Café Malvarrosa: fin de ciclo

Café Malvarrosa (2010-2015)
C / Historiador Diago, 20. Valencia

Café Malvarrosa Espai Paral.lel ha sido un proyecto que, para su desarrollo, se adecuó como sede el local de la calle Historiador Diago, en Valencia, un espacio pensado para conciliar las letras con las artes y con la amistad, desde el que, en estos cinco años, hemos programado exposiciones, presentaciones de libros, lecturas de poesía y de relatos, y muchas otras actividades relacionadas con la cultura y con el ocio.

Tarjeta del Quinto Aniversario de Café Malvarrosa.

Tarjeta del Quinto Aniversario de Café Malvarrosa.

Desde mayo de 2010 se han realizado exposiciones individuales de G. Peyró Roggen, J. Giménez de Haro, Javier Chapa, Gabriel Alonso, Julio Bosque, Enric Alfons, Juan Cuéllar, Calo Carratalá, Mery Sales, Jordi Teixidor, Joël Mestre, Juanjo Tornero, Rosa Gimeno, Antoni Domènech, Fernando Cordón, Dis Berlin, Joan Verdú, Marta Marco Mallent, Toshiyuki Iwasaki, Enrique Carrazoni, Manolo Gil Labrandero, la exposición ‘Salva Álvaro & Ximo Amigó. Dos hombres y un destino’, y las colectivas “’Música de papel’, “Un poema un quadre’, “Fons d’Art (1/5))’, “25 Anys de la Fotogalería Railowsky. La Col.lecció’, “Salón de primavera (1) y (2): Lorena Beferull, Dadi Dreucol, Toni Signes / Victoria Iranzo, Chiara Sgaramella, y ‘Crimea (Cazadoras Asociados)’.

Han leído sus poemas José Luis Parra, Juan Pablo Zapater, Susana Benet, José Mas, Luis Colombini, Antonio Cabrera, José Luis Martínez, Blas Muñoz Pizarro, Vicente Gallego, Begonya Pozo, Vicent Berenguer, Juan José Romero Cortés, Raúl Alonso, Ana Noguera, Carlos Marzal, Xelo Candel, Ricardo Virtanen, Vicent Alonso, Rafael Correcher, Anastasia Kontratevidi, Marian Lledó, Marta R. Sobrecueva, Teresa Espasa, Rafael Soler, Lola Mascarell, José Saborit, Miguel Romaguera, Pilar Blanco, José Luis Falcó, Francisco Ferrer Lerín, Francisco Benedito, Vicente Picó Galache, Teresa Pascual, Arturo Tendero, Juan Ramón Barat, José Luis Morante, José Iniesta, Wences Ventura, Víktor Gómez, Juan Noyes Kuehn, Antonio Praena, Gregorio Muelas, José Antonio Olmedo, Rafael Coloma, Estel Julià, Juli Capilla, Pilar Verdú, María Barceló, Carlos Alcorta, Miguel Ángel Curiel y Alejandro Lorente.

Fachada del Café Malvarrosa, en Historiador Diago. Imagen del 'face' de Café Malvarrosa Espai Paral.lel.

Fachada del Café Malvarrosa, en Historiador Diago. Imagen del ‘face’ de Café Malvarrosa Espai Paral.lel.

Tan destacada programación de lecturas poéticas ha sido posible gracias, en los primeros tiempos de este proyecto, al querido amigo y admirado poeta José Luis Parra, y a la generosa complicidad de Juan Pablo Zapater, quien ha propuesto y presentado magistralmente la mayoría de estos actos.

Han leído sus relatos y presentado sus libros Abelardo Muñoz, Pepe Cervera, Vicente Marco, Miguel Sanfeliu, César Gavela, Miguel Mas, Jesús García Cívico, Ginés S. Cutillas, y en el Ciclo ‘En Clave Narrativa. Los relatos del Malva’, organizado por C.L.A.V.E. y Café Malvarrosa (con una excelente coordinación de Juan Luis Bedins, estimado colaborador en muchas de nuestras actividades) han participado Pepe Cervera, Miguel Sanfeliu, Amparo Andrés Machí, Raúl Borrás, César Gavela, Marian Torrejón, Luis Auñón Muelas, Manuel Giménez González, Rosario Raro, Miguel Torija, Irene Estrada, Luis Sánchez, Rafael Camarasa, Jesús Zomeño, Marta R. Sobrecueva y Rafael Soler.

Se han presentado libros de las editoriales Los Sentidos, Renacimiento, Tusquets, Menoscuarto, Calambur, Pre-Textos, Denes, Nau Llibres, La Mansarda, Contrabando, Opticks, etc., y la revista de poesía La Galla Ciencia.

Además de los citados anteriormente, han intervenido en los actos organizados otros escritores (Marc Granell, Fernando Delgado, Alfons Cervera), artistas (Yturralde, Pamen Pereira), galeristas (Rafael Ortíz, Tomás March), críticos y editores.

Una vida dibujando, de Juanjo Tornero.

Una vida dibujando, de Juanjo Tornero. Cortesía de Café Malvarrosa.

Otras actividades realizadas han sido la presentación de ‘ARTIFARITI ’10’ (Encuentros Internacionales de arte en territorios liberados del Sáhara Occidental), la mesa redonda ‘De Galerías’, las proyecciones del documental ‘Café Malvarrosa’ o del largometraje de animación ‘El viaje de Chihiro’ de Miyazaki (con motivo de la presentación de la Guía para ver y analizar El viaje de Chihiro, de Raúl Fortes), los homenajes ‘En recuerdo de Parra’, la presentación de los libros ‘Hasta más ver’, de José Luis Jover, ‘Entropía’, de José María Yturralde, ‘La moneda’, de Curro Canavese y ‘Una vida dibujando’, de Juanjo Tornero, del documental ‘Tan lejos de Dios’ y de las antologías de poesía mexicana de la frontera, de Uberto Stabile…las presentaciones del fanzine Arròs Negre, etc.

Nuestro local ha sido la sede del encuentro semanal de jugadores de Go (Club de Go Malvarrosa), por el que han pasado destacados jugadores de este milenario juego de estrategia de origen oriental. Hemos asistido a partidas entre campeones, lecciones magistrales, y sesiones más pedagógicas, abiertas a todos los interesados en el juego. Estos encuentros han sido el germen de la recientemente creada Asociación Valenciana de Go.

También la Asociación ‘La Vaca Multicolor’ organizó un ciclo de lecturas sobre diversos autores (Leopoldo Mª Panero, Charles Bukowski, Chuang-Tzu, Eduardo Galeano, Joan Margarit, Jorge Reichmann, Maram Al-Masri, Wislawa Szymborsca, etc.). Y otras asociaciones, de escritores, de artistas, de cinéfilos, han realizado reuniones y actividades en el Café Malvarrosa (C.L.A.V.E., Cazadoras Asociados, Afectados de Filmosis…).

En nuestras vitrinas hemos mantenido una importante selección de libros de las editoriales Pre-Textos, Renacimiento, Los Sentidos, Media Vaca, Campgràfic, etc.; y cómics y fanzines (en colaboración con Futurama).

Café Malvarrosa Espai Paral.lel ha editado dos entregas de la colección de poesía “Poema a poema’, la caja de grabados “Gravat a gravat’, la escultura-múltiple ‘En el aire’, de Julio Bosque, las cajas/catálogo ‘Retratos furtivos en el Malva’, de Gabriel Alonso, y ‘Dos hombres y un destino’, de Salva Álvaro y de Ximo Amigó, y dípticos, carteles, etc.

Desde Café Malvarrosa Espai Paral.lel, con el apoyo decidido de Carmen Monteagudo, José L. Falcó y Wences Ventura, se ha creado la editorial Leteradura (mayo 2013), que ha publicado los libros: ‘La Coleccionista’, de Juan Pablo Zapater, ‘Casa de los estudiantes de Asia’, de Wences Ventura, y ‘30 Niñas’, de Francisco Ferrer Lerín.

Ha llegado el momento, cinco años después, de dar por concluido este proyecto. Con la celebración de nuestro Quinto Aniversario, el 20 de mayo, finalizamos la programación de actividades en el local de Historiador Diago, y a finales de mes … bajaremos la persiana.

Muchas gracias a todos quienes habéis hecho posible que Café Malvarrosa Espai Paral.lel haya sido, durante estos años, un referente de la cultura y de la amistad.

Toni Moll (izquierda) y Víctor Segrelles, según Gabriel Alonso en su 'Relatos furtivos en el Malva'.

Toni Moll (izquierda) y Víctor Segrelles, según Gabriel Alonso en su ‘Relatos furtivos en el Malva’.

Toni Moll, Víctor Segrelles

 

Juanjo Tornero, toda una vida en dibujos

Una vida dibujando y Cuaderno de dibujante, de Juanjo Tornero
Intervendrán: Manel Granell, Víctor Segrelles y Juanjo Tornero
Café Malvarrosa
C / Historiador Diago, 20
Miércoles 10 de diciembre, a las 20.00h

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Café Malvarrosa presenta una serie de dibujos seleccionados del pintor y dibujante Juanjo Tornero, pertenecientes a sus libros ‘Una vida dibujando’ y ‘Cuaderno de dibujante’. Manel Granell y Víctor Segrelles intervendrán junto al autor en dicha presentación de sus publicaciones, acompañada de una exposición de sus dibujos, como parte de una obra realizada diariamente en cuadernos a lo largo de dos décadas.

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Se  trata de apuntes del natural, paisajes y múltiples vivencias, todas ellas reunidas como si fueran la memoria visual de un artista intuitivo, profesor de la Universitat de València. En ‘Una vida dibujando’, diseñado por Manel  Granell, se reúnen imágenes y apuntes creados por Tornero a lo largo de casi 30 años, concentrados en 200 páginas. Sin reglas, sin códigos plásticos definidos, con la intención pura y dura de comunicar todo aquello que sale del magín de su autor.

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

 

Cazadoras Asociados pintan a Crimea

Crimea, por Cazadoras Asociados
Café Malvarrosa
C / Historiador Diago, 20. Valencia
Hoy viernes 28 de marzo, de 20.00 a 23.00 horas

Ya habían hecho una exposición express en una finca por la Petxina, ocupando las paredes de la escalera y vendiendo alguna que otra pieza entre subidas y bajadas de piso. Ahora repiten experiencia, tras haber pasado un cierto tiempo que se les hacía largo. Reunidos en el Café Malvarrosa, barruntando proyectos que no terminaban de ver la luz, decidieron espolear el ánimo con un arranque súbito. José Morea propuso una exposición sobre Crimea, porque allí terminó la segunda gran guerra y parecía iniciarse la tercera, y motivados por tan explosiva declaración de intenciones el colectivo Cazadoras Asociados se puso manos a la obra. El resultado, fruto de ese trabajo express, se verá hoy viernes en el Malvarrosa: 12 obras de 12 artistas con el conflicto ucraniano como excusa creativa.

Obra de Ximo Amigó para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa

Obra de Ximo Amigó para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa

“Crimea se plantea más como concepto, que como cuestión política”, explica Morea, que tampoco descarta el trasfondo ideológico, porque “a los artistas nos preocupa lo que pasa a nuestro alrededor”. Y lo que pasa allá a lo lejos, con Rusia volviendo a aparecer como el malo de una película con enrevesada trama, ha servido de acicate a los artistas de Cazadoras Asociados, mezcla de sustantivo femenino y adjetivo masculino como prueba de la contradicción que motiva al grupo. Un grupo formado por 18 artistas de diferentes estilos y motivaciones que, reducido para esta ocasión a 12, han encontrado en Crimea el objeto de sus respectivas propuestas plásticas.

Juegos de palabras

Las hay, lógicamente, de todas formas y colores: “Desde el pop a la abstracción lírica, pasando por la figuración fría”, según revela Joan Verdú, que junto a Ximo Amigó, Julio Bosque, Calo Carratalá, Toni Doménech, Marcelo Fuentes, Antonio Girbes, JARR, Guillermo Peyró Roggen, Manolo Rey, Pepe Romero y el propio José Morea, conforma la docena de Cazadoras Asociados en torno a Crimea. Los desastres bélicos siempre han concitado la mirada entre estupefacta y crítica de los artistas. Quizás porque lo real de la experiencia humana, en tanto hábitat de lo incognoscible, es después de todo el motor de la creatividad: de la nada, o partir de su experiencia, nacen a duras penas ciertas pinceladas de vida.

Obra de Marcelo Fuentes para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Obra de Marcelo Fuentes para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Joan Verdú, por ejemplo, se centra en el juego de palabras. De manera que Crimea deja de ser Crimea, para convertirse en A crime por la simple traslación de una de sus letras. Y, así, el crimen, sin duda triste paisaje de todo conflicto bélico, aparece como una de las referencias mayores en la obra express de Verdú, amortiguador jocoso de ese fondo real que nubla el pensamiento durante la guerra. José Morea también hurga en la llaga del dolor con cataplasmas lingüísticas. En su caso, Crimea se transforma en Lacrimea. Una lágrima roja fruto de la herida abierta en la extinta Unión Soviética, de la que sigue manando un río de sangre roja.

Nada corriente

Como señalan Morea y Verdú, cada cual ha tratado el tema de Crimea a su manera,  a veces con alusiones más o menos directas, o bien abordando la irrupción de la nueva bestia con veladuras, metáforas o abstractos acercamientos. “No somos una corriente artística, porque cada uno es de su padre y de su madre, pero sí es verdad que solemos crear en torno a determinadas temáticas”, apunta Joan Verdú. En este caso, Crimea, como antes lo fue el tema de la escalera. Y luego vendrán otros. De hecho, ya tienen prácticamente cerradas las dos próximas exposiciones express, que prefieren no adelantar. Una en el refugio del Instituto Lluis Vives y la otra… “Mejor no lo pongas, porque falta sellar el acuerdo”, apunta Verdú.

Obra de Guillermo Peyró Roggen para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Obra de Guillermo Peyró Roggen para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

“Huyendo de lo comercial”, explica Morea, Cazadoras Asociados busca mediante todas estas intervenciones plásticas de un solo día, que el arte se salga de las vías convencionales para iluminar otros derroteros, otras salidas de madre. El Café Malvarrosa, donde ahora suelen reunirse después de hacerlo en el antiguo estudio de Paco Bascuñán, será el nuevo laboratorio de experimentación de este inquieto, cáustico, dubitativo e imprevisible colectivo de artistas ahora en pie de guerra. Mejor dicho, a pie de guerra. Les duele lo que pasa y van y lo pintan.

Obra de José Morea para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa

Obra de José Morea para la exposición express sobre Crimea. Imagen cortesía de Café Malvarrosa

Salva Torres

Ágora en el Café Malvarrosa

Ágora de Enrique Carrazoni
En Café Malvarrosa Espai Paral.lel
C/ Historiador Diago, 20. Valencia
Inauguración el 4 de Diciembre a las 20:00 h.
Hasta el 10 de Enero

Ágora es un acercamiento para reavivar su significado primigenio: espacio donde se reúnen los ciudadanos para intercambiar ideas, tanto culturales, festivas,  políticas, para transformar el pulso de la ciudad.

La muestra que se propone, es una serie de panorámicas de 360º realizadas en la ciudad de Valencia en la última década, acompañadas de imágenes del barrio del Cabanyal en formato cuadrado, y todas ellas con movimientos de gente que por diferentes razones han coincidido en un mismo espacio.

Fotografía de Enrique Carrazoni, imagen por cortesía de la galería.

Fotografía de Enrique Carrazoni, imagen por cortesía de la galería.

Los sobrios retratos de Gabi Alonso en el Malva

Retratos furtivos en el Malva, de Gabriel Alonso
Café Malvarrosa
C / Historiador Diago, 20. Valencia
Hasta el 19 de noviembre

Sin tener la longevidad o el glamour del famoso Café Gijón del paseo de Recoletos de Madrid, lo cierto es que a su manera el Café Malvarrosa ha ejercido en Valencia un papel similar. No han pasado por él, Mata Hari, González-Ruano, Lorca, Sánchez Mejías, Celia Gámez, Jardiel Poncela, Camilo José Cela o Umbral, pero sí lo han hecho personajes tan ilustres como Josep Pla, Joan Fuster o Georges Moustaki, por citar algunos.

Retrato de Víctor Segrelles en 'Retratos furtivos en el Malva', de Gabriel Alonso. Imagen cortesía de Café Malvarrosa

Retrato de Víctor Segrelles en ‘Retratos furtivos en el Malva’, de Gabriel Alonso. Imagen cortesía de Café Malvarrosa

Desde que abriera sus puertas en 1978, y vuelto a abrir en 2010, tras diez años cerrado o en barbecho, el Café Malvarrosa no ha dejado de acoger exposiciones, encuentros literarios y acaloradas tertulias por las que han ido pasando algunos de los artistas y personajes más emblemáticos de la ciudad. Allí, acodados en la larga barra del café que aún atesora su antigua caja registradora, se congregan a diario asiduos penitentes de la sociedad y la cultura valenciana, que siguen encontrando en el Café Malvarrosa un lugar donde apaciguar su sed literal y literaria bañada en copiosas charlas.

Retrato de Guillermo Peyró Roggen para 'Retratos furtivos en el Malva', de Gabriel Alonso. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Retrato de Guillermo Peyró Roggen para ‘Retratos furtivos en el Malva’, de Gabriel Alonso. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Uno de esos asiduos es Gabi Alonso, que con su bloc y su lápiz no ha dejado de tomar notas y dibujar a otros artistas y personajes que, como él, aterrizan por el café tras una jornada agotadora atravesando el desierto cultural de una ciudad que se enciende por abajo, una vez constatado el frío que llega de arriba. Y con ese bloc y ese lápiz, Gabi Alonso ha ido realizando una serie de retratos de algunos de esos personajes que ahora el Café Malvarrosa expone en sus paredes. Retratos en acuarela que, como el propio artista dice, le han salido “más sobrios que de costumbre”. A él, “pintor más ebrio que sobrio”, que siempre va con su libreta “haciendo apuntes” de lo que le rodea.

Retrato de Wences Ventura para la exposición 'Retratos furtivos en el Malva', de Gabriel Alonso. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Retrato de Wences Ventura para la exposición ‘Retratos furtivos en el Malva’, de Gabriel Alonso. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Artistas plásticos, poetas, novelistas, dibujantes, actores y periodistas han sido objeto de su mirada entre ingenua, perpleja, irónica y mordaz, hasta completar ese conjunto de retratos, cuya colección puede adquirirse comprando la caja de reproducciones de las acuarelas seleccionadas en una tirada de 50 ejemplares. Y como el sueño de Gabi Alonso es que la vida surja de sus manos “con la misma fluidez que la captan mis ojos”, los retratados aparecen como figuras que fluyen entre una gama de vaporosos colores, adoptando posturas y gestos que el artista se limita a reproducir como cazados al vuelo.

Retrato de Jaime Giménez de Haro para 'Retratos furtivos en el Malva', de Gabriel Alonso. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Retrato de Jaime Giménez de Haro para ‘Retratos furtivos en el Malva’, de Gabriel Alonso. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Reconoce que algunos de esos retratos parten de fotografías que Toni Moll y Víctor Segrelles, maestros de ceremonias del Café Malvarrosa, le han proporcionado. También Susana Benet ha contribuido con sus imágenes. Algo que no es habitual en su proceder. “Trabajar con fotos no es exactamente lo mío, pues la imagen revelada se interpone como un elemento ‘objetivo’ entre el asombro de los ojos y la espontaneidad de las manos”. De manera que la ebriedad, fruto de esa mezcla de asombro y espontaneidad, ha dejado paso a esos retratos “más sobrios” agrupados bajo el título de Retratos furtivos en el Malva. Apostado tras su bloc, ya sea in situ o detrás del burladero de las fotografías, Gabi Alonso ha logrado hacerse con parte de la fauna que prolifera por el Café Malvarrosa. El resto de la fauna ya espera su próxima entrega de retratos ebrios.

Retrato de Toni Moll para 'Retratos furtivos en el Malva', de Gabriel Alonso. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Retrato de Toni Moll para ‘Retratos furtivos en el Malva’, de Gabriel Alonso. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Salva Torres

“La crisis ha ajusticiado el materialismo”

Entrevista al poeta Juan Pablo Zapater por su libro La velocidad del sueño
Editorial Renacimiento
De venta en librerías

Salinas, Neruda, Hernández, Aleixandre, Lorca, Juan Ramón Jiménez y Rabindranath Tagore. Fueron los primeros guías que iniciaron a Juan Pablo Zapater (Valencia, 1958) en la poesía cuando era un niño. Una colección de libros de estos autores, un tesoro que encontró en el cajón de la mesita de noche de su madre,  lo contaminó con el veneno de la poesía y desde entonces se consagró a ella, alternando periodos de voz y de silencio. Este otoño su voz se alza doblemente con la aparición de dos de sus poemarios separados por veintidós años: La velocidad del sueño (Renacimiento) Premio de la Crítica literaria Valenciana y una reedición de La coleccionista, Premio Fundación Loewe, 1989 realizada por Leteradura.

Juan Pablo Zapater. Foto: Salvador Álvaro Nebot

Juan Pablo Zapater. Foto: Salvador Álvaro Nebot

¿Cómo ha evolucionado el Zapater hombre y poeta entre estos dos libros?

Estoy plenamente convencido de que no se escribe igual a los veintitantos años que habiendo sobrepasado la frontera de los cincuenta. Tampoco se vive de la misma forma, ni corporal, ni espiritualmente. Porque si bien las cuestiones eternas que desvelan al ser humano en sus diferentes edades no varían en su esencia, sí que resultan distintos los puntos de vista desde los que se observan y se asimilan. En mi primer poemario, La coleccionista, o en este último recientemente publicado en Editorial Renacimiento, La velocidad del sueño, se tocan temas como el amor, la soledad, el placer, el desengaño o la muerte, pero la mirada del poeta ya no es la misma, como tampoco es idéntico el sentimiento que esa mirada le provoca. Quizás ahora exista menor ímpetu, menor vehemencia contenida en mis poemas, aunque han ganado absolutamente en cuanto a la profundidad, a la matización y a la autenticidad de lo expresado.

¿Qué impresión le causa verlos en sus manos?

Cuando tomo en mis manos los dos libros, el de mi juventud y el de mi madurez, llego a reconocerme en ambos, pero me identifico más con el último escrito, como es natural. Es lo mismo que repasar las fotografías de un viejo álbum y después contemplar tu imagen de hoy en el espejo. En todo caso, cada nuevo libro no deja de ser un puente entre el poeta que uno fue y el que será, con la continuidad y el alcance que la poesía y la propia vida le concedan.

¿Cuáles son los temas recurrentes en sus poemarios?

Cualquiera que lea La coleccionista se da cuenta al momento de que el amor pasión y el erotismo son los temas predominantes en el libro. Eso no quiere decir que no aparezcan en segundo plano otra serie de cuestiones que ya entonces formaban parte de mis preocupaciones vitales, como la soledad y el desengaño, por poner dos ejemplos. Lo que resulta evidente es que, sin dejar de lado lo anterior, en La velocidad del sueño se amplía mi universo poético y se abordan nuevos temas como el del menoscabo de la fe, la consagración de la amistad, el valor de la familia, la celeridad del paso de los años o la consideración de la vida como un hotel de paso.

Portada de los libros de Juan Pablo Zapater, La velocidad del sueño y La coleccionista.

Portada de los libros de Juan Pablo Zapater, La velocidad del sueño y La coleccionista.

¿Hay vida más allá de la poesía de la experiencia?

La poesía es tan generosa que en su seno admite muy diversos credos. Lo que verdaderamente importa no es el tipo de poesía que se escriba o se lea, sino que se trate en todo caso de buena poesía. La literatura de calidad no sabe de tendencias, a veces surge como la flor silvestre y otras veces se cultiva como la flor de invernadero. Yo disfruto con toda clase de manifestación poética y no sólo con la que se basa en las palabras, también con la que se apoya en las imágenes o la música.

¿Cuál es la función de la poesía en estos tiempos tan malos para la lírica?

Yo no creo que los de hoy sean tan malos tiempos para la lírica. De hecho cada vez se programan más actos, se crean más asociaciones, se adivina un mayor interés de la gente por el fenómeno poético y se crean nuevas editoriales, como esta surgida del Café Malvarrosa de Valencia que ha reeditado mi primer libro, bajo el sello de Leteradura editores. Acabamos de dejar atrás un largo periodo de materialismo que la propia crisis económica se ha encargado de ajusticiar en la plaza pública. Tal vez a partir de ahora el ser humano se dé cuenta de que su bien más preciado reside en la espiritualidad, en la riqueza interior que es capaz de atesorar y compartir. La poesía es un buen camino para conocerse, para intentar salvarse del vacío existencial que todo hombre y mujer llega a sentir en tantas ocasiones a lo largo de su vida.

¿Le preocupa la creciente competencia de las redes sociales, blogs, microrrelatos y  otras propuestas que absorben el tiempo y el interés de los presuntos lectores?

¿Debería estar preocupado por eso? Creo que el poeta tiene que dedicarse fundamentalmente a observar, sentir y escribir, a pesar de que no pueda quedar aislado del inquieto y cambiante mundo que le rodea. Si en palabras de Eliot la “Poesía es la zona de intersección de lo intemporal con el tiempo”, será necesario que el poeta se adapte a ese tiempo que le ha tocado vivir, pero igualmente será preciso que contribuya a preservar lo que de mágica intemporalidad encierra el hecho poético. Luego vendrá a plantearse el posible interés de los lectores, que siempre los habrá, aunque ya se sabe que la poesía va para la “inmensa minoría” a la que dedicó su obra Juan Ramón Jiménez.

Juan Pablo Zapater. Foto: Carles Gisbert

Juan Pablo Zapater. Foto: Carles Gisbert

¿Se interesa por la poesía que hacen hoy los jóvenes?

Claro que me intereso por lo que hoy escriben los jóvenes poetas. De lo contrario estaría perdido como un ciego sin lazarillo en mitad de una inmensa plaza desconocida. Y además, gozo leyendo a muchos de ellos. En nuestra Comunidad van apareciendo nombres, como los de Lola Mascarell, primera mujer que ha obtenido el prestigioso Premio Emilio Prados, Natxo Vidal, candidato al último Premio de la Crítica literaria valenciana, o Bibiana Collado Cabrera, reciente ganadora del Premio Arcipreste de Hita, por citar sólo algunos de los ejemplos que conozco y que ya están recibiendo un merecido reconocimiento.

¿Nunca sintió la tentación de pasarse a la prosa?

No, nunca he sentido ese impulso, ni como autor de novela, ni como creador de cuento, ni siquiera como escritor de prosa poética. Tal vez esto último lo haga algún día, pero siempre será buscando otros caminos para desplegar mi poesía, para experimentar con ella. Admiro a los narradores y disfruto enormemente leyendo sus obras, esos formidables entramados de palabras que transcurren como ríos caudalosos hacia su desembocadura, pero yo prefiero el rumor de ese arroyo cristalino o la densidad contenida de esa oscura ciénaga que, según los casos, se adivina en cada poema.

Juan Pablo Zapater. Foto: Carles Gisbert

Bel Carrasco

El Salón de Primavera del siglo XXI

Toni Signes, L’opció de ser (III) Entregats al silenci, 2013

SALÓN de PRIMAVERA
Café Malvarrosa ESPAI PARAL·LEL
Historiador Diago, 20
Inauguración: jueves, 14 de marzo, a las 20’00 h
Del 14 de marzo al 17 de mayo de 2013
De lunes a viernes, de 18’00 a 22’00 h

Lorena Beferull
Dadi Dreucol
Toni Signes

Seleccionados por
JOSÉ SABORIT
PACO DE LA TORRE
JOËL MESTRE

Durante la segunda mitad del s. XX se generalizó en nuestro país la organización -por parte de instituciones culturales y galerías- de exposiciones y certámenes orientados a presentar y promocionar, bajo unos criterios u otros, las obras y los artistas más destacados entre los creadores más jóvenes del momento. En muchas ocasiones se titularon “Salón de Primavera”. En esa tradición se enmarca dicha exposición presentada durante marzo y abril en Café Malvarrosa Espai Paral.lel.

Para esta primera edición se ha contado con la colaboración especial de Paco de la Torre, Joël Mestre y José Saborit. Artistas con una trayectoria consolidada y profesores del Departamento de Pintura de la Facultad de Bellas Artes. Cada uno de ellos se ha encargado de elegir y proponer a un artista para este proyecto.

LORENA BEFERULL, DADI DREUCOL y TONI SIGNES han sido, finalmente, los tres seleccionados. Sin duda, tres interesantes propuestas artísticas en cuanto a los creadores más jóvenes. Con esta exposición se espera contribuir a un mayor conocimiento y proyección de sus trabajos, de sus obras.

1 LORENA BEFERULL

Domesticando la mística

Café Malvarrosa

Joan Verdú

Valencia

C/Historiador Diago, 20

Hasta el 5 de marzo

La manera que tiene Joan Verdú (Alzira, 1959) de tomarse en serio el arte es recreándolo en quince pizarras. Sobre ese fondo negro de nuestra más tierna infancia, el artista va depositando el óleo a modo de tiza para ir revelando distintas caras, todas ellas humorísticas, de la relación entre el arte y la vida. 

Ha titulado el conjunto Mystique doméstique, que es su manera de que la obra de arte aterrice en lo cotidiano, después de andarse por las ramas de lo trascendental. El motivo del perro Snoopy no deja de ser otra forma de tocar con los dedos lo que de natural tiende a perderse por los vericuetos del pensamiento intelectual. Mística doméstica o cómo domesticar esa mística del arte que a veces se va por los cerros de Úbeda. 

Joan Verdú ha realizado este trabajo con pizarras que ha ido comprando en las tiendas chinas. No es, paradójicamente, un trabajo de chinos, sino la más libertaria manera de dejarse llevar por lo que esas quince pizarras le iban susurrando tiernamente.