Intriga con música de fondo

Las óperas perdidas de Francesca Scotto
Elena Casero
Talentura Libros. 2018

La aparición de una partitura presuntamente atribuida a una compositora italiana que vivió entre los siglos XVI y XVII es el detonante de una intriga en la que se ven atrapados un puñado de personajes. Tras el súbito fallecimiento del último propietario del valioso documento, un director de orquesta argentino residente en Valencia, su secretario inicia una investigación para desenmarañar una red de complicidades, mentiras, traiciones y venganzas. En ‘Las óperas perdidas de Francesca Scotto’ (Talentura) la escritora valenciana Elena Casero rinde homenaje a lo que es su gran pasión junto a la literatura, la música, reivindicando al mismo tiempo la memoria de las mujeres víctimas del olvido que en el pasado  se dedicaron a componerla e interpretarla. Casero, que aprendió a tocar el oboe con más de 40 años, interpretó una pieza musical en la presentación de su novela en la librería Ramón Llull, el 17 de noviembre.

¿Existió realmente en la Italia del siglo XVII una compositora llamada Francesca Scotto?

No, nunca existió. Es una invención mía. Su vida está basada en otra real, la de la compositora, cantante y poeta Francesca Caccini, que vivió entre los siglos XVI y XVII. Al no ser una novela histórica, me he permitido algunas licencias. La intención es reflejar la invisibilidad de las mujeres en la música, especialmente de las compositoras. Aunque me temo que esta circunstancia se da en cualquier época. Incluso en la nuestra.

Elena Casero durante la presentación de su libro. Imagen cortesía del autor.

Elena Casero durante la presentación de su libro. Imagen cortesía del autor.

¿Cómo fue surgiendo en su cabeza y cuánto tiempo le ha dedicado?

Desde hace tiempo quería escribir alguna novela que tuviera la música como fondo. Mi relación con este arte es muy cercana.  Desde la infancia, la música siempre ha sonado en casa. Mis hijas tienen titulaciones musicales y yo, a pequeña escala, también aunque más por el placer de tocar, por la curiosidad que por tener una formación. La idea de la novela surgió al preguntarme qué pasaría si se encontrara un manuscrito inédito, que perteneciera a una mujer, que fuera una ópera. Esto me ha permitido hablar del nacimiento de la ópera y de la producción de las óperas actuales. Tengo la suerte de contar con mi sobrino Juan Andreu, jefe de regiduría del Palau de les Arts, que me ha asesorado con suma paciencia.

¿Por qué eligió la primera persona y un narrador masculino?

Podía haber elegido una narradora, el ama de llaves de Ricardo Rothenfeld, por ejemplo, pero quería un personaje que pudiera narrar la historia con cierta distancia, sin el apego de la relación que tenían. Alguien que, como dice, el narrador pudiera ser imparcial, aunque sea complicado. Y la primera persona por comodidad, por cercanía para la historia.

Los desmanes de la dictadura de Videla en Argentina aparecen en el trasfondo. ¿Por qué eligió este oscuro episodio histórico?

Al crear un personaje como Ricardo, el director de orquesta y situar su nacimiento en Argentina pensé que, para explicar una parte de su comportamiento con la gente que le rodea, podría ser una buena idea que su ama de llaves fuera también del mismo país y que tuvieran algo en común. De esa manera, podría desarrollar una parte de la novela, una de las subtramas y justificar el odio, el perdón y la reconciliación. La dificultad de las relaciones humanas, en resumen.

Portada de 'Las óperas perdidas de Francesco Scotto', de Elena Casero. Talentura Libros.

Portada de ‘Las óperas perdidas de Francesco Scotto’, de Elena Casero. Talentura Libros.

En ésta, su quinta novela, parece que su trayectoria traza un giro en cuanto a temática y tono.

Es una novela menos ligera, si se puede aplicar el calificativo, que las dos anteriores, con menos ironía y por, supuesto, con un trabajo de documentación que no he hecho hasta ahora. La que más tiempo me ha llevado escribir y corregir.

Antes de este libro publicó una colección de microrrelatos. ¿Cómo cambia de chip para pasar del breve al largo recorrido?

No es fácil. Al escribir microrrelatos te habitúas a podar constantemente, a tratar de resumir en pocas palabras toda una historia y la novela, sin embargo, casi te exige lo contrario. Los microrrelatos se convierten en una obsesión. Hay muchos concursos semanales, mensuales que te mantienen con la mente en vilo. De todas maneras, yo no me siento capaz de escribir una novela de más de doscientas páginas. Escribo lo que me gusta leer. Soy lectora habitual de novelas cortas y libros de relatos. Y en mis novelas intento ir siempre al meollo de la historia, sin excesivas divagaciones que puede hacer que el lector pierda el hilo de lo que estoy intentando contar.

Es evidente que se encuentra a gusto en la editorial Talentura, donde ya tiene cinco títulos.

Estoy muy a gusto. Es una editorial independiente, lo que significa, que sus medios no son, ni de lejos, los de cualquier grupo editorial, que nuestros libros no aparecen en la mesa de novedades de los grandes almacenes. Sin embargo, es una editorial honrada. El editor, Mariano Vega, es un incansable trabajador, empeñado en publicar lo mejor que le llega a sus manos. Una persona que trata muy bien a sus autores. En vista de todo ello no me planteo cambiar de editorial, si lo que yo le envío le parece adecuado.

Bel Carrasco

Encerrados con un piano

La mejor canción del mundo, de Jaime Pujol por la compañía Ornitorrincs
Espai Rambleta
Bulevar sur, esquina Pío IX. Valencia
Hasta el 5 de febrero de 2017

El caso de cuarto cerrado con una víctima de asesinato en su interior en un recurso muy socorrido que los maestros del suspense explotan con mayor o menor acierto. Una variante es el caso de una o varias personas atrapadas en un recinto clausurado que deben ingeniárselas para escapar. Esta situación angustiosa y emocionante a la vez se plasma en los Scape room, un juego muy popular entre los jóvenes universitarios, que combina un desafío al ingenio y una puesta en escena teatral. Puro teatro con banda sonora incluida es la pieza que llega estos días a Rambleta.

Tres personas, dos hombres y una mujer, despiertan encerrados en una tenebrosa cámara subterránea. Presidiendo el espacio, un impoluto piano de cola. Ninguno de ellos sabe por qué está allí y desconocen cómo han llegado a tan horripilante situación. Buscan inútilmente una salida, hasta que la imagen de un individuo enmascarado, con voz distorsionada, les propone un juego siniestro a vida o muerte. Deberán componer y cantar la mejor canción del mundo en menos de 24 horas o resignarse a morir.

La mejor canción del mundo, de Jaime Pujol. Imagen cortesía de Rambleta.

La mejor canción del mundo, de Jaime Pujol. Imagen cortesía de Rambleta.

Este es el punto de arranque de ‘La Mejor Canción del Mundo’, un original montaje de la compañía valenciana Ornitorincs que  se mueve entre el thriller cinematográfico, el musical y la representación teatral y se podrá ver en la Rambleta desde este fin de semana hasta el 5 de febrero. Dirigida por Jaime Pujol e interpretada por Diego y Paula Braguinsky,  María Zamora y Mamen Mengó, la obra  propone un viaje a través de las canciones de éxito de todos los tiempos, una  aventura para reír, emocionarse, reflexionar y disfrutar.

“La mejor canción del mundo es una comedia que propone una reflexión sobre el acto creativo, sobre el ejercicio extraordinario de producir algo de la nada”, dice Pujol. “Y como ese acto creativo tiene que ver exclusivamente con el hecho musical, el disfrute sin duda será mayor. Al fin y al cabo, la música está considerada entre los elementos que causan más placer en la vida”.

La mejor canción del mundo, de Jaime Pujol. Imagen cortesía de Rambleta.

La mejor canción del mundo, de Jaime Pujol. Imagen cortesía de Rambleta.

Pujol reconoce que el inicio recuerda al de la saga Saw pero subraya que su pieza no tiene nada que ver con ella. “Más que una obra de teatro es una experiencia teatral musical”, comenta.

Asegura que “la música nos ayuda a soñar, nos hace compañía, alivia nuestras preocupaciones, nos alegra el espíritu, nos permite sentirnos parte de un grupo social más amplio, nos libera. Provoca una emoción tan cercana y significativa que no podemos vivir sin que ella esté presente en nuestro día a día”.

En resumen, los tres protagonistas no tienen más remedio que aceptar el desafío del hombre enmascarado. A partir de ahí, con un ritmo trepidante y en una sucesión de cuadros llenos de intriga, música, humor y sorpresas se llega al desenlace final.

La obra se representará en la Rambleta hasta el 5 de febrero en valenciano. Después recorrerá otras localidades de la Comunidad en doble versión tanto en castellano como valenciano.

La mejor canción del mundo, de Ornitorrincs.

La mejor canción del mundo, de Jaime Pujol por la compañía Ornitorrincs. Imagen cortesía de Rambleta.

Bel Carrasco

David Bowie en el Aula de Cinema de Valencia

‘La propiedad intelectual a través del cine’ e ‘Infancias siniestras’
Aula de Cinema de la Universitat de València
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Martes a las 18.00h
Palau de Cerveró
Plaza de Cisneros, 4. Valencia
Jueves, a las 18.00h

El artista recientemente fallecido David Bowie protagoniza una de las películas incluidas en el doble ciclo del Aula de Cinema de la Universitat de València. Se trata de El hombre que cayó de la tierra (The Man Who Fell to Earth, 1976), una historia de ciencia ficción en la que Bowie hace el papel de un extraterrestre. Se proyectará el 28 de enero cerrando uno de los ciclos, ‘La propiedad intelectual en la ciencia a través del cine’. Dirigido por Nicolas Roeg, el filme aborda el tema de las patentes desde una perspectiva ética, el dilema moral que plantea el monopolio de ciertos descubrimientos científicos cuando resultan vitales para el progreso social o la salud pública.

‘Infancias siniestras’, tres clásicos del cine de terror que revela el lado oscuro de la niñez es el otro ciclo. Las sesiones son gratuitas, con proyecciones en versión original subtitulada, presentación y coloquio final. Los martes, a las 18.00 horas, el Colegio Mayor Rector Peset acogerá la primera sesión de ‘Infancias siniestras’. La controversia en torno a las patentes científicas será la temática de los jueves, en el Palau de Cerveró, a la misma hora.

El pueblo de los malditos. Aula de Cinema de la Universitat de València.

El pueblo de los malditos, de Wolf Rilla. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Idealizada y edulcorada, la niñez se ha convertido en sinónimo de inocencia, un paraíso perdido hacia el que se vuelve la mirada con nostalgia. El cine de terror refuerza a veces esta visión idílica de la infancia, pero en otras ocasiones, la inversión de este mito ha producido algunas de las cintas más escalofriantes, protagonizadas por niños perversos y siniestros.

El ciclo se inicia el 12 de enero con El pueblo de los malditos de Wolf Rilla, un título de ciencia-ficción con tintes de pesadilla donde lo monstruoso se introduce en el seno de la propia comunidad, una pequeña aldea británica, gracias a unos misteriosos embarazos.

La mala semilla, de Mervyn LeRoy. Aula de Cinema de la Universitat de València.

La mala semilla, de Mervyn LeRoy. Aula de Cinema de la Universitat de València.

El 19 de enero, un magnífico relato de sabor victoriano, Suspense de Jack Clayton. Deborah Kerr protagoniza esta historia de fantasmas, donde lo real y lo sobrenatural se confunden, en la más famosa adaptación del relato breve ‘Otra vuelta de tuerca’ de Henry James, aclamado por su tratamiento de la técnica del punto de vista. El ciclo concluye el 26 de enero con La mala semilla, de Mervyn LeRoy, turbadora narración en torno a una niña de apariencia perfecta, que esconde otra naturaleza.

Ideas robadas

El origen de las patentes científicas es relativamente reciente. La concesión de monopolios sobre descubrimientos e inventos se remonta a la Italia renacentista, particularmente al Estatuto de Venecia de 1474, un reglamento emitido con la intención de proteger las nuevas invenciones de potenciales infractores y que sentó las bases actuales del Derecho de Patentes. Pese a la regulación sobre propiedad intelectual en el ámbito científico, no se han logrado evitar las más diversas prácticas de piratería.

A Trick of Light, de Win Wenders. Aula de Cinema de la Universitat de València.

A Trick of Light, de Wim Wenders. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Es famoso el caso del célebre inventor Nikola Tesla, ejemplo de este desdén del científico hacia el mundo de los negocios, lo que provocó que muchos de sus inventos no fuesen protegidos bajo patentes o le fuesen usurpados sin consideración alguna. Un interesante ‘biopic’ sobre su figura, El secreto de Tesla de Krsto Papic, inaugura el ciclo el día 14 de enero.

Las raíces del cine es el tema de A Trick of Light (Die Gebrüder Skladanowsky, 1995)  en la que  Wim Wenders relata la historia de los hermanos Skladanowsky, inventores del bioscopio y responsables de las primeras proyecciones cinematográficas con público. Wenders da su versión personal de la batalla por el ‘invento del cine’ y pone en tela de juicio su atribución a otra pareja de hermanos, los famosos Lumière.

David Bowie en 'El hombre que cayó a la tierra'.

David Bowie en ‘El hombre que cayó de la tierra’, de Nicolas Roeg. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Bel Carrasco

Suspense más que negro en el Olympia

10 Negritos, de Agatha Chistie, bajo la dirección de Ricard Reguant
Teatro Olympia
C / San Vicente, 44. Valencia
Hasta el 13 de diciembre de 2015

10 Negritos es uno de los clásicos de género policial más conocidos y solicitados por el espectador de Agatha Christie. En esta ocasión la trama se desarrolla en una época cercana: los años 60. Es “la mejor idea de Agatha Christie”, reconocido por la propia autora, siendo la única pieza teatral que escribió (aunque se basara en su propia novela).

Escrita en 1943, ha batido todos los récords de espectadores y lectores, con unos 100 millones de copias vendidas, hasta el momento; siendo la novela de misterio más vendida de la historia y considerado dentro de los 10 libros más demandados de todos los tiempos. En teatro ha tenido el mayor de los éxitos junto al también emblemático título de esta misma autora, La Ratonera.

10 Negritos se ha estrenado en nuestro país tan solo en tres ocasiones a lo largo de los 70 años transcurridos desde su estreno en Londres. En el año 1958, de la mano de Arturo Serrano, en el Teatro Infanta Isabel. En 1973, de la mano de Esteban Polls, en el Teatro Alcázar de Madrid. La última, en el año 2000 bajo la dirección de Ricard Reguant y producida por Enrique Cornejo, con miles de representaciones en todo España.

Escena de 10 Negritos, de Ricard Reguant. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Escena de 10 Negritos, de Ricard Reguant. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

De nuevo,  se unen  en este proyecto el director Ricard Reguant y los productores Enrique y Alain Cornejo, para atender una demanda del gran público teatral en torno a un género que nunca defrauda y que, como en esta ocasión, mantiene en vilo la atención e intriga del espectador.

Diez personas -el juez Lawrence Wargrave, la institutriz Vera Claythorne, el aventurero Philip Lombard, el general retirado John MacArthur, la solterona Emily Brent, el play boy Anthony Marston, el doctor en medicina Edward Armstrong, el detective privado y ex policía William Blore y los sirvientes Thomas y Ethel Rogers- reciben una invitación para pasar unas vacaciones en la Isla del Negro.

La invitación es sumamente atractiva, ya que se trata de una pequeña isla en la que solo existe una hermosa y gran mansión que fue construida por un millonario norteamericano, quien luego la vendió y nadie sabe hoy quién es el nuevo dueño. A cada uno de los invitados les llega la invitación por carta, firmada por una persona que dice haberlos conocido en el pasado en una situación que para todos es familiar aunque no recuerdan bien a la persona en cuestión. Sin embargo, todos aceptan gustosos la invitación, ya que la persona que los invita describe detalladamente el lugar y las circunstancias en que los conoció.

Escena de 10 Negritos. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Escena de 10 Negritos. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Todos llegan a la isla el día señalado, y descubren que sus anfitriones, el señor y la señora U. N. Owen, no se encuentran allí, pero serán atendidos por los sirvientes, el señor y la señora Rogers, que hacen las funciones de mayordomo y cocinera respectivamente. Cada uno de los invitados encuentra en su habitación una copia de la canción infantil de los diez negritos enmarcada y colgada en la pared.

Esa noche, durante la cena, los invitados observan diez pequeñas figuras de porcelana, diez negritos, sobre la mesa del comedor. Tras la cena, una grabación les acusa uno por uno de haber sido culpables directa o indirectamente de la muerte de diversas personas en el pasado. Los invitados niegan las acusaciones y alegan que las muertes fueron accidentales y que, aunque quisieron ayudar a las víctimas, no pudieron.

Entonces se dan cuenta de que han sido engañados para ir a la isla con diversos pretextos, como una oferta de trabajo o el encuentro con una persona conocida. También se dan cuenta de que no pueden marcharse, ya que el barco que trae las provisiones, y supone la única comunicación con la costa no puede llegar debido a la tormenta. A partir de ese momento, los invitados empiezan a ser asesinados uno a uno, de forma similar a lo que dice cada estrofa de la canción, y cada vez que alguien muere, una de las figuras de los negritos desaparece.

¿Estos 10 personajes encerrados en la Isla del Negro son en realidad víctimas… o son asesinos? En estos 15 años hay al menos cuatro generaciones nuevas de espectadores que aún no conocen el final… y no vamos a desvelarlo, ¿verdad?

Escena de 10 Negritos. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Escena de 10 Negritos. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

 

Zanguango, atrapados en un gimnasio

Cualquiera que nos viera, de la compañía Zanguango
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Del 20 al 22 de noviembre de 2015

Sala Russafa acoge la segunda propuesta de su ‘Ciclo Compañías Nacionales’, una programación que del 13 de noviembre al 13 de diciembre ofrece cuatro estrenos de destacadas compañías de distintos puntos de España que hasta ahora no han tenido oportunidad de mostrar su trabajo en Valencia.

Es el caso de la formación afincada en Vitoria Zanguango, que en 22 años ha llevado a las tablas 16  espectáculos propios, creados a partir de la improvisación y el trabajo en equipo. Una metodología de creación con la que han forjado un personalísimo estilo que apuesta por el teatro físico y huye de los artificios, apoyándose en el humor absurdo.

Del 20 al 22 de noviembre, Sala Russafa acoge el estreno en la Comunitat Valenciana de Cualquiera que nos viera, una divertidísima propuesta en la que encontramos a dos personajes atrapados en un gimnasio. Se están poniendo en forma, preparándose afanosamente para afrontar una futura oportunidad que les permita salir, reintegrarse en el engranaje social.  Sin embargo, temen abandonar el gimnasio en el que se han atrincherado, huyendo de la realidad. Humor cargado de mensajes sutiles constituye esta deliciosa pieza que, al tiempo que invita al público a reflexionar, es capaz de arrancarle carcajadas.

Pulgarcito. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Pulgarcito, de la compañía vasca Teatro Paraíso. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Otra propuesta nacional ocupará el escenario de Sala Russafa esta semana, esta vez en la programación familiar. Se trata de Pulgarcito (21 y 22 de nov), Premio al Mejor Espectáculo infantil en el Festival de Almagro en 2014.

Vuelve al teatro de Ruzafa esta versión del cuento de Charles Perrault de la compañía vasca Teatro Paraíso, Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia 2012. Un espectáculo en el que dos actores recrean situaciones alejadas de la narración original, pero estrechamente ligadas con esta famosa historia del niño que es abandonado por sus padres en el bosque, al no poderle alimentar.

Situaciones absurdas, enredos y suspense en este nuevo acercamiento al clásico de la literatura infantil que combina miedo y humor. Un montaje para espectadores a partir de 6 años y con doble intencionalidad: por un lado, entretener a los pequeños y por otro, estimular la reflexión en los padres en torno al tema del abandono, creando ciertos paralelismos con la actualidad y evidenciando que hay muchas maneras de desentenderse de los pequeños.

Zanguango en Sala Russafa.

Cualquiera que nos viera, de la compañía vitoriana Zanguango. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“Estar nominado a los Goya es ya un premio”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Sergi Pitarch Garrido, nominado a los Goya por ‘El último abrazo’ como Mejor Cortometraje Documental
Entrevistado por el equipo de dirección de Makma: Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont y Salva Torres
29 edición de los Premios Goya
Centro de Congresos Príncipe Felipe
Avda. Aragón, 400. Madrid
Sábado 7 de febrero, 2015

“Acabamos el cortometraje la noche antes de que se cerrara el plazo para presentarlo a los Goya”. In extremis. Y es que Sergi Pitarch tiene esa filosofía que le proviene del mundo de la televisión: “Prefiero una cosa regular a tiempo que una excelente fuera de tiempo o en la máquina, sin salir de edición”. ¿Una cosa regular? ‘El último abrazo’ no sólo fue presentado por los pelos, sino que ha sido nominado en el apartado de Mejor Cortometraje Documental. Y razones hay, de sobra, para ello.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

La forma en que se gestó ya tiene su historia. La adjudicación azarosa de un bolso “feo a rabiar” en una subasta por 1€. Unos papeles en su interior sin aparente valor. Y, entre ellos, dos cartas fechadas el 2 de junio de 1946 en las que alguien anunciaba que se iba a suicidar. Cartas que terminaban con esa frase que da título al corto: ‘El último abrazo’. Sergi Pitarch las pudo tirar. Pero no lo hizo. En lugar de eso, aprovechó que estaba sin trabajo tras el dantesco cierre de Canal 9, para lanzarse a una aventura de corte detectivesco propia del mejor cine negro.

Sergi Pitarch mostrando la tarjeta de su documental 'El último abrazo', en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch mostrando la tarjeta de su documental ‘El último abrazo’, en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“He sido muy cuco siguiendo el esquema de película de ficción”

¿Quién era ese tal Mariano desesperado de la vida? Sergi Pitarch lo va desvelando en su cortometraje con gran sentido del pulso narrativo. “Quise hacer de la debilidad mía una fuerza. No tenía dinero, ni experiencia para hacer un super documental, así es que puestos a ser amateur, pensé, vamos a ser amateur del todo”. De manera que la investigación entre periodística y policial fue un asunto primerizo, del que Sergi Pitarch ha salido crecido. “No creo que ganemos, pero el premio ya es estar nominado a los Goya”.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, junto a Vicente Chambó. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, junto a Vicente Chambó. Fotografía: Fernando Ruiz.

El documental se sigue como si estuviéramos delante de una película de ficción. “He sido muy cuco. He aplicado el esquema de una película de ficción, para que pudiera verse como un cuento”. Un cuento de verdad, como son los verdaderos cuentos. Y la verdad que encierra ‘El último abrazo’ no sólo está depositada en esas cartas suicidas, sino en la trayectoria del protagonista, finalmente descubierto como Mariano Rawicz, “tipógrafo polaco, judío y rojo”. Como subraya Sergi: “Un pájaro entrañable”.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“La nominación es la mejor carta de presentación”

Ese ‘pájaro’ nacido en la Lvov, entonces perteneciente al berlanguiano Imperio Autrohúngaro, voló a España desde Leipzig en 1929 y fue, junto a su compatriota Mauricio Amster, uno de los renovadores del diseño gráfico editorial durante la República y la Guerra Civil. “Le pillaron en Barcelona, tras perder el último tren, justo cuando estaba a punto de salir de España”. Condenado a cadena perpetua, se pasó siete años en la cárcel de San Miguel de los Reyes de Valencia. Excarcelado en 1946, sin familia ni novia ni amigos, redacta esas dos cartas suicidas de cuyo hilo ha tirado Sergi Pitarch para realizar su nominado documental. “El premio ya es éste, porque va a ser la mejor carta de presentación”.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“Estoy preparando el ensayo novelado del guión de la película”

“Lo grabamos a la vez que investigábamos, en riguroso orden cronológico”. Sin tiempo para pulir detalles, fruto del intenso ritmo de trabajo que el montaje subraya para que tenga ese aire fresco, irregular, pero pleno de suspense narrativo, ‘El último abrazo’ es la historia en vivo y en directo de todo un personaje. “Ahora estoy preparando un ensayo novelado con todo aquello que no pude incorporar al documental”. Que no es poco.

“Tengo su acta de detención de la policía, las cartas que escribía desde la cárcel”. “Fue espía soviético, tenía pasaportes con varios nombres”. “Le echaron del partido comunista por no ser de Stalin”. “Su mujer, también polaca, se suicida cuando le meten en la cárcel”. “Y, para colmo, cuando llega a Chile le toca más tarde vivir el golpe de Pinochet. Como él mismo decía, el fascismo me ha perseguido”. En definitiva, “os sugiero que leáis sus memorias [Confesionario de papel. Memorias de un inconformista] porque son maravillosas”.

De izquierda a derecha, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Sergi Pitarch y Vicente Chambó, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Sergi Pitarch y Vicente Chambó, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“Canal 9 ha muerto para siempre”

Sergi Pitarch confía en que, gracias a la nominación a los Goya, el documental “sea más conocido y, ojalá, pueda venderlo a alguna televisión”. Imposible ya a Canal 9, que a su juicio “ha muerto para siempre”. Y matiza: “Canal 9, tal y como existía, ya no volverá”. Piensa que el cierre se debió a “todos los desfalcos y desmanes que, costara lo que costara, había que tapar”. “Unos técnicos judiciales fueron a requisar ciertos ordenadores y, cuando llegaron, allí no había nada. ¡Qué causalidad, no! Se cierra y se destruye todo”.

Tras ese triste episodio, que Sergi resume con la frase “da miedo pensar que no hay nadie al volante” (o lo conduce un prestidigitador de ‘nada por aquí nada por allá’), ‘El último abrazo’ es la constatación de que hay vida, y mucha, más allá de la nefasta gestión política. “Bueno, hace cuatro o cinco años hicimos el corto ‘Un año y un día’, basado en una historia de mis abuelos durante la Guerra Civil, pedimos ayudas públicas que nos concedieron y todavía no hemos visto el dinero. La productora de mi hermano tuvo que cerrar, se fue a Ecuador y está en juicios para ver si recupera ese dinero”.

Y, pese a todo, ahí está Sergi Pitarch, junto a otros cineastas, actores y productores, representando en la Gala de los Goya al audiovisual valenciano. “¿Conocéis a alguien de la Academia?”, pregunta con ironía tratando de buscar las influencias del jurado. Ni falta que le hace. ‘El último abrazo’ ya se lo lleva él, con premio o sin él, a la vista de tan apasionado viaje siguiéndole los pasos a Mariano Rawicz.

Sergi Pitarch, al término de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, al término de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Salva Torres

Las tentaciones del demonio

Ciclo de cine: Las tentaciones del demonio
Organiza Aula de Cinema de la Universitat de València
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Martes 13, 20 y 27 de enero de 2015, a las 18.00h

El Colegio Mayor Rector Peset acoge el ciclo cinematográfico ‘Las tentaciones del demonio’, en el que veremos al demonio como uno más, integrado entre nosotros, en su forma más elegante y lejos de los estereotipos del cine de terror. El público podrá ver la obra maestra de Dreyer ‘Páginas del libro de Satán’; un clásico del cine francés como ‘La belleza del diablo’ (René Clair, 1950), con el gran Michel Simon en el papel del demonio; y la norteamericana ‘El corazón del Ángel’, dirigida por Alan Parker, con Robert de Niro y Mickey Rourke como actores protagonistas.

El ciclo está compuesto por tres títulos que tratan de hacer un repaso a la representación del demonio como fuerza tentadora y elegante que ofrece tratos y servicios a los humanos, siempre a cambio de alguna cosa valiosa para quien tiene que aceptar el trato. Toda una metáfora de la corrupción humana, del precio que cada persona está dispuesta a pagar a cambio de conseguir lo que quiere. El ciclo nos sitúa en diferentes formas de abordar el tema desde el cine dramático, fantástico o de intriga.

Fotograma de la película 'Las páginas del libro de Satán', de Carl Theodor Dreyer. Cortesía del Aula de Cinema de la Universitat de València.

Fotograma de la película ‘Páginas del libro de Satán’, de Carl Theodor Dreyer. Cortesía del Aula de Cinema de la Universitat de València.

El ciclo se abre con ‘Páginas del libro de Satán’ (Blade af Satans bog, Carl Theodor Dreyer, 1921), que se proyectará el martes 13 de enero, a las 18 horas. Se trata de una visión clásica de la condena que Dios le impone al demonio, un ángel caído en desgracia, por la cual es obligado a vivir entre las personas y a tentarlas para ver si son capaces de resistir sus estratagemas.

Fotograma de 'La belleza del diablo', de Rene Clair. Cortesía del Aula de Cinema de la Universitat de València.

Fotograma de ‘La belleza del diablo’, de Rene Clair. Cortesía del Aula de Cinema de la Universitat de València.

El martes 20 de enero continuará el ciclo con la proyección de ‘La belleza del diablo’ (La Beauté du diable, René Clair, 1950), una revisión del tema de Fausto en la que René Clair modifica algunos de sus elementos, introduciendo una mirada irónica sobre la obra de Goethe.

Fotograma de 'El ángel dei diablo'. Cortesía del Aula de Cinema.

Fotograma de ‘El corazón del ángel’, de Alan Parker. Cortesía del Aula de Cinema de la Universitat de València.

Finalmente, el martes 27 de enero, el público podrá ver ‘El corazón del Ángel’ (Angel Heart, Alan Parker, 1987). Una película sobre el demonio, en clave de intriga policíaca, en la que un personaje misterioso encarga a un detective privado con poco éxito la búsqueda de un cantante desaparecido. Bajo una atmósfera turbia, en su periplo por encontrar al artista, el detective irá encontrándose una sucesión de muertes de difícil explicación.

Como es habitual en la programación cinematográfica del Palau de Cerveró, cada sesión contará con una presentación previa a cargo de un miembro del Aula de Cinema, así como de un coloquio posterior en el que podrá participar el público asistente.

“La gente quiere evasión, sonrisas, final feliz”

Novela romántica
Olivia Ardey, Gemma Jordán, Olga Salar

La novela rosa ha muerto. ¡Viva la novela romántica! Esta faceta de la literatura popular, desdeñada por pomposos intelectuales, se ha convertido estos últimos años en huevo de oro de las editoriales, agobiadas por una reducción de las ventas que alcanza casi el 40%. Las historias de amor resisten los embates de la crisis, y no sólo eso. De alguna forma se benefician de ella al actuar como una fórmula accesible de evasión, como un bálsamo contra el malestar y el descontento generalizados.

Hace años dejó de ser lectura exclusiva de amas de casa aburridas de serlo para ampliar su radio de acción a mujeres de todas las edades, profesionales o no, incluidos bastantes hombres, aunque de momento sólo los más jóvenes se atreven a reconocerlo. Lectores muy adictos y fieles, conectados a través de las redes sociales. Unos en exclusiva  y otros omnívoros, que  combinan los relatos de amor con la novela histórica, negra, fantástica, etcétera.

Portada del libro 'En la Toscana te espero', de Olivia Ardey.

Portada del libro ‘En la Toscana te espero’, de Olivia Ardey.

Por otra parte, el género ha renovado tanto su continente como su contenido. Cubiertas muy bien diseñadas, ediciones hechas con mimo y, lo más importante, una cantera de autoras diestras en su oficio que interpretan partituras muy variadas de una banda musical con un ‘sí quiero’  de fanfarria final.

Al hablar de novela romántica hay que distinguir entre diversas variantes. La de ambientación histórica, con suspense, la de final abierto llamada sentimental, la homo romántica y la chick lit, destinada a profesionales jóvenes, de contenido más superficial que retrata el mundo de la moda y la publicidad.

Hoy día, la reina de la romántica es Megan Maxwell, nacida en Alemania y residente en Madrid, la escritora que más vende en España, aunque no es fácil que supere el reto de Corín Tellado, mítica autora que publicó 4.000 títulos a lo largo de su vida y vendió millones.

“La gente está harta de desgracias y busca evasión, sonrisas y finales felices”, afirma Olivia Ardey. “Ahora las autoras españolas tenemos más posibilidad de publicar, porque las editoriales ahorran así gastos de derechos y traducción”. Bibliotecaria en Russafa, Ardey tiene contacto diario con lectores de todas las edades. Empezó con un taller de novela romántica y ya lleva más de seis títulos publicados. Desde ‘Damas de tréboles’, un western, a ‘En la Toscana te espero’ o ‘Regálame París’.

“La novela romántica es un género muy consolidado en este país”, dice Olga Salar, otra autora valenciana muy prolífica. “Ha evolucionado muchísimo, tanto en apariencia como a  nivel literario,  y ha ganado nuevos lectores que se suman a unas lectoras fieles que devoran una novela tras otra. Pasamos por momentos difíciles y la gente busca historias con final feliz, que ofrezcan esperanza y ayuden a desconectar de los problemas”.

Portada del libro 'He soñado contigo', de Olga Salar.

Portada del libro ‘He soñado contigo’, de Olga Salar.

Dosis de sexo

Todos los relatos románticos tienen en común describir una relación amorosa, aliñada con humor, viajes y peripecias, además de una dosis de erotismo al gusto de cada autora. La saga de E.L.James y sus secuelas han abierto una puerta y corren nuevos aires. “Han eliminado ciertos prejuicios incomprensibles asociados a este tipo de literatura”, dice Salar. “Han roto con la vergüenza y el estigma que siempre ha acompañado a las lectoras de romántica. Parece que ahora ya no está tan mal visto ser lectora del género, ni se le considera pseudoliteratura. El erotismo es un aspecto intrínseco al romance, o debería serlo. Personalmente,  dejo que la trama y los personajes marquen el ritmo, sin preocuparme por su abuso o carencia”.

Amor y chicos

La novela romántica no es terreno exclusivo de las féminas. Ellos también se atreven a hablar de amor. Nicholas Sparks, Federico Moccia, Marc Levi y Nicholas Barreau son algunos de ellos. En España, Francisco de Paula Fernández, autor de la serie juvenil  Blue Jeans. Otros varones en un mundo dominado por las chicas son: José de la Rosa, Javier Romero y Alex García. “Nuestras lectoras jóvenes buscan chicos duros con corazón tierno”, apunta Ardey. “Ese es el ideal de ficción que hoy impera, pero a la hora de la verdad prefieren chicos sensatos”.

Portada del libro 'Jimena no deshoja margaritas', de Olga Salar.

Portada del libro ‘Jimena no deshoja margaritas’, de Olga Salar.

‘A la luna de Valencia’

Carmen, estudiante de Turismo y coordinadora de una oenegé, y Sofía, una estudiante erasmus griega y  campeona de natación, son las protagonistas de ‘A la luna de Valencia’ (EdítaloContigo), de la periodista Gemma Jordán, primera novela homo romántica ambientada en Valencia. La acción se sitúa a mediados de la pasada década, en una primavera fallera y aparecen escenarios reconocibles de la ciudad. Escrito en primera persona, el relato alterna el punto de vista de ambas mujeres e incluye una trama de intriga policial. Cada capítulo se inicia en clave musical, con fragmentos de letras de canciones, la mayoría de artistas españoles: Loquillo, Estopa, Ana Belén, Efecto Mariposa, Manolo Garcia, etcétera.

Pese a ser su primera novela, Jordán no incluye en ella elementos auto biográficos, excepto “los lugares por los que se mueven los personajes y la música que escuchan. También  alguna expresión lingüística, que pensé les podía venir bien para resaltar rasgos de su carácter”.
Jordán no milita en ningún colectivo LGTB, pero como periodista se considera una ciudadana bien informada. “Defiendo las libertades individuales y la capacidad de cada uno de elegir su forma de vida”, dice. “Como tal me expreso y defiendo esas ideas cuando lo creo necesario, esto va aplicado al colectivo LGTB y a cualquier otro que sufra injusticias, que hoy por hoy todavía hay muchos”.

El hecho de que la literatura homo romántica se esté empezando a vender, no sólo en librerías especializadas, sino también en algunas generalistas, “ayuda a dar más visibilidad a la realidad, a normalizar la forma en la que se mira y trata a estos colectivos y a que se vean en cierta forma reflejados y comprendidos”, señala Jordán. “Pero al final, la literatura, literatura es. Son historias que narran algo, con protagonistas que sienten atracción por personas de su mismo sexo, no tiene nada especial”, concluye.

Detalle de la portada del libro 'A la luna de Valencia', de Gemma Jordán.

Detalle de la portada del libro ‘A la luna de Valencia’, de Gemma Jordán.

Bel Carrasco

“La UE es un proyecto sin terminar”

‘Una erasmus en Bruselas’
Alfredo Escardino

Proyecto Erasmus es mucho más que fiestas y sexo. Un intercambio de conocimientos y experiencias generador de un caldo de cultivo común europeo, que ha impregnado ya a más de tres millones de universitarios desde 1987. También una fuente de inspiración para escritores, como el valenciano Alfredo Escardino que publicó hace unos meses su primera novela, ‘Una erasmus en Bruselas’. Relaciones de amor, compañerismo  y amistad, ambientadas en la ciudad belga, con el fondo de una intriga histórica configuran un relato amable y ameno muy en la onda de la juventud actual.

Portada de la novela 'Una erasmus en Bruselas', de Alfredo Escardino.

Portada de la novela ‘Una erasmus en Bruselas’, de Alfredo Escardino.

¿Por qué eligió la primera persona y un punto de vista femenino para su relato?

La decisión de elegir un punto de vista femenino se remonta al origen mismo de ‘Una erasmus en Bruselas’. Y es que la idea de escribir esta novela surgió de una conversación con ex alumnas que acababan de regresar de su estancia erasmus. A raíz de aquella conversación decidí ponerme en la piel de una estudiante erasmus, y novelar sus vivencias y aventuras. Lo de escribir la novela en primera persona es, en cambio, posterior. El primer manuscrito lo escribí en tercera persona, bajo el prisma de un narrador omnisciente. Supongo que, tratándose de mi primera novela y de una protagonista femenina, me daba cierto apuro escribirla en primera persona por si al lector no le resultaba creíble. Pero tras dejar leer ese primer manuscrito a una serie de personas y siguiendo sus consejos, opté por reescribirla en primera persona. La novela ha salido así ganando, pues permite al lector sentirse más cerca de la protagonista y empatizar más con ella.

¿A la hora de escribir se ha inspirado en sus propias lecturas? ¿Cuáles son los autores que más le han marcado?

Desde un punto de vista técnico, creo que mi principal fuente de inspiración han sido mis propias lecturas. A lo largo de mi vida he podido familiarizarme con todo tipo de textos, por ocio o por mi trabajo. Y no solo novelas, también ensayos, textos universitarios, informes, discursos, mensajes publicitarios o artículos periodísticos. Ahora bien, al tratarse de mi primera novela, mientras la escribía consulté a menudo manuales sobre el tema. Y también asistí a varios talleres para conocer el punto de vista de escritores experimentados y depurar mi técnica narrativa. En cuanto a mis autores preferidos, me gustaría citar a tres españoles contemporáneos: Manuel Vicent por la sensualidad de su prosa, Eduardo Mendoza por el tono tan particular de sus novelas, y Arturo Pérez-Reverte por el ritmo que imprime a la trama.

Los Condes de Nachtegael, el cardenal Álvaro de Trujillo y los cuadros del siglo XVII que aparecen en su libro, ¿son históricos o fruto de su imaginación? 

‘Una erasmus en Bruselas’ es una novela enteramente de ficción. Y no solo por lo que respecta a la parte de su trama que transcurre en la actualidad, también los personajes del siglo XVII y los hechos que acontecen en esa época son inventados. Eso sí, convenientemente tratados y ubicados en su contexto histórico para que resulten creíbles. Podría decirse que lo único no ficticio de la novela es el marco donde transcurre: la ciudad de Bruselas. Y es que todos sus escenarios son reales. De hecho, la inmensa mayoría de cervecerías, museos, restaurantes, teatros, chocolaterías y mercadillos aún existen hoy en día.

¿No era algo arriesgado conectar los años ochenta con el final del siglo XVII?  ¿Cómo surgió esa trama en su cabeza?

Al poco de comenzar a escribir la novela me pareció que iba a ser complicado mantener la tensión narrativa contando solo las vivencias cotidianas de una estudiante erasmus en la Bruselas de los años ochenta. Así que decidí reforzar la intriga y el suspense recurriendo a un elemento histórico ficticio que apareciese de improviso en la vida de la protagonista y condicionase su “experiencia erasmus” y su relación con los otros personajes. Y al estar la novela ambientada en Bruselas, opté por ubicar ese elemento histórico en el siglo XVII, en la época en que Flandes pertenecía a la corona española. El vincular esa época con la actualidad tuvo su complejidad, y me obligó a idear nexos de unión que resultasen creíbles a los ojos del lector.

Aparte de la materia prima para su novela, ¿qué otros conocimientos le aportó su experiencia en Europa?

Cuando terminé la universidad pasé varios años en el extranjero, estudiando y trabajando, entre Bruselas, Brujas y Londres. Y esa experiencia, con sus momentos buenos y no tan buenos, fue muy enriquecedora. Es por eso que animo a los jóvenes a vivir su propia “experiencia erasmus”, entendida como ese complemento de formación humana que se obtiene con una estancia en el extranjero, ya sea con una beca erasmus o sin ella, ya sea por motivos académicos o profesionales.

¿Cómo contemplan a los españoles desde el norte? ¿Con cierto desdén o todavía con el odio que suscitó el Duque de Alba y las guerras de Flandes?

Durante el tiempo que viví en Bruselas nada me llevó a pensar que ese hipotético odio hacia lo español persista en la actualidad. Es cierto que en la novela lo menciono, pero como un mero recurso narrativo para acentuar los rasgos de algún personaje. Las novelas como la mía dan pie al uso ocasional de estereotipos. Este no es más que uno de ellos.

Alfredo Escardino firmando ejemplares de su primera novela 'Una erasmus en Bruselas'. Imagen cortesía del autor.

Alfredo Escardino firmando ejemplares de su primera novela ‘Una erasmus en Bruselas’. Imagen cortesía del autor.

¿Cuáles cree que son las principales diferencias entre el Erasmus que usted fue y los de hoy día?

Yo no fui un erasmus en sentido estricto, pues el programa Erasmus se puso en marcha en 1987, cuando yo ya había terminado mis estudios universitarios. Dicho esto, sí considero que viví una “experiencia erasmus” ya que pasé una serie de años en el extranjero completando mi formación académica y profesional. Y en ese sentido, puedo decirle que entre los que vivimos esa experiencia en los años ochenta y los que la viven actualmente hay muchas similitudes, pero también grandes diferencias. En aquella época, por ejemplo, la sensación de lejanía era mucho mayor que ahora. No existía Internet, y en Bruselas no se veían canales españoles ni se recibía la prensa diaria. Los primeros erasmus tenían un componente pionero que ahora ya no se da, pues los mecanismos de intercambio de estudiantes están más engrasados. Aún así, muchas de las sensaciones de aquellos primeros erasmus son extrapolables a la actualidad, como la dificultad de estudiar en otro idioma, la necesaria adaptación a costumbres diferentes, las expectativas que genera esa primera experiencia en el extranjero o el reto de tener que ingeniárselas en un entorno desconocido sin el apoyo del círculo familiar.

Parece que se va a ampliar la red Erasmus a los países de Iberoamérica. ¿Cómo valora esa noticia?

Hace pocos meses la Unión Europea renovó su apuesta por el programa Erasmus. Y lo hizo adoptando un nuevo programa, denominado Erasmus+, que amplía el abanico de acciones cubiertas por esta iniciativa y asegura su dotación presupuestaria al menos hasta 2020. Esto quiere decir que las becas Erasmus no solo no peligran, sino que permitirán a más colectivos beneficiarse de ellas. El antiguo programa Erasmus ya contemplaba la posibilidad de cursar estudios en algunas universidades fuera de la Unión Europea (iberoamericanas, por ejemplo), mediante una iniciativa llamada Erasmus Mundus. El programa Erasmus+ mantiene esta línea y apuesta por ampliar la colaboración en el ámbito universitario a otros países. En cuanto a cómo valoro esta noticia, convencido como estoy de lo útil que es completar la formación en el extranjero, no puedo sino valorarla muy positivamente.

¿Cree que la Unión Europea como concepto político ya ha llegado a su etapa final o debe todavía evolucionar?

La Unión Europea es un logro sin precedentes. Nunca antes se había conseguido una integración de tal envergadura por medios pacíficos, creando un espacio dotado de una calidad de vida más que razonable y de unos niveles de libertad, tolerancia y solidaridad únicos en el mundo. Pero es un proyecto sin terminar, y sus carencias, que las tiene, son más visibles en épocas de crisis como la que vivimos estos últimos años.

¿Un intercambio universitario similar al Erasmus europeo para palestinos y judíos acabaría con el conflicto de Oriente Medio o es una utopía pensar en eso?  

Una iniciativa similar al programa Erasmus es impensable en un escenario de conflicto bélico. Pero conviene recordar que Alemania y Francia se enfrentaron entre sí en la II Guerra Mundial. Sin embargo, pocos años después esos dos países supieron encauzar sus diferencias de manera pacífica y juntos pusieron en marcha la CECA, organización internacional que fue el embrión de lo que hoy es la Unión Europea. Y fue esa misma organización internacional quien años después puso en marcha el programa Erasmus. Hoy en día los estudiantes franceses pueden completar sus estudios universitarios en universidades alemanas, y viceversa. Y es difícil imaginar un nuevo escenario de conflicto bélico entre los dos países.

¿Algún proyecto literario en mente? 

De momento estoy centrado en la promoción de ‘Una erasmus en Bruselas’, pero no descarto escribir otra novela. En todo caso, me gustaría conocer las reacciones de los lectores a esta primera novela antes de embarcarme de nuevo en un proyecto de tal envergadura.

Alfredo Escardino con su libro. Imagen cortesía del autor.

Alfredo Escardino con su libro ‘Una erasmus en Bruselas’. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

La muerte en el espacio

Gravity, de Alfonso Cuarón
Intérpretes: Sandra Bullock y George Clooney
Recién estrenada en cines de toda España

Un duelo entre el espacio y lo terrestre; una intrigante historia que descansa sobre los efectos especiales; un relato de fácil lectura, protagonizado por dos estrellas hollywoodienses y con todos los ingredientes audiovisuales necesarios para triunfar entre la masa en nuestra época más apocalíptica.

Sandra Bullock y George Clooney en un fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Sandra Bullock y George Clooney en un fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Gravity, de Alfonso Cuarón, nos narra la agónica experiencia de Ryan Stone (Sandra Bullock) y Matt Kowalski (George Clooney). Una lucha de supervivencia en la que se enfrentan a una avalancha de inesperadas torturas cósmicas en su viaje de vuelta al planeta Tierra.

Fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Los astronautas se sujetan a sus objetos de deseo en la infinidad del espacio para combatir la experiencia real de la muerte. Lo vemos en la sumisión de Matt Kowalski a la belleza celeste; ese pacífico bienestar en el que se sumerge en su tránsito a la desaparición.

Sandra Bullock en un fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Sandra Bullock en un fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Ryan Stone toma el comodín de lo imaginario para seguir pasándose los imposibles niveles de este “videojuego espacial”. A través del inconsciente, la milagrosa aparición del ya muerto Matt, le impulsa a seguir luchando por regresar a la Tierra. Es en este preciso momento cuando Matt le recuerda a Ryan el motivo por el cual tiene que aferrarse a la vida: su hija, su arrebatado objeto de deseo más preciado al que no puede fallarle.

El éxito de Gravity se fundamenta en el suspense, su narrativa superficial y su pulida estética, construida por unos efectos especiales inmaculados que suplen por completo la falta de más personajes o la ausencia de escenarios reales. Cuarón seduce al espectador con un thriller angustioso, predecible para algunos, pero en definitiva, entretenido para todos los públicos.

Sandra Bullock en un fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Sandra Bullock en un fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Hermes Manyés