La pintura de Javier Lorenzo

Javier Lorenzo
Llotja de Sant Jordi
Plaça Espanya. Alcoi (Alicante)
Del 11 de junio al 30 de julio de 2017

Es Javier Lorenzo (Alicante, 1950) artista de larga y fecunda trayectoria, como demuestran sus más de cuarenta exposiciones individuales y las innumerables colectivas en las que ha participado tras más de cuatro décadas como profesional. Toda una carrera dedicada a pintar y a crear sus composiciones, encuadres o atmósferas. En definitiva, a dar vida dentro del cuadro. En cuanto a su relación con Alcoi, cabe reseñar que anteriormente expuso en la Galería Crida (1978) y en el Centre Cultural (1991), por lo que nos encontramos ante la tercera ocasión en la que la obra de Javier Lorenzo se muestra individualmente en esta ciudad, en una sala de enorme personalidad como es la Llotja de Sant Jordi.

Y es precisamente esta localidad la que, desde el siglo XIX, ha llevado a lo más alto del panorama artístico su renombrada escuela de pintura, a través de unas prolíficas generaciones de artistas locales iniciadas con Antonio Gisbert -que llegó a ser director del Museo del Prado y cuya obra ‘Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga’ sirvió de imagen de la exposición ‘El Siglo XIX en el Prado’- junto con Plácido Francés, Ricardo Navarrete, Lorenzo Casanova, Emilio Sala, Fernando Cabrera, Francisco Laporta y todos sus discípulos. Y ya en el siglo XX, y citados en orden cronológico, Rigoberto Soler, el arquitecto Miguel Abad Miró, Castañer, Saura, Polín Laporta, Mila Santonja, Mario Candela, Rafael Aracil, Llorens Ferri o Antoni Miró, por citar solo a unos pocos de los muchos artistas que han surgido desde la industrialización de la ciudad.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Javier Lorenzo se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia; realiza sus primeras exposiciones individuales en Alicante, en las desaparecidas galerías Set i Mig y Galería 11, en 1975 y 1977. En esa primera etapa y hasta los 80, su obra se movía dentro del ámbito de la abstracción, trabajando también el collage. Generalmente, y debido a la formación académica, la trayectoria de un artista transcurre desde la figuración hasta la abstracción a través de la reducción de elementos, colores o formas pero, en esta ocasión, una vez que Lorenzo llega a esa forma de expresión artística -final del camino para muchos creadores y punto de no retorno-, vuelve nuevamente a la figuración. Un paso a la inversa, apoyado por una vuelta al objeto y a su realidad cotidiana, temáticas con las que el autor se siente cómodo.

Para este pintor, que afirma que no se considera artista, cada cuadro es un reto y alterna tres o cuatro obras a la vez para jugar con los tiempos de secado. Su producción anual no excede de más de seis u ocho obras. En sus composiciones utiliza preferentemente el formato cuadrado o el cuadrado áureo, basado en la teoría de la proporción áurea del matemático italiano Leonardo de Pisa, Fibonacci (c-1175- c.1250) y de cuya aplicación han resultado obras consideradas técnicamente perfectas como el ‘David vencedor de Goliat’ (c.1610) de Caravaggio, ‘Las Meninas”’(1656) de Velázquez, ‘Construcción en rojo y ocre’ (1931) de Joaquín Torres García o la ‘Leda atómica’ (1949) de Dalí, entre otras muchas; por tanto, un formato muy utilizado a lo largo de las diferentes etapas de la Historia del Arte.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Una mirada al pasado nos descubre que, por un lado, el secado más lento y la posibilidad de realizar correcciones junto con una mejor conservación del color, contribuyeron a que los pintores flamencos de finales del siglo XIV y principios del XV se decantaran por la técnica del óleo frente al fresco o el temple. Por otra parte, desde el siglo XVI y por influencia de los pintores venecianos, se va a utilizar la tela como soporte porque ofrece una serie de ventajas frente a la tabla, entre ellas el menor precio y peso, así como la posibilidad de realizar obras de mayor tamaño sin necesidad de recurrir al encolado.

Y precisamente Javier Lorenzo, pintor de oficio aprendido a lo largo de los años y con un excelente dominio de la técnica, trabaja con maestría el óleo aunque también se ejercita en el dibujo y la acuarela. Mezcla el color en la paleta y lo aplica una vez que ha conseguido el matiz que busca. Utiliza veladuras, superponiendo capas de colores oscuros sobre otras opacas más claras, hasta seis o sietes capas de veladuras, con las que consigue dar sensación de luminosidad, densidad, profundidad y transparencia a su pintura y captar la atmósfera de la obra. La calidad del resultado es indudable.

Le gusta leer poesía y busca la inspiración en el simbolismo de Arthur Rimbaud (1854-1891), el lenguaje desnudo y coloquial de Jaime Gil de Biedma (1929-1990) o el misticismo de San Juan de la Cruz (1542-1591). Entiende sus creaciones como un poema al que va quitando elementos hasta depurar cada obra, invitándonos a descubrir el entorno que le rodea: retratos, paisajes, flores o pequeños detalles que captan su atención. Con un trazo minucioso y un rico y variado cromatismo crea composiciones extraordinariamente realistas. El resultado nos muestra la sabiduría pictórica, la precisión y el buen hacer de un Javier Lorenzo entendible y cercano.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja de Sant Jordi.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja de Sant Jordi.

Temáticamente, y en un primer grupo de obras, se encuentran pequeños objetos, animales o flores que le acompañan en su quehacer diario. Le interesan las transparencias del vidrio y el agua así como la refracción de la luz en esos jarrones que acogen pequeños ramos de rosas o claveles o incluso una única flor que atrae la luz y centra el foco de atención del espectador. El resultado es aparentemente sencillo pero no está exento de dificultad, pues requiere un estudio previo del espectro cromático, de la refracción y descomposición de la luz blanca, natural o artificial, así como de las variaciones que produce al traspasar el vidrio, de las distintas sombras que refleja y que contribuyen tanto a modelar los objetos como a crear el volumen de la obra.

Otro grupo temático lo conforman sus paisajes, rurales o marinos, inspirados en los lugares por los que camina, entornos que siente próximos y en los que se recrea. Busca dejar constancia de un momento determinado de luz o cualquier variación atmosférica. Recuerdan la obsesión de los pintores a plein air por captar el momento, de detenerlo, como si de una fotografía se tratara.

Artistas que comenzaron a salir al exterior -mayoritariamente desde mediados del XIX- a tomar sus apuntes del natural, interesados en apresar cualquier cambio atmosférico y que nada tenían que ver con las obras realizadas en el interior de un estudio. Como podemos ver en estas pinturas, el sol cegador de mediodía, un chubasco, el atardecer, un paisaje nevado o la variación lumínica de cada estación acaparan el interés del autor, que consigue plasmarlos en sus lienzos con una excelente aplicación de las veladuras, en un alarde de técnica y con una gama cromática muy rica en matices en la que dominan los azules, verdes, ocres o grises.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Sobresale el tratamiento que da a los celajes: nubes, nubarrones, nieblas, neblinas, lluvia, chubascos o cielo raso, con el máximo de luminosidad, se abren paso sobre esos caminos que llevan al infinito, resultando así composiciones de profundas perspectivas. La armonía entre luces y sombras crea en nuestra mente la misma sensación que la luz verdadera.

Quizás el Javier Lorenzo más reconocible lo encontramos en las composiciones en las que aparecen sus protagonistas, mayoritariamente de espaldas, que pueden dar la sensación de enigmáticas figuras dentro de la obra pero son, precisamente, las personas que tiene más cerca: su familia, amigos o él mismo. Todos retratados de espaldas y en diferentes paisajes. Pinta a las personas de su entorno, las que le acompañan en el trascurrir de la vida y las que, por medio de la postura, juegan a introducir al espectador dentro de la obra porque tienen el mismo campo de visión haciéndonos así partícipes del paisaje y de las actividades que están realizando.

Para el autor son como las figuras secundarias de las grandes composiciones manieristas que aparecen de espaldas y acaparan el foco de luz de la obra. De la mano de Javier Lorenzo nacen retratos íntimos y personales, de rico colorido. En unas ocasiones, los fondos son planos y brillantes, monocromos, en los que el recurso de la gradación cromática o una pequeña sombra dotan a la obra de sensación de profundidad. En otras ocasiones, las figuras forman parte de una gran atmósfera, como ya hemos comentado anteriormente al hablar de los paisajes, pero todas las obras tienen la impronta de este pintor alicantino.

Podemos encontrar algunas semejanzas con las obras del gran artista del romanticismo Caspar David Friedrich (1774–1840), dotadas de lirismo y evocación, con enorme carga simbólica y alegórica. El pintor alemán presenta a sus personajes frente a la inmensidad de naturaleza, con un amplísimo campo de visión que se extiende hacia el infinito.

En definitiva, las obras de esta exposición transmiten oficio, técnica depurada y expresión profunda e íntima de sentimientos y emociones, plasmados a través de la pintura de Javier Lorenzo.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Pilar Tébar
Associació Valenciana de Crítics d’Art

La Dependent más terrorífica

Rèquiem, de La Dependent
Teatre Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 10 al 13 de noviembre de 2016

Tres científicos encerrados en un laboratorio desafían las leyes de la naturaleza tratando de devolver la vida a cadáveres. La atmósfera resulta inquietante, de terror clásico, pero al espectador le espera una sucesión frenética de gags. La Dependent rompe con 27 años de trayectoria con un proyecto radicalmente diferente. Si la veterana compañía de Alcoi se ha caracterizado por ejecutar propuestas textuales de dramaturgia contemporánea valenciana y en valenciano, con este montaje abren una nueva línea de trabajo, y se sirven del teatro visual y gestual como hilo conductor. Esta apuesta lleva por título Rèquiem y este mes de noviembre inicia su gira.

“Prácticamente desde sus inicios, la humanidad ha buscado la forma de vencer la muerte, no solamente de evitarla, sino de ir más allá, revertirla y devolver la vida a quien ya no la tiene. Esta es una historia terrorífica, espeluznante y sobrecogedora, pero sobre todo, llena de humor”, avanza el director de la pieza, Amador Artiga.

Rèquiem, de La Dependent. Teatre Rialto.

Rèquiem, de La Dependent. Teatre Rialto.

‘Rèquiem’ partió del trabajo de improvisación del trío protagonista, Merce Tienda, Rubén Mira y Jonatan García. Se trata de un espectáculo visual en el que la palabra cede su sitio a la acción. El discurso se transmite a través de gestos, miradas e imágenes, no porque la palabra esté prohibida, sino porque se buscan las herramientas para que no sea necesaria.

La obra fue acogida con muy buenas críticas a su paso por el MIM de Sueca y la Mostra de Teatre de Alcoi, y ahora, tras presentarse en ambos festivales, inicia su gira. Del 10 al 13 de noviembre se instala en el Teatro Rialto de Valencia, y el 19 de noviembre visita el Centre Cultural Mario Monreal de Sagunto.

A los espectadores les aguardan 60 ágiles minutos de representación donde los actores abren y cierran puertas, corren, chinchan, brincan y matan a un ritmo vertiginoso. Las descargas eléctricas y los relámpagos se suceden en un habitáculo de azulejos blancos surtido de probetas que borbotean, murciélagos y miembros apuntados.

“Aquello que nos aferra a la vida es lo que nos hace luchar contra la muerte. Tal vez, sea eso lo que impulsa a los tres científicos a experimentar cosas nunca vistas y aparentemente insólitas sin saber muy bien las consecuencias, la utopía de vencer a la muerte”, concluye Artiga.

Rèquiem, de La Dependent. Teatre Rialto.

Rèquiem, de La Dependent. Teatre Rialto.

La desenfrenada acción tiene lugar en un escenario que remite a la estética de los laboratorios donde se realizaban pruebas en la primera mitad del siglo XX, una época en la que la gente observaba atónita cómo los órganos podían ser trasplantados. La experimentación en esta comedia macabra va evolucionando hacia situaciones delirantes que hallan referentes en clásicos del cine mudo, como Abbot y Costello, Harold Lloyd y Laurel y Hardy, como también en el expresionismo alemán y en el trabajo de teatro visual del francés Philippe Genty, renovador de la escena cuyos oníricos trabajos se surten de juegos de sombras, de luces, danza, mimo, música y marionetas de todos los tamaños.

“Obviamente, si hablamos del hombre enfrentándose a las leyes de la naturaleza, no podemos dejar de lado el referente por excelencia, presente en el imaginario colectivo, Frankenstein de Mary Shelley y todos los que siguieron su camino. Los asumimos, los filtramos en las improvisaciones y los pasamos por el prisma del humor, para de esta manera dar vida a nuestra propia criatura”, resume el director del montaje.

DISCÍPULO DE GENTY

El valenciano Amador Artiga es director de la compañía Chantier des Images en Francia y codirige la valenciana Imaginaria Teatro. En 2009, un curso en el Instituto Internacional de la Marioneta impartido por Philippe Genty y Mary Underwood en Charleville-Mézières dio un vuelco a su carrera. Aquella experiencia le supuso conocer en persona a la gran figura del teatro contemporáneo. Ese mismo año se integraba en la compañía de Genty, con la que ya ha participado como actor y manipulador en las giras internacionales de los espectáculos’Voyageurs Immobiles’ ‘La llamada del mar’ y ‘Dustpan Odissey’, así como en ‘Ne m’oublie pas’ y ‘La pelle du large’, donde realizó labores de asistente de dirección.

En paralelo ha dirigido sus propios montajes y colaborado con la compañía franco-noruega Plexus Polar, la hispano-australiana Corazón de vaca y las valencianas Carme Teatre, Teatro de Los Manantiales y Lluerna Teatre. En 2006 trabajó con La Dependent como regidor en la producción Una de Quatre Formatges y para 2018 tiene previsto un segundo trabajo como director en el que se ahondará en la nueva línea creativa de la compañía de Alcoi.

La Dependent.

Rèquiem, de La Dependent. Imagen cortesía de Teatre Rialto. 

Mostra d’Alcoi, el escaparate teatral

XXVI Mostra de Teatre d’Alcoi
27 compañías, 30 funciones, 5 escenarios
Del 28 de mayo al 3 de junio

Todo está preparado para empezar este sábado 28 de mayo en Alcoi una semana repleta de actividades teatrales. La Mostra de Teatre i Fira d’Arts Escèniques Comunitat Valenciana ofrece una atractiva y variada selección del panorama teatral. Aparte del público, 300 profesionales del sector presenciarán los espectáculos.

La danza y el teatro gestual destacan en esta edición. La compañía Ananda Dansa abrirá la Mostra con su premiado ‘Pinoxxio’, ganador de 7 premios Max.

PINOXXIO. Ananda Dansa (7 premios Max).

En el Teatro Calderón se podrán ver otros dos innovadores trabajos de danza. El día 31 de mayo, la compañía ilicitana ‘Otradanza’ y Cultur Arts presentan ‘Clandestino’, un montaje vibrante, lleno de música y baile ambientado en un local de una metrópoli en el período de entreguerras.

Clandestino.

Clandestino. Otradanza.Teatro Calderón.

El 1 de junio se pondrá en escena ‘Medea’ la versión del coreógrafo y bailarín inglés afincado en Barcelona, Thomas Noone.

La música es el vínculo de unión de la propuesta ‘Bitels para bebés’ en el que cuatro músicos y una bailarina interactúan con bebés, niños y adultos en un tributo a los Beatles.

Bitels per a nadons. La Petita Malumaluga.

Bitels per a nadons. La Petita Malumaluga.

En total, acuden compañías teatrales procedentes de siete autonomías.

14 compañías valencianas darán a conocer sus trabajos. Entre ellas figuran: la (in)dependent de Alcoi con ‘Rèquiem’, Bramant Teatre y la versión de Jerónimo Cornelles de ‘La más fuerte’ de Strindberg; Dacsa Produccions y ‘El último viaje de Cary Grant’, del guionista y director de ‘L’Alqueria Blanca’, Manuel Valls.

Patricia Pardo presenta ‘Cul Kombat’, un alegato por la eliminación de los géneros que cuestiona a través del humor la falta de derechos y la desigualdad.

En el apartado de la Mostra més Jove figuran entre las compañías valencianas Bambalina Teatre con ‘Cubs’, L’Horta Teatre y ‘Lil·liput’. La compañía castellonense ‘El teatre de l’Home dibuixat’ presenta ‘Screen man’ de Tian Gombau, el montaje ha participado recientemente en el festival de títeres de Suwon en Corea del Sur.

Espectáculos circenses al aire libre

La Mostra recoge una diversa gama de géneros e incluye el circo. La mayoría de estos montajes se representarán al aire libre, en la Plaça de Dins de la ciudad. La Industrial Teatrera viene con su nuevo espectáculo ‘Náufragos’.También se podrá ver un combinado de circo contemporáneo a cargo de la Asociación de Profesionales de Circo de la Comunidad Valenciana, las acrobacias de la compañía murciana UpArte en ‘Todo encaja’ o la original propuesta del mallorquín Circ Bover en ‘Vincles’ para festejar su décimo aniversario.

'Vincles`. Circ Bover.

‘Vincles`. Circ Bover.

La compañía franco-catalana Los Excéntricos, que han revolucionado la figura del clown, ofrecen en ‘The Melting Potpourri’ una selección de sus mejores sketches. Será el 3 de junio en el Teatro Principal.

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Atalaya y José María Flotats en La Mostra

La prestigiosa compañía sevillana Atalaya trae su versión de ‘Marat/Sade’ de Peter Weiss. El montaje se aproxima a la puesta en escena que hizo Adolfo Marsillach en 1968. El elenco interpreta veinte canciones en directo.

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‘Marat/Sade’. Peter Weiss.

El último día de la Mostra se representará ‘Ser-ho o no’ de Teatre Lliure/ Taller 75, dirigida e interpretada por José María Flotats. El acreditado actor catalán ha escogido y adaptado la pieza del francés Jean Claude Grumberg, prestigioso y laureado autor cuyas obras no se habían estrenado en España. A partir de un pretexto en una conversación entre vecinos surge el tema de la identidad judía.

Potenciar y vender teatro.

La Mostra d`Alcoi es la única feria teatral de la Comunidad Valenciana, y este año acuden profesionales de doce autonomías.

“En esta edición hemos logrado recuperar la asistencia de profesionales. Habrá un espacio de mercado, que será el Ágora, y en ella sitios que hemos destinado para que puedan reunirse”, afirma Miquel Santamaría, director de la Mostra.

La calidad es uno de los requisitos que impera en la selección de los espectáculos, pero como recalca Santamaría, “somos una feria y lo que se programa ha de ser ‘vendible’. La Coordinadora de Ferias de Artes Escénicas empezamos a aplicar este año cinco líneas de acción. Una de ellas es que hemos de tratar por igual a los distribuidores y a los programadores. En esta edición hay 40 distribuidores inscritos, más que nunca”.

Santamaría destaca que empieza a haber más movimiento teatral y que se nota sobre todo en la ciudad de Valencia: ”Hemos recuperado el ‘circuit valencià’ que estaba catatónico. Recuerdo que incluso se prohibió convocar reuniones y alguna se hizo clandestinamente. Vamos a intentar con el poco dinero que tenemos volver a ponernos en marcha. En Alcoi hemos organizado una actividad que será la segunda del ‘circuit’”.

La Mostra efectuará un intercambio con la Factoría Echegaray de Málaga. El director de este festival escogerá una compañía valenciana que figurará en la programación de la ciudad andaluza.

“Queremos mostrar una oferta muy variada, incluir nuevas propuestas, estar al día de las nuevas tendencias, combinar las compañías valencianas con las de otras autonomías, porque eso enriquece la oferta teatral”. Miquel Santamaría asegura igualmente que, al margen de la afluencia de espectadores, el éxito de la Mostra se constata a posteriori.

“El éxito es cuando miras las programaciones de los teatros, la cartelera, y  figuran espectáculos que formaban parte de la Mostra y sabes que los vieron aquí”.

En Alcoi se entregará el 1 de junio el primer premio COFAE a la trayectoria escénica. Lo recibirá el prestigioso actor, director y autor teatral, Juan Margallo.

Carles Figuerola

Bodas de oro agridulces

Jordi i Lola, de Ximo Llorens, Compañía La Dependent
Teatre Micalet
C / Mestre Palau, 3. Valencia
Del 14 al 24 de abril de 2016

Una pareja se dispone a celebrar sus bodas de oro en la terraza del hogar familiar y lo que arranca como un festejo de la perdurabilidad del amor da un quiebro hacia el reproche de desaires y mentiras.

Los nombres de los protagonistas de esta historia de lo cotidiano dan título a la obra en valenciano que acoge el Teatre Micalet del 14 al 24 de abril, ‘Jordi i Lola’, de la reputada compañía de Alcoi La Dependent.

Escena de Jordi i Lola, de Ximo Llorens. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

Escena de Jordi i Lola, de Ximo Llorens. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

El montaje cierra la trilogía del comedor del dramaturgo Ximo Llorens, que arrancó hace 15 años con ‘Un sopar de dimecres’, y prosiguió en 2011 con ‘Què fem de la mare?’

Los tres montajes son comedias amargas e intimistas que recorren conflictos sociales y situaciones cotidianas. Al espectador se le ofrece la oportunidad de observar a través de un microscopio un microuniverso donde la épica brota de las relaciones entre personas normales.

Escena de Jordi i Lola, de Ximo Llorens. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

Escena de Jordi i Lola, de Ximo Llorens. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

La complicidad entre los protagonistas se arraiga en las experiencias compartidas entre sus actores, Neus Agulló y Pep Cortés, dos vacas sagradas de la escena teatral valenciana que han participado en toda la trilogía. Ella como actriz en todos los montajes, y él como director en los dos primeros y como intérprete en este último.

Al contraste entre las lunas de miel y de hiel de la pareja contribuye la escenografía de Jon Berrondo, tres veces galardonado con el premio Max, en 1998, 2000 y 2001.

Escena de 'Jordi i Lola'. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

Escena de ‘Jordi i Lola’. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

Treinta y nueve pintores, un solo tema

En un silenci quiet. Paisatges
Llotja de Sant Jordi
Plaça Espanya, Alcoi, Alicante
Inauguración el 7 de abril a las 20h
Hasta el 29 de mayo de 2016

“Hay otros mundos, pero están en este”
Paul Éluard

En torno al paisaje contemporáneo hemos reunido obras de treinta y nueve pintores que han tratado este tema tan clásico. En algunos autores ha sido de manera puntual, como es el caso de Gerardo Aparicio, Víctor Cámara, Eutiquio Estirado, Lidó Rico o Ramón Urbán. Para otros ha sido una investigación constante: Calo Carratalá, Dis Berlin, Damián Flores, Emilio González Sainz o Joan Hernádez Pijuan.

En la muestra En un silenci quiet. Paisatges, están representados artistas de larga trayectoria, como Francisco Farreras o Ramón Cascado. Y autores jóvenes como Albano, Elena Alonso o Rafa Macarrón.

La datación de las obras va desde 1961 (el óleo de Manuel H. Mompó), hasta 2015 (el aluminio de Marlon de Azambuja). También es muy variado el estilo pictórico: el lirismo de Salvador Victoria, la geometría de Robert Ferrer, la objetualidad de Guillermo Lledó, la espacialidad de José María Yturralde.

Para esta ocasión hemos contado con los fondos de la Colección Ars Citerior de la Comunidad Valenciana. De ella hemos escogido paisajes sosegados y tranquilos, aunque en alguna de las obras haya quien encuentre elementos que puedan inquietarle.

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José Agulló. En su obra, de carácter abstracto, cabe destacar el estrecho contacto con la Naturaleza, tanto que hay elementos orgánicos animales y vegetales que forman parte de su obra, rebosante de lirismo. José Agulló, en Mercurio I, nos muestra una manera muy personal de ver el cosmos. Una visión tranquila y lírica de un universo lleno de energía y en constante evolución. El elemento geométrico ayuda a contener y controlar las fuerzas del planeta Mercurio. El crítico José Ramón Danvila definió a José Agulló “Como el pintor más visceral y también como el más geométrico, aunque bien es verdad que nunca están ambas opciones totalmente independizadas. Se trata más bien de ofrecer la contraposición de las mismas, de establecer un equilibrio basado en desequilibrios entre dos oportunidades expresivas, pero conservando al mismo tiempo ese punto de fricción entre la pasión que da el color o la postura matérica y la organización del propio espacio pictórico”.

Albano. Pintor de desiertos, como ya se definió hace años cuando comenzaba a pintar grandes lienzos con pintura expandida. En un silenci quiet. Paisatges, nos presenta las dunas de arena blanca y los manglares del Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses en Brasil. Paisaje que recuerda una sábana blanca cuando es visto desde el aire, de donde recibe su nombre ¨lençóis¨. Es un desierto que en la estación húmeda se llena de lagunas, y ese es el momento en que esa barcaza varada vuelve a deslizarse por las aguas, que sirven de espejo mágico a un cielo azul. En la tabla Lençois maranhenses, no faltan los verdes quebrados que envuelven la atmósfera de este paisaje y que son tan característicos del autor.

Elena Alonso. La presencia de la escuadra en la base de la obra crea el equilibrio necesario entre todas las piezas presentes en la composición. No en vano su título Composición de lugar nos predispone a poner orden en una superficie arqueológica, donde tendremos que determinar los estratos donde van surgiendo los diferentes objetos. Hugo Castignani al hacer referencia a esta serie creada por Alonso, hace referencia a la cuestión espacio-lugar con las palabras: “se establece en esta serie un contraste muy marcado entre la figura negra en primer plano – oriental, trazada como una caligrafía, a pulso – y el fondo claro – occidental, trabajado, difuminado – que podemos interpretar como un tenso diálogo entre la cosa y el espacio al que ella da lugar, y del que es algo así como su precursor oscuro y ciertamente inquietante”.

Gerardo Aparicio. En Hecatombe y Tormenta en Vallecas Sur, el autor nos muestra un mundo existente a las afueras de una gran ciudad como Madrid a mediados los años ochenta. Con elementos a modo de collage pegados individualmente sobre el papel, elabora la historia de un paisaje que va dejando su aspecto agrícola para pasar a ser industrial, despojado de cualquier elemento estético.

Marlon de Azambuja. Artista multidisciplinar, en cada una de sus obras reconocemos su impronta. Trabaja en series que toma y retoma, según cree oportuno. Piensa en una idea que quiere expresar y entonces busca los materiales y técnica más adecuados para llevarla a cabo. Pueden ser las etiquetas adhesivas desplazadas, la cinta que envuelve un banco público o una parada de autobús, las líneas trazadas  con tinta china que unen dos trapas del alcantarillado, o los trazos realizados con rotulador permanente sobre una fotografía impresa en aluminio con los que oculta unas partes de un paisaje urbano y resalta otras, como es el caso de Cerqueira Cesar, dedicada a la avenida Paulista de la ciudad de São Paulo.

Tania Blanco. Pintora preocupada por el mundo que le rodea y  su devenir, no escapa a los miedos y esperanzas del ser humano. Así lo plasma en sus tondos, formato habitual en su producción, donde las alteraciones neurológicas como sufrimiento y los avances científicos como esperanza de su solución, son el contraste no solo entre naturaleza y tecnología, sino entre éxito y fracaso de las facultades humanas. En Tree lab, de pinturas planas, nos muestra el punto de contraste, y a la vez de obligada convivencia, entre la naturaleza y la arquitectura casi futurista, donde existe el peligro de que la tecnología llegue a transformar y destruir el mundo tal y como lo hemos conocido.

Alejandro Botubol. A través de una ventana abierta al horizonte, Botubol nos muestra la gama de colores que conforman su mundo plástico, lleno de luz. Es una apertura que nos invita a ser traspasada no solo con la mirada, sino físicamente, pues nos crea el deseo de formar parte de un nuevo paisaje que nos espera. Una de las características de su obra es la exploración constante y perseverante de los fenómenos espaciales

Joan Boy. En su obra el paisaje es una constante. Lugares habitados por personajes solitarios que se encuentran perdidos entre la naturaleza onírica, sin un destino predeterminado. El pintor ve reflejada su obra en el texto “Volverás a región” de Juan Benet:”Toda la vegetación que la naturaleza ha negado a la montaña y economizado en la meseta, la ha prodigado en los valles transversales donde se extiende y multiplica, se comprime, magnifica y apiña transformando esas someras y angostas hondonadas en selvas inextricables donde crecen los frutales silvestres –los cerezos bravíos, el maíllo, los piruétanos, el arraclán y el avellano– entre salgueros y mirtos, acebos arborescentes y abedules susurrantes, robles y hayas centenarios, confundidos todos bajo el abrazo común del muérdago y del loranto. Y, sin embargo, esos estrechos y lujuriantes valles también están desiertos, más desiertos incluso que el páramo porque nadie ha sido lo bastante fuerte para fijarse allí. Porque si la tierra es dura y el paisaje es agreste es porque el clima es recio: un invierno tenaz que se prolonga cada año durante ocho meses y que sólo en la primera quincena de junio levanta la mano del castigo no tanto para conceder un momento de alivio a la víctima como para hacerle comprender la inminencia del nuevo azote.”

Víctor Cámara. Heredero del pop, trata con humor e inteligencia los temas populares de la función de las imágenes en la cultura.
Rememorando los inconfundibles cuadros de una enorme carga kitsch que se encontraban en los salones de muchas casas españolas en los años sesenta y setenta, Víctor Cámara plasma a modo de cartón goyesco una de las imágenes frecuentes en los años de prosperidad económica en nuestro país.

Lourdes Castro Cerón. Paisajes que la pintora interioriza, naturaleza que hace íntima y donde olvida la dicotomía figuración-abstracción. Pinceladas con trazos seguros y rítmicos que transforman la imagen en algo más, lo que la convierte en arte. Naturaleza, ritmo, música, frescura, todo está en la obra de Castro Cerón.

Calo Carratalá. Tras un viaje a Brasil, y provisto de muchos dibujos, Calo Carratalá se dispuso, ya en su tranquilo estudio de Valencia, a pintar Selvas, una de sus mejores series. En sus cartones, como Chambeando con paraguas azul, nos muestra, a través de un catalejo, una selva con multitud de verdes que inundan y se apropian de toda la superficie. Solo alguna barcaza y los personajes que viajan en ellas dan un respiro a nuestra mirada.

Ramón Cascado. De formación autodidacta, Ramón Sánchez Cascado, tras unos años de juventud en Madrid, se traslada a París en la década de los sesenta, hecho que el autor califica como su “segundo nacimiento”. Será en la capital francesa donde conocerá el mundo del teatro, la literatura y la pintura contemporáneas. La referencia hacia el tema de la infancia en su obra es una constante, con trabajos en blanco y negro, para más tarde, llegar a realizar la serie denominada “ventanas”, donde solo existe el color blanco del propio soporte. Logra, sin la utilización del collage, sacar “el alma” del papel. Al papel de 28 x 38 cm utilizado como soporte, el autor le aplica el grabado metódico por incisión y las “no pinturas” (pigmentos con los que colorea). En un silenci quiet. Paisatges, podemos observar una de sus obras,  donde la Luna ilumina un fondo marino lleno de vida. Es el resultado de un trabajo metódico, donde ningún elemento técnico se ha dejado al azar.

Dis Berlín. Su universo procede de la literatura (Lewis Carroll), el cine clásico (Ciudadano Kane, Vértigo, Escrito en el viento, Mi tío…) y la publicidad, la estética y el diseño en la sociedad norteamericana de los cincuenta. No de la pintura de esa época.

Entre las obras que podemos ver en la presente muestra esta Paisaje para Glend Gould, donde el autor imagina al músico sentado en la misma silla a la que hace unos años acortó las patas, quedando así el teclado casi a la altura de su nariz. En esta tarde de invierno, en este paisaje tranquilo y silencioso, de colores fríos, muy lejos de la gama habitual empleada por Dis Berlin, el pintor quiere que escuchemos al maestro interpretando las Variaciones Goldberg, la música que la sonda Voyager 1 mandó al espacio como carta de presentación de la humanidad.

Eutiquio Estirado. Las imponentes edificaciones sin aberturas que nos presenta en Espacios para los que olvidan, son grandes contenedores de donde nada puede escapar, en un intento de proteger y salvaguardar la memoria de aquellos que han entrado en su interior. Pero el viento exterior seguirá, queramos o no, erosionando esas construcciones realizadas por el hombre. La naturaleza llegará a borrar todo intento humano de salvaguardar la memoria, llevando con ella el olvido.

Juan Manuel Fernández Pera. Por su lirismo abstracto fue definido por Juan Manuel Bonet como “Poeta de la pintura”. Sus cielos castellanos, deudores del maestro Díaz Caneja, sus ríos y charcos, son los elementos que conforman los paisajes despojados de Fernández Pera. Pinturas melancólicas y machadianas, donde la quietud en una mañana de primavera invita al paseo.

Francisco Farreras. Maestro del collage y de las composiciones realizadas mediante el ensamblaje de maderas que transforma en puro lirismo. Aunque sus obras están alejadas de cualquier referencia figurativa, carentes de título y solo tienen una simple identificación numérica, en ocasiones, las formas resultantes asemejan a grandes bloques pétreos o a formas morfológicas subacuáticas, como es el caso del collage nº 069 B de 1994, donde las estructuras irradian luz propia sobre un fondo oscuro. Ya en 1989 José María Iglesias escribió al respecto: “Hay, en ocasiones, algo de antropológico y visceral en estas configuraciones de bordes difusos, de modulaciones y tonalidades infinitas. Las superficies aparecen como dotadas de una respiración, de una palpitación que las hace vivas y vibrantes.”
En las obras de Farreras prima la proporción y el orden plástico. Los diferentes elementos compositivos se emplazan tras una reflexión detenida, en busca del equilibrio deseado. Y cuando esto se consigue, el autor sabe que la obra está terminada.

Robert Ferrer i Martorell. Las huertas valencianas y su sistema de riego “a portón” proveniente de las acequias de origen árabe, son el punto de partida para la serie que el autor denominó El Rec. En el presente caso, con una visión nocturna del mismo, los campos vienen referidos por trozos de papel blanco y negro, suspendidos como en una visión aérea. Solo la presencia de un elemento industrial como la chincheta, nos recuerda la presencia e intervención del hombre.

Damián Flores. Los paisajes urbanos, especialmente la arquitectura racionalista, están entre los motivos principales que interesan al pintor, ilustrador y grabador Damián Flores. Sus paisajes transmiten tranquilidad y nos dan la sensación de estar en un entorno familiar. Jesús Marchamalo la califica de pintura “llena de perspectivas y ángulos insólitos que muestran sus paisajes, lugares apacibles… y luminosos fidedignamente recreados, al menos en apariencia. Porque ante sus cuadros se acaba siempre teniendo la sospecha de que lo que se contempla es una realidad fabulada, figurada, repleta de invenciones, a veces, inquietamente inapreciables.”

Diana García Roy. En Pasadizo se mezclan las luces y las sombras, lo claro con lo oscuro, la mancha con el trazo gestual. Todo para disponer un paso que da lugar a un lugar desconocido, aunque mejor que el que hemos dejado atrás. Una esperanza para la humanidad.

Pep Garro. Con la técnica del collage ha creado un mundo de identidad propia. En contadas ocasiones, como En Construcción, recurre a un formato mayor para dar sensación de magnitud en el espectador. La pieza en blanco monocromo y la utilización de elementos geométricos que nos recuerdan el interior de las cajas de cerillas, ha bebido de las fuentes de uno de nuestros grandes collagista, Gerardo Rueda, al que le ha querido rendir este bello homenaje.

Gerardo Gimona. Artista que nunca ha abandonado sus referencias figurativas, aún a pesar de que sus lienzos se nos muestren bajo la forma de la abstracción, en la que sabe combinar las manchas y el grafismo para ofrecernos un nuevo concepto de paisaje. Capa tras capa va superponiendo la pintura, por la que deja pasar la luz. Tal vez de ahí el título de esta obra: Donde la luz penetra directamente.

Emilio González Sáinz. En su obra apreciamos primero una vista general del paisaje, pero al acercarnos a pocos centímetros vamos observando y contemplando los pequeños detalles que conforman el conjunto: un pájaro en una rama seca, una persona durmiendo a los pies de las ruinas, etc. González Sainz, al igual que nuestro admirado Gustavo Torner, es un admirador del paisajista romántico Caspar David Friedrich, con quien comparte la observación detenida de la naturaleza. Fija su atención tanto en lo microscópico como en lo macroscópico, para crear sus característicos paisajes rocosos de colores armoniosos, surcados por aguas que le confieren un carácter melancólico y de espera contemplativa.

Joan Hernández Pijuan. “El pintor del paisaje en la memoria” realizó desde principios de los años setenta, y durante tres décadas una profunda investigación plástica del espacio pictórico desde una interiorización del paisaje de Folquer.

A mediados de los ochenta, dedicó una serie a la catedral de Lleida. En ella se observan ondulaciones que nos recuerdan los arcos góticos del claustro, y la presencia central del ciprés, figura que le sirve para marcar diferentes ritmos en las obras. La visión es como a través de una ventana, un encuadre frecuente en su posterior producción.

A partir de 1993, tras viajar a Granada y Marruecos, comienza a aparecer en sus lienzos y papeles el signo de la “trama”, donde realiza el ejercicio de  mostrar y ocultar al mismo tiempo el óleo, que escapa entre los huecos de esta malla, resaltando la profundidad del surco.
En la trayectoria de Hernández Pijuan hay que destacar la importancia del papel como soporte, lo que él denominaba “la piel de la pintura”, gouaches y óleos con una mayor calidez, sobre papeles Japón, Archés y Corea. La mayoría obras sin título, pero siempre con una iconografía identificable: el árbol, los surcos, la morera, el patio…

En palabras del propio pintor: “Es un paisaje que está más en la memoria que en el recuerdo. El recuerdo es nostálgico, pero la memoria es más profunda.”

José Leguey. Con una larga trayectoria, dejó hace diez años de lado la abstracción para adentrarse en el mundo del collage y la figuración. Lleva casi diez años investigando en las asociaciones plásticas de la figura humana y de los insectos y pequeños reptiles, que en ocasiones los agrupa creando mundos paralelos dentro de la misma obra, sin llegar a explicarnos si existe una conexión entre estas diferentes dimensiones. En El dilema, el paisaje es un difuminado de color ceniza, donde un grupo de hombres desnudos parecen buscar una salida, que tal vez sea la apertura negra y profunda que Leguey les muestra a su derecha.

Lidó Rico. Nos presenta uno de sus bloques de resina en el que introduce elementos propios de su mundo, como es el caso de la ficha de rompecabezas, elemento con una fuerte carga conceptual. Dentro de su intensa trayectoria, tal vez las obras realizadas entre los años 2002 y 2005, época a la que pertenece este collage, son las de mayor sentido poético, al fijarse en la cultura oriental, a la que dedicó una serie donde predomina el color amarillo y las manchas rojas a modo pétalos de una gran flor.

Guillermo Lledó. Artista creador de esculturas realizadas con materiales industriales que nos recuerdan a objetos funcionales de la vida cotidiana, a los que dota de mensajes y de vacíos, de poesía. Tras conocer la obra de Guillermo Lledó y en nuestro deambular por las ciudades, es muy difícil dejar de ver la obra del artista, como si el propio Lledó hubiese ido disponiendo objetos por cada lugar: tapas de alcantarillado, palets de madera o perfiles de metal que mantienen cristales armados…

Guillermo LLedo, Tapa, 19. 1978. Acrílico sobre tabla 40 x 40 x 5. Cortesía de Ars Citerior

Guillermo LLedo, Tapa, 19. 1978. Acrílico sobre tabla 40 x 40 x 5. Cortesía de Ars Citerior.

Rafa Macarrón. Con una corta pero meteórica trayectoria, Rafa Macarrón sigue en un proceso creador en el que intercala la obra tridimensional, basada en estructuras áureas, con la obra más plana, como es el caso de Camino interior, donde el tema tratado suele ser cotidiano, lleno de personajes corrientes que buscan en el ocio los placeres honestos de la vida, dejando de lado problemas existenciales que parecen haber resuelto de una manera sencilla, sin grandes preguntas pero con unas claras respuestas. La amistad, la familia y las creencias en una vida sin traumas hacen de los habitantes de este paisaje unos seres felices.

Antoni Miró. Es un artista del que es imposible separar su pintura y escultura de sus creencias en una lengua y en una cultura propia, en una sociedad más tolerante y ética. De ahí una de sus últimas series: Mani-festa.
El paisaje de una u otra manera ha estado presente durante más de cincuenta años de su pintura, en las diferentes etapas. En la Serie Vivace, que data de la década de los noventa y llega hasta principios del dos mil, los mares, árboles o cielos sirven de fondo a elementos como la bicicleta o la excavadora. Pocos años más tarde comenzó con la serie dedicada a paisajes arquitectónicos, el de los edificios de los museos que previamente había visitado: Museo de Arqueología de Atenas, el Solomon G. Museum de Nueva York o el Gulbenkian de Lisboa. Obras donde la geometría y los elementos constructivistas están presentes. Para esta exposición se han seleccionado el Museo Serralves de Oporto, diseñado por el arquitecto Siza Vieria, y una panorámica de su ciudad natal, Alcoi, titulada Muntanya Roja 2015, en la que se perfila el Barranc del Cint y una parte del pueblo con un primer plano de las terrazas de colores violeta, amarillo y rojo. A Antoni Miró siempre le ha seducido más el paisaje interior humano, que la belleza externa.

Manuel H. Mompó. Se ha dicho muchas veces de Mompó que parte de la pureza de las pinturas infantiles, a las que sumerge en su propio universo transformándolas, creando, en sus propias palabras, “un mundo sano y positivo”.

Esta obra de 1961, junto a otras sobre cartón, viajó ese mismo año a Lisboa para una exposición. Eran momentos complicados en el país vecino debido a la guerra de Angola. Su primera esposa, Catalina Postma, pensaba “que no se vendería nada”, pero fue un éxito que ayudó al joven matrimonio en unos difíciles momentos económicos.

De una de las mejores épocas creativas del pintor, este cartón se caracteriza por la combinación abigarrada de masas de color azul, que se irán segmentando en sus obras con el paso del tiempo. En su posterior evolución irá apareciendo la línea, terminando por convivir mancha y línea. La coherencia en toda su producción es indiscutible, fue fiel al mundo que creó, un universo vivo y animado. Interesado en la vida bulliciosa, dijo Mompó: “Me gustaría pintar el ruido”.

Pedro Muiño. Desde el 2006 Pedro Muiño ha ido desarrollando la amplia serie denominada Pinturas Negras, a la que pertenece Geografía de la seducción I, que podemos ver en la presente exposición. En ella seguimos observando los iconos con los que Muiño realiza sus composiciones sobre fondos planos grises y negros, cada vez más limpios. “Los tiempos, la reflexión, la intención, son elementos que aquí viajan juntos; es una obra alejada del ruido de la palabra y aunque no sea su única finalidad, se diría que están destinadas a la contemplación”. De este modo define el autor esta obra.

Amadeo Olmos. Su obra comenzó siendo realista, pero poco a poco investigó nuevos caminos, siempre dentro de la figuración.  La presencia en sus lienzos de dos imágenes distintas, obliga al espectador a que, además de percibirlas, tenga que pensar en su relación. Alejado de cualquier corriente, ha buscado su propio camino, donde siempre espera la compañía del espectador. Según Gustavo Martín Garzo, la intención en la pintura de Amadeo Olmos es la de “crea un espacio que dé cabida a las imágenes de la realidad, pero también a las que pueblan nuestras fantasías y sueños”.

Sara Quintero. Pintora de paisajes inquietantes como ha sido definida en varias ocasiones, en la obra Encerrad la hierba, nos habla de libertad y de espacios protegidos, de lugares visibles pero no habitables, donde la hierba no osará esparcirse, pues sabe que fuera no hay nada, y que sólo mientras esté protegida por esos muros blancos seguirá viva y verde.

Alberto Reguera. En sus obras siempre hay una referencia a la naturaleza, y sabe unir como pocos abstracción y naturaleza. Estos paisajes los construye sobre el lienzo con acrílico y pinturas metálicas que va superponiendo, produciendo efectos de arrastre, girando en ocasiones la posición del lienzo para seguir depositando nuevas capas, para luego raspar y que de este modo vayan saliendo a la luz los colores más profundos y, al mismo tiempo, se vayan creando las sombras. También utiliza las resinas y los pigmentos, soplados o arrojados sobre el lienzo.

En el diccionario interno de la obra de Alberto Reguera podríamos citar, entre otras, las palabras paisaje, nubes veloces, espacios atmosféricos, lirismo, armonía de colores, terciopelo, limpieza, orden, imaginación del espectador… y en todas ellas encontramos la presencia de un lírico misterio.

Rex Weil, crítico de arte de la revista americana Art News, escribió: “Reguera utiliza su cuerpo y su aliento, moviéndose alrededor de un cuadro, soplando pigmento seco sobre una superficie mojada. Como una tormenta de polvo, el pigmento se entierra y exagera los contornos de las capas originales de la pintura y de la tela. Es una danza de accidentes controlados, como la naturaleza”.

Beatriz Saenz. Ceramista de vocación, actividad que desarrolló durante varias décadas, se sumergió en el collage en sus últimos años. Obras en las que buscaba la parte amable y sencilla de la vida, los colores y la luz del Mediterráneo, del que no quiso despegarse tras haberlo vivido.

Señor Cifrián. Como en un herbario, el colectivo formado por Esther Señor y Carmen Cifrián, han ido realizando la catalogación de diferentes plantas que dejan su impronta en un papel de algodón, tras haber sido tiznado con el humo de una vela. En el caso de Dibujo de Humo # 67 se trata de la Tovomitopsis paniculata.
A Señor Cifrián les atrajo la relación plástica que podían tener estas obras con los orígenes de la fotografía: “su gama de grises y cálidos nos recuerdan a los orígenes fotográficos en las placas de Daguerre o Fox Talbo….A través del uso de elementos precarios, nos interesa la huella y su perdurabilidad en el tiempo; una búsqueda por apresar en un papel la fugacidad de un material etéreo. Se vende humo.”

Ramón Urbán. En 2013 el artista dio un paso más en su investigación plástica, abandonando en parte los trabajos con la forma del círculo, llegando a adentrarse en un nuevo paisaje. Los tituló “Paisajes…en tránsito”. Maderas superpuestas con una geometría estudiada, pero sin dejar la parte de “gesto”, donde materia y soporte se encuentran ensamblados formando un único conjunto. Ramón Urbán reconoce que en sus obras conviven “calladas arqueologías, sombras de silencios ancestrales que desprenden misticismo, serenidad, belleza…”

Salvador Victoria. La esfera como forma perfecta, como figura geométrica de lo eterno, estará presente en la obra de Victoria durante más de una década.

La formación humanista de este pintor queda plasmada en sus inquietudes pictóricas. Los colores con sus transparencias, nos ofrecen una contemplación serena. La esfera suspendida en el espacio alberga en su interior el gesto contenido de la brocha, y todo ello enmarcado dentro del cuadrado, como “un cuadro dentro del cuadro”.

La pintura de Salvador Victoria bebe del lirismo informalista más colorista y alegre. Su obra destaca por los colores apastelados, tonos naranjas, azulados, amarillos; colores cálidos y fríos en conjunción. Ahonda en la abstracción incorporando en su obra círculos, tangentes, secantes, geometrías envueltas en una nebulosa de suaves y dinámicas pinceladas, cosmologías que evolucionan hacia búsquedas sutiles del espacio.

En su última etapa, de geometrías áureas, tal vez la más lírica de todas, se ocupará de la temática cósmica. A través de la esfera va mostrando todo un mundo lleno de espacios infinitos, de colores difuminados y veladuras que transmiten armonía y sensación de tranquilidad.

José María Yturralde. En 1995 comienza la serie de los Eclipses, caracterizada por la investigación plástica de la luz y la forma del cuadrado, pero en esta ocasión no se trata de un cuadrado exacto, sino una forma cuadrada al estilo Malévich, en la que las paredes verticales son menores que las horizontales y que, además, se mueve. La serie de los Eclipses no será desarrollada y completada hasta años más tarde, quedando solo en un conjunto de bocetos.

La serie Postludios, que abarca desde 1998 a 2007, es una continuación de la lógica evolución de las dos series anteriores, denominadas Preludios e Interludios. Partiendo de un profundo estudio de la forma geométrica del cuadrado y su interacción con el color en los Preludios, va desembocando hacia una obra donde la luz y el color, equivocadamente interpretado como monocromo, son los únicos protagonistas, llegando así a los Postludios.

Como en un big-bang cromático, los Postludios de Yturralde se nos presentan como superficies pictóricas en expansión, donde ha dejado de existir la estructura sustentante, con ausencia de casi todo. Pero no es el vacío, la materia está ahí porque la luz está presente, y la luz, que es energía, puede transformarse en materia.Los bordes de esta eclosión de color no son los límites del bastidor, lo que vemos es tan sólo una pequeña parte de todo ese universo en expansión.

José María Yturralde, Eclipse.1995-1996. Acrílico sobre lienzo. 16 x 24. Cortesía de Ars Citerior.

José María Yturralde, Eclipse.1995-1996. Acrílico sobre lienzo. 16 x 24. Cortesía de Ars Citerior.

Al ver estas obras nos sumergimos en una zona silente donde no dejan de suceder cambios que, no siendo percibidos, ocurren en el interior de esa masa oscura rodeada de un estallido de energía. El hipnotismo creado por estas piezas transmiten al espectador un espíritu sereno. Citando al propio Yturralde “El negro sobre azul que restablece la armonía perturbada, la inquietud compensada por la armonía”.
Jesús Zurita. En su producción están presentes el dibujo, la pintura y la instalación, esta última denominada por el autor “pintura mural”. Hay quien ha visto en las obras de Zurita una narración, donde el artista nos ofrece unos pocos elementos reconocibles y son los espectadores quienes los aúnan y crean una historia, diferente para cada uno de nosotros. Jesús Zurita define su obra como “crónicas de lo que sospecho ha sido y será, con el somos entre medias. Como un garbanzo alcanzando la singularidad de un agujero negro; inverosímil, estúpido e irrelevante pero sé que ha ocurrido. Y va a ocurrir”. En el lienzo Otra podemos ver una Anunciación, con los rayos provenientes de un creador que, entre magmas de color rojo, hace surgir la naturaleza pura, verde y luminosa.

Javier Martín

Jazz UPV cerrará con Agricultural Wisdom

XXII Festival de Jazz de la UPV. Novembre 2015
Campus de Vera
Auditori Alfons Roig de la Facultad de Bellas Artes de Valencia
Campus d’Alcoi
Cafetería UPV de la Escola Politècnica Superior d’Alcoi
Campus de Gandia
Aula Magna de la Escola Politècnica Superior de Gandia
Del 24 al 27 de noviembre de 2015, a las 20.00h

Surgido en la década de los 90, el Festival de Jazz UPV se ha consolidado como un referente nacional durante este siglo, en el que la Universidad Politécnica de Valencia ha acogido conciertos de artistas internacionales de primer nivel como, entre otros muchos, los cubanos Roberto Fonseca y Omar Sosa (seis veces nominado a los Grammy) o la brasileña Eliane Elias (cinco nominaciones).

En la edición de este año, la música inspirada en La Bauhaus fue la que dio comienzo al espectáculo el martes 24, con el pianista Joan Díaz, el contrabajista David Mengual y el batería Oriol Roca. Pusieron en escena Cadena tròfica, obra inspirada en la metodología empleada por los artistas vinculados a La Bauhaus, donde las diversas disciplinas estéticas y de pensamiento se retroalimentaban a favor de una transversalidad real.

Cartel del Festival de Jazz UPV. Novembre 2015

Cartel del Festival de Jazz UPV. Novembre 2015

Suite Nivola’ recrea el ideario de Unamuno en ‘Niebla’

El miércoles 25, las cantantes valencianas Arantxa Domínguez y Ester Andújar, con José Luis Porras al contrabajo y Felipe Cucciardi a la batería, ofrecen en el Alfons Roig Suite Nivola, un concierto en el que se recreará, a través tanto de la música como de la puesta en escena, el ideario de Unamuno en Niebla, una vez cumplido el centenario de la magistral obra.

Superado el ecuador del festival, este llegará también a los campus de Gandía y Alcoi. Será el jueves 26, día en que Novembre 2015 ofrecerá al espectador tres opciones para degustar buena música.

El Aula Magna del campus de Gandía acogerá el recital del trío formado por David Pastor (trompeta), Álex Conde (piano) y Massimiliano Roff (contrabajo). Suma rica de personalidades de los tres prestigiosos artistas, los giros de autenticidad liberada a través del flamenco de Conde y la contemporaneidad con trozos de vanguardia del lenguaje de David Pastor permiten al acento en la base rítmica del italiano Rolff moverse elegantemente entre la tradición y la modernidad.

En el campus de Gandia, The Prototype, el trío formado por Sergio Albentosa (órgano), Miquel Casany (guitarra) y Felipe Cucciardi (batería), presentará su proyecto The Lou Bennet Songbook, que recoge toda la tradición de la música negra a través de un repertorio que incluye también temas clásicos de Donald Byrd o Benny Golson.

Por su parte, en Valencia, el jueves será el turno de Albert Sanz trío, con Mediterraníes. Liderado por el intérprete y compositor junto al percusionista Sergio Martínez y el jovencísimo contrabajista Rubén Carles, el grupo fusionará jazz moderno, folclore mediterráneo y sus propias creaciones

La 22ª edición de Novembre, el festival de jazz de la UPV, bajará el telón el viernes 27 con la actuación del Javier Vercher Sextet, integrado por Dino Rubio (piano y fiscorno), Jorge Rossy (vibráfono y marimba), Juan García Herreros (bajo eléctrico), Roberto Gatto (batería) y Borja Barrueta (percusión), junto a propio Vercher (saxo, clarinete bajo y flauta).

El sexteto interpretará Agricultural wisdom, un proyecto musical cuyo objetivo es acercarnos al espíritu de nuestros abuelos, aquellos que cultivaron la tierra de modo natural y sabían cómo mantener el equilibrio ecológico. De sencillez cuasi minimalista en sus melodías, estas contrastan con su riqueza armónica y un discurso pleno de contenidos y matices, junto a un lenguaje claro y reflexivo a la vez que intuitivo y natural.

La Caixa Negra, en memoria de Paco Esteve

La Caixa Negra, de José Carlos Díaz
Realización: Xavier Cortés
Interpretación: Sara Vallés
Producida por On Air en colaboración con Visual Producciones

El título del documental ya encierra la doblez con la que juega José Carlos Díaz, director de La Caixa Negra. “Hace referencia a la cámara oscura de la proto fotografía y a la caja negra de los aviones, lugares donde se guarda la memoria de  nuestra vida”. Fruto de la casualidad, Díaz se encontró en el rastro de Valencia esa caja negra a la que alude la película presentada en la Sala Berlanga de la Filmoteca. Y lo que halló en su interior fueron decenas de fotografías a modo de “fragmentos de vida”, según definió el realizador Xavier Cortés, del compositor de música festera Francisco Esteve Pastor, nacido en Muro (Alicante) y del que se celebra el centenario de su nacimiento.

Fotografía de Lía Delby, a la sazón esposa de Paco Esteve, en una imagen de La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Cortesía del autor.

Fotografía de Lía Delby, a la sazón esposa de Paco Esteve, en una imagen de La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Cortesía del autor.

Indagando en esas fotografías, como se indaga en la caja negra de los aviones en busca de respuestas por la muerte acaecida, José Carlos Díaz fue reconstruyendo la vida de Paco Esteve. Lo hace mediante la investigación que en el plano de ficción realiza Sara Vallés. Y lo que se va encontrando, a través de testimonios de musicólogos, amigos y familiares, es con la sorprendente carrera de quien ha compuesto casi un centenar de pasodobles y marchas moras, y uno de los que más veces ha ganado el Primer Premio de Música Festera de Alcoi, para regocijo de sus paisanos de Muro.

Fotografía de Paco Esteve y Lía Delby en La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Paco Esteve y Lía Delby en La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

La caja negra con todas esas fotografías se perdió posiblemente durante algún traslado a raíz de la muerte de Esteve, según se dice al final del documental. Fotografías entre las que despunta una bella cantante, Lía Delby, a la postre Amalia Cuerda, mujer del compositor. Ella coronaba el grupo musical Los Chicos de España, del que también formaba parte su marido. Juntos recorrieron media Europa y Oriente Medio, traspasando fronteras con su música, de la que se ocupa en el documental Luis Prado (Señor Mostaza). “Queríamos que la música tuviera una importancia total; que no fuera un fondo añadido, sino parte de la historia”, explicó Cortés.

Lia Delby y Francisco Esteve en una de las fotografías de La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Cortesía del autor.

Lia Delby y Francisco Esteve en una de las fotografías de La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Cortesía del autor.

José Carlos Díaz, al igual que hizo Sergi Pitarch Garrido en El último abrazo (nominada a los Goya), rescata del olvido la vida de una persona a partir del azar que supone el hallazgo de cierto material. “Nos deshacemos de lo analógico y, por casualidad, resulta luego un hallazgo de gran valor”. Pura arqueología en plena era de Internet. “Sí, en cierto modo”. El grafitero valenciano DEI también aparece en la película, recreando en una pared la figura de ese arqueólogo de imágenes que viene a ser Díaz. “Ayuda a representarme biográficamente”, subraya el director de una obra que considera coral por la “gran labor de todo el equipo”.

Parte del equipo de La Caixa Negra, durante la producción del documental. Imagen cortesía del autor.

Parte del equipo de La Caixa Negra, durante la producción del documental. Imagen cortesía del autor.

El documental, escrito por Díaz junto a Francesc Picó y producido por la valenciana On Air en colaboración con Visual Producciones, fue seguido en la Sala Berlanga por dos de sus sobrinas y el hijo de Paco Esteve y Amalia Cuerda, Rafael Esteve, que en la película recibe finalmente el legado de esa caja negra de manos de Julia (Sara Vallés). Un legado que, como recordó Remigi Morant, vicepresidente de la Federació de Societats Musicals de la Comunitat Valenciana, sirve de reivindicación de los músicos valencianos: “Todas las bandas no serían lo que son sin gente como Paco Esteve”.

Sentados, Rafael Esteve, hijo de Lía Delby y Francisco Esteve, y Sara Vallés, actriz, en La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

Sentados, Rafael Esteve, hijo de Amalia Cuerda y Francisco Esteve, y Sara Vallés, actriz, en La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

José Carlos Díaz, que durante una veintena de años ha estado vinculado a RTVV, siguió haciendo memoria al desear que La Caixa Negra, también presentada en Muro, “ojalá pudiera emitirse en Canal 9 y que esto fuera pronto”. Hasta que tal cosa suceda, el documental seguirá su curso presentándose a festivales y otras televisiones.

Detalle del cartel de la película La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

Detalle del cartel de la película La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Segunda temporada de Jazz Club El Mussol

Jazz Club El Mussol
Temporada 2015-2016
Cafetería Casablanca
C / Isabel II, 20. Alcoi (Alicante)

Jazz Club El Mussol inició su andadura en la temporada 2014-2015 con una premisa: el jazz como parte cotidiana de la vida cultura y de ocio de Alcoi. Con ese mismo empeño, comienzan la nueva temporada, con el ánimo renovado e incentivados por la estupenda acogida obtenida. Pretenden ofrecer buena música para continuar fomentando la afición hacia un lenguaje tan complejo como fascinante que es el jazz.

Los conciertos, “en vivo”, a cargo de músicos locales, nacionales e internacionales, como parte importante de su programación, es la contribución de Jazz Club El Mussol a ese acercamiento del jazz al público de Alcoi y su comarca. Al igual que la pasada temporada, otras actividades relacionadas siempre con el jazz completarán la programación.

Imagen del concierto de Joan Soler de mayo de 2015. Foto de PST Fotografía cortesía de Jazz Club El Mussol.

Imagen del concierto de Joan Soler de mayo de 2015. Foto de PST Fotografía cortesía de Jazz Club El Mussol.

Una programación presentada el sábado 12 de septiembre con una Jam Session en la Cafetería Casablanca de Alcoi, que fue la que abrió fuego al conjunto de actuaciones previstas para este primer trimestre. Este mismo mes (24 de septiembre), habrá un concierto de Matt Baker & Fabio Zambelli Dúo, el primero al contrabajo y el segundo a la guitarra.

Dos conciertos más se sucederán en octubre: Pere Soto Trío (día 8), con Pere Soto, guitarra, Fabián Barraza, guitarra, y René Dossín, contrabajo, y Big Four (día 22), con Pedro Martínez, contrabajo, Patxi Valverde, saxo tenor, Eo Simón, piano, y Curro García, batería. Completan ese mes la programación, Música de jazz en el cine (día 2), charla conferencia de Joan Soler, guitarrista, y Master Class (día 9), con Pere Soto, hablando del lenguaje gypsy y su evolución en el jazz moderno.

Noviembre contará con otros dos conciertos: La Familia & Albert Sanz (día 12), con Albert Sanz, piano, Rubén Carles, contrabajo y Roberto Giaquinto, batería, y Xavi Mira & Company (día 26), con Xavi Mira, voz, Taré Darias, violín, Jacobo Blanes, guitarra y René Dossín, contrabajo. Y para completar este primer trismestre, las actuaciones en diciembre de Igor Tavan Collectiva (día 10), cinco grandes músicos reunidos en torno al baterista Igor Tavan, y Neus Ferri Cuarteto (día 23), con Neus Ferri, voz y guitarra, Pau Ortolá, órgano Hammond y Álvaro Ferri, guitarra.

Jazz Club El Mussol.

PST Fotografía cortesía de Jazz Club El Mussol.

El Teatre Micalet, con Ovidi Montllor

Primavera Ovidi
Teatre Micalet
C / Mestre Palau, 3. València
Divendres 20 de març, a les 20.00h

Músics, actors, actrius i amics (amb un nodrit grup d´alcoians) s’han volgut unir a aquesta data per recordar al gran poeta i cantautor d´Alcoi que ens va deixar ara fa 20 anys. Amb projeccions audiovisuals, cançons, música i recitació de poemes variats l’Ovidi i el seu llegat pujaran a l’escenari del Teatre Micalet on ell mateix havia actuat en diverses ocasions. L’última vegada que el va visitar va ser l’any 1994 quan la Societat Coral el Micalet li va atorgar la distinció de Miquelet d’honor.

Cartel anunciador de la Primavera Ovidi en el Teatre Micalet, obra de Albert.

Cartel anunciador de la Primavera Ovidi en el Teatre Micalet, obra de Manuel Bellver.

La música de Miquel Gil, acompanyada de la ballarina Isabel Anyó; Enric Casassús, Ricard Oliver, Julio Galcerà, Ester Andújar, Carlos Marquina, Ximo Seró, Ferran Rodes i Pep Bornay i poemes de Vicent Andrés Estellés, Joan Salvat Papasseit, Blai Bonet, Joan Valls, Joan Fuster, Manel Rodríguez-Castelló, Jordi Botella, Joan Brossa, Guillem d´Efak en les veus de Neus Agulló, Juli Mira, Pepa Miralles, Juli Cantó, Manel Rodríguez-Castelló, Rosanna Espinós, Reis Juan, Amàlia Garrigós i Pilar Almeria; i un audiovisual sobre “l’artista, el cantant i el pallasso” amb la participació de Jordi Botella, Josep Vicent Frenchina i Toni Tordera.

“Amb l’acte de Primavera Ovidi, no solament volem recordar i reinvindicar l’artista i l’amic, amb l’inevitable punt de nostàlgia que la seua absència comporta, sinó, sobretot, actualitzar el seu llegat humà i artístic, compromès amb el seu poble. L’Ovidi ens incita a la memòria i difusió de les seues cançons i el seu art interpretatiu, i a l’actualització del seu llegat cívic i llibertari, sí, però també és per a nosaltres un estímul constant de creació, una primavera il·lusionada, plena d’energia, radicalment vital, perpètuament renovada”.

Ovidi Montllor.

Ovidi Montllor.

Manel Rodríguez Castelló

Tirisiti, la tradición popular dignificada

Betlem de Tirisiti, Bien de Interés Cultural
Teatro Principal de Alcoi
Carrer Sant Tomàs, 5. Alcoi (Alicante)
Mes de diciembre, 2014

El mes de diciembre es uno de los más esperados por los niños y los no tan niños en Alcoi. El telón se vuelve a levantar en el Teatro Principal para ver las representaciones del ‘Betlem de Tirisiti’, una muestra única en Europa, declarada Bien de Interés Cultural por la Generalitat hace 12 años.

Alrededor de 25.000 espectadores llenarán las butacas de la sala, 140 centros, venidos de distintos puntos de la Comunidad se reirán con las andanzas del hostelero, Tirisiti, su mujer, Tereseta, ‘el bou’, ‘l’agüelo’, el sereno y otros personajes.

El Tirisiti es un modelo  de cultura popular con mayúsculas. El retablo navideño se ha engrandecido gracias al estricto y minucioso trabajo de la compañía teatral La Dependent, que ha dotado de calidad y prestigio una tradición navideña de teatro de títeres nacida hace casi 140 años en unos  barracones.

Imagen del Betlem de Tirisiti de Alcoi. Fotografía: Paco Grau.

Imagen del Betlem de Tirisiti de Alcoi. Fotografía: Paco Grau.

Transmitido de forma oral hasta los años 90

Querido, mimado, cuidado, Tirisiti se ha convertido en una de las grandes joyas del patrimonio inmaterial cultural alcoyano junto a los Reyes Magos y las fiestas de moros y cristianos.

El texto del retablo navideño se transmitió de forma oral desde sus orígenes hasta los años 90. Sus inicios se remontan a finales del siglo XIX. Tres barracones competían en la Navidad por atraer al público a sus representaciones de títeres. El propietario de uno de ellos, José Esteve Carbonell compró los dos belenes y los fusionó. Él popularizó el personaje de Tirisiti, que gozaba de la simpatía de los espectadores. El Belén siempre estuvo asociado a barracones, el último construido ex profeso en los años 90. Fue en  el 2006 cuando el Tirisiti se instala en el Teatro Principal. Desde entonces vive una de las etapas de mayor apogeo.

Imagen del Betlem de Tirisiti de Alcoi. Fotografía: Paco Grau.

Imagen del Betlem de Tirisiti de Alcoi. Fotografía: Paco Grau.

El Tirisiti, heredero de una tradición mediterránea con elementos populares y religiosos

Muchas son las cualidades de la representación que ha llegado a nuestros días. Refleja una tradición mediterránea de teatro de títeres de pequeño formato que combina la temática popular y la religiosa.

De los 30 minutos de función hay una primera parte más sacra. Tirisiti tiene una breve intervención para no darles posada a la Sagrada Familia. Después, se desarrolla el nacimiento de Jesús, la adoración y la huida a Egipto. Los textos de la historia sagrada se narran en castellano. Las escenas más costumbristas son en valenciano.

La segunda parte, más popular, se presta a la participación del público. Tirisiti, un personaje gandul, creído e interesado, vivirá una serie de peripecias. El ventero saldrá presuroso, avisado por la narradora y el público, porque el sacristán corteja a su mujer, Tereseta, a la entrada de misa.

-‘Baixa, Tirisiti, no veus que no et senten. Baixa que et furten la dona’- le insiste la narradora.

El popular ventero se atreve a torear aunque al final acabe llorando cuando el toro entra en la casa.

Narradora. Què t’ha passat?

Tirisiti. El bou m’ha “tupat”.

Narradora. T’ha “tupat”?.

Tirisiti. M’ha fet mal!

Narradora. Que t’ha fet mal? Què t’ha fet?

Tirisiti. M’ha fet un forat!

Narradora. T’ha fet un forat? I on?

Tirisiti. En el cul!

Narradora. En el cul? Però no plores, home, que eixe el tenim tots…

Tras el incidente con el toro, salen las escuadras de moros y cristianos, Sant Jordi, suena el himno de fiestas.

‘Que boniques són les festes -dice Tirisiti- pero són molt curtetes’.

La representación finaliza con el viaje frustrado de Tirisiti a la Luna. Harto de todos, el ventero cogerá el globo de Milà (espectáculo muy popular en 1880) mientras se despide del público.

Imagen del Betlem de Tirisiti de Alcoi. Fotografía: Paco Grau.

Imagen del Betlem de Tirisiti de Alcoi. Fotografía: Paco Grau.

Un retablo único con títeres de varillas

Uno de los aspectos que le aportan un especial interés al Tirisiti es la técnica utilizada, que está casi en desuso. Son títeres de varilla que se mueven a través de unas guías. En la representación sólo hablan el narrador, el Sereno y Tirisiti. Lo que dice el ventero resulta a veces difícil de entender porque lo hace a través de una lengüeta metálica. El narrador, que conversa con él, repite sus palabras para que el público las pueda entender.

Dos semanas se tarda en preparar el montaje, en el que se cambian hasta las butacas del teatro. En el escenario trabajan seis personas, cuatro manipulando los títeres, la narradora y un técnico.

Imagen del Betlem de Tirisiti de Alcoi. Fotografía: Paco Grau.

Imagen del Betlem de Tirisiti de Alcoi. Fotografía: Paco Grau.

Un espectáculo que nunca cansa

El Tirisiti se inicia en diciembre con las representaciones para grupos y desde el 20 hasta el 5 de enero son las funciones para el público. Como novedad, este año se ha elaborado material didáctico para que los alumnos de los colegios hagan diversos trabajos y conozcan la historia y los personajes.

Es todo un misterio el saber por qué gusta tanto a los niños. Míriam Espinós, la coordinadora de la Campaña Escolar, asegura que hay niños que lo ven 4, 5, o 6 veces. Todos los años acude un niño ciego que después de la representación va al escenario a tocar los títeres. Entre los grupos también van centros de la tercera edad. Y en las sesiones abiertas al público no falta a su cita un grupo de médicos del hospital la Fe que se trasladan a Alcoi en autobús.

Pep Sellés, uno de los manipuladores del Tirisiti, se muestra orgulloso del trabajo que han llevado a cabo. “Hemos creado la necesidad que llegue la Navidad para ver de nuevo el Tirisiti. Le hemos dado categoría teatral al espectáculo y también nos hemos esforzado para conseguir que haya una mayor participación del público en la representación”.

El resultado es espléndido. Todo está cuidado, hasta el más mínimo detalle. El Tirisiti es una joya y como tal hay que engalanarla cuando sale a escena. Un tesoro de todos del que podemos disfrutar y sentirnos orgullosos.

El Belén del Tirisiti de Alcoi. Fotografía: Paco Grau.

El Betlem de Tirisiti de Alcoi, Bien de Interés Cultural. Fotografía: Paco Grau.

Carles Figuerola