#MAKMAAudiovisual
‘Uncle Howard’, de Aaron Brookner
Con William Burroughs, Howard Brookner, Aaron Brookner, John Giorno, Jim Jarmuschy Tom DiCillo, entre otros
Documental
96′, Estados Unidos, 2016

Tras su travesía por certámenes internacionales como la Berlinale o la Sección Zabaltegi del Festival de San Sebastián, el documental ‘Uncle Howard‘, del director y guionista Aaron Brookner, rescata del olvido la huella y la memoria de una figura singular del cine independiente.

La película se adentra en la figura de Howard Brookner, nombre clave en el fértil subsuelo de la vanguardia neoyorquina de los años 80. Su periplo vital, cruzado por la inquietud y el fulgor hedonista de aquella época, dejó tras de sí una filmografía escasa y secreta, velada tras su prematura desaparición.

Parafraseando a Susan Sontag en ‘El Sida y sus Metáforas’, Brookner pasó a ser un “ciudadano de aquel otro lugar”; sus exequias tuvieron lugar poco antes de cumplir los 35 años, en la primavera de 1989.

Acaso sea la fascinación por el rastro breve de una vida adulta lo que impulse este viaje hacia el pasado. La memoria que erige Aaron Brookner –sobrino de Howard– se alimenta del afecto y de una obstinada perseverancia. Guiado por la búsqueda de ‘Burroughs: The Movie’ (1983) –el retrato documental dirigido por Howard sobre William Burroughs, figura tutelar de la Beat Generation–, el cineasta emprende la tarea de desenterrar los vestigios diseminados por su tío.

Las indagaciones, acompañadas por la complicidad del escritor y editor James Grauerholz –albacea de Burroughs–, conducen hasta ‘The Bunker’. En este enclave austero del 222 de Bowery, en el Lower East Side de Manhattan, el autor de ‘El almuerzo desnudo’ redactó parte de su obra en cut-up y abrió el espacio al rodaje del documental. Por sus estancias transitó, entonces, una nómina irrepetible de la escena neoyorquina: Andy Warhol, Allen Ginsberg, Brion Gysin o John Giorno.

La anuencia de Giorno –propietario del espacio, quien superó sus reticencias iniciales para colaborar con Aaron– abre la puerta definitiva al proyecto. Allí aguardaba, resguardado como una inopinada cápsula del tiempo, un ingente archivo personal de Howard: bobinas de sonido, cintas de vídeo, conversaciones e imágenes descartadas del filme sobre Burroughs.

Howard Brookner, en un instante del documental ‘Uncle Howard’, de Aaron Brookner.
Howard Brookner, en un instante del documental ‘Uncle Howard’, de Aaron Brookner.

Con el aliento de Jim Jarmusch (compañero de Howard en la Escuela de Cine de Nueva York y responsable de sonido en el rodaje de 1983), la cineasta Sara Driver y Brad Gooch (colega de Howard en la agitación nocturna de los 80), Aaron Brookner otorga forma al caudal rescatado, evitando limitar la película a la relación entre el escritor y el cineasta, y eludiendo recrearse en la bitácora de la enfermedad.

De este modo, el filme toma el camino del propio proceso de búsqueda más allá del trance de la salud, que asoma solo en destellos, como anotaciones breves al margen de un diario íntimo.

Ese recorrido recupera también tomas del rodaje de ‘Bloodhounds of Broadway’ –la ficción que Howard logró concluir mientras la enfermedad avanzaba– junto a imágenes caseras donde la cámara atesora la frescura de una juventud acorralada pronto por el sida.

En la pantalla convergen el paseo de Aaron por el Nueva York actual y los rastros de aquel espacio extinto, propiciando un diálogo a través del tiempo entre dos cineastas unidos por el lazo familiar y por una misma devoción hacia el cine.

De modo que, más allá del homenaje, ‘Uncle Howard’ se erige literal y metafóricamente en un hallazgo, portando consigo una refulgente carga simbólica que ilumina el hipogeo de la memoria y procura avituallamiento para quienes, devotos, precisamos de la espuma del mito y fabulamos, ávidos, con el resto de material de Brookner pendiente de clasificación y rumbo.