El legado Joan Verdú en la Fundación Antonio Pérez

‘Obra Gráfica y Múltiples’
Museo de Obra Gráfica de San Clemente
Plaza Mayor. San Clemente (Cuenca)
Hasta el 30 de Septiembre

El pasado 5 de julio tuvo lugar la inauguración de la exposición temporal ‘Obra Gráfica y Múltiples’ de Joan Verdú en el museo de Obra Gráfica de San Clemente, Cuenca. La Exposición está formada por un total de 30 obras, en su mayoría serigrafías. La exposición podrá ser visitada hasta el 30 de septiembre.

Dentro de la ‘ Obra Gráfica y Múltiples’ se puede observar cómo Verdú juega con una serie de conceptos que hacen caracterizar su obra: las referencias a estilos artísticos como el cubismo o el arte pop, las referencias críticas a elementos de la vida cotidiana, el juego de palabras, autorretratos y sus características obras con agujeros.

MOLT-FRÁGIL-CRISTall, autorretrato de Joan Verdú. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente

MOLT-FRÁGIL-CRISTall, autorretrato de Joan Verdú. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente

A lo largo de la exposición, Verdú da dos alternativas al visitante: quedarse con la primera impresión o, por el contrario, decidir adentrarse a la interpretación la obra. La doble interpretación se muestra tanto en lo visual como en el juego de palabras, tan representativo de Verdú. Alguna de las obras que muestran esta características son Catálogo de material dionisíaco o POTS; esta última juega con la señal de ‘STOP, dando un giro a sus letras que, traducidas del valenciano, significa ‘puedes’.

La obra de Verdú destaca por ser muy crítica. Le gustaba hablar de las injusticias e ir en contra de los poderosos, lo que le ha causado numerosos problemas al artista a la hora de dar difusión a su obra. Un ejemplo de la crítica son sus obras que hacen referencia al consumismo, dándole un giro a cosas que se encuentran en la vida cotidiana

APRÉS LA DOUCHE. Obra que muestra el uso de los agujeros tan característicos. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente.

APRÉS LA DOUCHE. Obra que muestra el uso de los agujeros tan característicos. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente.

Por último sus famosos agujeros. Verdú con ellos nos abre camino hacia el abismo, lo desconocido. Esta profundidad la consigue con la introducción de un elemento tan simple como es un agujero en un objeto, demostrando la gran maestría de este artista en crear conceptos profundos dentro de su obra. La obra Big Potato With Holes nos muestra con claridad esta idea, retorciendo nuestra concepción de una patata, creando así un objeto con un aura de misterio y desconocimiento.

Sin duda la obra de Verdú se ha adentrado en el Museo de Obra Gráfica gracias a la amistad que mantenía con Antonio Pérez. Dentro del museo, además de la exposición temporal, encontramos la exposición fija donde se encuentran obras de gran valor de autores como Antonio Saura, Antoni Tapies, El Equipo Crónica, etc. La villa de San Clemente además posee el museo etnográfico y mucho patrimonio histórico como puede ser la Parroquia de Santiago Apóstol, la Torre Vieja o el arco “Romano”.

BICYCLE, en esta obra se nos muestra las distintas influencias de las que bebe Joan Verdú, las cuales marcan su camino. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente.

BICYCLE, en esta obra se nos muestra las distintas influencias de las que bebe Joan Verdú, las cuales marcan su camino. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente.

José Antonio López

Donostiartean celebra su tercera edición

III Feria Internacional de Arte Contemporáneo DONOSTIARTEAN
Palacio de Congresos Kursaal
Avenida de Zurriola 1, Donostia, Guipuzkoa
Del 12 al 15 de mayo de 2016

Coincidiendo con la Capitalidad Europea San Sebastián 2016, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo DonostiArtean celebra su tercera edición, que tendrá lugar, del 12 al 15 de mayo de 2016, en el Palacio de Congresos Kursaal de San Sebastián, centro de actividad cultural de la ciudad.

DONOSTIARTEAN. MAKMA

La III edición de la feria se celebra en un año decisivo para la ciudad de San Sebastián, en tanto que  Capital Cultural Europea 2016, lo que va a suponer, entre otras cuestiones, un incremento de 1.500.000 de visitantes, en una ciudad que ya atesora una habitual y relevante presencia de turismo. Por este motivo, se incorporan al proyecto novedades significativas:

NUEVAS PROPUESTAS 2016

• Programa de actividades paralelas a la feria.

• Convocatoria del Primer Certamen para Carteles ‘Feria Donostiartean’ de Pintura y Dibujo, del que ha salido el cartel publicitario de la feria. Se han seleccionado 34 obras de entre las presentadas, que han sido expuestas en un circuito de comercios de San Sebastián. En esta iniciativa colaboran Papelería Tamayo, Espacio Punto Creativo Iñigo Arístegui y San Sebastián Shops.

• Apoyo al proyecto por parte del Ayuntamiento de San Sebastián, implicado e interesado en la feria como actividad complementaria al programa de la Capitalidad Cultural 2016.

• La III edición de DonostiArtean cuenta, además, con el apoyo de San Sebastián Turismo, San Sebastián Capital Cultural 2016, Kutxa Fundazioa, San Sebastián Shops, Papelería Tamayo e Iñigo Arístegui Punto Creativo.

Pieza perteneciente a la instalación 'Vertebrados', de la valenciana Nanda Botella, presente en Donostiartean. Fotografía cortesía de los organizadores.

Pieza perteneciente a la instalación ‘Vertebrados’, de la valenciana Nanda Botella, presente en Donostiartean. Fotografía cortesía de los organizadores.

Uno de los elementos destacados de la presente edición es la participación de galerías de muy diversa procedencia geográfica, acudiendo de varias comunidades españolas y abriendo el abanico de concurrentes a galerías internacionales. Se contará, por tanto, con la participación de treinta y un expositores, de los que diez son extranjeros.

La Feria Internacional de Arte Contemporáneo DonostiArtean apuesta por erigirse en una feria  multidisciplinar, dando cabida a propuestas de pintura, fotografía, escultura, dibujo o grabado, acogiendo la rúbirca de artistas de vanguardia y las firmas más consagradas, como Miquel Barceló, Joan Miró, Rafael Canogar, Antonio Saura, Antoni Tàpies, amén de artistas vascos como Eduardo Chillida o Jorge Oteiza, En total, más de 300 artistas con propuestas atractivas y cercanas para el visitante, en un escaparate perfecto para su difusión y adquisición.

Imagen de la obra 'Máscara', de Rafael Canogar, presente en el stand de la galería madrileña Aleseide. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen de la obra ‘Máscara’, de Rafael Canogar, presente en el stand de la galería madrileña Aleseide. Fotografía cortesía de los organizadores.

DonostiArtean es un proyecto promovido por Scarpellini Proyectos S.L., empresa dedicada a la gestión cultural, que colabora con galerías de arte, fundaciones y organismos oficiales, con una trayectoria consolidada en la organización de ferias internacionales de arte contemporáneo.

Donostiartean nace con la intención de convertirse en una feria de referencia en el circuito del arte internacional, consolidándose de año en año con propuestas que acerquen el arte a la ciudad.

 

Obras con mucho vuelo en El Carmen

Colección Aena de Arte Contemporáneo
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 10 de enero de 2016

Son obras de arte contemporáneo habitualmente instaladas en aeropuertos de toda España. Obras que en su día fueron catalogadas por la Fundación Aena, institución cultural ahora dependiente de la entidad pública Enaire, para su gestión, conservación y divulgación. Fruto de ese trabajo necesario, ya que muchas de esas obras se hallaban repartidas sin mucho fuste por diferentes dependencias de la red de aeropuertos, es la colección de más de 1500 piezas ahora en depósito. Un total de 35 de esas obras, todas ellas de gran formato, se exhiben en el Centro del Carmen.

Algunas pertenecen a artistas o grupos valencianos de la talla de Andreu Alfaro, Miquel Navarro y Equipo Realidad. “Es una selección pequeña pero sin duda representativa de la colección de la Fundación Aena”, afirmó Enrique Moral, director de la entidad pública. Pequeña, pero “rotunda”, subrayó Felipe Garín, director del Centro del Carmen. Rotundidad en cuanto al formato y a la cualidad de los artistas representados: Eduardo Arroyo, Miquel Barceló, Juan Barjola, Rafael Canogar, Cristina Iglesias, Paloma Navares, Antoni Tàpies… Y rotundidad en cuanto al contenido plástico.

Obra de Santiago Sierra, de la Colección Aena, en el Centro del Carmen.

Obra de Santiago Sierra, de la Colección Aena, en el Centro del Carmen.

La exposición, cuyo título Evolución se refiere al propio vuelo ascendente en el tiempo de la colección, arranca con la obra de Tàpies Grafismes blaus sobre vellut granat, en la que destaca un igualmente rotundo ‘No’ en el interior del cuadro. Y la cierra una similar y contundente negación de Santiago Sierra en su fotografía en blanco y negro denominada No Global Tour. “Sí, podríamos decir que empieza con una negación a la dictadura por parte de Tápies y concluye con esa otra negación de Sierra contra la globalización”, admitió Ángeles Imaña, comisaria de la muestra.

Y entre ambas negaciones, una severa afirmación: “Estamos probablemente ante una bella desconocida”, refiriéndose Moral al conjunto de obras exhibidas de la colección Aena, que sirve de “impulso al arte español, portugués e iberoamericano”. Porque Evolución, en tanto tal, muestra obras que van de los años 70 a la actualidad, incluyendo artistas como la portuguesa Helena Almeida o el chileno Roberto Matta, dentro de ese “objetivo público de apoyo al arte contemporáneo”. Pinturas murales, esculturas, fotografías y audiovisuales que dejan por unos meses su ubicación en los aeropuertos de Valencia, Barcelona, Madrid, Palma, Santiago, León o Málaga, para que el espectador las vea fuera de su contexto habitual.

Obra de la Colección Aena, en el Centro del Carmen.

Obra de la Colección Aena, en el Centro del Carmen.

“El fútbol ayudó mucho al impulso de la colección”. Y Enrique Moral, ante el asombro general, explicó que con motivo del Mundial del 82, “se ampliaron los aeropuertos”, lo cual favoreció esa evolución del arte contemporáneo en relación con los espacios destinados a la navegación aérea. Eso sí, las compras han sido en todo momento “siguiendo el criterio público de gasto en torno a valores seguros”. Como lo son Barceló, Arroyo, Canogar, Tàpies o Barjola, cuya Tauromaquia, según explicó Imaña, pasó “de las cabezas picassianas a esas otras más de Bacon”, característico del quehacer siempre inquieto del artista extremeño.

Felipe Garín advirtió el hecho de que siendo una colección de la Fundación Aena no hubiera prácticamente alusiones a los aviones, lo cual le pareció un acierto. Y cuando tal cosa sucede, como en el caso de la instalación de Tim White-Sobieski Terminal 3, sea para homenajear a las víctimas de las Torres Gemelas mediante imágenes de un misterioso atractivo. Como misteriosa es la obra de Paloma Navares, “artista poco conocida, pero de gran talento” (Imaña), o sobrecogedora la fotografía de Victoria Diehl de una mujer sin pezones en su maltratado cuerpo; esta última, ganadora del Premio de Fotografía que convoca la Fundación Aena.

Obra de Juan Barjola, de la Colección AENA, en el Centro del Carmen.

Obra de Juan Barjola, de la Colección AENA, en el Centro del Carmen.

Salva Torres

Ecos distantes y disidentes de Xavier Ribas

It Would Never Be Quite The Same Again, de Xavier Ribas
Espaivisor
C / Carrasquer, 2. Valencia
Del 20 de noviembre de 2015 al 22 de enero de 2016

Compuesta por tres fotografías de gran formato y dos imágenes encontradas, junto a textos del artista y reproducciones de documentos originales, It Would Never Be Quite The Same Again (Nunca volverá a ser la misma) entreteje historias que remiten a lugares disputados y actos de disidencia. Las obras articulan una serie de acontecimientos y documentos presentados como ecos distantes, en la historia reciente de Chile, Gran Bretaña y España, de las detonaciones llevadas a cabo a finales del siglo XIX y principios del XX en los campos de salitre del Desierto de Atacama.

Realizada como epílogo del proyecto Nitrato que Ribas presentó en el Museu d’Art Contemporani de Barcelona [MACBA] en 2014, esta serie evoca de nuevo una amplia red de geografías e historias entrelazadas, de recuerdos personales y colectivos en torno a los contextos políticos particulares de España y de Chile en 1973, y en torno a las relaciones históricas entre Chile y Gran Bretaña, donde Ribas reside desde el año 2000. En ambos trabajos el Desierto de Atacama hace de punto de fuga.

Xavier Ribas al lado de una de sus obras. Imagen cortesía de Espaivisor.

Xavier Ribas al lado de una de sus obras. Imagen cortesía de Espaivisor.

El título It Would Never Be Quite The Same Again está tomado de las palabras pronunciadas por un juez británico para apoyar su veredicto del caso de la decapitación en 2002 de una estatua de Margaret Thatcher, ferviente defensora del dictador chileno Augusto Pinochet.

El mismo magistrado que inculpó al activista por la desfiguración de la estatua de la primera ministra británica reaparece de nuevo en Now You Have To Look At The Evidence Coldly And Dispassionately (Ahora debes encarar la evidencia fría y desapasionadamente) como juez instructor en el juicio de un grupo de activistas que, coincidiendo con el ataque de Israel a Gaza en 2009, destruyeron una fábrica de armas propiedad de ITT en Brighton. Curiosamente, en esa ocasión los activistas fueron absueltos al considerarse que actuaron «movidos por la necesidad» de evitar la destrucción ilícita de bienes palestinos por parte de Israel con armamento fabricado en Brighton, a la vez que el juez fue acusado de antisemitismo.

El sonado arresto domiciliario en 1991 de Augusto Pinochet en Londres es el tema de Thus The Dream Of My Youth And The Love Of My Life Passed Away And Left Me Desolate (Así, el sueño de mi juventud y el amor de mi vida pasaron, dejándome desolada). El destino de Pinochet se superpone al de un militar español del siglo XIX, el Conde de Morella, y al de unas piedras procedentes de la antigua ciudad romana de Leptis Magna, en la actual Libia, que fueron llevadas a Inglaterra en 1816 como regalo al Príncipe Regente.

Con esas piedras se construyó en los jardines del palacio de Windsor, un capricho arquitectónico denominado en su día el Templo de Augusto, el cual se encontraba verdaderamente deteriorado el año que Pinochet cumplió su arresto domiciliario a unos meros trescientos metros de distancia del monumento.

Imagen de la exposición It Would Never Be Quite The Same Again, de Xavier Ribas, cortesía de Espaivisor.

Imagen de la exposición It Would Never Be Quite The Same Again, de Xavier Ribas, cortesía de Espaivisor.

A Unique and Inevitable Voice (Una voz única e inevitable) rememora una entrevista a Salvador Allende a partir de unas fotocopias que se conservan en el Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni, en Vilafamés, Castellón. La entrevista ­(hoy desaparecida) fue filmada en 16 mm en 1972 por un periodista italiano para su emisión en la cadena de televisión norteamericana CBS, pero fue censurada y guardada hasta su exhibición por primera vez en la Bienal de Venecia de 1974, con Allende ya fallecido y Chile sumido en el violento régimen militar que siguió al golpe de estado de Pinochet, quien contó con el apoyo encubierto de la CIA y de grandes corporaciones norteamericanas con intereses en Chile como ITT.

Por último, Everyone Casts Their Own Shadow (Cada cual tiene su sombra) traza una serie de acontecimientos en torno al asesinato en Madrid del Almirante Carrero Blanco a manos de ETA en 1973, que alteró los planes de sucesión del anciano dictador General Francisco Franco a penas cinco meses después de que éste entregara el gobierno del país a su mano derecha.

Un cuadro de Antoni Tàpies, L’esperit català, adquirido en el verano de 1973 en París por una acaudalada coleccionista de Pamplona cuyo hermano había sido secuestrado aquel mismo año por ETA, es como una premonición de la detonación que hizo volar por los aires al coche de Carrero Blanco. El hecho de que este cuadro forme parte de la colección del Museo Universidad de Navarra, al igual que el álbum fotográfico del siglo XIX de la mina de nitrato Alianza en el Desierto de Atacama, sirve a Ribas para cerrar el círculo y dar por concluido su trabajo sobre el nitrato de Chile.

Obra de Xabier Ribas. Imagen cortesía de Espaivisor.

Obra de Xavier Ribas. Imagen cortesía de Espaivisor.

La historia de España en 59 obras de arte

Colección Mariano Yera
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 22 de marzo, 2015

Hay obras ‘crispadas’ de los 50 de Mompó, Genovés o Saura. Sueños goyescos de los 60, no sólo de Viola, sino de Tàpies, Villalba, Millares, Guinovart o Gordillo. Las explícitamente críticas de los 70, con Equipo Realidad y Equipo Crónica a la cabeza. De los bulliciosos 80, que Miquel Barceló simboliza con sus ‘9 agujeros’. De los 90, carnales y paisajistas: Pérez Villalta, Palazuelo, Navarro Baldeweg. E incluso del siglo XXI, con ‘Herr Profesor’ Paco Pomet, sellando el amplio repaso histórico. El Centro del Carmen, como subrayó su director Felipe Garín, es, por obra y gracia de la Colección Mariano Yera, “un museo de arte contemporáneo español”.

Obra de Artur Heras de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Obra de Artur Heras de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Las 59 obras presentadas en la Sala Ferreras, que permanecerán hasta el 22 de marzo, son como un libro abierto de historia. Natalia Yera, hijo del coleccionista Mariano Yera, quiere que así sea: “Hay que animar a los colegios para que vengan con sus alumnos a verla”. Es su máxima aspiración: “Que el arte nos ayude a ser mejores personas”. De hecho, tal y como destaca en la entrevista con Lucía Ybarra y Rosina Gómez-Baeza, incluida en el catálogo de la colección, “el arte es un veneno, un veneno bueno. Hace de ti una persona más sensible. Tendría que ser un pilar fundamental en la educación de cada persona”.

Obra de Paco Pomet de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Obra de Paco Pomet de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Por eso Garín insistió en que para Valencia era “un lujo” tener una exposición con casi 60 maestros españoles de la segunda mitad del siglo XX. La Colección Mariano Yera, centrada en tan singular periodo de la Historia de España, reúne la mejor pintura de la época. “Por coherencia y continuidad en el tiempo, probablemente sea la mejor”, reconoció Felipe Garín. Para Natalia Yera, se trata de una colección que su padre empezó en 1999 y que permite seguir “la evolución de la historia del arte en España”, reflejo a su vez de una época en que nuestro país “apenas tenía presencia en el panorama artístico internacional”.

Para suplir esa carencia, la Colección Mariano Yera, compuesta por más de 150 obras de 63 artistas, ha prestado obra a unas 500 exposiciones, tanto a nivel estatal como fuera de nuestras fronteras. Alicante, Castellón y ahora Valencia son las últimas en mostrar tan singular legado. “Es una ocasión única para ver obras de arte contemporáneo de gran calidad y tamaño, que hemos podido contemplar en libros”, explicó Garín.

Obra de Manuel Miralles de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Obra de Manuel Miralles de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

El recorrido por medio siglo de España podría abrirse con esa ‘Pareja’ de Juan Genovés o esos ‘Personajes’ de Hernández Mompó, entre turbios y difusos de los años 50, todavía intentando rehacerse de los estragos de la guerra. Enseguida, entre Eduardo Arroyo, Feito, Canogar o Equipo Realidad, enterrando al estudiante Orgaz, hurgarán en esa misma herida, para que luego en los 70 Artur Heras, Lucio Muñoz, Equipo Crónica o el propio Equipo Realidad metan aún más el dedo en la llaga de la dictadura, a punto de convertirse en democracia.

Ya en ella, Broto, Barceló, Dis Berlin, Sicilia, Uslé, Patiño o Perejaume, mostrarán cierto aire rejuvenecido, no exento de cicatrices, entrando al siglo XXI con Ugalde, Galindo o Pomet revelando la emergencia de otros monstruos interiores. La Colección Mariano Yera, Premio ARCO al Coleccionismo privado en 2012, ofrece la posibilidad de seguir ese reguero histórico con una muestra de alta pintura.

Obra de Manuel Quejido de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Obra de Manuel Quejido de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

“No es frecuente encontrar cinco obras de Tàpies, cuatro obras de Gordillo, de Juan Genovés, de Guinovart, de Juan Uslé o del Equipo Crónica, ni nueve del Equipo Realidad en colecciones privadas españolas, ni tampoco –y eso sería otro elemento diferenciador- obras que vienen a cubrir de forma eficaz toda la segunda mitad del siglo XX”. Por eso Felipe Garín considera la exposición ubicada en la Sala Ferreras de gran significación para Valencia. “Una explosión de pintura”, por utilizar las palabras de Valeriano Bozal, incluido en el catálogo, que permanecerá en el Centro del Carmen hasta superadas las Fallas, ocasión única para sumar a las mascletaes esta otra combustión artística.

Obra de Guillermo Pérez Villalta de la Colección Mariano Yera en el Centro del Carmen.

Obra de Guillermo Pérez Villalta de la Colección Mariano Yera en el Centro del Carmen.

Salva Torres

L’esperit català de Antoni Tàpies

L’esperit català, de Antoni Tàpies
Obra invitada en el Museo de Bellas Artes de Bilbao
Plaza del Museo, 2. Bilbao
Hasta el 30 de junio de 2014

Hay cuadros que descansan en sí mismos, como organismos que viven de su propia existencia, son inabarcables, inagotables, interrogantes que contienen respuestas que abren otros interrogantes. Obras que al concentrarse en sí mismas y ser su propia referencia, se destacan con un valor absoluto. Esta condición estética excluye toda función que no sea la artística, renunciando por tanto a ser panfleto político, ensayo social o mensaje moral.

Otros cuadros sirven como instrumento, como medio para conseguir otros fines que se sitúan fuera del campo artístico. Tienen por tanto un valor relativo en el sentido de que su valor está relacionado con el fin que se persigue. El centro de gravedad deja de estar en su interior para saltar fuera y convertirse así el cuadro en médium que obedece a voces extrañas a lo puramente estético. La consecuencia es que el mensaje, ese sentido ajeno a lo artístico en cuanto tal, acaba reclamando toda la atención y convirtiendo al cuadro en mera comparsa.

L'esperit català, de Antoni Tàpies. Museo de Bellas Artes de Bilbao.

L’esperit català, de Antoni Tàpies. Museo de Bellas Artes de Bilbao.

El Museo de Bellas Artes de Bilbao presenta como obra invitada este año la de Antoni Tàpies L’esperit català. Lo acompañan otras dos obras más: Gran Oval (1955) y Signe i matèria (1961). Estas pertenecen a la primera categoría que acabamos de señalar; la invitada pertenece a la última.

Creada en 1971 este cuadro de gran formato, pintado con polvo de mármol, óleo y pigmentos, dibuja cuatro barras rojas sobre un fondo amarillo oscuro. Es un gran cartel, un grafiti formado con palabras como Llibertat, Democracia, Veritat o Cultura entre otras muchas componiendo un manifiesto donde se destaca sobre todas ellas la de Catalunya como símbolo y síntesis de ese mensaje. Palabras que comparten el mismo espacio que esas huellas rojas como arañazos de los que tal vez pudieron apenas escribirlas. Agonizante el largo período franquista, disipándose como negro humo, van apareciendo debajo las señales de lo que había estado antes y estaría de nuevo, como ese ojo que mira como si no hubiera sido cerrado nunca, o esa boca abierta congelada en una voz que quiere volver a oírse con más fuerza que cuando fue callada.

Este cuadro quiere ser al mismo tiempo pancarta reivindicativa, el testimonio anónimo de un pueblo formado por esas huellas y esas palabras cuyo valor, por cierto, no está en ellas sino en quien se atreve a realizarlas.

A esto nos obliga el cuadro, a saltar fuera de él y desentrañar quizás el valor de palabras como verdad o libertad, una mera abstracción mientras no haya personas que sepan pensar por sí mismas. Este cuadro muestra las marcas dejadas por un pueblo que, para bien o para mal, siempre será la extensión de lo que cada uno es, y que se revela en la relación con uno mismo, con los demás y con todas las cosas. Palabras arañadas en ese muro que quiere denunciar la situación de autoridad y obediencia de un pasado que al basarse en una imposición, mutiló su derecho a comprender lo que puede ser la libertad, un reto que sigue vigente en nuestras relaciones.

En definitiva, un cuadro que atravesado por esa fuga a la denuncia social y política, proclama tal vez sin quererlo que lejos de esa genuina individualidad que materializa la libertad, no puede haber democracia, no puede haber cultura, y la verdad o el arte son sólo un cuento.

L'esperit català, de Antoni Tàpies. Museo de Bellas Artes de Bilbao.

L’esperit català, de Antoni Tàpies. Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Iñaki Torres

“La cultura está muy despreciada”

Homenaje a Soledad Lorenzo
Selección de 53 obras de 29 artistas de su colección privada
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 28 de abril de 2014

A Soledad Lorenzo (Santander, 1937) los ojos se le encienden, a juego con su cabello blanco como la nieve, cada vez que le preguntan por el arte. Y esos mismos ojos van perdiendo fulgor cuando detectan que la cultura, por la que tanto amor siente, resulta menospreciada. Habla bajito, que no falto de intensidad, apoyándose en una mirada chispeante que pretende abarcarlo todo. Es su forma de dar a entender que la palabra llega hasta donde llega, mientras que el arte, ¡ay el arte!, alcanza aquellos lugares recónditos de la mente, cuyo acceso únicamente se logra con la más profunda inteligencia. “El arte es emocional, no tiene verdades como la palabra; está lleno de momentos, de vivencias, que sólo un artista puede transmitir gracias a una inteligencia que se oculta y que igual interesa que no aflore”.

Soledad Lorenzo. Fotografía: Makma

Soledad Lorenzo. Fotografía: Makma

Esa inteligencia artística es la que todo país rico culturalmente debe hacer que emerja. De lo contrario… “La cultura está muy despreciada y, sin embargo, se le da importancia desde el punto de vista del honor”. Soledad Lorenzo lo decía refiriéndose a nuestro país, que toma dicha cultura con la rimbombancia de lo fastuoso para que, tras el fuego de artificio, vuelva a ocultarse la inteligencia. “En Francia es otra cosa, porque allí se concentró en su día el talento, que ahora está en Nueva York”. Y volviendo a nuestro país, no entiende que la cultura se entienda como un lujo (“eso es terrible”), cuando es lo que determina su riqueza. A ella, desde luego, el arte le ha proporcionado una “vida intensa”, que le ha ayudado a “educar la mente”.

Obra de Juan Ugalde de la colección de Soledad Lorenzo.

Obra de Juan Ugalde de la colección de Soledad Lorenzo.

Esa vida intensa ha tomado otros derroteros tras el cierre de su galería después de más de 25 años de actividad profesional. El Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana le ha brindado un homenaje con una exposición en el Centro del Carmen.  53 obras de 29 artistas, con los que ha colaborado a lo largo de su vida, integran la muestra. Antoni Tápies, Miquel Barceló, Juan Ugalde, Guillermo Pérez Villalta, Juan Uslé, Pablo Palazuelo, José María Sicilia, Julian Schnabel, Soledad Sevilla o Victoria Civera, arropan con sus obras ese homenaje en el que ha participado igualmente el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria. Su director, Salvador Carretero, enfatizó que Soledad Lorenzo “importó conceptos anglosajones que aquí no se conocían” en la actividad galerística.

Obra de Perejaume, de la colección de Soledad Lorenzo.

Obra de Perejaume, de la colección de Soledad Lorenzo.

“El arte de verdad, entendido como algo necesario, empieza en los 80”, reconoció la homenajeada. En este sentido, el progreso ha sido “enorme”, a pesar de las sombras que luego apuntó en relación con el menosprecio cultural. Y aquí se detuvo para precisar que la cultura estaba muy despreciada “comparada con el valor que tiene”. Por la crisis pasó como un rayo. Con la perspectiva que le da su amplia trayectoria, Soledad Lorenzo explicó que ya había vivido antes dos crisis (“y siempre han sido duras”), pero el arte “puede con ellas”. El arte, porque “a los artistas sí les afecta”. De ahí la importancia de las galerías, en tanto “sirven de puente entre los artistas y la sociedad”, y de los museos como una forma de “ver y contrastar la realidad”.

Obra de Miquel Barceló, de la colección de Soledad Lorenzo.

Obra de Miquel Barceló, de la colección de Soledad Lorenzo.

De nuevo la mirada, que Soledad Lorenzo coloca en la cúspide de esa educación cultural. “No existe una educación visual”. El cine, que se apoya a su juicio en el arte, ha contribuido mucho a la formación de esa inteligencia visual que aún está por explotar. Como está por explotar el papel de las galerías que la consellera de Cultura, María José Catalá, presente en el homenaje, afirmó querer “reforzar”. La apertura de la temporada galerística ya contó el pasado año con el apoyo del Consorcio de Museos. Catalá fue en este sentido bien explícita: “Continuaremos con ese proyecto”. Como continuará Soledad Lorenzo tendiendo puentes entre los artistas y la sociedad, por muy cerradas que estén ya las puertas de su galería madrileña. Sabe que no hay barreras al arte, salvo, parafraseando al John Ford de El hombre tranquilo, las que imponga nuestro mezquino corazón.

Soledad Lorenzo. Fotografía: Makma

Soledad Lorenzo. Fotografía: Makma

Salva Torres

Espacio 40: renovarse o morir

Espacio 40

Algunos de los grandes

Valencia

C / Puerto Rico, 40

Hasta principios de mayo

Por Salva Torres

Si el progreso, como decía Unamuno, consiste en renovarse, entonces Espacio 40 nace a lomos de esa consigna. Del sentimiento trágico de la vida, ensayo del ilustre filósofo bilbaíno, también podría estar en el germen del proyecto impulsado por Rosa Go, Chiruca Santiago y José Antonio Ruiz. Las dos primeras formaron parte de la ya extinta Nadir, de cuyas cenizas renace este “proyecto nuevo, multidisciplinar y con hambre de renovación”.

Nuevo, porque Rosa y Chiruca quieren dar carpetazo a su anterior etapa al frente de Nadir. Multidisciplinar, porque, entre otras cosas, contarán con parte del espacio dedicado a las catas y degustación de vinos, de lo que se encargará José Antonio Ruiz. Y con hambre de renovación, porque la “época y coyuntura” así lo exigen. Espacio 40 será todo eso y mucho más: un lugar donde se expondrá obra de  artistas consagrados y de nuevos valores emergentes; donde se harán intercambios y colaboraciones con entidades culturales de otras ciudades del mundo, y donde las iniciativas plásticas e intelectuales estarán a la orden del día.

Y, para empezar, nada mejor que hacerlo a hombros de gigantes. Algunos de los grandes es el título de la exposición con la que arrancan. Bastará citar sus nombres para entenderlo: Alexander Calder, Sonia Delauny, Man Ray (al que dedicarán una próxima individual), Antonio Saura, Antoni Tàpies, Luis Gordillo, Equipo Crónica, Josep Guinovart, Eduardo Arroyo, Carmen Calvo, Anzo, Soledad Sevilla, Manolo Valdés y Eduardo Chillida.

La obra de todos esos gigantes ocupará hasta principios de mayo gran parte del nuevo Espacio 40, ubicado en dicho número de la calle Puerto Rico en el barrio valenciano de Russafa. Rosa y Chiruca se han trasladado al Montmartre valenciano donde los artistas se arraciman, para sumar energías. A rebufo del halo que despiden algunos de esos grandes artistas inaugurales, y de los caldos chilenos de José Antonio Ruiz, Espacio 40 abre sus puertas de par en par contagiado por la consigna de Unamuno, que fraguó finalmente en el célebre “renovarse o morir”. Y muerta la galería Nadir, tocaba la renovación a la que aspira este nuevo Espacio 40.