EVA: vidas cruzadas

E.V.A., de T de Teatre, dirigida por Julio Manrique
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Días 5 y 6 de mayo de 2018

Obra de teatro, obra de arte. Escala visual analógica del dolor, ‘E.V.A.’ trata de medir el desconsuelo, la vida que golpea a través del tiempo que pasa sin detenerse, aunque a veces te gustaría; de los sueños que dejamos marchar, los sueños que alguien un día nos arrebataron, la desorientación, la crisis vital, el rumbo mal escogido, el arrepentimiento, el amor.

Escena de E.V.A., de T de Teatre. Foto: Lorena Riestra

Escena de E.V.A., de T de Teatre. Foto: Lorena Riestra

La mirada retrospectiva al colegio de cuatro mujeres que se acercan a los 50 años de edad y siguen buscando el equilibrio del dolor, con heridas abiertas sin cicatrizar, con emociones encontradas, de acciones voluntarias e inconscientes cuando se es adolescente y que puede determinar el destino de una persona.

E.V.A. de T de Teatre. Foto: Lorena Riestra

E.V.A. de T de Teatre. Foto: Lorena Riestra

‘E.V.A.’, creada por Marc Artigau, Cristina Genebat y Julio Manrique, te atrapa desde el primer momento. La compañía T de Teatre, que celebra 25 años de historia, consigue ampliar el radio de visión de un amplio público expectante en el teatro Rambleta de Valencia, con un magistral montaje en el escenario donde nos abrieron las entrañas del mismo para mostrar color y proyección. La gran obra dirigida por Julio Manrique fue proporcionalmente interpretada por el elenco de actores y actrices Rosa Gómiz, Carmen Plà, Albert Ribalta, Jordi Rico, Ágata Roca, Marta Perez y Carolina Morro.

Conmovedora y reflexiva, ‘E.V.A.’ es una función tragicómica con claro sello de la casa por parte de esta particular compañía de teatro. Acepta el placer y acepta el dolor (T de teatre) https://www.youtube.com/watch?v=kx_rZ_DN2pY

E.V.A., de T de Teatre. Espai Rambleta.

E.V.A., de T de Teatre. Espai Rambleta.

Raúl Bartleby

Las decadencias visuales de Kolo en Hygiene

‘EXPO KOLO’, de Kolo
Hygiene Centro de Operaciones Artísticas
Pintor Domingo 18 bajo, Valencia
Del 12 al 31 de mayo de 2018
Inaguración: sábado 12 de mayo a las 19:00

Una vez más, Kolo nos sorprende con una colección de creaciones que aúnan su maestría en el trazo, sencillo y contundente, con esa vida interior propia, rica en vivencias, anécdotas y emociones.

Se trata de un conjunto de obras realizadas entre 2017 y 2018 con distintas técnicas, donde el juego del color adquiere protagonismo para reflejar ambientes urbanos en apariencia vistosos, pero que dejan en el observador un regusto amargo de decadencia. Aquí reside la maestría del autor, capaz de aunar ambas percepciones con abrumadora eficacia.

Imagen de una de las obras que forman parte de 'EXPO KOLO', del artista Kolo. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de una de las obras que forman parte de ‘EXPO KOLO’, del artista Kolo. Fotografía cortesía del autor.

Los personajes de esta colección muestran rostros heridos, de miradas perdidas hacia dentro, rostros que invitan a pensar, a ahondar en la causa del dolor, y uno podría permanecer horas frente a ellos, adentrándose en estos mundos recubiertos por una capa de superficialidad que dulcifica sus particulares tragedias.

Y lo que trasluce en todos ellos es su soledad en el gran collage de la sociedad. Amores artificiales, corazones rotos, tristes caperucitas que se preguntan por dónde andará su lobo, mujeres quedas, detenidas en la ausencia de esperanza, y el terrible miedo al folio en blanco, a la vida en blanco, a la inexistencia antes y después de la muerte.

Resulta difícil permanecer impasible ante el zarpazo de realidad al que nos somete Kolo, con aparente inocencia. El visitante no saldrá indemne; pero ahí reside el arte y este es el mérito del artista, su capacidad de agitar lo que estaba dormido o en coma.

Una deliciosa e inolvidable experiencia.

Imagen de una de las obras que forman parte de 'EXPO KOLO', del artista Kolo. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de una de las obras que forman parte de ‘EXPO KOLO’, del artista Kolo. Fotografía cortesía del autor.

La exposición se inaugura en Hygiene Centro de Operaciones Artísticas el sábado 12 de mayo, a las 19:00, y basta mirar el programa para adivinar que el acto será una fiesta:

Lectura poética a cargo de Alex Badal, con Monty a la guitarra.
Comedia teatral de Vicente Marco que actuará junto a Dolores García.
Y acompañando ambos microeventos, la ‘PINTURA EN VIVO’ de Kolo.

¿Se puede pedir más?

Sí. Se puede pedir un rosadito fresquito, que en este caso correrá a cargo del GRUPO COVIÑAS, completando un acto al que no puedes faltar.

Imagen de una de las obras que forman parte de 'EXPO KOLO', del artista Kolo. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de una de las obras que forman parte de ‘EXPO KOLO’, del artista Kolo. Fotografía cortesía del autor.

 

 

La dificultad de ser uno mismo

Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 26 de marzo de 2017

“Todo arte procede de terroríficos fracasos y terroríficas necesidades que tenemos. Trata de la dificultad de ser uno mismo”. Lo dice Louise Bourgeois en la antesala de la exposición ‘Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú’, que sin duda es aplicable al propio artista homenajeado por el IVAM. “Algunos creen que el arte es una forma de entender el mundo. En mi caso, siempre fue la manera de no entenderlo, de no oírlo”, comenta Espaliú en esa misma antesala. De manera que Espaliú persona y Espaliú artista se dan la mano en esa obcecación por hacerse un hueco en un sistema social “impuesto del que estamos excluidos [los homosexuales] con el que nada tenemos que ver”, apostilla.

Círculo íntimo. El Mundo de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

Círculo íntimo. El Mundo de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

José Miguel Cortés, director del IVAM, resumió el quehacer artístico de Espaliú, ligado a su intensa vivencia personal, como atravesado por “una profunda soledad”. Soledad que atraviesa las 75 obras expuestas en la Galería 1 a modo de círculo, que arranca con referencias a Bourgeois, Cristino de Vera, Robert Mapplethorpe, Marcel Mariën o Joan Brossa, y finaliza con las jaulas que evocan de nuevo a Bourgeois y sus celdas, sin caer en lo siniestro de la artista francesa. “No tiene una visión pesimista, sino que habla de la capacidad de liberación del ser humano”, explicó Cortés.

Fallecido prematuramente a causa del sida con tan sólo 38 años, Pepe Espaliú (1955-1993) hizo de la enfermedad no un estigma, sino un acicate para reivindicar mediante el arte (“mi gran coartada”) su “diferente forma de ser y de amar”, como señaló el propio artista. Diferencia de la que se empapó su corta pero intensa trayectoria, caracterizada por lo “poético y reivindicativo”, subrayó Cortés. Reivindicación más que política “micropolítica”, porque, según precisó el director del IVAM, Espaliú se centró en lo que afecta a nuestras vidas, “pero no de un modo panfletario”. “No grita, sino que lo dice todo con silencios y soledades”, agregó Cortés.

Rumi, de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

Rumi, de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

La celebración del Día Mundial del Sida (1 de diciembre) y la inauguración de la muestra de Pepe Espaliú no fue pura coincidencia, sino un acto premeditado de homenaje del IVAM a su figura. “Entendemos que su obra no está circunscrita al sida, sino que se refiere a cualquier enfermedad” y al dolor “ya sea físico o psicológico”. Por eso  hay muletas, que lejos de sostener el cuerpo malherido dificultan su andadura dada la pesadez de la pieza, máscaras y caparazones, a modo de refugio frente a esa sociedad “que no nos concierne”, escribe el artista, ni políticamente ni desde el modelo religioso reaccionario contra la homosexualidad.

“Extraña contradicción: dibujar ausencias, definiendo así la más entera presencia”, señala Espaliú poéticamente. Ese tenso diálogo entre lo ausente y lo presente atraviesa igualmente la exposición, dibujando ese círculo en el que parece atrapado el artista que se atrevió a revelar públicamente haber contraído el sida, en unos años en que la enfermedad era objeto de oprobio. “Su obra es un canto a la libertad”, sostuvo Cortés, quien explicó el sentido de las jaulas que cierran el recorrido expositivo como fruto de un encierro siempre abierto.

Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú, en el IVAM.

Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú, en el IVAM.

En el video ‘El nido’, Espaliú se va despojando de su ropa hasta quedarse desnudo para construir en lo alto de un árbol el nido al que alude el audiovisual. Un nido apegado a la naturaleza íntima y contradictoria de un artista que veía en la desnudez cierta verdad primigenia, de ahí su malestar en la cultura. Y en ‘Carrying’, el artista es transportado en brazos por diferentes parejas de personas, en una acción reivindicativa de denuncia contra quienes marginaban a los enfermos de sida. Al final del trayecto, realizado descalzo, toma tierra mostrando su fragilidad y su fuerza, ya que en la acción desarrollada en su día en Madrid terminó abriendo con sus pies desnudos las puertas del Museo Reina Sofía donde concluía el recorrido.

Toda la obra de Pepe Espaliú se halla movilizada por esa fragilidad del individuo inadaptado socialmente, que encuentra en el arte una forma de mostrar su extrañeza, la dificultad de la que habla Bourgeois de ser uno mismo. Dificultad que, en palabras del propio Espaliú, tenía mucho que ver con el límite existencial “que siempre rondé sin conocerlo del todo”.

Tres jaulas de Pepe Espaliu. Imagen cortesía del IVAM.

Sin título (Tres jaulas), de Pepe Espaliu. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

Un alumbramiento de vértigo

Ángulos del vacío, de Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 5 de febrero de 2017

“Muy inquietante y desasosegante”, acertaron a decir dos jóvenes cuando Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda les preguntaron acerca de la instalación que recoge el título del conjunto expositivo: ‘Ángulos del vacío’. Y no es para menos. Los 16 módulos cuadrangulares, dispuestos sobre un gran espejo, iluminados como grandes luciérnagas en la noche cerrada, desconciertan. De manera que el alumbramiento de la primera instalación que juntas realizan, después de compartir estudio durante años y trayectorias por separado, resulta de vértigo. Un vértigo que asumen como parte intrínseca del propio proceso creativo.

“La verdadera herramienta del artista es la incertidumbre”, comentan. Incertidumbre nacida del mismo instante en que la comisaria Isabel Justo les propuso la realización de la que a la postre ya es su primera exposición conjunta. Y visto lo visto, exclaman: “¡No concebimos cómo no se nos ha ocurrido antes!” Lo cierto es que ahí está, invitando al espectador, en la Sala Refectorio del Centre del Carme, a perderse por el infinito túnel de geometría y luz que Sepúlveda y Ferrer construyen a modo de inquietante sueño.

Instalación de Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda en 'Ángulos del vacío'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Instalación de Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda en ‘Ángulos del vacío’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

“Queremos que el espectador se sienta inmerso en otro mundo”. Siguiendo a Paul Éluard, que dijo aquello de “hay otros mundos, pero están en éste”, las artistas ensayan en ‘Ángulos del vacío’ a sentir esa experiencia. Lo hacen sumando sus respectivos lenguajes: más geométrico, lineal, poblado de repeticiones, en el caso de Encarna Sepúlveda, y más lumínico, alentando cierta poética del vacío, en el caso de Carolina Ferrer. De ahí que, sumadas ambas visiones, a la poetisa Lola Andrés se le ocurriera el título que ha dado forma a la exposición realizada ex profeso para las salas Refectorio y Contrafuertes. Suyos son, al mismo tiempo, los poemas que acompañan la muestra.

“La instalación no tiene fin y posibilita múltiples puntos de vista”, explican a pie de obra. Esa multiplicación obedece al modo en que ha sido concebida tan enriquecedora fusión de elementos. Y en semejante marco. “Lo gótico y lo futurista conviven felizmente”. De manera que el Refectorio del Centre del Carme, al tiempo que remite a una época pretérita, se proyecta hacia delante estirando ese tiempo como suele hacerse en los mejores sueños y las peores pesadillas. “En el arte no hay propósitos, sino descubrimientos. Los artistas no sabemos lo que buscamos”, explican ambas artistas.

Esos descubrimientos, alumbrados en la exposición tras hurgar en lo desconocido (el propio ensamblaje de sus respectivas trayectorias), convierten ‘Ángulos del vacío’ en una experiencia creativa en toda regla. Experiencia ofrecida al espectador con la intención de “hacerle sentir algún tipo de emoción”. Para ello, se hace necesario, dicen, “dejarse embargar” por la instalación, que “ha de verse en soledad”. Porque Ferrer y Sepúlveda conciben así el arte, como un acto que “requiere contemplación y un ejercicio lento de asimilación”.

Carolina Ferrer (izquierda) y Encarna Sepúlveda (en el centro hablando), con José Luis Pérez Pont, director del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana, entre ambas, durante la presentación de 'Ángulos del vacío'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Carolina Ferrer (izquierda) y Encarna Sepúlveda (en el centro hablando), con José Luis Pérez Pont, director del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana, entre ambas, durante la presentación de ‘Ángulos del vacío’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Esa lentitud, en una sociedad agitada por las prisas y la “sobredosis informativa, icónica”, ya es de por sí un acto de resistencia. “Sí, pensamos que es un ejercicio de resistencia, porque te obliga a entrar en un espacio regido por otros parámetros”. Y aunque el espectador tiene siempre la última palabra, se atreven a decir: “Ojalá tuviera nuestra obra el poder de sugerir, evocar, formular preguntas” y, en última instancia, “suscitar la reflexión”. En todo caso, como dijeron los jóvenes que en ese momento observaban la instalación, “impresiona”.

Es a partir de esa impresión que la obra de Sepúlveda y Ferrer puede dar pie a la reflexión. Para ello sólo es necesario sumar el espejo, a modo de profundas aguas, la repetición de los módulos cuadrangulares, la intensa y cautivadora luz de las fluorescentes y el reflejo que producen conjuntamente la “sensación de abismo”, a la que aluden las propias artistas. Abismo hacia el mundo telúrico vertical y hacia el espacio infinito horizontal que remite al sueño o la pesadilla.

Instalación de Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda en 'Ángulos del vacío'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Instalación de Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda en ‘Ángulos del vacío’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

-¿A ti qué te sugiere?, cuestionan ahora las artistas.

-Me viene la secuencia final de ‘La dama de Shanghai’, en la que un desencajado Orson Welles dispara contra sucesivos espejos intentando matar a su antagonista reflejado en multitud de cristales. La sensación, tan contemporánea, de fractura del yo dada la dificultad para construir una identidad que ya no es uniforme.

Y vuelven a evocar la tarea del espectador, a quien corresponde interpretar su obra. “Como autoras, no disponemos de más respuestas que los espectadores”, subrayan. Además, explican que a la hora de producir son “lentas”, porque controlan mucho el proceso. Aún así, atesoran una larga trayectoria artística, representada en numerosas colecciones y jalonada de premios. Trayectorias que ahora desembocan en su primera exposición común y su primera instalación. Carolina Ferrer ya tuvo una experiencia similar antes, mientras que para Encarna Sepúlveda es su estreno, aunque no dudan a la hora de señalar el buen sabor de boca que les ha dejado tan feliz descubrimiento.

“Sí, pensamos repetir, seguir haciendo nuevas instalaciones”. Como piensan seguir ahondando en la creación: “Es lo que nos da vida”, apuntan iluminadas por la cercanía de su más reciente instalación y por la propia pasión creativa. Agradecidas por el apoyo de las empresas Cristalería Berol, Alumida, Re-habitStudio o Bodegas Chozas Carrascal, que patrocina a su vez el concierto del 20 de diciembre en la Sala Refectorio a cargo de la soprano Isabel Monar con Conchita Sánchez-Ocaña al piano, Ferrer y Sepúlveda apuntan el vértigo que les provoca cada nueva obra. Un vértigo al que no se pueden resistir.

Instalación de Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda en 'Ángulos del vacío'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Instalación de Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda en ‘Ángulos del vacío’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

“Mi novela habla de las relaciones tóxicas”

La rebelión de Penélope, de Dolores García
Editorial Versátil

Penélope trabaja en una notaría de Castellón, ha pasado la barrera de los cuarenta, tiene una hija veinteañera que la ignora y atraviesa una profunda crisis personal. Descubre que ya no ama a un marido que la ha mantenido anulada durante más de veinte años. Una mañana despierta junto al cadáver de su mejor amiga y, a través la investigación criminal dirigida por el inspector Santiago Ramírez, reconstruye su vida y los motivos que la han conducido hasta una encrucijada vital.

Es el argumento de La rebelión de Penélope (Editorial Versátil), tercera novela de Dolores García ganadora del Premio Letras del Mediterráneo 2016 concedido por la Diputación de Castellón, con una dotación de 10.000 euros. ¿Se trata de una novela negra, rosa, o tal vez psicológica?  “Es una novela con todos los ingredientes que ha requerido la historia que cuenta”, responde García. “No se la puede clasificar en un género concreto. Es la vida tal y como se nos presenta y nos desborda cuando nos abrimos a ella tras un periodo de represión y desamor. Es una historia de búsqueda de la propia identidad, de dignidad, de miedo a la soledad, de nuevas oportunidades, de hundimiento y resurgimiento. Los protagonistas, Penélope y el inspector Santiago Ramírez, están inmersos, de diferente manera, en relaciones tóxicas y adictivas que les anulan y les impiden ser felices. Penélope dará un paso crucial en su vida rompiendo con un matrimonio de veinte años que la anula. Esta decisión pondrá en marcha un efecto dominó en todos los que la rodean y sacará lo mejor y lo peor de cada uno de ellos”.

Portada de 'La rebelión de Penélope', de Dolores García.

Portada de ‘La rebelión de Penélope’, de Dolores García.

García eligió Castellón de la Plana y localidades próximas como Peñíscola, Benicàssim y Oropesa para ambientar su historia, “porque necesitaba ubicar a la protagonista en una ciudad española de tamaño medio”, comenta. “La historia de Penélope no es la de una heroína, sino la de una mujer normal y corriente de hoy en día. Una situación que atraviesan muchas mujeres  en localidades donde el anonimato de las grandes urbes no es posible y tiene un gran peso la crítica social. Además, en la provincia de Castellón hay lugares fácilmente evocados por el lector, como la inconfundible silueta del castillo de Peñíscola y sus callejuelas, el Desierto de Las Palmas, en Benicàssim, con un viejo convento dominico derruido, ideales para las escenas de acción y suspense de la novela”.

La elección del nombre, Penélope, tampoco es casual. “La Penélope de la Odisea que esperó durante 30 años que regresara su marido, Ulises, representa a la mujer pasiva que espera a que le hagan feliz, que no busca su propia identidad, sino que existe en la medida que sirve a los demás como esposa, madre o hija”, explica García. “Mi  Penélope rompe con esta anulación y toma las riendas de su vida. Pero esto tiene riesgos y los va a sufrir hasta descubrir por qué cae en relaciones adictivas y consigue liberarse definitivamente de ellas”.

Portada de 'El secreto de Monna Lisa', de Dolores García.

Portada de ‘El secreto de Monna Lisa’, de Dolores García.

Éste es su tercer título tras El secreto de Monna Lisa y La reina del azúcar, que se desarrolla en Melilla a principios del siglo XX. “Creo que mi estilo narrativo ha ido depurándose y volviéndose más ágil y ligero. Aunque conserve un ritmo y estilo propios que hace que me reconozcan mis lectores”.

Según García, que la mujer sea la principal consumidora de ficción no es una cuestión de género sino de educación.  “A la mujer se le ha reprimido en todos los campos de la realidad y la imaginación ha sido su refugio. La literatura está íntimamente ligada a la imaginación. Se convierte en una realidad en la mente del lector gracias a ella y en una vía de escape de la realidad y una catarsis de emociones. Por otro lado, a los varones se les ha reprimido la manifestación, incluso el sentimiento, de las emociones y los han dirigido hacia ‘cosas importantes’. Se les ha educado para identificar emoción con debilidad. Quizás por ello han estado más orientados a géneros no emotivos, en principio, como la ciencia-ficción, la novela negra y, en cierta medida, la histórica”.

Sobre el panorama literario opina que “está transformándose a demasiada velocidad y no da tiempo a que se asienten obras de calidad y se den a conocer entre los lectores. El mercado literario está dominado por la oferta abrumadora de nuevos títulos y de modas de género literario, que no por la demanda, que es mucho más lenta. Creo que debería corregirse ese desajuste y dejar de ser un monstruo que devora a sus propios hijos”, concluye Dolores García.

Dolores García. Imagen cortesía de la autora.

Dolores García. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

Kafka, Mondrian y el yugo de la soledad

Café Kafka, de Francisco Coll
Palau de Les Arts
Avda del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 22, 25, 28 y 31 de mayo de 2016

El Palau de les Arts Reina Sofía acoge el domingo 22 de mayo el estreno en España de la ópera ‘Café Kafka’, de Francisco Coll (Valencia, 1985) en el Teatre Martín i Soler. Las representaciones de esta obra, como señaló el Intendente Davide Livermore en su presentación, están dedicadas a la memoria de Inmaculada Tomás, principal impulsora de este proyecto.

“Se trata, asimismo, de una cita señalada en la X Temporada de Les Arts”, destacó Livermore. “No todos los días un teatro de ópera tiene la oportunidad de estrenar en este país una nueva obra, de un compositor de su ciudad, y además, con una nueva producción de tanta fuerza”.

‘Café Kafka’, con música de Francisco Coll y libreto de Meredith Oakes, es una ópera de cámara en un acto, escrita para cinco solistas y diez instrumentistas. La obra nace como encargo de la Royal Opera House Covent Garden de Londres, el Festival de Aldeburgh y la Opera North de Leeds.

Presentación de 'Café Kafka'. Imagen cortesía de Palau de les Arts.

Presentación de ‘Café Kafka’. Imagen cortesía de Palau de les Arts.

El estadounidense afincado en Italia Christopher Franklin asume la dirección musical de esta pieza, que recibió el elogio de la crítica inglesa en su estreno. ‘Café Kafka’ supone también el debut operístico de Franklin en Les Arts, donde anteriormente ha dirigido a la Orquesta de la Comunidad Valenciana en un concierto del tenor peruano Juan Diego Flórez.

Franklin es una de las batutas emergentes en el panorama musical europeo, que ha trabajado en destacados centros líricos italianos, entre los que figuran el Maggio Musicale Fiorentino, la Ópera de Roma, el Teatro Regio de Turín, así como en los festivales de Pésaro o de Jesi.

Rotativos y medios especializados dieron la bienvenida a la obra de Francisco Coll con entusiasmo: “Se puede convertir en un clásico”, subrayó ‘The Independent’, “Coll podría ser el compositor que España ha estado esperando desde hace mucho tiempo”, sentenció la ‘BBC Music Magazine’ o ‘Café Kafka’ quedará para la posteridad”, según ‘The Stage’.

Les Arts presenta ‘Café Kafka’ en una nueva producción, con dirección escénica del británico afincado en Valencia Alexander Herold, que ha sido realizada íntegramente por el equipo técnico del teatro. El montaje cuenta con escenografía de Manuel Zuriaga, vestuario de José María Adame, iluminación de Antonio Castro, videocreación de Miguel Bosch, basada en imágenes de Quique Reche, y movimientos escénicos de Ricardo Sile.

Presentación de 'Café Kafka'. Imagen cortesía de Palau de les Arts.

Presentación de ‘Café Kafka’. Imagen cortesía de Palau de les Arts.

Según Alexander Herold, “la ópera de Coll es un desafío para cualquier director de escena”. “Esta partitura no es sólo una ópera, es también un ballet, una película, una caleidoscópica investigación sobre el yugo que aflige a nuestra sociedad: la soledad”.

“La música tan densa -en palabras de Herold-, tan llena de vida, humor, bromas, ironías y ritmos de danza, exige un decorado que refleje este mundo disonante y surrealista. La estructura y el color de la música me sugerían los colores puros y separados del mundo de la pintura de Piet Mondrian, artista que divide espacios de color con trazos negros”.

Un reparto de jóvenes cantantes protagoniza ‘Café Kafka’. El elenco incluye a actuales artistas del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo, como Miriam Zubieta, Tatiana Irizarry, Elisa Barbero y Pablo Aranday, además de un antiguo alumno de este proyecto, Pablo García López, y del británico William Purefoy, que participó en el estreno en 2014 de esta obra.

Escena de 'Café Kafka', de Francisco Coll. Palau de les Arts.

Escena de ‘Café Kafka’, de Francisco Coll. Palau de les Arts.

‘Café Kafka’ está basada en textos del autor checo, pero es una obra independiente que toma al escritor nacido en Praga como punto de partida, para llevar al espectador a una realidad social actual. Para Francisco Coll, “Kafka fue un visionario. La ficción que narró se ha convertido en una realidad en la actualidad. Por lo tanto, esta obra se podría entender como un espejo de nuestra sociedad, en el cual nos podemos sentir identificados”. El compositor, que ha recordado la fantástica recepción de la obra en Londres, vaticina que el público valenciano que se acerque a las representaciones “disfrutará de la experiencia”.

Por su parte, Livermore apuntó que el estreno este domingo de ‘Café Kafka’ marca, asimismo, el inicio de la última etapa de la temporada de Les Arts, con otras dos obras también mucho más cercanas a la contemporaneidad que el repertorio habitual: ‘Juana de Arco en la Hoguera’, de Honegger, y ‘Sueño de una noche de verano’, de Britten.

El Intendente-director artístico reconoció que la labor de un teatro público es “acercar la ópera a toda la ciudadanía, pero también nutrir a los espectadores de nuevas sugerencias e ideas con las que abrir la mente y formar una población crítica. ¡Qué mejor reflexión y crítica de nuestra sociedad, sus vicios y miserias, que la que hace el arte de nuestro tiempo!”, enfatizó.

Además del estreno el domingo 22, el Teatre Martín i Soler de Les Arts acogerá más representaciones de ‘Café Kafka’ los días 25 y 28, con una función didáctica el 31 de mayo. Las entradas para este espectáculo tienen un precio único de 25 euros.

Café Kafka de Francisco Coll. Palau de Les Arts.

‘Café Kafka’, de Francisco Coll. Palau de Les Arts.

El arte se cuela por las ventanas en Imprevisual

Calle de los solsticios, de José Juan Gimeno
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Inauguración: viernes 18 de diciembre, 2015, a las 20.30h
Hasta el 8 de febrero de 2016

El artista José Juan Gimeno toma las ventanas como motivo principal de sus exposiciones ofreciendo la visión más cotidiana de la ciudad. Imprevisual Galería acoge su último trabajo ‘La calle de los solsticios’, que se inaugura el viernes 18 de diciembre y se extiende hasta el 8 de febrero. En su ejercicio plástico presenta una mirada contemporánea e intemporal que transcurre entre lo público y lo privado.

Las ciudades sufren metamorfosis que conducen a un cambio de las funciones de la urbe. La obra del artista aborda e indaga en ese cambio holístico de la ciudad. La antropología urbana y las perspectivas del urbanismo son los elementos que le conducen a una interpretación plástica de la forma y los espacios de la metrópolis.

Detalle de una de las obras de José Juan Gimeno. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Detalle de una de las obras de José Juan Gimeno. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

El trabajo de José Juan Gimeno es una práctica de observación que le permite configurar un discurso estético-antropológico sobre la vida social, hablando de los espacios privados y arquitectónicos. Con técnica mixta (acrílico, metacrilato, serigrafía, collage…) personifica fachadas y ventanas, exponiéndolas a una reflexión sobre su propia soledad y su convivencia con el tiempo. Esas fachadas miran directamente al espectador conduciéndolo hacia su propia introspección. La ciudad es el objetivo etnográfico: la pintura, su herramienta.

Como señala el comisario de la exposición, José Angel Caballero, “las horas de sol son la medida de nuestra perspectiva, construyen nuestro horizonte de lo posible. La sombra es, en consecuencia, una expresión melancólica por aquello que se nos escapa imaginar. Da cuenta la obra de José Juan Gimeno de esa tensión perceptiva: una metáfora de ventanas con claros y opacidades, de fachadas transitadas, habla de esa contienda cotidiana que aspira a la luz”.

Obra de José Juan Gimeno. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Obra de José Juan Gimeno. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Así, continúa explicando el comisario, “el espectador se sumerge en un escenario delimitado por lo que alberga su mirada, por lo que intuye albergar. Con lo que la pintura se convierte en calle paseada, lugar de contemplación, de vivencia; en silencio, cuando la oscuridad comienza a romperse”.

“Una obra cada vez más madura que no deja de conversar con el observador, de hacerse un hueco en su retina, de darle opciones a su búsqueda. Así sus cuadros se hacen lugar, espacio de llegada del paseante que anhela reconocerse en aquello que divisa”, concluye García Caballero.

Obra de José Juan Gimeno. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Obra de José Juan Gimeno. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

 

¿Una historia de amor?

Langosta (The Lobster), de Yorgos Lanthimos
Reparto: Colin Farrell, Rachel Weisz, Jessica Barden, Olivia Colman, Léa Seydoux, JohnC. Reilly
Recién estrena en cines

Luis Cernuda, en el inicio de su poema Donde habite el amor, narra la creación del amor como “ya sabéis, los hombres un día sintieron frío. Y quisieron compartirlo. Entonces inventaron el amor”.

Para el poeta, el sentimiento amoroso nace para aliviar la soledad inherente al ser humano y sobrellevar las vicisitudes de la vida.  Paralelamente a la invención del amor, el ser humano crea el matrimonio como institución mínima de unión con el otro para compartir lo contingente de la existencia humana. En principio, el matrimonio y el amor serían dos inventos que se complementan bien. Pero sólo en principio, la experiencia vital y los relatos parecen abocar esta relación a la desintegración.

Fotograma de Langosta, de Yorgos Lanthimos.

Fotograma de Langosta, de Yorgos Lanthimos.

Langosta, el tercer largometraje de Yorgos Lanthimos, nos muestra una sociedad distópica regida de manera déspota y cruel por esa correlación entre el matrimonio y el amor.

En la sociedad de Langosta, la relación matrimonial, sea hetero u homosexual,  se impone como modelo ideal de armonía para la experiencia humana y la convivencia social. Las leyes de esta sociedad obligan a que todo ciudadano deba estar casado. Por ello, los solteros son arrestados y trasladados a un hotel donde tienen 45 días para encontrar pareja.

La mirada de Lanthimos enfoca el matrimonio como una relación monótona, mecánica y alienante. Sin vuelo de pasión, deseo y erotismo. Sin fuego, ni llama. Una obligación social cuya transgresión de la norma lleva al ciudadano fracasado a la transformación en el animal de su elección -de ahí el nombre de la película-  y, al rebelde, a vivir oculto en el bosque hasta ser cazado.

Fotograma de Langosta, de Yorgos Lanthimos.

Fotograma de Langosta, de Yorgos Lanthimos.

La carretera

El universo de Langosta está organizado mediante dos espacios conectados y desconectados por una carretera: la ciudad, el espacio ordenado y civilizado, para los casados; el bosque, el espacio desordenado e incivilizado, para los solteros rebeldes y los animales. Dos espacios formalmente diversos, pero habitados por la misma atmósfera de frialdad que exhala la falta de compromiso verdadero entre los humanos. Una frialdad que congela la llama del amor que pudiera calentar la desabrida existencia humana.

Fotograma de Langosta, de Yorgos Lanthimos.

Fotograma de Langosta, de Yorgos Lanthimos.

Langosta no es una historia de amor, como anuncia el cartel de la película. Es una historia de alienación siniestra y perversa, donde los ciudadanos inadaptados no se unen para rebelarse contra la norma social, sino que esperan a ser cazados y despertarse una mañana, después de un sueño intranquilo, transformados en su animal preferido. Ironía pastiche posmoderna de Lanthimos, que ni siquiera convierte a sus personajes en  monstruosos insectos, como Kafka despierta dramáticamente a Gregorio Samsa.

Fotograma de Langosta, de Yorgos Lanthimos.

Fotograma de Langosta, de Yorgos Lanthimos.

Begoña Siles

Colectivos literarios: Yo escribo, tú escribes…

Colectivos literarios de Valencia
Generación Bibliocafé, El Cuaderno Rojo, Lab, Valencia escribe

El oficio del escritor es solitario, una pugna diaria entre la creatividad de su mente y las exigencias de la página en blanco. Los autores se nutren de su propia experiencia, de sus lecturas y viajes, pero también de su relación con otros colegas en las que con frecuencia se entremezclan rivalidad y compañerismo. Las tertulias de poetas, filósofos y literatos son tan antiguas como la Humanidad y han perdurado durante siglos.

Con la irrupción de las nuevas tecnologías se ha dado un paso más, una nueva vuelta de tuerca. Una interrelación más frecuente y estrecha entre los escritores a través de internet y las redes sociales. También la oportunidad de la autoedición, pues muchos que antaño sólo tenían la posibilidad de publicar si ganaban algún premio literario puedan ver hoy sus textos en papel compartiendo páginas y título con sus compañeros. Obras ‘multifirmas’. Los colectivos literarios que funcionan en Valencia ya han generado una biblioteca propia que crece cada día. Los más prolíficos son ‘Generación Bibliocafé’ y ‘El Cuaderno Rojo’. Pero también ‘Lab’ o ‘Valencia escribe’ han editado recientemente libros de relatos.

‘El Cuaderno Rojo’, en homenaje a la novela de Paul Auster, se creó en 2010. Varios alumnos que ese año cursaron los talleres de Antonio Penadés y Santiago Posteguillo decidieron crear un grupo que les permitiese seguir en contacto. “No sólo para tomar cervezas, que también, sino para seguir aprendiendo a escribir y darnos apoyo mutuo en la creación de textos”, dice Bernardo Carrión, uno de los fundadores. ‘El Cuaderno Rojo’ nació en una fecha simbólica, el 23 de abril de 2010, Día del Libro con un grupo de nueve personas en torno a Santiago Álvarez y un grupo de Yahoo!

“Durante los tres años siguientes el grupo cruzó 6.000 mensajes y se sucedieron todo tipo de reuniones para hablar de tramas, personajes o cualquier asunto relacionado con la creación literaria”, recuerda Carrión. “El grupo también se abrió a su entorno y programó actividades abiertas como las liturgias del escritor, en que un autor explicaba su forma de trabajar, o las mesas redondas con varios invitados. Esta primera etapa culminó con la publicación de 11 monstruos por encargo, una antología editada por Acen”.

Portada del libro '11 Monstruos por Encargo'. Cortesía de sus autores.

Portada del libro ’11 Monstruos por Encargo’. Cortesía de sus autores.

Tras tres años de actividad se duplica el número de sus miembros, de 11 a 22, y en mayo de 2014 aparece la segunda antología de 22 relatos, Cuentos del tarot. Actualmente se están preparando dos nuevas antologías: Sangre y niebla y Guerra y mujer.

Varios miembros del grupo ya han publicados novelas en solitario, en el caso de Jordi Llobregat (El secreto de Vesalio) con derechos vendidos a varios países. También son autores conocidos: Marta Querol, Vicente Marco, Santiago Álvarez y  Miguel Ángel Badal. Además del propio Carrión otros miembros ya tienen novelas acabadas en fase de prepublicación: Enrique Huertas, Raúl Borrás, Marina López y Yolanda León.

Con una docena de títulos publicados, ‘Generación Bibliocafé’ (GB) es uno de los colectivos más prolíficos, vinculado a la cafetería librería del mismo nombre que cerró el año pasado. Desde entonces Wayco, en la calle Gobernador Viejo, es su punto de encuentro al que también acuden los colegas de ‘El Cuaderno Rojo’.

“Este año hemos publicado dos libros y tenemos otros dos en marcha”, dice Mauro Guillén uno de los fundadores que se encarga de las tareas de edición. “Al principio éramos ocho autores y ahora ya somos 56 escritores que disfrutamos con los libros por partida doble, al  escribirlos y al leerlos”.

Portada de Horacio Silva del libro 'Por amor al arte',

Portada de Horacio Silva del libro ‘Por amor al arte’. Cortesía de sus autores.

Arte e inmigración

Uno de sus últimos trabajos es Por amor al arte, 28 relatos sobre museos y el mundo de las artes plásticas, con una magnífica portada de Horacio Silva. “Es el libro que mejor ha funcionado, se ha vendido bien y a la gente le gusta mucho. Se nota que el grupo ha madurado y se empiezan a vislumbrar a buenos autores”, cuenta Guillén.

La GB editó un libro comprometido contra la violencia de género y también Relatos sin fronteras, un proyecto solidario en colaboración con el CEAR  y la Fundación por los Derechos Humanos. Son 23 historias, la mayoría muy duras, pero llenas de esperanza. Los beneficios de las ventas están destinados a estas dos instituciones.

Lab, portada del libro.

Portada del libro ‘Once cámaras acorazadas’, de Lab. Cortesía de sus autores.

Sin dogmatismos

Imprevisualizaciones y Once cámaras acorazadas son los títulos editados por ‘Lab’, colectivo de escritores fundado en 2011 que celebra reuniones periódicas en la Galería Imprevisual. “Nos caracterizamos por rehuir todo tipo de dogmatismos, por poner a prueba el empaque de los escritores criticados y por cierto frikismo en torno hasta qué punto las metáforas deben ser sutiles”, dice Ximo Azagra, uno de los fundadores.

En Once cámaras acorazadas, pese a la libertad de temática, género y estilo se da un punto común: una visión existencial desencantada. “Los protagonistas no tienen grandes aspiraciones y llevan con relativo estoicismo su enfrentamiento a conflictos vitales, pero dudan que su solución vaya a mejorar su vida”, comenta Azagra. “Hay tres tipos de miradas: realistas, con más mala uva y más especulativas”.

‘Valencia escribe’ es otro colectivo que se mueve mucho por  Facebook, que ha publicado su primer libro de relatos, Buffet Libre, editado por Guillen, en el que participan también algunos autores de la GB.

Portada de Buffet Libre, de Valencia escribe. Cortesía de sus autores.

Portada de Buffet Libre, de Valencia escribe. Cortesía de sus autores.

Bel Carrasco

Julia Llerena, al vacío

Pensamiento interestelar, de Julia Llerena
AJG Contemporary Art Gallery
Espacio Miracómolate
C / Murillo, 10. Sevilla
Inauguración: miércoles 10 de junio, a las 20.30h
Hasta el 25 de junio de 2015

A raíz de una necesidad personal de búsqueda y reflexión sobre la identidad, Julia Llerena (Sevilla, 1985) plantea diseccionar los conceptos espacio tiempo para plantear los enigmas que invaden al ser humano dentro de su entorno. A través de sus piezas, nos interroga sobre los límites del espacio y nuestras capacidades perceptivas, considerando el vacío una necesidad para el desarrollo de la existencia.

El trabajo de Julia combina la virtuosidad en la ejecución de sus obras con una gran profundidad de discurso, que elabora a raíz de estudios realizados sobre pequeños elementos que van apareciendo en su vida cotidiana o que sencillamente forman parte del ideario común sobre los que construye un mundo propio. Para este proyecto, Julia Llerena ha hallado en la inmensidad del universo el medio idóneo para desarrollar las ideas que definen su trabajo: ingravidez, sutileza, silencio, soledad y el orden que se establece dentro de un aparente caos original.

Dear Spaceman, obra de Julia Llerena en la exposición 'Pensamiento interestelar'. Imagen cortesía de AJG Gallery.

Dear Spaceman, obra de Julia Llerena en la exposición ‘Pensamiento interestelar’. Imagen cortesía de AJG Gallery.

El silencio y la soledad componen una parte de la vida. Sobre el hombre recaen historias y leyendas que dan lugar a hipótesis acerca de la realidad de todas ellas, como podemos ver en Dear Spaceman, donde Llerena despersonifica a un astronauta Neil Armstrong quemando su rostro negándole así la posibilidad de hallarse: su identidad se ha perdido en el espacio y en el tiempo, entre las dudas de su propia realidad.

Neil Armstrong pudo haber plasmado su huella en la Luna, o pudo no haberlo hecho, convirtiendo esta historia en una verdad relativa, en historia para la historia y no para la ciencia. Dear Spaceman se pierde en la oscuridad y en la incertidumbre, en la inmensidad del espacio donde la soledad se incrementa y el rumbo se vuelve impreciso y variable, recordándonos que todos llevamos algo de ese astronauta que deambula en la indeterminación de su propio destino.

Pensamiento interestelar es una pieza donde se hallan diversos elementos colocados sobre una mesa dispuestos de manera similar a los del universo. Durante un año, Julia realizó recorridos a pie a lo largo de 50 a 60 minutos, apropiándose de pequeños elementos que iban apareciendo en su camino, a priori insignificantes a la vista de cualquiera.

Detalle de 'Pensamiento interestelar', de Julia Llerena. Imagen cortesía de AJG Gallery.

Detalle de ‘Pensamiento interestelar’, de Julia Llerena. Imagen cortesía de AJG Gallery.

Estos fragmentos son colocados sobre una mesa con un aparente orden aleatorio, iluminados por un foco, sencillo, sutil y cuya apariencia final bien se semeja a un sistema solar, a una galaxia. En esta pieza condensa energía, espacio y materia, orquestadas de modo similar al universo gracias a un meticuloso trabajo de medición que sintetiza la naturaleza de lo eterno e ilimitado.

En el vídeo Tiny Explosions, Julia Llerena interviene con fuego las láminas del atlas, provocando una serie de explosiones en cadena. Con esta acción, la artista fragmenta el infinito y lo multiplica, encapsulando en esta obra la esencia del abismo. El formato tiene mucho que decir en este discurso: por un lado, las imágenes de galaxias y nebulosas pertenecían ya al pasado en el momento de la toma fotográfica, debido a la naturaleza de la luz y el tiempo que transcurre desde que es emitido del cuerpo hasta el sensor donde se crea la imagen. Este rasgo interesa especialmente a Llerena, por la similitud que guarda con su preocupación por la dificultad que supone para el ser humano vivir el presente.

Por otro lado, las ilustraciones son una reproducción del escenario interplanetario, su intervención y posterior grabación suponen otra duplicación mientras que la repetición en vídeo es una clara redundancia en la idea de lo infinito. El fuego se reproduce y los agujeros resultantes adquieren un símil con formas celestiales, cuerpos del universo que existen y permanecen como enigmas.

Cloud Galaxy es un claro ejemplo de la caducidad del conocimiento, testigo de ciencias obsoletas que en el pasado fueron referente de avance científico. El hecho artístico se impone sobre esta ciencia dotándola de alma, convirtiéndolas en emblemas del triunfo de la subjetividad sobre el carácter caduco de la ciencia. Sobre el atlas, la intervención de Llerena traspasa la realidad de la imagen y crea una nueva lectura; a través de la hendidura comprobamos cómo nuestra mirada se desconcierta al hallar un extraño elemento que nos impide adivinar la profundidad real de la cavidad, produciendo un interesante juego visual donde la artista nos invita a cuestionarnos la veracidad del conocimiento empírico del mismo modo que el viejo atlas es una demostración del conocimiento empírico, ya obsoleto.

Traducir a la escala humana el carácter descomunal del universo es, cuanto menos, un reto. No se trata sólo del universo sino de un universo subjetivado, interpretado y humanizado, porque el arte tiene entre otras la función de aportar respuestas cuando la ciencia es incapaz de satisfacer las necesidades del conocimiento. Y es que sólo el pensamiento es capaz de sobrepasar los límites de lo conocido. En este caso, un pensamiento interestelar.

María Arregui Montero*

* Texto por cortesía de AJG Gallery