Eduardo Marco, el “ladrón” de imágenes y significados

Eduardo Marco. Amazonas/Inside Istambul
Ansorena Galería de Arte
C/ Alcalá, 52. Madrid
Inauguración el 7 de marzo hasta el 18 de abril de 2016

El fotógrafo brasileño Eduardo Marco, muestra desde sus comienzos artísticos en Río de Janeiro y São Paulo una gran habilidad para otorgar sensualidad y poesía a sus fotografías. El viaje es el protagonista absoluto de su obra, muestra de ello es su actual exposición en Ansorena, donde el visitante puede disfrutar de dos de sus series más representativas: Amazonas, donde el fotógrafo se adentra en la selva, y Inside Istambul, con la capital turca como escenario de fondo. En lo referente a “Amazonas” y según palabras del propio artista:

En las profundidades del Caribe Amazónico hay un lugar oculto que los nativos llaman La floresta encantada. Tras varias horas remando en canoa, se llega a una jungla inundada y verdegrís de enormes esqueletos vegetales que emanan un silencio de muerte o de vida a punto de despertar…”

Después de su aprendizaje en Click Studios de Londres, donde asiste, entre otros, a Albert Watson, Annie Leibovitz, Michael Thompson o Nick Knight, dirige su carrera hacia la fotografía de moda, donde realiza grandes campañas para las principales revistas y periódicos. Según elpropio Marco, esta experiencia supone «una gran escuela para el fotógrafo».

A raíz de la publicación en Brasil de su primer libro fotográfico A Maior Praia do Mundo (2005), comienza a desarrollar con más ahínco su faceta artística y participa desde entonces en numerosas exposiciones. Su obra está representada en importantes colecciones de España, Francia y Reino Unido.

Por otra parte en “Inside Istambul”, el fotógrafo explora su faceta de “ladrón” de imágenes con estas palabras:

Fotografiando la ciudad vuelvo por la noche al hotel y desde mi habitación compruebo si alguien me ha seguido. Soy un ladrón. Tengo conmigo un montón de imágenes robadas y con suerte seis o siete muy valiosas. En Estambul ha sido una actuación calculada y temeraria: robo con allanamiento de morada. Eran casas vacías, pero llenas de luz y recuerdos y ausencias. Lo he robado todo.”

Inside Istanbul, Eduardo Marco, 2012. Cortesía de la galería.

Inside Istanbul, Eduardo Marco, 2012. Cortesía de la galería.

 

Hugo Schmölz, el fotógrafo secreto

Hugo Schmölz, “Principios Formales”
Casa sin fin
C/Dr. Fourquet, 11, Madrid
Hasta el 31 de marzo de 2016

La galería Casa sin fin de Madrid, nos presenta hasta el 31 de marzo la primera exposición individual en España de una figura tan prestigiosa como singular de la fotografía alemana anterior a la Segunda Guerra Mundial: Hugo Schmölz.

La obra de Hugo Schmölz esla tercera exposición que la galería dedica a la fotografía alemana de los años 20, 30 y 40: “Sospechosos.Flâneur en Berlín” (Casa sin fin, 2013) y “Deutsche Arbeit!” (Casa sin fin, 2014). En ellas, además del propio Schmölz, se introduce el trabajo de nombres como E.O. Hoppé, Paul Wolff, Sasha y Cami Stone… tanto desde la mirada del paseante como desde las del ingeniero o el arquitecto: la visión de conjunto y el detalle, la ciudad y la fábrica, la República de Weimar y la Alemania posterior.

Hugo Schmölznació en Baviera en 1879 y murió en Colonia en 1938. Colaboró con varios arquitectos a lo largo de su carrera, ocupándose de fotografiar viviendas unifamiliares y colectivas, urbanizaciones y edificios públicos, iglesias y fábricas durante la Alemania de los años 20 y 30, con una práctica cercana a la Neue Sachlichkeit (Nueva Objetividad) y la Neues Sehen (Nueva Visión). Son míticas sus imágenes para GAG Immobilien AG. Fue dueño de una técnica perfecta, la elegancia y precisión de sus fotografías en el trabajo de campo se complementaban con sus jornadas de retoque en el laboratorio. Padre de Karl Hugo Schmölz, alumno suyo y uno de los principales fotógrafos alemanes de arquitectura de postguerra, en cuyo estudio trabajó de aprendiz Candida Höfer. De hecho, la publicación reciente de algunos ensayos que recogen buena parte de la obra fotográfica de los Schmölz, demuestra la importancia de su influencia, apenas señalada hasta ahora, sobre la llamada Escuela de Düsseldorf.

Un fotógrafo casi secreto para muchos, pero cuyo “rescate” es ya imparable tras muestras recientes como Neue Baukunst: Architektur der Moderne in Bild und Buch, en el Landesmuseum für Kunst und Kulturgeschichte de Oldenburg (2013) y en el Bauhaus Archiv de Berlín (2014), o Hugo Schmölz und Werner MantzKölner Wohnbauten der 1920er/1930er-Jahre, en el SK Stiftung Kultur de Colonia (2015-2016).

Detalle de la exposición en Casa sin fin, 2016. Cortesía de la galería.

Detalle de la exposición en Casa sin fin, 2016. Cortesía de la galería.

 

Alessandro Marchi: Chueca como caso de estudio

Alessandro Marchi. Variables ocultas
Espacio Trapézio. Madrid
Hasta el 30 agosto de 2015
Presentación de Variables ocultas-Chueca: 17 de julio, 19 h.


Alessandro Marchi emplea la fotografía como una herramienta para registrar su experiencia errante por la ciudad. De esta manera capta las primeras impresiones obtenidas, aquellas historias que de manera aleatoria se interponen en su camino.

En esta exposición presenta el resultado de cuatro meses de residencia artística en Intercambiador Acart, durante los cuales realiza un recorrido fotográfico por la ciudad de Madrid a modo de acto psicomágico de creación instintiva.

Durante el primer mes el artista camina por la ciudad explorando cada día un área urbana diferente en busca de una historia o una idea que pueda ser materializada en un libro. A lo largo de estos 30 días desarrolla el proyecto Variables Ocultas, un trabajo a modo de LP donde cada libro es como una canción, una grabación en bruto, sin apenas masterización ni postproducción.

Marchi se propone a sí mismo realizar un libro al día. Toma esta decisión para superar la limitación impuesta por el perfeccionismo y el miedo al fracaso, con el propósito de finalizar un producto nuevo cada día, capturando la frescura de las ideas sin dejar que el cerebro las juzgue o las analice. Tras esto, las variables ocultas juegan un papel inesperado y el caos comienza a reinar.

En la segunda parte del proceso Marchi realiza un análisis de lo que aparece en esos 30 libros y lo usa como punto de partida para su siguiente trabajo, un fotolibro y una serie fotográfica sobre la ciudad de Madrid. La obra resultante trata sobre las múltiples alteraciones del entorno en que vivimos, sobre los cambios que se producen (en principio caóticos) en las zonas comunes y espacios públicos. Éstos son recibidos por una comunidad que los adopta y los aplica de manera regular, en resumen, cómo colectivamente la sociedad transforma el caos en un nuevo orden.

Alessandro Marchi. Variables ocultas. Cortesía Espacio Trapézio.

Alessandro Marchi. Variables ocultas. Cortesía Espacio Trapézio.

El artista camina por Madrid en busca de modificaciones generadas por el propio entorno urbano. Trabaja a través de series temáticas en las que registra las modificaciones urbanas que han sido aceptadas por la comunidad y se han convertido en un hábito. Modificaciones arquitectónicas, caminos desviados, soluciones temporales y cambios culturales que forman parte de este caos organizado en continuo cambio del que nuestras ciudades son testigo.

Marchi realiza un retrato de la ciudad a través del uso que las personas hacen del  espacio público. En palabras del artista “somos la ciudad en que vivimos y la ciudad es un reflejo de nosotros”.

En la tercera fase del proyecto Alessandro Marchi desarrolla un último libro tematizado de manera específica en el barrio de Chueca. Durante las dos primeras semanas el artista utilizará la sala de Espacio Trapézio como estudio de trabajo para desarrollar este último capítulo de Variables ocultas.

El viernes 17 de julio, se presentarán los resultados de ese libro y servirá de evento para celebrar el conjunto del proyecto Variables ocultas.

Alessandro Marchi (1975). Vive y trabaja en Stavanger (Noruega). Ha terminado recientemente una clase magistral de fotografía documental en la galería Noorderlicht en los Países Bajos. Los temas principales en su obra son los paisajes urbanos, la fotografía de calle, la psicoarquitectura y los temas sociales. Marchi ha expuesto anteriormente en Format Festival en Derby (Reino Unido); Instituto Goethe en Riga (Letonia); O rgan Vida Festival en Zagreb (Croacia); NMNP Project Space, Studio 17 y Tou Scene en Stavanger (Noruega).

Las últimas huellas de los Zonians

Matías Costa, Zonians
Freijo Gallery
General Castaños 7, 1° izqda. Madrid
Hasta el 24 de julio de 2015

En esta exposición, Matías Costa (Buenos Aires, Argentina 1973) vuelve a interesarse por el territorio, la identidad y la memoria, temas recurrentes en su obra fotográfica. Con este cuerpo de trabajo asume una investigación casi antropológica sobre una comunidad de personas que vivieron durante todo el siglo XX en la Zona del Canal de Panamá.
Estas imágenes, tomadas entre 2011 y 2013 en el Canal de Panamá y Florida, siguen las huellas de los Zonians y los últimos momentos de su existencia como comunidad.

Durante casi cien años, los Zonians vivieron desahogadamente en tranquilas comunidades tropicales a orillas del Canal de Panamá. Ellos se encargaban del mantenimiento de una de las mayores obras de ingeniería del mundo hasta su devolución a Panamá en 1999. Desde entonces se reúnen anualmente en Florida para evocar su paraíso perdido, conscientes de que cuando ellos desaparezcan su comunidad se habrá extinguido para siempre.

Imagen de la exposición Zodians, cortesía de la galería Freijo.

Imagen de la exposición Zonians, cortesía de la galería Freijo.

Texto de Horacio Fernández:

Es un paisaje alterado por la mano del hombre. Muy alterado esta vez. Antes de los ingenieros y los militares la Zona fue un pequeño fragmento de un gran bosque tropical, una selva que todavía hoy envuelve las construcciones y reaparece en sus grietas, que cada día que pasa son más abundantes.

Aguacero tras aguacero la naturaleza se adueña de la Zona, un paisaje que no se puede experimentar sin la inevitable melancolía ante las ruinas. Sin embargo, el conjunto de las imágenes demuestra que Matías Costa no se ha dejado arrastrar por sentimientos manidos.

Ya puestos, hay que señalar otro hecho infrecuente: tampoco se ha deslizado Matías Costa por el tobogán de la denuncia y la corrección política. Contar sólo que la zona fue un reducto colonial militar y que sus ruinas son un tanto románticas quizá sea suficiente para el periodismo, pero se queda corto.

El contrapunto que ha escogido Matías Costa es prestar atención a los actores que vivieron en aquel teatro de operaciones, los llamados ‘zonians’. En las fotografías vemos a unos, los que dicen con humor y realismo que están en peligro de extinción, cuando se reúnen para remojar sus recuerdos de la buena vida. También a otros, más jóvenes, que intentan volver y recuperar un improbable paraíso. Pero no lo conseguirán, ya que sin los privilegios de la ocupación la Zona no es muy distinta de la Costa de los mosquitos.

Los dramas y contradicciones de la Zona se encuentran en sus habitantes, la gente que disfrutó sus ventajas o padeció sus injusticias. Matías Costa ha retratado unos pocos de ellos, guardando las distancias, bajando la fiebre de la memoria, enfriando el calor agobiante de la historia, el ecologismo, la política y el periodismo juntos. Sus fotografías mantienen a raya el tópico y hacen pensar en algo más que en tiempos pasados.

Imagen de la exposición Zodians, cortesía de la galería Freijo.

Imagen de la exposición Zonians, cortesía de la galería Freijo.

Cristina de Middel: Esto es lo que hizo el odio

This is what hatered did, Cristina de Middel
PhotoEspaña 2015
La New Gallery
Inauguración: 3 de junio, 20 h.
Hasta el 18 de julio de 2015

This is what hatered did. Cristina de Middel. Cedida por la autora.

This is what hatered did. Cristina de Middel. Cortesía de la artista.

El título de la exposición de la fotógrafa Cristina de Middel, “This is what hatred did” (Esto es lo que hizo el odio) hace referencia a las últimas palabras que forman el libro titulado Mi vida en la maleza de los fantasmas escrito por Amos Tutuola el año 1964.

Este personaje enigmático vio como a los 5 años su pueblo era atacado por soldados, y tuvo que escapar hacia la Maleza sin su madre. Este lugar se caracterizaba por el misticismo y la magia que desprendía, poblado por espíritus yoruba. Amos Tutola estuvo aquí durante treinta años en los que vivó una aventura sin parangón, casado en dos ocasiones, coronado rey e idolatrado como un Dios.

A partir de este personaje y su increíble historia, la fotógrafa presenta la realidad de la Nigeria de hoy en día, con sus personajes, entornos y ambientes. Cambia la Maleza por Makoko, una barriada de la ciudad de Lagos, donde el conocimiento y la lógica no son relevantes, con acceso prohibido a extranjeros como pasa en la Maleza, donde el acceso al ser humano corriente parece estar prohibido por los fantasmas, creando así una metáfora perfecta.

This is what hatered did. Cristina de Middel. Cortesía de la artista.

This is what hatered did. Cristina de Middel. Cortesía de la artista.

Cristina de Middel incluye el punto de vista, las tradiciones, los miedos y las esperanzas de las personas a las que se dispone retratar, documentando la realidad de estas personas que viven en uno de los barrios más peligrosos de unos de los países más icónicos. Aun con esto, demuestra cierta ironía y sentido del humor con la utilización de máscaras o bigotes postizos.

A Quemarropa en Espacio Trapézio

Residencias A Quemarropa 2014
Espacio Trapézio
C/ Agusto Figueroa, 24. Mercado de San Antón, 2º planta. Madrid
Inauguración: Sábado, 15 noviembre – 13 h
Hasta el 14 de diciembre de 2014
La exposición se inaugura con la visita guiada de “El pelotón de ejecución” , una puesta en común de los artistas participantes de la primera convocatoria de la residencia.

Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Últimos preparativos. Cortesía Colectivo Cristal

Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Últimos preparativos. Cortesía Colectivo Cristal

La exposición Residencias A Quemarropa 2014 es el resultado de la iniciativa que el Colectivo Cristal, formado por Miriam Martínez Guirao, Arántzazu Ros, Saúl Sellés y Juan Fuster, puso en marcha el pasado mes de julio a raíz de las carencias percibidas al respecto por el colectivo en el entramado cultural de la ciudad de Alicante. Interesados principalmente en la creación contemporánea, el colectivo intentó generar una herramienta que hiciera fluir la información entre diferentes generaciones de artistas y profesionales del arte, construyendo una plataforma que ayudara a construir vínculos tanto dentro de la ciudad como en el exterior.

Joaquín Artime. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Joaquín Artime. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

A quemarropa como residencia, fue pensada en calidad de workshop para que los 10 artistas seleccionados gestionaran la difusión y proyección de su obra durante un periodo de 3 semanas (7 al 25 de julio). En el transcurso de la residencia los participantes disfrutaron de un programa de visitas de agentes y profesionales del sector artístico como críticos, comisarios, galeristas y otros artistas, en un espacio céntrico de la ciudad, la galería Parking Gallery, que constituyó la base de operaciones de la residencia. A su vez se generaron actividades en otros espacios de la ciudad de Alicante como The October Press, el Freaks Art Bar, el Fab Lab Alicante, el Maca Museo de Arte Contemporáneo de la ciudad de Alicante o la cooperativa Mistos.En la residencia participaron como profesionales las galerías Aural (Alicante), Espai Tactel (Valencia), Galería T20 (Murcia), los críticos y comisarios Javier Duero y José Luis Pérez Pont, y los artistas Aurelio Ayela, Marlon de Azambuja, Eduardo balanza, Javi Moreno, Pablo Bellot, Olga Diego, Luisa Pastor, Elio Rodríguez, Susana Guerrero.

Pau Figueres y Clara Sánchez. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Pau Figueres y Clara Sánchez. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Los residentes seleccionados en la primera convocatoria de la residencia dan forma a la muestra. Alicia García Núñez, íntimamente relacionada con la palabra, su investigación comienza en lo textual, pero incluye cualquier pieza gráfica resultante de su trabajo. Ana Pastor, trabaja alrededor de la dualidad identidad/muerte, el ser y el no-ser, trabaja con el cuerpo/carne, el dolor, la superación del trauma por la muerte, y lo plasma a través de su propio fluido vital, la sangre. Elena Sevilla, rescata de la memoria sucesos que no se sabe si existieron realmente o se han inventado por extraños, dolorosos e impactantes. Las imágenes superpuestas de Félix Gilabert Chiquillo narran los cambios convulsos y emociones que se generan en la adolescencia y acaban construyendo y asentando nuestra personalidad. Las letanías de Joaquín Artime nacen de la conjunción del lenguaje como barrera social, cultural y física en la interrelación de las personas. María Moldes utiliza el móvil como herramienta de trabajo en la calle para investigar las identidades que nos rodean por medio del retrato.Pau Figueres Clara Sánchez Sala muestran un trabajo conjunto que surgió en la residencia, donde unen la inquietud por el entorno, reflexionando acerca de éste y la manera de construir y habitar la existencia. Sara Caballero expone el conflicto existente entre los grupos étnicos que viven en la cuenca del río Xingu, Amazonas. Senna Theuwissen describe su ir y venir en constantes mudanzas a lo largo de su trayectoria vital.

María Moldes. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

María Moldes. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Shenna Teuissen. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Shenna Teuissen. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Sara Caballero. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Sara Caballero. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Félix Chiquillo. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Félix Chiquillo. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Alicia García Núñez. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Alicia García Núñez. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Elena Sevilla. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Elena Sevilla. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Ana Pastor. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Ana Pastor. Residencias A Quemarropa en Espacio Trapézio. Cortesía Colectivo Cristal

Lo último de Moisés Mahiques

Moisés Mahiques. La letra con sangre entra
Galería Fernando Pradilla
Calle Claudio Coello, 20. Madrid
Hasta el 26 de octubre

“Tal vez un historiador no pueda preguntar cuál ha sido la realidad esencial de la “clase obrera” como tal independientemente de determinados giros del lenguaje histórico en los que se le ha conferido un significado.”
Gareth Stedman Jones, Lenguajes de clase, 1983

“Before the words there was the voice
Before de verse there was the sound”
Shara Worden, Before the words, 2014

Escribir sobre un trabajo artístico siempre implica asumir una limitación; es imposible intentar aprehender con palabras una realidad que opera utilizando otros mecanismos. A fin de cuentas la palabra es un espacio elusivo, una fuga que puede llegar a sugerir pero que, al final, generará más vacíos. Si a esto unimos el hecho de que el objeto del que se habla es un proyecto en torno al lenguaje la dificultad se acrecienta y surge el primer territorio de conflicto ¿es posible criticar una realidad con las herramientas que ella misma ha generado?

No será está la única pregunta que surja en este espacio, un lugar donde nos hemos de confrontar a nuestra propia relación con la palabra y con las situaciones que ella sustenta y legitima. De ahí que Moisés Mahiques (Quatretonda, Valencia, 1976) nos evoque un lema “formativo” como título para su exposición: “La letra con sangre entra” y que dentro de este marco se nos muestren series de dibujos como “Términos” (2012-2014) y “Letra pequeña” (2014) junto al vídeo “2.263 días / raciones” (2014).

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Moisés Mahiques.  La letra con sangre entra. Cortesía del artista.

Si utilizamos una herramienta para establecer un comienzo podemos pensar en el Diccionario, elemento incluido en la muestra, como un facilitador en su supuesta neutralidad:

“letra. (Del lat. littĕra).

1. f. Cada uno de los signos gráficos que componen el alfabeto de un idioma.

2. f. Tradicionalmente, cada uno de los sonidos de un idioma.

3. f. Forma especial de los signos gráficos, por la que se distinguen los escritos de una persona o de una época o país determinados. (…)”
Diccionario de la lengua española | Real Academia Española, vigésima tercera edición, 2014

La definición se extiende a lo largo de toda la página, pero vamos a quedarnos con estas tres primeras. Nos encontramos así ante la grafía, el sonido y un rasgo que nos permite analizar un contexto (personal, histórico, territorial).

Podemos identificar estas tres realidades como unidades básicas que nos remiten al origen, a nociones neutras que configuran la palabra, el lenguaje y, por tanto, el pensamiento. Si tomamos los estudios de Denise Schmandt-Besserat sobre el origen de la escritura, la autora no sólo plantea un recorrido por la aparición de las primeras grafías, sino también por los intereses económicos y políticos que impulsan la aparición de las mismas. La autora también defiende la independencia de la escritura respecto al pictograma (dibujo) por lo que podemos afirmar que estas realidades surgen de forma paralela. El trazo es el portador de imágenes y conceptos, el dibujo y la palabra están más vinculados en nuestro imaginario de lo que pensamos en un primer lugar.

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Moisés Mahiques.  La letra con sangre entra. Cortesía del artista.

Pensamos a partir de la visión y el lenguaje, nuestras ideas se construyen en base a ellos, de ahí que exista ese interés por disciplinarnos, por mostrarnos cuales son las palabras nocivas y las imágenes prohibidas. Nuestra mente y nuestro cuerpo están regidos por estos tabús.

Esto es algo que hemos podido comprobar fácilmente en los últimos años. Palabras que se omitían o se cambian por otras menos perniciosas, empresas dedicadas al “naming”, asesores reescribiendo una realidad que, para una parte de la ciudanía, siempre ha sido así.

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Moisés Mahiques.  La letra con sangre entra. Instalación. Estructura de madera, pasta seca para sopa y pintura acrílica negra. Cortesía del artista.

“La letra con sangre entra” se articula en torno a estos ejercicios de disciplina, hablándonos de cómo la palabra ha sido un elemento de control y de cómo nos han “educado” y “reeducado” continuamente. Nuestro lenguaje se ha trasformado de una forma mucho más veloz de lo que nos atrevemos a reconocer y numerosos “Términos” han aparecido en nuestro vocabulario.

Las dos primeras series de dibujos nos evocan ese aprendizaje, los modos en los que aprendemos a no “salirnos de las líneas”, en los que domesticamos nuestro modo de expresión. Pero también los modos en los que las palabras pueden desmontar una idea y viceversa. Pero, como ya se comentaba anteriormente, la escritura y el dibujo son realidades colindantes.

Mahiques Moises 5

Moisés Mahiques.  La letra con sangre entra. Vídeo monocanal. HDV blanco y negro. 14’42”. Cortesía del artista

No es la primera vez que Moisés Mahiques investiga sobre los mecanismos de control, violencia y dominación y algunas de estas preocupaciones anteriores, la arquitectura, el espacio…, se repiten en las estructuras arquitectónicas presentes en la sala que evocan las que encontramos en el vídeo. A fin de cuentas este espacio es el lienzo y el marco y de la acción. Trece actores que han crecido con la actual situación económica lanzan 2.263 raciones de pintura y sopa de letras contra un espacio en blanco, las raciones coinciden con el número de días trascurridos desde la primera mención de la palabra crisis por parte de un jefe de estado hasta la actualidad.

2.263 días en los que nuestro lenguaje ha ido transformándose para adecuarse a los modos de dominación acordes con nuestra realidad social y económica. 2.263 días en los que nos hemos visto obligados a comprender nuevos términos y descifrar una nueva letra pequeña constriñendo nuestra capacidad de imaginar otros escenarios.

Mahiques Moises 1

Moisés Mahiques.  La letra con sangre entra. Cortesía del artista.

Eduardo García Nieto

Cristina de Middel. Nuevos conflictos

Cristina de Middel, Party
La New Gallery
C/ Carranza, 6. Madrid
Inauguración: 5 de julio, 20 h.
Del 5 de junio al 19 de julio de 2014

Cristina de Middel. Party. Imagen cortesía de La New Gallery.

Cristina de Middel. Party. Imagen cortesía de La New Gallery.

“If there is to be a revolution
…there must be a party”

Así es como empezaría el libro más icónico y políticamente comprometido del siglo si se le aplicara un filtro internacional. El filtro escondería las partes de los eslóganes y frases que eventualmente quedaron obsoletas en las últimas décadas y el libro es el pequeño Libro Rojo: “Citas del presidente Mao Tsetung”, el segundo que más veces ha sido publicado en la historia (tras la Biblia) pero que ahora sólo es posible encontrar en algunas tiendas turísticas en China.

En un intento de crear un objeto documental que fuerce los límites de documentar con imágenes, la serie “Party” presenta de forma deliberada un acercamiento personal a la sociedad china contemporánea y añade capas de significación al escoger una plataforma cargada. El uso de la censura para borrar las partes del texto que ya no tienen cabida en la rutina del país da como resultado unas páginas convertidas en guión donde las imágenes que acompañan construyen una serie de dípticos que de forma dinámica plantean la pregunta sobre la naturaleza real del Comunismo en China hoy en día.

Cristina de Middel. Party. Imagen cortesía de La New Gallery.

Cristina de Middel. Party. Imagen cortesía de La New Gallery.

La combinación entre este texto manipulado y las imágenes forma piezas de información con el fin de representar a China de una forma más completa, apelando a nuestros propios clichés con respecto al país y su estructura política bipolar. La serie reproduce la combinación de páginas del libro “Party” publicado por RM y por Archive of Modern Conflict y agrupa estampados de los textos censurados con imágenes tomadas por la artista Cristina De Middel durante sus viajes a China.

De nuevo el artista explora las fronteras y los límites en el uso de la fotografía a la hora de construir testimonios de manera gráfica y de plantear el debate sobre la formación de la opinión y la historia así como el rol que la fotografía ha tenido en ello hasta ahora.

Cristina de Middel. Party. Imagen cortesía de La New Gallery.

Cristina de Middel. Party. Imagen cortesía de La New Gallery.

 

A3bandas: Narrativas Culturales

Festival “A3bandas”: Narrativas Culturales
Galería Paula Alonso
Lope de Vega, 29. Madrid
Hasta el 25 de mayo de 2014

La galería Paula Alonso presenta dentro del Festival “A3bandas” la exposición Narrativas culturales comisariada por Bruno Leitao, y que recoge el trabajo de cuatro artistas Carlos Amorales (México, 1970), Marlon de Azambuja (Brasil, 1978), Miguel Palma (Lisboa, 1964) y Sara Ramo (Madrid, 1975).

Entre 1738 y 1742, J. S. Bach compuso Die Kunst der Fugue (El Arte de la Fuga); esta obra, publicada después de su muerte, quedó inconclusa. Musicólogos de diferentes épocas se acercaron a ella para finalizarla. Los resultados obtenidos en su aproximación fueron dispares y reveladores. Algunos señalan que la “ausencia de fin” –al igual que la Columna Infinita de Constantin Brancusi– fue deliberada, como si Bach hubiese querido impregnar a Die Kunst der Fugue de esa capacidad que muy pocas obras poseen, la de escapar al tiempo.

Fotografía de una salas de la Galería Paula Alonso en las que se recoge la muestra expositiva "Narrativas Culturales". Imagen cortesía de la galería.

Galería Paula Alonso. “Narrativas Culturales”. Imagen cortesía de la galería.

Narrativas Culturales es una exposición cuyo punto de partida ha sido la obra Ámsterdam de Carlos Amorales. Ámsterdam plantea como “la destrucción” forma parte de lo inesperado en el devenir de una cultura. La forma perversa en la que algunas veces es usado este proceso y en la manera en que actuara sobre los individuos produciendo la disociación de los mismos es uno de los pilares sobre los que se ha construido la muestra. Las metáforas que incorpora esta obra sirven de detonante para establecer diálogos imposibles con las otras piezas de la exposición. Así Antes, Después, Ahora de Sara Ramo, Up and Down de Miguel Palma y las plantillas de Marlon de Azambuja conversan de forma transversal en el espacio expositivo.

Narrativas Culturales aborda la capacidad inherente humana en la construcción de sistemas organizativos para una posterior sistematización de sus procesos de creación determinando el surgimiento de una idea hegemónica u otra. Precisamente, de entre las construcciones humanas, las metanarrativas son las que permanentemente han estado cuestionadas. En la actualidad, éstas siguen bajo sospecha, y a traves de sus construcciones, basadas en la razon, siguen siendo discutidas mediante discursos paralelos donde realidad y ficción coexisten para formar parte del imaginario colectivo. Carlos Amorales, Sara Ramo, Miguel Palma y Marlon de Azambuja establecen una dicotomía entre la idea Iluminista como desarrollo de una sociedad y el pensamiento mediante el cual el individuo se desarrolla desde sus orígenes.

Fotografía de una salas de la Galería Paula Alonso en las que se recoge la muestra expositiva "Narrativas Culturales". Imagen cortesía de la galería.

Galería Paula Alonso. “Narrativas Culturales”. Imagen cortesía de la galería.

Es Sara Ramo quien nos introduce a través de Antes, Después, Ahora en el caos organizado que acontece en los procesos creativos. La confusión como herramienta de trabajo. El taller de la artista sirve como alegoría del sistema de construcción de una Cultura.

La investigación de Miguel Palma plantea una mirada sospechosa de la tecnología y la manera en que ésta se circunscribe en el sistema de valores dentro de la morfología social. En la visión no‐utópica de Palma subyace una ironía casi constante que revela los sueños –irrealizables‐ que esconden las máquinas modernas y las promesas que las encierran.

Fotografía de una salas de la Galería Paula Alonso en las que se recoge la muestra expositiva "Narrativas Culturales". Imagen cortesía de la galería.

Galería Paula Alonso. “Narrativas Culturales”. Imagen cortesía de la galería.

Marlon de Azambuja indaga en la historia del arte para desvelarnos las líneas maestras que se articulan en la evolución de la naturaleza humana. En Narrativas Culturales Azambuja busca la huella del objeto como registro único de su propia existencia. Standardgraph 1310, Faber Castell 172601, Standardgraph 7343… son las pinturas supervivientes que han conseguido escapar a la rigidez y el control de la forma contenida en la plantilla.

Nos gusta pensar en J.S. Bach y en la infinidad de Die Kunst der Fugue o en J.S.Bach y Die Kunst der Fugue conclusa, sea como fuere, Bach nos adentra en una polisemia propia que se recoge en esta muestra a través de los múltiples procesos interculturales. Herramientas que aplican los artistas seleccionados para reconstruir la oralidad, la escritura y la ideología. Ya sea un proceso de deconstrucción o creación, todos ellos nos hacen cuestionar los métodos que sustentan el conflicto entre lo cotidiano –como narrativa individual– y lo hegemónico.

Bruno Leitão

Fotografía de una de las salas de la Galería Paula Alonso en la que vemos una obra de Carlos Amorales. Imagen cortesía de la galería.

Galería Paula Alonso. Carlos Amorales. Imagen cortesía de la galería.