Just in Heaven: Inma Coll en ‘La maleta de Victoria’

‘También los ángeles tienen alas’, de Inma Coll
La maleta de Victoria
Buenos Aires 5, Valencia
Hasta el 31 de marzo de 2017

«¡Quién, si yo gritase, me escucharía entre la jerarquía de los ángeles!»
‘Elegías de Duino’, Reiner María Rilke

‘También los ángeles tienen alas’ es el título de la exposición de la artista Inma Coll en el delicadísimo espacio del barrio de Ruzafa ‘La maleta de Victoria’: una veintena de obras de distintas técnicas y formatos de una estupenda pintora de larga trayectoria, con más de 56 exposiciones y ferias nacionales e internacionales, licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Valencia (1980) y diplomada en Diseño por la Università Internazionale dell’Arte de Firenze (Italia) (1983), Inma Coll también cursó estudios de grabado calcográfico en el Instituto de Artes Gráficas de Santa Reparata (Florencia).

La artista Inma Coll frente a una de las piezas que conforman la exposición 'También los ángeles tienen alas'. Fotografía cortesía de la artista.

La artista Inma Coll frente a una de las piezas que conforman la exposición ‘También los ángeles tienen alas’. Fotografía: FreeZia Estudio

La presencia de los ángeles como tema del arte, especialmente de la pintura, ha permitido la creación de todo un imaginario de símbolos bajo la insoslayable mirada de aquel archiconocido detalle de la ‘Madonna Sixtina’, el cuadro que Rafael Sanzio pintó en el siglo XVI; un imaginario que tiene como hitos más hermosos, por citar sólo algunos gustos personales ubicados en El Prado, la ‘Santa Cecilia’ de Nicolas Pussin, el boceto sobre la felicidad eterna de José de Madrazo y Agudo o la multitud angélica concentrada bajo la ‘Inmaculada niña’ de Francisco de Zurbarán.

Sin embargo, una primera mirada a la obra tan clásica como brutal de Inma Coll emplaza de inmediato al visitante a la apertura de ese referente alado, que posiblemente desde la penúltima revolución científica no sea ya sino una expresión efímera del contradictorio estado del espíritu más humano y a cuya imposible disección le ha dedicado tantas páginas la angeología. Así, desde ‘Nacer de un ángel’, el collage de gran tamaño con el que se inicia el inquietante paseo por el cielo a través de las obras de Inma Coll, todo nuestro cuerpo y no sólo el tradicional destino de las emociones –el corazón y la cabeza– se tensa y pone en guardia.

Inma Coll. Makma

Ángeles, como la propia pintura de Coll, nada inocentes. Ángeles, como la propia pintura de Coll, poco convencionales. Ángeles impuros, ángeles de complejas revelaciones. Hay un ángel negro entre tela metálica y zinc que atestigua el cosido que remienda un corazón quizás también quebrado y el impulso de esta artista de largo y coherente recorrido por la fina línea que separa (o que une) el horror y la belleza, esto es, la determinación por aprehender sobre el papel, la tabla y el lienzo el impacto último de lo sublime.

Hay problemas ontológicos (‘El sexo de los ángeles’), primitivismo, cuerpos, provocación, símbolos, pintura despojada de cálculos, de toda jactancia, de toda petulancia; hay grabados de dos ángeles, ecos de sexo y ángeles caídos, trapecistas (ángeles metafóricos), ángeles ilustres (Ícaro) y hay bestiarios (‘Mujer sobre glifo’, ‘El ángel exterminador’), hay autobiografía y erotismo, animalidad y delicadeza y en todos esos casos, los ángeles de Coll tienen, sobre todo, algo urgente que decirnos.

Los ángeles que orbitan sobre su obra no son blancos ni puros, sino llenos de palabras y obsesiones; el ángel es también o, sobre todo (recordémoslo), un mensajero de alegrías o de cataclismos, de textos crípticos o de amor hacia los hombres como en el bello filme de Wim Wenders ‘El cielo sobre Berlín’. Poder de la palabra, incluso cuando ésta cae sobre una sima invisible de la comunicación y desaparece (‘Ha pasado un ángel’). Hay, de hecho, en aquel ángel negro una de las piezas centrales de esta hermosa exposición, ecos de las ‘Elegías de Dunio’, el poema removedor de tripas y conciencia, que debió movilizar en su momento el pincel clásico, primitivo, moderno y contemporáneo de Inma Coll: de nuevo la fuerza primordial de las palabras.

Fotografía de una de las piezas que conforman la exposición 'También los ángeles tienen alas'. Fotografía cortesía de la artista.

Fotografía de una de las piezas que conforman la exposición ‘También los ángeles tienen alas’. Fotografía: FreeZia Estudio

Efectivamente, nada en el repaso del currículo de los ángeles (desde el anuncio del embarazo más complejo de la historia a la eminente llegada del apocalipsis) permite confiarnos demasiado en su gracilidad, en sus alas o en su peso. Ligeros, pero nada predecibles, son los ángeles, por eso, y porque algo semejante a una celebración es lo que suele ocurrir en el particular espacio de Victoria (un espacio donde la artista y artesana colombiana despliega toda la magia de su personal escenografía), una última nota debe recogerse: Inma Coll, que ha expuesto en tantos lugares, ha acertado al integrar esta excelente muestra de su arte en un espacio personalísimo y angélico, con ecos de Venecia, Florencia y Estrasburgo, lleno de ángeles que se confunden con la propia obra de una pintora (volvemos a Inma Coll) cercana a los espíritus celestes, a los códices y al arte románico, pero también a Grosz, a Bacon y a sus demonios, a los sentimientos febriles como cuerpos deformados, al derroche del arte y la lujuria, a Rilke y a toda su poesía.

‘El cielo está vacío’ es el nombre de, en mi opinión, una de las obras más emocionantes de Inma Coll, sin embargo, como ocurre con los mejores artistas, Coll también se contradice: su cielo, alborotado de cuerpos, Eros, sueños y desvelo, figuras clásicas, terror, belleza y fantasía no está vacío sino repleto de ángeles… terribles.

La artista Inma Coll frente a una de las piezas que conforman la exposición 'También los ángeles tienen alas'. Fotografía cortesía de la artista.

La artista Inma Coll frente a una de las piezas que conforman la exposición ‘También los ángeles tienen alas’. Fotografía: FreeZia Estudio

Jesús García Cívico

 

Pajaritos, pajarracos y otras extrañas parejas

Ciclo de cine ‘Extrañas parejas’
Filmoteca de València
Plaza del Ayuntamiento, 17. València
La reina de África, de John Huston, y Pajaritos y pajarros, de Pier Paolo Pasolini
Martes 13 de septiembre, a las 18.00 y 20.00 horas, respectivamente
Hasta el 2 de octubre de 2016

La Filmoteca inicia una nueva temporada con la segunda parte del ciclo ‘Extrañas parejas’, cuya primera parte se proyecto durante el mes de agosto en la Filmoteca d’Estiu y durante el mes de julio en Nits de Cinema al Claustre de la Nau.

Organizado conjuntamente con el Aula de Cinema de la Universitat de València, el ciclo ‘Extrañas parejas’ presenta una serie de películas en las que se abordan las relaciones entre dos personajes muy diferentes entre sí, ya sea por la raza, la edad, la extracción social o por mucho otros condicionantes. Bajo esta excusa temática, el ciclo es una buena oportunidad para recuperar una serie de películas imprescindibles, firmadas por grandes autores de la historia del cine.

Fotograma de 'La reina de África', de John Huston. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘La reina de África’, de John Huston. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Esta segunda parte del ciclo se inicia el martes 13 de septiembre con la proyección, a las 18 horas, del clásico de aventuras La reina de África (1951) de John Huston, y a las 20 horas con Pajaritos y pajarracos (1966), una de las películas  más significadas de Pier Paolo Pasolini.

Fotograma de 'El sirviente', de Joseph Losey. Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘El sirviente’, de Joseph Losey. Filmoteca de Valencia.

En el ciclo están presentes películas de todas las épocas y todos los géneros, desde Luces de la ciudad (1931) de Charles Chaplin, hasta cinco clásicos muy distintos de la década de los sesenta y setenta: la producción británica El sirviente (1963) de Joseph Losey; el musical de Hollywood My Fair Lady (1964) de George Cukor; la comedia neorrealista Pajaritos y pajarracos (1966) de Pier Paolo Pasolini; El pequeño salvaje (1969) de François Truffaut, como representación de la Nouvelle Vague, y la crepuscular La vida privada de Sherlock Holmes (1970) de Billy Wilder.

También están presentes películas muy destacadas de directores contemporáneos aún en activo como Eduardo Manostijeras (1990) de Tim Burton; Los amantes de Pont-Neuf (1991) de Leo Carax; la comedia noruega Elling (2001) de Peter Naess; Air Doll (2009) del japonés Hirokazu Kore-eda; y el film de ciencia ficción Un amigo para Frank (2012) de Jake Schreier.

Fotograma de 'Christine', de John Carpenter.

Fotograma de ‘Christine’, de John Carpenter. Filmoteca d’Estiu.

Entre las películas seleccionadas que se vieron en la Filmoteca d’Estiu figuraban clásicos como la comedia fantástica El fantasma y la señora Muir (1947) de Joseph Mankiewicz; la película de terror de culto Christine (1983) de John Carpenter; y Cielo sobre Berlín (1987) de Wim Wenders, junto con producciones más recientes como la sueca Déjame entrar (2008) de Tomas Alfredson y Her (2013) de Spike Jonze. La Filmoteca también tiene previsto retomar esta semana el ciclo ‘Las mejores películas de 2015’, cuya primera parte también pudo verse en la Filmoteca d’Estiu, con el estreno en Valencia de Heimat, la otra tierra (2015) de Edgar Reitz.

Fotograma de 'Pajaritos y pajarracos', de Pier Paolo Pasolini. Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘Pajaritos y pajarracos’, de Pier Paolo Pasolini. Filmoteca de Valencia.

 

Imágenes engañosas

Harun Farocki. Lo que está en juego
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 22 de mayo de 2016

El título con el que han sido editados sus ácidos textos en las revistas Filmkritik y Trafic ya lo dice casi todo: ‘Desconfiar de las imágenes’. Ahí está resumido el modo en el que Harun Farocki concibe esas imágenes, que ahora reúne por primera vez en España el IVAM, en colaboración con la Fundación Tàpies. Imágenes reales, muchas de ellas captadas con videocámaras, e imágenes virtuales que vienen a darse la mano para explicar esa forma lábil que tienen las imágenes de construir la realidad. Una realidad que Farocki desenmascara utilizando las propias imágenes como material de engaño.

Imágenes de la exposición 'Lo que está en juego', de Harun Farocki, en el IVAM.

Imágenes de la exposición ‘Lo que está en juego’, de Harun Farocki, en el IVAM.

La exposición Lo que está en juego, comisariada por Carles Guerra y Antje Ehmann, pretende llamar la atención sobre ese carácter epidérmico de lo visual, ocultador de otras capas más profundas de la realidad. “Vivimos rodeados de pantallas, de millones de imágenes, y lo que Harun Farocki nos dice es que hay que desconfiar de ellas, tener una actitud crítica”, señaló José Miguel Cortés, director del IVAM. Actitud que salta a la vista en la galería donde se exhiben los trabajos del cineasta que tachó de conformista el cine de Wenders, Fassbinder o Schlöndorff, lo cual da muestra del lugar extraterritorial de su cine.

En el cortometraje Inextinguishable Fire (Fuego Inextinguible), por poner un ejemplo al que aludió Carles Guerra, un hombre hace las veces de un vietnamita que narra ante la cámara los efectos de las bombas de napalm. Para ello, apaga un cigarrillo en su brazo comparando los 400 grados de esa insignificante pero dolorosa quemadura, con los 3000 grados alcanzados en aquella bárbara explosión. Farocki, tras lo cual, advierte al espectador: “Primero cerrarán los ojos ante las imágenes, luego cerrarán los ojos ante la memoria, después ante los hechos y, finalmente, los cerrarán ante todo el contexto”.

Imagen de la exposición 'Lo que está en juego', de Harun Farocki, en el IVAM.

Imagen de la exposición ‘Lo que está en juego’, de Harun Farocki, en el IVAM.

Las videoinstalaciones que primero se exhiben en el IVAM, para después viajar en junio a la Fundación Tàpies, intentan abrir esos ojos del espectador acostumbrado a ver la parte más edulcorada de las imágenes. “Farocki, deconstruyendo el sentido de las imágenes, nos incita a aprender a mirar”, subrayó Cortés. “Es un trabajo que requiere detenerse para advertir su carácter crítico”, explicó Antje Ehmann, viuda del cineasta. Para Carles Guerra, el cine desconfiado de Farocki “entra en el lenguaje y lo desmonta”, de ahí su rebeldía ante aquellos otros cineastas alemanes que obedecen las reglas cinematográficas.

Lo que está en juego reúne desde sus primeros cortometrajes, algunos recientemente restaurados, a sus más recientes videoinstalaciones, junto a programas de televisión en los que Farocki retrata a otros artistas. “Produjo mucho para televisión”, indicó Guerra, destacando la cadencia natural de su trabajo hacia espacios alejados del cine. “Su lenguaje encaja mejor en galerías y museos por la singularidad de su lenguaje”, añadió el comisario y director de la Fundación Tàpies.

Imagen de la exposición de Harun Farocki en el IVAM.

Imagen de la exposición de Harun Farocki en el IVAM.

El trabajo de Harun Farocki aborda desde el documental a las nuevas tecnologías, ya sean aplicadas a la simulación militar o los videojuegos. “Empezó haciendo películas documentales para acabar obsesionado con los videojuegos y el pixel de la imagen”, apuntó Guerra. Ese acercamiento a lo real de la huella fotográfica está, en cualquier caso, presente a lo largo de su producción, ya sea en forma de ese brazo quemado a golpe de cigarrillo o mediante la presencia de la muerte recogida en la videocámara de un centro penitenciario. Y es que lo que está siempre verdaderamente en juego en la obra de Farocki es el continuo desenmascaramiento de la realidad. Un juego que explora sus diversas capas, en su afán por alcanzar el tuétano de la misma. “Imágenes que te envuelven y se apoderan de nosotros”, señaló Cortés en relación al conjunto expositivo.

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Imágenes de la exposición de Harun Farocki en el IVAM.

Imágenes de la exposición ‘Lo que está en juego’, de Harun Farocki, en el IVAM.

Salva Torres

La recién fallecida Chantal Akerman en La Cabina

VIII Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina
Del 5 al 15 de noviembre de 2015

La octava edición de La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia, organizado por el Aula de Cine de la Universitat de València y con la colaboración de Culturarts-IVAC, crece tanto en su Sección Oficial, compuesta por 25 mediometrajes, como en sus Secciones Paralelas, en las que se proyectarán un total de 20 películas de directores como Federico Fellini, Claire Denis o la recientemente desaparecida Chantal Akerman. La Sección Amalgama y Díptico Rock se sumarán a las ya conocidas La Cabina Día Cero, Panorama Francés y La Cabina Inèdits.

Fotograma de 'A Mal Gam A', de Iván Zulueta. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Fotograma de ‘A Mal Gam A’, de Iván Zulueta. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Amalgama, nombre escogido por la película de vanguardia de Iván Zulueta A Mal Gam A (España, 1976), acoge trabajos audiovisuales poco convencionales, mediometrajes de no-ficción y otros lenguajes como documental creativo, cine experimental, video-arte, videoclip… Piezas que sorprenden, que engañan, que desconciertan y que buscan un espectador abierto, curioso y desprejuiciado.

Un jurado, compuesto por profesionales del audiovisual, teóricos, etc., otorgará un premio al mejor mediometraje de Amalgama en la que competirán un total de seis películas. 10 (Marta Jurkiewicz, 2014, Países Bajos) es un documental experimental que habla sobre momentos de la vida comunes a todos, así como de aquéllos que hacen que cada vida sea única. Dime quién era Sanchicorrota (Jorge Tur, 2013, España) es también documental que registra la búsqueda de la historia de Sanchicorrota, un bandolero del siglo XV que robaba a los ricos para dárselo a los pobres.

Fotograma de El gran vuelo. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Fotograma de El gran vuelo, de Carolina Astudillo. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

El gran vuelo (Carolina Astudillo, 2014, España) narra la historia de Clara Pueyo Jornet, militante del Partido Comunista, que escapa de la prisión de Les Corts de Barcelona por la puerta principal durante los primeros años de la dictadura franquista, momento en el que su rastro se pierde para siempre. El último abrazo (Sergi Pitarch, 2014, España) es un mediometraje documental nominado  a los Premios Goya 2015.

La parte de la sombra (Olivier Smolders, 2013, Bélgica) es una película que nos presenta al fotógrafo húngaro Oskar Benedek y su misteriosa desaparición. Y Voilà l’enchaînement (Claire Denis, 2014, Francia) de la reputada directora francesa, que comenzó como asistente de Jacques Rivette, Costa-Gavras, Jim Jarmusch y Wim Wenders, y que es conocida por sus películas Chocolat (1988), que le ganó aclamación de la crítica, Buen trabajo (1999) o El intruso (2004), nos muestra a través del diálogo las distintas etapas de un matrimonio y el punto de vista de sus componentes.

Fotograma de Voilè l'enchanment, de Claire Denis. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Fotograma de Voilà l’enchainement, de Claire Denis. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Para inaugurar esta sección (y fuera de competición) se proyectarán las películas, A Mal Gam A (Iván Zulueta) e Iván Z (Andrés Duque). Dos mediometrajes que representan el tipo de piezas que acoge la nueva sección.

La Sección Díptico Rock, que se proyectará en el Centre Cultural La Nau, acogerá dos mediometrajes con sello valenciano y cuyo leitmotiv es la música. La conquista del oeste, realizada por el músico Néstor Mir, que acompañará en directo con su música y la de Gilbertástico el pase de la película; y Teología. Perdimos un imperio por esto, realizada por el periodista y escritor Carlos Aimeur. Las exitosas Día Cero, Inèdits y Panorama Francés continuarán en la octava edición.

La Cabina Día Cero supone el pistoletazo de salida para cada una de las ediciones del Festival desde 2012 en las que se proyecta una película muda con música en directo. Este año se celebrará en el Auditorio Joan Plaça del Jardín Botánico de la Universitat de València días antes de la inauguración del Festival.

Fotograma de Les rendez vous, de Chantal Akerman. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Fotograma de Les rendez-vous d’Anna, de Chantal Akerman. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Por su parte, el ciclo La Cabina Inèdits da la oportunidad a los espectadores de ver los mediometrajes de directores consagrados. En ediciones anteriores se han proyectado películas de Orson Welles, Woody Allen, Francis Ford Coppola o Martin Scorsese; obras que a pesar de haber sido realizadas años atrás, son desconocidas para el gran público debido a que no gozaron de distribución y proyección en salas comerciales. En esta octava edición, le tocará el turno a Fellini o a la cineasta belga Chantal Akerman, desaparecida el pasado 5 de octubre, entre otros reputados cineastas.

Y el Instituto Francés de Valencia volverá a acoger Panorama Francés, sección en la que nos acercamos a la producción del país galo con la proyección de tres mediometrajes de la Sección Oficial con la presencia de sus directores, quienes participarán en un coloquio posterior con el público.

 

El IVAM, ¿En Tránsito hacia dónde?

En Tránsito
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 31 de agosto

Basta deletrear el contenido de la primera exposición del nuevo equipo del IVAM dirigido por José Miguel G. Cortés para extraer suculentas lecturas. La primera de todas se halla en el título: ‘En Tránsito’. Dice el propio director: “Estamos de mudanza, vivimos tiempos de cambio, momentos fluidos que nos alejan de circunstancias, actitudes y comportamientos pasados”. Frente a la solidez y el muro creado alrededor de la controvertida figura de su antecesora en el cargo, Consuelo Císcar, Cortés aboga por lo fluido, cuya corriente le aleje de esas actitudes cerradas de comportamientos pasados.

Detalle de la obra de Qing Li en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Detalle de la obra de Qing Li en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

E insiste: “No creemos en las certezas ni en las convicciones férreas. Apostamos por el movimiento, la mutación y la transformación constante”. Por eso pretende dejar “atrás las convenciones estáticas y las ideas fijas”, así como no temer “ni el cuestionamiento ni la incertidumbre”. ¿Acaso lo temía Consuelo Císcar? Así se desprende de esta declaración de intenciones, de ese querer alejarse de prácticas pasadas. “Iniciamos una etapa diferente en el IVAM”, una etapa que arranca con esa proclamación de hallarse “en tránsito”.

Obra de Bruce Nauman en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Obra de Bruce Nauman en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Y para ese primer recorrido, Cortés ha querido rodearse de “un conjunto de artistas y de obras que, si algo tienen en común, es su deseo de no permanecer impasibles ni quietos”. Artistas como Dara Birnbaum, Carmen Calvo, Nacho Criado, Robert Frank, Hamish Fulton, Juan Genovés, Dionisio González, Luis Gordillo, Richard Hamilton, Gary Hill, Cristina Iglesias, Ángeles Marco, Gordon Matta-Clark, Juan Muñoz, Bruce Nauman, Miquel Navarro, Cindy Sherman o José María Yturralde. Pintura, escultura, fotografía, video. Todos ellos “rompiendo barreras, asumiendo riesgos, desbordando fronteras, planteando preguntas”.

Los 13 monitores en cruz de Gary Hill, en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Los 13 monitores en cruz de Gary Hill, en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

La división del conjunto expositivo en tres apartados, ‘Buceando entre escombros’, ‘Mutaciones’ y ‘Cartografías / Identidades fluidas’ ratifica esa pretensión de tránsito, de continua transformación, de deriva, tal y como apuntábamos en otro momento, relacionando este tiempo de cambio en el IVAM con la filosofía de la deconstrucción. De hecho, el apartado ‘Buceando entre escombros’ se abre con esta cita de Jacques Derrida: “Una deconstrucción, como su propio nombre indica, debe deconstruir desde un principio la propia construcción, su motivo estructural o constructivista, sus planes, sus intuiciones y sus conceptos, su retórica”.

Obra de José María Yturralde en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Obra de José María Yturralde en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Jesús González Requena, en ‘El texto y el abismo’, de reciente publicación, analiza el carácter perverso (en tanto lógica discursiva, sin connotación ofensiva ni terapéutica) de la deconstrucción, que pone en solfa todo sentido cerrado para abrirse a múltiples sentidos. Sin duda, es preferible que las obras de arte se abran indefinidamente, en aquello que Barthes denominó un “hojaldrado de sentidos”. Pero al hacerlo, emerge “la fantasía del texto de la libertad absoluta”. ¿A qué precio?, se pregunta González Requena. “A costa de descomprometerse con todo sentido. Si todo sentido es posible, entonces no hay ningún sentido que me ate. Y eso, claro, resulta una idea muy tentadora”.

Imagen del video de Dara Birnbaum en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Imagen del video de Dara Birnbaum en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Preferir esa fantasía deconstructora del “texto maravilloso que dice mil cosas”, permite “escapar de la cosa que realmente te dice. Ésa que es la que realmente te escuece” y que Requena sitúa en el centro de todo texto, de toda obra de arte. El centro que, precisamente por focalizar el nudo de especial densidad en la experiencia del sujeto, los discursos deconstructivos evitan. Escombros, mutaciones, identidades fluidas: he ahí el eco de esa falta de sentido por exceso de sentidos. Lógico, pues, que la “presencia del cuerpo como espacio en proceso continuo” se vincule metafóricamente “con el paisaje y el territorio”, tal y como se propugna en el apartado ‘Cartografías’. Un cuerpo abocado al cambio permanente y terriblemente confundido.

“El andar condicionaba la mirada, y la mirada condicionaba el andar, hasta tal punto que parecía que sólo los pies eran capaces de mirar” (Robert Smithson, abriendo el apartado ‘Mutaciones’). Pues eso.

Fotografía de Cindy Sherman en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Fotografía de Cindy Sherman en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Salva Torres