Verónica Bueno

#MAKMAArte
‘Después de nada’, de Verónica Bueno
Comisariado: Jesús Mazón
Organiza: Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Santander
Centro Cívico Tabacalera
Antonio López 36, Santander
Hasta el 13 de octubre de 2026

Al acceder por primera vez al interior de la exposición ‘Después de nada’, de la artista plástica Verónica Bueno (Santander, 1976), las innumerables cuestiones que se abren en nuestro interior al contemplar las obras que conforman esta muestra en el Centro Cívico Tabacalera son de tal magnitud que no encontramos respuesta.

La solución ante tamañas cuestiones que bañan –y agrietan– nuestra mente nos es dada por la propia artista santanderina en el texto que acompaña a la muestra: “Las obras ofrecen presencia, no respuestas”.

Una presencia que se siente en las cerca de veinte obras que se dan cita en el Centro Cívico, y con las que Bueno trasciende conceptos como preguntas y respuestas, luz y oscuridad, materia y vacío, dejando que sean sus obras las que hablen por ella.

Los trabajos presentados en ‘Después de nada’ son el resultado de un sinfín de emociones, recuerdos, impulsos y “una verdad interior que a menudo permanece escondida”, señala Bueno en referencia al expresionismo abstracto del que se vale en estas piezas para sumergirse en factores etéreos como las contradicciones y opuestos. Sin embargo, también es capaz de explorar lugares imaginados u objetos cotidianos en la amplia variedad que presenta la santanderina en esta muestra.

‘Bodegón I’, de Verónica Bueno, en el Centro Cívico Tabacalera. Foto: Néstor Navarro.

Bajo este imaginario de objetos cotidianos, Verónica Bueno crea los lienzos ‘Bodegón I’ y ‘Bodegón II’, con los que no trata de reinventar este estilo pictórico, sino, al contrario, encontrando en esta clásica composición una referencia con la que el espectador pueda conectar y no perderse en la muestra. De esta forma, consigue que el público continúe explorando su trabajo sin sentir ese peso de la frustración ante el expresionismo abstracto que inunda el espacio expositivo.

Con sus dos bodegones de corte clásico, Bueno entra en oposición con otros trabajos en los que se refleja un estilo más contemporáneo de la artista. ‘Ensayo sobre una catástrofe’ o ‘Restos de una conversación’ son ejemplos de obras donde la abstracción de las pinturas es capaz de construir un territorio de contradicciones. Como ella misma dice: “En mi obra siempre conviven el impulso y la contención” y “donde con frecuencia el accidente adquiere la misma importancia que la voluntad”.

Sin embargo, no solo las diferentes composiciones artísticas fundamentan esas contradicciones palpables en ‘Después de nada’. La paleta cromática y los lugares retratados en los lienzos crean situaciones en las que las oposiciones entre obras dialogan para expandir el universo creado por Verónica Bueno.

La contraposición creada entre las obras ‘Underground’ y ‘Donde estuvo el mundo II’ son ejemplos de lo antes mencionado. Mientras que en la primera los colores vívidos remarcan las siluetas de altos edificios, evocando así al espectador una sociedad actual en la que –uno puede imaginar– ingentes masas de personas transitan por sus calles y avenidas dando a esa gran urbe una vida que los edificios, por sí solos, no pueden dar, en ‘Donde estuvo el mundo II’ crea el contrapunto al reflejar –y remarcar– la quietud de un espacio vacío.

En él, mediante colores más tenues y una materia utilizada menos conglomerada en el conjunto, Bueno consigue transmitir el sosiego de un lugar deshabitado a miles de millones de años luz de distancia.

Con estas obras, Bueno nos recuerda, gracias a los materiales y a la paleta cromática utilizada, cuál es el lugar del que venimos –las estrellas– y hasta dónde ha llevado esa evolución a lo largo de los milenios a la especie humana: a un presente que vemos diariamente, rodeados de edificios en ‘Underground’.

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Como constata la artista cántabra, en conexión con la materia trabajada, “la materia, el gesto y las decisiones crean una dimensión temporal donde la razón y la emoción se adentran en una búsqueda por encontrar aquello que permanece entre la memoria y nuestro propio destino”.

Tanto la materia como la pintura con la que Bueno trabaja son utilizadas para la misma función: crear algo vivo, tangible, para, de esta manera, conseguir una experiencia física, psicológica y temporal sobre el lienzo. Con ello, la materia con la que baña sus cuadros, las capas que colorean los lienzos, los gestos usados, las huellas impresas y los accidentes que forman parte de ese proceso creativo son la manera que la artista tiene de configurar las composiciones en sus trabajos.

Estos lienzos que se presentan en ‘Después de nada’ son el resultado de un proceso creativo que ahonda en aspectos tan humanos como la memoria, los impulsos, las emociones o las marcas que dejan las experiencias en una vida.

A la izquierda, ‘Ensayo sobre una catástrofe’ (2026), y a la derecha, ‘Restos de una conversación’ (2026), de Verónica Bueno. Foto: Néstor Navarro.

Este proceso, tal y como la artista explicó en la entrevista de elDiario.es, busca “ese equilibrio que sabes que tiene que haber en una obra para que funcione, esa armonía y esa constante búsqueda de la belleza”, resaltando cómo esa misma belleza “tiene mucho que ver con el equilibrio; esas armonías que hay en la naturaleza o en el propio universo”.

Este proyecto expositivo le llega a Verónica Bueno en un momento dulce de su carrera, puesto que, recientemente, ha sido distinguida con el Premio Artista de Cantabria en el Concurso Nacional de Pintura de Villaescusa 2026, tratándose de un reconocimiento a su trabajo, su personalidad artística y su manera tan personal de abordar la creación contemporánea.