La distopía, prolongación de la utopía, en Filmoteca

Futuro(s) imperfecto(s): Distopía y cine
IVAC-La Filmoteca
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Inauguración: sábado 11 de noviembre de 2017, a las 18.00h
Hasta junio de 2018

El Institut Valencià de Cultura presenta en la Filmoteca el ciclo ‘Futuro(s) imperfecto(s): Distopía y cine’, que se inaugura con la proyección el sábado 11 de noviembre, a las 18 horas, del clásico mudo ‘La Atlántida’ (1921) de Jacques Feyder. Un año más, la Filmoteca colabora con Donostia Kultura en la programación de una amplia retrospectiva que se extenderá hasta el mes de junio y que en esta ocasión está dedicada a la representación de mundos distópicos que el cine ha ofrecido a lo largo de su historia.

El término ‘distopía’ fue creado por el político y economista británico John Stuart Mill en 1868 y alude a una ficción que describe pormenorizadamente una sociedad futurista indeseable en sí misma, donde la fe en el progreso social, tecnológico, moral, ha sido totalmente destruida por toda clase de excesos y abusos perpetrados en aras del progreso.

Fotograma de 'El proceso', de Orson Welles.

Fotograma de ‘El proceso’, de Orson Welles. Filmoteca de Valencia.

Las ficciones distópicas no son producto únicamente de la imaginación de sus autores: el futuro de horrores que describen se basa en una extrapolación en el tiempo de ideas o problemas actuales y reales, los cuales sirven para evaluar de manera crítica el presente.
A partir del legado de escritores como H. G. Wells, George Orwell, Aldous Huxley, Karel Apek o J. G. Ballard, el cine ha construido un poderoso discurso distópico desde sus inicios como arte, abordando temas tan controvertidos como el autoritarismo político, las desigualdades sociales, la autocracia económica, el impacto de la tecnología en la vida humana, la degradación de la cultura, el quebranto de los sentimientos, el miedo a la guerra nuclear, a la degradación del medio ambiente, a la violencia como instrumento de dominación ideológica.

Se trata de un denso y apasionante universo fílmico, equipado de un poderoso discurso visual, por el que han transitado cineastas de la categoría de Fritz Lang, Ridley Scott, Stanley Kubrick, Jean-Luc Godard, Franklin J. Schaffner, Paul Verhoeven, Richard Fleischer, George Miller, George A. Romero, Olivier Assayas o Terry Gilliam, entre muchos otros.

Fotograma de 'Lenny contra Alphaville'. Imagen cortesía de La Filmoteca.

Fotograma de ‘Lemmy contra Alphaville’. La Filmoteca de Valencia.

El ciclo, que seguirá un orden cronológico, se inaugura con las proyecciones de dos obras maestras de la ciencia-ficción del período mudo, que se presentan en sus versiones originales restauradas. La restauración de 2003 de ‘La Atlántida’ recupera los tintes que lucía en su estreno en 1921, tras un año de rodaje accidentado en el corazón del Sahara.

La película de Feyder, con un presupuesto elevadísimo para la época, fue todo un éxito de público, sin duda gracias a su exotismo, a la utilización de decorados naturales con el desierto como protagonista y a la fuerza visual que, aún hoy, desprenden muchos de sus encuadres.

Fotograma de 'THX1138'. Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘THX 1138’. Filmoteca de Valencia.

Su proyección única en pantalla grande el sábado 11 de noviembre es un acontecimiento cinéfilo de primer orden. Pero no el único, porque también se proyecta por primera vez en La Filmoteca la última versión de ‘Metrópolis’ (1927), reconstruida por la Fundación Murnau en 2010 gracias al hallazgo en 2008 de la versión argentina de la película, la más fiel a la concepción original de Fritz Lang, mutilada por la productora meses después de su estreno.

Entre las películas que podrán verse en estos próximos meses figuran también ‘La vida futura’ (1936) de William Cameron Menzies; La Jetée (962) de Chris Marker; ‘Rebelión en la granja’ (1954) de John Halas y Joy Batchelor; ‘Pasaporte para Pimlico’ (1949) de Henry Conrnelius; ‘El proceso’ (1962) de Orson Welles; ‘El señor de las moscas’ (1963) de Peter Brook; ‘Lemmy contra Alphaville’ (1965) de Jean-Luc Godard; ‘Fahrenheit 451’ (1966) de François Truffaut; y ‘THX 1138’ (1971) de George Lucas.

La Atlántida. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

La Atlántida. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

En busca del paraíso perdido

Malestar y cine: del desencanto a los espacios encantados
Cátedra Berlanga
Organizan: Universidad CEU Cardenal Herrera y CulturArts IVAC
Colabora: Asociación Cultural Trama y Fondo
Lugar: Palacio de Colomina (C / Almodí, 1. Valencia)
Días: 12 y 13 de diciembre de 2016
Inscripción: besileso@uchceu.es y elcanos@uchceu.es  y 961369000 ext. 2325 / 2322)

Decía Henry David Thoreau, y hablamos de mediados del siglo XIX: «Este mundo es un lugar de ajetreo. ¡Qué incesante bullicio! Casi todas las noches me despierta el resoplido de la locomotora. Interrumpe mis sueños. No hay domingos. Sería maravilloso ver a la humanidad descansando por una vez. No hay más que trabajo, trabajo, trabajo».

Fotograma de Calabuch, de Luis García Berlanga.

Fotograma de Calabuch, de Luis García Berlanga.

Pocos años más tarde, Sigmund Freud se hace eco de un texto de W. Erb, en el que se ponía igualmente de manifiesto el hastío por esa aceleración de la vida moderna: «Las necesidades individuales y el ansia de goces han crecido en todos los sectores; un lujo inaudito se ha extendido hasta penetrar en capas sociales a las que jamás habían llegado antes; la irreligiosidad, el descontento y la ambición han aumentado en amplios sectores del pueblo…todo es prisa y agitación».

El desencanto que actualmente se percibe en las sociedades desarrolladas tiene, pues, un largo prólogo. Parece como si el propio avance de la ciencia y la tecnología, al tiempo que permite satisfacer las necesidades básicas de supervivencia que luego se extienden al ocio y el consumo, hubiera generado a su vez un malestar derivado del propio éxito. De manera que la luz del progreso ha ido proyectando en paralelo inquietantes sombras.

Captain Fantastic, de Matt Ross.

Captain Fantastic, de Matt Ross.

Para desembarazarnos de ellas, como efecto colateral, han surgido a su vez visiones acerca de lugares soñados donde reina la paz y la seguridad. Espacios utópicos como los descritos por Thomas More en su libro precisamente titulado ‘Utopía’, que este año celebra su quinto centenario, al tiempo que se llevan al teatro, la televisión y el cine obras que tienen a la utopía como trasfondo palmario. Tales son los casos de ‘Utopía’, de Zeroalaizquierda Teatro, la serie de TV del mismo nombre en Channel 4 o ‘Captain Fantastic’, la reciente película de Matt Ross en torno a un padre, encarnado por Viggo Mortensen que decide criar y educar a sus hijos en un bosque alejado de la civilización.

Ronald Colman en 'Horizontes perdidos', de Frank Capra.

Ronald Colman en ‘Horizontes perdidos’, de Frank Capra.

La Cátedra Berlanga promueve junto al IVAC La Filmoteca de CulturArts, en colaboración con la Asociación Cultural Trama y Fondo, unas jornadas de cine que pretenden abordar en el Palacio de Colomina los días 12 y 13 de diciembre esas utopías surgidas en el seno de la sociedad del malestar. Para ello, se someterán a análisis dos películas sintomáticas de ese anhelo, tomando como referencia ‘Calabuch’, de Luis García Berlanga, en fructífero rozamiento con ‘Horizontes perdidos’, de Frank Capra.

Jesús González Requena (Universidad Complutense de Madrid), Antonio Lastra  (Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá), Luis Martín Arias (Universidad de Valladolid) y José Luis Castro de Paz (Universidad de Santiago de Compostela) son los encargados de analizar las luces y sombras de esos espacios anhelados en ambas películas. También participan en las jornadas los directores valencianos Paco Plaza y José Enrique March, que hablarán de las resonancias berlanguianas en el cine español, en una encuentro moderado por Rafael Maluenda (Berlanga Film Museum).

El Shangri-La de 'Horizontes perdidos', de Frank Capra.

El Shangri-La de ‘Horizontes perdidos’, de Frank Capra.

Carmen Senabre (Universitat de València), y Amparo Zacarés y Nieves Alberola, ambas de la Universitat Jaume I de Castellón, ofrecerán diferentes puntos de vista en torno a la obra de Berlanga. Todos aquellos interesados en participar en las jornadas deberán inscribirse a través de los siguientes correos: besileso@uchceu.es y elcanos@uchceu.es o bien llamando al teléfono 961369000 (ext. 2325/ 2322). Las plazas son limitadas y serán cubiertas por orden de inscripción.

Edmund Gwenn en 'Calabuch', de Luis García Berlanga.

Edmund Gwenn en ‘Calabuch’, de Luis García Berlanga.

 

El fandango de Marx en Teatre Micalet

El fandango de Marx, de la Compañía Patrícia Pardo
Teatre Micalet
C / Mestre Palau, 3.Valencia
Del 29 de octubre al 1 de noviembre, 2015

El Teatre Micalet acoge a la Compañía valenciana Patrícia Pardo presentando su obra El fandango de Marx el 29 y 30 de octubre a las 20.30h el 31 de octubre y 1 de noviembre a las 19.00. Patrícia Pardo expone en esta obra la desigualdad, la exclusión y el castigo de nuestra sociedad.

Dramaturga, directora y clown, Patrícia utiliza todas sus facetas en esta creación. Alterna momentos más circenses relacionados con el clown y momentos más teatrales donde aparece, con la palabra, por un lado el cinismo de la clase media y, por otra, el canto a la utopía del equilibrio social.

El fandango de Marx, de la Compañía Patrícia Pardo. Cortesía de la compañía.

El fandango de Marx, de la Compañía Patrícia Pardo. Cortesía de la compañía.

El fandango de Marx, estrenado en octubre de 2014, vuelve a tierras valencianas después de una intensa gira nacional e internacional.  Visitando en 2015 Hungría, Portugal, México, Islandia y Bolivia, han llevado su última obra a varios festivales de Cataluña como el TNT de Terrassa, el COS de Reus y el Inund’Art de Girona.

La Compañía de Teatro y Circo Patrícia Pardo nace en 2007 y asume el nombre de su directora, dramaturga e intérprete. Sus creaciones siempre desarrollan un trabajo de investigación sobre la coexistencia entre la expresión circense convencional, la existente, y el lenguaje escénico contemporáneo, el imaginado, utilizando cualquier herramienta artística al abasto, aunque no responda a los parámetros conservadores del teatro o del circo.

El fandango de Marx, de la Compañía Patrícia Pardo. Cortesía de la compañía.

El fandango de Marx, de la Compañía Patrícia Pardo. Cortesía de la compañía.

La felicidad completa de Horacio Silva

Shangri-La, de Horacio Silva
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 20 de septiembre de 2015
Prorrogada hasta el 30 de octubre 2015

Shangri-La es el paraíso imaginado por James Hilton en su novela Horizontes perdidos, después trasladada al cine por Frank Capra. Paraíso, utopía, tanto da. Un mundo ajeno a la codicia humana, donde la felicidad es una mezcla de vivir el presente proyectando hacia el futuro la armonía conciliadora del hombre bondadoso que también imaginó Rousseau. Horacio Silva viajó hace unos años a ese Shangri-La y lo que encontró fue una felicidad contradictoria, que ahora muestra en la Sala Ferreres (“no hay sala más bonita en España”) con obras de gran formato que vienen a cerrar un ciclo existencial.

Obra de Horacio Silva en 'Shangri-La'. Centro del Carmen.

Obra de Horacio Silva en ‘Shangri-La’. Centro del Carmen.

“Shangri-La para mí es el Centro del Carmen, porque aquí pasé los mejores años de mi vida como estudiante, de manera que esta exposición es el colofón, el cierre a un ciclo de mi vida”. Por eso Horacio reconoció que se trataba de la exposición “más importante de mi vida”. Shangri-La, aunque cerca del lugar bautizado con ese nombre, se refiere al espacio donde el artista valenciano trabajó durante su estancia en Pekín hace siete años. Nada que ver con la utopía evocada por Hilton en su novela.

“China es un país de muchos contrastes”, destacó Felipe Garín, director del Centro del Carmen. Contrastes como los que señaló el propio Silva, recordando las fachadas cubiertas de pan de oro de algunos edificios, junto a otras plagadas de mugre en el perímetro del aeropuerto alejado del centro de Pekín. Contrastes que pueden verse en el video que acompaña la muestra titulada precisamente Shangri-La. “Al principio pensé en el título de Ciudad Prohibida, incluso pensé en dividir la exposición teniendo en cuenta los pabellones que uno encuentra en esa ciudad, pero finalmente lo deseché con buen criterio”.

Obra de Horacio Silva en 'Shangri-La'. Centro del Carmen.

Obra de Horacio Silva en ‘Shangri-La’. Centro del Carmen.

Más que trasladar ya sea la Ciudad Prohibida o el Shangri-La de Pekín a Valencia, lo que Horacio Silva hace es recrear sensaciones de ese viaje a Oriente. “No hace falta recurrir a Cavafis o a Ítaca para hacer un elogio del viaje”, estimó Garín, poniendo el acento en el trayecto más que en el propio destino, y subrayando cómo Horacio Silva “no se ha dejado llevar por el mimetismo de lo tópico”.

Sí es cierto que hay rostros de mujeres chinas, algunos mayúsculos y de un colorido desbordante, lo mismo que hay jinetes, relojes, piedras y joyas evocando aquellos pabellones por los que transitaba el emperador. Pero Silva, lejos de reproducir aquel ambiente vivido, esculpe sus sensaciones a base de colores bien distintos a los utilizados en su obra más reciente. “Hay verdes, rojos, rosáceos y violetas que no aparecen en mi pintura anterior”. Colores que vienen a reflejar igualmente el cambio social que se experimenta en el país asiático, donde el gris “debido al control ejercido por el régimen político”, va dejando paso a “colores fuertes y vibrantes en las fachadas”.

Obra de Horacio Silva. Shangri-La. Centro del Camen.

Obra de Horacio Silva. Shangri-La. Centro del Camen.

El Shangri-La de la Sala Ferreres destila esa felicidad contradictoria del viaje como depósito de intensas sensaciones que el tiempo almacena. “La sala no se come la exposición”, precisó Garín. Puntualización que sirve a su vez para explicar la tensión entre el grandilocuente escenario evocado, nada menos que el lejano Oriente, y el materialismo poético de la obra expuesta. Melancolía del viaje, que el avión representa, pero que en el caso de Silva se abre en dos: “Como las lágrimas que aparecen en algunos de los cuadros, pueden aludir a momentos de tristeza pero igualmente de alegría”. He ahí la completa felicidad del Shangri-La de Horacio Silva.

Obra de Horacio Silva en 'Shangri-La'. Centro del Carmen.

Obra de Horacio Silva en ‘Shangri-La’. Centro del Carmen.

Salva Torres

El Mediterráneo de Xavier Mollà

Correspondència amb Mediterrània, de Xavier Mollà
Becats Alfons Roig 2013: Jesús Herrera y José Luis Cremades
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 8. Valencia
Hasta el 27 de septiembre de 2015

El Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM) acoge la exposición Correspondència amb Mediterrània del fotógrafo Xavier Mollà y Becats Alfons Roig 2013: Jesús Herrera y José Luis Cremades.

Correspondència amb Mediterrània es la primera obra individual que el fotógrafo Xavier Mollà presenta en un museo valenciano. “No es una retrospectiva, no narra la crónica de la actualidad, es una utopía, convencida, para demostrar que en cualquier lugar podemos convivir, porque nos entendemos a pesar de las diferencias religiosas y de los intereses”, afirmó el propio fotógrafo.

Paco Molina (izquierda) y Xavier Mollà, en la exposición 'Correspondència amb Mediterrània'. Imagen cortesía del MuVIM.

Paco Molina (izquierda) y Xavier Mollà, en la exposición ‘Correspondència amb Mediterrània’. Imagen cortesía del MuVIM.

La exposición de Mollà es un trabajo iniciado hace 25 años cuyo resultado final se muestra en el MuVIM, acompañada de un catálogo de gran formato donde colaboran literariamente Ricard Huerta, que a su vez comparte comisariato con Ximo Company, Emilio Garrido y el propio artista de Ontinyent. También hay un documental en torno a la obra del Mediterráneo, donde Garrido y Mollà ofrecen sus impresiones en torno al Mediterráneo. El audiovisual es obra de Josep Escrivà, Carlos Ripollés y Albert Sanz, y la música de Marta Espinós.

Fotografía de Xavier Mollà en la exposición 'Correspondència amb Mediterrània', en el MuVIM.

Fotografía de Xavier Mollà en la exposición ‘Correspondència amb Mediterrània’, en el MuVIM.

La Sala Parpalló exhibe la obra contemporánea de los becados Alfons Roig 2013: Una cosa enorme de José Luis Cremades, y El paisatge al nou Occident de Jesús Herrera. La exhibición de ambas muestras es un homenaje al padre Roig, cuyo legado está depositado en la Biblioteca del MuVIM.

La apertura de ambas propuestas congregó a numerosos representantes del mundo cultural y político valencianos como la vicepresidenta de la Diputación, Maria Josep Amigó, el diputado de Cultura, Xavier Rius, la vicepresidenta de Les Corts, Carmen Martínez, la concejal de Acción Social del Ayuntamiento de Valencia, María Oliver, Carmen Alborch, Romà de la Calle, los diputados provinciales Josep Vicent Bort, Bartolomé Nofuentes, Modesto Martínez y Beatriz Simón, el escritor Ferran Torrent y el director del MuVIM, Paco Molina.

Fotografía de Xavi Mollà, de la exposición Correspondència amb Mediterránia, en el MuVIM.

Fotografía de Xavi Mollà, de la exposición Correspondència amb Mediterránia, en el MuVIM.

 

“El reparto justo de la riqueza es utopía»

‘Pluto’, de Aristófanes, dirigido por Magüi Mira
Festival d’Estiu Sagunt a Escena

El Festival d’Estiu Sagunt a Escena cerró su programación de teatro clásico con una obra escrita hace 25 siglos cuyo contenido mantiene plena actualidad: el enfrentamiento entre la plutocracia y la democracia. ‘Pluto’, la última pieza escrita por Aristófanes, es una ácida fábula sobre la injusta distribución de la riqueza. El dramaturgo griego critica la corrupción de los senadores de su época y su acumulación de bienes a través de la figura del dios Pluto que vaga ciego por las calles. Javier Gurruchaga, histriónico y magnífico como siempre, encabeza el reparto en su doble papel de Pluto y de la Pobreza.

Estrenada en el Teatro de Mérida, este Pluto 2014 es una versión de Emilio Hernández, dirigida por la actriz y directora valenciana Magüi Mira. Tras su paso por Sagunto seguirá la gira por otros escenarios españoles. Entre los últimos trabajos de Mira: ‘Ay Carmela’, de Sanchis Sinisterra, que se representó en San Petesburgo, ‘Kathie y el hipopótamo’, un texto de Vargas Llosa interpretado por Ana Belén y ‘En el estanque dorado’. En 2012, protagonizó ‘La Anarquista’ de David Mamet en Madrid y Nueva York.

Escena de Pluto, de Aristófanes, bajo la dirección de Magüi Mira, en el Festival d'Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Escena de Pluto, de Aristófanes, bajo la dirección de Magüi Mira, en el Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Es evidente que el tema del dinero está a la orden del día. ¿Por qué,  concretamente, esta obra de Aristófanes?

Es una fábula llena de ingenio que incide en la necesidad de repartir justamente la riqueza. Me interesó su poesía, la crítica política tan mordaz, el humor inteligente y transgresor. La suma de todo me parece una bomba muy potente capaz de zarandear a cualquiera que se ponga a tiro. Fue el último texto que escribió Aristófanes y es una fiesta muy ácida. Ácida porque seguimos en la utopía. No hemos conseguido erradicar la pobreza.

¿Cuáles son las similitudes más evidentes que advierte entre su época y la actualidad?

Quise contar este duro cuentecito precisamente porque estamos viviendo una realidad paralela. Aristófanes vivía una democracia descompuesta y podrida por un altísimo índice de corrupción y en un momento en el que la pobreza crecía sin límites. Comer un plato de puré de lentejas era un gran logro. Hasta ese momento la política en la sociedad griega solo había tenido como objetivo el bien común, pero los senadores empezaron a cobrar por sus servicios y ahí empezó el viaje a la corrupción que denuncia Aristófanes. Los ricos empezaron con el vicio asqueroso de acumular y acumular dinero.

Magüi Mira, directora de 'Pluto', de Aristófanes, en Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Magüi Mira, directora de ‘Pluto’, de Aristófanes, en Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

¿Con qué criterios se ha adaptado el texto al público de hoy?

Emilio Hernandez ha hecho una gran versión, potenciando el humor y la esencia del discurso político de Aristófanes. No hemos tenido que adaptar nada. Esta es la tragedia que vivimos ahora: somos contemporáneos de Aristófanes. Seguimos ahí. Han pasado 2.400 años y no hemos conseguido establecer un reparto justo de la riqueza. Sigue siendo una utopía. Lo contamos con humor, como Aristófanes. El humor, como buena emoción que es, abre la puerta de la reflexión y del pensamiento, y así dobla el goce del espectador. Y con mucha música. Con nueve actores que cantan, y son personajes que aparecen y desaparecen de un coro que es el pulmón de la función. Nueve actores muy talentosos.

Escena de 'Pluto', de Aristófanes, bajo la dirección de Magüi Mira, en el Festival d'Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Escena de ‘Pluto’, de Aristófanes, bajo la dirección de Magüi Mira, en el Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

¿Cómo influye el hecho de ser actriz en su faceta de directora?

Fundamental. Es mi gran arma para conseguir llegar al final del viaje. Un viaje que hacemos todo el equipo. Todos sumamos. Sé cómo conseguir esa suma. Hago repartos con actores a los que puedo admirar, y tengo la suerte de que aceptan mis propuestas.  Yo sé respetar el trabajo de un actor o de una actriz. Escucho. Precisamente porque no siempre los directores con los que he trabajado me han respetado y escuchado a mí. Sé que puedo tener en la mano un gran texto y magníficas ideas y propuestas como directora, pero que si no tengo unos actores comprometidos y con talento, no hay nada que hacer. No voy a llegar al público, objetivo primordial.

¿Qué tal se ‘portan’ Gurruchaga, Marisol Ayuso  y los otros actores?

Como lo que son, grandes profesionales, inspirados, y comprometidos con la ética de la historia que contamos, y con la estética que la contamos. Creando unos personajes únicos y vivos y formando ese coro que es el verdadero pálpito de la función.

Escena de Pluto, de Aristófanes, dirigido por Magüi Mira. Festival d'Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Escena de Pluto, de Aristófanes, dirigido por Magüi Mira. Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

Monsalvatge y la política o ese peligro permanente

11 años de peligro permanente, de Xavier Monsalvatge
Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí
C / Poeta Querol, 2. Valencia
Hasta el 4 de mayo

El peligro permanente del que habla Xavier Monsalvatge (Godella, 1965) se puede entender nada más entrar a su exposición en el Museo de Cerámica de Valencia. Bajo el elocuente título de la muestra figura esta frase de George Orwell (1984): “En  nuestra época no existe tal cosa como ‘mantenerse fuera de la política’. Todas las cuestiones son cuestiones políticas, y la política misma es una masa de mentiras, evasivas, tonterías, odio y esquizofrenia”. El peligro, pues, resulta evidente: no hay salida posible, porque todo es política y, por tanto, lamentable falsedad.

Detalle del cartel de la exposición de Xavier Monsalvatge en el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí de Valencia.

Detalle del cartel de la exposición de Xavier Monsalvatge en el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí de Valencia.

Monsalvatge se hace cargo de esa poderosa ficción en 11 años de peligro permanente, exposición de lozas, porcelanas, serigrafías y alguna pintura acrílica, junto a diversos objetos dispuestos en vitrinas, que sirven de soporte ilustrativo de toda esa “masa de mentiras” que constituye la política. Los 11 años a los que alude el título de la muestra se refieren al tiempo que Monsalvatge ha pasado en diferentes lugares, para dar forma al conjunto expositivo mostrado en una de las salas del Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí, que celebra este año su 60 aniversario.

Obra de Xavier Monsalvatge en la exposición '11 años de peligro permanente'. Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Obra de Xavier Monsalvatge en la exposición ’11 años de peligro permanente’. Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Sargadelos (Lugo), La Rambla (Córdoba), Fuping (China), Bornholm (Dinamarca), Milwakee y Filadelfia (Estados Unidos) y Çan (Turquía) fueron las ciudades que el artista de Godella frecuentó y de las que extrajo el fruto del trabajo que ahora expone. De los peligros que ha ido corriendo durante esta última década, Monsalvatge nos advierte mediante una obra salpicada de títulos harto significativos: Vamos a contar mentiras, Estamos perdidos, Estudio de frenología, 14 de septiembre, Conexiones incorrectas. Jarrones, platos y cabezas escultóricas acogen ese discurso crítico y desencantado con la política y el poder financiero, que Monsalvatge ilustra con brillante pulso narrativo y poderosa pincelada.

Detalle de una de las obras de Xavier Monsalvatge en el  Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Detalle de una de las obras de Xavier Monsalvatge en el Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Por sus piezas de loza y porcelana van desfilando escenas de políticos, a los que parecen darles cuerda el propio engranaje mecanizado de la sociedad posmoderna. También hay manos industriosas alimentando “con ahínco” las tuberías de un sistema angustioso, expresionista, alienado. Tanto es así, que una de las porcelanas de la exposición (Study of phrenology) recoge en una cabeza la confusa fragmentación del desorden impuesto.

Porcelana de Xavier Monsalvatge en la exposición '11 años de peligro permanente' en el Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Porcelana de Xavier Monsalvatge en la exposición ’11 años de peligro permanente’ en el Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Ése es el peligro del que nos advierte Monsalvatge con su agobiante escenografía sobre cerámica y del que nos avisa de entrada con la cita de George Orwell. Por si fuera poco, en las ocho vitrinas de la exposición va dejando huellas literarias del agujero de lo real que se abre a causa de ese totalitarismo de la política: Muerte accidental de un anarquista (Darío Fo) o Sobre la historia natural de la destrucción (W.G.Sebald), además del propio 1984 de Orwell, son algunos de esos textos admonitorios.

Piezas en una vitrina de la exposición de Xavier Monsalvatge en el Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Piezas en una vitrina de la exposición de Xavier Monsalvatge en el Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia.

Monsalvatge también tiene tiempo de cartografiar la costa mediterránea y más allá, siguiendo la estela náutica de Piri Reis (1465-1554), creador de uno de las mapamundis más importantes del mundo. Y de fotografiar y pintar diferentes edificios industriales tomando como referencia el barrio viejo de Filadelfia, donde prosigue su crítica de la política aprovechando que en esos momentos había sido reelegido Obama como presidente de los Estados Unidos. 11 años de peligro permanente parece llevarnos de la mano de la cerámica por ese mundo al borde el abismo que Orwell decreta por culpa de tamaña contaminación política. Si algo nos puede salvar, a juzgar por las imágenes de Xavier Monsalvatge, es el propio acto creativo destinado a conservar la belleza allí donde todo apunta hacia su destrucción.

Detalle de una de las obras de Xavier Monsalvatge en la exposición '11 años en peligro permanente'. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Detalle de una de las obras de Xavier Monsalvatge en la exposición ’11 años de peligro permanente’. Museo Nacional de Cerámica González Martí.

Salva Torres

Juan Carlos Barberá, en busca del fuego

Juan Carlos Barberá: «Fuego, demonios y santos»
Aula de Cultura La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Hasta el 28 de enero

“San Antón mató un marrano y no me dio las morcillas. Quién le diera a San Antón con un palo en las costillas”. Ésta y otras canciones parecidas se entonan en diferentes lugares con motivo de las hogueras de San Antón. Una de las más famosas tiene lugar en la comarca de Els Ports (Castellón). Juan Carlos Barberá, como ya hiciera Cristina García Rodero en su impagable La España oculta, se sumerge en la fiesta de Sant Antoni del Porquet allí celebrada, para dejar testimonio vivo de cómo la cultura popular tiene su razones bien hundidas en la sinrazón festiva. Razones que Barberá recoge en una serie de fotografías, reveladoras de la íntima comunión existente entre lo profano y lo sagrado.

Fotografía de Juan Carlos Barberá en 'Fuego, demonios y santos'. Aula de Cultura La Llotgeta

Fotografía de Juan Carlos Barberá en ‘Fuego, demonios y santos’. Aula de Cultura La Llotgeta

Fuego, Demonios y Santos es el acertado título con el que Barberá da fe con su cámara del hondo latido que anima la fiesta, en tanto vehículo privilegiado para aproximarnos a la extraña línea que separa la vida y la muerte. Porque el fuego, además de esos demonios y santos que igualmente nos habitan por dentro, no sólo es fuente de destrucción (como proclaman los informativos principalmente en verano), sino también hoguera salvífica, purificadora, que incluso en tiempos remotos iluminó el gran agujero de la noche. Aquel fuego primigenio aclaró la oscuridad nocturna, dio calor y fue el mismo tiempo instrumento de defensa contra las fieras.

Detalle de una de las fotografías de Juan Carlos Barberá en 'Fuego, demonios y santos'.

Detalle de una de las fotografías de Juan Carlos Barberá en ‘Fuego, demonios y santos’.

Todo ello está magníficamente recogido en las fotografías de Juan Carlos Barberá: el fuego, los demonios interiores o los animales que Sant Antoni bendice, sin duda santificados por su labor al servicio de los hombres, por su compañía, por ser fuente de alimento y, sin duda, por ser igualmente amenazadores en su estado salvaje. Lo sagrado y lo profano dándose la mano en esas imágenes que Barberá ha trabajado sabiamente con el encuadre y una luz que acoge los claroscuros de la fiesta. Fiesta que Luis Martín Arias, en su artículo “Matrimonio, fiesta y lazo social” de la revista ‘Trama y Fondo’, describe así: “En las hogueras de San Antón, podemos encontrar subyacente el proceso de anamnesis, presente en la obvia nostalgia que manifiestan estos rituales por el pasado reciente, por lo rural perdido”.

Fotografía de Juan Carlos Barberá.

Fotografía de Juan Carlos Barberá.

Y continúa diciendo: “La presencia de la naturaleza, con el protagonismo del fuego, colocaba a la comunidad frente al núcleo más primitivo de la experiencia humana: ese fuego salvífico que nos libró de la animalidad y nos hizo seres civilizados. Asimismo, en la Fiesta de las Hogueras de San Antón podemos percibir la presencia del proceso de utopía, constatable en la destrucción del pasado que se operaba (con la quema de muebles viejos y de trastos que se sacaban de las casas), pero sobre todo mediante la restauración del lazo social que propiciaba el ritual festivo, merced a todo lo que el vecindario compartía: los saltos, la comida, la bebida y los cánticos”.

Fotografia de Juan Carlos Barberá.

Fotografia de Juan Carlos Barberá.

Todo eso está presente en las fotografías expuestas en el Aula de Cultura La Llotgeta. Hay fuego intenso, demonios a contraluz, la explosión festiva que denotan diversas tracas, recios platos de comida, santos en procesión (algunos portando revistas de cierto contenido erótico), tragos de porrón con el gaznate bien abierto y profusión de risas, quizás para ahuyentar esa sensación de muerte que encierra la fiesta, al tiempo que sano despliegue de una emoción intensa, reponedora de vida.

Detalle de una de las fotografías de Juan Carlos Barberá en 'Fuego, demonios y santos'.

Detalle de una de las fotografías de Juan Carlos Barberá en ‘Fuego, demonios y santos’.

 

Juan Carlos Barberá  se sumerge y nos sumerge con su cámara en esas hogueras de Sant Antoni, patrón de los animales “de pata” o domésticos, tal y como refiere el propio autor de las imágenes, para dejar constancia de lo mucho que nos une cuando está en juego la escenificación de la muerte, a través de rituales festivos plenos de vida. Barberá salió en busca de ese fuego interior que anima la fiesta y ahora somos nosotros quienes disfrutamos de su apasionado y apasionante proyecto expositivo.

Fotografía de Juan Carlos Barberá en 'Fuego, demonios y santos'. Aula de Cultura La Llotgeta

Fotografía de Juan Carlos Barberá en ‘Fuego, demonios y santos’. Aula de Cultura La Llotgeta

Salva Torres

Cortos muy hondos

Mensajes para la vida. Nuevo portal audiovisual
Subvencionado por el programa europeo Juventud en Acción
Gestionado por la Agencia Nacional Española y el Instituto Valenciano de la Juventud
Dirigido por Nacho Gil

Si se pudiera cribar por un tamiz el inmenso caudal de información audiovisual que circula por Internet, una gran parte se clasificaría como superficial, frívola e intrascendente. La espuma contingente de los días. Pero más allá de lo fútil o deleznable, la Red también es una plataforma idónea para difundir proyectos serios que intentan mejorar el mundo. Uno de los más recientes es el nuevo portal, Mensajes para la vida, subvencionado por el programa europeo Juventud en Acción,  gestionado por la Agencia Nacional Española y el IVAJ, y dirigido por el director valenciano Nacho Gil.

“Es un portal que recoge obras audiovisuales que ofrecen una visión crítica y bien documentada sobre diversos temas sociales”,  dice Gil. “El objetivo es  construir un futuro  más sostenible, más humano y más justo. La duración es variable, de dos a cinco minutos, y el tema, de libre elección, siempre que se ajuste a esa filosofía social. Se procura  que las obras tengan un valor artístico y que la información se transmita de una manera original”.

Mensajes para la vida nace con una vocación internacional y coral. Está  abierto a propuestas  de diferentes creadores y a  temas como la injusticia, la desigualdad económica y otros del mismo cariz.

Imagen de Todas esas maravillosas mujeres, de Nacho Gil. Imagen cortesía del portal Mensajes para la vida.

Imagen de Todas esas maravillosas mujeres, de Nacho Gil. Imagen cortesía del portal Mensajes para la vida.

Todas esas maravillosas mujeres es el  título de uno de los cortos realizados por Gil, interpretado por las  actrices Marta Rey y Johanna Iguanetti, con música original del compositor valenciano Miguel Gómez-Ortín. Caracterizadas de clown, con nariz de payaso incluida, dan vida gestual a una serie de crudos datos sobre la pobreza y el analfabetismo  femenino, así como cifras referentes a la  distribución de tareas del hogar y diferencias salariales por género en España.

El actor Toni Climent protagoniza Celebración, una poética reflexión sobre el problema del hambre en el mundo que afecta directamente a nueve millones de personas fallecidas cada año por inanición, además de otros muchos que padecen distintos grados de desnutrición. Un problema vergonzoso que tendría solución con sólo 30.000 millones de euros anuales, una cantidad no superior a la que se invierte en rescates bancarios o en subvenciones agrarias de la OCDE. En un deseable, aunque tal vez utópico futuro, mientras amanece en la playa, la radio difunde la tan esperada noticia. Los líderes mundiales se han puesto de acuerdo para acabar con la lacra del hambre.

Mapa de la deforestación profundiza en un tema candente en plena temporada de incendios forestales. El actor Pau Codina y la voz en off de Marta Rey explican que en los últimos 8.000 años se ha perdido más de la mitad de los bosques debido, entre otras causas, a la tala indiscriminada de árboles para la obtención de madera y la creación de superficies destinadas a  la agricultura y la ganadería.

Los actores que participan en estos cortos son también protagonistas de Valiant el vampiro, un filme de bajo presupuesto dirigido por Nacho Gil que sitúa Valencia en el mapa de los chupasangres más ilustres. “Valiant es un proyecto arriesgado en cuanto a su concepción, alejado de las modas que surgieron posteriormente en el género», dice Gil. «También una experiencia apasionante que ha canalizado el trabajo y esfuerzo de mucha gente, medio centenar de actores, especialistas en FX, maquilladores, etcétera. A lo largo de estos años muchos de ellos se han profesionalizado y todos hemos aprendido y mejorado. Incluso hemos creado nuestra propia productora, Faules».

Valiant, el nosferatu que desea recuperar su memoria humana y regresa para ello a sus raíces, cobró vida en octubre de 2006. Se rodaron distintas escenas en lugares emblemáticos de la ciudad como la plaza de la Virgen, el palacio del Marqués de Dos Aguas, el puente del Mar, la plaza del Patriarca, el Parterre, la Casa Museo Benlliure, el Monasterio del Puig, el Castillo de Sagunto, las Covetes dels moros de Bocairent, su casco antiguo, el cementerio de Godella y el Castillo de Benisanó. Ahora se encuentra en fase de posproducción.

Imagen de Celebración, de Nacho Gil. Imagen cortesía del portal Mensajes para la vida.

Imagen de Celebración, de Nacho Gil. Imagen cortesía del portal Mensajes para la vida.

Bel Carrasco