La República satírica de Manuel Flores

Adéu al futur. Un homenatge a la República, de Manuel Flores
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza del Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Hasta el 14 de septiembre de 2017

Manuel Azaña, en su discurso de 1937 en el Ayuntamiento de Madrid, se pregunta por la visión que tendría de España un ser inteligente proveniente de otro planeta, por ejemplo de Sirio. Y refiriéndose a esa inteligencia, pone en duda la nuestra: “Quiero suponer que viene de otro planeta, porque lo que es en el nuestro el número de hombres inteligentes ha disminuido de forma alarmante, y no es seguro encontrarlos con facilidad cuando se trata de examinar el problema de España”. Manuel Flores, echando mano del humor y dejando de lado el dramatismo que encierran las palabras de Azaña, ofrece en la Sala la Muralla del Colegio Mayor Rector Peset su visión de tan convulsa República.

Ilustración de la muestra Adéu al futura, de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

Ilustración de la muestra Adéu al futura, de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

“Azaña maneja cierto sentido del humor con un fondo dramático. Yo huyo de ese fondo, de esa imagen típica de confrontación, aunque haya existido, para distanciarme de ella con un toque de humor”, dice el autor de las 39 ilustraciones satíricas que dan forma a la exposición Adiós al Porvenir. Tomando como referencia las cartas del propio Manuel Azaña e inspirándose en el humor gráfico de la época, Flores da cuenta de una época “que se está tratando de revisar y de demonizar”.

¿Demonizar? ¿No hay también cierta Republicolatría? “Hablamos de una época convulsa y muy complicada a nivel europeo, con movimientos muy radicalizados”, explica el artista que lleva en una carpeta algunas de las revistas de época en las que se inspira: Gutiérrez y Gracia y Justicia. “Esa forma de dibujar está próxima a mi propia manera de hacerlo”. Y cita a humoristas como K-Hito, Tono o Mihura, de los que resalta precisamente su brillante faceta como ilustradores. De ellos y muchos otros se ha nutrido Flores para realizar sus dibujos llenos del color, que ya destacaba en aquellas ilustraciones de los años 30, junto a cierto constructivismo y cubismo de sus imágenes.

Cartel de la exposición Adéu al futura, de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

Cartel de la exposición Adéu al futura, de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

Quién sabe si influido por el hecho de haber nacido un 18 de julio (“quizás”, asume con ironía), Manuel Flores ha ido investigando en torno a la República quitándole ese aire de confrontación para centrarse en el humor: “Quería huir de la sangre y de la violencia que tanto daño nos ha hecho”. Y así, con esa distancia satírica y caricaturesca, “poner en valor todo lo que de bueno proporcionó la República: la posibilidad de votar por parte de la mujer, la educación, los avances sociales”. Porque, añade, “parece que hubo una sola República y sin embargo hubo otras en los diferentes periodos, incluso bajo gobierno de la derecha”.

Flores se hace cargo de todas ellas y se atreve a decir que él aceptaría la República “aunque estuviera al frente alguien de derechas”. En la exposición, trata en todo caso de “reproducir aquel ambiente en tono jocoso”. Ambiente que él caracteriza como de acoso “desde el primer minuto a Azaña”. Por eso lo recrea poblado de ”títeres” que están “dándose cachiporrazos unos a otros”. De hecho, el combate y la confrontación atraviesa el conjunto, como lo atraviesa la serie de intelectuales y humoristas de los que se hace eco en sus dibujos: Miguel de Unamuno, Edgar Neville, Miguel Mihura, Jardiel Poncela, José López Rubio, Antonio de Lara ‘tono’ y Ricardo García ‘K-Hito’.

Ilustración de la muestra Adéu al futura, de Manuel Flores, en el Colegio Mayor Rector Peset.

Ilustración de la muestra Adéu al futura, de Manuel Flores, en el Colegio Mayor Rector Peset.

‘Adéu al futur’ posee un aire carnavalesco y gozoso que viene a servir de homenaje a los 80 años de la República, precisamente ahora que se conmemora igualmente el discurso de Azaña un 18 de julio en la Universitat de València. Las ilustraciones forman a su vez parte del libro editado por la editorial Media Vaca, germen de la exposición, cuyos editores Vicente Ferrer y Begoña Lobo son también sus comisarios. El Rector Peset acogerá la muestra hasta el 14 de septiembre, a cuyo acto de clausura está previsto que acudan la escritora Rosa Regàs y Jesús Cañete, de la Universidad de Alcalá de Henares, coproductora de la exposición que ya fue presentada en su claustro.

“El montaje aquí es distinto, por las propias dimensiones de la Sala de la Muralla y porque se incluyen partes de los textos de Azaña, con un tipo de letra semejante al de las máquinas de escribir de la época”. Para Flores, estas ilustraciones salidas de las páginas del libro y ahora colgadas en sendas exposiciones suponen un reconocimiento a su trabajo que no hubiera imaginado al principio: “Esto me supera”, afirma quien parece enmendarle la plana a Antonio Machado cuando dice en uno de los textos del ejemplar de Media Vaca: “Los españoles somos naturalmente reaccionarios, no porque estemos siempre enamorados de lo viejo, sino porque nuestra posición firme es siempre contra algo”. La República dibujada por Manuel Flores huye de ello, reflejándolo con humor.

Ilustración de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

Ilustración de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

Salva Torres

11 Meses que cambiaron Valencia

Todo está por hacer. Valencia capital de la República (1936-1937)
La Nau de la Universitat de Valéncia
C / Universitat, 2. València
Inauguración: lunes 7 de noviembre de 2016

No es la primera vez que la Universitat de València conmemora la proclamación de esta ciudad como capital de España durante los últimos y convulsos meses de la guerra civil. Lo hizo en 2007,  con una exposición sobre Juan Negrín y, en 2008,  otra sobre Renau. Pero en esta ocasión, en el 80 aniversario, lo hace con mayor énfasis, que en algo debe de notarse el cambio de gobierno autonómico y municipal. Buena muestra de ello es que cuenta con la colaboración de CulturArts Música y de la Concejalía de Cultura y Juventud del Ayuntamiento.

Del 7 de noviembre de 1936 al 31 de octubre de 1937, Valencia fue el centro de operaciones del Gobierno de la II República. Durante ese periodo la ciudad vivió una gran efervescencia social y cultural, y una transformación de su fisonomía que afectó tanto al callejero como a algunas fiestas populares.

Cartel de la República.

Cartel de la República. Imagen cortesía de La Nau.

A través de conciertos, obras de teatro, mesas redondas y una gran exposición se reviven esos once meses de cambios al filo de la navaja de la historia. El acto inaugural, el pasado 19 de octubre, en La Nau, fue la mesa redonda, “Valencia capital de la República: la música del ‘Grupo de los jóvenes’”. Una introducción al concierto que se ofreció el día siguiente con el objeto de  contextualizar la música que se interpretaba en la época. La Orquestra Filharmònica de la Universitat de València  recuperó las composiciones de aquellos años, obra de los artistas valencianos más dinámicos y relevantes del momento, al mismo nivel que sus colegas coetáneos de otros territorios.

El programa recuperaba piezas de los integrantes del llamado ‘Grupo de los jóvenes’, que, el 18 de enero de 1934, publicaron un manifiesto en el diario La Correspondencia de Valencia. Estaba integrado por: Ricardo Olmos, Vicent Garcés, Luis Sánchez Fernández, Vicent Asencio y Emilio Valdés. El concierto incluyó piezas del maestro Manuel Palau y de Matilde Salvador, una de las pocas mujeres compositoras de aquel periodo, vinculada al ‘Grupo de los jóvenes’,  discípula y esposa de Vicent Asencio.

Documento. Imagen cortesía de La Nau.

Documento periodístico. Imagen cortesía de La Nau.

Imágenes y documentos

‘Todo está por hacer. Valencia capital de la República (1936-1937)’ es el título de la exposición que se inaugura el próximo 7 de noviembre en La Nau y que acercará al público a la Valencia convulsa en tiempos de guerra. Reúne objetos originales como carteles, folletos, artículos de prensa y documentos, así como imágenes reproducidas de archivos públicos y privados. Coincidiendo con  su inauguración, la Capella de la Sapiència de La Nau acogerá un concierto dedicado al ‘Grupo de los jóvenes’, a cargo de la soprano Marta Estal Vera y del pianista Javier Caballero Ros.

Escena Erasmus

Por otra parte, durante el mes de diciembre, el teatro  se sumará a este aniversario con el estreno de una obra, ‘La guerra civil europea’, interpretada por 22 jóvenes actores y actrices de Escena Erasmus y dirigida por Antoni Tordera. La obra reflejará la labor de los brigadistas y enfermeras en la retaguardia conectando los problemas del pasado con los que sufre hoy día Europa. Se representará del 12 al 16 de diciembre en la sala Matilde Salvador de La Nau, que también acogerá dos montajes más. En febrero se representarán:  La carta (1931-1941), de Emili Chaqués, interpretada por L’Últim Toc Teatre y Malatesta Teatre, y dirigida por Moreno y Amparo Pedregal. También Prohibida la reproducción, de José Ricardo Morales, dirigida por Inma Garín e interpretada por el Aula de Teatre de la Universitat.

Cartel de la República. Imagen cortesía de La Nau.

Cartel de la República. Imagen cortesía de La Nau.

Bel Carrasco

El negro de la Lincoln

La Brigada Lincoln
Pablo Durá

El cómic crea sus propios héroes de ficción casi siempre dotados de poderes extraordinarios. Pero a veces se inspira en los de carne y hueso para plasmar sus aventuras y peripecias mediante palabras e imágenes en el sintético marco de las viñetas. Lo hizo Paco Roca con ‘Los surcos del azar’, evocación de las hazañas de La Nueve, la división del Ejército de la Francia Libre formada por españoles, la primera que entró en París tras la liberación de la capital francesa en la Segunda Guerra Mundial.

Siguiendo esa estela histórica y bélica, el alicantino Pablo Durá y un equipo de dibujantes valencianos y andaluces viajan un poco más atrás en el tiempo, a la guerra civil española para relatar la odisea del Batallón Abraham Lincoln, también conocido como la Brigada Lincoln, cuyos integrantes llegaron a España desde el otro lado del Atlántico para luchar contra el fascismo franquista. Impulsados unos por su ideología política, otros por idealismo u afán de aventuras, formaban parte de las famosas Brigadas Internacionales que combatieron codo con codo con las tropas de la República en las batallas del Jarama, Brunete, Teruel, en el Ebro y otros frentes.

Ilustraciones de La Brigada Lincoln, de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

Ilustraciones de La Brigada Lincoln, de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

Entre ese ejército extranjero destacaba un numeroso grupo de norteamericanos liderados por un afroamericano, Oliver Law, sindicalista y activista de los derechos de los trabajadores, el primer afroamericano que capitaneó una unidad integrada por estadounidenses de distintas razas.

Más de ochenta años después la epopeya de esos brigadistas es recreada en clave de cómic por Pablo Durá en equipo con los dibujantes: David Antón, también alicantino, el gaditano Antonio Rojo y la sevillana Ester Salguero. Sobre un guión de Durá trabajan en una novela gráfica de 120 páginas que verá la luz el próximo mes de mayo: ‘La brigada Lincoln’.

“El tema salió por casualidad en la conversación con un amigo, quedé fascinado y empecé a investigar”, cuenta Durá. “He querido contar una historia que transcurre en un tiempo y espacio muy concreto, con la que expreso mi particular agradecimiento a esos combatientes voluntarios. He procurado indagar en los motivos más profundos que los impulsaron a arriesgar su vida en un conflicto en un país extranjero”.

¿Soldados, héroes, aventureros? La Brigada Lincoln estaba formada por cerca de 3.000 hombres, la mayoría veinteañeros y con ideas políticas de izquierda, miembros del Partido Comunista de Estados Unidos y de organizaciones sindicalistas y socialistas. Un grupo heterogéneo integrado también por americanos de origen latino, indios nativos y algún canadiense. La Internacional Comunista organizó y sufragó el traslado de estos voluntarios. Viajaban a Francia y cruzaban la frontera clandestinamente. Después recibían instrucción básica en Albacete, pues la mayoría carecía de experiencia militar. Sólo en la batalla del Jarama la Brigada Lincoln sufrió entre 150 y 500 bajas.

Ilustraciones de 'La Brigada Lincoln', de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

Ilustraciones de ‘La Brigada Lincoln’, de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

El cómic de Durá se centra en la figura de Oliver Law, un caso muy peculiar, pues los hombres de color en el ejército de Estados Unidos sólo podían alcanzar como máximo el rango de cabo y no ejercía autoridad sobre los blancos. “Oliver es el protagonista de la historia”, dice Durá. “Nació en Texas y luego vivió en Chicago donde, después de servir dos años en el ejército, ejerció oficios diversos desde taxista a camarero”.

Una vez los supervivientes regresaron a su país no recibieron gloria ni honores, al contrario. “Fueron tildados de antifascistas prematuros y condenados al ostracismo. Se les prohibió alistarse en la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos había algún escritor y guionista de Hollywood que sufrieron la represión del macarthismo”.

En principio fueron considerados como un símbolo romántico e idealista en lucha contra la desigualdad y la opresión fascista y su epopeya ayudó a movilizar el país en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, finalizada la contienda, al estallar la guerra fría se les acusó de simpatizantes de la Unión Soviética y perseguidos durante la Caza de Brujas como agentes del marxismo y un peligro para la seguridad nacional.

Ilustraciones de 'La Brigada Lincoln', de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

Ilustraciones de ‘La Brigada Lincoln’, de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

Mecenazgo colectivo

Pablo Durá es un apasionado del cómic desde la tierna infancia. Leyó todos los que caían en sus manos y soñaba con escribir uno. En la madurez hizo su sueño realidad. Primero con un guión inspirado en un personaje de Marvel realizado con otros colegas y colgado en internet.

‘La Brigada Lincoln’ es su primer gran proyecto y para sacarlo adelante ha recurrido a la fórmula del crowfunding que  prefiere llamar  “mecenazgo colectivo o comunitario”. “El presupuesto es de 13.500 euros y tenemos ya hecho el 25% del trabajo, pero no podía financiarlo exclusivamente de mi bolsillo, así que recurrí a la plataforma Kickstarter”.

La iniciativa ha funcionado, a 13 días de que acabara el plazo ya estaba cubierto el 72%. Mucha gente ha apostado por esta historia de combatientes de la libertad que libraron su batalla en un mundo cercano y real. La sangre y los huesos de muchos de ellos permanecerán para siempre entre nosotros. Ahora también se recordarán sus nombres.

Ilustraciones de 'La Brigada Lincoln', de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

Ilustraciones de ‘La Brigada Lincoln’, de Pablo Durá. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Contra el olvido y el silencio

Donde germinan los silencios. Abel Azcona, Alejandro Mañas, Art al Quadrat, Marie-Pierre Guiennot, Pepe Bea
Sala de Exposiciones del Centro Social de Teruel
C / Yagüe de Salas, 16. Teruel
Hasta el 27 de mayo de 2016

El arte es una herramienta de sensibilización frente a cualquier abuso. Un lenguaje que otorga palabra al silencio y presencia a lo extinguido, además de un instrumento de sensibilización en torno a la defensa de los derechos humanos de mujeres y hombres.          Desde 1936 hasta la actualidad, una parte de la historia de España ha sido en primer lugar perseguida, para ser posteriormente silenciada y borrada de nuestra memoria. La vida de los muertos y de las muertas habita en nuestro pensamiento, sin embargo, hasta el franquismo quiso matar esa memoria. Acabar con la memoria de un pueblo con la estrategia sibilina del paso del tiempo, ha sido la manera más burda de mostrar desprecio por los ciudadanos y ciudadanas, víctimas de la represión franquista.

En la actualidad, España es el segundo país del mundo con mayor número de fosas tras la Camboya de Pol Pot. Todavía muchas personas siguen sin saber qué sucedió con sus familiares desaparecidos, mientras que los responsables de aquellos hechos, considerados crímenes de lesa humanidad(1), siguen impunes. El juez Baltasar Garzón considera que hay más de 150.000 personas que permanecen enterradas en fosas comunes repartidas por toda la geografía española. Los olvidados y las olvidadas por el franquismo, no olvidan, por lo que sus tragedias, no pueden ser borradas de nuestra memoria, a pesar de que la historia oficial ha considerado que el pasado no debe ser removido. Su escudo protector ha sido la ley de Amnistía del 15 de octubre de 1977, a través de la cual se exoneraban todos los crímenes cometidos en España desde el 15 de diciembre de 1936 hasta el 15 de junio de 1977, lo que supuso el gran triunfo del franquismo, hasta el momento, evitando que fueran juzgados por crímenes contra la humanidad(2).

Cartel de la exposición.

Cartel de la exposición.

La Transición se ha construido sobre el olvido de los desaparecidos y de las desaparecidas. Los familiares fueron condenados al silencio durante el franquismo, mientras que durante la Transición, han sido abandonados y abandonadas por la mayoría de los políticos al ser dadas por buenas las condenas dictadas por los consejos de guerra franquistas(3). Dichas muertes han sido borradas de nuestra memoria al ser consideradas unas muertes pasadas que no afectan nuestro presente(4) porque no entran dentro del marco dominante de lo humano. En 2013, Naciones Unidas instó a España a investigar las desapariciones durante la Guerra Civil y el franquismo, además de neutralizar la ley de Amnistía de 1977. Mientras, la ley de Memoria Histórica aprobada en diciembre de 2007, la cual contribuía a cerrar las heridas y a eliminar cualquier elemento de división entre los ciudadanos y las ciudadanas, ha sido “paralizada” por el Partido Popular.

“Donde germinan los silencios” es una exposición relacionada con la vida y la tierra, la misma que cubrió los cuerpos y que redime a quienes los cubrieron. Por otra parte nos habla de sanación, reparación y construcción de la memoria que pretendemos contribuya a cerrar heridas, a abrir políticas del perdón, a mantener viva la memoria y sobre todo a recordar. Aragón y el País Valenciano de donde proviene la asociación Pozos de Caudé y el lugar de nacimiento de la galería Coll Blanc, respectivamente, nos ofrecen la posibilidad con esta exposición, de restar protagonismo a la frontera de ambos territorios, la misma línea divisoria que tanto protagonismo tuvo durante la Guerra Civil, sinónimo del Frente de Aragón y de la Ofensiva de Levante, que culminó con la división de la zona republicana en dos partes y finalmente con la caída de Valencia.

Al mismo tiempo, los y las artistas, con sus respectivas obras van a proponernos a través de diferentes trabajos y lenguajes contemporáneos, un encuentro traumático a la vez que real, con la memoria invisibilizada y con el silencio, impuesto por la fuerza de las armas. La exposición dará inicio este viernes día 6 de mayo de 2016 a las doce del mediodía con la macroperformance Desafectos de Abel Azcona (Pamplona, 1988) a partir de la cual, el artista pretende llamar la atención sobre la ceguera de una sociedad que ha permanecido adormecida demasiado tiempo. Tanto durante la Guerra Civil española como en la época franquista, se asesinó a una cantidad brutal de personas, la mayoría de las cuales yacen en fosas comunes todavía sin identificar. Sus cuerpos fueron olvidados literal y metafóricamente porque al privarles de identidad, de liturgia, de duelo, se les condenó al olvido. Exiliados, fusilados, calumniados, deshonrados, mutilados, maltratados, heridos, muertos, enterrados.

Aquellos seres humanos sobreviven en el recuerdo pleno de su humanidad a través de parientes descendientes que el artista, en su labor de investigador, sirviéndose de las redes sociales y los recursos de internet, localiza y convoca para esta ceremonia performativa en que consiste Desafectos, la mayor macroperformance que se haya realizado hasta ahora de estas características y con este valor activista, que bien podría parecer de inspiración accionista de los años 70, pero no. Marie Pierre Guiennot (Dijon – Francia, 1970) interpreta, de una manera abstracta, el dolor y el sufrimiento inspirados en los testimonios de los habitantes de la zona de Teruel en sus dos obras Sólo habremos muerto si vosotros nos olvidáis, frase que está en la actualidad junto al monumento levantado en Pozos de Caudé donde fueron fusilados y fusiladas según diversas estimaciones, casi mil personas, y en El estruendo del silencio, trece piezas a través de las cuales homenajea a las trece mujeres fusiladas en Villarquemado y enterradas en los Pozos de Caudé, así como a las trece jóvenes fusiladas en Cella, una de ellas embarazada, enterradas en el cementerio de Albarracín. Alejandro Mañas (Castellón, 1985) recoge en sus dos trabajos el sufrimiento de los represaliados y de las represaliadas.

En Mi última noche, el artista rescata testimonios epistolares de despedidas llenas de sufrimiento ante el inminente fusilamiento, mientras que en Sonidos a la libertad recoge palabras de recuerdo, angustia e impotencia, las cuales surgen del recuerdo de las personas entrevistadas en la población de Cella. El colectivo Art al Quadrat formado por las hermanas Mónica y Gema del Rey Jordà (Sagunt, 1982), relatan la historia de seis mujeres reales en el video Jota de las olvidadas, mujeres que por otra parte sufrieron la represión franquista en carne propia y en cuyos lugares donde dicha violencia aconteció, es cantada, sacándolas del olvido y del silencio. Pepe Beas (Córdoba – Argentina, 1955) en la instalación De hijas y madres nos muestra el dolor de los vivos y el dolor de los muertos. El dolor de los padres, muertos en vida, ante el fusilamiento de los hijos e hijas.

Sus obras pretenden recuperar la memoria de los desaparecidos y de las desaparecidas, contando la historia no escrita y visibilizando la historia perseguida. La obra de todos estos artistas nos habla de resistencia. Sus obras no nos dejan indiferentes ante una realidad aterradora borrada por la dictadura, cuya historia fue reescrita con la intención de que se adecuase a la cosmogonía franquista. En ellas cobran protagonismo las mujeres republicanas, las grandes olvidadas por la represión franquista, víctimas de violaciones tumultuarias y de escarnios públicos en los que fueron rapadas y obligadas a beber aceite de ricino(5), lo cual les provocaba diarreas constantes, porque encarnaban la mujer no sumisa. Las violaciones en base al género fueron constantes durante la Guerra Civil y la posterior represión franquista, siempre al amparo de la misoginia establecida por Antonio Vallejo-Nájera, psiquiatra del régimen quien ha pasado a la historia por ser uno de los impulsores de la segregación entre las madres rojas y sus hijos e hijas, con el objetivo de evitar que se “contagiaran” de su ideología.

Centro Social Teruel.

Donde germinan los silencios. Centro Social de Teruel.

Lamentablemente, todavía en la actualidad no hay ningún registro oficial documental sobre la represión franquista a las mujeres torturadas en base al género, pues fueron violadas, sometidas a abortos forzados, a descargas eléctricas en sus genitales y a los robos de sus bebés hasta bien entrados los años ochenta. Ellas han sido doblemente invisibilizadas: por ser mujeres y por ser rojas o compañeras de rojos, esposas de rojos o hijas de rojos. Y todavía, son las grandes olvidadas de la memoria histórica. Por otra parte esta exposición pretende recuperar la figura de los desaparecidos y desaparecidas, quienes se ha considerado, como dijo Videla, el dictador argentino, no tienen entidad: ni están muertos o muertas, ni están vivos o vivas(6).

España es la única democracia que no ha abierto ninguna comisión para esclarecer los horrores del franquismo. Nuestro país, en su momento, optó por el olvido. En la actualidad, es en Argentina donde se lleva a cabo la única querella contra el franquismo en base a la jurisdicción internacional y la única querella por la represión sufrida por las mujeres en base al género, desde marzo de este mismo año. Los represaliados y las represaliadas buscan justicia frente a la impunidad otorgada por la propia ley de Amnistía que otorgó perdón a los asesinos(7). Después de cuarenta años de la muerte del dictador Franco, es necesario visibilizar la memoria, la verdad y la justicia.

 

1 Este tipo de delitos según la legislación internacional siempre son perseguibles, independientemente del tiempo transcurrido. Lizundia, Fernando I.: El exterminio de la memoria. Una comisión de la verdad contra el olvido de las víctimas del franquismo, Editorial Catarata, Madrid, 2015, p. 99

2 Basterra, Mauricio: “Ley de Amnistía: cómo apuntalar los pilares de una dictadura”, Diagonal Saberes, 16 de octubre de 2012

https://www.diagonalperiodico.net/saberes/ley-amnistia-como-apuntalar-pilares-dictadura.html 24-4-2016

3 Lizundia, Fernando I: Op. cit, p. 105

4 Butler, Judith: Marcos de guerra. Vidas lloradas, Ediciones Paidós, Madrid, 2009, p. 79

5 González Duro, Enrique: Las rapadas. El franquismo contra la mujer, Siglo XXI Editores, Madrid, 2012

6 Carlos, Carmen de: <La Pantera Rosa” Videla: “No están vivos ni muertos, estás desaparecidos”>, ABC Internacional, 18 de mayo de 2013

http://www.abc.es/internacional/20130518/abci-videla-vivos-muertos-desaparecidos-201305181314.html 24-4-2016

7 Martínez, Isabel: “Anna Mesutti: con las víctimas del franquismo no sirve borrón y cuenta nueva”, La Vanguardia, 29 de enero de 2015

http://www.lavanguardia.com/vida/20150129/54424032617/ana-messuti-victimas-franquismo.html 25-4-2016

Irene Ballester Buigues

Comisaria de la exposición

 

El MuVIM se hace eco de la República

La modernidad republicana en Valencia. Innovaciones y pervivencias del arte figurativo (1928-1942)
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 22 de mayo de 2016

“Ha vuelto el MuVIM como museo de las ideas”, subrayó Rafael Company, director del museo valenciano. Y, con él, un sueño hecho realidad: la puesta en valor de La modernidad republicana en Valencia, tal y como reza el título de la exposición que ayer vio la luz. “Soñábamos que en este museo ese periodo histórico [1928-1942] fuera tratado como se merece”. Company no quiso hablar de censura (“quizás sea cuestiones de gusto”), pero manifestó su sorpresa por el salto que se produce durante ese periodo a la hora de dar a conocer la producción artística valenciana. Recuperar esa memoria, en forma de carteles, pinturas y esculturas, ha sido labor del propio Company y de Amador Griñó, en tanto comisarios de la muestra.

Uno de los carteles de la exposición 'La modernidad republicana en Valencia', en el MuVIM.

Uno de los carteles de la exposición ‘La modernidad republicana en Valencia’, en el MuVIM.

El diputado de Cultura, Xavier Rius, también habló de esa vuelta del MuVIM. “Es una exposición que marca un cambio de ciclo y de formas”. Atrás, al parecer, quedan los ciclos de Javier Varela, Joan Gregori y Paco Molina, como antecesores de ese otro MuVIM sin ideas o escorado en otra dirección. El nuevo MuVIM arranca con esa recuperación de un periodo olvidado. Y lo hace con más de 200 carteles, pinturas, esculturas y fotografías reveladores del potencial artístico de esa época. “Es un homenaje a todos los artistas con independencia del signo ideológico”, puntualizó Company.

Como recuerda Vicenç Altaió i Morral, en una de las inscripciones de la muestra, “la cultura pasa por encima de las vicisitudes de la fatalidad política”. Y la fatalidad, no exenta de proclamas enfervorizadas, ya sea a favor del pueblo contra la opresión fascista o de la patria amenazada por el fantasma (siguiendo a Marx) del comunismo, está muy presente en La modernidad republicana en Valencia, que lleva por subtítulo Innovaciones y pervivencias en el arte figurativo (1928-1942). Fatalidad o exaltación, en todo caso, “bien pluralista” (Company) y salpicada de artistas de enorme valía, como Josep Renau, Artur Ballester, Manuel Monleón, Carmen Gracia, Rafael Pérez Contel, Alfred Claros, Ricard Boix, Amadeo Roca, Teodoro Andreu o Balbino Giner.

Cartel de la exposición 'La modernidad republicana en Valencia', en el MuVIM.

Cartel de la exposición ‘La modernidad republicana en Valencia’, en el MuVIM.

La exposición refleja con todo ese potencial artístico desde la primera dictadura de Miguel Primo de Rivera a la Dictablanda de Dámaso Berenguer, pasando por la República, en sus diferentes fases, hasta la Guerra Civil y posterior dictadura de Franco. Como señaló María José Gil, directora del Archivo de la Diputación de Valencia, los documentos expuestos son “como testigos de la historia”, que gracias al archivo foral “todavía por descubrir” revelan la realidad política y social de tan convulso periodo.

Hay carteles propagandísticos, taurinos, festivos, pinturas y esculturas que vienen a recoger todo el fragor de la época. Destacan sobremanera el de la mujer con bandera republicana proclamando la libertad, ‘La piedad’ de Alfred Claros, el cuadro ‘Bombardeos’ de Eleuterio Bauset, el retrato del Caudillo hecho por Josep Segrelles, ‘La bestia fascista’ de Boix, o el escudo de la España franquista con los retratos de Hitler, Mussolini, Salazar y Franco. También los numerosos carteles, de uno u otro signo, subrayando la exaltación del pueblo con lemas tan llamativos como: “La patria está en peligro. España contra la revolución y sus cómplices”.

La modernidad republicana en Valencia. MuVIM.

La modernidad republicana en Valencia. MuVIM.

“En el campo del arte figurativo convivían diferentes tendencias, desde aquellas que ya apostaban por la innovación, hasta las que mostraban la continuidad del sorollismo o el benlliurismo e, incluso, la pervivencia de tradiciones todavía más antiguas”, explican los comisarios. Un pluralismo estético y, sin duda, ideológico como revelación de un periodo olvidado que el nuevo MuVIM rescata, gracias a los fondos de la propia Diputación, de museos y de colecciones tanto públicas como privadas. Rafael Company, a punto de saltársele las lágrimas, ha visto cumplido el sueño de mostrar a los valencianos aquella modernidad republicana.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Obra de Eleuterio Bauset, en la exposición 'La modernidad republicana en Valencia', en el MuVIM.

Obra de Eleuterio Bauset, en la exposición ‘La modernidad republicana en Valencia’, en el MuVIM.

Imagen de la exposición en el MuVIM.

En primer término, escultura ‘La bestia fascista’, de Manolo Boix, en la exposición del MuVIM.

Salva Torres

Tras la bandera de Mariana Pineda en el Musical

‘Pinedas tejen lirios’, de Trinchera Teatral
Teatro El Musical
Plaza del Rosario 3, Valencia
Sábado 28 y domingo 29 de noviembre de 2015

Trinchera Teatral es una compañía formada por actrices españolas que viven en Buenos Aires, donde han llevado al éxito su Trilogía Republicana: tres obras sobre la memoria histórica, que ahora atraviesan el océano y llegan a España en la segunda gira del grupo.

‘Pinedas tejen lirios’ se estrena este fin de semana en el Teatro El Musical de Valencia y es la segunda pieza de este trilogía, escrita y dirigida por Susana Hornos y la alicantina Zaida Rico, que también actúan en la obra. El año pasado, en la primera gira de la compañía por España, representaron en la sala Ultramar de Valencia ‘Granos de uva en el paladar’.

Imagen de un instante de la representación de 'Pinedas tejen lirios'. Fotografía cortesía del teatro.

Imagen de un instante de la representación de ‘Pinedas tejen lirios’. Fotografía cortesía del teatro.

‘Pinedas tejen lirios’ es una reflexión sobre la violencia de género y la maternidad, que arranca de la figura de Mariana Pineda, la mujer que en 1831 fue condenada a muerte y ejecutada por bordar una bandera con las palabras ‘”libertad, igualdad y ley”. Este es el punto de partida de una obra teatral que habla de mujeres que luchan por sus ideas y sueños a lo largo de la historia: en la Argentina de la dictadura, en la mexicana Ciudad Juárez y en cualquier lugar de hoy en día.

Desde 2012, la Trilogía Republicana de Trinchera Teatral ha triunfado en la exigente cartelera teatral argentina, consiguiendo dos galardones y cinco nominaciones en los premios Teatro del Mundo, que organiza la Universidad de Buenos Aires.

Las tres obras se han despedido de Argentina, representándose en el Teatro Margarita Xirgu de la capital. Sus creadoras se consideran viajeras de la memoria y en su obra están muy presentes la República, la posguerra y el exilio. El éxito de su propuesta en Latinoamérica ha hecho posible que sus obras se representan ahora en España. Esta segunda gira de la compañía ha comenzado por Zaragoza y después de Valencia viajará a Madrid.

Imagen de un instante de la representación de la obra 'Pinedas tejen lirios'. Fotografía cortesía del teatro.

Imagen de un instante de la representación de la obra ‘Pinedas tejen lirios’. Fotografía cortesía del teatro.

 

La piedra oscura hace memoria en Las Naves

La piedra oscura, texto de Alberto Conejero, dirigida por Pablo Messiez
Espai Mutat de Las Naves
C / Joan Verdeguer, 16. Valencia
Sábado 24 y domingo 25 de octubre, 2015

La piedra oscura, la obra revelación de la temporada teatral, texto de Alberto Conejero, dirigida por Pablo Messiez e interpretada por Daniel Grao y Nacho Sánchez, llega al Espai Mutant de Las Naves el 24 y 25 de octubre. Una coproducción del Centro Dramático Nacional y La Zona.

La obra está inspirada en el personaje real de Rafael Rodríguez Rapún, «el más hondo amor de Lorca” que quedó fuera del «retrato de la historia», según expresión de Alberto Conejero (Jaén, 1978). El texto, un mosaico de ficción y realidad, narra el encuentro en una noche trágica entre Rafael, un teniente republicano, y Sebastián, un joven soldado inexperto del bando nacional. “Una obra teatral que está demostrando que al público sí le interesa la memoria histórica. La Piedra oscura pone este interés sobre el escenario de manera clara y emotiva”, apunta Guillermo Arazo, responsable de programación de Las Naves.

Escena de 'La piedra oscura'. Imagen cortesía de Las Naves.

Escena de ‘La piedra oscura’. Imagen cortesía de Las Naves.

“Yo creo en la memoria colectiva. Creo que tenemos que llegar a un mínimo acuerdo sobre nuestro pasado, y que con la memoria histórica se desmoronan los egos y compartimos culpas”, afirma Conejero, que consiguió el premio Ceres de Teatro al mejor autor. «Nunca lo hubiera conseguido sin Pablo Messiez, los actores, Daniel Grao y Nacho Sánchez, y el equipo”, subraya el autor.

La obra transcurre en una habitación de un hospital militar cerca de Santander. Allí se produce el encuentro entre Rafael, que vive sus últimas horas antes de ser fusilado, y un joven soldado llamado Sebastián, que le custodia. Es, cuenta Coenejero, un encuentro ficticio, que le ha servido para recuperar la memoria de Rodríguez Rapún. «Habla sobre el encuentro con el otro y esa ‘otredad’ que va convirtiéndose en una intimidad. La obra habla de cómo dos seres humanos son capaces de encontrarse y entenderse, pese a la guerra”, destaca el dramaturgo.

Federico García Lorca es, de algún modo, el origen de La piedra oscura. «Tengo un gran amor por Lorca y soy en muchas maneras deudor suyo. Pero no he pretendido hablar de él, ni siquiera rendirle un homenaje. El texto habla de las ausencias, y la primera es la de Lorca. No hablo de él pero esta obra no podría existir sin él». La piedra oscura es, precisamente, el título de un proyecto de Lorca del que apenas existe el ‘Dramatis personae’. Alberto Conejero lo ha elegido como título por los significados, desde lápida a paredón, y porque oscuro es el amor que no puede decirse.

La piedra oscura no es revanchista sino que habla sobre la necesidad de encuentro, pero tiene un ruego: este país no puede estar ribeteado de muertos en sus cunetas y que los familiares tengan que financiarse ellos mismos las exhumaciones a través de asociaciones.

Escena de 'La piedra oscura'. Espai Mutant de Las Naves.

Escena de ‘La piedra oscura’. Espai Mutant de Las Naves.

“La guerra civil aún interesa a los jóvenes”

Asalto al tren pagador, de José Antonio Vidal
Editorial Mandor

Una locomotora, un grupo de maquis, una pareja de guardias civiles y el jefe de una estación. Son los distintos puntos de vista desde los que José Antonio Vidal Castaño urde un relato de corte cinematográfico, escrito “como si llevara la cámara al hombro en vez de un lápiz en la mano”, inspirado en un hecho real ocurrido en Teruel, en 1946. El asalto y robo a un tren en la estación de Caudé llevado a cabo por los maquis de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA) que consiguieron un importante botín, 750.000 pesetas de la época.

Cubierta del libro Asalto al tren pagador, de José Antonio Vidal Castaño. Editorial Mandor.

Cubierta del libro Asalto al tren pagador, de José Antonio Vidal Castaño. Editorial Mandor.

Asalto al tren pagador es el primero de una colección de doce relatos, publicados por  Mandor con ese título, elegido por el autor para encabezarlos, “porque las historias relacionadas con trenes tienen un halo entre romántico y aventurero”. Su hilo conductor es la guerra civil española, inagotable filón que ha inspirado no ríos sino océanos de tinta. “La guerra civil ya no apasiona tanto como en la Transición, pero sigue despertando interés, sobre todo entre los jóvenes que la ven idealizada como una época épica”, dice Vidal Castaño.

Aventuras, batallas, sexo salvaje y desenfrenado, tiernos recuerdos de la infancia, amor, humor y muerte se entrelazan en estas historias, “la mayoría escritas en los últimos años”, dice Vidal Castaño. “Si tengo una idea que puede dar origen a un cuento, la anoto en el primer papel que tenga a mano. Hay tres relatos  publicados en mi primer libro de narraciones, Ciudad sitiada, que he recuperado para conectar pasado y presente. Componen un libro que puede leerse cuento a cuento y salteados o todo seguido como si formasen parte de una novela.  En el orden hay un contexto común, los imaginarios  de guerra y posguerra, que parecen enredar y envolver al conjunto”.

De colofón, Vidal Castaño viaja al futuro y cuenta una sorprendente noticia, fechada en abril de 2019, que reproduce una patriótica receta de sopa de ajo a la burgalesa atribuida al  mismísimo General Franco, elaborada con productos genuinamente españoles.

Imagen de la portada del libro Exiliados republicanos en Septfonds.

Imagen de la portada del libro Exiliados republicanos en Septfonds, de José Antonio Vidal Castaño.

Varios relatos están protagonizados por el inefable Oriol Ruvira i Furtamantes, inspirado en los personajes de Eduardo Mendoza. “Es una mezcla de periodista free-lance al servicio de quién le contrate y también un peculiar investigador privado, no exento de un toque de romanticismo y enajenación”, comenta Vidal Castaño. Las potentes figuras de Ernest Hemingway y Manolo Vázquez Montalbán también están representadas. “Además de ser dos grandes escritores, eran personajes polémicos, con amigos y enemigos, con personalidades poliédricas. Hemingway fue uno de los protagonistas de la guerra civil y se suicidó de manera poco usual. Vázquez fue protagonista, por sus escritos y actitud vital de la transición a la democracia en España. Ambos merecían el interés de un investigador tan peculiar como Oriol Ruvira i Furtamantes”.

Este año se publicará un nuevo ensayo histórico de Vidal Castaño, La España del maquis, 1936-1965 editado por Punto de Vista,  inicialmente en formato e-book. “Trata de ser un libro riguroso y a la vez de divulgación. Una visión panorámica de los maquis, de su mundo y de sus luchas en los más variados escenarios, desde Galicia o Cantabria hasta Levante o Andalucía, sin olvidar a los anarquistas catalanes y de otras zonas. Abordo esta temática con rigor pero sin academicismos”.

Doctor en Historia Contemporánea y licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, Vidal Castaño  ha combinado la docencia con la escritura en una doble vertiente, ensayo y ficción. Los maquis son uno de sus temas preferidos. “Fueron los resistentes contra el franquismo más silenciados y su historia se ha movido siempre entre la fantasía y la realidad en base a testimonios a veces confusos o incompletos y llenos de temor”, comenta. “El miedo y sus consecuencias en el comportamiento humano han tejido la historia de las gentes que militaron en la guerrilla o que la ayudaron, sin recibir nada a cambio. Es un terreno abonado a los actos de generosidad e incluso de heroísmo, pero también a las delaciones, emboscadas y actos de crueldad, entre los propios maquis y entre estos y sus perseguidores. Mientras que la figura del maqui era asimilada por el franquismo a la de un “bandolero”; para las fuerzas de oposición era un luchador por las libertades políticas; es decir casi un héroe de leyenda. Tal vez todo eso y la soledad e incomprensión en la que vivieron envueltos hizo de ellos una figura romántica y atractiva que me esfuerzo en encajar en personajes, paisajes y circunstancias que sin disminuir su halo romántico nos hagan ver también su lado más dolorosos y sórdido”.

Su próximo proyecto es una novela que a través de una pareja central y un perro camina desde la guerra civil hasta casi nuestros días. “Una novela que se inicia alternando escenas de amor con las de odio, celos, guerra, en la que aparecerán desde seres anónimos y corrientes hasta importantes figuras históricas, todos ellos, pasados por el tamiz de la imaginación”, concluye Vidal Castaño.

José Antonio Vidal Castaño. Imagen cortesía del autor.

José Antonio Vidal Castaño. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Robles, un asesinato al ‘rojo’ vivo

Robles, duelo al sol, de Sonia Tercero
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 19 al 26 de junio, 2015

José Robles Pazos estaba leyendo a Edgar Allan Poe cuando alguien llamó a su puerta y se lo llevó para que respondiera a ciertas preguntas. Pura rutina. Había llegado a Valencia desde Madrid en noviembre del 36 y aquella fue la última noche que se le vio con vida. A partir de ahí, son múltiples las elucubraciones en torno a su desaparición y asesinato. Sonia Tercero recrea el misterio del “Robles que sabía demasiado”, según el novelista Ignacio Martínez de Pisón, en el documental Robles, duelo al sol, presentado en Cinema Jove.

Fotograma del documental 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Fotograma del documental ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero. Cinema Jove.

No se sabe a ciencia cierta quién lo mató, pero de lo que no cabe duda es que la orden partió de los servicios secretos soviéticos, con el silencio cómplice del gobierno de la República que nada hizo por esclarecer los hechos. “Se le pudo hacer un juicio, porque el Gobierno de la República los contemplaba por ley”, subraya Martínez de Pisón, presente en el documental y que recreó el misterio en su libro Enterrar a los muertos’. Se pudo, pero no se hizo. ¿Por qué?

Casi todos coinciden en señalar que Robles sabía demasiado; conocía buena parte de los secretos entre el Ministerio de la Guerra español y el Kremlin soviético. Fue asignado como traductor, dados sus conocimientos de inglés, francés y ruso, a Vladimir Gorev, embajador soviético en Madrid, lo que le permitió establecer contactos de alto nivel en aquel momento convulso que desencadenó la Guerra Civil. Una guerra que atrajo a corresponsales, intelectuales y novelistas de la talla de John Dos Passos y Ernest Hemingway, instalados en el Hotel Florida de la capital de España.

Imagen de José Robles en el documental 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Imagen de José Robles en el documental ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero. Cinema Jove.

José Robles fue el traductor al español de Manhattan Transfer, novela fundamental de Dos Passos. La amistad entre ambos se fue estrechando con el tiempo, después de que el escritor le animara a dar clases en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore. Amistad parecida a la que tenían Dos Passos y Hemingway, hasta que la desaparición y asesinato de Robles provocó la ruptura entre ambos. Ruptura que venía a simbolizar las dos formas de entender el comunismo por quienes entonces lo profesaban: la defensa a machamartillo de una ideas por turbias que en ciertos momentos fueran, o el pensamiento social por encima de la terquedad ideológica.

Dos Passos, empeñado en esclarecer la muerte de su amigo, se encontró con la negativa de Hemingway a la hora de seguir ese rastro, al igual que sucedió con otros muchos republicanos. El duelo al sol al que se refiere el título del documental se extiende más allá del que se establece entre ambos novelistas y toma otros derroteros. “En realidad hay tres duelos, en el sentido de sucesivas tristezas: el que se refiere a la pérdida del amigo Robles; el que alude a Hemingway, y el que se deriva del desencanto por el comunismo”, explica Sonia Tercero, que tuvo siempre claro el formato de película de ficción del documental, “porque el personaje lo tenía todo en contra”.

Fotograma de 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Fotograma de ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Otra de las especulaciones gira en torno a Ramón, hermano de José Robles, militar y en el bando contrario, que pudo tramar cierta venganza. El documental, narrado de forma clásica, cuenta con los testimonios de Carmen Robles, hija de Ramón, Lucy Dos Passos y John Dos Passos Coggin, hija y nieto del novelista, así como de los historiadores Paul Preston y Ricardo Miralles o el propio Martínez de Pisón. Testimonios y declaraciones que ofrecen abundantes pistas acerca del misterioso asesinato de José Robles, al tiempo que abren la puerta a posteriores pesquisas. El fantasma que Marx anunciara en su Manifiesto comunista recorriendo Europa sigue, tras la presentación de Robles, duelo al sol, dando miedo.

Fotograma del trailer del documental 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero.

Fotograma del trailer del documental ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero.

Salva Torres

Infancia, guerra y dibujos

Lápiz, papel y bombas. 1936-1939
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Hasta el 30 de julio, 2015

La sala de la Muralla del Col·legi Major Rector Peset acoge hasta el 30 de julio la exposición ‘Llapis, paper i bombes. 1936-1939’, organizada por la Universitat d’Alacant. La muestra está integrada por un centenar de dibujos que realizaron los niños y niñas evacuados a diversos lugares de Europa durante la Guerra Civil Española, donde recibieron cuidados y formación en colonias seguras. Durante su estancia, los pequeños plasmaron sus desgarradoras experiencias de la guerra en dibujos que crearon en papel con lápices de colores.

La Universidad de Alicante ha conseguido reunir en una sola muestra estos dibujos que se encontraban depositados en diversas instituciones como la Biblioteca Nacional o las Universidades de California, de San Diego y Columbia de Nueva York. También se han incluido dibujos realizados por los niños y niñas que fueron evacuados a Rusia, cedidos para la ocasión por la Asociación Archivo Guerra y Exilio y por el Centro Español de Moscú.

Tarjeta de la exposición Llapis, paper i bombea. 1936-1039. Cortesía de Colegio Mayor Rector Peset.

Tarjeta de la exposición Llapis, paper i bombes. 1936-1039. Cortesía de Colegio Mayor Rector Peset.

La exposición reúne también reproducción de fotografías y carteles de la época pertenecientes al Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca e incluye una banda sonora creada especialmente para esta muestra por el músico italiano Giovanni Alberto Croatto.

Tres secciones conforman el recorrido expositivo. Una primera parte integra los dibujos relacionados con tres escenarios de la guerra civil: el bombardeo de Madrid, de donde procedían muchos de los niños, el bombardeo de Port Bou, origen de los niños evacuados a las colonias del sur de Francia, y la batalla de Teruel, como una esperanza para los republicanos. La segunda sección de la muestra incluye dibujos relacionados con la vida en las colonias, y una última parte contiene dibujos relacionados con la evacuación desde su lugar de residencia a las colonias.

Junto a la Universidad de Alicante, han coordinado la muestra un grupo de profesores de Historia de institutos de Enseñanza Secundaria de Alicante, entre los que se encuentran José Antonio Fernández, Ramón Galdrán, Remedios Izquierdo, Carlos Salinas y Teresa Sanz. También se podrán ver los 15 dibujos infantiles originales que se conservan en la Biblioteca Histórica de la Universitat de València.

Uno de los dibujos de la exposición Llapis, paper i bombea. 1936-1939. Cortesía de Colegio Mayor Rector Peset.

Uno de los dibujos de la exposición Llapis, paper i bombea. 1936-1939. Cortesía de Colegio Mayor Rector Peset.