Fidel Sáez y sus ciudades ilustradas

Ciudades invisibles, de Fidel Sáez
Hat Gallery
C / Dénia, 37. Valencia
Hasta el 16 de mayo

Dibujar una ciudad invisible puede llegar a convertirse en una Odisea para cualquiera que se lo proponga, pero en este caso, y de la mano de Fidel Sáez (arquitecto en Sanahuja&Partners), nos encontramos con una exposición que nos invita a recorrer lugares a los que solamente podríamos llegar a través de la literatura.

Es un viaje por las ciudades que Italo Calvino describió en su obra ‘Las Ciudades Invisibles’, en las cuales las palabras crean edificios y los versos se materializan en calles, donde tras cada esquina esperan el deseo, la muerte, la memoria y los símbolos, acechándonos para convertirse en parte fundamental de los relatos.

Imagen cortesía de Hat Gallery.

Imagen cortesía de Hat Gallery.

En el libro ‘Las Ciudades Invisibles’, de Italo Calvino, no se encuentran ciudades reconocibles. Son todas inventadas y cada una de ellas lleva un nombre de mujer; el libro consta de capítulos breves, cada uno de los cuales da origen a una ilustración y a una reflexión sobre la ciudad.

Por ejemplo, en el capítulo ‘Las ciudades y los signos’ dice: «La ciudad es redundante: se repite para que algo llegue a fijarse en la mente». O en ‘Las ciudades y la memoria’: «Al hombre que cabalga largamente por tierras selváticas le acomete el deseo de una ciudad».

«Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos».

De todo ello y más da cuenta la exposición que hasta el 16 de mayo acoge Hat Gallery en torno a la obra de Fidel Sáez ligada a esas ciudades invisibles de Calvino.

Obra de Fidel Sáez en la exposición 'Ciudades invisibles'. Imagen cortesía de Hat Gallery.

Obra de Fidel Sáez en la exposición ‘Ciudades invisibles’. Imagen cortesía de Hat Gallery.

 

Las ciudades ocultas de la colección del IVAM

Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM
Instituto Valenciano de Arte Moderno
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 15 de febrero

El IVAM acoge hasta febrero la muestra ‘Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM’, una exposición comisariada por la arquitecta Ana Lozano que refleja la íntima unión entre la ciudad y la fotografía. Compuesta por alrededor de 100 piezas de 70 artistas, seleccionadas entre las más de 5.000 imágenes que configuran los fondos fotográficos del IVAM, la exposición subraya el interés por la fotografía como creadora de un lenguaje propio sobre el paisaje de la ciudad. Desde el S. XIX esta técnica ha ido desplazando al dibujo como forma de representación de la arquitectura y la vida urbana, creándose una simbiosis que llega hasta la actualidad.

'Praga' de Franco Fontana en la exposición 'Paisaje urbano en la colección del IVAM'. Imagen cortesía del IVAM.

‘Praga’ de Franco Fontana en la exposición ‘Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM’. Imagen cortesía del IVAM.

La exposición reúne obras desde los pioneros como Fox Talbot o Atget hasta el presente en las que se muestran las distintas formas en las que la fotografía dibuja el fenómeno urbano. Están agrupadas siguiendo la poética y sugerente clasificación de Italo Calvino en ‘Las ciudades invisibles’ en las que se relacionan las ciudades con los ojos, la memoria, el deseo, los signos, la sutileza, los intercambios y también se habla de ciudades escondidas o dobles. Con motivo de la muestra se ha editado un catálogo digital en el que se reproducen las obras que la componen y textos de Vanessa García Osuna y de la arquitecta y comisaria Ana Lozano, que impartió una conferencia titulada ‘La utopía cautiva’ el pasado jueves 2 de octubre.

Fotografia de Jean-Eugène Atget en la exposición 'Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM', Imagen cortesía del IVAM.

Fotografia de Jean-Eugène Atget en la exposición ‘Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM’, Imagen cortesía del IVAM.

La relación entre fotografía y ciudad nace en el momento en el que la cámara oscura se reduce y puede transportarse. A partir de ese momento, las otras artes se transfiguran, al tiempo que la fotografía genera un tipo de paisaje hecho con luz. Además de aportar un medio para catalogar todas las construcciones y los espacios que configuran la ciudad y la vida urbana, comienza a crear un lenguaje que transforma la manera de ver el entorno.

Las ciudades tienen vida propia, pero son también el escenario donde se desarrolla nuestra vida. La ciudad es una construcción social, naturaleza y paisaje que conceptualiza la fotografía. Esta sería la manera en la que se levantan los mapas del territorio urbano ordenado por la mirada del fotógrafo e intervenido por sus habitantes.

Fotografía de Walker Evans en la exposición 'Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM'. Imagen cortesía del IVAM.

Fotografía de Walker Evans en la exposición ‘Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM’. Imagen cortesía del IVAM.

Como señala en su texto la comisaria Ana Lozano, «el fotógrafo elige primero una interpretación del paisaje urbano, para después, con su cámara, reforzarla o modificarla a su antojo. Todas las ciudades son de pronto una sola, la que aspira al equilibrio entre los hombres, y de estos con entorno primigenio, la utopía del paraíso. Cada rincón de cualquier ciudad se muestra banal a los ojos del paseante, mientras resulta único e irrepetible en la cámara del fotógrafo».

Los fotógrafos nos dirigen con la mirada al París de Atget, el Buenos Aires de Coppola o el Berlín de Basílico. Doisneau se permite jugar con el deseo, Baylón con la intriga de la desaparición. Los distintos fotógrafos nos llevan a multitud de sensaciones que recorren más de un siglo de ciudades de distintos continentes. Entre ellos podemos citar a vanguardistas como Catalá Roca, Cualladó, Robert Frank, Zimbel, John Baldessari, Agustín Jiménez Espinosa, Franco Fontana, José Manuel Ballester, Grete Stern, Hermanos Mayo, Bernard Plossu y Gordon Matta Clark, entre otros. Como excepción se ha elegido un pintor, Eduardo Arroyo, que aporta un óleo de gran formato en el que resume una visión fotográfica de la realidad urbana.

Fotografía de Horacio Coppola en la exposición 'Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM'. Imagen cortesía del IVAM.

Fotografía de Horacio Coppola en la exposición ‘Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM’. Imagen cortesía del IVAM.

Nuno Nunes-Ferreira. Tiempo arrasado

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles
Galería Paz y Comedias
Plaza Colegio del Patriarca, 5. Valencia

Símbolos arrasadores, tiempo arrasado

“Existe en todos los sentimientos humanos una flor primitiva, engendrada por un noble entusiasmo que no deja de menguar hasta que la dicha no es más que un recuerdo y la gloria una mentira (…)”[1].

El poder de la palabra es grande, puede que por eso los dictadores dediquen su empeño por igual a la censura que a la propaganda. Ambas son herramientas de fuerza destinadas a vencer y a convencer, a las que los dirigentes totalitarios destinan variados esfuerzos de representación en el espacio público, para construir una suerte de mitomanía icónica que los envuelva y legitime. “Un hombre con más razón que sus conciudadanos ya constituye una mayoría de uno (…)”[2], aunque seguramente esta lógica autoafirmativa de Thoreau sigue sin ser entendida en nuestro tiempo, pues el individuo tiende a buscar el refuerzo de la razón que otorga la masa, por equivocada que esta pudiera estar. Las sociedades han demostrado su debilidad por el poder arrasador de los símbolos, convertidos en elementos de arrastre colectivo con los que sintetizar ideologías e identidades por las que matar y morir. Con el paso del tiempo los lugares van quedando cubiertos por capas que componen cortes de memoria.

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014, vista de sala. Cortesía Galería Paz y Comedias.

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014, vista de sala. Cortesía Galería Paz y Comedias.

Nuno Nunes-Ferreira (Lisboa, 1976) ha realizado una investigación acerca de los signos conmemorativos y de exaltación con los que la dictadura franquista cubrió los pueblos y ciudades del Estado español durante cuarenta años, tolerados otros treinta años más por el “régimen del 78”, hasta que en 2007 fue aprobada la conocida popularmente como Ley de Memoria Histórica, “por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”. La controvertida retirada de la simbología y ornamentación franquista del espacio público activa en el artista la interrogación acerca de los procedimientos humanos de borrado de memoria. Hasta el momento, la democracia española no ha sido capaz de depurar ese episodio de la historia, anclándose en fórmulas de silencio institucional que encontraron su punto de ruptura con la aprobación de la mencionada ley.

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014, detalle. Cortesía Galería Paz y Comedias.

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014, detalle. Cortesía Galería Paz y Comedias.

En su afán por perdurar en el tiempo, “(…) Franco no dudó en imitar las técnicas arquitectónicas de la Alemania de Hitler para glorificar su régimen”[3], haciendo uso de la piedra como fenómeno que garantizase la preservación de su memoria fosilizada. El artista recupera esos “Fósiles”, con los que elabora la narración de un modo de comunicación icónica que implícitamente ha influido en la configuración del modelo de sociedad que, llegados a este punto, pugna al borde de la asfixia por realizar una segunda transición.

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014. Cortesía Galería Paz y Comedias.

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014. Cortesía Galería Paz y Comedias.

Nunes-Ferreira opta por el lienzo y la escultura para reproducir escudos y placas que exaltan el franquismo, pero también otros formatos de memoria repartidos por la geografía española que representan placas conmemorativas, que señalan el lugar de nacimiento de personajes ilustres o el nivel alcanzado por el agua a causa de catastróficas inundaciones o riadas sucedidas en Valencia. La acumulación de esos registros es el resultado de un exhaustivo trabajo de campo, que persigue poner de manifiesto la voluntad humana de pervivencia como práctica constante que se remonta a las distintas culturas y civilizaciones.

“La muerte es difícil de entender; el ser humano se resigna siempre de mala gana a hacerse una idea exacta de ella (…)”[4].

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014. Cortesía Galería Paz y Comedias.

Nuno Nunes-Ferreira. Fósiles, 2014. Cortesía Galería Paz y Comedias.

José Luis Pérez Pont


[1] BALZAC, Honoré. La obra maestra desconocida. Mondadori, Barcelona, 2013.
[2] THOREAU, Henry D. Desobediencia civil y otros escritos. Alianza, Madrid, 2005.
[3] SUDJIC, Deyan. La arquitectura del poder. Cómo los ricos y poderosos dan forma a nuestro mundo. Ariel, Barcelona, 2007.
[4] HOUELLEBECQ, Michel. Las partículas elementales. Anagrama, Barcelona, 1999.

A Santiago Arranz, París le evita

Paris m’éveille. Carta blanca a Santiago Arranz
Institut Français
C / Moro Zeit, 6. Valencia
Hasta el 2 de mayo

El Institut Français de Valencia acore tres series de pinturas de Santiago Arranz, una dedicada a las ciudades, expuesta en el hall de entrada, una segunda sobre el circo en el Salón Rouge, para terminar en la cafetería L’Atmosphère con su calendario para siempre. Un total de 40 piezas, entre gouaches y acrílicos, para hacerse cargo del alma de las ciudades, de la lucha del hombre diminuto contra el artefacto o la bestia, y de los meses del año siguiendo el rastro de los libros de horas o los calendarios agrícolas ilustrados de la Edad Media, para abordar el paso del tiempo.

Obras de Santiago Arranz en el Salón Rouge del Institut Français de Valencia.

Obras de Santiago Arranz en el Salón Rouge del Institut Français de Valencia.

Santiago Arranz, pintor y escultor, es licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona en 1982. Desde 1986 hasta 1994 reside en Francia, primero en Fontainebleau y posteriormente en París. A partir de los años 90 inventa un sistema de signos y símbolos para traducir el mundo a su lenguaje y éste tiene su antecedente en su obra Abecedario (Paris, 1991). Desde ese momento, la decisión de incorporar vocabularios específicos para cada tema caracteriza su trabajo, tanto si lo incorpora en proyectos pictóricos como arquitectónicos, lo que le permite pasar de la ficción a la función en una permanente mutación del pensamiento a la vida.

Su obra, entre surrealismo y geografía personal, ha sido objeto de numerosos estudios en revistas universitarias y de arte. El Institut Français de Valencia ha decidido dar “carta blanca” a este gran artista español para que ocupe el espacio del edificio de la calle Moro Zeit y se apodere de él artísticamente con las obras de su elección.

Obras de Santiago Arranz en el Salón Rouge del Institut Français de Valencia.

Obras de Santiago Arranz en el Salón Rouge del Institut Français de Valencia.

Los signos de Rosenfeld en Espaivisor

Lotty Rosenfeld. La geografía de la línea 1979-2013
Galería Espai Visor
C/ Carrasquer, 2 (Valencia)
Hasta el 10 de enero 2014

Los signos tras los que se organiza la circulación -de bienes, de sujetos, de políticas, de violencia- han constituido la sede más relevante del trabajo visual de Lotty Rosenfeld. Desde su gesto de intervención a las líneas divisorias de pistas de tránsito en las avenidas de Santiago (1979), donde inscribió su emblemático signo +, se puso en marcha un modo específico de interrogar los mandatos y producir un estallido en el simulacro de naturalidad que portan las diversas ordenanzas. Desde una aparente simplicidad proliferaron los sentidos y el deseo de un trabajo de arte que se pensó callejero, ciudadano y rebelde. Una incursión justo en los momentos en que el espacio público se encontraba invadido por el violento y excluyente régimen militar.

Lotty Rosenfeld realizando una de sus obras. Imagen cortesía de la galería visor

Lotty Rosenfeld realizando una de sus «signos». Imagen cortesía de la Galería Espai Visor

A partir del año 1985 buscó establecer nuevas conexiones, integrando al trabajo matrices visuales que continuaban apuntando a mecánicas deconstructivas, básicamente mediante la reelaboración de imágenes sacadas de la televisión pública. La construcción de este signo + fue ampliándose e inició una nueva etapa estético-teórica, en la medida que el signo se estableció como denuncia y confrontación frente a otros espacios de poder hegemónicos. Así el signo se transformó en “arma crítica”.

La producción de sus multi video instalaciones muestran escenarios visuales móviles y abigarrados, e incorporan el sonido como elemento estructurante de la obra. Así, la voz testimonial se ha interconectado con la voz oficial para, de esa manera, poner en escena la “otra versión”, aquella manipulada o minimizada por los discursos dominantes. En el territorio de la ficción (cortos y mediometrajes) su obra se refugia en el caos y las intervenciones de la violencia institucional o simbólica sobre los cuerpos que consiguen esbozar parcialmente el malestar.

A lo largo de más de treinta años, la artista chilena ha realizado intervenciones “corporales” (acciones-performances) en los distintos espacios por los que transita. La metodología del cuerpo comprometido en la “acción de arte” atraviesa su obra desde 1979 hasta la actualidad.

SINOPSIS VIDEOS EN EXPOSICION

Una milla de cruces sobre el pavimento. 1979
3/4’ color, 8 minutos, sonido
Video elaborado en torno a la primera Acción de Arte realizada por la artista en diciembre de 1979, consistente en la intervención a un signo de tránsito. Esta acción tuvo una duración de cuatro horas, durante las cuales, cubrió de cruces una extensión aproximada de una milla de pavimento, en una zona urbana de Santiago de Chile. El material de cámara fue filmado en cine de 16mm., y posteriormente traspasado a video y editado en este medio. La frase en off de la artista “No, no fui feliz” marca el inicio de la cinta.

Una milla

Lotty Rosenfeld. Una milla de cruces sobre el pavimento. 1979. Cortesía de la galería

Una herida Americana. 1982
3/4’ color, 5 minutos, sonido
Este video se estructura a partir de imágenes obtenidas desde distintos medios (cine 16mm., diapositivas, video) que citan tres Acciones de Arte realizadas por la artista en los siguientes lugares: Copiapó/Chile (Marzo 1981), Desierto de Atacama, Washington DC / Estados Unidos (Junio 1982), Casa Blanca, Santiago/Chile (Julio 1982), Bolsa de Comercio. Donde se proyectaron imágenes de video del signo intervenido (Casa Blanca) y sin intervenir (Desierto de Atacama). El audio esta conformado por sucesivos desplazamientos de sonido que se desfasan de su ámbito de emergencia.

Una herida americana

Lotty Rosenfeld. Una herida americana. 1982. Imagen cortesía de la galería

Proposición para (entre) cruzar espacios límites. 1983
3/4’ color y blanco / negro, 4 minutos, sonido
Este video se elabora mediante múltiples cruces, de imágenes, que citan las Acciones de Arte realizadas por la artista en límites territoriales (Chile-Argentina 1983 / RFA, Berlín 1983) y de transmisiones radiales en onda corta, de discursos multilingüísticos y pluri-ideológicos que se superponen y se anulan.

¡Ay de los vencidos!. 1985
3/4′ color, 4 minutos, sonido
Este video se elabora a partir de la cita de una Acción de Arte realizada por la artista, en la vía de acceso al Observatorio Astronómico El Tololo, en el norte de Chile. A la cual se le suman imágenes que remiten a diversos gestos tomados desde distintos ámbitos: imágenes de una situación pre-copular, imágenes de un astronauta realizando “vuelo libre” en el espacio. La banda de sonido se tensa a través del desplazamiento analógico de equivalencies que evocan las imágenes: ondas sonoras emitidas por un satélite en órbita especial, rastreado por una estación NASA mediante computadores, y el eco multiplicado y sostenido de una negación.

Rosenfeld

Lotty Rosenfeld. Ay! de los vencidos. 1985. Imagen cortesía de la Galería Espai Visor

Paz para Sebastián Acevedo. 1985
3/4’ color y blanco/negro, 2 y 1/2 minutos, sonido
Este video se estructura a partir de la ocupación de una fotografía tomada de un medio de comunicación, que capta la imagen del obrero chileno Sebastián Acevedo quien se autoinmola en un acto de protesta y denuncia, para obtener la libertad de sus dos hijos detenidos por aparatos de seguridad. A esta imagen noticiosa se van sumando una serie de fotografías de operaciones simbólicas que realiza la artista en una autopista frente al mar, para culminar con la grabación en video de un trazado de cruces, sobre una carretera, a la cual se le superpone una banda sonora con música de raíz indígena.
Esta cinta, que es concebida como un homenaje a los caídos chilenos, obtuvo el Premio Especial del jurado en la Video Biennale Internacional de Tokyo 1985.

Lotty

Lotty Rosenfeld. Paz para Sebastián Acevedo. Imagen cortesía de la galería