Serigrafías: un homenaje a Abel Martín

Abel Martín. Serígrafo.
Fundación Museo Salvador Victoria
C/ del Hospital, 13. Rubielos de Mora (Teruel)
Hasta el 14 de marzo del 2014

Coincidiendo con el 20 aniversario de la trágica muerte del pintor y serígrafo Abel Martín, el Museo Salvador Victoria dedica una muestra retrospectiva a esta figura clave en la introducción de la  serigrafía en España durante los años sesenta del siglo XX.

Abel Martín en su estudio

Abel Martín en su estudio

El artista, nacido en Mosqueruela (Teruel), aprende la técnica del serigrafiado en Francia,  donde colabora con autores tan importantes como Hans Arp o Victor Vasarely. Cuando regresa a España, junto a Eusebio Sempere – pintor más representativo del movimiento cinético en nuestro país – comienzan una estrecha colaboración, introduciendo y divulgando la técnica de grabado que habían estado aprendiendo en París en los años 50 del siglo pasado. Uno de los encargos más destacados de Abel Martín fue el de las primeras tiradas de obra gráfica para el Museo conquese de Arte Abstracto (1963-64).

La exposición consistirá en treinta obras de autores pertenecientes a diferentes tendencias artísticas y grupos. Dentro de la línea geométrica estarán representados Alfaro, Wilfredo Arcay (quien fue maestro de Martín en París), Balart, Barbadillo, Gómez Perales, Hinterreiter, Le Parc, Palazuelo, Sempere, y el propio Abel Martín. En la tendencia figurativa Barjola y Julio González. Del grupo El Paso: Francés, Millares y Saura. Del grupo de Cuenca o, en palabras de Alfonso de la Torre, adscritos a la denominada “poética conquense”, la exposición cuenta con  obras de Bonifacio, Guerrero, Lorenzo, Mompó, Adrián Moya, Paluzzi, Rueda, Torner y  Zóbel. En este homenaje al artista aragonés, también podrá verse la que se cree fue su última obra original, fechada en 1979.

Sin título. Litografía de Abel Martín 1971

Serigrafía de Abel Martín a partir de una pintura del propio grabador

¿Cuales son los usos del arte?

Primeras Jornadas «(los) Usos del arte_Usos de ida y vuelta»
Salón de actos del Vicerrectorado de Teruel
Ciudad Escolar, s/n. Teruel
Universidad de Zaragoza
7 de noviembre de 2013
De 10.30 a 19.00 horas

En innumerables ocasiones hemos escuchado mencionar la “muerte del arte” (Hegel[1]) habitualmente desde el marco del propio campo del arte (Bourdieu), así como la “inutilidad del arte”[2], habitualmente, en este caso, desde un marco social más amplio. En definitiva, parecería que el arte fuera un aditamento, un añadido prescindible, un resto de tiempos pasados donde verdaderamente éste era importante y cumplía sus funciones.

El grupo de investigación H70 “(los) Usos del arte” explora las posibilidades que ofrecen las transformaciones de estos usos y usuarios del arteEl grupo está compuesto por doctores, personas del ámbito de la gestión cultural, de la investigación y de la creación artística, y docentes de diversas universidades y procedencias. Formado desde el Departamento de Expresión Musical, Plástica y Corporal de la Universidad de Zaragoza, actúa en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, siendo sus miembros efectivos profesorado de la Titulación de Bellas Artes del campus de Teruel. El grupo se plantea cuatro líneas principales de investigación.

La primera de ellas pretende centrarse en el estudio y análisis de los debates actuales en torno a los usos críticos del arte. En ese sentido, sus objetivos serían actualizar las reflexiones acerca de los usos posibles del arte, así cómo plantear la cuestión de qué uso/s se hacen, o pueden hacerse, del arte, y sondear el estado de la cuestión. Cabe destacar, en este sentido, el desarrollo de las Primeras Jornadas sobre “(los) Usos del arte_Usos de ida y vuelta”, que tendrán lugar el próximo jueves 7 de noviembre, en el Salón de actos del Vicerrectorado del Campus de Teruel.

La segunda línea se interesa por las intervenciones en el territorio, el contexto y el espacio público que se llevan a cabo desde el arte.  Así, se trata de llevar a la práctica algunos de los usos del arte, intervenir desde el conocimiento propio del arte en ámbitos interdisciplinares, en procesos de producción, o de transformación o conflicto social de modo contextual, revitalizando y fortaleciendo de este modo el tejido empresarial, social, educativo, imaginario, simbólico, identitario o productivo.

La tercera tiene por objeto el arte como creación y, desde esa perspectiva, se trata de llevar a cabo experiencias y búsquedas creativas interdisciplinares en las prácticas artísticas.  Así, se pretende renovar el flujo de información, las temáticas, los sistemas de producción, etc., que, proviniendo de otros ámbitos de la sociedad, confluyan hacia el arte, llevando a término una actualización de una de las principales premisas heredadas de las vanguardias en el sentido de la unión entre arte y vida.

La cuarta línea pone el foco sobre las múltiples y diversas conexiones que pueden establecerse en torno al arte y la educación. Así, por una parte, pretende investigar modos de acercar de manera actualizada el conocimiento propio del arte y sus procesos al ámbito educativo. Y, por otra, pretende equiparar y poner en valor el conocimiento artístico -y sus saberes y modos de hacer- respecto de la forma de conocimiento científico y reivindicar su importancia y posibilidades de transformar, tanto a los sujetos como a la sociedad.

PROGRAMA 1as. Jornadas. (usos de ida y vuelta)

10.30h_PRESENTACIÓN
Grupo de investigación H70 (los) Usos del arte.
Departamento EMPC. Universidad de Zaragoza.

11.00h_CONFERENCIA
“Los usos del arte en el espacio público”
José Luis Pérez Pont. Comisario y crítico independiente.

Descanso

12.30h_MESA 1
(en torno al) USO SOCIAL/INSTITUCIONAL
Miguel Molina. Catedrático de escultura de la UPV.
Pepe Miralles. Director de la Cátedra “Arte y Enfermedades” y profesor de la UPV.
Diego Arribas. Director del Museo Salvador Victoria y Profesor de la UZ.
Gloria G. Durán. Investigadora dep. antropología de la UNED y crítica independiente.
Silvia Martí Marí. Profesora de la UZ.

17.00h_MESA 2
(en torno al) USO INTERNO
Alex Francés. Artista.
Monique Bastiaans. Artista.
Holga Méndez. Artista y Profesora de la UZ.

No existe una pretendida esfera del arte separada, pura y ajena al resto del sistema en el que estamos inmersos. Además, todas esas diferentes actitudes y usos ocurren sincrónicamente de modo que, con respecto al arte, múltiples visiones, acciones y vivencias, que pertenecen a concepciones y periodos históricos diferentes, tienen lugar en un mismo momento. Se tratará de ser capaces de generar una “poética de los usos” (usos de ida y vuelta).

(extractos del texto de Silvia Martí Marí, profesora contratada doctor del Área de Escultura del Departamento de Expresión Musical, Plástica y Corporal de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de Teruel, Universidad de Zaragoza)

www.usosdelarte.unizar.es



[1] Hegel habla de que el arte, para nosotros, es una cosa del pasado, en el sentido de que no parece estar ya relacionado con alguna clase de trascendencia.

[2] Particularmente se observa esa actitud, en comentarios del tipo “las asignaturas artísticas no son importantes” o en recortes en asuntos ‘prescindibles’ (educación y cultura…).

Manolo Millares, obra gráfica

Manolo Millares. Obra gráfica.
Diego Arribas

Fundación Museo Salvador Victoria
C/ Hospital 13, Rubielos de Mora (Teruel)
Inauguración: 22 de junio a las 20 h.
Hasta el 31 de octubre de 2013

Manolo Millares, Salvador Victoria y Elvireta Escobio en la Galería EGAM, Madrid, 1971. Fotografía de Enrique Gómez Acebo. Imagen cortesía de Diego Arribas.

Manolo Millares, Salvador Victoria y Elvireta Escobio en la Galería EGAM, Madrid, 1971. Fotografía de Enrique Gómez Acebo. Imagen cortesía de Diego Arribas.

 

La muestra, compuesta por un total de 33 obras, recoge 21 grabados que forman las carpetas “Mutilados de paz” (1965), “Auto de fe” (1967), “Antropofauna” (1969-1970), “Torquemada” (1970) y “Grupo 15” (1972).

Si bien algunas de estas obras se han expuesto sueltas con anterioridad, es la primera vez que podrán verse reunidas en estas cinco carpetas. Una recopilación inédita, que nos permite desplegar una visión panorámica sobre la obra gráfica de Millares.

Junto a las carpetas, se exhiben ocho aguafuertes impresos tras el fallecimiento del autor, así como dos serigrafías y un collage original, correspondientes a carteles de sus últimas exposiciones. Todas las obras pertenecen a la colección de su viuda, Elvireta Escobio, excepto un dibujo original de 1964 que cierra la muestra, procedente de la colección Ars Citerior. Los asistentes podrán ver, además, tres de las planchas originales que utilizó en sus últimos grabados.

Millares fue uno de los artistas fundador del grupo El Paso en 1957,  junto a Rafael Canogar, Luis Feito, Juana Francés, Manuel Rivera, Antonio Suárez, Antonio Saura, Pablo Serrano, Martín Chirino, Manuel Viola y los críticos de arte José Ayllón y Manolo Conde. Juntos, abanderaron el movimiento de vanguardia española de posguerra, que abrió el camino de la renovación de la plástica española.

La obra de Millares parte de la fascinación por la cultura aborigen del pueblo guanche y su particular cosmogonía. Un tributo a la memoria de su origen canario, que plasmó en sus primeras pictografías de los años 50, relacionadas con las composiciones de Paul Klee o Joan Miró.

En la segunda mitad de esa década aparece la figura del homúnculo, con el que introduce el uso de la arpillera en sus obras. Los signos guanches son sustituidos por sus momias “De ahí parten mis arpilleras –dice Millares-. Es algo que, naturalmente pertenece al pasado, pero que me permitía entrar en el presente y adquirir conciencia de ella”. Esa conciencia de la muerte, ese sentido arqueológico de sus composiciones y el interés por desempolvar la memoria colectiva de un pueblo exterminado, ya no abandonarán su obra, tal como señalaba el crítico de arte Antonio Zaya.

En las serigrafías y grabados de esta exposición, Millares nos habla de esa realidad descarnada de la lucha por la supervivencia, esa delgada frontera entre la vida y la muerte y la instrumentalización zafia que de ella se hizo en el pasado: Inquisición, torturas, ejecuciones…, dejando patente su capacidad para el dibujo, la destreza en las composiciones y la gran expresividad de sus grafismos.

La última exposición retrospectiva de Millares tuvo lugar en la Fundación Caixa Galicia: “Manolo Millares, la destrucción y el amor” (Exposición antológica), entre julio y octubre de 2006, por lo que esta es una buena oportunidad para volver a encontrarnos con el genio del creador canario a través, en esta ocasión, de su obra gráfica.

De la carpeta Antropofauna, Manolo Miralles, 1969-1970. Aguafuerte sobre papel Arches. 57,5 x 77 cm. Imagen cortesía de Diego Arribas.

De la carpeta Antropofauna, Manolo Miralles, 1969-1970. Aguafuerte sobre papel Arches. 57,5 x 77 cm. Imagen cortesía de Diego Arribas.

Un adiós a Rinaldo Paluzzi

Rinaldo Paluzzi, el humanista constructivo.

Rinaldo Paluzzi en su estudio. Imagen cortesía de J. Martín

Rinaldo Paluzzi en su estudio. Imagen cortesía de J. Martín

Mi interés por la pintura geométrica y constructiva, me ha impulsado a visitar muchas exposiciones de esta tendencia artística, tan poco valorada por el gran público español. Una de estas ocasiones fue en diciembre de 2000, cuando conocí por azar la obra de un artista llamado Rinaldo Paluzzi. Al ver la muestra titulada Rinaldo Paluzzi. Pinturas 1988-2000, comprendí de inmediato que aquellos lienzos y tablas que observaba eran de una geometría limpia, sin adornos innecesarios, y que obligatoriamente su autor no podía ser una persona joven. Tras investigar sobre el pintor, me puse en contacto con él, y antes de una semana estábamos tomando un café después de visitar de nuevo su exposición. Descubrí que habíamos tenido amigos comunes, como Eusebio Sempere y Abel Martín. Me explicó cómo había llegado a España a mediados de los años sesenta desde Pennsylvania, donde había nacido en 1927; sus primeros contactos  con Fernando Zóbel o Gerardo Rueda y su relación con la galería Juana Mordó, donde realizaría su primera exposición individual en 1966. La tarde pasó rápida y quedé en visitarle en su estudio de Pozuelo de Alarcón.

Un mes más tarde me reencontraba con Paluzzi, en el estudio que tenía cerca de su casa. Lo primero que llamaba la atención era la pulcritud de la sala, el orden, y una mesa de trabajo forrada con papel marrón de embalar perfectamente ajustada en sus lados y esquinas, sin un pliegue del papel fuera de lugar. La mesa era de una altura mayor de lo corriente, pero siendo Paluzzi persona que fácilmente superaría el metro noventa estaba claro que era su lugar de trabajo habitual, donde trazaba aquellas figuras geométricas que ofrecían al espectador una sensación tridimensional. 

Rinaldo Paluzzi. S/T, 2000, acrílico sobre tabla, 60 x 45cm. Imagen cortesía de J. Martín

Rinaldo Paluzzi. S/T, 2000, acrílico sobre tabla, 60 x 45cm. Imagen cortesía de J. Martín

Deseoso de poder tener uno de aquellos cuadros, le pregunté su precio, a lo que recuerdo perfectamente me contesto: “vamos a comer y luego te haré una oferta que no podrás rechazar”.

Esa misma tarde visité su casa. De sus paredes colgaban obras de amigos, regalos o intercambios que los pintores solían hacerse cuando eran menos conocidos y el precio de las obras no era lo importante para ellos, pues todos formaban un grupo que intentaba hacer llegar la pintura contemporánea a un público anclado en una  figuración de otro siglo.

No volví a ver más a Paluzzi. Me llamó por teléfono en una ocasión para comunicarme que había trasladado su estudio a Madrid, cerca de la plaza de España y le prometí que iría cuando realizase su exposición programada en el Conde Duque, lo que con la crisis no llegó a buen fin.

Mi última conversación por correo electrónico fue en febrero de 2012, a propósito de que una de sus obras estaría presente en la exposición 30 pintores de una generación irrepetible, montada en el Museo Salvador Victoria de Rubielos de Mora, en la provincia de Teruel. Le prometí reproducir una de sus obras en el tríptico que se iba a hacer para la ocasión, y se lo hice llegar tras su edición,  ignorando que esa iba a ser una manera bonita de despedirnos.

Javier Martín