Achero Mañas y el legado del cine de autor

#MAKMACine #MAKMAEntrevistas | Achero Mañas, Gala Amyach y Gerardo Herrero
‘Un mundo normal’, de Achero Mañas
Con Enrnesto Alterio, Gala Amyach, Ruth Díaz, Magüi Mira y Pau Durá
103′ | Tornasol Films, Last Will, Voramar Films, Crea SGR, 2020
Festival Antonio Ferrandis de Paterna
Cines Kinépolis València
Martes 15 de septiembre de 2020

Reorientado el horizonte hacia el oeste de las vastas canículas de asfalto, entre acordes de jazz y narcóticos, el novelista estadounidense Jack Kerouac –insigne y turbulento prócer de la generación beat– sentenciaba en su obra iniciática ‘En la carretera’ (‘On the Road’, 1957) que “La única gente que me interesa es la que está loca (…), por vivir, (…) por salvarse, (…) la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas”.

Lirismos de un viaje homérico por la ruta 66 (The Mother Road) que encuentran inmediato acomodo universal en las inquietudes de aquellos individuos que habitan, refulgentes, en la periferia, alejados del desnortado rumbo de lo ordinario. Un trayecto revelado, a la postre, en una responsabilidad contraída con la heterodoxia que palpita, incontenible, bajo el tórax de ciertos creadores en permanente búsqueda, cuya obra debe ser indubitable consecuencia del compromiso moral que timonea todas las fases del ingenio.

Y a buen seguro que tal deber gobierna el pulso creativo de uno de los autores limítrofes de nuestro celuloide, el cineasta Achero Mañas (Madrid, 1966), quien retorna a la gran pantalla con su cuarto largometraje, ‘Un mundo normal’ –tras la silente década transcurrida desde ‘Todo lo que tú quieras‘ (2010)–, acompañado por el experimentado elenco que conforman Enrnesto Alterio, Ruth Díaz, Magüi Mira y Pau Durá, al que se suma el debut de Gala Amyach, hija del director madrileño.

De este modo, ‘Un mundo normal’ –que cuenta, entre otros, con la participación de À Punt Media y el apoyo del ICAA y del IVC de la Generalitat Valenciana– transita tras los pasos de Ernesto (Ernesto Alterio) y su lúcida vesania de entregar al Mediterráneo el cadáver de su madre (Magüi Mira); un cáustico y libérrimo deseo último sobre el que elevar las vicisitudes de la odisea (tan legítimas como ilegales) en compañía de su hija (Gala Amyach), radiografiando la singular calología hopperiana del paisaje secundario y manchego, con inherentes acentos proposicionales de las road movies.

Un cosmos de personajes edificados sobre una normalidad transmutada en “una ironía, porque el discurso de la película habla de cómo sobreviven las singularidades dentro de los elementos comunes”, matiza Achero Mañas, en tanto que “el díalogo entre lo particular y lo común es algo que tiene que existir para haya conciliación. Tenemos que saber participar de nuestras singularidades y nuestras diferencias en relación con lo común”.

Para el cineasta Gerardo Herrero, productor del filme, «la película tiene muchas emociones, muchas historias por detrás, y lo que uno pretende siempre es que lo que hace sea bueno, otra cosa es que lo consiga. Intento hacer películas que estén bien, pero que tengan un público, que no sean tan de autor, cerradas solo a determinados cines y a los festivales. Esta película tiene humor, tiene drama, tiene vida».

Y para materializar en pantalla tales fundamentos, Achero Mañas, sirviéndose de las siempre fecundas experencias personales como génesis de la determinación, erige al personaje de Alterio –un escéptico dramaturgo distanciado (que no marginado) del oficio por sus onerosas convicciones profesionales– en un tipo afín (más que trasunto) con el que perfilar ciertas reflexiones sobre la industria audiovisual española.

Gala Amyach y Ernesto Alterio durante un instante de ‘Una vida normal’, de Achero Mañas. Fotografía cortesía de la productora.

A este respecto, refiere Máñas que “hay una situación en la industria actual muy difícil para los proyectos autorales. Las ayudas cinematográficas, desde el año 2015, se han industrializado”; una desequilibrante situación para los autores con voluntades independientes que propicia que “vivamos el mundo al revés”, puesto que “las televisiones privadas acceden a la ayuda pública y nos condicionan y nos fiscalizan el contenido, cuando tendría que ser justamente lo contrario. Si tú vas a participar de la ayuda pública, nosotros y lo público –que, según la ley, se debe a la diversidad cultural–, son aquellas las que deberían atender a esa diversidad si quieren acceder a la ayuda”.

Por su parte, Gerardo Herrero apunta que «el cine, técnicamente, está en un buen momento, hay mucha calidad técnica e interpretativa, lo cual es un poco la respuesta sociológica al hecho de que en las familias ya se acepta que los hijos puedan dedicarse a la actuación. Otra cosa es que no haya dinero suficiente para hacer las películas que haría falta hacer. Y tampoco hay tanto público que vaya a ver cine español».

En ese sentido, Herrero considera que «el cine español se ha profesionalizado mucho y, ahora, con las series también. Otra cosa es que los proyectos que salgan sean lo suficientemente interesantes. Por otro lado, la implicación creativa de las plataformas y las cadenas determinan mucho lo que puedes comprar. Antes había una ley de cine que hacía que no necesitaras de las cadenas de televisión y de las plataformas para hacer películas, y ahora eso es impensable».

Más aún cuando «la pandemia ha afectado a todos los sectores del cine: las salas de exhibición, donde la asistencia es de un 30% de lo que debería ser, lo cual es un poco absurdo porque es de las opciones más seguras de ocio y la gente». Sin embargo, advierte Gerardo Herrero, «los espectadores se han asustado, cuando no lo hacen al ir a bares, y (la COVID-19) también ha afectado a los rodajes, que están siendo más lentos, más caros –alrededor de un 9% por la implementación de las medidas de seguridad (mascarillas nuevas cada cuatro horas, pruebas de PCR y test rápidos cada semana)–, además de haber tenido que parar muchos rodajes durante la pandemia».

El cineasta y productor Gerardo Herrero durante un instante de la entrevista. Foto: Merche Medina.

«Se habla de sanidad, de automoción, de cualquier otra cosa, pero de cine y de la cultura en general apenas se habla, lo cual demuestra cómo es el país. No se dan cuenta que sin la cultura, un país no existe. Entiendo que la sanidad y la educación son lo más importante, pero lo tercero, igualado con la ciencia, es la cultura: son los cuatro pilares de un país», manifiesta Herrero.

En consecuencia, tales condiciones exarceban un escenario que, en ocasiones, imposibilita la puesta en marcha y evolución de los proyectos tras la rúbrica creativa; territorio sobre el descansa el motivo de la ausencia de Achero Mañas durante este tiempo: “Los proyectos determinados ya los tenía. Otra cosa es encontrar la forma como yo quería hacerlos”, advirtiendo que “no soy solo yo el que ha tardado tanto en volver a dirigir; hay muchos autores que no pueden hacer cine, que hemos dejado de ver en las pantallas”.

Una omisión que transmuta, ineludiblemente, el acervo audiovisual español y continental, en tanto que “hay una tradición europea de cine de autor, de cine de personajes de clase media, que se está abandonando y se está perdiendo”, por lo que Mañas exhorta a la ponderación y reincide en que “es importante que reflexionemos sobre lo que está pasando, sobre esas ayudas de 2015, y pensemeos qué legado cinematográfico vamos a querer dejar en este país”.

Un incógnito patrimonio futuro cuyo presente, que en generosa medida se encuentra supeditado al ámbito de las series de ficción, “está en manos de los estudios, que son quienes lo controlan todo”, por lo que los actuales cineastas “no tienen esa libertad que nosotros teníamos antes en el cine”. A este respecto, asevera Mañas, “las series”, aunque “están atendiendo más que las películas a las historias de la clase media de los personajes”, se nutren, salvo excepciones, de “contenidos muy comerciales y generalistas”.

Un conjunto de universalidades –“que los grandes estudios pretenden a través de los algoritmos”–, advierte, provenientes “de originalidades que han ocurrido anteriormente, que es, justamente, cuando ellos, del original y lo singular, de repente, lo universalizan”; por ello “los estudios están obligados a atreverse a hacer algo singular” –“’Merlí’ es una serie personal, cuidada, pero es pequeñita, no es de gran estudio, se ve la mano del autor, la mirada. Esos es bueno y ocurre pocas veces”, refiere como ejemplo–.

Una peculiar y decisiva apuesta por la mirada que Achero Mañas procura extender, igualmente, a su metodología de trabajo en la dirección actoral, puesto que, si en “el oficio del actor todos los elementos juegan en contra (actuar aquí, hace una realidad creíble, delante de toda esta gente en un contexto antinatural, ante un foco opresivo, frente a trocito de cámara y no frente a otro actor, caminar falsamente…)”, su habitual período de ensayo previo, matiza Gala Amyach, “ayuda muchísimo para luego entrar con otra actitud y comodidad al momento de tensión, de presión del rodaje. No llegas desnudo”.

De este modo, “habiéndose preparado los actores y estando cómodos con el material, poder jugar tranquilamente en escena, no tener que andar con la ansiedad y con la presión de no tener las cosas claras, permite hacer cosas nuevas y frescas, porque tienes una base muy sólida”, concluye Amyach. Estrategias fundamentales para Mañas, ya que, “para mí, el guion no es un cine en sí mismo, sino que es un medio y una herramienta de trabajo. No ha sido porque mi hija haya estado en el proyecto. Lo he hecho así en todos mis proyectos”.

Procedimientos previos que, tal vez, sean factibles de implementar en otro ámbitos del audiovisual: “Me encantaría hacer una serie. Tengo proyecto de serie, pero, por favor, que yo tenga la mirada y la libertad que necesito”.

Achero Mañas
La actriz Gala Amyach y el cineasta Achero Mañas tras la presentación de ‘Un mundo normal’. Foto: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón*

* Entrevista realizada por Salva Torres, Merche Medina y Jose Ramón Alarcón

‘Los que buscamos’ y el tráfico de bebés

‘Los que buscamos’, de Óscar Bernàcer
En Filmin desde el 28 de agosto
Sábado 29 de agosto de 2020

La película, dirigida por Óscar Bernàcer, afronta desde el prisma más personal el drama del tráfico de bebés con la connivencia de autoridades civiles y eclesiásticas. Entre los protagonistas se encuentran Enrique Vila, que fue separado de su madre al nacer, y Ascensión Orive, que fue obligada a entregar a su hija después de parir. Ambos son víctimas de la trama de los ‘bebés robados’. El documental se estrenó en la 64 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid dentro de la sección competitiva DOC. España.

El documental ‘Los que buscamos’, de Óscar Bernàcer, rodado en las provincias de Valencia y Alicante y protagonizado por Enrique Vila y Ascensión Orive, afronta desde el prisma más personal el drama de los bebés robados durante las décadas de la dictadura franquista y la democracia temprana con la connivencia de autoridades civiles y eclesiásticas.

Los que buscamos
‘Los que buscamos’, de Óscar Bernàcer. Imagen cortesía de las productoras.

Enrique Vila, abogado especialista en filiación y presidente de SOS Bebés Robados, ha dedicado más de 30 años a tratar de arrojar luz sobre las adopciones falsas o ilegales. En 2011 redactó y presentó la denuncia de la Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares (Anadir) por el caso de los ‘niños robados’ y hoy representa jurídicamente a algunos de ellos. Ha escrito varios libros contando su experiencia personal y recientemente ha publicado el ensayo, homónimo del documental, ‘Los que buscamos’. 

La película, producida por Kaishaku Films y Nakamura Films y que ha contado con la colaboración del Institut Valencià de Cultura y el apoyo de la televisión pública valenciana À Punt Mèdia, inicia su estreno comercial en la plataforma Filmin

Fotograma de ‘Los que buscamos’, de Óscar Bernàcer. Imagen cortesía de las productoras.

El documental trata de cómo Enrique fue separado de su madre al nacer y Ascensión, obligada a entregar a su hija después de parir. Ambos son víctimas de la trama de los ‘bebés robados’, un terreno resbaladizo para la justicia española. Mientras siguen con la batalla legal, continúan con sus búsquedas conviviendo con la culpa, el rechazo y la construcción de su propia identidad.

Licenciado en Comunicación Audiovisual con Máster en escritura de guiones cinematográficos y conocimiento formal de postproducción, Óscar Bernàcer tiene experiencia en cine y televisión. Ha escrito, dirigido y producido proyectos de ficción, documental y publicidad. Sus últimos cortometrajes, ‘Bikini’, ‘Desayuno con diadema’, ‘Las zapatillas de Laura’ y ‘Apolo81’ suman casi 200 premios en festivales de todo el mundo. 

Ha realizado los documentales ‘Los que buscamos’, ‘El hombre que embotelló el sol’, ‘Volver a nacer’ y ‘Las dos orillas’, la serie para televisión ‘La Forastera’ y tres temporadas de la serie documental ‘Cuineres i Cuiners’. En la actualidad se encuentra preparando su primer largometraje de ficción ‘Ofelia’ y el documental ‘Here comes the sun’. En los próximos meses estrenará su más reciente cortometraje ‘Stanbrook’ y el documental culinario ‘La Receta del Equilibrio’ protagonizado por el chef con dos estrellas Michelin, Ricard Camarena.

Kaishaku y Nakamura Films son productoras de contenidos radicadas en València, desde donde aportan una visión local con vocación global. Sus equipos acumulan una amplia experiencia en escritura, venta de formatos y realización de contenidos.

Con más de 10 años de experiencia, Filmin se ha consolidado como la principal plataforma digital de cine independiente en España, y no solo ha mantenido su sitio con la llegada de nuevos competidores en el mercado estatal de Video On Demand, sino que no ha dejado de crecer en los últimos años, como demuestra su expansión a otros territorios (México, Portugal) o su asociación con Vodafone y Huawei.

Fotograma de ‘Los que buscamos’, de Óscar Bernàcer. Imagen cortesía de las productoras.

MAKMA

Animales ‘en objetivo’

‘Animales por el camino de en medio’, de Manuel Galipienso
Oceánica Producciones, Pascale Prêcheur, 2020
Martes 7 de julio de 2020

El trato que damos los humanos a los animales es hoy objeto de intensas polémicas. Durante milenios el Homo sapiens hizo uso indiscriminado de los irracionales para su beneficio. Pero a finales del siglo XX afloró una nueva mirada, una nueva empatía hacia los seres con los que compartimos el planeta. El animalismo es una corriente caudalosa que empapa la sociedad y las redes. Pero, como en todos los movimientos que despuntan, es inevitable la existencia de cierto radicalismo. ¿Hay que dejar de comer carne? ¿Se debe prohibir la caza? ¿Sufren los animales en los zoológicos?

Reflejar la realidad de ciertos sectores relacionados con el mundo animal con la máxima objetividad posible fue el desafío que se plantearon el cineasta Manu Galipienso y su mujer Pascale Prêcheur, experta en conducta animal, al planificar el documental ‘Animales, por el camino de en medio’, producido por Oceánica y distribuido por Jaibo Films.

Durante un año y medio entrevistaron a más de una veintena de organismos públicos, empresas y profesionales, entre los más relevantes de toda España, para dar a conocer la labor que realizan a favor del bienestar de los animales. Su objetivo: ofrecer un relato imparcial sin caer en maniqueísmos. «No todos comparten los mismos ideales, lo que provoca confrontadas opiniones de toda índole que invitan al espectador a una intensa reflexión», dice Galipienso.

Fotograma del documental ‘Animales por el camino de en medio’, de Manuel Galipienso. Imagen cortesía del autor.

El documental, que cuenta con el apoyo del Institut Valencià de Cultura y un presupuesto de 53.000 euros, fue emitido por À Punt y se puede ver en su sección ‘A la carta’, en valenciano. Ha sido seleccionado por el Festival Internacional de Cine de Sax como película inaugural y se difundirá durante la semana del 24 al 31 de julio, de manera online, por la plataforma Festhometv. El Festival de Cine de Alicante también lo ha seleccionado como película invitada y se proyectará en cines entre el 17 y 24 de octubre.

Galipienso y Prêcheur trabajaron una temporada como entrenadores de delfines en Mundomar, en Benidorm. «Allí nos dimos cuenta del desconocimiento que existe respecto al bienestar animal», comenta Galipienso. «No solo de los animales en cautividad, sino también de los domésticos. Con el paso del tiempo y tras varias experiencias fuimos conociendo la problemática del tráfico ilegal de especies. De ahí que vimos la necesidad, y casi obligación, de sacar este proyecto adelante, prácticamente desde la nada».

Manuel Galipienso y Pascale Prêcheur. Imagen cortesía del autor.

A lo largo de 74 minutos en la versión corta –y 108 en la larga–, el filme recorre centros de rescate, asociaciones de protección animal, parques zoológicos, legislación, tráfico ilegal de especies, animales de asistencia… «Nos centramos en gremios donde la actitud del ser humano afecta de forma directa o indirecta a los animales. Por motivos de duración no pudimos seguir investigando e incluir en la película temas como la tauromaquia o la industria cárnica».

Al principio, fue relativamente fácil conseguir estos contactos por su trabajo con animales, pero luego se toparon con la reticencia de algunas de sus fuentes ante la idea de participar en la misma película donde aparecían otras personas con una percepción totalamente opuesta sobre el significado de bienestar animal. «Tras muchas y largas conversaciones, se percataron de nuestra imparcialidad, lo que les  animó finalmente a sumarse al proyecto. Nos comprometimos en ese sentido y nuestra idea, desde el principio, siempre fue evitar a toda costa la confrontación y unir a los distintos gremios».

Fotograma del documental ‘Animales por el camino de en medio’, de Manuel Galipienso. Imagen cortesía del autor.

En su largo periplo han vivido multitud de experiencias y sensaciones tanto positivas como negativas. «Lo peor fue ver magníficos ejemplares de primates, tigres, pumas, linces, caballos, incluso un león, encerrados en casas de campo en deplorables condiciones. Lamentable consecuencia de la casi inexistente coordinación entre organizaciones, profesionales, administraciones, etcétera».

En el balance positivo cuenta la percepción de «que en realidad, todos los que intervienen en el documental tienen mucho más en común de lo que parecía en un principio. Además, la reacción de los espectadores y participantes al ver la película es muy positiva», concluye Galipienso.

En 2010, Galipienso realizó su primer documental, ‘Descubriendo el surf, con Luis Callejo’ –intérprete nominado a los premios Goya como mejor actor protagonista en ‘Tarde para la ira’–, de Raúl Arévalo. Formado como técnico en realización audiovisual y con varios másteres en cinematografía, ha realizado varios cortometrajes protagonizados por actores reconocidos como Javier Gutiérrez. ‘Animales, por el camino de en medio’ es su primer largometraje. Un reto personal en el que ha ejercido de guionista, director y director de fotografía junto a su mujer Pascale Prêcheur, que le acompaña en todos sus proyectos como productora ejecutiva y, en este caso, también como presentadora.

Cartel del documental ‘Animales por el camino de en medio’, de Manuel Galipienso.

Bel Carrasco

Soledad y felicidad en el cine de Cecilia Bartolomé

I Jornada La Dona Mira. Mira la Dona: Creación, producción y representación audiovisual
Organiza: Corporació Valenciana de Mitjans de Comunicació (CVMC) y À Punt Mèdia
Inauguran: Enrique Soriano, presidente de la CVMC, y Empar Marco, directora general de
À Punt Mèdia
Coloquio: con la cineasta Cecilia Bartolomé, conducido por Begoña Siles, profesora de Análisis Narrativo de la Universidad CEU-Cardenal Herrera, y  Mar Iglesias, periodista y vicepresidenta del Consejo Rector de la CVMC
Mesa redonda: con Paloma Mora, productora audiovisual, Ana Ramón Rubio, directora y guionista, Concepción Cascajosa, profesora titular de Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III, moderada por Mentxu Segura, representando a CIMA, Asociación de mujeres cineastas y de medios audiovisuales
En el acto se entregarán los premios del certamen audiovisual La Dona Mira. Mira la Dona
Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia
Sábado 2 de marzo de 2019, a las 10.00h

Simone de Beauvoir en la introducción de su mítico libro, ‘El segundo sexo’, ante la pregunta ¿dónde están las mujeres?, planteada por una revista de publicación irregular, Franchise, apuntaba que antes había que empezar por preguntarse ¿qué es una mujer?

Fotograma de 'Margarita y el lobo', de Cecilia Bartolomé.

Fotograma de ‘Margarita y el lobo’, de Cecilia Bartolomé.

Pregunta, podríamos decir, que subyace en la obra fílmica de la directora alicantina Cecilia Bartolomé: desde su segundo cortometraje, ‘Carmen de Carabanchel’ (1965), hasta su primer largometraje, ‘¡Vámonos Bárbara!’ (1977), pasando por el mediometraje, ‘Margarita y el lobo’ (1970). Y será en este excepcional mediometraje, donde la pregunta sale a la superficie y se expresa de manera explícita. La protagonista de ‘Margarita y el lobo’ se interroga, a ritmo de folk, acerca de lo que es una mujer. Mediometraje excepcional, no sólo porque la narrativa y la estética se muevan entre el neorrealismo, lo irónico y lo absurdo,  acompasadas con números musicales, sino también porque la exhibición fue prohibida y la directora censurada hasta la muerte del dictador Franco.

Una pregunta que le permite a Cecilia Bartolomé no sólo construir historias donde las mujeres, con sus deseos, sus miedos, sus esperanzas, sus frustraciones, son las protagonistas, sino también llevar a cabo un retrato crítico y satírico de  los valores, de las costumbres y de la moral de la sociedad burguesa de la España franquista de los años sesenta y setenta del siglo XX.

Fotograma de 'Vámonos, Bárbara', de Cecilia Bartolomé.

Fotograma de ‘Vámonos, Bárbara’, de Cecilia Bartolomé.

La mirada de la cineasta muestra a unos personajes femeninos que desmontan, principalmente, la idea de que la mujer encuentra la felicidad en el matrimonio y en el amor romántico. Los personajes femeninos de Cecilia Bartolomé consideran que el matrimonio las subordina al marido, hasta convertirlas en “cosas”, como describe Ana, la protagonista de ‘Vámonos Bárbara’; y el amor las destierra al desierto del silencio, tal y como canta el personaje principal de ‘Margarita y el lobo’: “Caperucita, si te enamoras cierra los oídos, cierra la boca con esparadrapo”.

Las películas de Bartolomé se han considerado feministas porque caracterizan a personajes femeninos que desean su libertad, su independencia y luchan por  sus derechos. En una época histórica, finales de los sesenta del siglo XX, donde solicitar el divorcio era considerado casi una perversión –el divorcio en España se legaliza en 1981-, y trabajar fuera de casa, y no desear ser sólo madre y esposa, una transgresión.

'Carmen de Carabanchel', de Cecilia Bartolomé.

‘Carmen de Carabanchel’, de Cecilia Bartolomé.

La pregunta ¿qué es una mujer? connota esa otra pregunta, que ha recorrido la filosofía occidental desde sus orígenes, ¿qué quiere una mujer?

Las protagonistas del cine de Cecilia Bartolomé dan una respuesta a ese querer de la mujer: esto es, estar “al fin solas”. Sin estar alienadas a la “imbecilidad” del amor matrimonial. Una soledad con la que consiguen la felicidad deseada.

La obra fílmica de esta directora parece querer cumplir la tarea expresada por la sufragista Christabel Pankhurst: “Es nuestro deber hacer de  este mundo un lugar mejor para las mujeres”.

https://www.cvmc.es/es/primera-jornada-la-dona-mira-mira-la-dona/ Castellano

http://www.muvim.es/va/content/jornada-dona-mira-mira-dona/ Valencia

Cecilia Bartolomé

La directora de cine Cecilia Bartolomé. I Jornada La Dona Mira. Mira la Dona, en el MuVIM.

Begoña Siles

La Vall, primera serie de ficción propia de À Punt

La Vall, dirigida por Pau Martínez y Ana Ramón Rubio
Serie de ficción de À Punt
Estreno: domingo 23 de septiembre de 2018, a las 21.45h
13 capítulos, cada domingo

Lo dijo la directora general de À Punt, Empar Marco: “Es una responsabilidad y un goce” presentar la primera serie de ficción propia. Se trata de La Vall, dirigida por Pau Martínez y Ana Ramón Rubio, cuya puesta de largo en la Filmoteca de Valencia es el primer ejemplo de las intenciones de la cadena televisiva: “Mimar la cultura y su gente, ser el motor para que los creadores se den a conocer”, agregó Marco, que también subrayó el objetivo de “impulsar el sector fuera de la Comunitat Valenciana; hemos de romper fronteras”.

Lo dijo en presencia de los 18 actores que protagonizan La Vall, cuya serie de 13 capítulos de 50 minutos cada uno ha rondado los 100.000 euros por capítulo, según avanzó Antonio Mansilla, responsable de Mediterráneo Media Entertainment, productora de la serie. “Tenemos que apostar por el mercado nacional, pero también exportar series por todo el mundo. Creemos que se puede ver a nivel global”, remarcó. “No vamos a parar y será difícil que nos paren”, insistió Marco, a rebufo del “subidón” que produjo ver un adelanto de la serie, según adjetivó César Martí, director de contenidos de À Punt.

La Vall, de Pau Martínez y Ana Ramón Rubio. Imagen cortesía de À Punt.

La Vall, de Pau Martínez y Ana Ramón Rubio. Imagen cortesía de À Punt.

“Tenemos una parrilla muy ilusionante y La Vall es importante dentro de esa parrilla, que es una apuesta por la cultura y el entretenimiento de calidad”. Marco abundó en este sentido diciendo que la ficción es lo que removía la industria cultural, al tiempo que destacaba la visibilización “de aquello que es propio”. Pau Martínez incidió en este aspecto al señalar que se trataba de “un producto propio y de proximidad”, yendo un poco más lejos: “Es importante porque forma parte de la vida de las personas y permite construir una identidad como pueblo”.

Y el pueblo que se representa en La Vall es uno de los tantos que hay despoblados a lo largo de toda la geografía nacional (más de 3.000, según algunos informes), que en este caso da pie a la trama de ficción rodada en la localidad castellonense de Alfondeguilla y en las valencianas Cheste y la Foia de Bunyol. “Es un tema de actualidad, pero alejado de la política”, precisó Marco. Según Mansilla, “la trama principal gira en torno a la repoblación de un pueblo que se estaba despoblando”, y cómo gente de fuera llega al pueblo “cada una con su secreto”, apostilló Martínez.

La historia de ese repoblamiento con personas desconocidas que vienen a ocupar casas deshabitadas se narra a modo de thriller y, según consta en el dossier de prensa, con “una estética moderna y una narrativa actual próxima al cine”. Como la definición resulta un tanto genérica, Pau Martínez se explicó: “Desde que se cerró Canal 9 han pasado cinco años y como espectadores hemos cambiado”, poniendo como ejemplos las series de las cadenas Netflix y HBO, cuyas producciones marcan en cierta forma el rumbo a seguir: “En la línea de este tipo de series”, reconoció. También señaló como una de las influencias de La Vall, Happy Valley, la serie de televisión británica protagonizada por la sargento Catherine Cawood, que encarna la actriz Sarah Lancashire.

La Vall, de Pau Martínez y Ana Ramón Rubio. Imagen cortesía de À Punt.

La Vall, de Pau Martínez y Ana Ramón Rubio. Imagen cortesía de À Punt.

“La nuestra es un thriller sin policías”, indicó Martínez. Una serie coral en la que van entrando y saliendo personajes turbios, a los que dan vida, entre otros, Marta Belenguer, Josep Manel Casany, Sergio Caballero, Cristina Fernández, Ximo Solano, Pilar Almeria, Isabel Rocatti, María Almudéver, Empar Canet y Álvaro Báguena. Un elenco de actores que, a juicio de César Martí, “demuestra la calidad y el nivel que hay en el sector”. Una historia “contada en valenciano y que los valencianos se merecen”, subrayó Martínez, y que viene a representar “lo que los creadores valencianos son capaces de hacer”.

La Vall, cuya emisión comienza este próximo domingo en À Punt a las 21.45, permite “fidelizar al público”, puesto que como apuntó Martí se prolonga durante 13 semanas. Un público que, según apuntaron todos los presentes, había cambiado mucho estos últimos años tras la eclosión de Internet. Por eso la intención de la cadena televisiva es ofrecer la serie de forma “casi inmediata” a través de la web, en la línea de esa demanda cambiante de los espectadores.

Espectadores como el joven Noel Rojo-Everss, que encarna al niño Daniel Fenoll-Garbí, hijo de Júlia Garbí y Laura Fenoll, que interpretan Cristina Fernández y Laura Romero, respectivamente. “No diré nada, pero se conocía el guión mejor que muchos actores”, ironizó Martínez, mientras el chaval, de pie, mostraba su entusiasmo por participar en una serie que arranca a 100.000 por hora.

La Vall, de Pau Martínez y Ana Ramón Rubio. Imagen cortesía de À Punt.

La Vall, de Pau Martínez y Ana Ramón Rubio. Imagen cortesía de À Punt.

Salva Torres

“Es una mirada crítica de lo valenciano desde el humor”

La forastera, de Óscar Bernácer
Albena Produccions en colaboración con Nakamura Films para À Punt Media
Agosto de 2018

El pasado mes de julio los habitantes del pequeño pueblo de Segart, donde en invierno apenas residen unas 30 personas, cercano a Gilet y Albalat dels Tarongers  en plena Calderona, se vieron sorprendidos por la invasión de un grupo de peliculeros que ocuparon sus calles, plazas y la farmacia. Casi un centenar de personas, entre el  equipo técnico y  los 17 actores y actrices que,  bajo la dirección del  cineasta Óscar Bernácer intervienen en una de las series estrella de ficción que veremos la próxima temporada en À Punt.

La Forastera es un producción para Àpunt Mèdia de Albena Produccions en colaboración con Nakamura Films, firma  integrada por Jordi Llorca y el propio Bernácer, autor de varios cortos y documentales como  El hombre que embotelló el sol en torno a la figura de Pedro Zaragozá, el legendario alcalde de Benidorm. También es el realizador de Cuineres i cuiners, una serie gastronómica en la que el chef Ricard Camarena recorre las mejores cocinas de la Comunidad Valenciana.

La forastera, de Óscar Bernácer. Fotografía de Laura Amado.

La forastera, de Óscar Bernácer. Fotografía de Laura Amado.

“La Forastera cuenta la historia de Lola, la actriz María Maroto, que regresa a Valencia tras una larga estancia en Barcelona en compañía de su pareja, un catalán de pura cepa interpretado por Ángel Figol y descubre que su madre se ha ido a vivir a un pueblo, Serrabella”, dice Bernácer. “Allí conoce a José, interpretado por Jordi Ballester, con el que surge una relación de amor-odio. Su llegada desencadena una serie de situaciones y conflictos a través de los cuales el argumento plantea los contrastes entre los urbanitas y el ambiente rural, y también una mirada crítica sobre la identidad de los valencianos desde la ironía y el humor”.

María Mínguez, Patricia Pardo y Rafa Ferrero participan como guionistas junto a Bernácer en esta comedia de peripecias entre romántica y de tópicos inspirada en un hecho histórico que los productores prefieren mantener en secreto. A lo largo de cinco semanas se rodaron ocho capítulos de entre 45 y 50 minutos de duración. Los campos de cerezas de Gátova fueron otro de los escenarios elegidos. Intervienen en el reparto: Victoria Salvador, Enric Benavent, Jordi Ballester, Àngel Figols, María Juan, Silvia Valero, Raquel Piera, Juansa Lloret, Álvaro Báguena, Talia Bohoyo, Manuel Climent, Sergi Giménez, Teresa Soria, Neus Agullò, César Tormo, Juli Disla, Pep Sellés, Amparo Bàguena, Juli Cantó, María Zamora, Jordi Aguilar.  Los más jóvenes debutan como profesionales en esta serie.

La forastera, de Óscar Bernácer. Imagen cortesía del autor.

La forastera, de Óscar Bernácer. Imagen cortesía del autor.

Lola, la protagonista es una joven y ambiciosa empresaria con un osado proyecto en mente. Un desafortunado incidente la deja en el paro y acaba en un pequeño pueblo del interior sin cobertura ni gimnasios, donde es recibida con cierta suspicacia. Es la forastera. Aunque al principio le cuesta adaptarse al ambiente acaba descubriendo los encantos de la vida rural y sobre todo el verdadero amor representado por un joven agricultor con el que acabará encontrando una segunda oportunidad.

“Nuestro objetivo es conseguir un producto que guste a todos los públicos y sirva para normalizar algunos temas que se han convertido casi en tabú”, comenta Bernácer. “Aunque el ambiente es rural, la serie no tiene nada que ver con L’Alqueria Blanca. La acción se desarrolla en plena actualidad con referencias a la cuestión del Procés y el independentismo catalán”.

Sobre el efecto revitalizador que À Punt puede tener sobre el audiovisual valenciano, Bernácer se muestra cauto: “Todo el mundo está remando a favor pero hay que mejorar el proceso de producción. Hay que luchar para que se estabilicen las cosas”, concluye el cineasta, que ya tiene en proyecto su primer largometraje.

Óscar Bernàcer (1978) es guionista, director y productor. Es coguionista  del largometraje Reset y el documental Las dos orillas. Dirigió los cortometrajes Las zapatillas de Laura y Desayuno con diadema ,que cuenta el despertar de dos cincuentones tras una noche loca, que suman más de cincuenta premios y menciones entre las que destacan la candidatura al Goya y la nominación al Meliés d’Or. Como guionista también ha trabajado en la serie  Bon dia, bonica. Su penúltimo trabajo  de ficción, Bikini abre las puertas a Benidorm y el hombre que embotelló el sol, documental acerca del boom turístico en España a través de la figura de su polémico alcalde Pedro Zaragoza.

Óscar Bernácer, en el centro, director de La forastera. Imagen cortesía del autor.

Óscar Bernácer, en el centro, director de La forastera. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco