#MAKMALibros
Entrevista con Jaime Priede, director literario de la FeLiX
X Feria del Libro de Gijón/Xixón (FeLiX)
Organiza: Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular de Gijón/Xixón
Del 17 al 21 de junio de 2026
La Buena Letra huele a papel, a paciencia, a ese silencio cómplice que solo se da cuando hay buenos libros y mejor librero. Rafa, que tiene una sonrisa que desarma al más cascarrabias, nos observa desde el mostrador con una mezcla de diversión y preocupación. Jaime y yo hemos alargado la mano a la vez hacia el mismo ejemplar. El último. ‘Majareta’, de Juan Manuel Gil.
Jaime no lo suelta. Yo tampoco. Tenemos un problema.
Jaime Priede es director literario de la Feria del Libro de Gijón/Xixón (FeLiX), que este año cumple su décima edición. Langreano de pro, traductor, profe, crítico, escritor y, según acabo de descubrir, de reflejos felinos.
La situación es tensa. Podríamos batirnos en duelo, pero parece excesivo tratándose de un sábado por la mañana y teniendo en cuenta que Rafa acaba de limpiar los cristales de la puerta. Así que le propongo algo ligeramente indecente, de esas cosas que no se cuentan en las entrevistas oficiales, pero que luego todo el mundo lee con fruición: yo suelto ‘Majareta’ si él me cuenta, aquí mismo, entre libros, cosillas jugosas sobre FELIX.
Nada de topicazos. Nada de “estamos muy satisfechos”. Quiero lo que no se publica en las notas de prensa. Quiero las dudas, las carcajadas, las peleas contra los calendarios de las editoriales y las ideas descabelladas que casi siempre salen bien.
Jaime me mira. Rafa contiene la respiración. El libro sigue en el aire, en ese limbo maravilloso de nadie.
–Trato hecho –dice Jaime, y suelta ‘Majareta’ sobre el mostrador como quien impone una fianza.
Rafa sonríe. Yo saco el cuaderno –cosido, sin pautar–. Y el responsable de programación de la tercera feria literaria más importante de España empieza a hablar.
Diez años son muchos en política, una barbaridad en tecnología y un suspiro en literatura. Pero en el mundo de las ferias del libro, cumplir una década con la salud de FeLiX es casi un milagro laico. ¿Cuál es el momento más absurdo, entrañable o disparatado de esta década que no cabe en las ruedas de prensa y que ahora, bajo amenaza de quedarte sin ‘Majareta’, te ves obligado a revelar?
Bueno, es la FeLiX quien cumple diez años de existencia, pero yo me incorporé en 2020, justo el año de la pandemia. Es decir, llegué para hacerme cargo de la cuarta edición. Ya había un trabajo previo, que es siempre lo más difícil: partir de la nada, empezar desde una zona cero como ha hecho la comisión que organizaba la Feria anteriormente.
Precisamente, ese momento, dentro de la tragedia que ha supuesto, tuvo a nivel de gestión algo de absurdo, disparatado y entrañable; las tres cosas a la vez. Recuerdo que llegamos a tener un plan A, un plan B y un Plan C, cada uno con un programa diferente. Yo acababa de llegar y tardé tres años en organizar un evento de este tipo en condiciones normales. De hecho, casi te diría que me costó desenvolverme en esa normalidad. Me di cuenta de que un plan B, posiblemente en cualquier situación de la vida, acaba siendo mejor que el A. Es un misterio, pero es así.
Mira, una de las cosas que recuerdo como más entrañables fueron las conversaciones telefónicas con Serrat, justo después de la pandemia, pero todavía con muchas restricciones. Como había publicado una antología de Mario Benedetti en Alfaguara, me hice con el email de Candela, su mujer, y le escribí. Joan me llamó una mañana de domingo, pocos días después. Lo primero que me dijo es que no pensaba venir para nada; lo segundo, me echó una pequeña bronca por suponer que su mujer se encargaba de sus asuntos. De hecho, creo que me llamó por eso. Pero seguimos hablando entre balbuceos por mi parte, que, poco a poco, se fueron diluyendo.
A partir de ese día, me llamaba de vez en cuando con un número oculto y podía pillarme cruzando un semáforo, en el supermercado, conduciendo… Siempre me decía que no iba a venir, pero luego empezó a decirme que “pajaricos habrá, como decía mi abuela”. Hablábamos de cualquier cosa y yo le decía que ya me daba igual que viniera o no; me gustaba charlar con él. Acabó viniendo el martes 15 de junio de 2021 con una mascarilla ajedrezada. Fue un verdadero placer compartir todo ese proceso con él.
Una de las cosas que más me enorgullece de FeLiX es que nunca habéis perseguido el pelotazo comercial. Aquí hay calidad literaria, autores con oficio, escritores y obras de las que merece la pena hablar. Y, sin embargo, también tenéis público y ventas. ¿Cómo se construye una feria donde el criterio no está reñido con el éxito? ¿Y cuántas veces has tenido que decir “no” a un superventas para decir “sí” a alguien de quien los lectores merecemos disfrutar?
Como sabes, la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Gijón/Xixón es la entidad organizadora de la Feria del Libro. A finales de diciembre de 2019, quien era entonces su director, Miguel Barrero, me llamó con la propuesta de realizar la programación literaria. Tuve claro qué me gustaría hacer y qué no. Me gustan los retos porque suponen un avance desde donde estás. Si sale, has crecido, tienes una nueva experiencia, ya eres otro. Si no sale, lo has intentado, que a fin de cuentas es parecido.
Pues, en este caso, el reto consistía para mí en hacer cultura por encima de negocio, porque me parecía, a la larga, la mejor forma de ayudar al comercio en torno al libro. Era cuestión de que dieran tiempo al modelo. Para eso hay que pensar los programas casi en términos de cine de autor, es decir, dotarlos de un punto de vista, una perspectiva, una coherencia. De ahí la idea de diseñarlo mediante hilos temáticos de actualidad, pero que a la vez tuvieran cierta consistencia como interés general.
Y la consigna que me propuse tenía tres vertientes: hacerlo desde la pluralidad de propuestas, la integración de todos los públicos y la sobriedad en el manejo de fondos públicos. Tanto los grandes grupos editoriales como las independientes saben ya cómo trabajamos en Gijón y respetan la idea. No solamente la respetan, sino que la complicidad con todos ellos es muy grande. En el fondo, por muy comerciales que sean en algún caso, saben perfectamente diferenciar una cosa de la otra. Te diría que hay un consenso general en considerar qué es literatura y qué es entretenimiento de consumo, tan respetable, para mí, una cosa como lo otra. Otro tema es la apuesta puntual de cada uno para ganarse el sustento.
Lo que está demostrado en nuestro caso es que el éxito no está reñido con la calidad. Nuestro modelo no se basa en grandes nombres, sino en grandes libros que aportan otras perspectivas, que generan emociones desde otro lado, que te hacen pensar de otra forma. Por aquí han pasado muchos autores y autoras que luego han recibido premios de prestigio, incluso bromeamos en nuestras redes con la frecuencia con que se han dado esas situaciones. Pero el verdadero éxito depende de que varios factores brillen a la vez, no solo un programa.
La convivencia solidaria de librerías y editoriales, incluso cómo se acoge a las externas, que en nuestro caso supone un porcentaje muy amplio, es un patrimonio cultural de Gijón que no suele darse en otras ciudades. Ahí empieza el éxito, en marcarse un objetivo común y avanzar en la misma dirección todos los implicados, incluidas las instituciones, cuyo compromiso activo es el verdadero motor de todo esto.
Se suele decir que los jóvenes no leen, pero quien se pase por la ‘Zona Joven’ de FeLiX sale con las orejas coloradas. En las últimas ediciones habéis demostrado que los lectores jóvenes no solo saben lo que quieren, sino que tienen un criterio literario que da envidia. ¿Qué os han enseñado? ¿Cómo se consigue que una feria no les trate con condescendencia, sino que les tome en serio como lectores de pleno derecho?
Tú lo has dicho: cero condescendencia. A mí me gusta mucho el trato con la gente joven; aprendo mucho con ellos porque tienen una perspectiva muy emocional y retadora, para lo bueno y lo malo. Se cuestionan todo, se equivocan, aciertan, pero resisten. La capacidad de resistencia de la gente joven me impresiona. Muchos de ellos van siempre al borde del precipicio, porque tienen serios problemas familiares, económicos, de identidad, de soledad, y siguen a lo suyo, incluso en algún caso son capaces de generar un discurso valiente y honesto en torno a todo eso.
En esta Feria del Libro tienen su casa, que se llama ‘Zona Joven’ y que está en la Antigua Escuela de Comercio. Ahí se presentan libros, se realizan encuentros, mesas redondas, talleres, etc., de acuerdo a sus gustos. Nosotros les facilitamos el análisis y la perspectiva desde una puesta en escena muy dinámica.
Habéis logrado que una feria sin grandes focos mediáticos ni ristras de firmas de superventas sea la tercera mejor valorada del país. Eso es casi una herejía en tiempos de postureo literario. ¿Cuál dirías que ha sido la decisión más impopular que tomaste al principio y que con los años demostró ser una genialidad
Seguramente, la decisión más polémica fue el desdoblamiento en dos zonas, Begoña y Tomás y Valiente, que vino condicionado por la pandemia y las medidas de seguridad. Lo impopular fue mantenerlo, pero eso nos permitió usar la Escuela de Comercio y el Patio del Centro de Cultura Antiguo Instituto como sedes de actos, lo cual, sobre todo en el caso del Patio, con una escenografía muy cuidada, nos ha dado una imagen estética muy personal, una identidad.
No somos solo carpa, tenemos más versatilidad, generamos espacios muy diversos y cuidados. Hemos procurado perfeccionar el modelo para que nadie se sienta perjudicado si le toca una caseta en Tomás y Valiente y creo que, si lo vemos con objetividad, se ha ido logrando, porque es una zona de mucho tránsito peatonal durante todo el año. Eso sí, no me atrevería nunca a decir que ha sido una genialidad.
Este año no es una feria de cinco días, sino una celebración que dura doce meses. Con motivo del décimo aniversario, habéis organizado un ciclo de encuentros a lo largo de todo el año: Marta Robles, Fernanda Trías, Cristina Fernández Cubas… ¿Cómo nació la idea de este ciclo aniversario? Y ¿qué os ha devuelto el público?
La verdad es que la idea fue independiente del aniversario, pero nos vino bien como ajuste, como reclamo. Se trataba de dar más visibilidad a la Feria del Libro, no solamente cinco días al año y hasta la próxima. Creemos que a día de hoy tiene suficiente peso y resonancia en la ciudad como para estar presente de forma más permanente en una actividad cultural tan intensa y constante en el tiempo como es la de Gijón. Hacerla más presente, como hace el Festival Internacional de Cine de Xixón con diferentes programaciones a lo largo del año, por ejemplo. El modelo de gestión del FICX me parece ejemplar en muchos aspectos.
Gijón no es Madrid ni Barcelona, pero FeLiX ya compite en esa liga. ¿Hay algún complejo de provincias que todavía tengas que desmontar en según qué ámbitos? Por ejemplo, cuando llamas a cierto escritor consagrado para que venga y te dice: “Pero ¿Gijón?”, y toca sacar el discurso de la playa y la sidra. ¿Alguien fue reacio y luego se marchó rendido? Si no me quieres dar nombres, valen pistas…
No te creas, el norte de la Península está cada vez más valorado como lugar en el que perderse unos días y con más motivo si te invitan. Al principio, quizá sí, pero no tanto por la ciudad como por no saber que Gijón tenía una Feria del Libro. A día de hoy, la gente viene encantada si ya conoce la ciudad o con expectativas altas si no la conoce, pero algo le han contado. Gijón es una ciudad muy agradable y sorprende en ese sentido, es cierto. Creo que tiene potencial como destino de un turismo cultural, no solamente vinculado al veraneo.
La actividad cultural que tiene Gijón durante todo el año no se da en ciudades de tamaño semejante y quizá debamos plantearnos que, además de ser un bien necesario de interés común, un servicio público básico, también puede tener un retorno económico si se plantean bien las cosas promoviendo la coordinación y colaboración de varios sectores implicados con el turismo y promoverlo en el exterior con una difusión bien hecha y continuada en el tiempo. Ah, y claro que la gastronomía también ayuda, para qué nos vamos a engañar. Manuel Vilas decía haber visto a Dios en un restaurante de Cimadevilla comiendo una ventrisca de bonito…

Has conseguido mantener el equilibrio entre 90-100 casetas sin ahogar el formato, con dos sedes (Begoña y Tomás y Valiente) que al principio generaron debate. Y dices que ampliar más espacios desarticularía la feria. ¿Cuál es esa tensión productiva que mantienes con los libreros y editores cuando te piden más metros, más días, más de todo?
Al menos conmigo, los libreros y editores han tenido siempre una actitud de colaboración espectacular, al igual que entre ellos. Yo lo noté en la primera reunión; hubo un detalle en una conversación entre los representantes de ambos gremios que me dije: “Tranquilo, esto va a ir muy bien, solo tienes que no estropearlo”. Y se lo dije a ellos. Lo que hemos hecho es alentarlo en la medida de nuestras posibilidades. Te lo decía antes y lo digo siempre que puedo: esa relación es el mejor patrimonio que tenemos, porque no es solo que facilite las cosas, es que acelera de cero a cien todo lo demás.
Hay unas limitaciones técnicas de espacio urbano en el centro que aconsejan mantener un límite de ese crecimiento entre 95 y 100 casetas. Eso es lo que dicen nuestros técnicos para que el espacio no deje de ser cómodo para el usuario. Me parece el tamaño ideal para que no se pierda la relación entre librero o editor y lectores, tomarse tiempo para charlar, recomendar un libro, hablar de cualquier cosa… Generar otros espacios creo que atomizaría el conjunto, afectaría a la comodidad y se hablaría, seguramente, de espacios de privilegio frente a otros. En ese sentido, creo que hemos logrado una buena atmósfera y debemos cuidarla.
Las bibliotecas municipales son mi debilidad. Trabajan todo el año para ofrecernos propuestas divertidísimas y enriquecedoras. En FeLiX tienen su propia caseta. ¿Qué significa para vosotros tenerlas ahí, al lado de las librerías y las editoriales? ¿Y cómo es esa relación cotidiana entre la feria y las bibliotecas?
La Red Municipal de Bibliotecas de Gijón/Xixón forma parte de la Fundación Municipal de Cultura, que organiza la Feria del Libro, y yo trabajo en coordinación con ellos para realizar la Feria. Su labor es tan importante como la de las librerías y las editoriales, pero desde una perspectiva de servicio público. Al final, son quienes conocen el verdadero pulso lector de la ciudad y tienen un compromiso diario con la lectura.
Son la brújula que nos permite hacer pie y saber dónde nos movemos. Buscan ideas y nuevas propuestas de manera permanente para sacarle mayor provecho a su presencia en la Feria en beneficio del usuario habitual y también del visitante que no conoce la red de bibliotecas de Gijón. Tenemos margen de mejora en ese aspecto y trabajaremos mano a mano para lograrlo.
¿Compartirías conmigo algo que hayas hecho en FeLiX y que te haya dado un miedo real? Y no vale el “a ver si llueve” de todos los años.
Lo del tiempo es muy real, porque el mismo trabajo por parte de todos los implicados puede ser un éxito o quedarse muy por debajo si llueve de forma continuada durante esos días. Es como el balón que da en el larguero, bota fuera y te deja sin un título. Todo el trabajo previo es el mismo que si hubiera botado dentro, pero el resultado es distinto.
No recuerdo, la verdad, sentir miedo en ninguna situación concreta, porque somos un equipo muy bien avenido, donde cada cual tiene muy clara su función y con un nivel de compromiso brutal. Profesionalmente, tienen un nivel muy alto y una gran implicación en el proyecto. Tenemos un ambiente muy bueno entre nosotros y ganas de hacer las cosas bien. Es un lujo trabajar con ellos, no hay nada que temer. Se toman riesgos, a veces, con las decisiones y luego valoramos juntos si ha funcionado o no.
Durante la Feria, estamos en permanente revisión de todo, el compromiso de la concejala de Cultura y del director de la Fundación es constante para tratar todo aquello que vamos percibiendo durante el desarrollo de la Feria del Libro de Gijón.
Has estado al frente desde 2020. Año pandemia, año de reinventarse, año de un puñado de casetas de Tomás y Valiente que nacieron de la necesidad y se quedaron por acierto. Si tuvieras que poner una fecha exacta en la que dijiste: “Vale, esto funciona, ya es imparable”, ¿cuál sería? ¿Quién o qué te lo hizo ver?
Aunque cada vez percibimos menor resistencia, ese tema del doble emplazamiento no contenta a todo el mundo, pero estamos convencidos de que es beneficioso para el interés común. La Plaza del Parchís nos da mucho juego espacial, además de las sedes en el Centro de Cultura Antiguo Instituto y en la Escuela de Comercio. El tránsito de gente en las dos últimas ediciones ha aumentado mucho en esa zona porque hemos tomado alguna medida para ello.
Me pareció que el proyecto funcionaría sin marcha atrás con el cambio de Gobierno local en el año 2023. La nueva corporación, a través de la concejala de Cultura, Montserrat López Moro, y la llegada a la dirección de la Fundación de Cultura de Aitor Martínez generaron un compromiso activo desde el minuto uno, confiando plenamente en este modelo cuando lo fácil, seguramente, habría sido aprovechar el cambio, partir de cero y apostar por algo más comercial y vistoso.
Desde la primera reunión que tuvimos cuando me llamaron, pensé exactamente eso, que la FeLiX ya no tenía marcha atrás. Eso no quiere decir que no tengamos margen de mejora en muchos aspectos relacionados con programación, equipamientos, comunicación, difusión externa, etc. Pero somos conscientes de que el éxito consiste precisamente en eso.

Para cerrar, una confesión. Un libro de estos últimos diez años que para ti represente lo que debe ser la literatura de calidad. Ese que te reconcilió con esto cuando estabas hasta las narices de plazos, presupuestos y casetas. El que te recordó por qué tiene sentido todo este tinglado.
Sabes muy bien que es muy difícil hablar de un solo libro, pero recuerdo que aquí estuvo Irene Vallejo con ‘El infinito en un junco’ antes de convertirse en la referencia internacional que es hoy. Cuando leí ese libro en plena pandemia, la autora era una profesora universitaria sin mayor trayectoria fuera del ámbito académico. Y me dije que tenía que venir a Gijón a hablarnos de ese libro.
No es por esquivar tu pregunta, pero, sinceramente, creo que nosotros programamos literatura de calidad como objetivo principal e inexcusable. En ese sentido, podemos defender con argumentos cada uno de los siete programas que llevamos hasta ahora, incluyendo el de este año. Podemos justificar cada uno de ellos como evento cultural independiente del recorrido comercial que debe tener una Feria del Libro, pero que lo complementa.
Sé que eres un profesional riguroso y que los programas se cierran con cuentagotas, pero el lector de MAKMA es de confianza. Dame una pista sobre lo que nos depara esta FeLiX. Puede ser el nombre de un autor, un tema que nadie se espere, una locura que hayáis intentado organizar y todavía no sabéis si saldrá… Lo que quieras. Incluso puede ser una mentira bien contada. Pero no dejes que me vaya con las manos más vacías de los que ya están, porque ‘Majareta’ se queda en tu mochila.
Pues, mira, Juanma estará con nosotros para hablar de ‘Majareta’, porque nos parece uno de los escritores más interesantes de la narrativa española actual y, además, es un buen amigo de la casa desde que estuvo la primera vez con el Premio Biblioteca Breve concedido a ‘Trigo limpio’, así que te regalo este ejemplar para que te lo firme, porque lo conoces bien.
Como ya hemos comentado, en nuestro modelo son más importantes los temas que los nombres por sí mismos. Tendremos un hilo temático dedicado al fútbol desde una perspectiva sociocutural en relación con otros ámbitos, como la música, la literatura, el periodismo, etc. También dedicaremos espacio a la salud mental como uno de los problemas más serios que tenemos socialmente hoy en día. El colapso en las familias, en las parejas, en los ámbitos laborales… Y una ‘Zona Joven’ que, esa sí, es verdaderamente imparable.
Coda
Cierro el cuaderno. Me llevo ‘Majareta’, la promesa de la firma y una entrevista a pie de libro. Jaime se queda las charlas con Serrat y la bronca por lo de Candela. El karma no me pasará factura, porque el reparto es justo.
Rafa ya está al teléfono con el distribuidor, porque no se le ha escapado lo de Juanma Gil en FeLiX. Mientras, yo planeo dar un rodeo por Cimavilla de camino a casa. No sea que Vilas tenga razón y aún quede algún milagro de panes y peces por allí.
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