El cambio de sexo que no marca la diferencia


‘Orlando’, la adaptación a teatro de la obra de Virginia Woolf, escrita por Vanessa Martínez
Sala Russafa
Dènia 55, València
7 de noviembre de 2019

Érase una vez un apuesto joven isabelino, noble y poeta, que a los treinta años se transforma en mujer y vive así durante casi cuatro siglos. Con la suave cadencia de un cuento, Virginia Woolf irrumpe de nuevo en nuestros escenarios de la mano de la directora Vanessa Martínez en la Sala Russafa, aprovechando el 9º Ciclo de Compañías Nacionales, con el estreno de ‘Orlando’. Esta nueva propuesta se presenta como un juego literario, musical y temporal en el que Rebeca Sala, Gustavo Galindo, Pablo Huetos, Pedro Santos y Gemma Solé interpretan a más de treinta personajes.

Rebeca Sala, Gustavo Galindo, Pablo Huetos, Pedro Santos y Gemma Solé – Imagen realizada por Irene Valdés durante la representación

Como decimos, la obra nos va llevando de época en época. Conforme se desarrolla la historia se va transformando, nos va ubicando en los distintos espacios y tiempos, desde los sonidos de John Dowland hasta el foxtrot, desde la Corte inglesa a Constantinopla. Otro aspecto que define la puesta en escena es el humor, un tejido capital para seguir la peripecia del protagonista.

Amor, deseo, guerra, erotismo, cambios de género. Todos estos componentes aparecen en ‘Orlando: una biografía’, (1928), la sexta novela de la escritora inglesa Virginia Woolf. Una obra de sorprendente actualidad, que condensa una feroz crítica a la moral victoriana y está inspirada en la amante de Woolf, la aristocrática poetisa Vita Sackville-West.

Y es que hace cien años, Virginia Woolf se cuestionó sobre las diferencias entre hombres y mujeres. Una de las respuestas que ofreció al mundo fue su ‘Orlando’, un personaje andrógino, posiblemente el primer transexual de la historia de la literatura, cuya vida es extrañamente longeva: nace en 1588, en época isabelina, y muere en el periodo de entreguerras, en 1928, fecha que coincide con la publicación de la novela de Woolf, como ya se ha apuntado. A pesar de vivir más de trescientos años, Orlando solo envejece en apariencia hasta los 36.

Pero no hagamos más spoiler. Contemos la historia de una manera diferente, como quiso hacer Vanessa Martínez, concretamente a partir de varios narradores omniscientes con cálamos de largos plumajes blancos.  

Dos narradores interpretando la obra ‘Orlando’ – Imagen realizada por Irene Valdés durante la representación

En primer lugar, Orlando conoce a la reina Isabel I, aunque nunca se la menciona directamente, pero cae en desgracia y se aleja de la corte. Cuando regresa, gobierna Jaime I.

Durante lo que se conoció en Inglaterra como ‘La gran helada’, en el invierno de 1683 a 1684, el protagonista se enamora perdidamente de una princesa rusa, llamada Shasha. Según él mismo expone, esa era la primera vez que había amado, la primera vez que había sentido algo tan cercano al amor. Los enamorados patinan juntos durante varios días, pero la historia no acaba del todo bien. Un día, el barco en el que había llegado Shasha deja de estar atrapado en las aguas congeladas del Támesis, cuyo suceso hace que la mentira y el abandono reinen en escena.

Sin embargo, eso solo lo sabe el espectador, esto es, la princesa rusa le prometió a Orlando amor eterno y, de hecho, la pareja queda en un punto para escaparse a vivir juntos, pero Shasha nunca llega a acudir. Orlando se queda en la cama recuperándose durante nada más y nada menos que una semana. Los narradores intentan espabilarle, pero su dolor es tan fuerte que ni con palizas consigue despertar. El fracaso de este romance lleva a Orlando a regresar a un poema –’El roble’– que dejó atrás en su juventud. 

Abramos un paréntesis recordando que la aventura apasionada de Orlando y Sasha representa el romance de Vita SackVille-West con Violet Trefusis, porque esta novela, además de la sátira a la biografía y el discurso feminista, es, ante todo, una carta de amor de Virginia Woolf a su gran amiga Vita, a la que dedica la obra. Cerramos paréntesis.

En este punto de la historia, llegamos a uno de los pasajes más famosos de esta singular novela: el momento en el que Orlando cambia de sexo. La obra, por su argumento, podría considerarse fantástica (de hecho, su protagonista se transforma por arte de magia –no mediante ninguna operación médica que explicara la transformación– y vive, ya lo hemos dicho, una vida anormalmente larga y, encima, no envejece). 

Entran entonces la Pureza, la Castidad y la Modestia (las tres mayores virtudes de una dama en esa época), pero las trompetas retumban cada vez que una de ellas habla: las exhortan a marcharse. El sonido de las trompetas se convierte en el mensajero que anuncia la resurrección, el cambio, que proclama el despertar de la naturaleza, la nueva esencia de Orlando. “Las horribles hermanas se desconsuelan, lloran al unísono, bailan en círculos y agitan sus velos de arriba abajo antes de pronunciar su despedida: «No siempre ha sido así. Pero los hombres ya no nos necesitan; las mujeres nos aborrecen. Nos vamos, nos vamos. Yo (dice la Pureza) a los palos del gallinero. Yo (dice la Modestia) a cualquier discreto rincón donde abunde la hiedra y las cortinas»’’.

Orlando tras su transformación – Imagen realizada por Irene Valdés durante la representación

La escena termina cuando Orlando despierta, abandonado por estas virtudes, solo en su cuarto, entre el sonido de las trompetas que siguen preguntando por la verdad. Es ahí cuando el narrador sentencia que era una mujer. Aquí sí que necesitamos recurrir al mayor spoiler: el cambio se había producido, una metamorfosis verdadera y permanente, pero que no había transformado la auténtica esencia de Orlando. Ser hombre es equivalente a ser mujer, no hay diferencias y, si las hay, son incómodas incomprensiones de la sociedad.

De esta manera, se pone a la mujer y al hombre en una balanza donde ninguno de los dos individuos es más que el otro, donde ambos sexos están equilibrados, como si dijéramos, en línea recta. Quizás sea este el motivo por el que Vanessa Martínez escoge a una actriz como protagonista de toda la obra, en lugar de coger en la primera parte a un hombre y en la segunda tras el gran cambio de sexo, a una mujer. 

Es entonces cuando nadie se extraña de su renacer femenino, nadie duda de que sea la misma persona; y esa aceptación permite al lector (en el caso del libro de Virginia Woolf) y, en este caso, al espectador en la representación de esta obra de teatro, percibir el cambio no como una fantasía, sino como la tesis de la autora de que las diferencias entre los dos sexos no afectan a la psique ni al alma de la persona. Uno puede ser hombre y mujer, y esto no lo cambia realmente.

A partir de este momento, los narradores omniscientes cuentan las aventuras de Orlando en femenino: se escapa con una tribu de gitanos con la que llega a la meseta central de Anatolia; pasado un tiempo, la añoranza LA fuerza a embarcarse hacia Inglaterra. A su regreso, se encuentra con que lo han declarado fallecido y que, al ser ahora mujer, no tiene derecho a poseer en propiedad su propio palacio. Pasado un tiempo, cruza el periodo victoriano, época en la que conoce a Shelmerdine, un aventurero con el que se acabará casando (y, por lo tanto, con quien podrá resguardar su herencia).

Nos encontramos ya con el final de la obra, concretamente en el primer tercio del siglo XX donde, mientras Orlando está dando a luz a un hijo carnal, ansía terminar su poema “El roble’’. Y así lo hace, antes de “acabar’’ de parir, escribe la última palabra de su poema, por fin. Podríamos decir que, al traer al mundo a su nuevo hijo, también da a luz al poema que tantísimos años le había costado escribir. Cabe hacer otro paréntesis dejando patente la clara alusión de “El roble’’ al poema narrativo «La tierra» («The land», en el original), de Vita SackVille-West. Cerramos paréntesis.

Saludo grupal del elenco de la obra ‘Orlando’ – Imagen realizada por Irene Valdés durante la representación

El asunto de la historia literaria es esencial, pues el desarrollo del poema “El roble” tiene que ver con las ganancias de libertad de las mujeres escritoras y de que no será hasta el siglo XX hasta cuando la autora tendrá “una habitación propia” y podrá escribir de tú a tú con los hombres, contrario a la fracasada “hermana de Shakespeare”, personaje imaginario a quien Woolf dedica uno de sus ensayos feministas más agudos.

Esta obra de la escritora inglesa es rompedora por lo que significó para el feminismo. Y Vanessa Martínez lo ha sabido representar de la misma manera, mediante escenas de pasión, erotismo, tristeza, igualdad y fuerza femenina, copiando ese afán de libertad que le enseñó Woolf, que toda mujer merece.

De hecho, podemos concluir manifestando que, por ejemplo, Borges, no era un gran admirador de la escritora inglesa, pero aún así, consideraba que ‘Orlando’ era una “novela originalísima. Sin duda, la más intensa de Virginia Woolf y una de las más singulares y desesperantes de la época”. Y es que tampoco podríamos evaluar la representación de teatro de la directora Vanessa Martínez con adjetivos diferentes a los del erudito escritor argentino.

Irene Valdés

Espai Tactel y su ‘Teorema’ de Pasolini

Teorema, exposición colectiva comisariada por Jesús Alcaide con los artistas Javier Pividal, Sergio Porlán, Miguel Rael y Michael Roy
Espai Tactel
C / Dénia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 18 de noviembre, a las 20.00h
Hasta el 30 de diciembre de 2016

Espai Tactel inaugura el próximo viernes 18 de noviembre ‘Teorema’, un proyecto comisariado por el crítico de arte y comisario independiente Jesús Alcaide que cuenta con la participación de los artistas Javier Pividal (Cartagena, 1971), Sergio Porlán (Lorca, 1983), Miguel Rael (Lorca, 1974) y Michael Roy (La Rochelle, Francia, 1973).

‘Teorema’ es un proyecto curatorial que toma como telón de fondo algunas de las cuestiones que aparecen en la película y el texto de Pier Paolo Pasolini, para a la manera de un guión abierto poner en escena las relaciones de poder y deseo, seducción y atracción que se ponen en juego en la propia relación entre un comisario (el visitante), un espacio (el hogar) y los propios habitantes de la misma (artistas y galeristas).

Obra de Javier Pividal. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Javier Pividal. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Según la RAE, un teorema es una proposición demostrable lógicamente, partiendo de axiomas o de otros teoremas ya demostrados, mediante reglas de inferencia adaptadas.

‘Teorema’ es el título de un texto escrito por Pier Paolo Pasolini en 1968 que pone el foco de atención sobre la decadencia de una pequeña familia burguesa tras la irrupción de un desconocido que desmantela los cimientos de lo que parecía un dulce hogar y se desvela como un volcán de fuerzas subterráneas. Sexo, religión, libertad, poesía.

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

‘Teorema’ es también una película, un ensayo poético en imágenes que forma parte de otra trilogía que no es la de la vida, sino la del retrato de una sociedad, la capitalista, que el artista presenta de una manera descarnada en tres de sus construcciones fílmicas: ‘Pocilga’, ‘Saló o Los 120 días de Sodoma’ y ‘Teorema’.

‘Teorema’ se entiende de esta manera como una parábola, un texto moral, un ensayo sobre la irrupción y caída de lo sagrado, sobre la relación con el otro, el misterio, lo inesperado, la pasión y el deseo, en el marco del orden patriarcal en un contexto clave para la historia del siglo XX como fue el año 1968.

Los tiempos cambiaban, pero Pasolini, al igual que otros muchos intelectuales, permanecía escéptico ante estos cambios tal y como dejó escrito en textos como Nebulosa o la selección de textos ‘Demasiada libertad sexual os convertirá en terroristas’ publicados de manera póstuma recientemente.

Obra de Miguel Rael. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Miguel Rael. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Teorema como verdad, teorema como texto, teorema como película, teorema como parábola, teorema como momento histórico y finalmente, teorema como una construcción curatorial a cinco bandas. Una casa, cuatro artistas, dos galeristas y un intruso, el comisario.

‘Teorema’ es pues una situación construida a partir de las relaciones entre los trabajos de Javier Pividal, Sergio Porlán, Miguel Rael y Michael Roy. Un espacio en el que la obra de Pasolini aparece como espejo de una situación como la actual, de desmantelamiento de antiguos órdenes, desaparición de las ideologías, transformación de las construcciones sociales, aparición de nuevos modos familiares, revelación de otras formas de deseo y mutación de las estructuras que configuraban los ordenes de lo político, lo social, lo económico y lo sexual a lo largo del ya extinto siglo XX.

Teorema es un proyecto curatorial que nos invita a pensar la situación de cambio que vivimos en la actualidad a partir de las interferencias y diálogos que se producen entre las obras de los artistas presentes en la exposición, Javier Pividal, Sergio Porlán, Miguel Rael y Michael Roy, el propio espacio de la misma y el contexto de trabajo curatorial propuesto por Jesús Alcaide.

Los artistas Javier Pividal y Sergio Porlán están representados por la galería Art Nueve de Murcia; los artistas Miguel Rael y Michael Roy están representados por la galería Espai Tactel de Valencia.

Obra de Sergio Porlan.

Obra de Sergio Porlan. Iamgen cortesía de Espai Tactel.

 

Pajaritos, pajarracos y otras extrañas parejas

Ciclo de cine ‘Extrañas parejas’
Filmoteca de València
Plaza del Ayuntamiento, 17. València
La reina de África, de John Huston, y Pajaritos y pajarros, de Pier Paolo Pasolini
Martes 13 de septiembre, a las 18.00 y 20.00 horas, respectivamente
Hasta el 2 de octubre de 2016

La Filmoteca inicia una nueva temporada con la segunda parte del ciclo ‘Extrañas parejas’, cuya primera parte se proyecto durante el mes de agosto en la Filmoteca d’Estiu y durante el mes de julio en Nits de Cinema al Claustre de la Nau.

Organizado conjuntamente con el Aula de Cinema de la Universitat de València, el ciclo ‘Extrañas parejas’ presenta una serie de películas en las que se abordan las relaciones entre dos personajes muy diferentes entre sí, ya sea por la raza, la edad, la extracción social o por mucho otros condicionantes. Bajo esta excusa temática, el ciclo es una buena oportunidad para recuperar una serie de películas imprescindibles, firmadas por grandes autores de la historia del cine.

Fotograma de 'La reina de África', de John Huston. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘La reina de África’, de John Huston. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Esta segunda parte del ciclo se inicia el martes 13 de septiembre con la proyección, a las 18 horas, del clásico de aventuras La reina de África (1951) de John Huston, y a las 20 horas con Pajaritos y pajarracos (1966), una de las películas  más significadas de Pier Paolo Pasolini.

Fotograma de 'El sirviente', de Joseph Losey. Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘El sirviente’, de Joseph Losey. Filmoteca de Valencia.

En el ciclo están presentes películas de todas las épocas y todos los géneros, desde Luces de la ciudad (1931) de Charles Chaplin, hasta cinco clásicos muy distintos de la década de los sesenta y setenta: la producción británica El sirviente (1963) de Joseph Losey; el musical de Hollywood My Fair Lady (1964) de George Cukor; la comedia neorrealista Pajaritos y pajarracos (1966) de Pier Paolo Pasolini; El pequeño salvaje (1969) de François Truffaut, como representación de la Nouvelle Vague, y la crepuscular La vida privada de Sherlock Holmes (1970) de Billy Wilder.

También están presentes películas muy destacadas de directores contemporáneos aún en activo como Eduardo Manostijeras (1990) de Tim Burton; Los amantes de Pont-Neuf (1991) de Leo Carax; la comedia noruega Elling (2001) de Peter Naess; Air Doll (2009) del japonés Hirokazu Kore-eda; y el film de ciencia ficción Un amigo para Frank (2012) de Jake Schreier.

Fotograma de 'Christine', de John Carpenter.

Fotograma de ‘Christine’, de John Carpenter. Filmoteca d’Estiu.

Entre las películas seleccionadas que se vieron en la Filmoteca d’Estiu figuraban clásicos como la comedia fantástica El fantasma y la señora Muir (1947) de Joseph Mankiewicz; la película de terror de culto Christine (1983) de John Carpenter; y Cielo sobre Berlín (1987) de Wim Wenders, junto con producciones más recientes como la sueca Déjame entrar (2008) de Tomas Alfredson y Her (2013) de Spike Jonze. La Filmoteca también tiene previsto retomar esta semana el ciclo ‘Las mejores películas de 2015’, cuya primera parte también pudo verse en la Filmoteca d’Estiu, con el estreno en Valencia de Heimat, la otra tierra (2015) de Edgar Reitz.

Fotograma de 'Pajaritos y pajarracos', de Pier Paolo Pasolini. Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘Pajaritos y pajarracos’, de Pier Paolo Pasolini. Filmoteca de Valencia.

 

Mariscal regresa al origen

Apuntes para una peli de Garriris, de Javier Mariscal
Galería Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Inauguración: viernes 16 de septiembre de 2016, a las 20.30h

Colgar un auténtico Mariscal firmado por el famoso diseñador valenciano en la pared del salón ya no es un sueño imposible. Los fans del padre de Cobi pueden hacerlo realidad a partir del próximo 16 de septiembre asistiendo a la exposición ‘Apuntes para una peli de Garriris’ que se inaugura en la galería Pepita Lumier.

La muestra reúne 170 piezas totalmente inéditas impresas sobre papel arte, sobre materiales especiales como metacrilato e impresiones en blanco y negro intervenidos individualmente por el artista. Son series limitadas y numeradas a un precio asequible. Se trata de un camino novedoso de arte digital para acercar el mundo de Mariscal a todo tipo de público. Obras realizadas sobre papel de algodón de alta calidad que, juntamente con las tintas pigmentadas, dan como resultado un acabado perfecto y de una calidad cromática extraordinaria.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

‘Los garriris la peli’ es un proyecto cinematográfico muy personal e íntimo de Javier Mariscal en el que lleva tiempo trabajando y que espera materializar en un filme de animación y un cómic. “El nombre de Garriris viene de que yo soy muy disléxico y cuando era pequeñito no podía leer ‘gr’ y leía ‘garriri, garriri’”, cuenta Mariscal.  “Todo el mundo se descojonaba y con el tiempo me gustó. Además, al principio los personajes parecían siempre como enfadados con la vida, como gruñendo, grr, grr… Los Garriris son sinvergüenzas, no tienen un duro y, sin embargo, viven”.

En la Galería Pepita Lumier se mostrará un material inédito que incluye bocetos, trabajo gráfico de creación de personajes y desarrollo gráfico del guión de la película. El filme en proyecto se ambienta a principios de los años setenta y cuenta la historia de una pareja de jóvenes veinteañeros que toman el barco hacia Formentera para ser hippies. Un viaje hacia la libertad en busca de sexo, drogas y rock and roll.

Los dibujos de Mariscal hacen un colorista recorrido por paisajes mediterráneos, con preciosos juegos de luz, crepúsculos, amaneceres y un continuo ambiente de fiesta donde el tiempo no existe y la naturaleza marca el ritmo de la vida.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Vida de cómic

Javier Mariscal (Valencia, 1950, se trasladó a Barcelona en 1971, donde estudió diseño gráfico y fundó el cómic underground Rollo Enmascarado. Allí publicó sus primeros trabajos, entre los que destacan sus personajes El Señor del Caballito y Los Garriris.

A finales de los setenta inicia su andadura profesional con diversas exposiciones, publica en numerosas revistas y algún libro, como Abcdari Il.lustrat. En 1979, diseña el cartel Bar Cel Ona, que se convirtió en uno de los iconos de la ciudad.  En 1988, su Cobi es elegido como mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona’ 92. Al año siguiente, funda el Estudio Mariscal en Palo Alto y en 1999 le es otorgado el Premio Nacional de Diseño.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

En 2010 se estrenó  el largometraje de animación ‘Chico y Rita’ que dirigió junto a Fernando Trueba, ganadora del Premio Goya y nominada a los Oscar como mejor película de animación. Este año ha lanzado ‘Mariscal Portraits’, un proyecto personal para compartir y conectar con la gente a través de sus dibujos. Con ‘Apuntes. Bocetos de una peli de Garriris’ da un paso más por un camino  por el que avanzará dentro de unos meses con el lanzamiento de impresiones sobre papel, aluminio o metacrilato.

Tras haber sido expuesta a lo largo de los años en numerosas galerías y museos y haber participado en ferias de arte internacional, su obra se puede encontrar en colecciones de los museos más prestigiosos del mundo.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Bel Carrasco

Miedos…a unas buenas bravas!

Miedos, por Patrícia Pardo
Russafa Escènica 2016
Del 15 al 25 de septiembre de 2016

El miedo a ir a un bar que no conoces, pedir unas bravas y que te sirvan una mierda de bravas. Medio crudas. De hace dos días. Con mayonesa.
No es tan difícil hacer unas bravas en condiciones… He visto islandeses hacer buenas paellas. He visto islandeses exigirme garrofón en Reykjavík.
El miedo a ir a un bar que no conoces y no saber cómo cocinan las bravas, saber que pueden sacarte unas bravas miserables, no te impide pedir bravas en bares desconocidos. Te la han pegado muchas veces pero nunca, ¡nunca!, nunca has desistido de ellas. Porque si están al punto y recién hechas y con la salsa… Tienes un orgasmo tántrico pensando en la Humanidad, y te fusionas con el amigo que te acompaña o con el libro que devoras como si aún estuvieras en los 90 y no supieras qué es la wifi. Unas buenas bravas con una cerveza te hacen posponer el objetivo de cien abdominales, de la ropa humedecida en la lavadora, de atender el desamor al otro lado del móvil. Unas buenas bravas y un-poco-de-pan-por-favor-puedes-sacar? equivalen a una buena raya de cocaína con la que trascender la corrección de lo que quiere decir ser mejor persona para tus antecesores porque inevitablemente profundizarás en los silogismos, en cualquier silogismo.

Patrícia Pardo. Imagen cortesia de Russafa Escènica.

Patrícia Pardo. Imagen cortesia de Russafa Escènica.

No de esta manera te ha pasado con la farándula. Porque la posibilidad de (re)encontrarte una obra dura, de hace dos días, so-po-rí-fe-ra, arrogante o vacua, ha hecho que reniegues de la escena. Malditos creadores escénicos que no saben ni hacer una tortilla francesa. ¡No es tan difícil hacer unas bravas en condiciones! He visto islandeses hacer buenas paellas con carne de ballena, por favor.
El miedo a creer que hay cosas más importantes en el mundo que pedir y ofrecer unas buenas bravas, que no nos las merecemos, que nunca perdonaremos unas bravas aceitosas, que no vale la pena exigir un Conseller De Bravas, y no de Sepia, Olivas y Bravas. Bravas, joder, bravas!, bravas para todos!, bravas para todos! Porque si todos nuestros hijos quisieran cocinar bravas, profesionalmente o por amor a la brava, aunque las hicieran con salsa de yogur los muy hijos de puta, si todos nuestros hijos quisieran cocinar y comer bravas, el mundo se llenaría de tertulia, de sexo, de pimentón dulce, y todos aspiraríamos a ser resto de salsa. La salsa final que queda en el plato y mojas con el último trozo de pan después de comerte la última brava.

Detalle del cartel de Russafa Escènica 2016. Imagen cortesía de la organización.

Detalle del cartel de Russafa Escènica 2016. Imagen cortesía de la organización.

Patrícia Pardo*

* Miedos es el lema alrededor del cual gira la sexta edición de Russafa Escènica. Patrícia Pardo, clown y dramaturga, es quien firma el texto que da la bienvenida a Russafa Escènica 2016

Poetas a viva voz

Vociferio. Festival de Poesía Oral y Escénica de Valencia
Carme Teatre
C / Gregorio Gea, 6. Valencia
Del 8 al 12 de junio de 2016

Los poetas de antes se reunían en tertulias y cenáculos, rivalizaban en sarcasmo y mala leche, y soñaban con alcanzar la gloria. Algunos, los más optimistas, incluso con cambiar el mundo. Los poetas de ahora, al menos una significativa parte de ellos, salen a la calle, suben a los escenarios y, sin necesidad del papel impreso ni libros como intermediarios, proclaman a viva voz el poder vivificador de la palabra. Juglares y trovadores en una pieza, vates del pueblo, también un poco actores y actrices que representan sus propios textos  (sin música) otro tanto cuentaversos, vendedores de ungüentos milagrosos, de columnas de humo, de sonidos bellos. Amor y sexo, crítica social y cantos fúnebres. Temas para todos los gustos. Estilos, más de lo mismo. Estos poetas autónomos no rinden pleitesía a la crítica oficial, ni a los santones enrocados en sus torres de marfil.

Masilla y los Espías. Imagen cortesía de Vociferio.

Mansilla y los Espías. Imagen cortesía de Vociferio.

Los mejores de toda España, una veintena procedentes de distintas ciudades,  se dan cita estos días en Valencia en el Festival Vociferio —de vociferar—, que se celebra en Carme Teatre (Gregorio Gea, 6) hasta el domingo. Una iniciativa nacida en 2011 de la mano de Carme Teatre y la asociación cultural El Dorado, que regresa con nuevos bríos tras un año de parón por motivos técnicos, codirigida por Raúl Lago, de Carme Teatre y David Trashumante.

“Éste es el único festival existente dedicado a la poesía oral y escénica con la vocación de contestar a una poesía académica, institucionalizada y elitista, que se había escindido, en cierta medida, del público en general”, señalan los organizadores. “Puede entenderse como una forma distinta de hacer poesía, igual de lícita que la convencional, pero capaz de llegar, comunicar y emocionar en la actualidad a un mayor número de personas”.

En esta edición el festival  se hace eco de una de las corrientes más frescas y populares de la poesía nacional e internacional: el Spoken word (Palabra hablada), un movimiento que se originó a finales de los años cincuenta en los clubs y pubs donde se reunían músicos de jazz y poetas de la generación beat.

Dani Orviz. Imagen cortesía de Vociferio.

Dani Orviz. Imagen cortesía de Vociferio.

El momento cumbre del encuentro tendrá lugar el sábado 11 de junio, a las 20 horas, con  el VI Campeonato Nacional de Poetry Slam, un concurso de poetas en el que un jurado compuesto al azar por el público asistente determina el ganador a través de un sistema de puntuación. Su objetivo es dinamizar un recital colectivo en formato de concurso con sus propias reglas. “Se podría decir que es  un tipo de poesía; una poesía que busca la comunicación directa con el oyente. Pura frescura”, señalan los organizadores.

Este año se realizará un hermanamiento con el Festival Kerouac de Vigo con la presencia de su director Marcos de la Fuente.

Entre los poetas presuntamente implicados: Miriam Reyes, Mónica Caldeiro, Víctor López, DYSO, Le Fay, Rio Muten, Fernando Mansilla, Eladio Orta, María Eloy-García o Nuria Martínez Vernís, entre otros. También participan  voces  locales, como Encar Reig, Enrique Falcón, Mar Benegas o Hugo Mas, raperos como Mc Gibigí, grupos como Cafè de Fel o Versonautas, y proyectos nacientes de la escena valenciana como los ciclos de poesía Versonalidad o Intromissió Poética al Mercat. Habrá numerosos micros abiertos al ingenio e inventiva de los asistentes.

Los patrocinadores del evento poéticos son: El INAEM,  Generalitat Valenciana,  Facultat de Filología, Traducció i Comunicacció y el Aula de Poesía de la Universitat de València, Arroces Dacsa y Amargord Ediciones.

Cartel del Festival Vociferio. Imagen cortesía de la organización.

Cartel del Festival Vociferio. Imagen cortesía de la organización.

Bel Carrasco

El sueño de verano de Benjamin Britten

A Midsummer Night’s Dream, de Benjamin Britten
Palau de Les Arts
Avenida del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 10, 12, 14, 16 y 18 de junio de 2016

“Llegas aquí y lo primero que dices es ¡oh, my God!”, exclamó el director escénico Peter Curran refiriéndose a la majestuosidad de Les Arts. Y con respecto a El sueño de una noche de verano (A Midsummer Night’s Dream), ópera de Benjamin Britten que se presenta en el coliseo valenciano con el mayor elenco en sus diez años de historia, Curran dijo: “Política, religión y sexo. ¡Eso es lo que encontrareis!” Una veintena de intérpretes pondrá en escena “una de las obras maestras del siglo XX”, a juicio del director musical Roberto Abbado.

Britten, partiendo del texto de William Shakespeare, plantea un “juego entre inocencia y experiencia, moralidad e inmoralidad, sueño y realidad”. Juego que Peter Curran escenifica siguiendo los dictados del propio autor inglés: “Nos muestra algo que es invisible”. Para ello, el director escénico se basa en la filosofía griega y latina, pero sin querer tratar el tema “como si fuera un museo”, sino “como metáfora de un viejo templo que pudiera estar en Atenas o Sicilia y en contacto con la naturaleza”.

A Midsummer Night's Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

A Midsummer Night’s Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

¿Cuál es nuestra relación con la naturaleza hoy en día?, se preguntó Curran. “Tenemos a Hippolyta (Iulia Safonova) que no está pendiente de las cosas, como sucede hoy con los teléfonos móviles que deberíamos dejar a un lado para prestar atención a nuestro alrededor”. Y eso hace Curran en A Midsummer Night’s Dream: vincular realidad y ficción, “mezclar el mundo real y el irreal”, para que después sea el espectador quien interprete lo que “todos soñamos”.

Oberon, rey de los elfos, y Tytania, su esposa y reina de las hadas, protagonizan esta ópera estrenada en 1960 con gran éxito de público. Christopher Lowrey, que encarna al rey, aseguró que su intervención en tan grandioso espectáculo “ha hecho que crezca mi amor por la ópera”. Una ópera, según Abbado, “muy complicada, porque requiere de un reparto de cantantes de altísimo nivel”. Y la presencia de un contratenor, tipo vocal no muy extendido y sobre el que Davide Livermore, intendente de Les Arts, se explayó: “Händel, por ejemplo, nunca ha escrito para contratenor, sino para castrato, que es distinto”, al tiempo que aludió a la conexión con “el pop rock inglés de los 60”.

A Midsummer Night's Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

A Midsummer Night’s Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

La ópera de Britten acoge diferentes registros musicales, destacando para Abbado la intervención del coro de niños “para sacar ese color particular de lo que no es humano”. Además están las tres parejas, los artesanos y un cuarto elemento que para el director musical es fundamental, “la floresta, que es también un personaje”, y cuya tonalidad se la da “el color orquestal caracterizado por el misterio”. Roberto Abbado es la primera vez que dirige una obra del siglo XX al frente de la Orquesta de la Comunidad Valenciana, tal y como destacó Livermore.

“¿Te gusta la política, la religión, en aquello que cree la gente, el sexo…pues la ópera de Britten trata de esos tres aspectos; de lo que es el mundo real y lo que no lo es, y del sexo como fuerza que nos lleva”, sintetizó Curran. También subrayó la “importancia de todos los papeles”, aunque por encima de todo “destaca el conjunto”. Como se apunta en la sinopsis de la ópera, “las verdades profundas, los sentimientos más auténticos terminan por hacerse presentes por encima de lo absurdo de las situaciones”.

Davide Livermore, ya en relación con el “¿conflicto?” que mantiene con la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valencia, que han rechazado su colaboración con Les Arts mientras no se les pague, dijo que el presidente de las bandas tenía en su mesa “el borrador para el acuerdo marco, que estamos negociando”. De ahí que no pudiera todavía adelantar las cifras que se manejaban. “Confío en llegar a un acuerdo satisfactorio”, concluyó.

A Midsummer Nigth's Dream. Imagen cortesía de Les Arts.

A Midsummer Nigth’s Dream. Imagen cortesía de Les Arts.

 

Salva Torres

Código de vestimenta: gris grafito de Daniel Tejero

‘Operatorium’ de Daniel Tejero
Galería Punto
Av. Barón de Carcer, 37. Valencia
Hasta el 29 de abril de 2016

En esta nueva exposición de Daniel Tejero para la Galería Punto, continúa con la reflexión alrededor del concepto de placer que ya hemos podido ver en otras muestras como por ejemplo en ‘Conflivium Benidormense’, donde el artista tomaba como referencia un lugar real: la parte baja del paseo de poniente de Benidorm, y convertía los detalles a través de su detallado grafito en breves instantes, cuanto menos, placenteros de observar.

En esta ocasión, la muestra ha perdido parte de esa limpieza pulcra aunque mantiene la estética reconocible de Daniel Tejero, cuyos grafitos, aunque protagonistas de la muestra, están acompañados de otras piezas escultóricas. En un primer momento, un gran banco de trabajo inunda todo el espacio, lo que obliga al espectador prudente a acercarse a las obras. Además del gran banco, otros elementos como los caballetes o las pinzas de dibujo sobre las láminas, nos hacen trasladarnos a una especie de fragmento de taller de artista. Como si de un fetiche mismo se tratara, Daniel Tejero juega con la curiosidad que produce adentrarse en el taller, en la primera sala, y presenta el objeto y su historia pasada al mismo tiempo.

En la segunda parte, parece que el color destaca sobre el resto, lo que podría significar que el instante está ocurriendo en ese preciso momento. Para entenderlo mejor, en palabras de Eduardo García Nieto, “al llegar allí todo había tenido lugar y, aún así, no había comenzado. Como un investigador debemos iniciar la búsqueda, analizar los restos y comenzar a construir el relato. Atrevidos, con el coraje de los que inventan su propio lenguaje, sentimos la curiosidad y abrimos nuestra boca para saciar nuestro deseo de conocimiento. ¿Qué puede haber ocurrido en el taller del artista? ¿Por qué se nos ofrece sólido a nuestra mirada, cosificado como un mineral?”

Vista general de la exposición. Imagen cortesía Galería Punto.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía Galería Punto.

En estos casi 20 años de trayectoria profesional, la obra de Daniel Tejero, como la de todo artista investigador, ha ido progresando hacia una mejor comprensión del concepto a desarrollar. Probablemente el ser director del grupo de investigación Figuras del Exceso y Políticas del Cuerpo o más conocido como Grupo FIDEX de la Universidad Miguel Hernández, donde también ejerce de profesor y doctor, le ha llevado a evolucionar desde la preocupación por el cuerpo y las inscripciones sexo, género y sexualidad, a la celebración del deseo y de los placeres.

Es interesante cómo se han unido en este grupo de investigación varios artistas que comparten planteamientos similares y cuyos objetivos pretenden analizar, desde diferentes perspectivas artísticas, los niveles vinculantes tanto dentro del trinomio sexo-género-sexualidad como los mecanismos externos que lo interrelacionan con la sociedad, identidad, teoría, política e incluso con las nuevas tecnologías creativas. Su última muestra pudo verse en el Centre de Cultura Contemporània de València bajo el título ‘Pornosigilo. Grimorio Sexual’.

Para terminar, curiosa es la invitación a la inauguración donde desde el blanco (pulcro de nuevo), surge una fusta grisácea y un breve código “dress code: black”. Una primera pista que lleva al espectador hacia un recorrido donde tendrá que explorar el lenguaje de los deseos, el suyo propio y el presentado por Daniel Tejero.

Segunda sala. Imagen cortesía de la Galería Punto.

Segunda sala. Imagen cortesía de la Galería Punto.

María Ramis

Hermes Berrio y Toxicómano, en calle viva

Manual de Buenos Modales. Hermes Berrio y Toxicómano
Speakeasy de La Fiambrera Art Gallery
C / Pez, 7. Madrid
Hasta el 19 de marzo de 2016

Aprovechando su participación en la feria madrileña de arte contemporáneo JustMad 2016 (23-28 de febrero), la galería bogotana + MAS: Arte Contemporáneo exhibe en el Speakeasy de La Fiambrera una muestra de dos de sus artistas más representativos, Hermes Berrio y Toxicómano, cuya obra está directamente vinculada al grafitti, a la pintura callejera y al arte urbano, con un alto compromiso con la protesta social y política.

En estos días de alto voltaje informativo, el mundo presenta una crisis histórica de valores que nunca antes habían sido evidenciados con tanta rapidez, ni con tanta cobertura y a la vez con tanta indiferencia. Recibimos las imágenes y las noticias de los peores acontecimientos humanos con una total somnolencia en la consciencia. Con esta exposición se invita al espectador a reflexionar para despertar del letargo.

Obra de Toxicómano. Imagen cortesía de La Fiambrera.

Obra de Toxicómano. Imagen cortesía de La Fiambrera.

Los artistas plásticos, Hermes Berrio y Toxicómano, utilizando códigos visuales del Street Art, nos alertan sobre la locura, el sexo, la violencia, la política y la sobredosis de información que recibimos, a través de 12 cuadros, que vienen a evidenciar el poder clásico de la pintura aún para el hombre del siglo XXI, dando una respuesta abierta llena de irreverencia, y con los códigos de una calle viva, a estas cuestiones contemporáneas.

+ MAS: Arte Contemporáneo es una galería bogotana que desde su creación en 2011 ha hecho énfasis en el arte contemporáneo y emergente, con una programación de exposiciones comisariadas que ponen de manifiesto la necesidad y el poder del arte, a través de obras que presentan un diálogo intenso entre contrastes de alto impacto visual y conceptual. Esto ha hecho que sus artistas hayan tenido gran difusión internacional, habiendo participado en ferias de importancia mundial como ARTEBA Buenos Aires, UNTITLED Miami, Basel, SAATCHI Gallery START (Young Galleries + New artists) Londres, ARTCENTRAL Hong Kong, BARCU Bogota y JUSTMadrid.

Es a partir de la participación en ésta última muestra cuando nace la colaboración con la galería de arte La Fiambrera, para desarrollar proyectos expositivos que hagan posible la presentación de artistas contemporáneos colombianos en Madrid. Esta primera exposición contará con 12 pinturas sobre lienzo de medio y gran formato para mostrar el trabajo reciente de ambos artistas, Hermes Berrio y Toxicómano; la obra estará a la venta y podrán ser vistas durante el horario de apertura al público de La Fiambrera.

Obra de Hermes. Imagen cortesía de La Fiambrera.

Obra de Hermes. Imagen cortesía de La Fiambrera.

Hermes Berrio: su obra es el resultado de mezclar sus grandes influencias artísticas, el Expresionismo Abstracto, Richard Hamilton y Jean Michel Basquiat, con la actualidad política, social y cultural que evidencian los medios de comunicación, la crisis de identidad característica de estas primeras décadas del siglo XXI, los cuentos de hadas (Disney) y la sociedad de consumo, mezclado con el lenguaje de las calles del mundo. Su obra ha sido expuesta en Colombia, Suiza, México, España, Australia, y Estados Unidos.

Toxicómano: es un auténtico artista urbano, que ha desarrollado la mayor parte de su obra en las propias calles; plasma imágenes y textos que beben directamente del diseño gráfico. Sus influencias artísticas directas son Banksy, Sheppard Feary, Blek Le Rat, que mezcla con el Punk, y la cultura de la calle. Su lenguaje y sus tipografías nos refieren a los pasquines de los años 50s, con mensajes sociales impecables, que permanecen en la memoria durante mucho tiempo. Ha realizado intervenciones en Alemania, Reino Unido, Colombia, México, y Estados Unidos.

Albañil de día, diva de noche

La Margot. Serio de día, coqueta de noche
Espai Rambleta
Bulevar sur, esquina Pío IX. Valencia
Miércoles 27 de enero, 2016, a las 19.30h

Día y noche, sexo y muerte, hombre y mujer, represión y escándalo. El concierto de la vida es un recital de dualidades que a veces se encarna de forma fortuita en personas que, simplemente, estaban allí en el momento oportuno, proclives a hacerse notar. Como Antonio Campos, el hombre de las dos caras, con una doble faceta vital; señor de pueblo y sofisticada diva. Durante años se transformó en una Sara Montiel tan espléndida y rumbosa como la auténtica despertando pasiones.

Fotograma de La Margot. Serio de día, coqueta de noche. Espai Rambleta. Imagen cortesía de los autores.

Fotograma de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Espai Rambleta. Imagen cortesía de los autores.

Nacido en Bétera, en 1948, Campos es paradigma de esas dualidades de la existencia. En su adolescencia y primera juventud trabajó como repartidor de barras de hielo y albañil, pero soñaba con deslumbrar al público proyectando el encanto de  su voz y su imagen. En 1977, en la vorágine política y social que trajo la Transición, hizo realidad su sueño, subió a un escenario y enamoró a los espectadores imitando a Sara Montiel con perfección gestual y una socarronería muy mediterránea. Antonio Campos Ramos, con el nombre artístico de Margot, se convirtió rápidamente en una gran estrella de la noche valenciana.

Fotograma de 'La Margot. Serio de día, coqueta de noche'. Imagen cortesía de los autores.

Fotograma de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Imagen cortesía de los autores.

Cuatro décadas más tarde este entrañable personaje revive ante las cámaras en un documental de setenta minutos que cuenta su vida y milagros, La Margot. Serio de día, coqueta de noche, dirigido por un veterano de la escena, Enrique Belloch. El filme se estrena en Espai Rambleta el día 27 de enero, con la idea de animar a exhibidores y distribuidores a difundir este peculiar biopic.

En Rambleta fue precisamente donde hace un año se gestó el proyecto, a raíz de una actuación de Margot, con sus espléndidos 67 años, en un número de cabaret dirigido por Tonino Guitián.

Enrique Belloch, director de 'La Margot. Serio de día, coqueta de noche'. Imagen cortesía del autor.

Enrique Belloch, director de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Imagen cortesía del autor.

“La película se ha hecho a golpe de pasión, porque las subvenciones nunca han sido mi fuerte”, dice Belloch. “Un proyecto en el que intervienen mis amigos de toda la vida, el periodista Rafa Marí y el escultor Miquel Navarro. El primero ha participado en la escritura del guión y producido el documental junto a Malvados. Miquel es el director artístico, autor del cartel, y es entrevistado a fondo con otros protagonistas de la Transición valenciana como el diseñador Francis Montesinos y la senadora del PSOE Carmen Alborch”.

El rodaje de exteriores tuvo lugar en la ciudad de Valencia, la Malvarrosa, Pinedo, La Albufera, Picassent y Bétera, población natal de Antonio Campos. Los interiores, en su casa, el  estudio del escultor Miquel Navarro, la ermita del Calvario en Bétera, Espai Rambleta y casa Román.

Además del protagonista, intervienen: Tonino Guitián, Maribel Casany, Carmen Alborch, Francis Montesinos, Miquel Navarro y Rafael Marí Sancho.

“Tras su estreno esperamos que el documental circule en la programación comercial por todos los cines del mundo”, bromea Belloch. “También trataremos de comercializarla vendiéndola a algunas televisiones y explotándola en DVD”.

Fotograma de 'Margot. Serio de día, coqueta de noche'. Imagen cortesía del autor.

Fotograma de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco