#MAKMALibros
‘Garras de ángel’, de Alejandro Jodorowsky & Moebius
‘Soy un ángel perdido’, de Jordi Lafebre
Salón del Cómic de València
Avenida de les Fires, València
Feria Valencia
Hasta el 1 de marzo de 2026
El Salón del Cómic celebra su edición en València este fin de semana. Durante tres días se suceden las distintas actividades programadas, los encuentros con artistas y las firmas de libros. La actividad anual supone también una fantástica ocasión para localizar, en los diferentes estands, obras notables, y también una muestra de las novedades más recientes.
A propósito de este último particular, en los espacios habilitados en Feria Valencia, el aficionado puede encontrar dos nuevos libros de Norma Editorial especialmente interesantes, y, en cierta forma, relacionados: ‘Garras de ángel’, de Jodorowsky & Moebius, y ‘Soy un ángel perdido’, de Jordi Lafebre, la nueva aventura barcelonesa de la doctora Eva Rojas.
Los títulos de las obras, en efecto, parecen proponer un singular diálogo según las reservadas declaraciones de una parte de sus sustancias emocionales. Además de esto, funcionan desde la descripción –naturalmente, de confrontación– de la progresiva inmersión en unos escenarios herméticos y peligrosos de sus protagonistas, una narradora anónima que podría encarnar en las ilustraciones una suerte de visión de un ideal estético y moral sometido a unos procesos de transformación y una psicóloga con problemas de salud mental dibujada de detective.
El primer libro parece negar el peso sobre la imagen de un determinado relato, en la definición de un ritual sexual-místico; mientras tanto, el segundo saluda con entusiasmo las configuraciones de la narración de género, al tiempo que formula, con genio, sus propias disposiciones.
Sin embargo, en algún punto difícil de determinar, es cierto, estos dos cómics antagónicos pueden llegar a cruzarse e intercambiar, de manera fugaz, electricidades e invenciones.

Publicada por primera vez en 1994, y un poco después en España, atrapada a veces en diferentes experiencias, como las obras completas del ilustrador, ‘Garras de ángel’ regresa a las librerías en una edición de lujo a gran formato y con una portada pintada de rojo intenso, totalmente transformada, unos diez años más tarde de la anterior edición de Norma.
La nueva presencia de la obra la convierte, de inmediato, en un hermoso e inquietante objeto de convocatoria erótica y perversión, en donde, a través de la explicación poético-espiritual de una ceremonia de mutación –no por elemental menos fascinante–, parecen invocarse y fusionarse las capacidades singulares de distintos artistas, de Gustavo Doré a Tinto Brass, pasando por Milo Manara o Georges Bataille. En efecto, el volumen recoge, con precisión, en sus páginas los impulsos robados con arreglo a una original lectura morbosa y fúnebre del mito de Edipo.
Jodorowsky recita una misa blasfema fragmentada en paisajes para expresar el viaje profundo de coloraciones lewiscarrollianas, o sea a través del espejo, figurado o no, de una chica después del entierro de su padre. Así, la entrada del personaje en una casa abandonada durante medio siglo, tras cruzar la puerta custodiada por una imagen grotesca del fallecido, implica la exploración de un universo fantasmal y pornográfico, habitado por distintas figuras de naturaleza líquida, y el avance de un proceso de metamorfosis agudo y, paso a paso, conectado a los espejismos de la ciencia ficción o la fantasía.
De hecho, el texto fugaz del chileno puede interpretarse asimismo a modo de recapitulación enigmática y autosuficiente del trabajo desarrollado antes junto al ilustrador francés, en especial en ‘El corazón coronado’, del que este ‘Garras de ángel’, situado a la mitad, supone, a la vez, un comentario crítico y un anuncio entusiasmado del futuro.
Con todo, el hallazgo más sobresaliente y perturbador del álbum es la tarea de dibujo y disposición espacial propuesto por Moebius. Continuando en cada momento, página a página, la misma regla formal y los diálogos de viñetas, desarrolla una hipnótica conexión de dimensiones conforme al enfrentamiento de una pequeña imagen situada a la derecha junto al texto y una enorme, a la izquierda, en donde son llevadas a cabo unas exposiciones soñadas y marcadas por los golpes de bondage. Todas estas alucinaciones voluptuosas emergen, como delicadas representaciones, sobre un gran asiento blanco puro, un gran manantial de esperma y quizá también veneno.

Por otro lado, el barcelonés Lafebre celebra en las páginas de ‘Soy un ángel perdido’ otra sesión de (auto)descubrimiento, aunque empleando las formas de un interrogatorio policial camuflado, al menos en parte, de trabajo de psicoanálisis, y, por supuesto, en global, de una narración de género.
La nueva aventura de Eva Rojas, la excéntrica psiquiatra presentada en 2023 en la estupenda ‘Soy un silencio’, recupera la estructura anterior, y a muchos de los personajes presentados entonces, sobre todo al sufrido doctor Lull y a la pareja de policías Merkel y García, y evoluciona el proyecto fijando nuevas relaciones, por ejemplo, con las voces (visiones) de la cabeza, y descubriendo láminas relevantes del pasado, en especial alrededor de la relación de la protagonista con su madre. Así, tal cual ocurre antes, se estructura el avance de la investigación de un caso de asesinato desde la evocación particular de una semana accidentada en el estudio de un psiquiatra.
Las viñetas del crimen por herencias en el marco del imperio del vino de una familia corrompida del primer asunto se convierten ahora en las panorámicas de un sucio caso combinado de asesinato de un neonazi y de la desaparición de una joven estrella del futbol.
En torno a estas dos posibilidades, el autor monta, de nuevo, un destacado thriller mediante la combinación de reconocibles mecanismos de la narrativa de detectives con unos movimientos y unos comentarios burlones y libertarios de una figura central, maravillosamente construida, en sus diversas acepciones que, obviamente, posibilitan la valoración meta de la propia obra.
De igual forma, el seguimiento de la indagación autoriza la entrada de unas interesantes reflexiones acerca de la salvaje especulación capitalista y de la avanzada gravedad de un tiempo sacudido por al terrible avance de la ultraderecha.
Lafebre, lo mismo, desde luego, que muchos de los autores conectados a los géneros populares, emplea la definición de una ficción para cuestionar el actual estado de las cosas, componiendo un esquema humano, sorprendentemente, preciso. Todo esto se expone con un dibujo ágil y concreto, dispuesto en una estructuración de página tan elegante como sólida.
‘Soy un ángel perdido’, completado por un apreciable cuaderno de anotaciones y bocetos, se publica en Francia en 2025 con Dargaud Benelux. Solo una semana antes de la inauguración en València de la nueva edición del Salón del Cómic llega a España. Su divulgación invita a celebrar el talento del autor.
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