El realismo inquietante de Antonio López

Antonio López, con una sección dedicada a María Moreno
Fundación Bancaja
Plaza Tetuán 23, València
Hasta el 24 de enero de 2021
Sábado 26 de septiembre de 2020

Tomás Llorens, comisario junto a Boye Llorens de la exposición que Fundación Bancaja dedica a Antonio López, se refirió a la sensibilidad de la obra más temprana del pintor manchego como caracterizada por un realismo que se solía asociar con ecos del surrealismo y del realismo mágico, para terminar diciendo: “Algo de eso hay”, en el conjunto expositivo.

En este mismo sentido, aunque poniendo una lupa en ese realismo, el escritor Salman Rushdie aludió al hiperrealismo como una forma de ver el mundo con tal detalle que nadie puede ver. Sumando todas esas categorizaciones que, como todas, apenas sirven para contemplar la punta del iceberg que constituye la obra de Antonio López, podríamos decir que, precisamente por todo ese lujo de detalles que atraviesa el trabajo del artista de Tomelloso, su obra es un enigma que apenas salta a la vista por su harta elocuencia.

Vista de la exposición dedicada a Antonio López. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Tomás Llorens se aproximó al núcleo de ese enigma cuando advirtió, señalando el apartado dedicado a lo vegetal, que junto al cuerpo humano, la gran ciudad y el interior doméstico integran los ejes temáticos de la exposición, el “mundo inquietante” de Antonio López, con esa “proliferación de novedades sentidas como amenazantes”. A Llorens le faltó extender esa inquietud al conjunto del trabajo, más allá del simple apartado vegetal, para cerrar el círculo de una trayectoria que abarca más de 60 años dedicada a extraer emoción de las estampas más cotidianas.

“Pintamos para contar emociones”, resaltó Antonio López, que por primera vez expone su obra junto a la de su mujer, María Moreno, por obra y gracia de la Fundación Bancaja, productora de la muestra, y del trabajo de los comisarios. La vida de Mari, como se refirió López a su esposa fallecida en febrero, era más importante, dijo, que su pintura, de ahí que la hiciera más libre a la hora de pintar, porque “no debe nada a nadie”, subrayó el artista manchego. “Brota de ella de manera natural”, apostilló.

Saliéndose del discurso dominante (“no hay que ensañarse en ello”), aludió al trabajo de María Moreno como el de una mujer con enorme talento para la pintura, que decidió sin embargo dedicarse a la educación: “Yo defendía su tiempo para pintar”, remarcó, para después señalar el dato de que ahora hay más mujeres que hombres en las facultades de Bellas Artes. “No hay que tener prisa. Los hombres y las mujeres han nacido para estar juntos”, agregó.

Vista de la exposición dedicada a Antonio López. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Dijo que cuando algo no albergaba emoción dejaba de hacerlo, apelando al “arte que se salta todos los trámites”. Y uno de los más engorrosos puede hallarse en aquellos encargos que, como el de retratar a la familia del Rey Juan Carlos, se hallan de entrada limitados por el protocolo y una serie de prejuicios. Antonio López se mostró, a este respecto, taxativo: “El Rey me dijo, ‘nosotros somos una familia española’. Yo sabía que eso no es así, es más que una familia española, pero eso me ayudó”, de manera que él vio a un padre, una madre y tres hijos y le pareció “muy bonito trabajar sobre eso”.

Admitió que si se lo encargaran de nuevo, “no los reyes, sino alguien que tuviera relación con ellos, lo haría encantadísimo”, después de reconocer que anteriormente había pintado “parejas, hombres y mujeres, pero nunca una familia”. Cuando se le preguntó por ese cuadro, ‘La familia de Juan Carlos I’, ubicado en el interior del Palacio Real, aseguró que estaba bien allí, pidiendo respeto para el arte y la pintura “más allá de incumbencias temporales”.

Obra de Antonio López en la exposición que le dedica Fundación Bancaja.

“Este debate es para llenar páginas de periódicos”, resaltó, trayendo a colación la larga historia de los trabajos por encargo. “Qué pasaría si ese problema lo trasladáramos al Museo del Prado. ¿Habría que quitar ‘La familia de Carlos IV’, que eran unos sinvergüenzas todos? ¿O quitar al Papa Inocencio X, de Velázquez, porque es feo? ¿Por qué no vemos la pintura, el arte?”.

Antonio López percutió con su pregunta algo que puede dar lugar a un extenso debate: el del arte comprometido. “El arte nos ayuda de otra manera y hay que respetarlo fuera de todas esas incumbencias temporales”, aseveró. Otra de esas incumbencias, la pandemia por el coronavirus que ha trastocado nuestras vidas, apareció de nuevo ligadas a su trabajo, con esa gran ciudad deshabitada evocando en su obra los efectos del más reciente confinamiento. “Yo hago pintura muy poco periodística. Seguro que acaba apareciendo todo eso, pero no lo busco”, afirmó.

Antonio López
Antonio López junto a una de sus obras en la Fundación Bancaja.

Como acaba apareciendo el misterio vinculado a la inquietud que destila su obra realista. Ya sea una nevera abierta, en cuyas tripas hay alimentos cotidianos que parecen cobrar vida sobrenatural, o el membrillo que dio pie a la cadenciosa y bella película de Víctor Erice siguiendo el proceso creativo de Antonio López, ensimismado con la captación de los cambios de ese membrillo según las estaciones del año, lo cierto es que la pintura del artista manchego diríase poseída por un rigor documental inyectado de poesía.

“Antonio es un pintor que ha trabajado como un estajanovista durante 60 años”, proclamó Tomás Llorens, tras advertir que su obra no era “muy numerosa, pero sí rica y profunda”. Como lo es la de María Moreno, insertada en la retrospectiva “con un pequeño conjunto de obra bellísima”, destacó el comisario. Las obras, procedentes de diferentes colecciones institucionales y privadas, podrán verse en la Fundación Bancaja hasta el 24 de enero. Una obra que, en el caso de López, está preñada de ambición por ahondar en los detalles de la vida. Detalles que, con el paso del tiempo, han ido derivando “hacia un mayor despojamiento y simplicidad”, concluyó Llorens.

“La gente que vale se pierde muchísimo”, subrayó Antonio López, añadiendo que los que habían salido adelante, como él, “hemos tenido la ayuda de Dios”. Cierta sacralidad, de hecho, diríase que brota de su pintura. Una sacralidad inscrita en los objetos más cotidianos, en las urbes vacías, el cuerpo humano y vegetales que, como el membrillo, primero alumbran su obra, para después dejarnos una sombra inquietante de misterio, expresión de su honda emoción por la pintura.  

Antonio Lopez entre dos de sus esculturas. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Salva Torres     

El Buñuel más ‘animado’ en Filmoteca d’estiu

‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’, de Salvador Simó
Filmoteca d’estiu
Jardines del Palau de la Música de Valencia
Viernes 21 y sábado 22 de agosto de 2020

La ‘Filmoteca d’estiu’ proyecta los días 21 y 22 de agosto el largo de animación, ganador del Goya en esta categoría, ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’, de Salvador Simó. La película trata sobre el rodaje en la región extremeña de Las Hurdes, de la película de Buñuel ‘Las Hurdes. Tierra sin pan’ en 1933, adaptación del cómic del mismo título de Fermín Solís.

En el París de 1930, Salvador Dalí y Luis Buñuel son las principales figuras del movimiento surrealista, pero Buñuel ve como se le cierran todas las puertas después del escándalo del estreno de ‘La edad de oro’, su primera película. Sin embargo, su amigo, el escultor Ramón Acín, compra un billete de lotería con la promesa que si gana, pagará el documental que su amigo quiere rodar sobre Las Hurdes, una de las regiones más pobres y olvidadas de España, y así empieza la historia del rodaje.

Quim Casas en ‘El Periódico’ ha dicho: “Lo más interesante, además de su sencilla técnica de animación, reside en la visión nada complaciente que da de Buñuel y de algunos de los métodos que utilizó para reconstruir una realidad atávica”.

Las proyecciones de la ‘Filmoteca d’estiu’ se celebran de lunes a domingo, salvo los miércoles, que no hay sesión. La proyección se inicia a las 22.30 horas y la taquilla se abre a las 21.00 horas. El precio de la entrada general es de 3,50 euros y 25 euros para el abono de diez sesiones.

‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’, de Salvador Simó. Imagen cortesía de Filmoteca d’estiu.

Alberto Manrique «fue un arquero del arte que soñó con flechas»

#MAKMACine #MAKMAEntrevistas | Dácil Manrique de Lara
‘El último arquero’
74′
La Mirada | Super 8 Distribución, 2020
Estreno en España: viernes 24 de julio
Martes 28 de julio de 2020

En su ensayístico prontuario ‘De la estatua a la piedra. El autor se explica’ (1999), el escritor luso José Saramago sentenciaba que “olvidar es la muerte definitiva y si conseguimos no olvidar, aunque sabemos que no es posible guardar todo en la memoria, eso será prolongar la vida y los nombres de las personas, dotarlas de otra existencia”.

Si para aquel esta era su tarea más relevante, a tales cometidos se acoge la realizadora audiovisual y cineasta canaria Dácil Manrique de Lara en ‘El último arquero‘ (2020), filme instituido en su debut en el largometraje documental que transita por la memoria y el legado artístico y personal de su abuelo, el pintor Alberto Manrique (Las Palmas de Gran Canaria, 1926-2018) –confundador en los años cincuenta, junto a Manolo Millares, Felo Monzón y Juan Ismael, de LADAC (Los Arqueros del Arte Contemporáneo), relevante y efímero colectivo de arte de vanguardia grancanario que, a través del gouache, el fotomontaje o la acuarela, procuraron un horizonte creativo, de acentos surrealistas, con los que renovar el contexto artístico de las islas–.

Manrique

Un lírico y radiografiante descenso a las cuitas y júbilos de la afectada memoria del acuarelista –y de la propia directora–, en compañía sempiterna de su esposa, la violinista Mª Dolores Yeya Millares, entre sobremesas de ajedrez, dietarios personales, celuloide en súper-8 y la composición de la obra última –tanto en lo cronológico (Alberto Manrique fallecería durante la grabación del documental) como por las razones compositivas y semánticas que habitan el cuadro definitivo–, con la que reponerse de las perturbaciones que nos secundan y sanar las vulnerabilidades de la existencia.

Por ello, con el objeto de desentrañar algunos de los motivos que fundamentan su trabajo documental, MAKMA entrevista a su directora, Dácil Manrique de Lara, tras el reciente estreno del filme el pasado viernes 24 de julio.

¿En qué momento tomaste la determinación de transmutar tu memoria emocional sobre Alberto Manrique en proyecto cinematográfico? ¿De qué modo te interpela como cineasta la deriva creativa y biográfica de tus ancestros?

Podría responder de muchas maneras diferentes porque, en realidad, fue un proceso complejo; pero, desde luego, nunca pensé en transmutar mi memoria sobre mi abuelo en un proyecto cinematográfico. En un primer momento, la idea inicial era hacerle un regalo: devolverle la memoria que había perdido en un ictus, años atrás, a mi abuelo, el pintor Alberto Manrique. Al fallecer él durante el rodaje todo cambió. No pudimos terminar la película con él, así que acabó siendo un viaje personal donde le homenajeo.

El concepto ‘arquero’ atesora por semántica tanto al individuo que tira como al que fabrica el arco e, incluso, al soldado que beligera en una contienda superior con tales rudimentos. ¿Ha transitado el devenir vital y artístico de Alberto Manrique por el mapa simbólico de sus tres significados?

La película está llena de simbolismos, algunos de ellos ya existían antes de la escritura del guion de la película. Efectivamente, los arqueros eran aquellos cuatro jóvenes, entre ellos mi abuelo, que crearon un grupo de arte vanguardista –LADAC (Los Arqueros del Arte Contemporáneo)–. Tiraban flechas tan lejos que muchos no pudieron entender en aquel momento lo que allí se estaba gestando. No hay más que ver, a día de hoy, que aquellos artistas fieles a sus convicciones y necesidades defendieron hasta el final una forma de expresión, la suya propia, a través de la pintura. Mi abuelo fue un arquero, un arquero del arte que tiró y soñó con flechas; pero también fue padre, abuelo y fiel compañero de Yeya Millares.

El artista Alberto Manrique en su estudio, durante un instante de ‘El último arquero’, de Dácil Manrique. Fotografía cortesía de la distribuidora.

¿Qué sería de su figura, hoy, si aquella determinación por dedicarse exclusivamente a la labor pictórica se hubiera producido en el Madrid inmediatamente ulterior a la posguerra?

Es siempre difícil, por no decir que imposible, saber qué es lo que hubiera pasado si él hubiese dejado la isla en busca de un mejor futuro. No suelo hacerme ese tipo de preguntas, pero es cierto que en la película se cuestiona que la proyección artística de mi abuelo podría haber sido muchísimo mayor de no haberse quedado en la isla. Quedarse en la isla era, de alguna manera, quedarse aislado. Antes no era como ahora, que coges un avión y vas a donde quieras, cuantas veces quieras; antes había que ir en barco y tardabas días en llegar a la península. Incluso mandar cuadros a Madrid o Barcelona era un trajín y, de hecho, en cierta manera, lo sigue siendo… Todo aquello limitaba en muchos aspectos. Lo cierto es que la generación de mis abuelos sí sentían que en Canarias había menos oportunidades y, por esa misma razón, muchos de ellos se fueron y encontraron un camino con muchas más oportunidades. Tenemos el ejemplo del hermano de mi abuela, Manolo Millares, o Martín Chirino, que recorrió el mundo, como decía él, haciendo espirales.

¿Cómo afectó a la obra de Manrique su ictus amnésico, a comienzos de los años noventa? ¿Ha sido su creación la principal constante, a la postre, de su existencia?

Creo que el arte de mi abuelo era algo que iba más allá de la capacidad que puede llegar tener un pintor para crear una pieza u obra de arte; para mí y para mi abuela, él tenía un don. No muchos pintores tienen la capacidad de generar una obra tan amplia en una carrera tan corta –y de manera tan espléndida– al mismo tiempo. Él pintó cada día de su vida desde el mismo momento en el que decidió dejar su trabajo como aparejador; y pintó hasta el final de sus días. Fue su constante, desde luego, amaba lo que hacía. Cuando mi abuelo Alberto sufrió el ictus, olvidó que era artista… Recuerdo que vio uno de sus cuadros y preguntó que quién lo había hecho, pero a los pocos días se puso a pintar incluso habiendo olvidado cómo hacerlo. En cuestión de minutos su mano comenzó a trazar nuevamente, con soltura, líneas y dibujos como sí no lo hubiera olvidado, como si realmente pintar fuera parte de él.

La violinista Mª Dolores Yeya Millares, esposa del pintor, durante un instante del documental. Fotografía cortesía de la distribuidora.

¿Consideras que su esposa (tu abuela), Mª Dolores Yeya Millares, fue, igualmente, una excepción en tiempos obscuros?

Sí, sí, claro que lo creo. Mi abuela fue una mujer pionera… Ella fue la primera violinista de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria en una época en que la mujer se casaba y ya. En su familia pasaron episodios de vida realmente duros; al igual que el resto de sus hermanos, supo canalizar, quizás, parte del dolor a través de la música, el arte y la literatura. Junto con mi abuelo hicieron un pacto de amor casi artístico, único y singular.

¿Qué valoración ha hecho de tu película?

Mi abuela dice que es perfecta…

En el presente filme recuperas un manejo de las sombras por las que ya te hubiste adentrado en proyectos precedentes. ¿Hay una comunión entre ellas y la luz que invade el universo escénico de las acuarelas de Manrique?

Nunca me lo había planteado así… Podría ser como una segunda lectura interesante de ese mundo de sombras propio y personal, en paralelo con el mundo de luces de mi abuelo, pero, simplemente, me sentí así en el último tiempo en el que estuve en Madrid. Ir a grabar el documental hacía que ese mundo de sombras fuera desapareciendo.

¿Comprendes con mayor profundidad la obra de tu abuelo? ¿Te reconoces en ella, ahora que cuelga en tus dominios su último cuadro?

Comprendo ahora la obra de mi abuelo de manera diferente a como la comprendía en un pasado. El paso del tiempo te hace entender las experiencias de tu vida de manera más asentada, pero el tiempo también hace que sigan mutando. Yo lo llamaría evolución, y estamos constantemente en proceso de esto mismo, ¿no? Al fallecer mi abuelo decidí darle el cuadro a mi abuela, que ahora cuelga en sus dominios y no en los míos… Y así es como debe ser.

¿Crees que depositar en tu debut en el largometraje documental este denso y, a la par, desnudo equipaje psicológico te ha liberado de un deber, moral y psicológico, para encaminar tus proyectos futuros como cineasta?

No. Pero si tenía claro que mi primera película tenía que ser este regalo que le quería hacer a mi abuelo. Devolverle parte de lo increíble que era él y que lo había olvidado.

¿Cuáles son tus expectativas respecto de su reciente estreno a nivel nacional? ¿Esperas que ‘El último arquero’ permita revitalizar el legado artístico de Alberto Manrique?

Pues, respondiendo a las dos preguntas, espero que se conozca no solo la obra de mi abuelo, sino a la persona que hay detrás de la obra, a Alberto Manrique. Y que también se conozca parte de nuestro legado cultural, que tan desconocido es para muchos de nosotros. También espero que mi abuela siga tan ilusionada como está ahora con el estreno de esta película.

La cineasta Dácil Manrique de Lara. Fotografía cortesía de la directora.

Jose Ramón Alarcón

Concluye la escuela de verano Aula de Artes

Aula de Artes
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán 23, Valencia
Julio de 2018

El pasado 27 de Julio de 2018 concluyó la escuela de verano Aula de Artes realizada en la Fundación Bancaja junto a Cruz Roja y el Espai Obert. Aula de Artes es un proyecto de integración social a través de la Terapia del Arte, con ella se ayuda a los pequeños a saber transmitir sus emociones y sentimientos.La escuela de verano es un espacio lúdico que permite a los niños evadirse y conocer nuevos entornos enfocados en el arte, fomentando el aprendizaje y la comunicación a través de las distintas disciplinas. El surrealismo, la abstracción, el arts&crafts y el arte povera son la vía que conecta la expresión de los pequeños con sus manos, creadoras de lo que sienten.

El estado de ánimo, sus vivencias, etc., quedan reflejados en su arte, siendo una vía de escape a través de la expresión artística. Esta liberación supone un soplo de aire fresco dentro de su día a día, comprendiendo, así, que existen otras formas de amar, sentir y compartir. La originalidad que demuestran los pequeños es desbordante y la forma con la que transmiten sus cavilaciones muestra que de niños todos somos artistas.

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesia de la Fundación Bancaja

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesia de la Fundación Bancaja

La vía que toma la escuela de verano para que comprendan el arte contemporáneo es la práctica y no la teoría. Los conceptos, aunque complejos, son aprendidos a partir de la técnica junto a la utilización materiales reciclados. La facilidad con la que asimilan estilos tan complejos como el surrealismo o la abstracción es impresionante, hecho que pude observar durante la sesión sobre el arte povera.

Dimitris Tzikopoulos fue el artista elegido para esta sesión. Natural de Grecia y afincado en la Comunidad Valenciana, practica la escultura y el land art, analizando, a partir de estas disciplinas, la estructura social y los individuos junto a nociones como el equilibrio-desequilibrio, fuerzas conflictivas, gestos-impresiones y espacio negativo-positivo. En esta ocasión, utilizó el arte povera, una disciplina que utiliza elementos reciclados y de fácil obtención, surgido a finales de la década de 1960.

Dimitris enfoca el arte povera en torno al tema de la escuela y cómo las niñas y los niños la perciben. El objetivo marcado era deconstruir la escuela, formando una nueva a través de la expresión artística, basándose en un concepto esencial: aprender es más importante que estudiar. Los pequeños realizaron desde futbolines, cohetes, coches e incluso una performance que trataba a la escuela como una cárcel, representada por un par de niñas, todo ello con objetos reciclados.

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesía de la Fundación Bancaja

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesía de la Fundación Bancaja

La conclusión que quedó sobre la percepción que tienen sobre la escuela fue más que negativa. No existe ningún elemento positivo dentro de sus creaciones, sino frustración, tristeza y atadura, elementos que no compaginan con la infancia. Las aulas son una prisión más que un lugar de aprendizaje y convivencia y la presión de los deberes y notas no ayuda. En cambio, en la Aula de Artes se observa todo lo contrario, los niños pasan la mayoría de tiempo sonriendo, compartiendo y, sobre todo, divirtiéndose. Aula de Artes tiene como bandera las palabras libertad, límite y amor.

La ayuda que supone esta escuela de verano para los niños es crucial y, dicho por ellos mismos, les cambia vida. A título personal, creo que se debería de incentivar más este tipo de escuelas de verano donde se desarrolle la capacidad creativa de los niños. En cuanto al sistema escolar, creo que ha quedado demostrado que los deberes y las clases teóricas han quedado más que desfasadas y hay que promover un sistema más práctico donde se desarrollen todas las capacidades, incluidas las artes, que andan algo abandonadas.

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesia de la Fundación Bancaja

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesía de la Fundación Bancaja

Mil (y más) cosas que haría por ti

Set de rodaje de la película ‘Mil cosas que haría por ti’
Dídac Cervera
Alhena Productions y Dacsa Produccions

En un set de rodaje todo parece regirse por un caos escrupulosamente metódico. El equipo de ‘Mil cosas que haría por tí ha tomado, acertadamente, una ciudad de Valencia que se encuentra casi vacía para adentrarse en calles en las que nadie sospecha que se está grabando una película. Han rodado en interior y próximamente cambiarán hacia el exterior, pues la trama requiere incluso de dinámicas persecuciones. ‘Mil cosas que haría por ti’ es una comedia de enredos, donde el protagonista, Dani (Peter Vives) ha perdido un preciado objeto que le regaló su novia, Mónica (Iris Lezcano). Mónica, harta de que Dani no deje de decepcionarla, decide romper su relación. Pero Dani hará lo imposible por recuperar el objeto y así salvar su relación. Es precisamente ese intento del protagonista lo que le lleva a adentrarse en un mundo de mafiosos y ladrones con el que, desde luego, no está nada familiarizado.

Probablemente, lo que más nos llama la atención de la película es su producción catalano-valenciana, compuesta por Alhena Production, una productora catalana y la valenciana Dacsa Produccions. Sus productores, Norbert Llaràs y Xavier Crespo, nos desvelan, entre toma y toma, algunos entresijos de como funciona la producción de cine en España.

“Tenía una potencia y un guión que nos animó mucho”

Esta trama de enredos surge del argumento original de Joan Sanz y del trabajo como realizador de Dídac Cervera, también director de la película. Un característico humor surrealista que toma como referente principal a Woody Allen y se entremezcla con recursos cinematográficos novedosos que presuponen una historia dotada de sorpresas que no dejara indiferente al espectador.

“El proyecto nos llega a la productora hace unos tres años. Tenía una potencia y un guión que nos animó mucho. Y cuando se sumó la televisión, vimos que se podía llevar adelante”, explica Norbert Llaràs, responsable de otros títulos como ‘Alpha’ (2012), ‘La mujer del anarquista’ (2008), ‘Taxista Ful’ (2006) o ‘Los cronocrímenes’ (2007). Más adelante descubrimos que en realidad la idea original de Joan Sanz llegó a Alhena Production algún tiempo antes, pero es la versión coescrita con Dídac Cervera la que aporta el golpe de gracia. “ La versión que Dídac tenía en su cabeza y la manera de explicarla con los recursos propios del cine… Todo esto nos determinó a seguir adelante. Por supuesto, continuaba con el argumento original de Sanz de una comedia de enredos, donde se pierde un objeto de valor. Por cierto, el objeto ha cambiado, antes era un mechero y ahora es un reloj.” Son cosas de la magia del cine.

Norbert Llaràs y Xavier Crespo, productores de Mil cosas que haría por ti, durante la entrevista. Fotografía: Boris Ramírez.

Norbert Llaràs y Xavier Crespo, productores de Mil cosas que haría por ti, durante la entrevista. Fotografía: Boris Ramírez.

“En la coproducción todo son ventajas”

Es la cuarta película que Alhena y Dacsa producen juntos. Xavier Crespo, que ha trabajado con Carlos Saura en ‘Iberia’ (2005) y en documentales de éxito como ‘La sombra del iceberg’ (2007), realza los aspectos positivos de trabajar en coproducción, “ siempre es positivo porque se comparten comentarios, distintas visiones, inercias de trabajo…”. “Quizá sí existen algunos inconvenientes a nivel burocrático. Debemos tener en cuenta las cuotas a la hora de solicitar las ayudas públicas, pero es enriquecedor porque nos obliga a trabajar en diversos parámetros.” Ambos confirman que repetirían otra vez y Norbert añade que “Coproducir supone abrir puertas para encontrar más financiación y para lograr una explotación más grande. En este caso ha resultado así, entre Cataluña y Valencia, pero también con la pequeña participación francesa. Además, los pequeños inconvenientes solo son, debido a que gran parte de la ayuda económica es pública y las administraciones lo que no quieres es que se deslocalicen las ayudas. Si hay una ayuda de Culturarts, se quiere que vaya destinada a Valencia y lo mismo ocurre si las ayudan parten de la Generalitat Catalana.”

Saben bien de lo que hablan ya que participan en la película otras entidades como Televisión Española TVE, Televisió de Catalunya TV3 y además cuentan con el apoyo de ICEC (Institut Català d’Empreses Culturals), ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Visuales), Culturarts y la pequeña participación de la francesa Papaye.

“Si pensamos en rentabilidad comercial, eso sería homogeneizar el sector”

A raíz de toda esta inevitable participación tanto de agentes públicos como privados, es inevitable que surja la duda de hasta que punto el cine debe ser rentable. “Esto se plantea en numerosas ocasiones en el mundo de la cultura, pero ¿y por qué no en el mundo del automóvil?. Para que se vendan coches existen ayudas y venden coches empresas que están normalizadas en el sector, quiero decir, es complicado como se estructuran las ayudas públicas y cómo se defienden. Si son muchas, pocas o si deberían obedecer a un planteamiento más global.” explica Xavier Crespo. De hecho, en el cine el dinero público no puede ser más de la mitad el presupuesto total, un claro indicador de que productores deben buscar financiación privada. Afortunadamente, Crespo nos recuerda que “ no todo el cine se hace pensando en ese complemento público. Pero, hay una excepción cultural independiente de la industrial, que debemos tener en cuenta, ¿es más rentable culturalmente una película de éxito que otra que no tenga tanto éxito?, ¿dónde se tiene que éxito?, ¿éxito en el público o éxito en festivales, en crítica, etc?. Hay tantos parámetros que convendría cerrar… Y eso que solo hablamos de cine en general y no de género. Me resulta difícil situarme en una de los dos bandos. Si pensamos en rentabilidad comercial, eso sería homogeneizar el sector, solo se podrán hacer películas que aparentemente, y eso no se sabe, tengan que ser rentables.”

En este sentido, Norbert Llaràs hace una comparación entre el modelo cinematográfico estadounidense, “en el fondo, en realidad los inversores están buscando bonificaciones fiscales y también hay de los propios estados retornos altísimos en impuestos. Es decir que al final, es tanto el volumen de negocio que genera la producción y la cantidad de impuestos que se pagan que cualquier inversión tiene un retorno triplicado.”

Pero lo que realmente motiva a estos productores es “hacer cosas que trasciendan y dejen huella, y por tanto, alimenten el espíritu crítico del espectador para que quede un residuo cultural. Al final, como en cualquier sector económico, hay dos tipos de profesionales: el productor que hace una actividad porque de verdad lo desea, y el especulador. Y creo que nosotros no sabríamos especular demasiado.”

Set de rodaje Mil cosas que haría por ti. Fotografía: Boris Ramírez.

Set de rodaje Mil cosas que haría por ti. Fotografía: Boris Ramírez.

“Queremos una amplia distribución”

Ya que el film se ha rodado en Valencia, nos encantaría poder verla aquí, pero la distribución es otro de los elementos que un productor debe gestionar y, hoy en día, y en ciertos tipos de películas, no es nada fácil. “ Estamos trabajando a marchas forzadas porque queremos tenerla terminada a finales de este año, de manera que hay una ventana abierta a poder estar en el Festival de Málaga, que es el festival más natural para este tipo de cine. Esta es la prioridad a pequeña escala. Pero no renunciamos a tener una distribución lo más amplia posible, para poder estar en las salas comerciales el mayor tiempo posible. Sería fantástico para nosotros que el público pudiera verlo y valorarlo. Desgraciadamente, la facilidad para estar en cines habituales no es normal en películas de un tipo determinado.” A pesar de todo, Norbert nos adelanta que será doblada al castellano para tener una posible distribución nacional, por supuesto “ la versión catalana-valenciana seguro que por lo menos en Cataluña tendrá distribución, esperando que aquí en Valencia también pueda tenerla (aunque será más pequeña). Y no olvidemos que intentaremos exportarla al extranjero, pues este referente a Woody Allen elimina los gags locales pudiéndose ver en muchos países.”

En este sentido, son precisamente los actores protagonistas de ‘Mil cosas que haría por ti’, Peter Vives (Volare; Barcelona, nit d’estiu) e Iris Lezcano (Carlos, Rey Emperador, L’alqueria blanca) los que se encargan de desvelarnos las características propias de la película, que alberga alguna que otra sorpresa. “Mi personaje, Dani, se desarrolla mucho dentro de la trama de la película.”, nos dice Peter Vives, “él no es realmente como lo veréis. Está acostumbrado a una vida monótona y rutinaria, y en todo momento en la película se le ve fuera de su zona de confort. Lo que va a llamar la atención del público son todas estas situaciones inverosímiles donde el personaje se va a ver envuelto, aunque también los personajes que van a estar junto a él en estas situaciones. Cada uno va a ser más cómico que el anterior.”

La actriz Iris Lezcano en camerino durante la entrevista. Fotografía: Boris Ramírez.

La actriz Iris Lezcano en camerino durante la entrevista. Fotografía: Boris Ramírez.

Y es totalmente cierto que probablemente el reparto de la película sea un punto a favor para conformar el género de comedia surrealista. Se reconocen casi todos los nombres como el de la genial Carmen Barrios (Carmina o revienta), el humorista Peyu, Jordi Vilches (Platillos Volantes, Krámpack), Boris Ruiz (Luna, el misterio de Calenda), Carles Sanjaime (Cinco metros cuadrados), Cristina Brondo (Perdona si te llamo amor) y Pep Cortés (Son de mar).

Iris Lezcano, que interpreta a Mónica en la ficción, se siente encantada de rodar en casa, “Valencia es una ciudad donde rodar está siendo un placer. Siempre digo que en Valencia me siento muy querida por la gente”. Pero pronto, el rodaje se trasladará a Barcelona donde se culminará la opera prima del joven Dídac Cervera. Es el trabajo del director lo primero que destaca Vives diciendo que “es muy importante en ‘Mil cosas que haría por ti’ cómo se cuentan las situaciones, o mejor dicho, la forma tan particular que tiene Dídac de contarlas. Se suceden las miradas a cámara y ese habla de la película que quizás habéis visto en Deadpool o en House of Cards. Hay un metalenguaje muy bien jugado.” Y por supuesto no se olvida de señalar referentes ,»también se suceden muchos flashbacks, como en RocknRolla. Y situaciones muy woodyallenescas, del antihéroe, el macho que no es nada alfa, que es más inseguro a medida que avanza la película, que se desenvuelve con polis, mafiosos, amigos que están locos y todo por un reloj, que es el verdadero protagonista de la película.” Iris Lezcano sintetiza la película en una última frase rematadora, “se desvela que al final, contra todo pronóstico, él haría mil cosas por ella .”

Permaneceremos atentos a las carteleras del próximo año deseando poder ver un resultado que promete aportar una esperada renovación del cine español.

María Ramis.

 

El aullido ubuesco de Aldo Alcota

Conversación con el artista y poeta chileno Aldo Alcota, con motivo de su reciente participación en Russafart 2016 y en la Revista de Arte y Literatura Canibaal

Merodear y reflexionar en torno de los turbios y densos cuerpos limítrofes que solidifican el encuentro entre obra -artística y literaria- y biografía exige aproximarse al inmediato devenir de individuos en sempiterno ejercicio atlético de su condición indisoluble, a perfiles sin descanso ni rutinas del ser, figuras volcanizantes que, aún dormitando, claman desde lo onírico una permanente vindicación de su fértil aullido.

Un complejo cómputo de estas contingencias existenciales cobran morfología natural en la figura de Aldo Alcota (Santiago de Chile, 1976), cuasi-inefable hombre de atributos ubuescos (un oremus por el disoluto patafísico Alfred Jarry) y radical cosmogonía de lo consuetudinario, cuya narración mítica palpita permanentemente en su conversación con la revista Makma.

Obra perteneciente a la serie 'Mundo Bruto' expuesta en IMT, para Russafart. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Obra perteneciente a la serie ‘Mundo Bruto’ expuesta en IMT, para Russafart. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

EL ALIMENTO/ LA OBRA

Los galpones comerciales de IMT (Literato Azorín, 35) y L’envers Du Decor (Cuba, 43) han sido refugio material de una selección de la obra reciente del chileno, consecuencia de su participación nominal en la quinta edición de Russafart, que ha permitido exhumar su intervención plástica en desechos rudimentarios, gabinetes de computadoras, papel pintado y objetos efímeros -”me gusta intervenir cosas en desuso, revivirlas, darles una nueva vida”, así como diversos dibujos sobre cartones encontrados que procuran componer un mapa comunicativo propio del movimiento ‘L=A=N=G=U=A=G=E poets’ norteamericano, con Charles Bernstein, Hanna Weiner o Clark Coolidge a la cabeza -”todos hablando a la vez, con diferentes tipos de energía”-.

Alcota manifiesta sumarísimamente el influjo dominante y explícito de la Patafísica, el Dadaísmo, y el Surrealismo, o la heteróclita humedad de lo sótanos de Pierre Molinier y el Marqués de Sade, la irreverencia de Eduardo Haro Ibars y el puerto erótico y delictivo de Jean Genet, si bien “algún crítico diría que lo mío es un arte ubuesco, de lo monstruoso, de la deformación de la corporalidad”. A propósito de alguno de sus trabajos asevera que “este es un tiempo de fragmentación. Por ello no son cuerpos en su totalidad, sino fragmentos (…) una especie de laboratorio del desmembramiento”

Sobre los anaqueles del IMT reposa su impía serie ‘Mundo Bruto’, una colección de collage sobre el frágil soporte de bandejas alimentarias de cartón -”comencé a emplearlas como recurso en 2007”, que se aproxima a personajes ínclitos, dementes, chamanes y magos, políticos y beodos “que viven un delirio surrealista”, como es el caso de la presente secuencia de ministros del Imperio británico extraídos de una enciclopedia sobre la época victoriana. “Trabajo sin boceto, soy primitivo, arrojo todo, papel, tinta y pintura (…) me seduce la precariedad del soporte mínimo, povera, de una bandeja para comer. Mi arte es alimenticio. Los ojos devoran la imagen”, es por ello que postula “que el ojo sea una mandíbula para comer imágenes”.

Detalle de varias piezas de Aldo Alcota expuestas en L’envers Du Decor, para Russafart. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Detalle de varias piezas de Aldo Alcota expuestas en L’envers Du Decor, para Russafart. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

SANTIGO DE CHILE/ DERRAME/ LA GÉNESIS

Reflexionar sobre el raquis teleológico de la obra de Alcota exige recurrir, de un modo ineludible, al denominado contexto de producción, acudir al origen del primer destello, que en el caso del autor capitalino -hijo de la dictadura, en tanto que nacido en pleno Régimen Militar, comandado por el general Augusto Pinochet- se remonta a una adolescencia perfilada por el influjo de uno de sus profesores de Liceo, Luis Reyes, quien le inoculó el ímpetu de salir de Chile y viajar al Viejo Continente -”había estado en Francia, en París, hablaba de arte en sus clases, de Salvador Dalí y de Miguel Ángel”-.

Con posterioridad, Aldo Alcota cursa estudios de periodismo en la Universidad Andrés Bello de Chile y se fraguan con ahínco sus inquietudes primigenias. Con los escritores y poetas Rodrigo Hernández, Rodrigo Verdugo y Roberto Yáñez Honecker -nieto del ínclito y denostado Jefe de Estado de la RDA-, entre otros, funda en 1999 la revista ‘Derrame’, que nomina al homónimo y ulterior grupo surrealista y cuyo título procede anecdóticamente “de haberse derramado una copa de vino sobre un libro de Vicente Huidobro”; sobre ella asevera que “algún día será leyenda”. ‘Derrame’ supervive durante ocho números, en los que se homenajea al surrealista portugués Cruzeiro Seixas y se dan cita nombres como Joan Brossa, Chema Madoz, Rosamel de Valle, el Grupo Mandrágora o Carlos de Rokha, con la pretensión, en muchos casos, de retomar la atención sobre figuras postergadas injustamente al olvido literario y artístico.

Paralelamente, irrumpe en la existencia de Alcota la agreste y nicotínica presencia de la poeta de la Generación del 50 chilena Stella Díaz Varín, popularmente conocida como La Colorina y determinante musa de Alejandro Jodorowsky; “la conocí en la Feria del Libro de Santiago de Chile. Yo había estado ese día con José Donoso (…) fue una de mis maestras. Se pintaba el pelo de color verde y llevaba un tatuaje de una calavera atravesada por un puñal (…) murió en 2006, tras diez años de amistad”. Acerca de Stella afirma que “era un vendaval, fuerte, capaz de golpear a un hombre. Allí golpeó a muchos escritores que la ninguneaban. En Chile se hablaba de esas anécdotas, que era buena para el boxeo (…) siempre he querido reivindicar su figura como poeta”.

De su etapa santiaguesa recuerda su primera exposición individual, en 2001, bajo el título ‘Jarry Monster’, en la que el escritor y crítico de arte italiano Enrico Baj le dedica unas palabras de ensalzamiento de su naturaleza ubuesca. Mención ineludible merece rememorar la censura de su obra en una exposición en el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura, en 2004, según recoge el diario Tiempo Libre: “Tras detectar la presencia de minúsculos penes y senos en alguna de las composiciones del autor, el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura intentó excluir esas obras. Ante ello, el artista decidió abortar el montaje”.

Diversas imágenes del álbum personal de Aldo Alcota. De izquierda a derecha, con Anne Éthuin, Édouard Jaguer, Stella Díaz Varín, Carlos Sedille y Jean Benoît. Fotografías cortesía del artista.

Diversas imágenes del álbum personal de Aldo Alcota. De izquierda a derecha, con Anne Éthuin, Édouard Jaguer, Stella Díaz Varín, Carlos Sedille y Jean Benoît. Fotografías cortesía del artista.

PARÍS/ LA ARCADIA SURREALISTA

Portando su reciente licenciatura, se traslada por primera vez a Europa -”mis padres, quienes me han apoyado mucho y a quienes admiro, me regalan el viaje”- y recala en París durante cuatro meses con un visado de turista que no osa mancillar -”intenté quedarme pero no tuve la valentía de permanecer como ilegal (…) qué hubiera sido de mí si me hubiera quedado en París”-. Allí se hospeda en la casa de uno de los miembros del Grupo Surrealista Derrame, el franco-peruano Carlos Sedille, periplo sobre el recuerda que “fui a su casa en la afueras. Tuve una relación delirante con su padre, un veterano de la guerra de Argelia, lepeniano y obsesionado con Napoleón”.

En París contacta con el eximio escultor surrealista Jean Benoît, quien “fue uno de los grandes amigos de Jodorowsky”. Benoît es recordado, entre otras singularidades, por su confección de insólitos trajes, como el de su pieza ‘El testamento del Marqués de Sade’, en el marco de la Exposición Internacional de Surrealismo -“en el apartamento de Joyce Manosur hizo un ceremonial primitivo-surrealista y con un hierro candente se marcó en el pecho las iniciales de Sade, secundado por Matta (Roberto)”, ante la presencia de André Breton-. Sobre una de sus creaciones (‘El traje del necrófilo’), Alcota escribe para la revista satírica chilena The Clinic. Con Benoît comparte una experiencia con un apurado desenlace superviviente: “Acudíamos a una exposición de Roberto Matta, Jorge Camacho y Gerardo Chávez. Benoît me invita a beber cerveza en un bar, vamos borrachos por París y casi nos arroya un autobús. Fue una experiencia alucinante”.

Igualmente, mantiene relación con el poeta y crítico de arte parisino Édouard Jaguer, a quien “todos los martes lo veía. Cenaba una botella de vino con galletas” y entabla relación con el pintor surrealista cubano Jorge Camacho y su esposa Margarita -”sabía de él por referencias enciclopédicas (…) pensaba que algún día lo conocería”. En el transcurso de una exposición y ante un cuadro de André Michaux, conversan acerca de la propia obra de Alcota y Camacho le reporta una sugerencia determinante a partir de entonces: “tienes que deformar más (…) y empecé a deformar las figuras”.

Por mediación de los Camacho y el auxilio de “una joven húngara que trabajaba en una galería parisina” se aproxima a la obra del poeta cubano Reinaldo Arenas, erigido desde entonces en una referencia. “Margarita Camacho me regaló ‘Antes que anochezca”, la celebrada autobiografía del autor. “Hay una frase de Arenas que me ha impactado mucho: yo escribo por venganza”; esto supone la revelación de un escritor a la contra que “yo comparto” -”Camacho (Margarita) decía que era un genio”-. Años después, conoce en Valencia al escritor cubano Juan Abreu, amigo y figura decisiva de Reinaldo y compañero de la denominada Generación del Mariel, en referencia al Éxodo del Mariel, que supuso el exilio masivo de cubanos hacia el puerto de Miami, en 1980.

Imagen de varias publicaciones y referencias del archivo personal de Aldo Alcota. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen de varias publicaciones y referencias del archivo personal de Aldo Alcota. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

EL MEDITERRÁNEO/ PENÚLTIMO PUERTO/ COLMILLO CANIBAAL

En 2007 arriba en Valencia -tras los fortuitos e inesperados pasos de su hermano Miguel Ángel, chef de referencia afincado en Londres, en la actualidad- matriculado como visitante en la Facultad de Bellas Artes de San Carlos y posteriormente cursa un máster de gestión cultural. Acerca de esta experiencia Alcota manifiesta que “vine con otra concepción del arte. Había una práctica muy fanática por artistas como Antonio López, pero yo llegaba con otro discurso, influido por Roberto Matta, el arte primitivo o Basquiat”. De esta etapa recuerda las clases de Enrique Tormo, “de Arte Africano y Arte de Oceanía. También a Facundo Tomás, un hombre provocador, gran teórico del arte. Llevó una exposición sobre el Equipo Crónica a Chile y allí pude verla”, años atrás. Con ulterioridad, trabaja en el MUVIM en calidad de becario durante dos años y medio -”gané experiencia museística. Viví todo el conflicto con Román de la Calle”.

Tras este período “conocí a Ximo Rochera (director de la Revista de Arte y Literatura Canibaal) en el taller de literatura LAB, en la galería Imprevisual (dirigida por el cubano Arístides Rosell). Lo impartía Manuel Turégano (editor del sello Contrabando). Allí coincidí con Fran Amador Luna, Bárbara Blasco y Edu Reptil”, entre otros. Entablada la relación con Turégano, publica su primer poemario ‘Guayacan/ Virgen Bacon’ en Contrabando, tras haber formado parte de la antología ‘Por donde pasa la poesía’ (Baile del Sol Ediciones). Por su lar valenciano han transitado diversos poetas latinoamericanos, como Héctor Hernández Montecinos o Enrique Winter, amén de poetas visuales como el catalán JM Calleja, lo que le ha permitido “reconciliarme con la poesía. Puedo afirmar que en Valencia me he iniciado como tal”.

2013 supone la génesis de la revista Canibaal, comandada desde sus orígenes por Ximo Rochera y en la que Alcota ha sido director de arte y ahora colaborador y corrector, en compañía de Sergio Pinto Briones -”gran amigo, con quien he hecho diversas performance”. En la actualidad, forman parte del equipo directivo de Canibaal Jesús García Cívico y Pablo Miravet, “compañero de andanzas nocturnas, con quien realizo grandes homenajes a Lou Reed, Candy Darling (transexual amiga de Dalí y Capote, actriz en las películas de Andy Warhol) y Michi Panero.

Portada del número 6 de la Revista Canibaal, 'Carne y Metaliteratura'. Fotografía cortesía de la revista.

Portada del número 6 de la Revista Canibaal, ‘Carne y Metaliteratura’. Fotografía cortesía de la revista.

Fruto de la referencia al ciclo ‘Literatura y alcohol’, desarrollado por Canibaal, durante los meses precedentes, en la conspicua carnicería literaria Slaughterhouse, Alcota repasa su propio devenir etílico, determinante en su proceso de extraversión: “el alcohol es un excitante para poder hablar. Desde pequeño sufro de una pequeña tartamudez. Cuando bebo puedo leer ante el público, entro en un mundo de excitación y de delirio. Me siento como ‘El barco ebrio’ de Rimbaud, la alucinación de Bukowski. Con Stella (Días Varín) bebía mucho. Suponía olvidarse un poco de la crudeza del mundo, entrar en otra fase, de tranquilidad y de excitación a la vez, de catarsis (…) es como si estuviera aquí el dios Pan y todo empezara a enloquecer”.

Por Canibaal han transitado nombres decisivos como Nazario Luque Vera  -”conocer a Nazario ha sido uno de los momentos más grandes de mi vida. Caminar con él por barrio gótico barcelonés en compañía de Ximo Rochera (…) imaginar la Barcelona de Ocaña y Camilo…”-, Ana Curra o Enrique Vila-Matas, sobre el que recuerda que “pude conocerlo en la Feria del Libro de Santiago de Chile en 2002. Le regalé un cuaderno mío de poesía y dibujos (…) tiempo después me escribió un mail en el que me decía: he pensando en ti. Espero que te vaya bien”. Este encuentro pudo fructificar años más tarde, cuando Alcota le requiere para escribir en la revista -”desde entonces es un colaborador absoluto de Canibaal”.

A propósito del último número de la revista, ‘Carne y metaliteratura’, concluye que “el siglo XX, tan violento, ha supuesto una gran representación de la carne y la corpolaridad desgarrada, un colmillo canibal que devora a unos y a otros. La revista va acorde con los tiempos. Como afirma Woody Allen: el mundo es un gran restaurant”. En base a estos precedentes, Aldo Alcota no dubita en confesar que “el gran tema de hoy es el hambre, el físico y el espiritual”.

El artista y poeta Aldo Alcota, frente a una de sus obras expuesta en IMT, para Russafart. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El artista y poeta Aldo Alcota, frente a una de sus obras expuesta en IMT, para Russafart. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

 

Kafka, Mondrian y el yugo de la soledad

Café Kafka, de Francisco Coll
Palau de Les Arts
Avda del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 22, 25, 28 y 31 de mayo de 2016

El Palau de les Arts Reina Sofía acoge el domingo 22 de mayo el estreno en España de la ópera ‘Café Kafka’, de Francisco Coll (Valencia, 1985) en el Teatre Martín i Soler. Las representaciones de esta obra, como señaló el Intendente Davide Livermore en su presentación, están dedicadas a la memoria de Inmaculada Tomás, principal impulsora de este proyecto.

“Se trata, asimismo, de una cita señalada en la X Temporada de Les Arts”, destacó Livermore. “No todos los días un teatro de ópera tiene la oportunidad de estrenar en este país una nueva obra, de un compositor de su ciudad, y además, con una nueva producción de tanta fuerza”.

‘Café Kafka’, con música de Francisco Coll y libreto de Meredith Oakes, es una ópera de cámara en un acto, escrita para cinco solistas y diez instrumentistas. La obra nace como encargo de la Royal Opera House Covent Garden de Londres, el Festival de Aldeburgh y la Opera North de Leeds.

Presentación de 'Café Kafka'. Imagen cortesía de Palau de les Arts.

Presentación de ‘Café Kafka’. Imagen cortesía de Palau de les Arts.

El estadounidense afincado en Italia Christopher Franklin asume la dirección musical de esta pieza, que recibió el elogio de la crítica inglesa en su estreno. ‘Café Kafka’ supone también el debut operístico de Franklin en Les Arts, donde anteriormente ha dirigido a la Orquesta de la Comunidad Valenciana en un concierto del tenor peruano Juan Diego Flórez.

Franklin es una de las batutas emergentes en el panorama musical europeo, que ha trabajado en destacados centros líricos italianos, entre los que figuran el Maggio Musicale Fiorentino, la Ópera de Roma, el Teatro Regio de Turín, así como en los festivales de Pésaro o de Jesi.

Rotativos y medios especializados dieron la bienvenida a la obra de Francisco Coll con entusiasmo: “Se puede convertir en un clásico”, subrayó ‘The Independent’, “Coll podría ser el compositor que España ha estado esperando desde hace mucho tiempo”, sentenció la ‘BBC Music Magazine’ o ‘Café Kafka’ quedará para la posteridad”, según ‘The Stage’.

Les Arts presenta ‘Café Kafka’ en una nueva producción, con dirección escénica del británico afincado en Valencia Alexander Herold, que ha sido realizada íntegramente por el equipo técnico del teatro. El montaje cuenta con escenografía de Manuel Zuriaga, vestuario de José María Adame, iluminación de Antonio Castro, videocreación de Miguel Bosch, basada en imágenes de Quique Reche, y movimientos escénicos de Ricardo Sile.

Presentación de 'Café Kafka'. Imagen cortesía de Palau de les Arts.

Presentación de ‘Café Kafka’. Imagen cortesía de Palau de les Arts.

Según Alexander Herold, “la ópera de Coll es un desafío para cualquier director de escena”. “Esta partitura no es sólo una ópera, es también un ballet, una película, una caleidoscópica investigación sobre el yugo que aflige a nuestra sociedad: la soledad”.

“La música tan densa -en palabras de Herold-, tan llena de vida, humor, bromas, ironías y ritmos de danza, exige un decorado que refleje este mundo disonante y surrealista. La estructura y el color de la música me sugerían los colores puros y separados del mundo de la pintura de Piet Mondrian, artista que divide espacios de color con trazos negros”.

Un reparto de jóvenes cantantes protagoniza ‘Café Kafka’. El elenco incluye a actuales artistas del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo, como Miriam Zubieta, Tatiana Irizarry, Elisa Barbero y Pablo Aranday, además de un antiguo alumno de este proyecto, Pablo García López, y del británico William Purefoy, que participó en el estreno en 2014 de esta obra.

Escena de 'Café Kafka', de Francisco Coll. Palau de les Arts.

Escena de ‘Café Kafka’, de Francisco Coll. Palau de les Arts.

‘Café Kafka’ está basada en textos del autor checo, pero es una obra independiente que toma al escritor nacido en Praga como punto de partida, para llevar al espectador a una realidad social actual. Para Francisco Coll, “Kafka fue un visionario. La ficción que narró se ha convertido en una realidad en la actualidad. Por lo tanto, esta obra se podría entender como un espejo de nuestra sociedad, en el cual nos podemos sentir identificados”. El compositor, que ha recordado la fantástica recepción de la obra en Londres, vaticina que el público valenciano que se acerque a las representaciones “disfrutará de la experiencia».

Por su parte, Livermore apuntó que el estreno este domingo de ‘Café Kafka’ marca, asimismo, el inicio de la última etapa de la temporada de Les Arts, con otras dos obras también mucho más cercanas a la contemporaneidad que el repertorio habitual: ‘Juana de Arco en la Hoguera’, de Honegger, y ‘Sueño de una noche de verano’, de Britten.

El Intendente-director artístico reconoció que la labor de un teatro público es “acercar la ópera a toda la ciudadanía, pero también nutrir a los espectadores de nuevas sugerencias e ideas con las que abrir la mente y formar una población crítica. ¡Qué mejor reflexión y crítica de nuestra sociedad, sus vicios y miserias, que la que hace el arte de nuestro tiempo!”, enfatizó.

Además del estreno el domingo 22, el Teatre Martín i Soler de Les Arts acogerá más representaciones de ‘Café Kafka’ los días 25 y 28, con una función didáctica el 31 de mayo. Las entradas para este espectáculo tienen un precio único de 25 euros.

Café Kafka de Francisco Coll. Palau de Les Arts.

‘Café Kafka’, de Francisco Coll. Palau de Les Arts.

Canciones en pijama

Un cerebro repleto de recuerdos inútiles, de Manos de Topo
LN3 Espai Mutant de Las Naves
C / Joan Verdeguer, 16. Valencia
Viernes 22 de abril, 2016, a las 21.30h

LN3 Espai Mutant de Las Naves recibe este viernes (21.30h), al grupo Manos de Topo en un espectáculo que supone un repaso íntimo a sus diez años de carrera. ‘Un cerebro repleto de recuerdos inútiles’ es un ejercicio nostálgico en el que mezclan música y diapositivas para descubrir los secretos de sus canciones.

Miguel Ángel Blanca, cantante y letrista de la formación, explica que “en estos diez años repletos de anécdotas e historias, nos dimos cuenta de que nuestra historia personal había ido paralela a la discografía del grupo”. De este modo, “decidimos crear este espectáculo como un regalo a todos esos fans que nos han preguntado siempre de dónde salen nuestras canciones, o por qué nos llamamos Manos de Topo”.

Para ello, se servirán de música y diapositivas porque “el show está planteado como si estuviéramos en el salón de nuestra casa e invitáramos a los amigos a repasar nuestra vida mediante imágenes antiguas y, obviamente, nuestra música”. De hecho, los integrantes de Manos de Topo “actúan” en pijama, bata y ropa interior, como si los espectadores se colaran en su espacio más íntimo.

El líder del grupo ha sido comparado con Robert Smith, de The Cure, por su forma lastimera y angustiada de modular la voz, algo que también les han preguntado en muchas veces y que, lejos de ser algo premeditado, “surgió de improviso, es como cuando te pones a cantar en tu casa con un tono entre tragedia y comedia”.

El universo lírico de Manos de Topo está compuesto, tal y como señala Miguel Angel Blanca, en letras trabajadas “desde lo cotidiano, desde situaciones con las que cualquiera puede empatizar. Y que, al mismo tiempo, se encuentran en un lugar común, que es el surrealismo”. Se trata de parodiar lo trágico de la vida, reírse de historias que hablan, sobre todo, “de las relaciones de pareja y lo sentimental”.

Manos de Topo. Las Naves.

Manos de Topo. Imagen cortesía de Las Naves.

Las cosas de Nuria Rodríguez

Nuria Rodríguez. Historia natural, la colección infinita
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza del Horno de San Nicolás, 6. Valencia
Hasta el 10 de abril de 2016

La cita de Borges, a la que se alude en la exposición ‘Historia natural, la colección infinita’, es sin duda pertinente: “La palabra hace la cosa”. Antes de ella no existe nada. Ya lo dice también el Génesis: en el principio fue el verbo. Palabras que nombran cosas, conformando el mundo que nos rodea. De esas cosas y de ese mundo tan amplio, como finalmente circunscrito a la vivencia singular, da cuenta la artista, docente y diseñadora gráfica Nuria Rodríguez en el Colegio Mayor Rector Peset de Valencia.

No sólo es pertinente la cita, sino el propio Borges, quien ya hablara de ‘La Biblioteca de Babel’ en su colección de relatos ‘El jardín de los senderos que se bifurcan’. Una biblioteca a modo de universo compuesto a su vez de una biblioteca con todos los libros posibles. La colección infinita referida por la artista en su título expositivo se vincula a esa biblioteca borgiana. De manera que, como indica la propia autora, lo que se muestra “es una tentativa de inventario de las cosas que me rodean, de las cosas que encierro en un círculo mágico, congeladas, esperando dialogar con las otras cosas”.

Obra de Nuria Rodrigez en el Colegio Mayor Rector Peset.

Obra de Nuria Rodrigez en el Colegio Mayor Rector Peset.

Ese círculo mágico es el que hace que las cosas de Nuria Rodríguez, por infinitas que sean, contengan sin embargo la finitud de la más estricta subjetividad. No son cualesquiera cosas, sino aquellas que apelan directamente al sujeto que las colecciona. También, he ahí el poder del arte, a cualquiera de los espectadores que, viéndolas y tocándolas, se sientan a su vez concernidos por ellas. Cosas ligadas entre sí por la artista, consciente o inconscientemente, para construir una cierta narrativa o sendero por el que se bifurcan innumerables emociones.

“Entiendo la pintura como un proceso de ensamblaje entre imágenes preexistentes de cualquier naturaleza, que se reconstruyen en escenarios y situaciones ficticias”, comenta Rodríguez en ‘El desorden de las cosas’, muestra ligada a la que se presenta en el Colegio Mayor Rector Peset. Ensamblaje de cosas, de objetos, de fotografías, que da pie a esos escenarios que unas veces remiten a las páginas de la Historia natural aludida, y en otras ocasiones a sueños o encuadres fílmicos de corte surrealista.

Vista general de la exposición de Nuria Rodriguez en el Colegio Mayor Rector Peset.

Vista general de la exposición de Nuria Rodriguez en el Colegio Mayor Rector Peset.

Además de pinturas y dibujos, la exposición contiene también diversos audiovisuales, algunos de ellos en vitrinas donde se acumulan láminas y objetos como maderas o piedras. La naturaleza comparece a través de todos ellos, al igual que emergen sensaciones derivadas de la ligazón entre diversas imágenes. ‘Temps de mudança’ es un buen ejemplo de la importancia de las cosas nombradas y archivadas en la memoria que, tras cierto reciclaje, devienen secuencia narrativa. Porque es en esas mudanzas donde solemos advertir la acumulación de cosas y la emergencia inaudita de algunos objetos olvidados o tristemente desapercibidos.

Conjunto de obras de Nuria Rodriguez en el Colegio Mayor Rector Peset.

Conjunto de obras de Nuria Rodriguez en el Colegio Mayor Rector Peset.

Por eso Nuria Rodríguez constata la “mirada poética” que hay en esa percepción de lo habitual y cotidiano, “lo que está ahí desde siempre”, para nuestra sorpresa. Cuando esta se produce ya es síntoma de que las cosas son otras, y que el infinito de esa colección de objetos que almacenamos adquiere de pronto el rango de lo nuevo a partir de lo archiconocido. “Incluso antes de que fuéramos conscientes, antes de nosotros, antes de antes”, subraya la artista. He ahí la infinitud en ese más allá que nos atraviesa a todos, pero siempre ligado a la finitud de quien la acota. “Decidir con qué cosas nos rodeamos”, como advierte la artista, ya es el modo que tenemos los sujetos de perfilar nuestra memoria. La de Nuria Rodríguez, al menos parte de ella, está en el Colegio Mayor Rector Peset hasta el 10 de abril.

Obra de Nuria Rodriguez en el Colegio Mayor Rector Peset.

Obra de Nuria Rodriguez en el Colegio Mayor Rector Peset.

Salva Torres