Yolanda Novoa

#MAKMAArte
‘Los pliegues del instante’, de Yolanda Novoa
Comisario: Santiago Martínez
Sala CASYC Up
Fundación Caja Cantabria
Tantín 25, Santander
Hasta el 30 de junio de 2026

«El final de la tarde todavía no es el principio de la noche. Hay una tregua misteriosa, un tiempo mágico de espera, marcado por un silencio espectacular, un silencio que se ve, que es casi como el humo. En la quietud de ese momento, los árboles parecen soportar todo el peso de la jornada y en su cansancio pueden verse también las huellas de la sequía”.

“Las sombras consiguen hacer más amplio el espacio, pero también las sombras parecen surgir del cansancio. Hay un tiempo casi inconcebible, un tiempo para nadie o un tiempo sólo para el silencio íntimo de los árboles».

Con esta mágica reflexión, el escritor Vicente Valero plasma sus palabras sobre el crepúsculo para dar la bienvenida a la exposición ‘Los pliegues del instante’, de la artista santanderina Yolanda Novoa, que se exhibe en CASYC de la Fundación Caja Cantabria. Esta muestra, que cuenta solo con tres instalaciones en sala, acoge al espectador incluso antes de entrar por la puerta.

La dulce melodía que acompaña a la muestra indica el camino a seguir, como lo hicieron las sirenas en el Canto XIII de ‘La Odisea’ de Homero al mismísimo Odiseo –o Ulises–. Utilizar el sentido del oído como reclamo es solo el comienzo de esta experiencia sensitiva.

Una vez dentro de la sala, la suavidad del suelo alfombrado evoca la ligereza y esponjosidad de las nubes que recorren los cielos, mientras, a su vez, la iluminación del espacio nos evoca esos crepúsculos a los que se refería Valero, donde la naturaleza ansía huir o transformar su ser para aquello que está por llegar.

‘Petunia firefly’, de Yolanda Novoa. Foto: Néstor Navarro.

Los trabajos que Novoa presenta en esta muestra son individuales; sin embargo, cada uno conforma parte de un universo que la artista ha plasmado en su trabajo. Para ello, se ha valido de una mezcla de diferentes materiales, desde los más físicos para recrear una solidez en la escena, como son el papel, el cartón o la tela de organza, a los más livianos, como la fibra de vidrio o la red metálica, para mostrar esa sensación etérea que solo la naturaleza es capaz de pintar en su lienzo.

Como el escritor y crítico Gabriel Rodríguez escribe en el texto que acompaña a la exposición ‘Los pliegues del instante’, “se trata de una obra que tiene vocación de habitar la suspensión, el tiempo de duda, de incertidumbre, el momento vital que convoca a los opuestos, al instante detenido y al cambio constante, a la tregua entre la ilusión de lo real y la certeza de lo soñado, al espacio liminar, de frontera, entre morir y renacer”.

Novoa da forma y sentimiento a lo que esa naturaleza esconde. El renacer en ‘Lunaria’ enseña unas dobles hojas que revolotean por la instalación, finalizando su ciclo vital al endurecerse, adquiriendo un ligero tono nacarado, brillando y resurgiendo, simbolizando con ello la metáfora de volver a nacer.

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El trabajo que mayor espacio abarca dentro de la sala CASYC Up es ‘Petunia firefly’: en él, el anonimato es la huella dactilar de esta instalación. Con 30 hojas de gran tamaño colgadas en el techo a diferentes alturas, refleja la caída de la hoja al desprenderse cuando finaliza el día y, en un arranque de ironía, cuando la luz solar se apaga, son sus hojas cayendo las que brillan en la penumbra, necesitando de esa oscuridad para dar su siguiente paso.

Gabriel Rodríguez describe en su texto este trabajo en concreto como uno que “tiene vocación de habitar la suspensión, el tiempo de duda, de incertidumbre, el momento vital que convoca a los opuestos, al instante detenido y al cambio constante, a la tregua entre la ilusión de lo real y la certeza de lo soñado, al espacio liminar, de frontera, entre morir y renacer”.

Por último, la artista santanderina cierra esta exposición con ‘Tercer tiempo’: el dibujo de un muro de piedra anclado en la pared en el que la naturaleza —en forma de hojas de árboles— se refugia tras los huecos dejados entre los bloques de piedra cuando las fuerzas primigenias de la luz y la oscuridad pugnan durante el momento del crepúsculo.

Instalación ‘Lunaria’, de Yolanda Novoa. Foto: Néstor Navarro.

Con el blanco como color predominante de la obra y la luz directa incidiendo sobre las oquedades de este ficticio muro, nos recuerda que, como la naturaleza, el crepúsculo sucede a lo largo de todo el planeta, ya sea desierto u océano, y que el día siempre cede a la noche.

Con este trío de instalaciones, Novoa conforma un universo crepuscular en el que la creación artística va más allá de lo que el ojo humano alcanza. Por ello, la Fundación Caja Cantabria realizó el pasado 4 de junio un encuentro bajo el título ‘Arte y Ciencia’ en el que poder reflexionar y debatir sobre cómo interpretar una obra de arte o las sensaciones que nos causa.

Junto a la artista Yolanda Novoa y el comisario de la exposición, Santiago Martínez, intervinieron la comisaria y crítica de arte Wendy Navarro y el profesor emérito de la Universidad de Cantabria en el Instituto de Física, Alberto Ruiz Jimeno, el cual subrayó cómo “la luz que juega con los átomos de la materia, creadora del espacio y el tiempo, penetra en el cerebro del artista, creando el color, la profundidad, el movimiento y dando forma a la belleza que el espectador siente y percibe”.

Yolanda Novoa
La instalación completa de ‘Tercer tiempo’, de Yolanda Novoa. Foto: Néstor Navarro.