Paisaje y subconsciencia de Riitta Päiväläinen

‘River notes’, de Riitta Päiväläinen
camara oscura galería de arte
Alameda 16, 1º B, Madrid
Del 7 de abril al 21 de mayo de 2016

El próximo jueves 7 de abril se inaugura en la galería camara oscura la exposición individual de la fotógrafa de la Escuela de Helsinki Riitta Päiväläinen (Maaninka, Finlandia, 1969).

Riitta es conocida por sus instalaciones efímeras en la naturaleza, siempre site-specific, consistentes en ropa procedente de mercadillos y tiendas de segunda mano. Ella ve la ropa vieja y las prendas textiles como vestigios de una ausencia. Sus antiguos dueños están al mismo tiempo presentes y ausentes en sus fotografías: de alguna forma celebran una especie de “encuentro imaginario”. Las ropas aportan un elemento de humanidad y algo de color a los desolados paisajes primaverales u otoñales que Riitta fotografía.

Imagen de la obra 'Dusk', de Riitta Päiväläinen, presente en la exposición. Fotografía cortesía de la galería.

Imagen de la obra ‘Dusk’, de Riitta Päiväläinen, presente en la exposición. Fotografía cortesía de la galería.

En su nueva serie, ‘River Notes, Riitta continúa trabajando sobre los mismos temas, pero también mira más allá en nuestro subconsciente. El paisaje siempre juega un papel esencial en el trabajo de Riitta. El paisaje más recóndito, en el que ella planea sus instalaciones, se convierte en un punto de partida: una emoción particular, un recuerdo, una forma, una estructura, color o elemento del paisaje le sirve de inspiración a la vez que como escenario temporal. En ‘River Notes’, el agua representa una mirada a nuestros sueños, recuerdos o a nuestro subconsciente. Combinada con las cintas, el resultado es un enigma que atrae al espectador hacia el interior de la imagen.

De acuerdo a Kati Kivinen, comisaria del Museum of Contemporary Art KIASMA:

“Las fotografías de Riitta Päiväläinen desvelan sus exploraciones en el paisaje, el cual le ha servido de lienzo durante más de una década. Para Riitta Päiväläinen, la naturaleza no es solo una fuente de inspiración artística, sino también su santuario privado desde su infancia -un lugar donde vagabundear y caminar en paz y en silencio, abriendo todos sus sentidos sin ataduras-. Sus trabajos manifiestan esta relación con el paisaje con gran fortuna, y lo logra poniéndose al mismo nivel que el resto de elementos del propio paisaje. En sus intensamente subjetivas fotografías de paisajes, la naturaleza es capturada como en un estado de sueño o visión”.

Detalle de la obra 'Serene', de Riitta Päiväläinen, presente en la exposición. Fotografía cortesía de la galería.

Detalle de la obra ‘Serene’, de Riitta Päiväläinen, presente en la exposición. Fotografía cortesía de la galería.

 

Alimentaciones culturales

Líneas Inesperadas
Alimentaciones culturales

Atender a nuestros actos cotidianos permite una comprensión así como una lectura personal y social muy interesante.
Vivimos una época de mutaciones y cambios. Hemos pasado ya la Navidad, ese momento de encuentros familiares en torno a la comida, la familia y los amigos.
Observar aquello de lo que se alimenta una persona permite saber a que aspectos de su vida presta atención. Nuestras formas de alimentación son productos culturales. Éstas formas son privadas o socializadas, pero constituyen siempre un acto que habla de nuestro “estar en el mundo”; una declaración de intenciones.

Vivimos, como decía, hondas mutaciones. En esos momentos, muchos son los que discurren por grandes ideas, grandes construcciones y estructuras pero quizás llegue el momento cercano de una autocrítica necesaria y urgente. Aquella que observa y actúa en lo pequeño, lo cotidiano y los ciclos largos de cambio.
Esta conversación está hecha, en dos lenguas comunes compartidas por voces femeninas. He respetado esta forma de comunicación como respeto otras semillas culturales y otras formas de alimentarse.

Menu por La Cuina Furtiva

Menu por La Cuina Furtiva

- Com naix la Cuina Furtiva?

Cadascuna ve d’un lloc diferent, encara que tots llocs estan connectats per la relació en l’àmbit cultural. Una ve del món de la música i les altres dues de les arts escèniques. Aparentment, no estàvem relacionades en el món de la cuina però finalment començarem una experiència de cuina domèstica relacionada en amics, coneguts i experiències properes i prou controlades, i va créixer incorporant a poc a poc més persones. És un procés total de tres anys.

- I ha sigut un procés natural, no? És a dir, no hi ha hagut que forçar res?

No, ha sigut totalment natural i també creativament natural. No respon a un pla absolutament definit. Moltes vegades naix entre nexes, sinergies o la possibilitat de col·laboracions que van col·locant el camí cap a un costat o cap a un altre i d’una manera prou espontània. I després si que n’hi ha l’aposta per un projecte del qual podem viure i en el que puguem treballar en el sentit de xicoteta empresa, desenvolupant eines de treball. Tenim la part del càtering i les comandes i després la part de produccions pròpies. Però mai està pagat el temps de procés.

Yo creo que el proyecto se vive desde el proceso. De repente aparece alguien y nos hace cambiar. Trabajamos siempre desde la idea del “site specific”, entonces si tú quieres trabajar con nosotras eso también nos va a ampliar una vía de conocimiento y de búsqueda.

- O sea, básicamente la Cuina Furtiva se ha movido en circuitos de cercanía, que habéis ido conociendo y expandiendo. Así, una cosa os ha llevado a otra, pero siempre en el terreno de lo pequeño, de lo doméstico…

Sí, del boca a boca. Es una red que se extiende porque alguien te lo ha contado. Es un crecimiento pequeño pero imparable.

Però açò és València. A Catalunya ens busquen des de contextes culturals i molts transversals: festivals, jornades,… Però, en València no n’hi ha d’això. Per exemple, en Barcelona vàrem treballar a l’Espai Erre, de la Companyia Erre que Erre Dansa,. Amb ells vàrem treballar durant el mes de novembre, durant la programació “Dijous exquisits”. Aquesta programació posa en contacte una peça escènica i un mateix cuiner. Varem compartir programació amb aquesta companyia que representava la peça “Hoogerman” basada en les animacions de l’artista holandés Han Hoogerbrugge i aleshores va ser una animació digital del “cos menjable”. Després vam estar en CultSurfing, una xarxa de projectes culturals singulars. Estiguérem en la Primera Edició parlant de la Cuina Furtiva. Ens citaren a la Segona Edició però nosaltres varem anar no per a parlar sinó per a cuinar. Ja no volíem parlar més sinó actuar. I aleshores vam fer el sopar, treballant sobre l’aliment i la manera de menjar i les relacions de les persones en el menjar.

CultSurfing por La Cuina Furtiva

CultSurfing por La Cuina Furtiva

- Per a la gent que no coneix la Cuina Furtiva, que és?

Tenemos varias líneas de trabajo, por lo que puede surgir de diferentes maneras.

Una forma es que tu recibes un e-mail o una convocatoria de una cena. Estos emails funcionan con un estímulo (un vídeo, un texto o una imagen) acompañado de título e información. Si crees que te motiva, te apuntas y vas conociendo más información con una fecha, una hora y un lugar de encuentro. Nunca sabes con quién vas a cenar. Sabes que vas a encontrarte con gente con la que igual no cenarías normalmente.

Otra línea es que de repente vamos a trabajar con un barrio para construir puntos en común o para hacer una comida popular en una asociación alimentaria.

Otra vía sería, por ejemplo, en el caso de CultSurfing, una cena que no sea solo sentarnos todos y ya está sino que haya estímulos relacionales.

Nos puedes llamar y nosotras vemos que podemos hacer.

La Cuina Furtiva es un proceso permeable. Ahora es esto, pero al igual dentro de un año las líneas son otras. Hay que entenderlo como un proceso abierto aunque la comida siempre estará presente.

En general, la veritat és que tradicionalment els aliments s’han tractat com un objecte de consum, una necessitat fisiològica o com un motiu de plaer. Nosaltres ajuntem eixes tres coses i li donen altra dimensió més a prop de la sociologia i l’antropologia i l’ampliem a considerar-lo com a cultura.

L’aliment és cultura, i això vol dir que explica la identitat humana. Bàsicament, en el fons de la història, és una qüestió de com ens relacionem en el menjar. I això pot crear vincles afectius, polítics, intel·lectuals, sensorials o de moltes altres maneres.

És un plantejament concret però des del punt de vista intel·lectual és molt divers perquè té moltes aplicacions. El que fem és que entre les produccions que nosaltres proposem i les comandes que ens arriben, treballar sempre des d’eixe punt de vista. Està relacionat en el que déiem abans del “site specific”, nosaltres no treballem en una cuina per a altres. És prou més complex.

CultSurfing por La Cuina Furtiva

CultSurfing por La Cuina Furtiva

- I com introduïu una part escènica en un menú Boca en Boca?

Nosaltres no fem cap presentació, no som actrius, no tenim una veu estupenda…

En principi, la clau era que nosaltres construïm un context i el deixem aquí amb els comensals. Considerem que d’eixe context es reben senyals informatives.

Los comensales son los actores. Nosotras meneamos los hilos pero no estamos nunca presentes y por ello el anonimato.

- ¿Y cómo lo llevan los comensales?

Estupendo, se olvidan de nosotras en nada. Además, es un espacio de libertad.

Al principi n’hi ha sorpresa. Les relacions s’estableixen dins la taula i el que passa fora de taula no ho sapiem.

Bueno, sí, al segundo vino. (Risas)

- I sobre l’anonimat i la cosa furtiva?

Respecto al anonimato, pues se va perdiendo con el uso.

De tota manera, per un costat és necessari paralar de la legalitat del projecte. Ara comencem a estar un poc buscant la forma de fer-ho legal.

Per altra banda, voldríem posar en marxa un mecanisme de la cuina més enllà de la televisió i tots aquests programes que ens ofereixen de “Master chefs”. Eixa casta i grup de persones tan mediàtiques que tenen sobre el seu cos tota la responsabilitat de la creativitat.

Allò nostre és més privat, més callat, més sensible, en l’olla tapada, “dins de”.

La Cuina Furtiva. Foto: Patricia García Carbonell

La Cuina Furtiva. Foto: Patricia García Carbonell

- Si anem a l’espai públic… Què penseu sobre el que està fent-se en la ciutat sobre les arts escèniques en relació al vostre treball?

Yo creo que no vivimos el proyecto anclado a lo teatral. Pero, bueno, acabamos de presentar un propuesta a Cabanyal Íntim. Pero no presentaríamos una propuesta a  en otro proyecto, ¿Sabes? Cada una de nosotras por su propio punto de vista.

- Lo hacéis más como proyecto cultural que como una forma de distribución, ¿No? Pero no por ello deja de estar incluído en un mapa general…

Jo pense que no hem trobat un model. No necessitem obrir un forat o ubicar-nos en aquest o aquell, sinó tindre la possibilitat de treballar amb qui tinguem afinitats.

Pense que la nostra manera de viure el projecte de la Cuina Furtiva s’ha basat molt en afinitats. Per això, sembla un projecte en un context teatral, com Cabanyal Intim, però tenim vincles en les persones que porten el projecte, des de molts punts de vista: intel·lectuals i afectius.

A vegades pense que hem estat molt còmodes perquè hem pogut situar-nos on volíem dins del mapa. Nosaltres no portem titelles i podem treballar amb la tranquil·litat de no pertànyer a res paregut en el mapa cultural de la ciutat. A més, estem menejant-nos en contra de com s’ha menejat habitualment eixe mercat.

Yo es que, en realidad, creo que no estamos haciendo arte escénico. Los circuitos escénicos nos dan igual y tampoco estamos montando un restaurante. Estamos en el camino del medio y lo que buscamos es la cercanía. Si nos arrimamos a contextos son aquellos que promueven la cercanía y por eso  estamos con Cabanyal Intim.

También el hecho de encontrar algo más allá del museo o el teatro,…Lo que a lo mejor no gusta a algunas personas y otras no. Sin embargo, las personas que en esos espacios institucionales no se sienten cómodas sí lo están en estos nuevos espacios porque son descentralizamientos.

La propuesta es diferente al teatro por el hecho que reúne de una forma íntima al espectador en un lugar. En el teatro el espectador se centra en un punto fijo y cuando termina, se marcha y tú no tienes por qué hablar con nadie si no quieres.

Nosaltres construïm espais i sabem que la conversació està present perquè la gent s’ha de relacionar. El menjar suggereix relacions i conversacions.

Menjar-se el pot. La Cuina Furtiva

Menjar-se el pot. La Cuina Furtiva

- Com és la gent?

La gent és fantàstica, la gent té la posició mental de:

“Vull tindre una experiencia. Accepte que siga relacionada amb el menjar i accepte totes les regles del joc. No pregunte i em deixe portar per ací. Confie en açò.”

És una persona que va a una casa que no coneix. En els primer moments, de Boca en Boca, tots eren coneguts. Eren laboratoris de probes. Quan la cosa començà a funcionar, començà a fer-se una xarxa i comencen a vindre desconeguts. Les persones han d’anar a una casa que no és ni la d’un ni la de l’altre. Aquester persones estableixen enllaços. Això mai s’ha vist en un pati de butaques, no d’eixa manera.

- I ha creat xarxes d’afectivitat?

No ho sabem més enllà del moment del sopar.

No lo sabemos. Pero, de repente, se van todos a tomar copas después de la cena. (Risas). En ese día se crea piña seguro, si continua o no, no lo sabemos.

También hay gente que se encuentra, que iban juntos al colegio porque Valencia es pequeña.

Una cosa curiosa es que el perfil de la gente no tiene porqué estar relacionado con la cultura. Se trata de gente curiosa y abierta que va porque le gusta vivir nuevas experiencias. Igual de curiosa que la  gente que nos acoge durante una semana en su casa.

- Porque otra línea es convivir durante una semana en casa de un anfitrión…

Sí, sí, no nos conocen de nada y nos abren las puertas de sus casas.

Una vez, uno de los comensales nos decía: ”Es que mis amigos no lo entienden. No entienden que yo pueda abrir mi casa a 16 personas cada noche…”

Dormimos y todo a veces, según la distancia. Estamos acostumbradas. En los menús de Boca en Boca hemos trabajado en casas no habitadas o pisos que llevaban mucho tiempo de alquiler.

Perquè en aquell moment parlàvem de les persones com animals en les ciutats. El fet de tindre una casa buida ens ajudava a això de veure “el fet domèstic o el fet domesticat”.

Hem treballat també en cases on estava vivint en eixe moment el propietari de la casa. A canvi de deixar nos sa casa feiem el dinar, l’esmorzar i el sopar durant tota una setmana. El propietari ho viu sense manifestar que ell és el propietari de sa casa amb un grup de desconeguts que van a jutjar qui és ell, qui viu ací i per quines raons… Aleshores al propietari li dónes una experiència més enllà de l’ordinari.

És com un experiment sociològic que encara no hem començat a qualificar.

Marejar la perdiu. La Cuina Furtiva

Marejar la perdiu. La Cuina Furtiva

-És que el rotllo furtiu té el secret i l’alegalitat, com una cuina de campanya permanent…

Sí, perquè no tenim un edifici de sis plantes que puguem ocupar gratis!

En realitat, el que necessitem és un espai de treball, l’utilitzaríem com a residència. Necessitem un espai de treball i magatzem, és una qüestió d’eficàcia, però la itinerància és molt important. A més a més, dues de nosaltres hem treballat en hostaleria, en la cuina. Sabem què significa treballar en un restaurant o en un bar i no és eixa la nostra opció creativa ni de vida.

Jo crec que és una autoocupació diferent que toca més camps.

Sí, tratamos proyectos sociales también. Estuvimos trabajando con un grupo de alumnos que tenían que trabajar con una asociación de Master de Cooperación al Desarrollo de la UPV y el Grupo de Investigación Utópika.

Fue un proceso realizado en común. Decidimos que zona de Valencia queríamos mapear. Hicimos entre todos un primer trabajo de campo sobre que podríamos encontrarnos en cada uno de los barrios, a nivel de comercio y espacio público. Mapeábamos desde el punto de vista de los alimentos.

Entre todos decidimos que Benimaclet era un buen punto para esta búsqueda. Allí es donde estaban los huertos urbanos más importantes de la ciudad. Así, podíamos analizar el uso del alimento a la vez que el trabajo precario.

En aquel barrio fuimos preguntando por cada uno de los comercios qué hacían con las sobras. Es decir, nos interesamos por los alimentos “en mal estado” y recogimos información. Establecimos un recorrido. Pactamos con los participantes una hora en la que desarrollamos una investigación. A la vez, se apuntaron algunas personas interesadas en la jornada de recolección.

Esa jornada era un mapa con distintas paradas ya que a la vez que recogíamos las sobras les preguntábamos su política de alimentación.

Con todo lo recogido hicimos una “jam” de más de 20 kilos de comida, comimos y merendamos 35 personas. ¡Y ni siquiera hicimos todos los comercios que teníamos previstos!

Gourmet por La Cuina Furtiva

Gourmet por La Cuina Furtiva

Vingueren xiquets i era molt interessant la seua reacció enfront del menjar que està a la venda i el que no està a la venda. La diferencia és que te dues fulles negres i només. És un punt de vista que donem als aliments. La recol·lecció respon també a un aspecto revolucionari ja que el menjar és un arma política.

La consciència sobre l’alimentació no existeix. Tots els aliments que mengem de sempre ara els podem comprar a una multinacional desconeguda. Però també podem comprar per basquets a un hort de Paiporta. Podem comprar llavors conegudes o llavors transgèniques…

Tots aquests aspectes de la sobirania alimentària no estan en la vida quotidiana de les persones. I és un problema d’informació, d’atenció i de falta de temps al que hem de prestar més atenció perquè mengem tres vegades o més al dia, els tres- cents seixanta-cinc dies a l’any!

És un acte continu i una funció vital. Tens que plantejar-te si estàs o no estàs actuant conscientment i d’una manera determinada sobre el món.

- Respecte a això, què penseu d’experiències autoconscients?

N’hi ha prou i funcionen bé. La Plataforma per Russafa té grups de treball i està vinculada a gent amb una certa activitat social i veïnal activista.

Pero nosotras lo que hacemos es comprar directamente al productor. Hay una relación de confianza y no tenemos que pagar el sello que nos diga que ese producto es ecológico. Y por otro lado, te das cuenta que estás pagando a esa persona por su trabajo y a un precio justo. Yo creo que con la Cuina Furtiva nos paramos a pensar cómo estamos comprando, consumiendo y el uso que hacemos de los alimentos.

És també el cas que l’aliment no és tan sols un arma política, també és cultural. A cada barri hi ha molta gent vinculada. Entre molts poquets posem en marxa aquesta feina. Al mateix temps, molta gent és consciènt i porta a terme agrupacions autogestionades. La denúncia és que no necessitem majoristes per a menjar cada dia. Podem organitzar-nos de maneres alternatives i formar vincles diferents.

 

Eva Caro i La Cuina Furtiva

La Cuina Furtiva. Foto: Patricia García Carbonell

La Cuina Furtiva. Foto: Patricia García Carbonell

Paula Anta y la fotografía de ficción

Paula Anta. In Schwarz
Galería Aural
C/ Labradores, 14. Alicante.
Inauguración: 8 de febrero a las 20.30 h.
Hasta el 28 de marzo de 2014.

Paula Anta presenta su primera exposición individual en la galería Aural, donde muestra dos de sus últimas series fotográficas L’Arquitecture des Arbres, Edera y una intervención site specific. Paula Anta trabaja en series a partir de argumentos que luego desarrolla in situ. Trabajos para los que hace investigaciones previas, de las que obtiene el programa de su trabajo. Un tipo de fotografía, que a veces se ha llamado “documental conceptual” y otras veces “fotografía de ficción”, en la que la preparación de la imagen es la clave del resultado. El Viaje, la Naturaleza y la Artificialidad unida a las Estructuras creadas por el hombre, la Historia y el Paisaje, son los temas que configuran el trayecto de su obra.

Paula Anta, Serie L'Arquitecture des Arbres, 2013. Installation made of a painted tree with black acrylic / C-print, 120 x 165 cm. Imagen cortesía de la galería.

Paula Anta, Serie L’Arquitecture des Arbres, 2013. Installation made of a painted tree with black acrylic / C-print, 120 x 165 cm. Imagen cortesía de la galería.

Paula Anta,  Serie L’Arquitecture des Arbres, 2013. Imagen cortesía de la galería.

Paula Anta (Madrid, 1977) es Doctorada en Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid. Su trabajo se ha mostrado a nivel nacional en Photoespaña, Palma Photo, CCCB, Matadero, Tabacalera, Círculo de Bellas Artes, Real Jardín Botánico de Madrid, Academia de San Fernando, Centro de Arte Moderno Hospital del Rey, Auditorio Nacional de Música de Madrid, Canal de Isabel II, Palacio Revillagigedo de Gijón o el Centro Cultural de la Diputación de Ourense, entre otros. Ha participado en ferias tanto nacionales como internacionales, como Arco, Just Madrid, Estampa, Loop, Foro Sur, Arteba o Diva en Nueva York. Ha ganado los premios y becas de la Fundación Aena, Comunidad de Madrid, Iniciarte, Purificación García e Injuve.Además, ha sido profesora de fotografía en la facultad de Bellas Artes de Cuenca de la Universidad de Castilla La Mancha. Y en los últimos años ha obtenido la beca de Ministerio de Asuntos Exteriores para la Real Academia de España en Roma y del Colegio de España en París.

Paula Anta, Casa. Imagen cortesía de la galería.

Paula Anta, Casa. Imagen cortesía de la galería.

Greta Alfaro: oscuros fantasmas de Europa

Greta Alfaro. European Dark Room
Galería Rosa Santos
C/ Bolsería, 21. Valencia
Hasta el 14 de marzo de 2014.

Cuenta la historia que en 1493, tras la primera expedición a las Américas, el explorador Rodrigo de Jerez volvió a su pueblo natal en la provincia de Huelva y reunió a sus vecinos para mostrarles el insólito hábito que había adoptado de los indios de América. Este compañero de Cristóbal Colón enrolló las hojas de una planta llamada “tabaco” con unas hojas de palma y maíz y les prendió fuego por un lado mientras aspiraba por el otro. Acto seguido, un espeso humo gris comenzó a salir de su boca, sembrando un pánico atávico entre los allí reunidos. Poco después Jerez era juzgado por la Inquisición, acusado de brujería. “Sólo un demonio sería capaz de sacar humo por la boca” sentenciaron los Inquisidores mientras los soldados le arrastraban hacia un húmedo calabozo. Cuando Jerez fue liberado siete años más tarde, la costumbre de fumar había iniciado su imparable conquista mundial, para siempre envuelta en un oscuro halo de seducción, adicción y explotación económica.

Cuando la artista Greta Alfaro fue invitada a realizar un proyecto “site-specific” en el enorme edificio de la Fábrica de Tabacos de Madrid fue precisamente este aspecto sombrío de la industria y explotación colonial del tabaco lo que más llamó su atención. “Al mencionar el edificio de la Tabacalera, la mayoría de la gente habla de los movimientos obreros que se gestaron entre sus trabajadores, o de la gran cantidad de mujeres que empleó la compañía. Ciertamente todo esto es muy interesante, pero a mí me llama la atención la manera en que apenas se menciona el origen de la existencia de un edificio así, o sea, la falta de pensamiento crítico que existe con respecto a nuestro pasado colonial. No parece haber una voluntad de revisar este capítulo de nuestra historia, como han hecho –aunque con éxito discutible y grandes dosis de hipocresía-otros países europeos como Inglaterra o Francia”, decía Alfaro en una reciente conversación.

European Dark Room (2010), el trabajo resultante, nos invita a contemplar un espacio interior de la Tabacalera que, sin embargo, poco tiene que ver ni con fábricas industriales ni con exóticas plantaciones. Dos fotografías de gran formato nos muestran sendas vistas de una oficina desierta, de esas donde trabajan administrativos y secretarias. La elección de la oficina es fundamental para el proyecto, puesto que se trata del escenario del poder burocrático y no del trabajo proletario. La oficina como arquetipo, como espacio de creación de normas y jerarquías, simboliza para Alfaro el secretismo de las élites, la toma decisiones “de puertas para adentro” y los abusos y corrupciones que resultan de las estructura de mando verticales. El mobiliario y una enorme fotocopiadora sitúan la escena en algún momento de finales del siglo XX, pero la habitación está completamente recubierta de una pátina, marrón y churretosa que, además de inhabilitar el espacio para cualquier actividad profesional, parece haber suspendido el tiempo en un extraño evento ¿Qué ha sucedido aquí y qué recubre estas paredes? Alfaro ofrece pocas pistas. La materia marrón podría ser una especie de barro o, en el peor de los casos, heces. Pero la respuesta es mucho más dulce y sorprendente: nos hayamos ante 400 kilos de chocolate, fundido y aplicado con esmero a cada uno de los objetos y superficies de la mano de la artista y sus colaboradores.

El uso del chocolate es pertinente aquí puesto que, junto al tabaco, fue el producto estrella del comercio colonial español, y por tanto íntimamente ligado al fenómeno de la esclavitud y el colonialismo ejercidos por el gobierno Español durante el llamado “Imperio” (1492-1898). El chocolate y el tabaco son también productos que a pesar de ser considerados “de lujo” ( es decir, que no son de primera necesidad, sino orientados a satisfacer un cierto hedonismo) han conseguido, al menos en Occidente, llegar a ser consumidos de manera masiva y “democrática” por parte de todos los estratos sociales. Esta idea de trabajar con materiales comestibles y perecederos es una constante en el trabajo de Alfaro, cuyo interés en la comida es tanto simbólico (entendida como sustento y fuente de vida, lo que se basa, a la vez, en la idea de sacrificio) como social (la serie de rituales en los que participamos a la hora de cocinar y comer, y las estructuras y jerarquías que resultan de dichos rituales). En este proyecto, el chocolate se emplea como dispositivo para sacar a la luz esos fantasmas de nuestro pasado colonial que Alfaro encuentra tan ausentes en nuestro discurso contemporáneo.

Es por eso que el título de la pieza hace referencia a una “dark room” europea, el continente donde se gestó toda la conquista colonial. La polisemia del “dark room” (o cuarto oscuro) es también útil. Un “dark room” puede ser la sala donde se esconden secretos que no deben salir a luz, pero es también el lugar donde se “revela”, donde la luz captada en un negativo a través de una cámara se transforma en imagen gracias a la alquimia de la fotografía. Por otro lado, buscando una acepción quizá más sórdida, son espacios donde uno puede practicar sexo con desconocidos sin necesidad de mostrar su identidad o de conocer la de sus compañeros. Así, las salas oscuras se convierten en una suerte de heterotopia de desviación, espacios “otros”, ajenos a la realidad, donde se sistematizan comportamientos que, de alguna manera, se desvían de la norma. Son no lugares diseñados para la transgresión, algo que Alfaro potencia constantemente en este y otros trabajos a través de su “mal-uso” de la comida como material artístico, utilizándola para pintar paredes, para ilustrar comportamientos violentos o sexuales, o para hacer visibles estructuras de poder. El uso inadecuado de la comida es un acto de rebelión, tanto por la idea de desperdicio como por la de suciedad. Y es que la comida, cuando no se come a tiempo, decae, se pudre, huele mal y ensucia.

Este hecho, ejemplificado en este proyecto a través del delicioso sabor del chocolate y su nauseabundo aspecto como “pintura” de paredes, se ve aún más exacerbado en el vídeo que completa el proyecto, en el que se documenta el proceso de derretimiento del chocolate en la habitación. La falta de contextualización (el espectador no puede oler ni tocar el chocolate) convierte la escena en algo perturbador y claustrofóbico. Las paredes, como en los fenómenos paranormales o en los “milagros” religiosos, parecen sudar esta materia marrón y arrugarse, como si supuraran un cierto tipo de “aparición”. Mirando esas formas ondulantes y apenas visibles, uno puede imaginarse, por un momento, ante los fantasmas de nuestro subconsciente colectivo. Fantasmas atrapados en un mundo donde la explotación y la falta de movilidad social y laboral siguen tan presentes como hace varios siglos, aunque tratemos de ocultar estas realidades en viejos cuartos oscuros.

Obra de Greta Alfaro. Imagen por cortesía de de la galería.

Obra de Greta Alfaro. Imagen por cortesía de la galería.