Sentimientos en flash-back

Un obús en el corazón, de Wajdi Mouawad, dirigido por Santiago Sánchez
Interpretado por Hovik Keuchkerian
Teatre Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 17 al 20 de mayo de 2018

El artista polifacético Hovik Keuchkerian dispara meticulosamente por última vez en el Teatro Talia de Valencia artillería pesada después de cuatro actuaciones en la capital del Turia. Proyectiles de palabras con la luz precisa de un gran actor. El madrileño, aunque nacido en Beirut, nos muestra ‘Un obús en el corazón’, una obra del dramaturgo libanés Wadji Mouawad, dirigida por Santiago Sánchez, también encargado de esta adaptación de gran calibre.

El drama es narrado por Hovik Keuchkerian, interpretando el papel de Wahab de una manera bestial, que consigue inocular al público presente el frío atroz que sufre el personaje en una noche helada y metaboliza la sala en escarcha, un soliloquio de gran envergadura a la altura de muy pocos.

Hovik Keuchkerian en 'Un obús en el corazón'. Teatre Talia de Valencia.

Hovik Keuchkerian en ‘Un obús en el corazón’. Teatre Talia de Valencia.

La transmisión de sentimientos que conexiona esta función mediante la fractura en la cronología, debida a los recuerdos amargos que cuenta Wahab en flash-back, conmovió y aferró al público en sus veteranas butacas dejándolo muy sorprendido, con los ojos abiertos como el dos de oros y sin aliento.

Drama, tragedia, soledad voluntaria, exilio, muerte, emociones de alto voltaje descargadas mediante ráfagas de talento, Hovik demuestra su personal fuerza como intérprete en esta espléndida e íntima obra firmada con un final apoteósico, donde todo el Teatro Talia se puso en pie para aplaudir reconociendo así el gran trabajo Hovik Keuchkerian y la compañía con su director Santiago Sánchez como punta de lanza.

Gracias por seguir siendo la bala y el balazo.

Hovik Keuchkerian

Hovik Keuchkerian en ‘Un obús en el corazón’. Teatre Talía de Valencia.

Raúl Bartleby

Un peso pesado en escena

Un obús en el corazón, de Wajdi Mouawad, dirigida por Santiago Sánchez
Teatro Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 2 al 12 de noviembre de 2017

Un nombre difícil de memorizar, un físico contundente y una trayectoria singular que lo llevó desde el ring a los platós y escenarios. Son tres rasgos que definen a  Hovik Keuchkerian,  protagonista absoluto de Un Obús en el corazón, un texto de Wajdi Mouawad dirigido por Santiago Sánchez que estará en la Sala Rialto hasta el 12 de noviembre. El montaje se estrenó en 2014 y desde entonces se ha representado de forma guadiánica dejando una estela de admiración. Fue un éxito rotundo en Teatros de la Canal y todos los viernes se ofrece en Luchana. El actor de origen armenio se enfrenta en solitario al público en un monólogo que dura hora y media dejándolo anímicamente noqueado. “A lo largo de estos años la obra ha ido creciendo y descubriéndome facetas desconocidas de mí mismo”, dice  Keuchkerian. “El personaje me ha absorbido por completo, esto poseído por él”.

Un obús en el corazón. Imagen cortesía del Teatro Rialto.

Hovik Keuchkerian en ‘Un obús en el corazón’. Imagen cortesía del Teatro Rialto.

Hijo de un armenio y una española que se conocieron y enamoraron en Líbano allá por los sesenta, Keuchkerian llegó a España con sólo tres años. Su altura y corpulencia muy por encima de la media lo encaminaron hacia el boxeo y llegó a ser campeón de España en la categoría de pesos pesados en 2003 y 2004. “Lo mío era el juego de piernas”, recuerda. Pero pronto demostró que sus mejores golpes eran verbales con una serie de monólogos cómicos.  En 2010 alcanzó gran popularidad al grabar el monólogo Croquetas para el canal Paramount Comedy, fragmento a partir del que creó un espectáculo para teatro, Un mendigo con zapatos de algodón que estuvo tres años en cartel. Ha participado en la serie Hispania y en la película Alacrán Enamorado por cuyo papel recibió una nominación al Goya, otra a los Premios del Círculo de Escritores Cinematográficos y el Premio de la Unión de Actores de Madrid. Ha participado en series internacionales como Assassin’s Creed y The Nigth Manager titulada en España El Infiltrado.

El valenciano Santiago Sánchez, uno de los padres de l’Om Imprebís lo escuchó por la radio y supo que era el hombre ideal para encarnar al protagonista de Obús. “Santiago me dijo que me veía en el papel, y así ha sido. Tenemos muy buena química. Yo he ido tanteando experimentando con unas cosas y otras pero ahora ya tengo claro que lo mío es el teatro”. ¿Seguirá con Obús? “Posiblemente. Esta obra tiene un techo muy alto, va evolucionando y no deja de crecer. Está viva”.

Basada en la primera novela de Moawad, Visage retrouve, la obra teatral transcurre durante una noche en la que la madre del protagonista es trasladada al hospital. En ese momento crítico éste rememora su infancia, la huida del Líbano y todo lo perdido a causa de la guerra. “No es una historia de rencor ni odio, sino la evocación de un hombre maduro desde el cariño pero también con cierta dureza, aunque esperanzadora. Un viaje interior de gran intensidad”, dice Keuchkerian.

Un obús en el corazón. Imagen cortesía del Teatro Rialto.

Un obús en el corazón. Imagen cortesía del Teatro Rialto.

Se podría hablar de cierta conjunción mágica en la confluencia de dos artistas de origen libanés en el destierro vinculados a través de un valenciano, Santiago Sánchez. Wajdi Mouwad se dio a  conocer en España con  Incendios, que se vio la temporada pasada en el Teatro Principal con un reparto encabezado por Nuria Espert, obra en la que se basa la película, del mismo título nominada al Oscar en 2010.

La fuerza de su teatro conmueve, inquieta y, en un momento como el actual con la situación de Siria, Libia, Túnez plantea preguntas y golpea las conciencias. Con ser emocionante lo que Mouawad nos cuenta, lo que conmueve es cómo lo cuenta, sin tiempos muertos solapando escenas.  Vivió en Beirut hasta los ocho años, en 1975, al comienzo de la guerra civil libanesa, huyó con sus padres primero a París y luego a Montreal. Una historia paralela a la del protagonista de Un obús en el corazón.

Santiago Sánchez, uno de los directores con mayor reconocimiento de la escena española, ha recibido numerosos premios por su trabajo. Sus trabajos son muy variados, desde grandes clásicos como Cervantes, Chejov, Zorrilla o Brecht a propuestas contemporáneas e innovadoras como los Monty Python, Albert Camus, Koltés o Wadji Mouawad.

Hovik Keuchkerian en 'Un obús en el corazón'. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

Hovik Keuchkerian en ‘Un obús en el corazón’. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

Bel Carrasco

A Pinoxxio le crecen las nominaciones a los Max

Finalistas valencianos a los Premios Max
XIX Premios Max de las Artes Escénicas
Teatro Circo Price
Ronda de Atocha, 35. Madrid
Lunes 25 de abril de 2016

La profesión teatral valenciana suma un total de 16 finalistas en la XIX edición de los Premios Max de las Artes Escénicas. A la espera de que el próximo lunes 25 de abril se conozcan los ganadores, durante la gala que tendrá lugar en el Teatro Circo Price de Madrid, la Fundación SGAE, a través de su Consejo Territorial de la Comunidad Valenciana, reunió el martes 19 de abril a los finalistas con sello valenciano, porque “siempre hay que celebrar cualquier buena noticia y, sin duda, que en un momento como el actual, en el que las artes escénicas han sufrido tanto la presión de la crisis, haya 16 finalistas en los Max es motivo más que suficiente para celebrarlo y, de paso, brindar para que el próximo lunes el teatro y la danza valencianos logren muchos galardones”, dijo el director de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) de la Comunidad Valenciana, Antonio Martínez.

En similares término se expresó el presentador del acto, Santiago Sánchez (dramaturgo y miembro del Consejo Territorial de la SGAE de la Comunidad Valenciana), quien manifestó que llegar a la final “es ya un buen premio, porque eso es ya una muestra de la creatividad de los profesionales de la Comunidad Valenciana y del excelente estado de salud que atraviesa”.

Toni Aparisi. Fotografía de Vicent A. Jiménez / SGAE.

Toni Aparisi, al micrófono, y Rosángeles Valls. Fotografía de Vicent A. Jiménez / SGAE.

Entre los finalistas destaca la presencia de la obra Pinoxxio, de la compañía Ananda Dansa, en nueve categorías: Mejor Espectáculo Infantil o Familiar, Mejor Producción Privada de Artes Escénicas, Mejor Composición Musical para Espectáculo Escénico (por la música original de Pep Llopis), Mejor Coreografía (por Rosángeles Valls y Toni Aparisi), Mejor Diseño de Espacio Escénico ( Edison Valls), Mejor Diseño de Vestuario (Pascual Peris), Mejor Bailarina Principal (Ana Luján), Mejor Bailarín Principal (Toni Aparisi) y, por último, Mejor Elenco o Intérprete Solista de Danza (por el trabajo sobre las tablas de Paloma Calderón, Sara Canet, Esther Garijo, Miguel Machado y Cristina Maestre).

En representación de toda la compañía, Rosángeles Valls quiso agradecer a la Fundación SGAE el esfuerzo que realiza “cada año por sacar adelante los Premios Max, un regalo que hace a todo el sector de las artes escénicas, porque, más allá del impulso que reciben los ganadores, ayuda a visibilizar el trabajo que realizamos todos los profesionales de la danza y el teatro en España”.

También en el ámbito de la danza, la alcoyana Sol Picó, quien se excusó por no poder asistir al acto celebrado en la Sala SGAE Centre Cultural de Valencia, figura como finalista en la categoría de Mejor Coreografía, con ‘We women’. Cienfuegos Danza, por su parte, se han alzado como finalistas con su espectáculo conmemorativo XV Años CienfuegosDanza en los apartados de Mejor Espectáculo de Danza y Mejor Elenco o Intérprete Solista de Danza. “Es un gustazo estar en los Premios Max. Y un gustazo, porque, además, con esta producción celebramos los quince años de la compañía”, afirmó el director artístico y coreógrafo Yoshua Cienfuegos.

Toni Benavent, en la SGAE. Fotografía de Vicent A. Jiménez / SGAE.

Toni Benavent, en primer término, Rosa Pérez Garijo y Carles Alberola. Fotografía de Vicent A. Jiménez / SGAE.

En la categoría de Mejor Espectáculo Musical aparece, con sello valenciano, ‘L’aneguet lleig’ (El patito feo), de Albena Produccions y Centre Teatral Escalante/Diputació de València. Una obra cuya presencia entre los finalistas de los XIX Premios Max se debe, según explicó el productor Toni Benavent, al “esfuerzo y voluntad de las personas involucradas en la producción, pero también de las instituciones”. En esta línea, la diputada de Teatres, Rosa Pérez Garijo, apuntó frente a todos los profesionales que asistieron al acto: “Aquí me tenéis, con los ojos y los oídos bien abiertos, dispuesta a ayudar a un sector que, como es el vuestro, ha pasado por tantos años de sequía”.

Por último, el galardón al Mejor Espectáculo Revelación cuenta entre sus finalistas con doble presencia valenciana: ‘Penev’, de La Teta Calva, y ‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’, de Wichita Co. Esta última, además, compite también en el apartado de Mejor Autoría Revelación , por el texto de Víctor Sánchez. En representación de ‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’, la actriz Silvia Valero, acompañada por los también actores Román Méndez de Hevia y Bruno Tamarit, expresó su “sorpresa y agradecimiento por haber llegado como finalistas en los Max, dado que algo que empezó como una sencilla aventura está funcionando muy bien. Vamos cumpliendo metas y cumpliendo sueños, porque, de hecho, jamás habíamos soñado con poder llegar hasta aquí”.

Por parte de La Teta Calva, el autor, actor y director Xavo Giménez se mostró también “impresionado por estar aquí y el próximo lunes en Madrid, en la gala de los Max, ya que Penev es nuestro primer espectáculo, un montaje muy pequeñito y barato”. Y concluyó: “La presencia de tantos profesionales valencianos entre los finalistas de los Max debería poner en alerta a nuestras instituciones. Porque aquí hay profesionales ya veteranos junto a los nuevos, como nosotros o Wichita Co., y porque creo que si tuviéramos más ayuda y recursos no sé realmente hasta dónde podría llegar el teatro y la danza valencianos”.

Organizados por la Fundación SGAE, en colaboración con la Academia de las Artes Escénicas de España (AAEE), los Premios Max de las Artes Escénicas pretenden reconocer el talento de los profesionales del teatro y la danza en nuestro país y contribuir a la promoción de los espectáculos de la temporada. Los Premios Max se han consolidado a lo largo de estos años como el reconocimiento más amplio en el ámbito de las artes escénicas en el Estado español. Los ganadores de esta edición de 2016 se darán a conocer el próximo 25 de abril durante la gala que se celebrará en el Teatro Circo Price de Madrid.

Premios Max.

Algunos de los finalistas a los Premios Max 2016. Fotografía de Vicent A. Jiménez / SGAE.

Reyes de la improvisación

La crazy class, de L’Om Imprebis
Teatre Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Hasta el 15 de noviembre de 2015

Los latinos tenemos fama de buenos improvisadores, especialmente los valencianos, maestros del  ‘pensat y fet’. Tal vez esa predestinación marcó a la compañía L’Om imprebís destinada a convertirse en referente de la improvisación teatral. Ahora los veteranos teatreros presentan hasta al 15 de noviembre en el Talía su nuevo espectáculo, La crazy class, un homenaje al teatro que hace girar a toda marcha una noria de 14 cangilones (personajes). Como regalo especial para celebrar sus 20 años en escena, la compañía ofrece los viernes y sábados seis funciones extraordinarias de su famoso espectáculo de improvisación Imprebís.

La crazy class, de L'Om Imprebis. Imagen cortesía de Teatre Talia.

La crazy class, de L’Om Imprebis. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Michel López y Santiago Sánchez son los artífices del montaje en el que los actores Carles Castillo, Carles Montoliu, Elena Lombao y Santiago Sánchez se multiplican para dar vida a 14 personajes. Paloma Díaz en la coreografía, y Ángel Ruiz como coach de canto. La obra cuenta con la colaboración del escritor valenciano Juan José Millás.

La crazy class es un homenaje al teatro y a lo que significa: pasión, juego, emociones, diversión y espectáculo en vivo”, dice Santiago Sánchez. “Nuestro amor por él y la implicación diaria para hacerlo presente nos mantiene unidos y, lo que es más importante, nos une con un gran número de público, que es lo que nos mantiene en los escenarios”.

¿Están locos esos actores y actrices por seguir peleando contra los elementos? “A veces vemos más locura fuera del escenario”, responde Sánchez. “Por ejemplo, esas tertulias en las que ya no puedes distinguir si tratan de política, de deportes o del corazón, donde se impone el grito y el exabrupto como forma de comunicación. Estar en escena nos acerca a sentimientos mucho más nobles como la palabra justa, la ironía, el humor inteligente. Eso, nos mantiene muy vivos”.

La crazy class, de L'Om Imprebis. Imagen cortesía de Teatre Talía.

La crazy class, de L’Om Imprebis. Imagen cortesía de Teatre Talía.

La crazy class no es propiamente una comedia, pero hay mucho humor. No es un musical, pero los actores cantan y bailan. “No sabes qué vas a ver, pero no puedes dejar de verlo”, dicen sus autores.

Sánchez y los suyos están más que satisfechos de volver al Talía donde empezó a despegar su carrera hace la friolera de veinte años, que si en la canción no son nada en una trayectoria teatral son muchos. Su amplio repertorio  abarca desde grandes textos de la dramaturgia universal (Galileo, de Brecht; Quijote, de Cervantes; Calígula, de Camus; o Tío Vania, de Chejov), hasta espectáculos innovadores, como Los mejores sketches de Monty Python o Imprebís, estrenado en 1994, que los convirtió en pioneros de la improvisación en nuestro país.

Al próximo gobierno que salga de las urnas en diciembre le piden, “un poco de decencia y honestidad, sea de derechas, de izquierdas o mediopensionista”, concluye Sánchez.

La crazy class, de L'Om Imprebis. Imagen cortesía de Teatre Talia.

La crazy class, de L’Om Imprebis. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Bel Carrasco

Llega la Crazy Class de Imprebís a Alcalá

La Crazy Class de Imprebís
Estreno: Teatro Salón Cervantes
Alcalá de Henares (Madrid)
25 y 26 de septiembre de 2015

L’Om Imprebís, compañía teatral valenciana con más de treinta años de historia y una gran variedad de espectáculos  a sus espaldas –desde el Galileo de Brecht, el Quijote de Cervantes o el Tío Vania de Chéjov hasta creaciones originales como Los mejores sketches de Monty Python o Imprebís− llega a Madrid con su nuevo espectáculo: La Crazy Class de Imprebís.

Cartel de La Crazy Class de Imprebís. 2015. Cortesía de L'Om-Imprebís.

Cartel de La Crazy Class de Imprebís. 2015. Cortesía de L’Om-Imprebís.

La obra reúne personajes muy diversos y recoge temas completamente de actualidad además de sus deseos cotidianos: no se define como comedia, pero las risas son uno de sus ingredientes; tampoco es un musical aunque sus personajes cantan y bailan. No sabes qué vas a ver pero no puedes dejar de verlo.

Los actores Carles Castillo, Carles Montoliu y Elena Lombao. 2015. Cortesía de L'Om-Imprebís

Los actores Carles Castillo, Carles Montoliu y Elena Lombao. 2015. Cortesía de L’Om-Imprebís

Un espectáculo creado y dirigido por Santiago Sánchez y Michel López a partir de una idea original de Michel López y la colaboración del escritor Juan José Millás. Entre sus intérpretes, destacan Carles Castillo, Carles Montoliu, Elena Lombao y Ana Morgade. Tras su estreno en Alcalá, La Crazy Class de Imprebís recorrerá otras zonas de la geografía española: Valencia (Teatro Talía, del 28 de octubre al 22 de noviembre de 2015) y Madrid (Teatros del Canal, del 9 de diciembre de 2015 al 3 de enero de 2016).

De izquierda a derecha: Carles Castillo, Carles Montoliu, Santiago Sánchez y Michel López. 2015. Cortesía de L'Om-Imprebís

De izquierda a derecha: Carles Castillo, Carles Montoliu, Santiago Sánchez y Michel López. 2015. Cortesía de L’Om-Imprebís

“Las ganas de ella, los deseos de él”

Decamerón negro, de Santiago Sánchez y Hassane Kassi Kouyaté
Una coproducción L’Om Imprebis y CulturArts
Teatro Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Hasta el 23 de febrero

El sexo no tiene color. Se practica en todas las latitudes y es una gozosa iniciación a la vida, una placentera puerta de conocimiento que descubre los misterios más insondables propios y ajenos. Desde El arte de amar de Ovidio hasta la más reciente novela erótica, la sexualidad es un tema eterno que atrae el interés de la gente. Procedente del continente africano llega a Valencia una visión refrescante y distinta con  Decamerón negro, un insólito montaje de L’Om Imprebís que se presenta en el Teatro Rialto hasta el 23 de febrero.

Escena de 'Decamerón negro' de L'Om Imprebis, en el Teatro Rialto. Imagen cortesia de L'Om Imprebis

Escena de ‘Decamerón negro’ de L’Om Imprebis, en el Teatro Rialto. Imagen cortesia de L’Om Imprebis

Esta pieza singular se inspira en relatos eróticos africanos difundidos por  la tradición oral  en una zona situada entre el sur del Sahara y la gran selva de Níger que, a principios del pasado siglo, despertaron la atención del antropólogo alemán Leo Frobenius y que, en parte, fueron publicados en La Revista de Occidente, en 1925. Henri Gougaud, otro investigador francés, recopiló estas historias en El Libro de los amores bajo el título: Cuentos de las ganas de ella y los deseos de él. Historias que han tenido su versión musical, como la del guitarrista Leo Brouwer, y literarias en la obra de Eduardo Galeano.

“Lo que más llama la atención de estos relatos es la gran libertad que se respira en los textos originales, lejos del sentimiento de pecado y los tabús que las diferentes religiones de carácter monoteísta han influido posteriormente”, dice el director valenciano Santiago Sánchez, que acaba de recibir  la Medalla de Oro de la Asociación de Directores de Escena de España. “Son historias felices que hablan del encuentro de los cuerpos, de su unión como forma para manifestar el placer de la vida, con la curiosidad hacia el otro sexo, e incluso hacia el propio,  muy distanciados de las visiones de represión que a veces escuchamos en la actualidad”.

Un escena de 'Decamerón negro', coproducción de L'Om Imprebis y CulturArts, en el Rialto. Imagen cortesía de L'Om Imprebis

Un escena de ‘Decamerón negro’, coproducción de L’Om Imprebis y CulturArts, en el Rialto. Imagen cortesía de L’Om Imprebis

Sánchez comparte la dirección con Hassane Kouyaté,  griot africano (narrador), miembro de compañías como la de Peter Brook o Vidy-Lausanne. La semilla del Decamerón negro se plantó en 2001, cuando  L’Om Imbrebís fue la primera compañía teatral profesional española en viajar a Guinea Ecuatorial. “Allí comenzó nuestro interés por el teatro, los ritos y las manifestaciones culturales africanas, que se ha ido intensificando con los años, más si cabe desde que Gorsy Edú comenzó a colaborar con nosotros, en 2004”, cuenta Sánchez. “Ese mismo año fue la primera vez que Hassane Kouyaté, coordinador artístico de la Compañía de Peter Brook, vino a España a impartir un taller de formación actoral. Estos diez años han hecho que nuestra colaboración se intensificara hasta llegar a un proyecto común como Decamerón Negro”.

La puesta en escena peculiar se remite a un teatro que existe en África  llamado koteba que no distingue géneros, se mezcla la interpretación con el baile, con el canto y la música en directo, de manera que el espectador disfruta de todos esos géneros en una mezcla singular. “Nosotros rendimos un homenaje a ese teatro esencial que nos recuerda a nuestro espíritu de fiesta mediterráneo, por lo que proponemos al espectador en la hora y media que dura la función que venga a disfrutar de un espectáculo total”, dice Sánchez.

Los cinco artistas que intervienen en la obra forman una pequeña Naciones Unidas. Proceden de Burkina Faso, Angola, Cuba y España. “Algunos de ellos colaboran hace años con L’Om Imprebís”, explica Sánchez.  “Se hizo una gran convocatoria en unos talleres de intercambio y formación, con bailarines, cantantes, músicos y actores. De ahí surgió la filosofía de encuentro de procedencias y técnicas artísticas diferentes hasta llegar al reparto definitivo. Los cinco intérpretes han mostrado una gran generosidad para ofrecer los mejor de su arte e incorporar otras técnicas como puede verse en el espectáculo”.

Escena de 'Decamerón negro', de Santiago Sánchez y Hassane Kouyaté. Imagen cortesía de L'Om Imprebis

Escena de ‘Decamerón negro’, de Santiago Sánchez y Hassane Kouyaté. Imagen cortesía de L’Om Imprebis

Decamerón Negro se estrenó el pasado mes de Noviembre en los Teatros del Canal de Madrid y fue elegido por Radio Nacional de España
entre los diez mejores espectáculos teatrales de 2013. Acaba de realizar una gira por África, donde participó en el Festival Yeleen en Ougadougou, uno de los más prestigiosos en la preservación de la tradición oral.

“La gira africana ha sido muy gratificante pues han asistido espectadores de Costa de Marfil, Togo, Benin, Mali, Burkina Faso, etcétera”, cuenta Sánchez. “Ellos conocen las historias, las han escuchado desde pequeños pero las redescubrían como hecho artístico, mezclado además con la sensibilidad de otras culturas, como la latinoamericana o la europea. Fue un espacio de encuentro, justamente lo contrario a las relaciones de colonización que suelen caracterizar cualquier encuentro entre continentes”, concluye Sánchez.

TODOS LOS PÚBLICOS
L´Om Imprebís, que cumple 30 años, aprovecha su estancia en Valencia para ofrecer también todos los sábados y domingos en el Teatro Rialto un espectáculo dirigido al público familiar: Otro mundo es posible, una obra que promueve el intercambio cultural y el acercamiento al otro.
Mediante la combinación de títeres, teatro de sombras y música en directo, cinco personajes venidos de países y lugares diferentes, comprenden lo importante que es conocerse, hablar y descubrir que el lugar dónde vivimos será de una u otra manera dependiendo de nuestra actitud y nuestro comportamiento.
Una nueva visión de Moon, un clásico que la compañía valenciana ha llevado a toda España además de Uruguay, Paraguay, Bolivia, El Salvador, entre otros países latinoamericanos. La Compañía L’Om-Imprebís ha puesto en escena títulos como Tío Vania, Calígula, Quijote, Monty Python o el propio Imprebís.

Una de las escena de 'Decmarón negro', de L'Om Imprebis en el Teatro Rialto. Imagen cortesía de L'Om Imprebis.

Una de las escena de ‘Decmarón negro’, de L’Om Imprebis en el Teatro Rialto. Imagen cortesía de L’Om Imprebis.

Bel Carrasco

“El éxito de la Transición fue el miedo colectivo”

Transición

Teatro Talía

C/Caballeros, 31. Valencia

Del 17 al 28 de abril

“El éxito de la Transición fue el miedo colectivo”. Así de claro. Martín Quirós, miembro del Consell Valencià de Cultura, dijo más: “Fue un juego de miedos y un juego de esfuerzos”. Y lo dijo durante el encuentro coloquio convocado en el Teatro Talía, a modo de reclamo para la obra titulada precisamente Transición, que permanecerá en cartel del 17 al 28 de abril. Antonio Valero, que es quien encabeza el reparto encarnando a Adolfo Suárez, subrayó que aquella fue una “época fascinante, por las ganas de libertad, de volar, de sentirnos europeos”. Junto a ellos estuvieron también, para recordar esos años, la escritora y periodista María José Muñoz, el abogado y ex delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Ricardo Peralta, el director de la Cartelera Turia, Vicente Bergara, y el magistrado y presidente de la Fundación por la Justicia, José María Tomás Tio.

Todos ellos, al amparo de la obra teatral que se representará en el Talía, fueron desgranando sus vivencias de aquella Transición, por algunos tildada de modélica y, por otros, de cortina de humo para ocultar ciertos cambalaches de poder. Cambalaches que, pasado el tiempo, vuelven a reflejar (según los más críticos) las carencias de una democracia en manos de la troika española: banca, patronal y bipartidismo. El encuentro coloquio del Talía, con más o menos rodeos, se centró en el lado modélico de la Transición, salpicado de experiencias personales en algunos casos muy emotivas.

“El liberalismo es ante todo libertad y lo de ahora no tiene nada que ver con el liberalismo”, recordó María José Muñoz. Para Vicente Bergara, fueron “años totalmente inestables”. Y puso varios ejemplos: el concierto prohibido de Tete Montoliu en Valencia (1973), con el público ya en sus butacas, mediante una orden del gobernador civil que concluía con una frase ya legendaria: “Dios guarde a usted muchos años”. O el susto de muerte que se llevó en febrero de 1977, cuando tres jóvenes entraron a su despacho, instruidos por la Falange de que allí había un zulo. Años inestables y “complejos”, según destacó Ricardo Peralta, para quien “el gran protagonista colectivo de la Transición fue el pueblo español” y, más concretamente, “la clase trabajadora”.

José María Tomás Tio tuvo palabras de recuerdo para Adolfo Suárez, al que trató muy de cerca y del que narró algunas anécdotas. Empezó diciendo que al conocerle no sabía si estaba delante de “un truhán o un señor, un salvapatrias o un traidor”. Luego fue perfilando la figura de Suárez hasta conformar su “atractiva personalidad”. Antonio Valero, ya puesto en la piel del propio Adolfo Suárez, dijo que durante aquellos años él lo recuerda rodeado de “toda aquella caspa franquista”. En la obra se ha limitado a “guardar respeto hacia su figura”.

Transición es una producción del Centro Dramático Nacional, L’Om Imprebis, Teatro Meridional y Teatro del Temple, dirigida por Santiago Sánchez y Carlos Martín, a partir de la obra escrita por Julio Salvatierra y Alfonso Plou. Los responsables del Talía, los hermanos Enrique y Mariangeles Fayos, han querido prologar el espectáculo con ese encuentro coloquio transitorio de su puesta en escena. Ricardo Peralta subrayó que “aquella situación tan difícil” es “parecida a la que ahora estamos pasando”. Y abogó por “unir esfuerzos” como se hizo entonces. La Transición, por lo que se ve, no acaba. Resuenan los ecos de los intelectuales más críticos con aquella “Transición modélica”.

Fragmento de Transición. Imagen cedida por Teatro Talía Fragmento de Transición. Imagen cedida por Teatro Talía.

Salva Torres