Lo bello y lo siniestro de Crajes

Crajes
Plastic Murs
C / Dénia, 45. Valencia
Hasta el 21 de octubre de 2016

‘Lo bello y lo siniestro’ es el título de un libro de Eugenio Trías que, para el caso que nos ocupa, viene que ni pintado. Arranca el texto con dos citas igualmente pertinentes. La primera, de Rilke, dice así: “Lo bello es el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar”. La segunda, de Schelling, apunta: “Lo siniestro es aquello que, debiendo permanecer oculto, se ha revelado”. Crajes, sabiéndolo o no, sigue el rastro dejado por ambas citas en su exposición de la galería Plastic Murs. Y lo hace añadiendo otro aspecto primordial: el humor.

Con el humor o ironía a veces tierna y otras macabra, presente en sus trabajos en forma de adorables dibujos animados o escatológicos instantes amorosos, Crajes logra amortiguar lo siniestro haciéndolo soportable. Trías viene a decir que la repulsión que provoca lo siniestro, encuentra en el humor su antídoto: “Contracarga de placer opuesta a la sobrecarga de violencia con la que el sujeto reacciona al objeto que suscita en él el sentimiento de lo siniestro”.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Carla Rendón y Jessica Ruiz, es decir, Crajes, muestran lo femenino como objeto de esa doble experiencia en torno a su imagen: por un lado, la belleza que encandila, y que ambas artistas recrean de forma glamurosa, y, por otro, el cuerpo que asusta por su destilado de sangre y asociación letal con el esqueleto y la muerte. “Nos interesa la dualidad”, dicen. Romper con el estereotipo de la mujer bella de la que se nutre la publicidad, para que aflore su reverso oscuro como parte indisoluble de la propia mujer. “Lo femenino como concepto de belleza es algo muy vacío, por eso lo contraponemos con algo macabro”, explican estas jóvenes artistas.

De manera que el esqueleto, tan presente en su obra, les sirve para mostrar esa parte macabra de lo femenino, al tiempo que desembraga lo siniestro para que aparezca lo fantástico. “El esqueleto siempre lo asociamos con algo malo y es algo que tenemos dentro”, señalan, para remachar: “Lo bueno y lo malo están dentro de nosotros”. Crajes lo que hace es mantener “una conversación” entre ambos aspectos, sirviéndose en ocasiones de la imaginería religiosa cristiana. De ahí el ejemplo que ponen de María Magdalena y la Virgen María: “Socialmente siempre se entiende como la una o la otra”. Crajes ve ambos aspectos de lo femenino como partes indisociables de la mujer.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

El largo título de la exposición, ‘Accipite et manduca ex hoc omnes: hoc est enim corpus meum, quod pro vobis tradetur’, que remite a la eucaristía cristiana (Tomad y comed todos de él, este es mi cuerpo, que será entregado por todos vosotros), evoca también esa violencia que anida en lo humano desde tiempo inmemorial. Violencia sacralizada que, en el caso de Crajes, aflora desprovista de representación simbólica, para someterse a la pura ficción. “No queríamos sangre realista, sino artificial”, dicen con respecto a las lágrimas rojas de algunas de sus obras.

El rojo también lo asocian al universo del cineasta Stanley Kubrick, por el que sienten predilección. “Los óleos tienen composiciones de corte cinematográfico”, resaltan. Al igual que por Courbet, de quien hicieron una versión de su polémica obra ‘El origen del mundo’, y al igual que le sucedió al pintor también ellas sufrieron críticas ahora vía internet. “A raíz de aquello, ahora mostramos el sexo de forma más explícita”. Lo cual les lleva a manifestar cierta perplejidad: “Estamos insensibilizados ante imágenes hiperviolentas mostradas en los medios y luego ven sangre en una exposición y se escandalizan”. Como tampoco entienden el “tabú que todavía existe en torno a la sexualidad de la mujer”.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

La exposición también incluye algunos bordados (“es la primera vez”) y porcelanas con imágenes alusivas a esa sexualidad incomprendida. Crajes lo que hace es poner sobre el tapete esa incomprensión que, después de todo, remite al origen mismo de la vida. De manera que Carla Rendón y Jessica Ruiz utilizan el cuerpo femenino para rendir cuentas de esa dicotomía entre lo bello y lo siniestro, poniendo el acento en este último. “Es una exposición sobre la maldad humana”, concluyen. Una maldad diluida en ácido como agente provocador.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Salva Torres

Weegee The Famous

Weegee The Famous
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 31 de agosto, 2015

Ilustrar las páginas de sucesos con imágenes frescas más o menos truculentas, retratar el cadáver cuando todavía estaba caliente, llegar el primero a los restos del naufragio. Fue la vocación de un intrépido fotógrafo que no temía la nocturnidad ni el crimen, y armado con su cámara exploró los bajos fondos de Nueva York entre los años treinta y cuarenta.

Estamos hablando de Weegee, antropónimo de Arthur Fellin, protagonista de una muestra organizada por el III Festival Valencia Negra que se expone en el MuVIM hasta el 31 de agosto. La exposición fotográfica Weegee The Famous, compuesta por 95 imágenes de gran tamaño, resume el trabajo de pionero del fotoperiodismo, comisariada por Silvia Oviaño, de Caravan Cultura. La vida de película de este artista fue llevada al cine por Howard Franklin en el filme El ojo público.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

Con diez años, hijo de emigrantes austrohúngaros, Weegee llegó a Nueva York como Arthur Fellig en 1909. Ejerció de aprendiz de fotógrafo en las calles del Lower East Side hasta que, en 1923, empezó a trabajar en el laboratorio Acme Newspictures. Doce años después comenzó su carrera como fotógrafo independiente y, en 1938, consiguió permiso para instalar en su casa y en su coche una emisora que le permitía escuchar la frecuencia de la policía.

También adaptó el maletero de su vehículo para convertirlo en un laboratorio de revelado y positivado. Con todo ese equipamiento conseguía llegar antes que nadie a la escena del crimen y salir de allí con copias en positivo, acuñadas por detrás con la leyenda Weegee the famous, que vendía a los más importantes diarios y agencias de Nueva York y de Estados Unidos.

Sobre el antropónimo empleado por el fotógrafo hay diversas teorías. Bernardo Carrión, responsable de prensa del Festival y organizador de la muestra, recordó que Weegee en sus años de juventud trabajó en un lavadero de coches y quizá su nombre artístico haga alusión al sonido del parabrisas cuando se limpia. Según la comisaria Silvia Oviaño, surgió de la afición de Weegee por el espiritismo y por el juego de la Ouija, cuya pronunciación se asemeja con el nombre escogido por el personaje.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

“Weegee le tomó el pulso a la ciudad”, dijo Oviaño en la inauguración de la muestra. “Fue uno de los precursores de la inmediatez periodística al instalarse en su vehículo un laboratorio de revelado y un receptor para escuchar la emisora de la policía. Esta circunstancia le permitía llegar a los lugares críticos, antes incluso que la policía.

Como una auténtica pesadilla de los actuales CSI, su gusto por la estética le llevaba a retocar las escenas de los crímenes e incluso a modificar la posición de los cadáveres para lograr una mejor composición fotográfica.  Otra de sus máximas era contextualizar las imágenes que servían de decorado a la escena del crimen, y prefería tomar una fotografía lejana que permitiera observar el entorno antes que un primer plano de un cuerpo ensangrentado.

“Desde medianoche hasta la una, escuchaba todas las llamadas que hacían sobre mirones en las azoteas y en las escaleras de incendios de las habitaciones de enfermeras. De una a dos, los que se resistían a dejar los últimos delicatessen abiertos. De dos a tres, accidentes de coche e incendios. A las cuatro cerraban los bares y los chicos estaban achispados por las bebidas. Los camareros gritaban ‘estamos cerrando’, pero los clientes se negaban a salir… Los chicos de azul los escoltaban hasta la salida y luego entraban ellos para tomar algunas copas a oscuras en los cuartos de atrás. Después, de cuatro a cinco, venían las llamadas por robos y rotura de escaparates”, solía explicar Weegee cuando alguien le preguntaba cómo transcurría su jornada laboral. También alardeaba sobre la importancia de sus retratos: “Aunque figure entre los enemigos públicos número uno de la lista del FBI, ningún malhechor alcanza su consagración hasta que yo lo haya fotografiado”.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

De Nueva York a Hollywood

Durante la década de los cuarenta su prestigio creció. En 1941, la Photo League de Nueva York organizó su primera exposición bajo el título Murder is my business, y en el 43 el MOMA adquiere cinco fotografías suyas para la muestra Action Photography. En 1945, publica su primer libro, Naked City, al que sigue un año después Weegee’s People. A finales de 1948 se muda a Hollywood, donde Naked City se convierte en una película y produce su primer documental, Weegee’s New York. Fruto de su estancia en la cuna del cine es el libro Naked Hollywood. A finales de los 50 Weegee es ya un afamado artista que recorre el mundo dando conferencias. Murió en Nueva York en 1968.

La obra de Weegee, donada por su viuda al ICP de Nueva York, se encuentra en la colección de numerosos museos de todo el mundo y ha servido de inspiración a artistas como Diane Arbus, Andy Wharhol o Stanley Kubrick. No solo incluye escenas de sucesos, sino también instantáneas que atestiguan el modo de vida de los habitantes de la Gran Manzana en actividades de asueto: en el cine, en el teatro o en bares y todo tipo de locales, muchos de ellos marginales. También el cine se ha sentido atraído por sus imágenes y su vida; Howard Franklin dirigió en 1992 El Ojo Público, una película basada en su personaje protagonizada por Joe Pesci.

Una mirada muy personal

En tiempos en los que en el mundo de la prensa aún se valoraba la primicia y la exclusiva, Weegee logró sorprender infinidad de veces con sus fotografías descarnadas tomadas segundos después de haber ocurrido el suceso. Sus imágenes, directas, sorprendentes y con una mirada muy personal, captaron momentos dramáticos de los neoyorquinos. Para rebajar su descarnado realismo, solía trabajar en el laboratorio con una iluminación lateral que él mismo llamó “estilo Rembrandt”.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©weegee-caravan.

Bel Carrasco

Eyes Wide Shut, la infidelidad a debate

Cinefórum sobre Eyes Wide Shut
Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana
C / Alberique, 35. Valencia
Jueves 18 de junio, a las 19.30h

Eyes Wide Shut (en Hispanoamérica Ojos bien cerrados) es el decimotercer largometraje dirigido por Stanley Kubrick, protagonizado por Tom Cruise y Nicole Kidman y estrenado en 1999. Fue la última película de Kubrick, así como su obra póstuma, ya que el director murió pocos días antes de poder acabar el montaje definitivo. Está basada en la novela Relato soñado, de Arthur Schnitzler, y su guión fue escrito por el mismo Kubrick y Frederic Raphael.

Fotograma de Eyes Wide Shut, de Stanley Kubrick. Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana.

Fotograma de Eyes Wide Shut, de Stanley Kubrick. Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana.

Hasta aquí la introducción de la película en torno a la cual el Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana organiza el jueves 18 de junio un cinefórum que tiene por objetivo “analizar la película desde distintos enfoques psicológicos, técnicos y musicales, la tortura de los celos, la infidelidad, la seguridad del matrimonio frente a los peligros del sexo furtivo, lo onírico y lo real, el drama psicosexual…”, según explica el Colegio en su web.

Para desentrañar lo que encierra Eyes Wide Shut, que gira en torno a las confesiones sexuales de una pareja tras acudir a una fiesta y las consecuencias que traen consigo ciertas revelaciones secretas, el Colegio de Psicólogos reúne a una serie de expertos. Los encargados del análisis de la obra póstuma de Kubrick son: Begoña Siles, profesora agregada de la Universidad CEU Cardenal Herrera; Daniel Gascó, crítico de cine; Ricardo Bonet, licenciado en Filosofía por la Universidad de Valencia; Francisco Campos, psicólogo clínico y psicoanalista, y Óscar Cortijo, vicedecano del Colegio.

Fotograma de Eyes Wide Shut, de Stanley Kubrick. Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana.

Fotograma de Eyes Wide Shut, de Stanley Kubrick. Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana.

Stanley Kubrick narra en Eyes Wide Shut el extraño trayecto de Bill Harford (Tom Cruise), médico que ha vivido de manera acomodaticia pero que, tras la confesión por parte de su mujer Alice (Nicole Kidman) de un deseo secreto, se verá envuelto a lo largo de una noche en una serie de aventuras y amenazas. Los sueños ocupan un lugar fundamental en la película, ya que son los que permiten aflorar los auténticos deseos de Alice (Albertine en la novela de Schnitzler), a partir de los cuales su marido detecta ciertas lagunas en su vida matrimonial.

Como apunta Luis Martín Arias, en el ‘Escritos’ dedicado a Kubrick, “las eternamente fracasadas aventuras sexuales del marido revelan –como sucesión de actos fallidos- su propia inseguridad sexual, sus dudas respecto a ser capaz de satisfacer lo que se demanda desde el lado de lo femenino”. De ahí que su doble recorrido nocturno sea, según Martín Arias, “también una búsqueda de reafirmación de su propia identidad, la cual es inseparable de la crisis que cierto fracaso sexual ha hecho emerger”.

Fotograma de Eyes Wide Shut, de Stanley Kubrick.

Fotograma de Eyes Wide Shut, de Stanley Kubrick.

En las malas relaciones de Stanley Kubrick con su padre, médico que siempre deseó que su hijo ejerciera su misma profesión, diversos comentaristas de su obra fílmica han visto un condicionamiento biográfico que se habría reflejado en su cine, tal y como señala el propio Martín Arias. “De tal modo que se ha mencionado con insistencia la ausencia de la figura paterna en muchas de sus películas”, destacando en este sentido El resplandor, “donde la disolución del núcleo familiar corre a cargo de un monstruoso padre enloquecido”.

Fotograma de Eyes Wide Shut, de Stanley Kubrick.

Fotograma de Eyes Wide Shut, de Stanley Kubrick. Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana.

Los carteles biográficos de Cinema Jove

30 Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Cartel del festival: Amadeo Castroviejo y Roser Miquel (Casmic-LAb)
Del 19 al 26 de junio de 2015

La historia de los carteles del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove, organizado por CulturArts, es la historia misma de su espíritu, de su trayectoria y de su evolución. Y grandes artistas como Pablo Llorens, MacDiego, Paco Roca o el estudio Casmic-Lab, que firma el cartel de la 30ª Edición que se celebrará del 19 al 26 de junio, forman parte de ella.

En la imagen de este año, Amadeo Castroviejo y Roser Miquel (Casmic-Lab), han querido representar la alquimia “porque creemos que tanto el Festival como el cine en sí son procesos mágicos donde entran en juego muchos factores”, afirman los diseñadores.

Fue en el año 2007 cuando estos dos creativos se presentaron por primera vez a la selección del cartel de Cinema Jove. Desde entonces, Amadeo y Roser han plasmado, a través de sus ilustraciones, la filosofía del Festival en cada edición. “Cinema Jove tiene un espíritu fuerte, dinámico y alegre. Tiene una energía muy especial y siempre es un reto representarlo”. No en vano, los carteles de estos dos jóvenes diseñadores gráficos valencianos han sido premiados internacionalmente.

Cartel de J. Ballester del Cinema Jove de 1991. Cortesía del Festival.

Cartel de J. Ballester del Cinema Jove de 1991. Cortesía del Festival.

A lo largo de la historia del Festival, grandes artistas de nuestra Comunidad han sido los encargados de desarrollar y crear su imagen atendiendo al alma de cada edición. De esta manera, en 1991, el artista J. Ballester crea un cartel en el que aparecen grandes directores de la historia del cine ante la atenta mirada de un niño, representando así, la línea de formación que caracterizaba y caracteriza al Festival.

Destacan también los carteles de Pablo Llorens, ganador de dos premios Goya por sus labores en animación, que ilustraron Cinema Jove con su sello inconfundible desde el año 92 hasta el 96.

Cartel del Cinema Jove de 1997 obra de MacDiego. Cortesía del Festival.

Cartel del Cinema Jove de 1997 obra de MacDiego. Cortesía del Festival.

En el año 1997, José Luis Rado entra como director del Festival y, con este cambio, se quiso dar también otro aire a su imagen. Se realiza el encargo al diseñador gráfico MacDiego. Él dio forma y vida al logotipo insignia que representa un ojo con dos pupilas. Un motivo surrealista que refleja perfectamente esa mirada inquieta, inconformista y diferente que tienen los cineastas y espectadores del Festival. Además, en ese momento las Lunas de Valencia, diseñadas también por MacDiego, ya aparecen como la imagen del premio, y así se hace patente en la tipografía del cartel.

En 2001, el cartel, diseñado por Erique Villalba, está inspirado en la película ’2001: Una Odisea en el espacio’, de Stanley Kubrick. Somnis Animació realizó en 2002 el cartel con un juego al público para que adivinaran a qué película hacía referencia. En ese momento fue ‘M’, de Fritz Lang. En 2003 hace referencia a ‘Blade Runner’, de Ridley Scott, y, al año siguiente, a ‘La ventana indiscreta’ de Alfred Hitchcock, con diseño de Remi Hueso.

En el 20º aniversario de Cinema Jove se encarga de nuevo la imagen a MacDiego, que a su vez le pasa el testigo a Paco Roca. En ese momento, se toma como idea las efigies de los directores que pasaron por el Festival transformándolos en cíclopes de dos pupilas. Idea que continuó en la Edición siguiente pero, en esa ocasión, diseñadas por Cento Yuste por encargo del propio MacDiego.

Cartel obra de Casmic-Lab para el Cinema Jove de 2007. Cortesía del Festival.

Cartel obra de Casmic-Lab para el Cinema Jove de 2007. Cortesía del Festival.

En 2007 entra ya el estudio de diseño Casmic-Lab. En este primer cartel se representó la idea de los superhéroes con el estilo pop que les caracteriza. Esta imagen fue elogiada por grandes profesionales como Kyle Cooper, diseñador de los títulos de crédito de películas como ‘Seven’ (David Fincher, 1995), ‘Spider-Man’ (Sam Raimi, 2002), ‘Misión Imposible’ (Brian de Palma, 1996) o ‘Donnie Brasco’ (Mike Newell, 1997).

Al año siguiente se cumplían 40 años del mítico Mayo del ’68, año en el que, con motivo de las algaradas y revoluciones callejeras, los cineastas franceses paralizaron el festival de Cannes. Cinema Jove albergó el ciclo ‘Can(nes)celled’, en el que se proyectaban las películas que no se pudieron ver en la ciudad francesa.

Casmic-Lab, buscando un motivo asociado a la época, ideó para el cartel un caleidoscopio con la imagen de los homenajeados de ese año y los directores de algunas las películas del ciclo (Richard Lester, Jirí Menzel o el productor Elías Querejeta). Como anécdota, Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, recuerda que “con el cartel ya hecho, Casmic-Lab se interesó por saber cuál era la imagen que representaba al festival de Cannes del ’68 y para sorpresa de todos también contenía un caleidoscopio”.

Cartel del Cinema Jove de 2009, obra de Casmic-Lab. Cortesía del Festival.

Cartel del Cinema Jove de 2009, obra de Casmic-Lab. Cortesía del Festival.

En 2011, el estudio de diseño convirtió a Valencia en una ciudad-proyector en el que partes y elementos arquitectónicos de la ciudad se transformaban en piezas de una máquina de cine. Una piñata gigante, creada ex profeso con técnicas clásicas de cometa y origami japonés, fue la imagen del cartel de la 28ª Edición.

“Cinema Jove es una oportunidad para el espectador de acercarse a los directores, actores y profesionales del mundo del celuloide; es también un punto de encuentro entre los profesionales del sector, y sobre todo una oportunidad para el público de ver películas de gran calidad. Durante los días del Festival se suceden momentos y encuentros muy especiales que darán como fruto futuros proyectos. Buscando la mejor forma de plasmar esos momentos, se nos ocurrió la idea de construir una piñata de papel y decidimos que su contenido debería tener un carácter de piedra preciosa porque eran momentos y películas muy valiosas”, afirman Casmic-Lab.

En esta 30ª Edición, han querido unir los conceptos de la experimentación, los cambios, el proceso intelectual pero también físico, y los han hecho confluir dentro de un canal que se convierte en objetivos que, a su vez, acaban siendo dos manos haciendo el gesto de encuadre. Un ojo, que nos mira fijamente, es el objeto central del póster.

Para ello, se han inspirado en libros antiguos de ciencia, de anatomía, de física, también místicos y de alquimia “para ver cómo representaban la esencia del cambio a través de dibujos” ya que, para Amadeo y Roser, uno de los mayores retos del cartel de esta edición “ha sido encontrar la forma de que todo esto estuviera representado pero que a su vez fuera sencillo y coherente”.

Cartel del 30 Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove. Cortesía del Festival.

Cartel del 30 Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove. Cortesía del Festival.

Mad Max: Giro al infierno

Mad Max: Furia en la carretera, de George Miller
Con: Charlize Theron, Tom Hardy, Nicholas Hoult, Hugh Keays-Byrne, Zoë Kravitz

Habíanle encerrado en contra de su voluntad debido a su condición de esclavo. Le ofrecieron una mujer como divertimento pero le negaron intimidad. El ‘Espartaco’ de Kubrick (1960) asía con fuerza los barrotes de su celda y gritaba, con rabia primero y con tristeza después, que no era un animal. “Tampoco yo”, respondía ella.

Sería absurdo afirmar que el sentimiento que genera esta frase en ‘Espartaco’ es el mismo que despiertan las Reproductoras del dictador Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne) en Max Rockatansky (Tom Hardy). En primer lugar, porque el solitario, lacónico y traumatizado policía, únicamente desea recuperar su libertad sin importarle el resto –aunque finalmente cambie de parecer− y, en segundo lugar, porque Max no es el verdadero protagonista, sino Imperator Furiosa (Charlize Theron).

Tom Hardy en un fotograma de 'Mad Max: Furia en la carretera', de George Miller.

Tom Hardy en un fotograma de ‘Mad Max: Furia en la carretera’, de George Miller.

El gran acierto de la última película de George Miller consiste, precisamente, en ese giro. Por supuesto, más allá del aire ecologista con el que cuenta la mayoría de las películas postapocalípticas, persiste la crítica a un totalitarismo feroz que domina los recursos naturales necesarios para la subsistencia de la humanidad, la cual queda reducida a mero producto útil para el sistema.

Ahora bien, la novedad estriba en quién ejecuta la revolución que permite el cambio, en quién exilia esa cosificación y derroca el antiguo régimen permitiendo el empoderamiento de quienes habían permanecido en la esclavitud tanto narrativa como cinematográfica.

'Mad Max: Furia en la carretera', de George Miller.

‘Mad Max: Furia en la carretera’, de George Miller.

No cabe duda de que los escasos y breves momentos de calma frente a la velocidad extrema de la película, la puntería en el apartado musical –ese guitarrista infernal al que amarán los metaleros−, lo cuidado del atrezo, y esos paisajes simbolistas de fondos yermos a lo Delvaux, Khnopff, Spilliaert o Kubin, resultan grandes virtudes de ‘Mad Max’.

Sin embargo, esta cuarta entrega trascenderá por Furiosa y el papel concedido a las mujeres –de todas las edades y en todos los estados−, mucho más cercano a los de Sara O’Connor y la teniente Ripley que al tradicionalmente otorgado por las testosterónicas películas de acción.

Desconocemos si Miller o sus guionistas escuchaban el ‘Woman is the Nigger of the World’ de John Lennon o se hallaban bajo la influencia de Beavouir mientras diseñaban la nueva ‘Mad Max’; en cualquier caso, se agradece el viraje.

Charlize Theron en un fotograma de 'Mad Max: Furia en la carretera', de George Miller.

Charlize Theron en un fotograma de ‘Mad Max: Furia en la carretera’, de George Miller.

Tere Cabello

 

Arte y literatura en el Cine d’Estiu del Carmen

Cine d’Estiu
Claustro Gótico del Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Del 18 de julio al 30 de agosto
Entrada gratuita. 22.00 horas

La película ‘Los amantes de Montparnasse’, de Jacques Becker, sobre la vida del afamado pintor Amadeo Modigliani inaugura la tercera edición del Cine d’Estiu en el Centro del Carmen de Valencia. En esta ocasión, el ciclo se centrará en películas de arte y literatura que acoge el claustro gótico del antiguo convento, al aire libre y de forma gratuita.

Fotograma de 'Los amantes de Montparnasse', de Jacques Becker, en el Cine d'Estiu del Centro del Carmen.

Fotograma de ‘Los amantes de Montparnasse’, de Jacques Becker, en el Cine d’Estiu del Centro del Carmen.

Cada viernes y sábado, desde el 18 de julio al 30 de agosto, el Consorcio de Museos proyectará 14 películas basadas en la vida y obra de artistas, así como novelas que han sido trasladadas a la gran pantalla. A ‘Los amantes de Montparnasse’ le seguirán títulos como ‘La Banda Picasso’, de Fernando Colomo, dedicada al autor malagueño; ‘La Pasión de Clamille Claudel’ (Bruno Nuytten), sobre la escultora del siglo XIX Clamille Claudel, musa de Rodin, y ‘Renoir’ (Gilles Bourdos), sobre el autor impresionista francés.

Fotograma de 'La pasión de Camille Claudel', de Bruno Nuytten, en el Cine d'Estiu del Centro del Carmen.

Fotograma de ‘La pasión de Camille Claudel’, de Bruno Nuytten, en el Cine d’Estiu del Centro del Carmen.

Este año se incluye un conjunto de películas de género bélico coincidiendo con el aniversario de la I Guerra Mundial, con títulos como ‘Senderos de gloria’, de Stanley Kubrick, o ‘La Gran Guerra’, de Mario Monicelli. Además, dentro de las películas de arte, se ofrecerá un pequeño guiño a la conmemoración del IV Centenario de El Greco con la película ‘El Caballero de la mano en el pecho’, de Juan Guerrero Zamora.

Previamente a cada película, habrá una breve presentación que introducirá a los espectadores en la obra de los artistas y los enmarcará en el entorno de la época. El profesor y guionista valenciano, Javier Bosch, será el encargado de presentar los filmes. Bosch es Master en Guión Cinematográfico por la UAB, y ejerce como profesor, asesor y guionista. Actualmente se encuentra preparando una película documental sobre la vida en los años de la Siderurgia de Altos Hornos en el Puerto de Sagunto.

Fotograma de 'La Banda Picasso', de Fernando Colomo, en el Cine d'Estiu del Centro del Carmen.

Fotograma de ‘La Banda Picasso’, de Fernando Colomo, en el Cine d’Estiu del Centro del Carmen.

‘Los amantes de Montparnasse’ muestra los últimos años de vida del pintor Amadeo Modigliani y de su joven amante, la estudiante de pintura Jeanne Hébüterne. Hoy día admirado, reconocido y muy cotizado, Modi (como le llamaban sus amigos) no vendió prácticamente un sólo cuadro antes de su muerte.

Dirigida por Jacques Becker en 1958, ‘Los amantes de Montparnasse’ propone un acercamiento naturalista, intenso, atmosférico y romántico a la vida del pintor más que estrictamente biográfico. Becker realiza un retrato veraz de la vida bohemia, el amor trágico y la ciudad, temas y ambientes que le eran afectos desde ‘París Bajos Fondos’ (Casque D’or, de 1952).

Kirk Douglas en un fotograma de 'Senderos de gloria', de Stanley Kubrick, en el Cine d'Estiu del Centro del Carmen.

Kirk Douglas en un fotograma de ‘Senderos de gloria’, de Stanley Kubrick, en el Cine d’Estiu del Centro del Carmen.

Lleva la trágica vida de Modigliani a su terreno con una dirección sobria pero envolvente y, sin dejar de ser fiel a la vida real del artista, elude los detalles que no sirven propósito de su película: realizar un retrato no sólo de Modigliani sino también de la misma condición del artista moderno ante la comercialización del arte. Un retrato, a su vez, del hombre y de la mujer ante la crueldad del mercado.

La progresión dramática de la película va in crescendo, golpe a golpe, y es impensable sin la inspirada interpretación de Gérard Philipe, Lilli Palmer y Anouk Aimée. Imposible olvidar, igualmente, la intervención de Lino Ventura como el oportunista y malvado tratante de arte Morel.

Christa Théret en un fotograma de 'Renoir', de Gilles Bourdos, en el Cine d'Estiu del Centro del Carmen.

Christa Théret en un fotograma de ‘Renoir’, de Gilles Bourdos, en el Cine d’Estiu del Centro del Carmen.

El resplandor y su siniestra habitación 237

El resplandor, de Stanley Kubrick. Debate moderado por Oscar Cortijo. Ponentes: Begoña Siles, Francisco Santolaya, Pedro Lainez, Ricardo Bonet y Daniel Gascó

Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

C / Alberique, 35. Valencia

Viernes 24 de mayo, a las 19.30 horas

El resplandor, la magnífica película de Stanley Kubrick realizada en 1980, lleva implícito en su título esa cegadora luz, tras la que luego veremos que se esconde una experiencia traumática. Suele ocurrir, como apuntó Freud, que lo que expulsamos por la puerta de la razón, entra luego por la ventana del inconsciente. O lo que viene a ser lo mismo: la negación de ciertos hechos suele conllevar inesperados y muchas veces crueles retornos. Es lo que sucede en El resplandor, donde cierto pasado traumático, que se quiso velar, irrumpe con siniestra violencia.

Desde un principio nos lo advierten: el Hotel Overlook está construido sobre un cementerio indio, que ya fue objeto en su día de dura y encarnizada controversia. No sólo eso, en la habitación 237 del propio hotel tuvo lugar un terrible suceso: un padre perdió la razón y asesinó con un hacha a su mujer y sus dos hijas. Nada de todo ello impide a Jack Torrance (Jack Nicholson) aceptar el trabajo de regentar a solas el espacio, junto a su mujer Wendy (Shelley Duvall) y su hijo Danny (Danny Lloyd), durante el duro invierno. Y no lo impide porque, de hecho, el propio Jack llega a ese hotel queriendo poner distancia con su pasado: sabremos que cierta energía incontrolable le martiriza.

Imagen de la Habitación 237 de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

Imagen de la Habitación 237 de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

Todos esos pasados juntos y revueltos, toda esa violencia mal encauzada, irán desencadenando la locura de Jack, fruto de su incapacidad para transformar la energía (auto)destructiva en caudal más fecundo. De hecho, será incapaz de escribir el libro al que dedica buena parte de su tiempo en el hotel. En su lugar, la repetición incesante de una misma frase: “All work and no play makes Jack a dull boy”. La traducción española dejó en “No por mucho madrugar amanece más temprano”, lo que en el inglés original resulta mucho más elocuente: “Sólo trabajo y nada de juego hacen de Jack un chico gris”. De cualquier manera, lo importante es subrayar la impotencia creativa de Jack, ligada a su manifiesta violencia.

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

En el centro mismo de la película, en su ecuador, se halla una secuencia ejemplar. Aquella en la que Jack descubre, entrando en la habitación 237, a una bella mujer desnuda saliendo del baño. Cuando la abrace, el placer inicial dará paso a la repulsión por ese cuerpo de repente envejecido y masacrado. Lo bello y lo siniestro: el resplandor y la muerte. Cuanto acontece en la película tiene mucho que ver con ello: con ese cuerpo de mujer deseable, al tiempo que causante de un terror angustioso.

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la CV

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la CV

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la CV

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la CV

A Jack el resplandor de ese cuerpo le seduce, magnetizado por su presencia allí donde cierto crimen tuvo lugar. Es decir, allí donde la sangre fue abundantemente derramada, comparece esa mujer cuya desnudez vela el fondo criminal de la habitación 237. Jack acude a su encuentro para descubrir impotente la transformación de ese cuerpo inexplicablemente marchito. De manera que lo que iba a ser un satisfactorio encuentro sexual, se torna lacerante pesadilla. O lo que viene a ser lo mismo: el encuentro sexual, lejos de consumarse, da pie a otro encuentro menos amable y más cercano a lo real de la muerte.

Imagen de El resplandor, Stanley Kubrick

Imagen de El resplandor, Stanley Kubrick

Imagen de El resplandor. Stanley Kubrick

Imagen de El resplandor. Stanley Kubrick

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

Jack se pasará el tiempo intentando escribir un libro. Dijo que aprovecharía tanto tiempo en soledad para hacerlo. He ahí su deseo. Pero cierto exceso de energía, proveniente de un pasado que le llevará a esa habitación criminal y al laberinto donde conocerá la muerte, se lo impide. La máquina de escribir no escupirá más que una sola y machacona frase: “All work and no play makes Jack a dull boy”. Frase que, además de la traducción ya señalada, podría interpretarse así: “Sólo trabajo sin obra final hace de Jack un chico gris”. Porque play puede ser sin duda juego, pero también obra dramática o relato, algo que no conseguirá Jack, atrapado en el sinsentido de un tiempo pasado. El mismo que cerrará la película, con esa fotografía fechada un 4 de julio de 1921, con Jack en el centro de la imagen. Ninguna salida posible en El resplandor, que no sea la circular y siniestra muerta. 

Imagen final de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

Imagen final de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

 

 Salva Torres

¡Cuidado con el dedo de Esteban Pastorino!

Esteban Pastorino
Kir Royal Gallery
C / Reina Doña Germana, 24. Valencia
Hasta el 12 de mayo

Suele ocurrir: prendados de la sorpresa técnica, vendamos los ojos a la gozosa contemplación estética. Es lo que un proverbio zen resume de la siguiente manera: “Cuando el sabio señala la luna, el tonto mira al dedo”. Que es lo que nos puede pasar ante las imágenes del fotógrafo argentino Esteban Pastorino (Buenos Aires, 1972). Encandilados con su destreza técnica, ésa que le ha llevado a poseer el Guinness de los Records por haber creado el negativo fotográfico más largo del mundo, podemos dejar de percibir sus fantasmales y enigmáticas vistas. Kir Royal Gallery nos muestra estos días en su espacio de Valencia esa combinación de objetividad científica y subjetividad artística.

Lo hace con una serie de fotografías panorámicas entre metacrilatos e iluminadas por detrás, en las que Pastorino, valiéndose de sus estudios de ingeniería mecánica, recoge vistas insospechadas de grandes urbes con su cámara de dos objetivos. Jorge López, director artístico de la galería, resalta la “toma panorámica única de 360º con cámara analógica”, que Esteban realizó en el Old Town de Pekín. Algunos han intentado probar, sin demasiada fortuna, la manipulación de semejante fotografía mediante photoshop. Nada de eso: Pastorino se las ingenia para lograr técnicamente tamaña panorámica.

Esteban Pastorino. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery

Esteban Pastorino. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery

De una u otra forma, lo repite en ciudades como Nueva York, Washington, Tokio o Buenos Aires. Y en todas ellas, la sorpresa inicial por tan alargadas visiones de la realidad, por efecto del increíble movimiento de traslación de su cámara, va dejando paso al fantasmagórico paisaje que emerge una vez superada la admiración técnica. Es como si el ojo de la famosa computadora Hal 9000, con la que Kubrick impresionó en su odisea espacial, adquiriera de pronto un sentimiento insospechado a su cualidad mecánica.

La cámara fotográfica y el propio cinematógrafo son instrumentos nacidos al servicio de la ciencia, cuya curiosidad abrió enseguida la puerta de la subjetividad artística. Las imágenes de Esteban Pastorino guardan esa estrecha relación. Tienen su origen en la habilidad e inventiva del ingeniero mecánico que Pastorino lleva por fuera, para enseguida convertirse en extrañas instantáneas fruto del artista que lleva dentro.

De manera que lo que finalmente vemos, una vez saltada la valla de la espectacularidad técnica, es ese mundo de espectros y sombras que Máximo Gorki vio igualmente, tras esa primera impresión de realidad que le produjo el cinematógrafo de los Lumière. Jorge López lo explica muy bien, fijando su atención en una de las panorámicas de Pastorino, al observar el contraste entre lo fijo y lo móvil: “Hay un barrido de los objetos más estables, mientras los móviles aparecen perfectos”. He ahí la fantasmagoría a la que alude Gorki, una vez traspasado el umbral de la invención técnica. No les queda mucho tiempo, pero cuando vayan a Kir Royal fíjense en el reflejo de esa imágenes y tengan mucho cuidado con el dedo, sin duda perfecto, con el que Esteban Pastorino monta su cámara.

Salva Torres.