‘Dientes de Leche’, un cómic sin adulterar

‘Dientes de Leche’, de Boris Ramírez Barba
Editorial Hirukoa
Presentación en Ateneo Cómics
Calle Serrano 10, Alicante
Sábado 31 de agosto de 2019 a las 18:30

Sin duda alguna el panorama actual fundamenta el cómic como una materia que se está viendo rejuvenecida por una nueva concepción del lenguaje narrativo y estético, que viene siendo desarrollada por las recientes generaciones de artistas y creativos que trabajan en el sector. Impulsados por una serie de eventos y por la apuesta de grandes museos, como por ejemplo el MuVIM o el IVAM – dentro del caso valenciano-, se generan nuevos discursos y actividades entorno a esta disciplina. El cómic, asociado a recuerdos infantiles, tiene ahora un nuevo valor que, por un lado, presenta diferentes lecturas en lo referente a las producciones pasadas y una nueva singularidad aprovechada por las nuevas creaciones. 

Siguiendo esta línea de preferente innovación, el autor de cómics e ilustrador Boris Ramírez presenta su primera novela gráfica titulada ‘Dientes de Leche’. La historia gira en torno a Cara, una niña muy imaginativa que trata de establecer contacto con sus padres, encerrados en la habitación de su casa. Las escenas se suceden en un ambiente sobrecogedor que persigue la sugestión de pesadilla e incertidumbre. Todo este ambiente se relata a través de un dibujo muy característico, la escala de grises y un único tono amarillo. Con motivo de la primera presentación del volumen en formato físico nos adentramos un poco más en lo que supone la apuesta por la creación joven, sus dificultades y retos, así como en una historia que no dejará indiferente a nadie. 

Has trabajado para otros proyectos la ilustración y el cómic, pero esta es una de tus obras más personales, una novela gráfica en la que tú generas todo el contenido tanto gráfico como narrativo, ¿qué diferencias has notado con respecto a otros trabajos anteriores?

He trabajado bastante tiempo como ilustrador y diseñador de personajes para algunas campañas publicitarias, donde todo tenía que pasar varios filtros y muchas opiniones, y sigo realizando muchos encargos para portadas y cosas así. Trabajar solo, por mal que me haga quedar o por terrible que suene, es la forma más cómoda y agradable de trabajo para mí. No digo que salgan mejores productos, Dientes de Leche se habría beneficiado muchísimo (sin duda) de ayudas u opiniones externas, incluso de otros ilustradores, pero, de vez en cuando, lo mejor es trabajar simplemente para uno mismo. Más todavía en proyectos tan personales como este, a veces, demasiadas opiniones juntas se convierten en obstáculos no solo en contra del tiempo si no que también contra el confort de los propios autores. Personalmente adoro el cómic como disciplina en parte por esto mismo. Es uno de esos medios que posibilitan el trabajo de autor, de aquellos que, aunque requieran de un trabajo exagerado, permiten a una sola persona crear universos enteros. No se me ocurre nada que pueda llegar a ser más satisfactorio.

Un único escenario, un único personaje… ¿Qué recursos o referencias te ayudaron a afrontar el desarrollo de una historia así?

Ha sido bastante delicado. Por ello, era muy importante dotar casi de personalidad a elementos inanimados. No solo en casos evidentes como en los que el compañero de peluche de Cara mantiene conversaciones fluidas con su amiga, si no que también con muchos apartados que parecen carecer de importancia, como las tijeras amarillas perdidas, cuya misteriosa desaparición se convierte casi en una subtrama de la que nadie quiere hablar demasiado; de los recuerdos de los padres de Cara, totalmente tergiversados y versionados por una mala memoria; de los dibujos infantiles garabateados en hojas amarillas desperdigados por la habitación de Cara… Casi todo lo que dibujo tiene fines más allá de lo estético, algunos más determinantes que otros, por supuesto, pero en la casa vacía de Cara, en ese único escenario, siempre se están produciendo cambios o detalles de los que, muchas veces, ni siquiera se hace mención. 

Quizá el dividir la trama en diferentes secciones, con sus respectivos cambios de máscaras, hace que el lector note más aún la evolución del personaje, ¿tienen alguna justificación más allá de la coherencia narrativa?

Al fin y al cabo, lo que vemos en Dientes de Leche es a Cara, una niña a solas que se hace mayor. Buena parte de esto queda representado con sus máscaras, así como sus estados o necesidades de cada momento. Los primeros cambios pueden llegar incluso a pasar desapercibidos, pero conforme vamos pasando páginas, las máscaras de Cara cambian radicalmente, así como su actitud y su entorno. 

A lo largo de la historia se suceden una serie de espeluznantes momentos oníricos, auténticas pesadillas que nos llevan a rememorar recuerdos infantiles, ¿te has inspirado en algo personal?

Digamos que son oníricos, de acuerdo. Como decía antes, esta es una obra muy personal para mí. De niño solía tener pesadillas muy vívidas y terrores nocturnos que recuerdo perfectamente aún hoy, quizá a causa de unos gustos prematuros. Antes de tener el guion final, antes de haber terminado de definir la trama, ya tenía una lista muy bien preparada de aquellas pesadillas y momentos de terror que me habían marcado tanto. La realización de este cómic ha sido casi terapéutico para mí, una auténtica vomitona de ponzoña enquistada, y he acabado encontrando muchas similitudes y características comunes en pesadillas que me afectaron en diferentes momentos y de formas paralelas. He sido muy fidedigno con ellas, e incluso he llegado a representar casi con exactitud el pasillo y la distribución de la casa donde me crié, así como mi cuarto, que ahora es más de Cara que mio. 

Portada del cómic ‘Dientes de Leche’. Imagen cortesía del autor.

Al final del volumen, nos encontramos con un guiño, una breve historia extra sobre el “otro” personaje casi protagonista de la historia, ¿qué nos puedes contar sobre el peluche de Cara? 

Quisimos introducir algo de material extra a la hora de publicar el volumen completo, así que, además de algunas ilustraciones y portadas alternativas, incluimos una pequeña historia de una sola página que cuenta cómo se conocieron Cara y Osi. Para mí, Osi es muy importante, ya que es un peluche que tuve de niño y aún conservo junto a mi cama. Es casi idéntico a cómo queda representado en la obra, pero ahora está un poco más machacado. Ha llevado también una vida dura. Como pasa con Cara, las relaciones con seres inanimados, que en la infancia pueden ser tan naturales, pueden llegar a complicarse con el tiempo. Ahora pienso en él y me doy cuenta de lo poco imaginativo que era de crío al bautizarlo de forma tan simple, pero es una pieza importante para mí tanto dentro como fuera de la obra. 

¿Crees que el lector se identifica más con el peluche que con Cara?

Es algo delicado, creo. Osi es la voz de la razón en determinados momentos, pero uno no puede evitar pensar mal de él. Puede parecer engañoso. Supongo que cada uno podrá verse reflejado donde quiera. Estoy seguro incluso de que muchos se identificarán con los padres de Cara, que la ignoran y aislan, que la abandonan y parecen preferir no saber nada de ella. O no, no lo sé. La gente se suele identificar más con aquello a lo que quiere parecerse que con lo que en realidad es.

No solo la narrativa destaca por la experimentación, sino también la técnica, la escala de grises y un único color son los aspectos más llamativos del cómic, ¿por qué este método para narrar la historia de Cara?

Es cierto que narrativamente creo que Dientes de Leche es diferente. No tenemos una historia tradicional al uso. Realmente, la historia está compuesta por una comunión de “micro-relatos”, pequeñas historias y anécdotas que van dejando avanzar a Cara. Por supuesto, todas ellas se entrelazan para dejar ver en su conjunto una historia coherente, pero esta trama es una suma de momentos. Por ello, necesitaba también una estética muy definida, muy reconocible, para que esos momentos se difuminaran unos con otros de manera más homogénea. 

Esta forma de contar la historia también permitió muchísima libertad a la hora de jugar con Cara, con sus ideas y sus periplos. Y ese único tono… bueno, es un amarillo febril que creo queda muy bien en las partes más crudas.

Ya que comentas que has tratado la historia como una sucesión de momentos, y que has incorporado una estética acorde a lo que querías transmitir, ¿qué referentes han sido tu guía?

Dientes de Leche bebe mucho del ero-guro. Una de mis novelas favoritas, La Bestia Ciega de Edogawa Rampo, destaca bastante en su estilo, ya que configura la historia principal por medio de lo que podrían considerarse narraciones breves, relatos cortos, a modo de capítulos. Es cierto que la carga sexual que identifica al ero-guro es casi subliminal en Dientes de leche, ya que he preferido no dotar a la obra de ese tipo de connotaciones, a pesar de que, aún así, y si se entrecierran un poco los ojos, sigue estando bastante presente. En el cómic, podemos encontrar a gran cantidad de autores de este género (principalmente japoneses), y creo que lo que al final buscan todos, conmigo incluido, es una representación más o menos poética, más o menos surrealista, de la pesadilla y de lo abyecto. Con Dientes de Leche, más allá de sus tramas o de sus significados conceptuales, busco representar la pesadilla y hacer que el lector paladee lo grotesco y lo perturbador. 

No queremos revelar ningún aspecto clave de la historia, pero el final podría generar ciertas cuestiones, ¿quisiste dotar a la obra de algún aspecto del terror psicológico?

Aunque en algunos puntos pueda parecer que Dientes de Leche hace uso de elementos muy desagradables o demasiado físicos para tratar de alcanzar ese malestar que el libro debería emanar a cada página, el verdadero horror se encuentra en segundo plano. Sin embargo, opino, es muy evidente. Casi todo mi trabajo gira de forma levemente obsesiva alrededor de una vomitona existencialista. Algunas veces más sutil y otras a gritos, siempre acabo encaminado hacia una dirección bastante depresiva en ese sentido. Un ejemplo muy claro es el libro de ilustraciones Mortis Causa, que autopubliqué hace cerca de un año. Allí resumo toda la vacuidad que me condena muchas veces al insomnio en unas 30 páginas de absurdismo ilustrado mudo. 

Hirukoa publicó el año pasado Dientes de Leche en castellano y en inglés en la conocida plataforma Comixology, ¿qué opinas sobre el formato digital que parece estar en alza en los últimos tiempos tanto en cómics como en libros? ¿Cómo crees que afecta particularmente al mundo del cómic?

El beneficio de tener la obra a la venta en formato digital es que siempre está disponible. Con un par de clicks cualquiera puede acceder a ella de manera inmediata. Tenerla en Comixology da bastante visibilidad, la verdad, sobre todo a la hora de promocionar el cómic por redes, que es donde más difusión se ha realizado. Hemos logrado bastantes ventas digitales, y estoy muy contento por ello. Hemos conseguido llegar a muchos países, incluso hemos vendido alguno en Japón. Como autor, saber que mi obra puede llegar a tantos lugares es una maravilla. Como lector… puede que sea más viejo de lo que creo, ya que soy casi incapaz de leerme ni un solo cómic en mi ordenador. Publicar en digital tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, pero es cierto que permite que la obra llegue a sitios que de de forma física sería impensable. España parece quedarse atrás en este sentido, ya que en muchos otros países, el consumo de cómics digitales es muy elevado. Pero es cuestión de tiempo. Dientes de Leche ha sido publicado también (junto con otros cómics de la misma editorial) por la nueva plataforma valenciana Tebeox, que apuesta precisamente por este medio. Lo importante al fin y al cabo es dar facilidades y capacidad de movimiento a tu obra para que pueda llegar a todo tipo de lector.

La historia y el género se alejan considerablemente de lo que suele publicarse en España y todavía más aún si hablamos de un autor joven como es el caso, según tu experiencia profesional, ¿te has encontrado con dificultades en el complicado sector editorial español? 

Me puse a trabajar en Dientes de Leche bastante desanimado, la verdad. Llevaba muchos intentos de publicar con una editorial sin conseguirlo. Desde que terminé Bellas Artes he estado intentando sacar adelante alguno de mis cómics, y ha sido terriblemente frustrante ver como cientos de horas de trabajo en diferentes proyectos se quedaban en nada al no encontrar el modo de publicarlos; cómo tantas ideas muy queridas eran rechazadas tajantemente o, peor aún, ignoradas. Uno de mis cómics fue seleccionado por una plataforma para realizar un crowdfunding que no llegó a ninguna parte. Publiqué con Amazon también una novela, Escamas de Pez Cautivo, pero no conseguí los resultados esperados. En fin, muchos intentos muy diferentes con muchas obras muy distintas que no parecían dar frutos. Entonces me decidí por hacer una obra totalmente mía, sin pensar en gustos ajenos o posibles mercados. Una obra sin adulterar en la que contase lo que me diera la gana como me diera la gana. Si no conseguía que ninguna editorial se interesase por ella pues tendría que volver a autoeditar. Era casi un último intento, pienso ahora. Y entonces la editorial Hirukoa se mostró interesada, lo que es muy de agradecer, teniendo en cuenta el carácter tan “poco mercantil” de la obra y que yo era un autor que nunca antes había publicado de esta manera. Es una editorial que se arriesga, que publica aquello le gusta, aquello que piensa que se debe publicar, no panfletos vendibles por modas sacadas de youtube o tendencias o parodias. Ahora cuenta con un catálogo muy interesante que combina todo tipo de autores, y sigue trabajando por sacar adelante proyectos ambiciosos.  Al final, todo es no dejar de intentarlo y, sobre todo, hacerlo de manera que satisfaga, en primer lugar, a aquel que lo intenta.

‘Dientes de leche’ está publicado en diferentes plataformas digitales como ComixologyDriveThrucomics o Tebeox. Además puede adquirirse a través de la página web de la editorial Hirukoa

Booktrailer del cómic ‘Dientes de Leche’.

María Ramis. 

Lo amable y lo siniestro de Juan Cuéllar

Heimlich, de Juan Cuéllar
Galería My Name’s Lolita
C / Almadén, 12. Madrid
27 de septiembre-noviembre 2018

La Galería My Name´s Lolita Art expone, en su inicio de temporada,  el último trabajo del pintor Juan Cuéllar (Valencia, 1967). Bajo el título ‘Heimlich’, el artista presenta una serie de obras realizadas en óleo sobre lienzo, las cuales son consecuencia directa de su trabajo anterior, que titulado ‘Distopía’ fue exhibido en La Nau, Sala Oberta, de la Universitat de València.

Obra de Juan Cuéllar. Imagen cortesia de My Name's Lolita.

Heimlich, de Juan Cuéllar. Imagen cortesia de My Name’s Lolita.

En Heimlich, el artista se adentra en el concepto de “extrañeza inquietante”. Según Freud, la palabra alemana Unheimlich (siniestro) es la negación de heimlich, que significa íntimo, familiar, hogareño, amable, refiriéndose a la sensación de espanto que puede provenir de las cosas conocidas y familiares.

Por ello, las imágenes que componen la muestra pueden resultar usuales y corrientes, pero a su vez aportan un desasosiego al observar ciertos elementos visuales que rompen, desplazan bruscamente e, incluso, deforman la lógica habitual, dirigiéndola hacia un efecto narrativo opuesto.

La Nuve, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de My Name's Lolita.

La Nuve, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de My Name’s Lolita.

En la muestra que se presenta en la galería My Name’s Lolita, el espectador observará escenas cotidianas, como un día de feria, o escenas familiares íntimas junto a invitados con capuchas que nos recuerdan al Ku Klux Klan y que refuerzan el sistema de despersonalización. En estas obras, la identidad grupal sustituye y suprime a la individual, en la que Juan Cuéllar consigue transmitir una sensación inquietante e incómoda.

Junto a estos temas también nos encontraremos con paisajes donde, mediante recortes de la imagen tradicional, el pintor nos ofrece una visión incompleta que nos altera su representación, la cual  se reconoce imperfecta e ineficaz, desde el punto de vista de la lógica usual e infrecuente, pero que le imprime un efecto estético excepcional. Cuéllar representa el complicado mundo freudiano con su tono de humor característico y en su renovado estilo ‘pop’ valenciano, del que es uno de sus herederos más insólitos.

La noche blanca, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de My Name's Lolita.

La noche blanca, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de My Name’s Lolita.

Géneros de la técnica y el espanto en ‘Arquitectura y Terror’

‘Arquitectura y Terror’, nº8 de la revista Canibaal
Colegio Mayor Rector Peset
Horno de San Nicolás 4, Valencia
Viernes 26 de mayo de 2017 a las 19:30

La revista valenciana Canibaal (Revista de Arte, Literatura y Filosofía del colmillo) presenta el viernes día 26 de mayo su octavo número, dedicado en esta ocasión a una sugerente doble temática: ‘Arquitectura y Terror’. Como ya viene siendo habitual, la presentación tendrá lugar en el Colegio Mayor Rector Peset de Valencia (Plaza del Horno de San Nicolás, 4), situado en pleno dentro del barrio de El Carmen. El acto dará comienzo a las 19:30.

Canibaal. Makma

Inma Coll (imagen de cubierta), Jesús Palacios, José Luis Jover, Juan Francisco Ferré, Bárbara Traver, Susi Lizondo o Álvaro Colomer son solo algunos de los más de 50 colaboradores (artistas plásticos, fotógrafos, pensadores, poetas y escritores) que han participado en un número en papel de más de 150 páginas. Se ha reflexionado de forma interdisciplinar sobre vanguardia, crisis y actualidad de la arquitectura, literatura y arte que tienen al terror como principal motivo y, finalmente, sobre algunas de las inquietantes intersecciones clásicas entre ambos temas: la mansión gótica, la Torre de Babel, el monumentalismo, con especial atención a confluencias actuales no exentas de una mirada crítica en términos sociales, morales y estéticos: los nuevos «muros», los campos de refugiados, la pervivencia de construcciones vinculadas a los totalitarismos.

Encrucijadas y confluencias que abarcan un número imaginativo de episodios y referentes: del cine de Hitchcock a Birdie de la Compañía Señor Serrano, Guantánamo, la valla de Melilla, casas del bosque, albergues incendiados en el corazón de Europa, el hotel Overlook (El Resplandor), la casa de los Usher de Poe, el «no lugar» del antropólogo Marc Augé, las ruinas, King Kong en la cumbre del Empire State y muchos otros.

Imagen del ínclito Hotel Overlook, edificación protagónica de 'El Resplandor' (Stanley Kubrick, 1980).

Imagen del ínclito Hotel Overlook, edificación protagónica de ‘El Resplandor’ (Stanley Kubrick, 1980).

Se consagra la polémica sección de crítica del delegado en España de FIPRESCI, Oscar Peyrou, sobre películas que no ha visto, el ensayo, la poesía y los ecos que el doble leitmotiv del número suscita en los ámbitos artístico, literario, musical y cinematográfico, así como las nuevas secciones de pensamiento con reflexiones en clave feminista (la metáfora del «techo de cristal») y socioeconómica: suburbans, Lager, espacios de ocio de acuerdo con la crítica ya clásica de Marcuse, metáforas arquitectónicas y clases sociales (J. G. Ballard), los Centros de Internamiento de Extranjeros o las Torres Gemelas de Nueva York.

Fotograma de la película 'King Kong' (Cooper & Schoedsack, 1933), aupado sobre el Empire State Buiilding de Nueva York.

Fotograma de la película ‘King Kong’ (Cooper & Schoedsack, 1933), aupado sobre el Empire State Buiilding de Nueva York. 

Habemus festival de terror en Valencia: Paura

Festival Internacional de cine de terror de Valencia Paura
Aragó Cinema y Pub El Volander
Del 20 al 28 de enero

Valencia tiene, por fin, un festival de cine de género, más concretamente de cine de terror, su nombre Paura, homenaje al insigne director Mario Bava y su película “Operaziones Paura” (1960) y sus padres son tres, una triple alianza que ha desembocado en un evento que marcará un antes y un después en la ciudad. Nosotros hablamos con sus directores, Joaquín Vallet y Ramón Alfonso, en días de lluvia, días perfectos para sentarse a ver terror en la pantalla mientras fuera el agua hiela la ciudad. Les deseamos toda la suerte de mundo y que duren muchos años, nosotros asistiremos ansiosos por saber cómo se desarrolla en festival, como ya hacemos en Mice, La Cabina, FICAE o Cinema Jove, y os lo contaremos.

¿De dónde sale el festival, por qué decidís hacerlo en Enero?
Surge de una charla en una terraza tomando café. Somos dos románticos chiflados, tres
sumando a Paola Franco, pieza esencial del festival, y decidimos no pensar demasiado y
lanzarnos a la aventura. Nuestra intención era que la actividad se celebrara a finales de
octubre, en torno a Halloween, pero recibir para la selección más de dos mil piezas de todos los rincones del mundo obligó a retrasar las fechas. No obstante, nos gusta mucho que nuestro festival se haya instalado en enero y sea, en consecuencia, uno de los primeros del año.
¿Por qué habéis elegido hacer un festival de cine de terror?
A los dos nos apasiona, en sus distintas vertientes, el cine de horror, y pensamos que un escenario como el de la ciudad de Valencia, sujeto ahora mismo a distintas y emocionantes metamorfosis culturales cinematográficas, y deficitario de experiencias ligadas con claridad a los géneros, era el apropiado para tratar de puntualizar nuestra propuesta. Estamos convencidos de que en Valencia además hay muchísimos aficionados al género y que la propuesta puede ser muy bien recibida.
¿Hay apoyo institucional, si es así, cuál?
No, no tenemos ayudas. Este primer año optamos por construir la actividad con nuestros modestos recursos. Pensamos que hubiera sido un error dirigirnos a las instituciones con una idea y cifras abstractas. Con los datos recopilados una vez finalizado el festival trataremos de establecer distintos diálogos en busca de precisamente apoyos.
¿Qué secciones podemos encontrar en el festival?
A la hora de estructurar el certamen decidimos que ninguna expresión debía quedar fuera por distintos condicionantes. Así, las secciones largometraje y cortometraje profesional conviven con las dedicadas a los documentales, las piezas experimentales, animación y los cortos amateur. Para el año próximo estamos pensando en ampliar la oferta con un apartado dedicado a los largos amateur.

Cartel del Festival Paura diseñado por Fernando Ivorra. Imagen cortesía de la organización.

Cartel del Festival Paura diseñado por Fernando Ivorra. Imagen cortesía de la organización.

¿Habrá una sección para apoyar la Comunidad Valenciana?
No. Hemos recibido varias propuestas valencianas, además muy interesantes, pero no se ha definido una sección, por lo menos en esta primera edición, dedicada en exclusiva a las obras locales.
¿Por qué se ha decidido que la sede, donde se van a proyectar las películas, sean los Aragó Cinema y no otro lugar?
La colaboración surgió de manera natural. Pensamos desde el principio que los Aragó eran el marco idóneo. Como nosotros ellos también son unos románticos chiflados y el diálogo en consecuencia ha sido siempre fluido y enriquecedor. Sin embargo, es importante señalar que si bien los Aragó son la sede principal del certamen, la cafetería cultural El Volander acoge las proyecciones de la sección amateur.
8 días de festival son mucho, ¿cómo ha sido el proceso de elección de los trabajos que serán exhibidos?
Ha sido formidable, enriquecedor y muy divertido, y a la vez agotador. Como te decía recibimos más de dos mil piezas por lo que hemos podido confeccionar una radiografía del género en su versión fronteriza tremendamente valiosa. Descubrir las vías y tendencias de una categoría es siempre extraordinario.
¿Existirán actividades paralelas en el festival, aparte de las proyecciones?
Sí. El domingo 22 Aarón Rodríguez ofrecerá en Ubik Café la charla Danzas Macabras, una
indagación del diálogo de David Bowie y el cine de terror. Un día antes, el sábado, Fnac proyecta a las 19h Suspiria, la obra maestra de Dario Argento. Ese mismo día en los Aragó podrá verse Escalofrío, la película de Carlos Puerto de 1977. Además, el día 26 en la cafetería de los Aragó Cinema se celebrará la presentación del libro ‘Carteles de Cine. Arte en Imágenes’ a cargo de Emilio Sanchís y Javier Caro con la presentación de Ramón Alfonso.
¿Cuántos premios se van a entregar y en qué categorías?
Todas las secciones tienen sus correspondientes galardones. No obstante, hemos decidido que los apartados de largometraje y cortometraje profesional y amateur se dividan en distintos premios y distingan la mejor película y labores de dirección, interpretación o fotografía.

Javier Caro

El lado decadente de las barracas

Vale por un viaje, de Alejandra de la Torre
Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Hasta el 3 de septiembre de 2016

Alejandra de la Torre (Castellón, 1983) viene a llevarle la contraria a Françoise Sagan cuando dijo aquello de que los objetos eran los amigos que ni el tiempo, ni la belleza, ni la fidelidad consiguen alterar. En su caso, el paso del tiempo sí modifica la percepción que tenemos de algunos objetos: por ejemplo, la serie de atracciones de las ferias veraniegas con sus inconfundibles barracas. Es lo que hace en la exposición Vale por un viaje, que hasta el 3 de septiembre acoge la galería Pepita Lumier de Valencia.

Lejos de presentar el bullicio de la gente, las atracciones a pleno rendimiento y la conjunción de ambas cosas como reflejo del aire festivo propio del verano, De la Torre muestra en soledad algunos de los objetos más representativos de todo ese carnaval. Hay, así, autos de choque, caballitos, lanzaderas, hinchables, fichas de diversas atracciones e incluso carteles donde se anuncia dónde sacar esas fichas en taquilla, todos ellos fuera del contexto dinámico inherente a la feria. Como la propia artista dice, le interesa esos objetos en la actitud “decadente” que “los vuelve interesantes y únicos”.

Obra de Alejandra de la Torre. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Obra de Alejandra de la Torre. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

No son objetos, a pesar de su soledad, que evoquen la naturaleza siniestra conferida por algunos autores a las máquinas. Ni siquiera los payasos, protagonistas tradicionales de ese mundo, dejarían el rastro en la obra de Alejandra de la Torre que deja el payaso Pennywise en la novela de terror It, de Stephen King. La artista castellonense se acerca a ese mundo para dejar constancia de lo que cambia la percepción de las barracas pasado el tiempo. De aquella niñez e incluso adolescencia mágica en relación con las ferias, se pasa en Vale por un viaje a las sensaciones más crudas de la edad adulta cuando hace memoria de todo aquello.

De manera que hay dos capas en la exposición: una colorista, como destilado de cierta ingenuidad primigenia, y otra más descarnada, en alusión a esa distancia o desencanto de los objetos. Esa primera capa, Alejandra de la Torre la describe así: “La feria como espacio de luz, color y diversión”. De esa otra, la artista dice: “A medida que vamos creciendo [la feria] nos muestra otra cara más castiza, sucia y mísera, que es lo que las diferencia de los parques de atracciones”. Esa parte más “cutre” (Alejandra dixit), no termina de comparecer del todo y sí, en cambio, cierto desencanto en su literalidad: objetos que han perdido su encanto, a pesar de mantener a duras penas su intenso color.

Obra de Alejandra de la Torre. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Obra de Alejandra de la Torre. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Porque colores llamativos,  fosforescentes, estridentes, hay muchos. Todos ellos a modo de maquillaje con el que la vieja actriz quisiera ocultar el paso del tiempo. Y al lado de esos colores, junto a ellos, remiendos de papel que la artista introduce mediante el collage para subrayar el carácter artificioso del mundo narrado en Vale por un viaje. De la Torre nos invita a ese viaje aparentemente luminoso, a base de intenso dulce de algodón, iconos hinchables como Bart Simpson o Bob Esponja, fichas de colores y llamativas atracciones, para mostrarnos en paralelo la pérdida de toda esa magia.

Por eso es normal que en lugar de hinchables, llame “deshinchables” las obras relacionadas con esos grandes muñecos de plástico. Porque el viaje de Alejandra de la Torre está plagado de las baldosas amarillas del cuento, en cuyo trayecto han ido perdido el encanto para devenir objetos solitarios; máquinas a falta de la ficha oportuna que las ponga en movimiento. Fichas de colores que en la obra de Alejandra de la Torre aparecen desanimadas.

Obra de Alejandra de la Torre. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Obra de Alejandra de la Torre. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Salva Torres

Con los pelos de punta

Ciclos de cine: ‘Venenos, víctimas y criminales’ y ‘Mudos de terror’
Aula de Cinema de la Universitat de València
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza del Horno de San Nicolás, 4
Palau de Cerveró
Plaza Cisneros, 4
Del 2 al 28 de junio de 2016

Escalofríos de miedo para combatir el calor.  El Aula de Cinema de la Universitat de València ofrece este mes un paseo por el pasaje del terror habitado de envenenadores y monstruos terroríficos en un par de ciclos.

El cine siempre ha sido un magnífico muestrario de las miserias y debilidades del ser humano, expresadas a través del crimen en todas sus manifestaciones. De todas ellas, el veneno está entre las más pertinaces, al ser muchas veces un método difícil de detectar y que no deja huellas. El jueves pasado arrancó el dedicado a los venenos con ‘Las dos señoras Carroll’, Peter Godfrey. Humphrey Bogart interpreta a  un pintor en plena crisis existencial, que acaba de enviudar y de casarse con Barbara Stanwyck. Pronto empieza a sospechar que su primera mujer pudo ser envenenada, y que la nueva puede seguir el mismo camino.

Fotograma de 'Madeleine', de David Lean.

Fotograma de ‘Madeleine’, de David Lean. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Uno de los grandes directores británicos de la historia, David Lean, dirige ‘Madeleine’ (1950), una historia con tintes de melodrama y de conflicto de clases entre una rica heredera y su lucha por el amor de un joven de clase humilde. El veneno está presente en la acción de la forma más inesperada. La película se proyecta el jueves 9 de junio.

Asesinato a la orden.

Asesinato a la orden, de Andrew L. Stone. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Finalmente, el ciclo se cierra el jueves 16 de junio con otro clásico,  ‘Asesinato a la orden’ (A Blueprint for Murder) de Andrew L. Stone. El personaje protagonista, interpretado por Joseph Cotten, sospecha que su cuñada es una asesina en serie que envenena hasta la muerte a su propia familia.

Miedo ‘mudo’

De todos los géneros, el cine de terror es quizá el que menos necesita de la palabra para expresarse. El miedo puede generarse, incluso sugerirse, a través de una imagen, de un determinado tiro de cámara, de una música que suena en el momento preciso.

El ciclo comienza el  7 de junio con la proyección de ‘La brujería a través de los tiempos’ (Häxan, 1922), una película imprescindible que sentó las bases del cine de terror nórdico y europeo. El danés Benjamin Christensen dirige este título pionero que recorre, desde los lejanos tiempos paganos hasta los albores del siglo XX, la historia de la brujería. Un repertorio dantesco de demonios, fantasmas y monstruos que todavía hoy nos sigue estremeciendo.

El fantasma de la ópera.

El fantasma de la ópera, de Rupert Julian. Aula de Cinema de la Universitat de València.

De todas las adaptaciones de la obra de Gaston Leroux, quizá la más conocida e interesante sea ‘El fantasma de la ópera’, de Rupert Julian, 1925 que  se proyectará el martes 14 de junio.

El martes 21, el protagonismo será para Mandrágora (Alraune, 1928), un filme casi desconocido del director austríaco Henrik Galeen, que retrata la figura de un ‘mad doctor’ obsesionado con la experimentación genética y su desquiciado intento de crear vida a partir del crimen y la infamia.

Clausura del ciclo, el martes 28, la película ‘El Hundimiento de la casa Usher’, en la que se unen el genio literario de Edgar Allan Poe con la revolucionaria imaginería visual de Jean Epstein,  al servicio de una película inquietante capaz aún de poner los pelos de punta pese al tiempo transcurrido desde su realización.

Haxan.

Häxan, La brujería a través de los tiempos, de Benjamin Christensen. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Bel Carrasco

‘The Gagfather’, humor por los bajos fondos

The Gagfather, de Yllana
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Del viernes 8 al domingo 10 de abril de 2016

Yllana, la compañía de humor gestual más sorprendente y original de España, vuelve, del 8 al 10 de abril, a Espai Rambleta con un nuevo espectáculo: ‘The Gagfather’, un homenaje al cine negro lleno de delirantes situaciones.

‘The Gagfather’ es un divertidísimo viaje a los bajos fondos y a los más oscuros instintos, que no se limita a hacer reír, sino que también ofrece al público su dosis de crítica y lo sume en una reflexión sobre el bien y el mal. Todo ello arropado por un impactante montaje escénico.

Escena de 'The Gagfather', de Yllana, en Espai Rambleta.

Escena de ‘The Gagfather’, de Yllana. Espai Rambleta.

Los amantes de ‘El Padrino’, ‘Los Soprano’ o los trabajos de Tarantino verán reflejados en ‘The Gagfather’ a estos referentes de la ficción. Una obra de teatro con mucho humor e inventiva que lleva intrínseca los valores del código gestual que se han convertido, con el paso de los años, en el distintivo de Yllana.

El hilo argumental es el siguiente: una banda de despiadados “GaGsters” aterroriza la ciudad. Tras ellos, un grupo de disparatados policías se proponen pararles los pies, cueste lo que cueste, con imprevistas y desopilantes consecuencias.

Yllana es una de las compañías de teatro gestual más reconocidas de nuestro país. Lleva en activo desde 1991 y en este tiempo ha producido tantos espectáculos como años lleva en funcionamiento: veinticinco. Entre ellos destacan 666 (2009), ganador en el Fringe Festival de Nueva York (USA); PaGAGnini (2007), galardonada con el Premio al Mejor Espectáculo del Fringe Festival de Edimburgo; y Zoo (2009), que ya pasó con gran éxito por Rambleta y se hizo con el premio Max al Mejor Espectáculo Infantil en 2010.

Cartel de 'The Gagfather', de  Yllana. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Cartel de ‘The Gagfather’, de Yllana. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

 

Humor contra fanatismo

Dessins en liberté (Dibujos en libertad)
Institut Français de Valencia
C / Moro Zeit, 8. Valencia
Hasta el 17 de febrero de 2016

El Roto, Ulises, Ajubel y Kap son los cuatro viñetistas españoles o residentes en España que participan en la exposición itinerante Dessins en liberté (Dibujos en libertad), que conmemora en clave de homenaje a las víctimas de la trágica matanza de los periodistas de Charlie Hebbo hace un año en París.

Ilustración de El Roto. Institut Français de Valencia.

Ilustración de El Roto. Institut Français de Valencia.

Producida por el Instituto Francés y el semanario Courrier International, la inauguró el pasado jueves en la sede del Instituto Francés de Valencia el presidente de la Unión de Periodistas, Sergi Pitarch. En total son medio centenar de dibujantes procedentes de 45 nacionalidades distintas que, a través de sus obras, combinando el ingenio, el humor y la ironía levantan una sólida barrera contra el fanatismo y el terror.

Ilustración de Bado. Institut Français de Valencia.

Ilustración de Bado. Institut Français de Valencia.

Abierta hasta el 17 de febrero, esta muestra incluye una docena de paneles dedicados a una temática específica de plena actualidad relativa a la libertad de expresión: censura, internet, corrupción, derecho de la mujer, racismo, rebeliones, clima, etcétera.

En recuerdo a los acontecimientos de enero de 2015 contra la redacción de Charlie Hebdo, el objetivo de esta muestra es “ensanchar la perspectiva ilustrando la manera en la que la libertad de expresión se ejerce hoy en día en todos los continentes”.

Ilustración de Boligan. Institut Français de Valencia.

Ilustración de Boligan. Institut Français de Valencia.

A partir de la conocida ilustración de los cigarrillos Gitane, Ulises hace un alegato contra el racismo, un tema que tratan también el canadiense Bado (El racismo es el otro), el argentino Langer o Glez de Burkina Faso y el mexicano Boligan. No es casualidad que en el panel dedicado a poner en solfa la corrupción aparezcan otros dos españoles: El Roto con una de sus imágenes que valen por millones de palabras y Kap con una viñeta de corte clásico que representa a un grupo de trajeados con los bolsillos rebosantes de billetes ante una caja fuerte vacía llena de telarañas: No sabemos lo que ha pasado…¡pero hace unos años la caja estaba llena!

El cubano Ajubel que residió varios años en Valencia, donde fue editado por el sello MediaVaca, opta por una imagen siniestra de un hombre barbado con y sin cabeza: Je pense…donc je ne suis plus!

Ilustración de Krauze. Institut Français de Valencia.

Ilustración de Krauze. Institut Français de Valencia.

Ilustración de Haddad. Instituto Francés de Valencia.

Ilustración de Haddad. Institut Français de Valencia.

Bel Carrasco

María Ruido y la visibilidad de lo invisible

La pantalla en conflicto, de María Ruido
Comisaria: Johanna Caplliure
Galería Rosa Santos
Inauguración: jueves 21 de enero, a las 20.00h
Hasta el 11 de marzo de 2016

La pantalla en conflicto es el campo de lucha donde emergen las relaciones de tensión entre la narración y las formas de escritura, la visualidad de la violencia, la visibilidad de lo invisible. En ella se estructura el espacio psíquico de pertenencia y el lugar físico de la deslocalización o la fragmentación territorial en el lugar del Otro. Puesto que la precariedad de la vida, los migrados, el terror y la urgencia de la política imponen la producción de un imaginario fílmico compartido.

El trabajo de María Ruido indaga sobre la producción material y simbólica de las imágenes en el entrecruzamiento de la Historia, la memoria y las escrituras migrantes incidiendo en la construcción de las subjetividades, el trabajo y el poder sobre/de los cuerpos.

La pantalla en conflicto, de María Ruido. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

La pantalla en conflicto, de María Ruido. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

La exposición La pantalla en conflicto (L’écran en conflict) circula en torno a la proyección de las siguientes películas de la autora: ‘La memoria interior’ (2002), ‘Tiempo Real’ (2003), ‘Ficciones anfibias’ (2005), ‘Zona franca’ (2009), ‘Le rêve est fini’ (2014) y ‘L’oeil impératif’ (2015).

Artista visual, investigadora y productora cultural, desde 1998, María Ruido desarrolla proyectos interdisciplinares sobre los imaginarios del trabajo en el capitalismo postfordista y sobre la construcción de la memoria y sus relaciones con las formas narrativas de la historia. Vive en Madrid y Barcelona, donde es profesora en la Universidad de Barcelona, y está implicada en diversos estudios sobre las políticas de la representación y sus relaciones contextuales.

El día 13 de febrero se visionará ‘L’oeil impératif’ en una presentación pública junto a María Ruido en el contexto del ciclo ‘Cine por venir’ en el IVAM.  A partir de este día se añadirá al resto de películas proyectadas en la galería.

María Ruido. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

La pantalla en conflicto, de María Ruido. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

David Bowie en el Aula de Cinema de Valencia

‘La propiedad intelectual a través del cine’ e ‘Infancias siniestras’
Aula de Cinema de la Universitat de València
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Martes a las 18.00h
Palau de Cerveró
Plaza de Cisneros, 4. Valencia
Jueves, a las 18.00h

El artista recientemente fallecido David Bowie protagoniza una de las películas incluidas en el doble ciclo del Aula de Cinema de la Universitat de València. Se trata de El hombre que cayó de la tierra (The Man Who Fell to Earth, 1976), una historia de ciencia ficción en la que Bowie hace el papel de un extraterrestre. Se proyectará el 28 de enero cerrando uno de los ciclos, ‘La propiedad intelectual en la ciencia a través del cine’. Dirigido por Nicolas Roeg, el filme aborda el tema de las patentes desde una perspectiva ética, el dilema moral que plantea el monopolio de ciertos descubrimientos científicos cuando resultan vitales para el progreso social o la salud pública.

‘Infancias siniestras’, tres clásicos del cine de terror que revela el lado oscuro de la niñez es el otro ciclo. Las sesiones son gratuitas, con proyecciones en versión original subtitulada, presentación y coloquio final. Los martes, a las 18.00 horas, el Colegio Mayor Rector Peset acogerá la primera sesión de ‘Infancias siniestras’. La controversia en torno a las patentes científicas será la temática de los jueves, en el Palau de Cerveró, a la misma hora.

El pueblo de los malditos. Aula de Cinema de la Universitat de València.

El pueblo de los malditos, de Wolf Rilla. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Idealizada y edulcorada, la niñez se ha convertido en sinónimo de inocencia, un paraíso perdido hacia el que se vuelve la mirada con nostalgia. El cine de terror refuerza a veces esta visión idílica de la infancia, pero en otras ocasiones, la inversión de este mito ha producido algunas de las cintas más escalofriantes, protagonizadas por niños perversos y siniestros.

El ciclo se inicia el 12 de enero con El pueblo de los malditos de Wolf Rilla, un título de ciencia-ficción con tintes de pesadilla donde lo monstruoso se introduce en el seno de la propia comunidad, una pequeña aldea británica, gracias a unos misteriosos embarazos.

La mala semilla, de Mervyn LeRoy. Aula de Cinema de la Universitat de València.

La mala semilla, de Mervyn LeRoy. Aula de Cinema de la Universitat de València.

El 19 de enero, un magnífico relato de sabor victoriano, Suspense de Jack Clayton. Deborah Kerr protagoniza esta historia de fantasmas, donde lo real y lo sobrenatural se confunden, en la más famosa adaptación del relato breve ‘Otra vuelta de tuerca’ de Henry James, aclamado por su tratamiento de la técnica del punto de vista. El ciclo concluye el 26 de enero con La mala semilla, de Mervyn LeRoy, turbadora narración en torno a una niña de apariencia perfecta, que esconde otra naturaleza.

Ideas robadas

El origen de las patentes científicas es relativamente reciente. La concesión de monopolios sobre descubrimientos e inventos se remonta a la Italia renacentista, particularmente al Estatuto de Venecia de 1474, un reglamento emitido con la intención de proteger las nuevas invenciones de potenciales infractores y que sentó las bases actuales del Derecho de Patentes. Pese a la regulación sobre propiedad intelectual en el ámbito científico, no se han logrado evitar las más diversas prácticas de piratería.

A Trick of Light, de Win Wenders. Aula de Cinema de la Universitat de València.

A Trick of Light, de Wim Wenders. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Es famoso el caso del célebre inventor Nikola Tesla, ejemplo de este desdén del científico hacia el mundo de los negocios, lo que provocó que muchos de sus inventos no fuesen protegidos bajo patentes o le fuesen usurpados sin consideración alguna. Un interesante ‘biopic’ sobre su figura, El secreto de Tesla de Krsto Papic, inaugura el ciclo el día 14 de enero.

Las raíces del cine es el tema de A Trick of Light (Die Gebrüder Skladanowsky, 1995)  en la que  Wim Wenders relata la historia de los hermanos Skladanowsky, inventores del bioscopio y responsables de las primeras proyecciones cinematográficas con público. Wenders da su versión personal de la batalla por el ‘invento del cine’ y pone en tela de juicio su atribución a otra pareja de hermanos, los famosos Lumière.

David Bowie en 'El hombre que cayó a la tierra'.

David Bowie en ‘El hombre que cayó de la tierra’, de Nicolas Roeg. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Bel Carrasco