La inextricable fiesta de la señora Dalloway

‘Mrs. Dalloway’, de Carme Portaceli
Adaptación de la novela ‘La señora Dalloway’ (1925), de Virginia Woolf
Con Blanca Portillo e Inma Cuevas, entre otros
Teatro Principal
Barcas 15, València
Hasta el 12 de enero de 2020

Erigida en una obra de referencia inexcusable en el devenir del modernismo anglosajón y al calor de la vanguardia literaria de entreguerras, ‘La señora Dalloway’, cuarta novela de la eximia escritora londinense Virginia Woolf, ha visto refrendado su vigor estilístico y denuedo semántico a la sombra requerida y contemporánea de su mayúscula figura y ecuménica autoría.

Por ello, se antoja francamente incitante transitar bajo la techumbre perfumada de la Bright Young People y sus cuitas de interbellum, sobre el espinazo vertebral del monólogo interior y los flujos de conciencia que perfilan la deriva narrativa y, por ende, existencial de Clarissa Dalloway durante la jornada en la que acontece la diégesis –epicentro de los preparativos de una ínclita fiesta de sociedad por la que habrán de sucederse nebulosos episodios del pasado y vestigios idiosincrásicos–, en cuyo microcosmos de atribulados personajes Woolf disemina, mediante un dechado manejo de la analepsis, asuntos tan controvertidos (entonces) como universales (vigentes): insania, depresión y suicidio, represión sexual, lesbianismo, bisexualidad y feminismo, amén de conflictos y turbulencias sociales e intergeneracionales más radicalmente emparentados con el período en el que fue publicada la novela.

Blanca Portillo como Clarissa Dalloway durante un instante de la función. Fotografía cortesía del IVC.

Si con sugerente y dispar resultado, los cineastas Marleen Gorris –’Señora Dalloway’ (1997)– y Stephen Daldry –’Las horas’ (2002), adaptación cinematográfica de la novela homónima de Michael Cunningham (1998), inspirada en la obra de Woolf y que toma por título uno de los enunciados manejados original y transitoriamente por la escritora– hubieron procurado adecuación audiovisual a la compleja y retórica estructura del relato, no debía ser menor la tentación y el brete de transmutar los dominios de ‘La señora Dalloway’ en hacienda escénica.

De este modo, instituida como una de las producciones de referencia de la temporada del Teatro Español, y tras su estancia navideña en el Teatre Nacional de Catalunya, recala en el Teatre Principal del València ‘Mrs. Dalloway’, bajo la dirección de Carme Portaceli –quien rubrica la versión junto a Anna María Ricart y Michael De Cock (director del KVS o Teatro Nacional Flamenco de Bélgica)– y la figura de Blanca Portillo encabezando el cartel (apriorísticos elementos de seducción que justifican su inmaculado resultado en taquilla).

Así, con encomiables propósitos e irregulares aciertos (siendo benevolente) cobran acción morfológica las introspectivas aflicciones de los personajes de Woolf, sintetizados en ocho caracteres y diversas licencias –textuales y tecnológicas– que procuran economizar la puesta en escena y actualizar a las predilecciones coetáneas algunos de los temas explícitos y subyacentes manejados en la obra original.

La actriz Inma Cuevas (Sally). Fotografía cortesía del IVC.

Para ello, Portaceli, Ricart y De Cock se hubieron servido de los diarios y la carta manuscrita de suicido de la escritora con el fin de rubricar una de las más relevantes permutas de la presente versión: los personajes de Angélica (contenida y aséptica Gabriela Flores) –escritora flagelada por trastornos del estado de ánimo y trasunta de Woolf– y su esposo Max (excesivo atletismo y correcta acentuación la de Jimmy Castro), en sustitución del soldado Septimus y su novia Lucrezia. Una decisión de atractivos designios que naufraga en su disposición, al igual que zozobran buena parte de los elementos compositivos –ignominioso cierto empleo de la música original y el espacio sonoro procurado por Jordi Collet y el diseño de video de Miguel Ángel Raió, más propios de un ejercicio audiovisual de conciencia plena o mindfullness– y escenográficos –Anna Alcubierre convierte en insípido galpón las posibilidades de la caja escénica, por la que se pierde y empequeñece el octeto interpretativo, y acierta en el empleo efectista de sucesivos cortinajes que van acortando la perpendicular–.

Porque esta decidida versión de ‘Mrs. Dalloway’ principia y concluye erigida en un documento inextricable, argumentalmente ininteligible sin el sustento de la lectura original, confusa en su constitución, y excesiva, urgente y epidérmica en la evolución sentimental del apremiante arco de sus protagonistas, cuyo elenco actoral supervive con dignidad y cierto oficio. Plausible, aquí, el magisterio habitual de Blanca Portillo –capaz de enaltecer con su prosodia el desnortado rumbo de la obra– y la heterodoxa cadencia de Inma Cuevas, quien logra elevar a Sally por encima de la efervescencia protagónica de la presente señora Dalloway.

Blanca Portillo en la imagen promocional de ‘Mrs. Dalloway’. Fotografía de Sergio Parra cortesía del IVC.

Jose Ramón Alarcón

«Siempre he querido cantar en un escenario»

Santi Millán Live!
Teatro Flumen
C / Gregorio Gea, 15. Valencia
Hasta el 17 de noviembre

El actor y cómico Santi Millán vuelve a Valencia con un nuevo espectáculo en el que nos promete y asegura muchas risas. Después de triunfar en series como Siete vidas o Frágiles y de recorrer media España con sus espectáculos, en esta ocasión nos trae Santi Millán Live!, su espectáculo más personal que se puede ver en el Teatro Flumen hasta el 17 de noviembre.

Santi Millán. Fotografía: Daniel Ebo.

Santi Millán. Fotografía: Daniel Ebo.

Pregunta: Dices que éste es uno de los espectáculos más personales de tu carrera, ¿por qué?
Respuesta: Porque en este espectáculo hago aquello que realmente me gusta hacer. Santi Millán Live! es un espectáculo que reúne tres de mis grandes pasiones: la música, el sexo y el humor. Además, en Santi Millán Live! recupero una manera de actuar en el teatro propia de mis inicios en La Cubana, donde la interacción con el público y la improvisación jugaban un papel muy importante.
P.- ¿Cuáles son las claves de este espectáculo?
R.- Es un espectáculo para pasarlo bien. El público que viene a verme me dice que ha pasado un rato muy divertido. La gente tiene ganas de pasárselo bien y ahora más que nunca.
P.- Vemos que habrá una interacción con el público, ¿es importante que el público se sienta parte de los espectáculos, que participe en ellos?
R.- A mí me gusta que así sea. Me gusta el teatro porque puedes tener un contacto más directo con el público y hacer que forme parte del espectáculo.

Santi Millán. Foto: Daniel Ebo.

Santi Millán. Foto: Daniel Ebo.

P.- En el espectáculo dices que te gustaría ser una estrella de la canción, ¿esto es cierto?
R.- Más que una estrella de la canción, una estrella del rock. Me gusta mucho la música y por eso la incorporo en este espectáculo; llegados los 40 hay que hacer lo que realmente te apetece y yo siempre he querido cantar encima de un escenario.
P.- ¿Cuánto hay de personal o de autobiográfico en esta función?
R.- Algo de personal siempre hay cuando escribes un monólogo, de tus experiencias, pero cuando te subes a un escenario estás interpretando un personaje.
P.- Tras tantos años haciendo monólogos y haciendo reír. ¿Qué te ha aportado a tu vida dedicarte a esta profesión?
R.- Me ha aportado mucho. Es lo que siempre he querido hacer.
P.- ¿Qué ha significado para ti protagonizar Frágiles, una serie tan especial e íntima que fue la gran sorpresa del año pasado?
R.- Ha sido una gran experiencia. Mucha gente me conoce por papeles más cómicos y gracias a Frágiles me han podido ver en un registro más íntimo, dramático y sensible. La sensación que me llevo es que a la gente le ha gustado mucho la serie, constantemente me preguntan si va a haber una tercera temporada y eso quiere decir que a la gente le ha gustado.
P.- ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
R.- Ahora mismo estamos haciendo gira con mi espectáculo Santi Millán Live! por toda España. Además, estoy grabando una nueva serie para Telecinco, “El Chiringuito”, junto a Blanca Portillo y Jesús Bonilla, entre otros.

Santi Milán. Fotografía: Daniel Ebo.

Santi Milán. Fotografía: Daniel Ebo.

Laura Alfaro