#MAKMAArte
‘VerdeVerdad’
Con los artistas Calo Carratalá, Francisco Caparrós, Mónica Jover Calvo, Olga Diego y Sebastián Nicolau
Comisariada por MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea
Organiza: Ayuntamiento de València
Atarazanas del Grao
Plaza de Juan Antonio Benlliure s/n, València
Del 10 de marzo al 28 de junio de 2026
Inauguración: martes 10 de marzo, a las 19:00
La naturaleza, dejó dicho Cicerón, “ha puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la verdad”. Ver la verdad que, en la exposición que nos ocupa, bien pudiera ser ‘VerdeVerdad’. O sea, ver de verdad a través del verde que viene a atravesar el conjunto expositivo. Pero ¿de qué verdad estaríamos hablando, sintetizada en ese color verde asociado a naturaleza tan deseada?
Caben dos acercamientos: el de la verdad de una naturaleza que colma nuestros sentidos y, por tanto, nos calma al lograr, bajo el influjo que provoca la fusión imaginaria con tan embriagador entorno, un absoluto de placer. O bien el de la verdad ahora vinculada con sus efectos más desasosegantes, al sentir la devastación a que puede dar lugar dicha naturaleza cuando se inscribe en su interior cierto desbocamiento.
Verdad, pues, imaginaria –fruto del anhelo de totalidad– e inquietante –fruto de la desazón que provoca su faz más siniestra–. Una verdad dual que exploran los cinco artistas convocados en la exposición ‘VerdeVerdad’, comisariada por MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea, que acoge las Atarazanas del Grao del Ayuntamiento de València hasta el 28 de junio y cuya inauguración se celebrará el martes 10 de marzo, a las 19:00. Lo hacen mediante una serie de obras que, en sí mismas, ya contienen esa verdad dual de la naturaleza que, al mismo tiempo, nos atrae y nos genera zozobra.
“Este diseño es un juego entre observador y observado. La hoja-ojo nos devuelve la mirada para emplazarnos en una naturaleza que no es solo paisaje, sino una presencia que nos tensiona con sorpresa y alarma, dos poderosos catalizadores de la atención. En ese cruce de miradas surge una pregunta: ¿qué ocurre cuando el medio también parece examinarnos?”, se interroga el diseñador José Antonio Campoy, responsable de la identidad gráfica de ‘VerdeVerdad’.
“La hoja roída, despojada de su sentido fuera del ecosistema, sugiere un tiempo de desgaste y degradación. Frente a ella, el espectador es invitado a detenerse, a mirar de nuevo y a reflexionar sobre nuestra relación con un entorno que, silenciosamente, también nos interpela”, refrenda Campoy, miembro del Consejo Editorial de MAKMA y comisario igualmente de la exposición junto a su director, Salva Torres, y los editores Merche Medina y Jose Ramón Alarcón.

5 artistas para ‘VerdeVerdad’
Calo Carratalá, Francisco Caparrós, Mónica Jover Calvo, Olga Diego y Sebastián Nicolau ejercen de singulares demiurgos mostrándonos no solo la armonía del universo bañado en verde verdad, sino el carácter disruptivo que también anida en él por efecto de esa otra verdad más inquietante.

“Todos los espacios provocan en mí sensaciones, miedos, deseos, angustias; los lugares que habito y que me atraviesan van dejando en mí su huella, una suerte de tatuaje interior que me va constituyendo”, confiesa Calo Carratalá (Torrent, València, 1959), quien exhibe tres obras de gran formato y una serie de seis paisajes con los que plantear “más que simples consideraciones estéticas o pragmáticas”, en búsqueda de una relación con el entorno entendida como “cuestión filosófica sobre la identidad”.
Un trayecto personal que, en el caso de Francisco Caparrós (Baza, Granada, 1954), se erige a través de “esa urdimbre de bosques y paisajes para limpiarme por dentro del trajín diario, sintiendo los temblores de la naturaleza amortiguados por el propio acto creativo de elaborarlos plásticamente”.

Fotografías de gran formato en las que “la belleza y el drama están unidos. Belleza en las arboledas, los bosques, las estructuras verticales o emboscaduras; y tristeza que se deja entrever allí donde la propia belleza anuncia un tiempo que languidece”.
Acaso “una evocación sensible del paisaje, el territorio y la memoria” como la que propone Mónica Jover Calvo (Alcoy, 1973), en cuyas obras “la naturaleza se manifiesta como fuerza viva y como espejo del ser”. De este modo, la artista busca “propiciar una experiencia de contemplación pausada y una reflexión profunda sobre el vínculo esencial entre el ser humano y su entorno, así como sobre la necesidad de su preservación”.

Un nexo que en ‘VerdeVerdad’ muestra su “evolución a través de la introducción del hilo hasta conformar proyectos site-specific donde el territorio se transforma en una superficie viva de memoria”.
Como inquietantemente vívida se manifiesta la ‘Isla Flotante’ de Olga Diego (Alicante, 1969), una instalación escultórica de carácter ecológico y educativo que reflexiona sobre la acumulación de plásticos en los océanos y que toma su nombre de la ‘isla de basura’ u ‘Octavo Continente’ del Pacífico Norte, “transformando esa realidad en una propuesta artística de concienciación y construcción colectiva”.

3.612 botellas de plástico recicladas que conforman esta estructura con forma de iceberg, en la que “una parte emerge sobre el agua mientras otra permanece sumergida, sugiriendo la dimensión oculta del problema medioambiental”.
Una dimensión verde que para Sebastián Nicolau (València, 1956) ha estado presente en sus obras “desde las primeras hasta las últimas, emboscando veracidad y ficción, tangibilidad y representación: como color pictórico, como destellos lumínicos o como negros contraluces”. Naturalezas, pliegues, abstracciones y paisajes que “han intentado, a través de juegos con la percepción, desvirtuar la apreciación de la realidad en busca de alguna otra verdad”.

De este modo, ‘VerdeVerdad’ ofrece al espectador la posibilidad de sentir la naturaleza en su máximo esplendor entreverado de zonas turbias, convirtiendo Atarazanas del Grao en un majestuoso caleidoscopio. Un caleidoscopio de imágenes que tan pronto nos devuelven la percepción de una naturaleza en franca armonía, como nos agitan por dentro acicateados por un turbión de colores no siempre en calma.


