Lo último de Moisés Mahiques

Moisés Mahiques. La letra con sangre entra
Galería Fernando Pradilla
Calle Claudio Coello, 20. Madrid
Hasta el 26 de octubre

“Tal vez un historiador no pueda preguntar cuál ha sido la realidad esencial de la “clase obrera” como tal independientemente de determinados giros del lenguaje histórico en los que se le ha conferido un significado.”
Gareth Stedman Jones, Lenguajes de clase, 1983

“Before the words there was the voice
Before de verse there was the sound”
Shara Worden, Before the words, 2014

Escribir sobre un trabajo artístico siempre implica asumir una limitación; es imposible intentar aprehender con palabras una realidad que opera utilizando otros mecanismos. A fin de cuentas la palabra es un espacio elusivo, una fuga que puede llegar a sugerir pero que, al final, generará más vacíos. Si a esto unimos el hecho de que el objeto del que se habla es un proyecto en torno al lenguaje la dificultad se acrecienta y surge el primer territorio de conflicto ¿es posible criticar una realidad con las herramientas que ella misma ha generado?

No será está la única pregunta que surja en este espacio, un lugar donde nos hemos de confrontar a nuestra propia relación con la palabra y con las situaciones que ella sustenta y legitima. De ahí que Moisés Mahiques (Quatretonda, Valencia, 1976) nos evoque un lema “formativo” como título para su exposición: “La letra con sangre entra” y que dentro de este marco se nos muestren series de dibujos como “Términos” (2012-2014) y “Letra pequeña” (2014) junto al vídeo “2.263 días / raciones” (2014).

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Moisés Mahiques.  La letra con sangre entra. Cortesía del artista.

Si utilizamos una herramienta para establecer un comienzo podemos pensar en el Diccionario, elemento incluido en la muestra, como un facilitador en su supuesta neutralidad:

“letra. (Del lat. littĕra).

1. f. Cada uno de los signos gráficos que componen el alfabeto de un idioma.

2. f. Tradicionalmente, cada uno de los sonidos de un idioma.

3. f. Forma especial de los signos gráficos, por la que se distinguen los escritos de una persona o de una época o país determinados. (…)”
Diccionario de la lengua española | Real Academia Española, vigésima tercera edición, 2014

La definición se extiende a lo largo de toda la página, pero vamos a quedarnos con estas tres primeras. Nos encontramos así ante la grafía, el sonido y un rasgo que nos permite analizar un contexto (personal, histórico, territorial).

Podemos identificar estas tres realidades como unidades básicas que nos remiten al origen, a nociones neutras que configuran la palabra, el lenguaje y, por tanto, el pensamiento. Si tomamos los estudios de Denise Schmandt-Besserat sobre el origen de la escritura, la autora no sólo plantea un recorrido por la aparición de las primeras grafías, sino también por los intereses económicos y políticos que impulsan la aparición de las mismas. La autora también defiende la independencia de la escritura respecto al pictograma (dibujo) por lo que podemos afirmar que estas realidades surgen de forma paralela. El trazo es el portador de imágenes y conceptos, el dibujo y la palabra están más vinculados en nuestro imaginario de lo que pensamos en un primer lugar.

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Moisés Mahiques.  La letra con sangre entra. Cortesía del artista.

Pensamos a partir de la visión y el lenguaje, nuestras ideas se construyen en base a ellos, de ahí que exista ese interés por disciplinarnos, por mostrarnos cuales son las palabras nocivas y las imágenes prohibidas. Nuestra mente y nuestro cuerpo están regidos por estos tabús.

Esto es algo que hemos podido comprobar fácilmente en los últimos años. Palabras que se omitían o se cambian por otras menos perniciosas, empresas dedicadas al “naming”, asesores reescribiendo una realidad que, para una parte de la ciudanía, siempre ha sido así.

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Moisés Mahiques.  La letra con sangre entra. Instalación. Estructura de madera, pasta seca para sopa y pintura acrílica negra. Cortesía del artista.

“La letra con sangre entra” se articula en torno a estos ejercicios de disciplina, hablándonos de cómo la palabra ha sido un elemento de control y de cómo nos han “educado” y “reeducado” continuamente. Nuestro lenguaje se ha trasformado de una forma mucho más veloz de lo que nos atrevemos a reconocer y numerosos “Términos” han aparecido en nuestro vocabulario.

Las dos primeras series de dibujos nos evocan ese aprendizaje, los modos en los que aprendemos a no “salirnos de las líneas”, en los que domesticamos nuestro modo de expresión. Pero también los modos en los que las palabras pueden desmontar una idea y viceversa. Pero, como ya se comentaba anteriormente, la escritura y el dibujo son realidades colindantes.

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Moisés Mahiques.  La letra con sangre entra. Vídeo monocanal. HDV blanco y negro. 14’42». Cortesía del artista

No es la primera vez que Moisés Mahiques investiga sobre los mecanismos de control, violencia y dominación y algunas de estas preocupaciones anteriores, la arquitectura, el espacio…, se repiten en las estructuras arquitectónicas presentes en la sala que evocan las que encontramos en el vídeo. A fin de cuentas este espacio es el lienzo y el marco y de la acción. Trece actores que han crecido con la actual situación económica lanzan 2.263 raciones de pintura y sopa de letras contra un espacio en blanco, las raciones coinciden con el número de días trascurridos desde la primera mención de la palabra crisis por parte de un jefe de estado hasta la actualidad.

2.263 días en los que nuestro lenguaje ha ido transformándose para adecuarse a los modos de dominación acordes con nuestra realidad social y económica. 2.263 días en los que nos hemos visto obligados a comprender nuevos términos y descifrar una nueva letra pequeña constriñendo nuestra capacidad de imaginar otros escenarios.

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Moisés Mahiques.  La letra con sangre entra. Cortesía del artista.

Eduardo García Nieto

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