Los intercambios críticos de Lia y Dan Perjovschi

Bits and Fragments, de Lia Perjovschi & Dan Perjovschi
Espai Visor
C / Carrasquer, 2. Valencia
Hasta el 24 de marzo de 2017

A comienzos de la década de los noventa la obra de Dan Perjovschi emprendió un prolífico desarrollo de la práctica dibujística, centrado en particular en el dibujo satírico. Reduciendo el medio a su expresión más elemental -la línea limpia-, Perjovschi confiere a sus bocetos una gran legibilidad, lo que los acerca al acto de la escritura. De hecho, en su obra las nociones de dibujo y escritura son indisociables. Pero si la claridad, la espontaneidad y la inmediatez son rasgos característicos de sus bocetos, sus dibujos terminados encarnan la materialización más directa del pensamiento.

Buscando más la comunicación que la mera estetización, con sus reflexiones Perjovschi da respuesta a acontecimientos del presente que afectan a su entorno inmediato; por ejemplo, la reconstrucción de la identidad cultural en la Rumanía poscomunista, aunque inspirándose también en temas extraídos de la actualidad internacional.

Bits and Fragments. Imagen cortesía de Espai Visor.

Bits and Fragments. Imagen cortesía de Espai Visor.

Al final, lo que Perjovschi nos ofrece en su creación es una mirada ácida e irónica. Implacable con los clichés populares circulantes por los medios de comunicación, plantea interrogantes que afectan a la política, la religión, el papel del individuo en la colectividad o las relaciones entre lo global y lo local, sin descuidar las contradicciones inherentes al ámbito socioeconómico en el que se enmarca su trabajo: el mundo del arte. A las expresiones de la violencia y el extremismo Perjovschi contrapone la carcajada y la burla como salvaguardias del pensamiento libre y de la libre expresión del pensamiento.

En ‘Bits and Fragments’ el artista presenta una selección de su práctica dibujística, con dibujos ejecutados directamente sobre la arquitectura (paredes y ventanas), postales (mail art), papel y papel de periódico, dando cuenta con ello de la versatilidad, adaptabilidad y vigencia del medio.

Mezclando obra nueva creada in situ con piezas ya existentes, dibujos sueltos con otros enmarcados, afirmaciones políticas con opiniones culturales, el artista muestra el amplio espectro de temas que le interesan.

Lia Perjovschi

Durante los últimos quince años Lia Perjovschi ha desarrollado una práctica que recorriendo varias disciplinas busca recobrar, reunir, compartir y difundir información hasta 1990 inaccesible en Rumanía. Su proyecto Centre for Art Analysis (CAA) es una práctica investigadora que pretende estudiar qué, cómo y, en última instancia, quién accede a los archivos históricos.

Además de recopilar material, Perjovschi es una activa creadora de nuevos sistemas de conocimiento y de formas de acceder a ellos. Por ejemplo, produce glosarios de palabras clave para el vocabulario cultural contemporáneo, visualmente cartografía sinopsis de conocimientos o libros específicos, o lleva a cabo su Historia subjetiva del arte: de la modernidad a nuestros días. Unos proyectos de investigación que se exponen en forma de carteles impresos, collages o dibujos, y que han sido reproducidos en numerosas publicaciones.

Los proyectos de Perjovschi adoptan formas muy diversas, pero todos ellos comparten la intención de generar contextos de diálogo e intercambio crítico. Más que confrontar representaciones históricas y artísticas monolíticas, Perjovschi ha desarrollado una práctica de documentación y presentación válida para países distintos pero manteniendo su conexión con un contexto y genealogía específicos.

Bits and Fragments. Imagen cortesía de Espai Visor.

Bits and Fragments. Imagen cortesía de Espai Visor.

Tras la revolución de 1989 los rumanos empezaron a descubrir y reconfigurar su propio pasado y con ello su propio presente en el marco de los acontecimientos nacionales, europeos y mundiales, y en ese contexto la práctica de Perjovschi ha desempeñado un papel decisivo. Su archivo ha sido consultado y compartido por un gran número de artistas, críticos y comisarios rumanos, cuyas prácticas nutren a su vez el propio archivo, reformulando con ello la historia cultural rumana dentro del panorama internacional.

A un tiempo rigurosa y lúdica, la obra de Lia Perjovschi es fruto de la curiosidad y de la creatividad tanto como de una especie de imperativo ético, una suerte de potencialidad que necesita consumarse en nuestra existencia actual y futura. Si por estar siempre presente es imposible olvidar la historia, remodelando el pasado podemos hacer de nuestra situación actual y futura algo mucho más abierto, ilusionante, crítico y prometedor. Centre for Art Analysis ha servido para reexaminar un pasado que a los artistas de la generación de Perjovschi les fue robado y proyectarlo en un presente y un futuro próximo más prometedores y atractivos. 
Los Mind Maps (Diagrams, 1999) de Lia Perjovschi son unos esquemas conceptuales con los que representa gráficamente sus proyectos dinámicos de lectura. En sus notas la artista hace aflorar relaciones inesperadas entre conceptos y hechos extraídos de libros sobre todo tipo de temas.

Los Mind Maps (Diagrams) revelan también gráficamente la interdependencia de diversas categorías de información de un modo que nos remite a otro de sus trabajos, Timelines (1997), en el que representaba unas singulares construcciones de historia, unas fugaces líneas de desarrollo, regresión y circularidad que reflexionaban sobre la artificialidad inherente al tiempo histórico. Pero Mind Maps (Diagrams) es más que un conjunto de notas sobre ideas: observados individualmente constituyen unos bellos y complejos modelos visuales de pensamiento que, mediante unos trazos sorprendentemente dinámicos, componen un tapiz de líneas y palabras.

Obra de Perjovschi. Espai Visor

Bits and Fragments. Imagen cortesía de Espai Visor.

Roxanne, The Police y sus secretos

Roxanne, de Vali Hotea
Sección oficial de largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio

Tavi Ionescu (Serban Pavlu) entra en el antiguo edificio de la Securitate, policía secreta rumana, en busca de un expediente por “motivos personales”, veinte años después de la revolución. Así arranca Roxanne, del director Vali Hotea, a ritmo de The Police, grupo que lideró Sting a finales de los 70, mientras el protagonista de la película se apresta a descubrir cierto secreto guardado en los archivos policiales. “No es una película política, sino sobre lo humano”, declaró Hotea una vez concluida su proyección en la Sala Berlanga dentro de la sección oficial de largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de 'Roxanne', de Vali Hotea. Cinema Jove.

Diana Dumbrava y Mihai Calin en un fotograma de ‘Roxanne’, de Vali Hotea. Cinema Jove.

Roxanne sirve para nombrar a la mujer que promueve la indagación de Tavi, al tiempo que la canción de The Police que él le dedicó en una emisora de radio durante la dictadura de Ceacescu y por lo que se le abrió una investigación. Ahora, hurga en esos archivos en busca de una verdad que aclare su posible paternidad del hijo mayor de Roxanne (Diana Dumbrava). “El pasado siempre vuelve, no se puede esconder”, declaró la actriz protagonista, cuya generación del 67 “ha vivido la mitad de su vida en dictadura y la otra mitad en democracia”. De ahí que, como su personaje, “no sepa la persona que es”.

Para saberlo, Tavi va hurgando poco a poco en ese pasado, al tiempo que atiende a una madre que va perdiendo la memoria por culpa del Alzheimer. De manera que mientras él avanza en la dirección de una verdad que irá levantando ampollas, su madre irá retrocediendo mentalmente hacia el cruel terreno de la desmemoria. Caminos en paralelo que Vali Hotea dispone con sumo cuidado, en la búsqueda de la verdad o, como apuntó el propio director, “mejor de la honestidad”.

Serban Pavlu, sentado, y Anghel Damian en un fotograma de 'Roxanne', de Vali Hotea. Cinema Jove.

Serban Pavlu, sentado, y Anghel Damian en un fotograma de ‘Roxanne’, de Vali Hotea. Cinema Jove.

Y como la verdad incomoda, la obsesión de Tavi por alcanzarla no está exenta de dramatismo, dada la perturbación de sus apacibles vidas. Roxanne, felizmente casada con Sandu (Mihai Calin), se verá obligada a reconocer que Tavi es el padre de Víctor (Anghel Damian), su hijo mayor, alterando su vida familiar. Al igual que las pesquisas de Tavi irán minando su propia relación sentimental de pareja. “La película”, señaló Vali Hotea, “pretende despertar la curiosidad de los más jóvenes acerca del pasado”. “Piensan que Ceacescu es alguien cool”, admitió con sorpresa.

Ese reconocimiento del pasado, como parte de la memoria que es sano ejercitar, sin que colapse la vida presente, es lo que está en juego en Roxanne. Tavi se debatirá entre seguir hurgando en esa herida abierta por su finalmente reconocida paternidad, hasta entonces oculta, y la alteración que ello supone en el feliz matrimonio de Roxanne y Sandu, mientras Víctor permanece ajeno a tamaño descubrimiento.

Al contrario de lo que sucede en Silmäterä, de Jan Forsström, también a concurso, aquí la paternidad se revela como fundamental a la hora de afrontar el conflicto, que en el caso de la película finlandesa se agranda a medida que la figura del padre desaparece. Diferencia que convendría analizar a la hora de comprender el sentido o sin sentido al que se ven abocadas ambas narraciones. Roxanne, huyendo de virtuosismos estéticos, pone todo el énfasis en la historia, cuya verdad conmueve.

Diana Dumbrava y Serban Pavlu en un fotograma de 'Roxanne', de Vali Hotea. Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove.

Diana Dumbrava y Serban Pavlu en un fotograma de ‘Roxanne’, de Vali Hotea. Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove.

Salva Torres

Silmäterä: ¡Peligro, mujer protectora!

Silmäterä, de Jan Forsström
Sección oficial de largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio

Madre no hay más que una, pero cuando su figura se engrandece hasta querer abarcarlo todo, siendo más-que-una la totalidad, surgen los problemas. Problemas para el hijo que, de sentirse protegido, pasa a reclamar el aire que le falta por tan asfixiante delirio de seguridad. Silmäterä, del director finlandés Jan Forsström, narra el caso de una de esas madres sobreprotectoras. Marja (Emmi Parviainen) es una madre soltera feliz de tener para sí a su hija Julia (Luna Leinonen Botero). Hasta que llega Kamaran (Mazdak Nassir) reclamando su paternidad, para desatar en ella un irracional estado de sitio en defensa de su queridísima hija.

Emmi Parviainen (izquierda) y Luna Leinonen Botero en un fotograma de 'Silmäterä', de Jan Forsström. Cinema Jove.

Emmi Parviainen (izquierda) y Luna Leinonen Botero en un fotograma de ‘Silmäterä’, de Jan Forsström. Cinema Jove.

Silmäterä se presentó a concurso en Cinema Jove después de que lo hiciera la rumana Roxanne, de Vali Hotea. Merece la pena su visionado una al lado de la otra, porque de la comparación entre ambas películas saltarían chispas en un debate posterior. En ambas hay dos hombres solicitando su justa paternidad, pero el destino de los acontecimientos es muy distinto en una y otra. En Silmäterä, Kamaran es despreciado como padre de esa hija, lo cual provoca sucesivos desatinos en la mente de Marja, mientras en Roxanne, la paternidad reclamada va encontrando apoyos, por dolientes que sean, en pos de una verdad que se le trata de ocultar.

Emmi Parviainen en un fotograma de 'Silmäterä', de Jan Forsström. Cinema Jove.

Emmi Parviainen en un fotograma de ‘Silmäterä’, de Jan Forsström. Cinema Jove.

Silmäterä, he ahí su principal virtud, ahonda en la sobreprotección de esa madre soltera, mostrando los estragos de su obsesión. La muestra sin caer en la tentación, tan posmoderna, de terminar deleitándose con el sin sentido al que convoca el progresivo avance hacia el abismo, de una mujer entrega a la defensa numantina de su hija. Kamaran, que tan sólo pretende el reconocimiento de su paternidad y poder conocer a Julia, será el detonante de la explosividad de Marja, posesiva hasta límites suicidas.

Jan Forsström debuta en el largometraje con Silmäterä, y lo hace con grandeza. No sólo por saber trasladar a la pantalla un material tan ignífugo sin quemarse, sino por hacerlo asumiendo riesgos en la interpretación por parte de dos jóvenes (jovencísima Luna Leionen) actrices. El salto al vacío le sale bien, porque la película sigue los avatares de esa madre y su hija, cuanto más unidas igualmente condenadas a un suicida aislamiento. Soledad que ya viene marcada por el trabajo nocturno de Marja y esa pléyade de trabajadores de diferentes países, a modo de metáfora de la difícil convivencia entre culturas diversas.

Luna Leinonen Botero en un fotograma de 'Silmäterä', de Jan Forsström. Cinema Jove.

Luna Leinonen Botero en un fotograma de ‘Silmäterä’, de Jan Forsström. Cinema Jove.

Forsström no rehúye este conflicto social, pero apunta en otra dirección: “Estoy también interesado en las cuestiones sociales, pero opino que son a menudo un subproducto de la psicología”. Y la psicología de esa madre soltera que tiende a proteger a su hija pistola en mano si hace falta, es lo que reclama toda la atención del director finlandés. Y a ello se entrega, mostrando el paulatino descenso a los infiernos de Marja, cuya irracionalidad se nutre de los fantasmas que van poblando su cabeza, por efecto de una maternidad que niega la función paterna.

Silmäterä, como ya sucediera en Nagima o en Ártico, otras dos películas a concurso, pero ofreciendo una salida bien distinta, habla de la maternidad y las dificultades para sacar adelante un hijo, cuando la existencia está cogida con hilos. Con tan finísima urdimbre emocional, Forsström teje una historia cuyo giro final la engrandece. Sin duda candidata al Premio Luna de Valencia.

Emmi Parviainen en un fotograma de 'Silmäterä', del director finlandés Jan Forsström. Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove

Emmi Parviainen en un fotograma de ‘Silmäterä’, del director finlandés Jan Forsström. Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove

Salva Torres

El inconformismo de Cinema Jove

Presentación de la programación de la Sección Oficial de Largometrajes y Cortometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio de 2014

Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, andaba buscando un titular que ofrecer a la prensa, poco antes de la presentación en el Hotel Astoria de los diez largometrajes y 56 cortos que integrarán las secciones oficiales. No quería destacar ninguna película por encima de las demás, porque todas las seleccionadas poseen “un alto nivel”, dijo. Tampoco era digno de destacar que hubiera este año una película española a concurso (Ártico, de Gabriel Velázquez), porque tratándose de un festival internacional es lo de menos. Finalmente, casi sin querer, fue decantándose por la verdadera singularidad de Cinema Jove, singularidad que salta a la vista: su apuesta por el cine joven.

Fotograma de 'Ártico', de Gabriel Velázquez. Película de la Sección Oficial de Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Ártico’, de Gabriel Velázquez. Película de la Sección Oficial de Largometrajes de Cinema Jove.

“Películas y cineastas a los que podemos atribuir las cualidades de la juventud: el inconformismo”, subrayó Maluenda. Inconformismo “no sólo temático, reflexivo, sino de carácter formal”, añadió. César Campoy, miembro de la comisión de selección, abunda en este sentido al destacar el cine “comprometido” de estos jóvenes directores, “testigos y altavoz de aquellos que nunca han tenido (ni tendrán) ni voz, ni voto”. De manera que los diez largometrajes a concurso poseen ese grado de inconformismo propio de la juventud, al que Campoy agrega otro carácter más: la “dignidad”.

Fotograma de 'Cumbres', de Gabriel Nuncio. Película de la Sección Oficial de Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Cumbres’, de Gabriel Nuncio. Película de la Sección Oficial de Largometrajes de Cinema Jove.

Esa dignidad inconformista, contestataria, atraviesa el conjunto de las películas seleccionadas, ninguna de las cuales repite país de procedencia. Habrá película española, la mencionada Ártico; Cherry Pie, del suizo Lorenz Merz; Violet, de Bas Devos (Bélgica, Holanda); Obietnica, de la polaca Anna Kazejak; Nagima, de Zhanna Issabayeva (Kazajstán); Cumbres, del mexicano Gabriel Nuncio; Silmäterrä, del finlandés Jan Forsström; la alemana Finsterworld, de Frauke Finsterwalder; Mandariinid, de Zaza Urushadze (Georgia, Estonia), y la rumana Roxanne, de Vali Hotea.

Fotograma de 'Roxanne', de Vali Hotea. Película de la Sección Oficial de Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Roxanne’, de Vali Hotea. Película de la Sección Oficial de Largometrajes de Cinema Jove.

Un listado de películas “exigente con el espectador”, según Campoy, que ofrece la posibilidad de viajar al encuentro de cineastas desconocidos, que merece generalmente la pena descubrir. Al encuentro de sus trabajos y de los conflictos, estos sí universales, que dibujan el perfil de nuestra condición humana. El jurado encargado de otorgar el Premio Luna de Valencia al mejor largometraje está compuesto por Juan Manuel Chumilla-Carbajosa, de quien se proyectarán dos de sus trabajos, The Unmaking of y El infierno prometido, Christine Repond, cuyo primer largometraje, Silberwald, recibió una mención especial en el Cinema Jove de 2011, y Teona Mitevska, que inauguró hace dos años el festival con The woman who brushed off her tears, protagonizada por Victoria Abril.

La sección de cortometrajes está encabezada por 14 trabajos españoles, dos de ellos valencianos (Bikini, de Óscar Beràcer, y La ropavejera, de Ignacio Ruipérez). Álvaro Yebra, miembro de la comisión de selección de cortos, explica el por qué de tamaña representación: “España cuenta con una de las mejores cosechas de cortos de los últimos años”. Como precisó Maluenda, están ahí “no por chauvinismo, sino por su indudable calidad”. Máxime cuando este año la selección ha sido más exigente que nunca, al haberse duplicado la cantidad de cortos presentados: de los 700 del pasado año a los 1.400 de la presente edición. Ferenc Cakó, que recibirá el Premio Luna de Valencia Especial por su brillante contribución al cine de animación, la actriz Malena Alterio y la realizadora Claudia Pinto integran el jurado de la sección de cortometrajes. 56 obras de todos los estilos, temáticas y países, reflejo del inconformismo que ya es marca de Cinema Jove.

Fotograma de Obietnica, de Anna Kazejak. Película de la sección oficial de largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Obietnica’, de Anna Kazejak. Película de la sección oficial de largometrajes de Cinema Jove.

Salva Torres

La primavera árabe llega a Valencia

Programación oficial de largometrajes y cortos. Cinema Jove

Salas Berlanga y Rialto. Valencia 

Inauguración: 21 de junio. La bicicleta verde, de Haifaa Al-Mansour

Es el primer país exportador de petróleo. He ahí su principal fuente de riqueza. Bañado en oro, Arabia Saudí es sin embargo pobre en muchas cosas: no existen partidos políticos, la homosexualidad está condenada con la pena de muerte y la mujer no puede conducir vehículos ni utilizar el transporte público sin autorización de su marido. Hace tres años, como si fuera una de las tantas tormentas de arena que asolan sus regiones desérticas, la juventud de los países árabes alzó la voz. Y corrió como la pólvora. A ese alzamiento progresivo se le denominó primavera árabe. Si debajo de los adoquines de París estaba la playa, quizás bajo la arena del desierto esté el manantial de libertad que esos jóvenes insumisos árabes demandan.

“Sin hacerlo de una manera agresiva”, advirtió Rafael Maluenda, director de Cineme Jove, se presenta en el festival La bicicleta verde (Wadjda), de Haifaa Al-Mansour, primera directora saudí de la primera película íntegramente rodada en Arabia Saudí. Y lo que no hace de forma agresiva Al-Mansour es denunciar esa falta de libertad de la mujer, aunque lo haga contándolo “sutilmente”. En el fondo, es la marca Cinema Jove, presentar películas en su sección oficial que “sin pretensión de levantar acta, hablan de problemas generales”. Como subraya Maluenda: “El detalle nos da el conjunto”.

La directora saudí Haifaa Al-Mansour. Imagen cortesía de Cinema Jove

La directora saudí Haifaa Al-Mansour. Imagen cortesía de Cinema Jove

Y así, de manera “independiente, inconformista”, Haifaa Al-Mansour se une al puñado de directores que, “cada cual con su estilo”, ha ido más o menos saliendo de la cantera de Cinema Jove: Thomas Vinterberg, Cristian Mungiu, Matteo Garrone, Andrew Dominik, en el largometraje, y los Álex de la Iglesia, Icíar Bollaín, o Juan Antonio Bayona, en el cortometraje. Todos ellos dando fe del trabajo realizado en los últimos años en el seno de un festival que tiene “vocación de corredor de fondo”, apostilló Maluenda, durante la presentación en el Hotel Astoria del programa oficial del 28 Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove.

La bicicleta verde narra la historia de la joven Wadjda, ansiosa por conseguir la bicicleta que da título a la película de Al-Mansour. En un país donde los cines están prohibidos, aunque la primavera árabe esté empujando hacia su apertura, llega este film revelador, aunque sea por lo bajini, de la libertad amordazada en Arabia Saudí. Será la película que inaugure Cinema Jove el viernes 21 en el Teatro Principal de Valencia. A ella, le seguirán otros nueve largos en la sección a concurso. Largometrajes de Francia, país envidiado por su política en defensa del cine, Rumanía, Polonia, República Checa, Argentina, Holanda, Grecia, Noruega y Serbia, todos ellos de riguroso estreno en España. Películas y directores desconocidos, pero que merced a esa carrera de fondo que viene realizando Cinema Jove serán pronto conocidos.

Imagen de Des morceaux de moi, de Nolwenn Lemsele. Cinema Jove

Imagen de Des morceaux de moi, de Nolwenn Lemsele. Cinema Jove

Tomen nota: Santiago Loza, con La Paz; Mira Fornay, con My Dog Killer; Nolwenn Lemsele, con Des morceaux de moi; Thanos Anastopoulos, con The Daughter; Michiel van Horn, con The Deflowering of Eva van End;  Thomas Wangsmo, con Into the dark; Slawomir Fabicki, con Loving; Gulea Alexandra, con Matei Child Miner; Srdan Golubovic, con Circles, y la propia Haifaa Al-Mansour, con La bicicleta verde. Diez películas protagonizadas por niños, jóvenes o familias en contextos difíciles, que desde sus situaciones particulares dibujan el mapa más general de la sociedad contemporánea.

Otro tanto cabe decir de la sección de cortometrajes, “año tras año dando una rica cosecha de cineastas”, destacó Maluenda. Muchos de ellos provienen este año de escuelas de cine y, en el caso de España, sin coproducciones, algo que el director de Cinema Jove señaló como digno de estudio. Un total de 55 cortometrajes, de 25 nacionalidades, que el festival de cine proyectará en las salas Berlanga y Rialto en ocho programas. La novedad es que por primera vez se han admitido cortos en formato digital. Destacan los nombres de Regina Pessoa, Vladimir Leschiov, Michaela Pavlátová o Chema García Ibarra. Se presentará fuera de concurso, Democracia, de Borja Cobeaga. Llama igualmente la atención el corto de David Planell, Primerísimo primer plano genital ¿? Para entonces ya casi será verano en Valencia, a rebufo de la primavera árabe con la que arranca el festival.

La bicicleta verde (Wadjda), de Haifaa Al-Mansour. Imagen cortesía de Cinema Jove

La bicicleta verde (Wadjda), de Haifaa Al-Mansour. Imagen cortesía de Cinema Jove

 

Salva Torres