Marjane Satrapi

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Marjane Satrapi (1969-2026)
‘Pollo con ciruelas’, ‘Bordados’ y ‘Mujer Vida Libertad’
Reservoir Books
Obituario

En muchas ocasiones, en distintos ciclos de creación, manejando por lo general un romanticismo sensible y agudizado, las expresiones artísticas han especulado respecto a la posibilidad de morir de pena por la desaparición de un ser querido. Sin duda alguna, esta visión inverosímil representa una idea sublime del amor y caracteriza, en buena medida, la entidad de numerosas muestras con forma de novela o película.

Pero fuera de los espacios del arte, en nuestra realidad incrédula y apresurada, todavía más, en el contexto del individualista siglo XXI, ¿la gente, de verdad, puede morir de pena, por ejemplo, por la pérdida de un compañero de amores, un hijo o la madre?

El reciente fallecimiento de la artista Marjane Satrapi nos da la respuesta. El recuerdo de las profundas tristezas de las últimas jornadas de Antonio Flores, recordadas en los últimos tiempos por el documental de Isaki Lacuesta y Elena Molina, ‘Flores para Antonio’ (2025), la confirman. Claro que las personas podemos morir de pena.

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Probablemente, todas y todos, con más o menos esfuerzo, recordamos algún caso, y, desde luego, seguro que no se parece demasiado a esas descripciones idealizadas o tortuosas a propósito incluidas en un libro. Es terrible llegar a ese instante de desesperación por la ausencia.

Es espantosamente conmovedor descubrirlo, clavado en nuestro entorno más cercano o quizá en una representación abstracta de las realidades de una figura a la que admiramos por un motivo u otro. ¿Dejarse morir frente al vacío es acaso el último gran acto de amor? No estoy seguro.

El pasado 4 de junio, los medios de comunicación comparten la noticia de la muerte de la dibujante iraní. Solo tiene 56 años. Enseguida, las noticias se refieren, con mayor o menor estupefacción, al síndrome del corazón roto. En efecto, Satrapi fallece de tristeza, incapaz, al parecer, de superar la pérdida de su esposo, Mattias Ripa, acaecida un año antes.

'Persépolis' (2007), de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud
Fotograma de ‘Persépolis’ (2007), de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, basado en la novela gráfica de la autora.

Sus cómics son emocionantes artefactos de la autorrepresentación. Observó y comentó el mundo desde los dibujos de sus viñetas. También con los planos de sus seis filmes. Naturalmente, ‘Persépolis’, una de las novelas gráficas más importantes del siglo XXI, ejemplifica sus métodos e impulsos a la perfección, la relevancia de lo autorreferencial en su labor.

Por medio de sus páginas, dibuja la historia de su país mediante la evocación de su vida durante la infancia y la adolescencia. Esta obra es tan importante, individual y colectivamente, que, sin duda, es complicado ver más allá. ¿Qué podemos encontrar ahí, fuera del foco de ‘Persépolis’?

Pollo con ciruelas’, publicado originalmente en 2004, es para mí, por distintos motivos, algunos muy personales, su labor más notable. De alguna manera, el relato del músico apenado se asemeja a un presagio desdichado.

Pollo con ciruelas. Marjane Satrapi

Náser Alí, después de no conseguir un tar que sustituya al suyo, roto por su esposa en una discusión, decide encerrarse en su cuarto y dejarse morir. La relación entre el artista y su instrumento es tan profunda que la vida para él ya no tiene sentido tras la pérdida.

Pero ‘Pollo con ciruelas’ es mucho más que una posible mirada al futuro. Se trata de un trabajo minucioso y delicado construido de acuerdo a la investigación de una pena infinita. Durante el proceso de explicación de los ángulos de la aflicción, desde una fragmentación en ocho panorámicas, se propone una nueva indagación en la memoria histórica general y singular, brindando narrativamente, además, una feliz pirueta que posibilita la unión del cuento del músico con la biografía de la autora.

Otra vez, siguiendo una parte del modelo ‘Persépolis’, plantea un retrato profundamente íntimo para revisar con ánimo crítico un periodo histórico de Irán. De alguna manera, las dos obras son complementarias. La una, situada en torno a la revolución cultural impuesta en 1980, mira hacia la oportunidad de un futuro esperanzado cogida por la mirada de una chiquilla, y la otra, escenificada en el Teherán de 1958, toma en consideración el ayer sobre la base de las experiencias sentimentales de un hombre vulnerable y progresivamente derrotado.

El carácter combativo y luminoso del recuerdo de la niñez desaparece en el discurso introspectivo de ‘Pollo con ciruelas’. También el acento contestatario, pero no la entidad política. Uniendo fragmentos desordenados de la biografía íntima del protagonista compone, alrededor de su muerte, una canción sin esperanza acerca de lo perdido y lo soñado.

Los hermosos dibujos en blanco y negro, de trazo sencillo y naíf, como siempre, consiguen concretar en el total una atmósfera triste realmente insólita en la manifestación de cómic por su honesta profundidad. Este entorno característico se recoge muy bien en el filme homónimo realizado en 2011 por la autora, con la ayuda de Vincent Paronnaud, igual que en la traslación a dibujos animados de ‘Persépolis’ entregada cuatro años antes. Un inolvidable Mathieu Amalric da vida al músico abatido.

El cómic y la película se desarrollan,, generalmente, en escenarios cerrados. Esta disposición solo es alterada por la intervención fluida de las instantáneas pretéritas. En la obra de Satrapi, es determinante la entrada en esos espacios privados y la escucha atenta de sus voces.

Bordados. Marjane Satrapi

En ‘Bordados’, un grupo de mujeres de distintas edades, reunidas en el domicilio de los abuelos de la dibujante, comparten numerosas confidencias. Fuera del dominio del ojo público represor, materializan un acto político con la expresión compartida de lo prohibido.

Recuperando y modernizando un método de antología tradicional de exposición oral o escrita, organiza un dispositivo de contestación y reivindicación –personal y grupal– con forma de pequeña fábula.

Por las páginas de este volumen de 2003 –de apariencia voluntariamente esbozada, es decir, abundante en alternativas, incluso infantil, tal cual refleja una cierta colocación formal y su caligrafía–, marchan interconectados los testimonios de mujeres de generaciones anteriores a la de la artista. Ella, una vez más, aparece personalmente para evidenciar, primero, el reconocimiento a las mayores y, a continuación, llevar adelante el trayecto especial por sus dibujos.

Montado con la unión de esas ilustraciones apenas bosquejadas de secretos y deseos, frecuentemente sexuales y afectivos, ‘Bordados’ se convierte de inmediato en un instrumento de discusión política.

No obstante, la actividad más considerable de Satrapi en el ámbito del debate y la afirmación activista se encuentra en la coordinación del libro de no ficción de 2023 ‘Mujer Vida Libertad’, un título sacado del poderoso lema de un movimiento feminista incomparable.

Mujer, vida, libertad, Marjane Satrapi

Un año antes, en septiembre de 2022, una mujer, Mahsa Amini, es asesinada brutalmente en Irán por la policía de la moral por “no usar su hiyab correctamente”. Con la colaboración del politólogo Farid Vahid, el reportero Jean-Pierre Perrin y el historiador Abbas Milani, la dibujante comisaría un formidable objeto de arte y lucha, completado por las valiosas aportaciones de diecisiete talentos del cómic como Joann Sfar, Paco Roca, Pascal Rabaté o Touka Neyestani, que se suma a las variadas actividades de denuncia.

Amalgamando en el conjunto los enunciados dispares, cambiados a eslóganes responsabilizados, aparece el anuncio de una transformación imprescindible impulsada otra vez por la iniciativa feminista.

‘Mujer Vida Libertad’ es, con el largometraje ‘Paradis Paris’ (2024), la última obra de Satrapi presentada al público. Probablemente, es todavía temprano para valorar el total artístico, dividido en cómics y películas, de autoría individual y compartida, teniendo en cuenta, además, que con frecuencia el acontecimiento ‘Persépolis’ ha impedido, sin querer, la identificación del resto de revelaciones.

Las tres anotadas en las líneas anteriores, publicadas en España por Reservoir Books en unas ediciones fantásticas, inmejorablemente traducidas por Carlos Mayor, son una clara muestra de un talento admirable y comprometido, activado cada vez por una sensata autorreferencialidad. Marjane Satrapi, por desgracia, nos ha dejado, pero su trabajo todavía tiene muchísimo que dar a conocer y discutir.