#MAKMAEscena
XV Festival 10 Sentidos
Lema: ‘Naturaleza viva. Vol.02’
Diversos espacios de València
Hasta el 26 de mayo de 2026
El festival de artes escénicas 10 Sentidos marca el hito de quince años siendo el lugar de referencia donde encontrar propuestas internacionales únicas, apoyo a la creación local, diversidad y compromiso social. En la edición de 2026 la crisis climática trasciende el plano de la queja para tocarnos de lleno en nuestro centro emocional siguiendo el lema ‘Naturaleza Viva Vol. 02’.
Eso pasa, por ejemplo, con el llanto de un glaciar en la instalación de Ludwig Berger, en la que el público puede oír el lamento interno de un trozo de hielo que hoy en día ha dejado de existir. O sucede con las piezas itinerantes que conectan al espectador directamente con el entorno, como las acontecidas en el Jardín Botánico (Museo móvil de Gabriela Acha) o ‘Un canto del pequeño mar’, en el entorno de la Albufera, de la mano de Helle Siljeholm.
Todo comenzó el pasado 13 de mayo con la inauguración del mural de Cachetejack en la Hemeroteca de València, un gran iceberg en forma de corazón que, a modo de portada de periódico, avisa de los nuevos tiempos que están por venir. Spoiler: serán muy calientes.
A este acto le siguió la inauguración del festival en el Parque de Cabecera. El entorno vegetal y fluvial del parque se convertían en la escenografía perfecta para el paisaje sonoro de Ignasi Terraza, el pianista invidente que nos transportó a lugares más allá de la mirada. Junto a él, pudimos disfrutar de los equilibrios imposibles, mezcla de parkour y danza experimental, de Matt McCreary & Charles Auguste.
Por último, el público volvía al punto de inicio donde esperaba La Corcoles para mostrarnos su pieza ‘H’, fusión de danza y funambulismo. El alambre elevado a 5 metros de altura competía en magnitud con el Pont Nou d’Octubre. El público, que fue creciendo en número a lo largo de la velada, tuvo que contener el aliento para no perturbar el equilibrio de Mariona Moya (verdadero nombre de La Corcoles) en una pieza que nos habla de la fragilidad y la resistencia poética.
En los campos inundados junto a la Albufera, la pieza itinerante de ‘Un canto del pequeño mar’, de Helle Siljeholm, nos conecta directamente con un entorno que, pese a estar fuertemente intervenido por el humano, es un refugio para un gran número de aves.
En esta travesía inmersiva por el entorno de La Muntanyeta dels Sants (Sueca), un grupo coral de mujeres tradujo el canto de los pájaros al lenguaje humano. En la pieza colaboran el ornitólogo Pablo Vera y las cantantes Carmen Rubio Tomás y Victoria Rubio Tomás. La luz del atardecer resplandeciendo sobre el agua eran parte de un espectáculo que se relaciona directamente con la esencia de nuestro pueblo y nuestra deuda con el medio que nos rodea.
La mañana del sábado 16 era el turno de la música en el Palau y el ‘Interstellar Concert’. La partitura compuesta por Hans Zimmer y el tema principal de la película nos hacen recordar el peligro que corre la Tierra y el cuidado que debemos observar si queremos alcanzar nuevos planetas.
Por la tarde, en Las Naves se presentaba la instalación de Ludwig Berger ‘Crying Glacier’, un testimonio escalofriante sobre la desaparición del glaciar suizo Morteratsch. Sobre una tarima que vibra rodeada de altavoces, se pueden percibir las grabaciones llevadas a cabo durante diez años y presenciar la agonía de un elemento natural que ha dejado de existir. La presentación iba acompañada de la proyección de un documental sobre cómo se llevó a cabo el registro sonoro.
La sensación de que ese enorme trozo de hielo es algo más que un ser inorgánico y la enorme desolación por la consecuencia de nuestra actividad humana es la sensación que invade al visitante después de escuchar y sentir por todo el cuerpo ese lamento fantasmal.
La mañana del domingo 17, la cita era en el Jardín Botánico, entre la multitud de plantas, el canto de las aves y los centenares de visitantes, Gabriela Acha nos ofrecía un museo ambulante. En efecto, ubicados en cuatro puntos distintos del jardín, podíamos encontrar unos performers portando en su espalda unas obras de arte en una especie de urna.
Cada uno de los portadores ha entregado su propia visión, como Gustavo Jiménez y su trabajo de poesía fonética y sonora, el movimiento de Juana Varela o la sensibilidad de Concha Ros. Las artistas plásticas son Marta F. Gimeno, Cecilia Vidal y Irene Zottola. Entre lo político y lo poético, ‘Museo Móvil’ logra materializar el peso de la memoria individual y la necesidad de restaurar la colectiva.
Este primer fin de semana se completó con ‘Droits de la Nature’, de la compañía Fii ak Fee, en la que se preguntan si puede un cuerpo ser el tribunal donde se defienden los derechos de un río, de un bosque o de un océano.
El coreógrafo senegalés Pisco se marcó un solo en el Museu de Belles Arts para ponerle cuerpo a sus palabras. “No bailo sobre la tierra, bailo con ella. Cada movimiento es una firma en un contrato de respeto mutuo que hemos olvidado firmar”.
El Festival 10 Sentidos, dirigido por Meritxell Barberá e Inma García, se sostiene por una multitud de trabajadores que ponen todo su entusiasmo y talento para que todo salga de la mejor manera posible.
Y así van a seguir haciendo durante el resto de la semana, que comenzaba el pasado lunes con ‘Gesto’, una pieza breve en Caixa Forum València de la compañía Taiat Dansa, fundada por las directoras del festival, con cuya pieza nos invitaban “a adentrarnos en un paisaje sensible donde cada movimiento transforma lo que sucede a su alrededor”.


