistas por él maquetadas y un buen número de objetos que viene a completar el mapa creativo de su chispeante trabajo. Por ejemplo, un reloj cuyas manecillas van en sentido contrario, pero que al reflejarse en un gran espejo devuelva la hora normal, dispuesto para que la gente se haga selfies entre cuerdos y alocados.

Imagen de Tomás Gorria en la exposición 'Lloc de paraules'. Foto: Makma

Imagen de Tomás Gorria en la exposición ‘Lloc de paraules’. Foto: Makma

El diseño de la exposición, así como la producción de la misma es cosa enteramente suya: “Así recogida tiene cierto corpus y coherencia”, señala quien se refiere a la única pieza expresamente elaborada para esta muestra, la dedicada a la palabra Toros. “Compré en Internet los tipos móviles de madera de la imprenta Ortega, con la que se hacían los carteles taurinos de Valencia y que son de principios del siglo XX, y con ellos hice la composición”. Se trata de una edición limitada de diez ejemplares que juega con la palabra todos, dando lugar a otros y rotos, “pero que también puede convertirse en torso, porque es una palabra que tiene combinaciones varias”. “Son pruebas de imprenta, hechas de manera artesanal, pero que lógicamente pueden hacerse mejor”, añade.

“Me gustan mucho los palíndromos [palabras o frases que se leen igual hacia delante que hacia atrás]”. Bastarán dos ejemplos: “Nada somos, Adán” o “Sara, lo vi, serías aire si volaras”. También hay marcas con las que Gorria juega para dotarlas de una carga más explosiva, como Women Strike, en lugar de los cigarrillos Lucky Strike, o Disseny Landia, en lugar de Disneylandia. Y así sucesivamente, porque Lloc de paraules es como una montaña rusa en la que el espectador siente el vértigo al que le induce cada una de las obras. “En el diseño gráfico es importante usar imágenes que estén en la memoria colectiva de la gente”, subraya Gorria.

Obras de Tomás Gorria en la exposición 'Lloc de paraules'. Foto: Makma

Obras de Tomás Gorria en la exposición ‘Lloc de paraules’. Foto: Makma

El texto sentido finaliza con esta puntualización: “Esta muestra pretende ser un modesto resumen de todas estas actividades e intrusismos diversos, a la vez que una retrospectiva de mi trabajo como diseñador gráfico y editorial, de oficio de maquetador curioso”. Curiosidad que traslada igualmente a las camisetas “de contenido tipográfico para frikis” expuestas en otro apartado, cuya marca ‘Sam Arreta’ sigue en esta onda expansiva, y al video que cierra la exposición titulado La sombra de las letras, en el que recoge fotos antiguas del siglo XIX de rótulos de Valencia ya desaparecidos. Todo ello bien agitado en la coctelera de una exposición que retrata a Tomás Gorria como lo que es: un tipo con ingeniosa grafía.

Tomás Gorria, junto a algunas de sus obras. Foto: Makma

Tomás Gorria, junto a algunas de sus obras. Foto: Makma

Salva Torres

‘La ciudad imaginada’ más allá del IVAM

La ciudad imaginada
IVAM
Paradas de autobuses y mupis de València y Alcoi

El IVAM presenta el proyecto ‘La ciudad imaginada’ que propone a 10 artistas reflejar su ciudad imaginada en grandes carteles en las paradas de autobuses y mupis de València y Alcoi. Se trata de una propuesta pensada desde la fabulación crítica para inventar nuevos imaginarios sobre nosotros mismos, para “hacer nuevos mundos”. El objetivo del proyecto es reflexionar sobre el concepto de ciudad fuera de los muros del museo, llevando la creacion artística a los espacios públicos.

Los artistas que participan en el proyecto, pertenecientes a una misma generación y procedentes de diferentes partes del mundo, son Basma Alsharif, Ben Russell, Ad Minoliti, Iván Argote, Cristina de Middel, Nuria Fuster, David Ferrando Giraut, Daniel Steegmann Mangrané, Rosell Meseguer y Regina de Miguel.

Abstracción geométrico-galáctica, de Ad Minoliti. Imagen cortesía del IVAM.

Abstracción geométrico-galáctica, de Ad Minoliti. Imagen cortesía del IVAM.

El proyecto, comisariado por Johanna Caplliure, toma como inspiración la expresión “hacer mundo”. Una noción que desarrolló el pensador alemán Martin Heidegger en su proyecto filosófico a mediados del siglo xx. En él viene a decir que el mundo es lo que ocurre. Esta noción da cuenta de la existencia del ser humano en un mundo en plena acción y constante transformación.

Al igual que la pensadora feminista Donna Haraway, nos apropiamos de un concepto evocador como es worlding: “Hacer mundo”. Es decir, hacer un mundo donde se ven mezclados “lo factual, lo ficcional y lo fabulado”, según la estadounidense, en una narración fabulada sobre lo que somos y podríamos ser. Y que además construye una mirada especialmente crítica. De esta manera, imaginamos mundos, pensamos en nuestro mundo y hacemos nuestras ciudades.

Imagen cortesía del IVAM.

Giza, de Basma Alsharif. Imagen cortesía del IVAM.

De este modo lo han llevado a cabo los artistas que fueron invitados a participar. Así, comenzaríamos un recorrido entre la ciudad de Alcoi y Valencia que tendría su origen en la fundación de una ciudad (Fundación), los aspectos integrantes y constitutivos de esta a través de sus reliquias (Giza) y sus fantasías compuestas por visiones íntimas (Luces gnósticas); la efervescencia de nuevas formas de comunidad (NISTEN) o su vida natural subterránea como línea genealógica (Notes from Underground); el palpitante mundo vegetal, así como la fauna en permanente disputa frente al aberrante aniquilamiento en época del Antropoceno (Nuevos Estudios).

Pero, también, las nuevas construcciones en colmena (Liking to live in America), el alzamiento de estructuras que unifiquen a los individuos (Puente), o aquellas que diseñan un mundo extrañamente real (OVNI PBK9). Sin perder de vista la manera en la que podría constituirse un nuevo individuo multiespecie (Abstracción geométrico-galáctica).

Luces gnósticas, de David Ferrando Giraut. Imagen cortesía del IVAM.

Luces gnósticas, de David Ferrando Giraut. Imagen cortesía del IVAM.

11 Meses que cambiaron Valencia

Todo está por hacer. Valencia capital de la República (1936-1937)
La Nau de la Universitat de Valéncia
C / Universitat, 2. València
Inauguración: lunes 7 de noviembre de 2016

No es la primera vez que la Universitat de València conmemora la proclamación de esta ciudad como capital de España durante los últimos y convulsos meses de la guerra civil. Lo hizo en 2007,  con una exposición sobre Juan Negrín y, en 2008,  otra sobre Renau. Pero en esta ocasión, en el 80 aniversario, lo hace con mayor énfasis, que en algo debe de notarse el cambio de gobierno autonómico y municipal. Buena muestra de ello es que cuenta con la colaboración de CulturArts Música y de la Concejalía de Cultura y Juventud del Ayuntamiento.

Del 7 de noviembre de 1936 al 31 de octubre de 1937, Valencia fue el centro de operaciones del Gobierno de la II República. Durante ese periodo la ciudad vivió una gran efervescencia social y cultural, y una transformación de su fisonomía que afectó tanto al callejero como a algunas fiestas populares.

Cartel de la República.

Cartel de la República. Imagen cortesía de La Nau.

A través de conciertos, obras de teatro, mesas redondas y una gran exposición se reviven esos once meses de cambios al filo de la navaja de la historia. El acto inaugural, el pasado 19 de octubre, en La Nau, fue la mesa redonda, “Valencia capital de la República: la música del ‘Grupo de los jóvenes’”. Una introducción al concierto que se ofreció el día siguiente con el objeto de  contextualizar la música que se interpretaba en la época. La Orquestra Filharmònica de la Universitat de València  recuperó las composiciones de aquellos años, obra de los artistas valencianos más dinámicos y relevantes del momento, al mismo nivel que sus colegas coetáneos de otros territorios.

El programa recuperaba piezas de los integrantes del llamado ‘Grupo de los jóvenes’, que, el 18 de enero de 1934, publicaron un manifiesto en el diario La Correspondencia de Valencia. Estaba integrado por: Ricardo Olmos, Vicent Garcés, Luis Sánchez Fernández, Vicent Asencio y Emilio Valdés. El concierto incluyó piezas del maestro Manuel Palau y de Matilde Salvador, una de las pocas mujeres compositoras de aquel periodo, vinculada al ‘Grupo de los jóvenes’,  discípula y esposa de Vicent Asencio.

Documento. Imagen cortesía de La Nau.

Documento periodístico. Imagen cortesía de La Nau.

Imágenes y documentos

‘Todo está por hacer. Valencia capital de la República (1936-1937)’ es el título de la exposición que se inaugura el próximo 7 de noviembre en La Nau y que acercará al público a la Valencia convulsa en tiempos de guerra. Reúne objetos originales como carteles, folletos, artículos de prensa y documentos, así como imágenes reproducidas de archivos públicos y privados. Coincidiendo con  su inauguración, la Capella de la Sapiència de La Nau acogerá un concierto dedicado al ‘Grupo de los jóvenes’, a cargo de la soprano Marta Estal Vera y del pianista Javier Caballero Ros.

Escena Erasmus

Por otra parte, durante el mes de diciembre, el teatro  se sumará a este aniversario con el estreno de una obra, ‘La guerra civil europea’, interpretada por 22 jóvenes actores y actrices de Escena Erasmus y dirigida por Antoni Tordera. La obra reflejará la labor de los brigadistas y enfermeras en la retaguardia conectando los problemas del pasado con los que sufre hoy día Europa. Se representará del 12 al 16 de diciembre en la sala Matilde Salvador de La Nau, que también acogerá dos montajes más. En febrero se representarán:  La carta (1931-1941), de Emili Chaqués, interpretada por L’Últim Toc Teatre y Malatesta Teatre, y dirigida por Moreno y Amparo Pedregal. También Prohibida la reproducción, de José Ricardo Morales, dirigida por Inma Garín e interpretada por el Aula de Teatre de la Universitat.

Cartel de la República. Imagen cortesía de La Nau.

Cartel de la República. Imagen cortesía de La Nau.

Bel Carrasco

El color y la geometría de Pepe Blanco

Pepe Blanco. Color y Geometría
Sala Municipal de Exposiciones Lonja del Pescado
Paseo Almirante Julio Guillén Tato, s/n. Alicante

No conocí personalmente a Pepe Blanco (Alicante, 1938-2003) y no pude realizarle las muchas preguntas que me surgen sobre su obra, como, por ejemplo, qué pigmentos empleaba y cómo los mezclaba, qué preferencias tenía por determinados temas o el porqué de la elección de este o ese encuadre. Tampoco pude conversar con él, aprendiendo de sus conocimientos artísticos o intercambiando opiniones sobre temas banales que –imagino– nos unirían, como nuestro Alicante y su mar o el amor que sentía por l’illa de Tabarca, pero oí hablar de él y me habitué a ver su obra antes de conocer a su familia, por la especial vinculación personal y laboral que le unió, hasta su fallecimiento, a parte de la mía.

El camino se estaba trazando. Hace unos años, coincidí profesionalmente con Queru, la mayor de sus hijas –ella como directora y yo como subdirectora de la revista Canelobre-, y de ahí nació una inmensa amistad y cariño que se ha hecho extensivo a Rafaela, su madre, y a Julia y Paloma, sus hermanas, por lo que me siento vinculada emocionalmente a esta exposición mucho antes de que se fraguara.

Obra de Pepe Blanco.

Obra de Pepe Blanco.

Tiene su punto de partida el día siguiente a la publicación, por parte de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alicante, de la ‘I Convocatoria pública para la presentación de proyectos expositivos en las salas municipales de exposiciones’, cuando, hablando con Queru, me dijo: “Mi madre…”. La interrumpí y le contesté: “Sí, presentamos un proyecto con la obra de tu padre”. Impulsada por su familia, hemos ido preparando esta exposición con intensas y divertidas reuniones. Comenzamos a catalogar y seleccionar obra y la idea que teníamos en mente fue tomando forma. Nuestro proyecto fue seleccionado y tenemos el honor de inaugurar las exposiciones elegidas, por primera vez en Alicante, mediante convocatoria pública y con un jurado integrado por políticos, técnicos y profesionales del sector de las artes plásticas.

La trayectoria profesional de Pepe Blanco como arquitecto está sobradamente reconocida en la provincia de Alicante, con obras tanto para particulares como para instituciones en diferentes localidades; sin embargo, su faceta artística, a pesar de tener obras tan singulares como el enorme mural del Aeropuerto de Alicante-Elche, el del desaparecido tinglado del Muelle de Poniente del Puerto de Alicante o el de la Casa de Cultura de Ibi, ha trascendido casi exclusivamente a su círculo más cercano, puesto que, aunque participó en colectivas y recibió varios premios y accésits, solo realizó muestras individuales hace más de cincuenta años, en salas de Madrid y en el Casino de Torrevieja, en 1961 y 1962. El trabajo que presentamos en su ciudad natal es inédito y destaca por su frescura y originalidad, pero, sobre todo, por su modernidad. Su avanzada visión artística hace que obras realizadas hace décadas parezcan actuales.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

José Blanco Cantó era hijo de Rafael Blanco, que, junto a su hermano Fulgencio, eran conocidos artísticamente como los Hermanos Blanco, escultores, imagineros, constructores de hogueras y hasta artesanos creadores de muñecas que han dejado una extensa producción en Alicante y que se preocuparon por fomentar la creatividad artística de Pepe Blanco desde niño.

Formado profesionalmente en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, la obra de Pepe Blanco abarca prácticamente toda la segunda mitad del siglo XX. En esta antológica mostramos obras realizadas entre 1955 y 2003. Comienza su andadura artística colaborando, mientras estudiaba la carrera, con revistas universitarias a mediados de los años 50, para las que realiza dibujos con trazo firme, como algunos de los que podemos ver aquí, de su hermana Ana María, su padre o su tío Fulgencio.

También investiga y realiza obra experimental en distintas vanguardias, con estudios de descomposición en planos, próximos al cubismo, o dibujos con formas oníricas, más cercanos al surrealismo, hasta los collages abstractos o la reducción de elementos que le llevarán a la abstracción con las manchas negras realizadas con esmalte. En toda su obra podemos percibir cómo empleó sus conocimientos arquitectónicos para plasmar la perspectiva de las construcciones, de los encuadres y la descomposición planimétrica. En su trabajo predomina, por encima de todo, la línea recta, empleando diferentes técnicas como el gouache, las ceras, el grafito, los rotuladores o el acrílico, que se unen a veces en la misma obra.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

Otro aspecto que también queremos dar a conocer en esta muestra es la unión del artista y el arquitecto, con imágenes de los grandes murales diseñados y producidos para instituciones y algunas maquetas de proyectos arquitectónicos en las que sobresalen la pureza de líneas y el novedoso uso de los materiales. Esa simbiosis entre arquitecto y artista le lleva a dejar su doble huella. Pueden verse sus creaciones como muralista en el zaguán de algunos de los edificios que diseñó como arquitecto. Autor también de carteles, se expone el premiado para ser la imagen de las Hogueras de San Juan de 1961, y que forma parte de los fondos del Archivo Municipal de Alicante, o el de la Semana de la Arquitectura de Alicante de 1996.

Entre las obras ejecutadas por Pepe Blanco sobresalen, en calidad y volumen, las obras inspiradas en el ámbito marinero, en los puertos pesqueros, en sus muelles, grúas de carga y barcos. Es la cara menos visitada del puerto, pero de gran atractivo para este artista que nos muestra en sus pinturas, realizadas en diferentes técnicas, composiciones y encuadres originales que representan el mundo portuario. Puertos con colores contrastados –ocres y azules, blancos, grises y naranjas o verdes– o solo en negro, formando espacios lineales, esquemáticos, en los que aúna el color y la geometría, pintados desde su visión única. Fue autor también del edificio de la nueva Lonja de la Dársena pesquera de esta ciudad, por lo que su obra está especialmente vinculada a esta sala municipal de exposiciones, Lonja del Pescado.

A través de esta muestra hemos intentado unir sus dos facetas creativas, la obra de Pepe Blanco artista y la de Pepe Blanco arquitecto, lo que demuestra, una vez más, la relación y la influencia mutuas entre todas las disciplinas artísticas. El resultado es esta reunión de sus maquetas arquitectónicas con una cuidada selección de su obra pictórica, carteles, murales, dibujos, esculturas o collages que reflejan su particular forma de ver y sentir el arte y la vida.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

Pilar Tébar
Comisaria de la exposición
Vicepresidenta (Alicante) de la Asociación Valenciana de Críticos de Arte (AVCA)

 

Los carteles ignífugos de la Fira del Llibre

50 Fires del Llibre de Valencia
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 15 de mayo de 2016

Es casualidad que la Feria del Libro de Valencia naciera en 1966, el año en que precisamente se estrenaba ‘Fahrenheit 451’, la película de François Truffaut en la que los bomberos se dedicaban no a apagar fuegos, sino a quemar libros. Casualidad, en todo caso, digna de estudio. Porque entonces, también la feria valenciana vivió momentos tensos por culpa de quienes arremetían contra ciertos libros sospechosos de quebrantar el ideario franquista. Lo curioso es que la película se sitúa en una sociedad posterior a 2010, en la que ahora estamos y en la que, por fortuna, los libros ya no es necesario quemar, porque según los datos estadísticos, cada vez se lee menos.

Cartel de la Fira del Llibre de 1967.

Cartel de la Fira del Llibre de 1967. Centro del Carmen.

Para hacer recuento de todo ello, el Gremi de Llibrers ha organizado, en colaboración con la APIV (Associació Professional de Il.lustradors de València), una exposición en el Centro del Carmen que recoge carteles de sus 51 ediciones y fotografías de José García Poveda, a modo de memoria gráfica de tan ardua reivindicación a favor del libro. Porque los libros, tal y como recoge la película, pueden ser el comienzo de la aventura de pensar. Siempre y cuando se lean con la debida intensidad, como recuerda Nacho Casanova, ilustrador del cartel de este año, en una entrevista en la web de la Feria: “Soy partidario de la lectura entusiasta, por inmersión, que es algo que hay que reivindicar: ya sabemos cómo les cuesta a los más jóvenes concentrar la atención”.

De ahí la escalerilla que Casanova coloca en su cartel para sumergirse en ese gran libro rojo que domina la ilustración. Un libro bien grande como colofón a esa historia de los carteles nacida en 1966, aunque el primero de los expuestos corresponda a la edición siguiente. “No es que no hubiera cartel el año de su inauguración, pero no se ha encontrado”, subraya Juan Antonio Rodríguez de Dios, hijo del primer presidente que tuvo la feria y que aporta a la muestra algunos de esos primeros carteles pertenecientes a su colección.

Cartel de la Fira del Llibre de 2016 obra de Nacho Casanova. Centro del Carmen.

Cartel de la Fira del Llibre de 2016 obra de Nacho Casanova. Centro del Carmen.

Gloria Mañas, directora de la Feria del Libro, destaca el crecimiento de la feria (“más expositores, más casetas y actividades, y más espacios”), al tiempo que se muestra “esperanzada” con el nuevo gobierno. “Ha adquirido compromisos con el sector del libro”, y apunta al Plan de Fomento de la Lectura, del que “se sabrán sus resultados en cuatro o cinco años”. También destaca Mañas el I Festival de Promoción Lectora que arranca en esta 51 edición destinada a maestros, bibliotecarios y agentes culturales.

Y como muestra, en este caso metafórica, del crecimiento de la feria, la artista Victoria Cano, a instancias de Javier Gay, asesor artístico de la exposición, ha montado un singular libro hecho de cuatro hojas con hierro y alambres a modo de jaula de la que cuelgan poéticos mensajes. “Es una escultura abierta, participativa, en la que se invita al público a que se atreva a pedir un sueño”, señala Cano. Y agrega: “¡Y ojo con lo que pides que a veces se cumple!”. Además, la artista, que exhibe en una sala contigua sus ‘Ecos & Huellas’, ha creado un dispositivo de realidad aumentada para captar la imagen de cuantos se atrevan a soñar alrededor de su escultura.

Los carteles, obra de artistas tan conocidos como Sento, Miguel Calatayud, Genovés, Rosa Torres o Luis Demano, permanecerán expuestos hasta el 15 de mayo, junto a las fotos de García Poveda distribuidas en 12 paneles, “algunos llenos de cadáveres”, apunta con humor negro el propio fotógrafo. Ilustres cadáveres, como los de Josep Vicent Marqués, Pepe Rubianes, Eduardo Haro Tecglen, Chumi Chumez o Dulce Chacón, entre otros tantos escritores y artistas que han pasado por la Feria del Libro durante sus 51 años de vida. Los bomberos de Fahrenheit 451 no han podido con ella.

Carteles de Fires del Llibre. Centro del Carmen.

Escultura de Victoria Cano con carteles al fondo de la exposición 50 Fires del Llibre. Centro del Carmen.

Salva Torres

Ibán en el IVAM por Fallas

Ibán Ramón. Posicionament gràfic
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Fallas 2016

El proyecto ‘Ibán Ramón. Posicionament gràfic’ presenta en el hall del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) una selección de los trabajos desarrollados por el diseñador valenciano durante los últimos años en torno al mundo de las fallas. Llibrets, carteles, objetos y fotografías son los materiales que conforman esta presentación organizada por el museo con motivo de la publicación del libro del mismo título editado por el IVAM. En la muestra destacan los elementos que configuran la campaña oficial para las Fallas 2016, enraizada en los materiales y los instrumentos del viejo oficio de la carpintería.

Durante la presentación, el concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, agradeció al IVAM su apertura y aceptación del mundo de las fallas en tanto que arte moderno y popular: “No era normal que una institución de referencia como el IVAM se mantuviera de espaldas al festival de cultura popular que suponen las fallas”.

Presentación de la exposición de Ibán Ramón. Imagen cortesía del IVAM.

Presentación de la exposición de Ibán Ramón. Imagen cortesía del IVAM.

Fuset añadió que la candidatura de las Fallas a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad supone además “una oportunidad para buscar la excelencia en el diseño gráfico y en el resto de artes implicadas en la fiesta”.

El concejal se mostró satisfecho del eco obtenido por la campaña gráfica de las Fallas 2016: “Ha saltado a las calles, las estaciones, los lugares públicos y ahora también al museo”. Fuset subrayó que la muestra no será la última colaboración con el Instituto Valenciano de Arte Moderno: “Desde el Ayuntamiento queremos hacer piña con el resto de instituciones. Era la situación anterior la que no resultaba normal”.

Para el director del IVAM, José Miguel García Cortés, el proyecto de Ibán Ramón es significativo por dos razones: “Una, porque inicia una relación con el mundo de las fallas y toda una vertiente de la cultura popular que tanta importancia y arraigo tiene en nuestra ciudad. Dos, como un paso más en el papel que el diseño, en el sentido más amplio del término, tiene que jugar en la programación futura del IVAM”.

Ibán Ramón Rodríguez (Valencia, 1969) es diseñador y director de arte profesional desde 1994. En 2001 creó el Estudio Ibán Ramón, especializado en proyectos de identidad corporativa, diseño editorial y comunicación gráfica. Su papel en la investigación y el desarrollo de nuevos caminos para las fallas es evidente desde hace años, tanto en la creación de “antimonumentos” como de llibrets de falla.

Imagen de la exposición de Ibán Ramón. Cortesía del IVAM.

Imagen de la exposición de Ibán Ramón. Cortesía del IVAM.

 

Encuentro con el jazz ‘Perdido’

Valencia Jazz. Perdido Club y otras voces de una eclosión musical
Centro Cultural Bancaja
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 8 de mayo de 2016

Ahí está, en medio de un centenar de piezas, la corneta antigua utilizada en la decoración del club Perdido. Y, como tocando a rebato, provocando la estampida de un sinfín de emociones. Todas ellas relacionadas con el jazz que vivió su época de esplendor en Valencia en la década de los 80 y 90. La Fundación Bancaja se hace eco de todo ello en la exposición Valencia Jazz. Perdido Club y otras voces de una eclosión musical. Medio centenar de fotografías, diversos carteles, objetos, revistas, folletos, recortes de prensa y antiguas entradas a conciertos, conforman la crónica visual de toda aquella explosión jazzística.

Cartel de la exposición 'Valencia Jazz' en el Centro Cultural Bancaja.

Cartel de la exposición ‘Valencia Jazz’ en el Centro Cultural Bancaja.

“Casi se rompen las puertas durante una actuación de Stan Getz en el Teatro Principal”, recordó Jorge García, comisario de la exposición junto a Toni Picazo. El club Perdido, aglutinante del esplendor vivido esos años, tenía conciertos en directo cinco días a la semana, algo insólito no sólo en Valencia sino en el conjunto de España, según destaca una de las publicaciones que integran la muestra. Perdido abrió sus puertas en la calle Sueca del barrio de Ruzafa en 1980 y las cerró en 1995 asfixiado por la falta de ayudas.

En torno a esa intensa actividad del club Perdido gira la memoria visual de tan brillante época. “No es una exposición sólo de fotografía, sino el relato y la crónica del jazz que eclosionó en la ciudad de Valencia con la llegada de la democracia y los nuevos aires de libertad”, explicaron los comisarios. “Es la primera vez que el público va a tener la oportunidad de ver esa historia contada de manera visual”, subrayaron García y Picazo.

Video de la exposición 'Valencia Jazz' en el Centro Cultural Bancaja.

Video de la exposición ‘Valencia Jazz’ en el Centro Cultural Bancaja.

La exposición, más que un ejercicio de nostalgia, pretende rescatar aquel momento inolvidable con vistas a su proyección futura. De hecho, Jimmy Glass, desde 1993,  y Mercedes Jazz, una vez arrancado el siglo XXI, son fieles continuadores de aquel legado, por mucho que el esplendor se haya apagado. “No tiene el brillo de esos años, pero el jazz en Valencia sigue siendo un referente a nivel nacional”, aseguró Picazo. “Cada imagen y cada objeto de la exposición está pensado para narrar esa historia”, indicó García.

Imágenes de conciertos y festivales, ilustraciones de Daniel Torres y Micharmut, llamativos carteles, además del audiovisual que recoge la grabación de los seminarios de Bancaja en los 90, destacan la efervescencia vivida esos años dorados del jazz en Valencia.  Años que acogieron conciertos señeros, como los del citado Stan Getz, Dexter Gordon, Bill Evans, Chick Corea o Art Blakey, a los que hay que sumar los del Perdido, por el que pasaron Lou Bennet, Steve Lacey, Woody  Shaw, además de Pedro Iturralde, Tete Montoliu o Jorge Pardo.

Ilustración y fotografías de la exposición 'Valencia Jazz' en el Centro Cultural Bancaja.

Ilustración y fotografías de la exposición ‘Valencia Jazz’ en el Centro Cultural Bancaja.

Las fotografías de José Aleixandre, Pepe y Rafa Aparisi, José García Poveda, Antonio Porcar o Esther Cidoncha reflejan aquel brillo. “El jazz siempre ha tenido una imagen atractiva”, apuntó García. Atractivo no siempre correspondido económicamente. Como ha repetido en más de una ocasión el promotor Julio Martí, responsable del Festival de Jazz del Palau, el jazz para la industria ha sido maldito desde el punto de vista económico. Perdido Club aguantó 15 años hasta que la crisis y la falta de ayudas acabó con él.

Paralelamente a la exposición, el Centro Cultural Bancaja acogerá una serie de conciertos coloquio a cargo de Joan Soler & Ramón Cardo Quartet, el jueves 25 de febrero, Tino Gil & José Luis Granell Quartet (3 de marzo) y Steady Jazz Trio (7 de abril). Todo ello pensado para recuperar la memoria jazzística de aquellos años, al tiempo que pone en valor la escena todavía influyente del jazz en Valencia hoy día. Porque, como recordó Toni Picazo, “Valencia fue una referencia entonces y lo sigue siento todavía”. Según Jorge García, “quedan los 20 años posteriores que igual se pueden contar en otra exposición”. Continuará…

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Fotografía de la exposición de Bancaja.

Fotografía de Lou Benet por Pepe y Rafa Aparisi en la exposición ‘Valencia Jazz’ en el Centro Cultural Bancaja.

Salva Torres

El MuVIM se hace eco de la República

La modernidad republicana en Valencia. Innovaciones y pervivencias del arte figurativo (1928-1942)
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 22 de mayo de 2016

“Ha vuelto el MuVIM como museo de las ideas”, subrayó Rafael Company, director del museo valenciano. Y, con él, un sueño hecho realidad: la puesta en valor de La modernidad republicana en Valencia, tal y como reza el título de la exposición que ayer vio la luz. “Soñábamos que en este museo ese periodo histórico [1928-1942] fuera tratado como se merece”. Company no quiso hablar de censura (“quizás sea cuestiones de gusto”), pero manifestó su sorpresa por el salto que se produce durante ese periodo a la hora de dar a conocer la producción artística valenciana. Recuperar esa memoria, en forma de carteles, pinturas y esculturas, ha sido labor del propio Company y de Amador Griñó, en tanto comisarios de la muestra.

Uno de los carteles de la exposición 'La modernidad republicana en Valencia', en el MuVIM.

Uno de los carteles de la exposición ‘La modernidad republicana en Valencia’, en el MuVIM.

El diputado de Cultura, Xavier Rius, también habló de esa vuelta del MuVIM. “Es una exposición que marca un cambio de ciclo y de formas”. Atrás, al parecer, quedan los ciclos de Javier Varela, Joan Gregori y Paco Molina, como antecesores de ese otro MuVIM sin ideas o escorado en otra dirección. El nuevo MuVIM arranca con esa recuperación de un periodo olvidado. Y lo hace con más de 200 carteles, pinturas, esculturas y fotografías reveladores del potencial artístico de esa época. “Es un homenaje a todos los artistas con independencia del signo ideológico”, puntualizó Company.

Como recuerda Vicenç Altaió i Morral, en una de las inscripciones de la muestra, “la cultura pasa por encima de las vicisitudes de la fatalidad política”. Y la fatalidad, no exenta de proclamas enfervorizadas, ya sea a favor del pueblo contra la opresión fascista o de la patria amenazada por el fantasma (siguiendo a Marx) del comunismo, está muy presente en La modernidad republicana en Valencia, que lleva por subtítulo Innovaciones y pervivencias en el arte figurativo (1928-1942). Fatalidad o exaltación, en todo caso, “bien pluralista” (Company) y salpicada de artistas de enorme valía, como Josep Renau, Artur Ballester, Manuel Monleón, Carmen Gracia, Rafael Pérez Contel, Alfred Claros, Ricard Boix, Amadeo Roca, Teodoro Andreu o Balbino Giner.

Cartel de la exposición 'La modernidad republicana en Valencia', en el MuVIM.

Cartel de la exposición ‘La modernidad republicana en Valencia’, en el MuVIM.

La exposición refleja con todo ese potencial artístico desde la primera dictadura de Miguel Primo de Rivera a la Dictablanda de Dámaso Berenguer, pasando por la República, en sus diferentes fases, hasta la Guerra Civil y posterior dictadura de Franco. Como señaló María José Gil, directora del Archivo de la Diputación de Valencia, los documentos expuestos son “como testigos de la historia”, que gracias al archivo foral “todavía por descubrir” revelan la realidad política y social de tan convulso periodo.

Hay carteles propagandísticos, taurinos, festivos, pinturas y esculturas que vienen a recoger todo el fragor de la época. Destacan sobremanera el de la mujer con bandera republicana proclamando la libertad, ‘La piedad’ de Alfred Claros, el cuadro ‘Bombardeos’ de Eleuterio Bauset, el retrato del Caudillo hecho por Josep Segrelles, ‘La bestia fascista’ de Boix, o el escudo de la España franquista con los retratos de Hitler, Mussolini, Salazar y Franco. También los numerosos carteles, de uno u otro signo, subrayando la exaltación del pueblo con lemas tan llamativos como: “La patria está en peligro. España contra la revolución y sus cómplices”.

La modernidad republicana en Valencia. MuVIM.

La modernidad republicana en Valencia. MuVIM.

“En el campo del arte figurativo convivían diferentes tendencias, desde aquellas que ya apostaban por la innovación, hasta las que mostraban la continuidad del sorollismo o el benlliurismo e, incluso, la pervivencia de tradiciones todavía más antiguas”, explican los comisarios. Un pluralismo estético y, sin duda, ideológico como revelación de un periodo olvidado que el nuevo MuVIM rescata, gracias a los fondos de la propia Diputación, de museos y de colecciones tanto públicas como privadas. Rafael Company, a punto de saltársele las lágrimas, ha visto cumplido el sueño de mostrar a los valencianos aquella modernidad republicana.

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Obra de Eleuterio Bauset, en la exposición 'La modernidad republicana en Valencia', en el MuVIM.

Obra de Eleuterio Bauset, en la exposición ‘La modernidad republicana en Valencia’, en el MuVIM.

Imagen de la exposición en el MuVIM.

En primer término, escultura ‘La bestia fascista’, de Manolo Boix, en la exposición del MuVIM.

Salva Torres

La seducción del cartel

Mensajes desde la pared. Carteles en la colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao (1886-1975)
Museo de Bellas Artes de Bilbao
Plaza del Museo, 2. Bilbao
Hasta el 18 de enero, 2016

El Museo de Bellas Artes de Bilbao inaugura una muestra con más de doscientos carteles de fondo propio. Son carteles comerciales, turísticos, taurinos, de cultura y entretenimiento, de ferias y congresos, deportivos y políticos. Abarcan un período de casi cien años (de 1886 a 1975) y reúne a autores de la talla de Picasso, Dalí, Miró o Chillida. Pueden verse por ejemplo los famosos carteles que el fotógrafo Richard Avedon creó para The Beatles, el de Milton Glaser para Bob Dylan, los de Saul Bass para varias películas de Otto Preminger, o el de Dorotea Fischer-Nosbish para el de Billy Wilder protagonizada por Marilyn Monroe, La tentación vive arriba.

Cartel de Bob Dylan, por Saul Bass. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de Bob Dylan, por Milton Glaser. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

El cartel moderno, como todo acto publicitario, entra en el orden (o desorden) de la seducción. Visitar un lugar turístico, comprar una marca, acudir a un espectáculo o difundir una idea política, se convierten en objetos de seducción, y por supuesto en producto. Algo que hay que consumir. El consumismo es el objetivo final. Y la seducción, el medio.

Uno de los carteles de la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

El cartel arranca a mediados del siglo XIX como uno de los nuevos lenguajes del liberalismo económico, es decir, de la burguesía. La burguesía, excluida de todo protagonismo en los gobiernos feudales y absolutistas, se reivindica cuando estos se derrumban proclamando la autoridad del individuo como auténtico eje social. Aunque también para convertirlo en el perfecto consumista, en el eterno comprador que mantendrá el nuevo orden basado en esa consideración de que absolutamente todo puede ser considerado producto, incluido por supuesto el propio consumidor.

Cartel de John Lennon en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de John Lennon en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

También las litografías de contenido político que pueden verse en esta exposición, demuestran cómo el aparato propagandístico se unió a esa corriente liberal desde la convicción o la necesidad de considerar la idea política también un producto que había que difundir, a través de la cual había que persuadir, seducir, para satisfacer los propios intereses de cada partido.

Cartel de la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Una situación no muy distinta de la actual, donde la relación (individual o colectiva, pública o privada) se basa en el intercambio, el servicio, la funcionalidad, el uso y la persuasión. Una muestra de este gran escenario propagandístico, de este enorme trabajo persuasivo y seductor, son estas litografías donde la creatividad de los autores se mantiene en perfecto equilibrio con lo que, no lo olvidemos, debe anunciar. Que para eso están.

Cartel de Marilyn de la película La tentación vive arriba en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de Marilyn de la película La tentación vive arriba en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Iñaki Torres

Álvaro P-FF: humor gore de viernes noche

Do The Mutilation (and other funny things to do on a friday night), de Álvaro P-FF
La Fiambrera Art Gallery
C / Pez, 7. Madrid
Inauguración: viernes 30 de octubre, a las 19.00h
Hasta el 5 de diciembre de 2015

Álvaro P-FF (Madrid, 1973) es uno de los diseñadores más respetados dentro de la industria musical española. Desde que comenzó a dibujar para la escena underground de Madrid a mediados de los años noventa sus portadas y carteles han puesto imagen a la música que nos ha acompañado durante dos décadas.

Divine for president, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Divine for president, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Con su peculiar estilo mezcla la estética de las marcas de skate de finales de los ochenta y la cartelería americana de los noventa de artistas como Kozik, Coop, Almera, JellyBean… con otros muchos ingredientes: la imaginería mejicana (con sus vírgenes, sus calaveras, y sus luchadores), el humor negro, el cine gore, la crítica social, los tatuajes, el rock y el punk, el cartel político-propagandístico de los regímenes totalitarios, y un sinfín de iconos de la cultura pop puestos del revés.

Soul man, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Soul man, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Álvaro P-FF ha creado un mundo al que se han rendido artistas nacionales como Bunbury, Calamaro, Amaral, Sidonie, Cápsula, Los Coronas, L.A., Sex Museum, Depedro… e internacionales, como The Jayhawks, Redd Kross, Fountains of Wayne, Lucinda Williams, Nancy Sinatra, Soundtrack Of Our Lives, o Long Ryders. Junto a su hermano, el fotógrafo Juan Pérez-Fajardo, comanda el estudio de diseño y fotografía The Fly Factory.

Después de varias exposiciones individuales, donde se recopilaban piezas realizadas para grupos, conciertos, festivales y discográficas, Álvaro P-FF da un paso adelante con Do The Mutilation (and other funny things to do on a friday night), su primera exposición creada ex profeso. En ella Álvaro nos muestra, como si fuese una serie trastornada de «caprichos de Goya», el universo personal que le rodea y le inspira.

No guts no glory, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

No guts no glory, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Do The Mutilation (toma el nombre de la exposición de una canción del grupo nuevaolero escocés The Revillos) se compone de 22 obras realizadas en serigrafía, con los colores rojo y negro como protagonistas. En ellas, sobre las paredes de La Fiambrera, encontrarás a H.G.Wells y su guerra de los mundos trasladada a Madrid, a los soldados imperiales de George Lucas haciendo proselitismo del Lado Oscuro, a John Waters nominando a Divine para presidenta del país, a Nick Lowe en las barricada con Nelson Mandela, a los personajes de Walt Disney cumpliendo condena por pandilleros… siempre acompañados de referencias musicales importantes para el artista (Hard-Ons, Henry Rollins, MC5, Ron Asheton, Mega City Four, Misfits, Ramones, Motörhead…). Como novedad, además de su obra sobre papel, el artista se lanza a la experimentación de técnicas interviniendo sorpresivamente sobre una de las salas de la galería.

Try to do that shit again, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Try to do that shit again, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.