Jürgen Schadeberg, canícula y conflicto

Fallece el fotógrafo alemán Jürgen Schadeberg a los 89 años
‘Jürgen Schadeberg, canícula y conflicto’
‘Realismo(s) & Playa’ | Revista Canibaal nº10
Octubre de 2018
Domingo 30 de agosto de 2020

Con motivo del fallecimiento del fotógrafo alemán Jürgen Schadeberg a los 89 años, MAKMA reproduce el reportaje que Jose Ramón Alarcón y Ximo Rochera –junto con Merche Medina– llevaron a cabo para el décimo (y último) número de la revista Canibaal –’Realismo(s) & Playa‘ (octubre de 2018)–.

Bajo la tórrida canícula de Barx –municipio montañoso de la comarca de la Safor, al sureste de la provincia de València– habita junto a su esposa Claudia (desde hace casi un lustro y por estocásticos motivos de amistad y errática búsqueda) una figura ineludible en el horizonte diacrónico de la historia de la fotografía, aquella que discurre bajo el convulso calor de la segunda mitad del siglo xx: Jürgen Schadeberg (Berlín, 1931).

La obra del octogenario fotógrafo alemán se ha ecumenizado como testimonio inmediato de cuantos acontecimientos acaecieron en Sudáfrica a partir de la década de los cincuenta –tras el acceso al poder del Partido Nacionalista de François Malan y la institucionalización del vergonzante sistema de segregación racial internacionalmente conocido como apartheid–, así como la ulterior y contemporánea República parlamentaria del África Austral en tiempos de liderazgo del Congreso Nacional Africano (CNA), abanderado por el eximio abogado y activista Nelson Rolihlahla Mandela.

Imagen de portada del reportaje publicado en ‘Realismo(s) & Playa’ (Canibaal nº10), en octubre de 2018. Foto: Merche Medina.

No en vano, su conspicua instantánea de un introspectivo presidente Madiba oteando a través de los barrotes de la que fue su celda en el penal de Robben Island es considerada una de las cincuenta fotografías icónicas del siglo pasado, razón de peso para que este extremo de su vastísima producción suela atraer sobre sí buena parte de los encomios y atenciones conferidos a su trabajo.

Sin embargo, no es únicamente esta veta de su longeva tarea la que, en principio, comanda las inquietudes del presente artículo. Con motivo de la primera edición del Festival del Libro SINDOKMA, organizado en València en noviembre de 2016 por la revista MAKMA, y gracias a la labor de Juan Pedro Font de Mora (director de la Librería Railowsky), Schadeberg tuvo ocasión de compartir con el público algunos de los acentos más significativos de su trayectoria vital y profesional, reportando a quienes suscribimos un motivo de atención que podría consumarse en forma de encuentro con el autor alemán cuando la ocasión y los proyectos respectivos volvieran a aproximarse.

De este modo, la decisión de articular el décimo número de la revista Canibaal en torno a los conceptos ‘realismo(s)’ y ‘playa’ tornaba conveniente y plausible la idea de retomar contacto y visitar la hacienda mediterránea del fotógrafo berlinés –paradigma de cuantas razones y semánticas puedan argüirse sobre el propósito de la revista en su (por el momento) último número– con el fin de transitar por el azaroso territorio de la memoria y descubrir algunos aspectos determinantes de su semblanza profesional.

«La suerte es ser el primero en llegar, el primero en narrar o mostrar»

Un autor como Schadeberg, cuya ilustración infante, en plenos albores de la Segunda Segunda Guerra Mundial, se gesta «a partir de las lecturas de Tolstói (León), Dostoievski (Fiódor), Chéjov (Antón) o Upton Sinclair» mientras es «testigo, cuando era muy pequeño, de la Noche de los Cristales Rotos» y que dispara su primera fotografía –tras la popular lente de una Instamatic– en un húmedo refugio antiaéreo berlinés (en 1942), a la par que, como declara nuestro autor, «tomé mi primera cerveza», parece haber sido nebulosamente destinado a solidificar testimonio, a documentar la existencia de todo lo que envuelve su fascinante y ubicuo horizonte vital, jalonado por acontecimientos que trascienden la mera y personal magnitud biográfica.

Página interior del reportaje publicado en ‘Realismo(s) & Playa’ (Canibaal nº10), en octubre de 2018.

«Era como estar sentado encima de una bomba, en el centro de la bomba; un momento de extraordinaria tensión»

Tras la senda del segundo matrimonio de su madre, que en Alemania «era una actriz de reparto y tenía amigos artistas a los que solía escucharles hablar», recala en el país sudafricano en 1950 –«Sudáfrica era terrorífica, una área de conflicto»–, en el que desarrollará su decisiva labor como fotógrafo documental (Leica M o Rolleiflex de formato medio en mano) y director artístico de la revista Drum (denominada en su inicios Africa Drum), icónico magazín de reportajes de investigación, vida urbana y hedonista de Sophia Town –popular suburbio negro de Johannesburgo–, perfumada con los influjos estéticos de la cultura negra norteamericana.

Schadeberg orienta su voluntad de retratar el pulso cotidiano de la excluida periferia y denunciar las insalubres condiciones laborales de buena parte de la mano de obra nativa en el cinturón minero del país sin obtener respaldo: «Fui a los periódicos y nadie quería saber nada. Envíe mis fotografías y nadie las quería publicar».

«Debes salir fuera a buscar la verdad, la historia verdadera»

Estos y otros vínculos e implicaciones del fotógrafo alemán con la comunidad negra determinan su forzosa salida del país y su retorno a un crispado Berlín encorsetado por el «Muro de la vergüenza» (Schandmauer). «En el Oeste había luces, color, entretenimiento… En el Berlín Este todo era gris».

En la Alemania Occidental de los años sesenta se erige en abrumado testigo fotográfico del resurgimiento clandestino de grupos nazis, cuyos overoles y cánticos uniforman una soterrada parte de la RFA que ningún medio alemán quiere mostrar; será la prensa extrajera (New Yorker o Paris Match) la que publique sus instantáneas.

«Tenía mucho que hacer fotografiando la vida cotidiana, la miseria, la tristeza, la alegría, la música»

Schadeberg renuncia a enrolarse como fotógrafo bélico en determinados conflictos como el de Vietnam. Cuestiona los turbios objetivos de determinados periodistas y fotógrafos por rubricar su presencia por encima de los acontecimientos, la inmoral sed de notoriedad a través de la imagen explícita –recuerda, entre otros, el (malinterpretado) caso del Pulitzer Kevin Carter– y sentencia que, amén de determinados casos en los que la implicación emocional debe prevalecer sobre la tarea profesional («no hagas una fotografía, condúcete por el instinto, ayuda a esa persona»), «para ser un buen fotógrafo debes ser neutral, no dejarte conducir por los prejuicios».

Página interior del reportaje publicado en ‘Realismo(s) & Playa’ (Canibaal nº10), en octubre de 2018. Fotos: Merche Medina.

«Debes estar envuelto desde la infancia en las artes para evolucionar en la educación visual, musical, pictórica»

Jürgen Schadeberg recala en España a finales de los años sesenta para alimentar diversas facetas de su diletantismo artístico. Procura, de este modo, cursar estudios de pintura, «para investigar la luz, el color, la composición, entender el lenguaje corporal. Quería estudiar y explorar las diferencias respecto de la fotografía».

Igualmente, señala, «intenté estudiar guitarra clásica, pero no podía tocar porque era ya demasiado mayor (25 años). Cuando era pequeño nunca estuve expuesto a la música. Sucede con todas las disciplinas artísticas».

«Las playas son interesantes e importantes, porque la gente va allí a relajarse, a disfrutar»

En esta época toma contacto y orienta su mirada hacia el paisaje vacacional que perfila los estíos de la Costa del Sol. Aupado por un contexto henchido de albricias, la onerosa carga vital del fotógrafo se libera y únicamente porta consigo el denso poso de la experiencia y la naturaleza técnica para fijar la mirada en otras latitudes de la idiosincrasia popular (tal y como ya había demostrado con maestría en sus instantáneas sobre el universo del jazz y los músicos y bailarines negros de los guetos sudafricanos).

En estas descriptivas series caniculares sobre el verano y la playa –territorio en el que confluye buena parte de su acervo profesional– fijamos la atención y solidificamos la bienvenida colaboración de Jürgen Schadeberg con Canibaal.

«Veo la realidad desde el punto de vista técnico de la fotografía, a través de un lenguaje natural ya inherente por el aprendizaje y la práctica»

Una práctica que ha ejercido y sigue desarrollando sobre ideas recurrentes, erigiendo al individuo, al rostro, al lenguaje corporal y a las costumbres como temas centrales de su obra, que gobiernan, definitivamente, la impronta de su estilo.

Algunos títulos recomendados

‘The Way I See It. A Memoir’ (2017).
‘España Then and Now’ (Pagina & J & C Schadeberg, 2015).
‘Jürgen Schadeberg’ (2008).
‘Jürgen Schadeberg: Photographies’ (2006).

Jürgen Schadeberg
El fotógrafo Jürgen Schadeberg en su domicilio de Barx (València). Foto: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón y Ximo Rochera

El amigo que te hará leer

‘Sentim les llibreries’
Idea de Mr. Perfumme y María Bastarós
Viernes 15 de mayo de 2020

Todo el mundo conoce el juego del amigo secreto, una forma de intercambiar regalos al azar y en igualdad de condiciones. Cuentan que su origen es una antigua costumbre venezolana de finales del siglo XIX atribuida a las damas casadas o comprometidas que por razones sociales no podían relacionarse públicamente con hombres que no fueran de su familia, y organizaban reuniones con la excusa de intercambiar obsequios. El juego se expandió por el mundo, sobre todo en fiestas navideñas, cumpleaños, etcétera, y existen diversas variantes. En este año crucial, 2020 se ha convertido en un balón de oxígeno para las librerías valencianas que retoman la actividad tras dos meses de obligado parón.

Es la campaña ‘Sentim les llibreries’, lanzada por un grupo de escritores a partir de una idea de Mr. Perfumme y María Bastarós, que precisamente son entrevistados por MAKMA el pasado 12 de mayo. «Al ser escritores y tener mucho trato con las librerías, somos muy conscientes de su dura situación, así que hicimos un grupo de WhatsApp para ver si podía salir de ahí una red de apoyo», cuenta Bastaró. «Se me ocurrió aplicar algo que hago yo con mis amigas: un amigo invisible en el que solo puedes regalar libros dándole una dimensión multitudinaria y local».

Formulario para participar en la campaña #Sentimlesllibreries.

‘Sentim les llibreries’ se plantea como un juego. A través de un enlace, cualquier persona se puede registrar en un formulario facilitando un apodo, dirección de correo, edad, gustos y el nombre de la librería donde quiere recibir su regalo. Antes del 15 de julio los participantes deben acudir a la librería asignada para elegir un libro para su amigo o amiga invisible y dejarlo pagado y reservado. Y a partir de esa fecha también podrán ir a recoger sus lecturas sorpresa a las librerías correspondientes. Todos tendrán que comprar un libro y, a cambio, recibirán otro de regalo cuyo título y autor desconocen. Ahí está la gracia y la emoción del juego, pues el libro a regalar se elige en función de los datos aportados sobre edad y gustos personales y el consejo del librero. La ilustradora Sara Luz se sumó al proyecto desde su inicio con sus magníficas ilustraciones.

«Uno de los objetivos de la campaña es poner en valor la función del librero como experto y asesor en lecturas», comenta Bastaró. «También queremos que la gente descubra librerías que no frecuenta porque están lejos de su barrio o zona de acción. Y de paso fomentar el comercio local frente el imperio Amazon».

Las librerías que se han sumado a esta iniciativa son: Bartebly, Bangarang, Berlín, Gaia, El Imperio, La Batisfera, La Primera, La Repartidora, La Rossa, Leolo, Primado, Railowsky, Ramón Llull, Somnis de Paper y United Minds.

La campaña ha despertado un gran entusiasmo. Nada más ponerse en marcha se recibieron más de 200 solicitudes  y 24 horas después pasaban de 500. No hay un gasto mínimo o máximo. Igual vale un libro de historia de la fotografía de treinta euros que uno de bolsillo de nueve. Se trata de regalar sin esperar que tu inversión sea devuelta. 

Rellenar el formulario en https://sentimlesllibreries.typeform.com/to/ZB94Eb

Ilustración de la campaña ‘Sentim les llibreries’, obra de Sara Luz, por cortesía de los organizadores.

Bel Carrasco

Alumnos de ESAT exponen en Railowsky

Exposición fotográfica de alumnos de ESAT
Railowsky
C / Gravador Esteve, 34. Valencia
Inauguración: viernes 12 de abril de 2019, a las 19.30h

Un año más los alumnos de fotografía de la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) exponen sus trabajos fotográficos realizados en la asignatura Fotografía de Estudio, clases de teoría y práctica que se imparten en la escuela, y que en esta ocasión tendrá lugar en Railowsky a partir de este viernes 12 abril.

El referente artístico desarrollado en las clases del profesor Alberto Adsuara se realiza en el plató de fotografía de ESAT, siendo David La Chapelle el artista en el que los alumnos se inspiran, una práctica grupal para recrear la estética de éste fotógrafo y director norteamericano, creador de atmósferas coloristas, un artista irreverente provocador e inquietante.

Esta exposición de fotografías, comisariada por el propio Adsuara, fotógrafo, cineasta y responsable de Audiovisuales de ESAT, forma parte de su práctica docente que cada año realiza con su alumnado. Una actividad que imparte a los alumnos de primer curso de la carrera Arte & Diseño de la Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia, ESAT www.esat.es.

Algunas de las imágenes de estos jóvenes estudiantes, así como otras mas personales pertenecientes a la misma asignatura, se podrán ver en esta exposición. Railowsky es una galería profesional de fotografía con casi 30 años de experiencia siempre preocupada más por el contenido que por el continente.

Por ella han pasado no sólo fotógrafos reconocidos, sino también históricos de la fotografía como Alberto Schommer, Ramón Masats, Xavier Miserachs, Bernard Plossu, Juan Manuel Díaz Burgos, Xurxo Lobato, Jean Dieauzaide, Koldo Chamorro Gary Winogrand, Mary Ellen Mark, Juan Manuel Castro Prieto, Ferdinando Scianna, Franco Fontana, Tina Modotti y Juan Rulfo, entre otros.

Cartel de la exposición fotográfica en Railowsky. Imagen cortesía de ESAT.

Cartel de la exposición fotográfica en Railowsky. Imagen cortesía de ESAT.

Los paisajes híbridos de Ibáñez

Eduardo Ibáñez
Mímesis
Galería Railowsky
Grabador Esteve, 34. Valencia
Del 15 de febrero al 9 de abril de 2019

Eduardo Ibáñez nació y creció en Tavernes de Valladigna, en la comarca valenciana de La Safor, cuna de la humanidad peninsular como demuestran los restos hallados en la mítica cueva de Bolomor. Un valle de extraordinaria belleza, con el mar próximo y la montaña siempre presente. Con el Centro Excursionista de Tavernes tuvo la oportunidad de recorrer esas montañas cercanas, “lugares donde poner a prueba nuestra curiosidad e intentar conocer de primera mano cómo son las formas de la naturaleza y valorarlas”, comenta.

Los paisajes de su serie Mímesis, que se exponen en Galería Railowsky hasta el 9 de abril no se parecen nada a los de su ciudad natal. Son hoscos, duros, abruptos y accidentados y no reflejan lugares reales, sino híbridos entre lo real y lo imaginario. Es la magia del fotomontaje que Ibáñez ha desarrollado y perfeccionado desde sus inicios como artista, cuando tuvo la ocasión de tratar a  Renau. “Conocí a Renau al poco de volver del exilio en un momento difícil en los inicios de mi carrera”, recuerda. “Fue un revulsivo y un espejo en donde mirarme al mismo tiempo. Era el artista y la persona que necesitaba en aquel momento. Necesitaba de su sabiduría, de sus conocimientos, de su lealtad a si mismo. Tuve la ocasión de visitarlo en su casa de València los domingos por la tarde durante algunos meses. Fue un privilegio conocer, a través de sus palabras su dilatada carrera creativa, su ideario político y la función que debe tener el arte en la sociedad moderna”.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

La muestra Mímesis, es una  selección de 30 imágenes que forman parte de una serie de medio centenar, un trabajo desarrollado entre los años 2015 y 2018. Para  dar forma a estos paisajes ha utilizado como material de construcción la madera y corteza de distintas especies de árboles que combina con las rocas y piedras, “puesto que su estructura formal, la variedad de texturas y su apariencia caprichosa, ofrece cualidades miméticas que se asemejan y en ocasiones se confunden con el material pétreo”, explica.

Mímesis aborda el paisaje partiendo de imágenes de lugares reales o ficticios, ahondando en su significado escenográfico y evocador”, escribe Ibáñez en el catálogo. “Mi interés se centra en el paisaje como escenario, sometido a sus propias leyes naturales, como conjunto de formas físicas capaces de transformarse por el paso del tiempo y los rigores del clima. Es, ante todo, orografía en continua transformación. Parte de este fenómeno concierne a la masa vegetal y arbórea que convive con las masas rocosas en una suerte de juego mimético”.

Ibáñez confiesa que  ha sido un trabajo arduo localizar los paisajes, realizar las composiciones, trabajar los montajes, maquetas y material base a partir de centenares de fotos de corteza de árboles, talas, leñeras, recolección de pequeños trozos de madera en playas, etcétera. “A ello hay que añadir el trabajo con programas informáticos de tratamiento de imagen. Otra parte importante ha sido el seguimiento del copiado y la calidad de la impresión”.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

Los montes escarpados, las canteras y menhires lanzan un grito contra  la explotación de los recursos naturales más allá de los límites sostenibles que está sometiendo al planeta a una agonía sin retorno. “El futuro del planeta depende de cómo gestionemos el presente. De ahí que parte de la serie se centre en ese ‘paisaje moderno’ que supone la explotación de recursos naturales y que registro en las fotografías de canteras a cielo abierto”.

Pintor, grabador, fotógrafo, doctor en Bellas Artes  y profesor de dibujo en la Universidad Politécnica, con medio centenar de exposiciones y una trayectoria consolidada, Ibáñez tiene una  visión agridulce del momento cultural y artístico. “Nunca en nuestro país ha habido más oportunidades que, mediante la cultura y el arte en particular, haya permitido al ciudadano medio acceder a un nivel de conocimiento, criterio y visión crítica de la sociedad que nos acoge como en este inicio de milenio. No obstante,  es una pena que un colectivo importante de la sociedad esté sumida en la vulgaridad y no aprovechen esta oportunidad para crecer como personas; pero soy optimista al respecto”.

Inspirado por este optimismo valora positivamente “la proliferación de nuevos espacios expositivos, algunos excelentes, que permiten mostrar la polifacética creación en el ámbito de las artes visuales. Vivimos desde hace años un periodo de mestizaje rico y amplio, añade, en el que los discursos artísticos se centran en visualizar los aspectos más acuciantes dentro de la complejidad de la sociedad contemporánea. Es un momento plácido para los artistas jóvenes, que están disfrutando, como nunca, de un momento dorado de visibilidad y consideración. Eso es bueno y enriquece el mapa de la genética expresiva. Dentro de este panorama, la fotografía ocupa un lugar privilegiado por ser el medio más utilizado y omnipresente en la sociedad actual”, concluye Eduardo Ibáñez.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

Bel Carrasco

30×30 Railowsky, tercera parte

30×30 Railowsky
Facultad de Bellas Artes
Universidad Politécnica de Valencia
Hasta el 12 de mayo de 2017

La Facultat de Belles Arts de la UPV presenta la tercera y última parte del proyecto expositivo ’30 x 30 RAILOWSKY underground’ que, tras las muestras en el MuVIM y La Nau, pone el broche a la celebración del 30 aniversario de la Librería y fotogalería Railowsky que, el pasado mes de diciembre, recibía de esta misma Facultat su Medalla de Sant Carles por «su labor continua de difusión y dedicación especializada a la bibliografía sobre arte, fotografía y cine desde mediados de los años ochenta, siendo un referente cultural de la ciudad de Valencia, promotora de exposiciones y otras actividades, siempre tan cerca de la Universidad y de esta Facultad, y un lugar de ‘aprovisionamiento’ para nuestros estudiantes y profesores».

En los últimos meses, Railowsky ha celebrado su 30 aniversario realizando tres exposiciones en lugares a los que de una manera u otra ha estado y está muy unido: el MuVIM, el Centre Cultural La Nau y, ahora, la Facultat de Belles Arts de la UPV.

La tercera parte de la muestra reúne a 10 fotógrafos de reconocido prestigio que se unen entre sí por afinidad de estilos y amistades en un apasionante viaje en Metro. Alberto García-Alix, Ricky Dávila, Bernard Plossu, Vari Caramés, Las Fotolateras (Lola Barcia y Marinela Forcadell), Eduard Ibáñez, Pilar Pequeño, Javier Campano, Chema Madoz y Rafael Navarro se convierten en improvisadas estaciones de Metro que conforman, en el montaje de esta última parte, la línea morada de esta red imaginaria que une distintos espacios de la ciudad y a diferentes fotógrafos.

Cartel de 30x30 Railowsky ahora en la Facultad de Bellas Artes.

Cartel de 30×30 Railowsky ahora en la Facultad de Bellas Artes.

Esta tercera y última línea agrupa la parte más artística y vanguardista del ‘Universo Railowskyano’. El final de este viaje tan solo es el principio de uno nuevo porque, como decía el poeta catalán Miquel Martí i Pol: «i via fora! /que tot està per fer i tot és possible».

Alberto García-Alix es un reconocido fotógrafo español (nacido en León, en 1956), que fue uno de los estandartes de la llamada ‘Movida Madrileña’. En sus obras emplea una poderosa imaginería para llevarnos al lado más duro de la sociedad, combinándolo con su incuestionable genio artístico.

“Yo soy un permanente insatisfecho, nunca quedo contento, siempre sacaría un carrete más.” (Alberto García-Alix)

Ricky Dávila Wood es un fotógrafo vasco (nacido en 1964 en Bilbao) que es un poeta visual. Es un hombre reflexivo y apasionado a la vez. Busca imágenes definitivas, pero no el instante decisivo: busca almas y rostros, historias, busca emociones y escalofríos.

“Las caras tienen que ver con una dirección hacia fuera de la cámara, mientras que los paisajes me devuelven hacia un viaje interior.” (Ricky Dávila)

Fotografía de Ricky Dávila. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Ricky Dávila. Imagen cortesía de Railowsky.

Bernard Plossu es un fotógrafo francés (nacido el 26 de febrero de 1945 en Dalat, Vietnam) del que la parte más importante de su trabajo está constituida por reportajes de viajes. Es el fotógrafo viajero por excelencia. Su espíritu nómada le ha llevado desde hace décadas a deambular por el planeta con el espíritu abierto y el ojo presto.

“Viajar no es cruzar fronteras sino cambiar de olor.” (Bernard Plossu)

Vari Caramés es un fotógrafo gallego (nacido en 1953 en Ferrol). Actualmente vive en A Coruña. Es un incorregible perseguidor del azar, las sombras huidizas y los encuentros que sólo presuntamente son fortuitos. Con más de tres décadas de dedicación a sus espaldas y una obra de personalísimo trazo que lo coloca entre los fotógrafos españoles más singulares de nuestro tiempo, es un cazador de imágenes «en volumen bajo y alta fidelidad».

“Para mí la fotografía siempre fue un juguete, lo importante es conseguir imágenes poderosas, magnetizantes.” (Vari Caramés)

Eduard Ibáñez es un pintor, grabador y fotógrafo valenciano (nacido en Tavernes de la Valldigna, Valencia, en 1954) que es conocido en el ámbito fotográfico español principalmente por su consolidada trayectoria en fotomontajes.

“La fotografía me ha permitido, frente a su supuesta objetividad, estimular los lugares más recónditos de la percepción, provocando un torrente de emociones inesperadas.” (Eduard Ibáñez)

Lola Barcia y Marinela Forcadell, Las Fotolateras, nacidas en Valencia y Castellón (1968 y 1969 respectivamente). Desde el mundo de las Bellas Artes y del Marketing respectivamente, comienzan en 2008 su andadura estenopéica. Fotógrafas itinerantes y viajeras incansables, recorren el mundo con 45 cámaras de foto construidas a partir de latas metálicas ‘enlatando’ el mundo siendo ‘Ciudades enlatadas’ su obra más extensa. De una manera calmada y serena, retienen imágenes de ciudades bulliciosas y vivas transportando en sus maletas 45 latas y todo lo necesario para construir sus clásicos laboratorios ambulantes alrededor del mundo. Su pasión por la divulgación les lleva a impartir cursos, conferencias y exposiciones sobre fotografía en las que trasmiten el amor por la ciencia y el arte como forma de vida.

“No capturamos el instante, sino el momento. La imagen es tomada mientras suceden cosas en el exterior. Es algo lento, como la cocina.” (Las Fotolateras)

Fotografía de Pilar Pequeño.

Fotografía de Pilar Pequeño. Imagen cortesía de Railowsky.

Pilar Pequeño es una fotógrafa española (nacida en Madrid en 1944) cuyo tema principal es la naturaleza: paisajes y bodegones de flores y plantas, al principio en blanco y negro y actualmente en color. De 1997 a 2005 desarrolla la serie ‘Huellas, fragmentos de tiempo’, fotografías de lugares abandonados; un trabajo sobre la acción del hombre en el paisaje, el paso del tiempo, la memoria y la recuperación por la naturaleza de lo que fue suyo.

“Me gusta trabajar en soledad y silencio, analizar la naturaleza.” (Pilar Pequeño)

Javier Campano es un fotógrafo español (nacido en Madrid en 1950, donde vive y trabaja) que nos ofrece, a través de sus fotografías, su propia visión cercana de las ciudades que ha visitado en sus viajes y, cómo no, de los múltiples viajes que ha realizado en una misma ciudad: Madrid.

“Tiene tanto valor el color como el blanco y negro, son variaciones de lo mismo y en todos los casos la poesía y la emoción siempre están presentes, eso es lo que intento.” (Javier Campano)

Chema Madoz es un reconocido fotógrafo español (Madrid, 1958) amante del blanco y negro, su obra recoge imágenes extraídas de hábiles juegos de imaginación, en los que perspectivas y texturas tejen sus imágenes. No todo es lo que parece, y ocultos entre la cotidianeidad surgen nuevos mundos, nuevas dimensiones que de la mano de la metáfora alteran la percepción de la realidad más inmediata y el absurdo, la paradoja, el humor se dan cita en el estudio del fotógrafo, estableciendo una relación con el espectador que le conduce por los caminos de un universo paralelo.

“La técnica me interesa en cuanto me permita acceder a los resultados que deseo. Luego de alguna forma hay que olvidarla, no tenerla presente.” (Chema Madoz)

Rafael Navarro es un fotógrafo aragonés (nacido el 8 de octubre de 1940 en Zaragoza) cuya obra es un reflejo de su mundo interior. Mostrar lo evidente casi nunca ha sido un objetivo para él. Sus fotografías son siempre en blanco y negro y con un tamaño que oscila entre el convencional y los grandes montajes.

“Para mí la fotografía es un medio. Un medio que me permite hablar allá donde no encuentro las palabras. Un medio con el que busco en mi subconsciente, aflorando contenidos, sentimientos escondidos. Un medio que me permite crear objetos que contengan valores sutiles inteligibles para otros. Un medio que me deja respirar mi libertad.” (Rafael Navarro)

 

El 30×30 de Railowsky

30×30 Railowsky Underground
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 19 de marzo de 2017

Veinte años no es nada cantaba Carlos Gardel, pero 30 ya tienen un peso considerable cerca del medio siglo. Palabras mayores, sobre todo cuando se refieren a la existencia de una pequeña librería superviviente de sucesivas crisis. Railowsky celebra por todo lo alto y como se merece ese feliz aniversario con una trilogía fotográfica. Tres exposiciones sucesivas en el MuVIM, La Nau y la Facultad de Bellas Artes.

Es el ’30×30 Railowsky Underground’, un juego numérico que une las tres décadas de Railowsky con 30 fotógrafos que forman parte del universo sentimental de la librería y fotogalería. La especialización, la austeridad y el saber sacar partido al hecho de ser pequeños. Esas son, según Juan Pedro Font de Mora, las claves de tan larga trayectoria. Los motores y remos que les han permitido navegar contra el viento y capear el temporal.

Fotografía de Xurxo. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Xurxo. Imagen cortesía de Railowsky.

La primera exposición se inauguró el 10 del pasado mes de  noviembre en el MuVIM, con la participación de: Jürgen Schadeberg, Xavier Miserachs, Joan Colom, Joaquín Collado, José Miguel de Miguel, Rafael Sanz Lobato, Cristina García Rodero, Fernando Herráez, Cristóbal Hara y Francesc Jarque.

Hasta el 19 de marzo se celebra la segunda entrega, en el Centre de Cultura La Nau, con dos partes diferenciadas. En un sector se agrupan cuatro prestigiosos fotoperiodistas, dos ellos referentes del periodismo gráfico valenciano, José Aleixandre y José Vicente Penalba, que iniciaron su carrera tras la muerte de Franco y fueron testigos de la Transición democrática siguiendo en activo hasta nuestros días. También el tándem formado por Sandra Balsells y Gervasio Sánchez, fotoperiodistas que vivieron juntos la guerra de los Balcanes y que, posteriormente, han viajado con sus cámaras por otros lugares del mundo, principalmente Latinoamérica, África, Oriente Próximo y Afganistán.

Afines a la fotografía antropológica Juan Manuel Castro Prieto y Juan Manuel Díaz Burgos, amigos y compañeros de aventuras fotográficas. Ambos fotografiaron a las gentes del Perú de finales del siglo XX y han derivado hacia terrenos más artísticos en lo que se podría calificar como ‘realismo mágico fotográfico’. Un tipo de realidad más directa es la que muestran Baylón y Moltó, representantes del movimiento Street Photography en España. Baylón de estilo más castizo y Moltó Esquembre con claras influencias del centro y norte de Europa.

La última parte de la trilogía 30×30 se inaugura el 14 de marzo en la sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia e integra medio centenar de obras. Cinco imágenes de una decena de artistas: Chema Madoz, Ricky Dávila, Alberto Schommer, Las Fotolateras, Eduard Ibañez, Rafael Navarro, Vari Caramés, Bernard Plossu, Pilar Pequeño y Alberto García Alix. En estas muestras los fotógrafos se convierten en estaciones de metro que conectan con otros fotógrafos por afinidad de estilos y amistad.

Memorandum Natura, de. Imagen cortesía de Railowsky.

Memorandum Natura, de María Antonia Garcia de la Vega. Imagen cortesía de Railowsky.

El silencio del bosque

Por otra parte, los paisajes arbóreos de María Antonia García de la Vega que integran su libro ‘Memorandum Natura’, publicado en 2015,  se exponen en  la fotogalería Railowsky dentro de  la nueva edición de Fotográfica organizada por el MuVIM de Valencia. Una muestra compuesta por 20 imágenes en blanco y negro que vindican la contemplación y el silencio, estará abierta hasta el 29 de abril.

Las fotografías se caracterizan por los delicados matices del blanco y negro de las copias, reveladas por la propia autora, y por la sensibilidad de unas imágenes que son el resultado de seis años de viajes y paseos de García de la Vega por los últimos bosques de la península ibérica y Canarias. Desde el paisaje nebuloso del castañar de El Tiemblo en Ávila al antiquísimo bosque del terciario en La Gomera o el bosque junto al castillo de Sintra, en Portugal.

Rodeada de un silencio primitivo, la autora captura la magia de la luz, con las brumas del amanecer o las intrincadas texturas de los árboles para transmitir esa tranquilidad que tanto nos falta en estos tiempos. Las imágenes se relacionan con ese lado oculto, ancestral que nos une a la naturaleza, en este caso representada por el bosque. Un lugar tenebroso, a veces incluso fantasmagórico y a la vez placentero, que tiene una profunda carga simbólica en nuestra cultura.

Fotografía de Díaz Burgos. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Díaz Burgos. Imagen cortesía de Railowsky.

Bel Carrasco

Imágenes a 60 intensos segundos

‘60 segundos de luz’, de Fotolateras (Lola Barcia y Marinela Forcadell)
Ediciones Canibaal
La Llotja de Cànem (Castellón)
Miércoles 30 de noviembre
Fotolibrería Railowsky (Valencia)
Viernes 2 de diciembre de 2016

Una caja metálica con un agujerito por el que entra la luz y un trozo de papel fotográfico en su interior bastan para hacer fotografía. Las Fotolateras lo saben bien y han producido más de 4.000 imágenes con latas convertidas en cámaras estenopeicas, una de las técnicas más primitivas para hacer fotografía. Desde que “cocinaron” su primera fotolata en 2008, han perfeccionado la técnica y la han enseñado a más de 1.000 alumnos en lugares tan diversos como la Universitat de València, el Instituto Confucio o la London School of Economics. Tras ocho años viajando para ‘enlatar’ más de 50 ciudades de cuatro continentes, ahora editan su primer libro y cuentan toda su experiencia en ’60 segundos de luz’ publicado por la editorial Canibaal.

fotografía de Fotolateras. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Fotolateras. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotógrafas itinerantes, viajeras incansables y apasionadas de la técnica estenopeica, Lola Barcia Albacar y Marinela Forcadell Breva viajan con sus “cámaras” (construidas a partir de latas) ‘enlatando’ el mundo. De una manera calmada y serena, retienen imágenes de ciudades bulliciosas y vivas transportando en sus maletas 45 latas y todo lo necesario para construir sus clásicos laboratorios ambulantes alrededor del mundo. El libro ’60 segundos de luz’ es en parte una guía de viaje.

El libro incluye decenas de obras, expuestas, entre otros, en el Museo Príncipe Felipe de Valencia, la galería Kowasa de Barcelona o la Atrium Gallery de Londres y muestra cómo su técnica les permite ver las ciudades desde una perspectiva más reflexionada: la del tiempo que tarda cada imagen en “cocinarse” dentro de las latas, 60 segundos.

Desde una perspectiva didáctica, generosa en detalles, las Fotolateras explican en el libro cómo construir tu propia fotolata, cómo realizar las fotografías y cómo revelarlas. Además, ’60 segundos de luz’ incluye pinceladas de historia de la fotografía y los consejos aprendidos en ocho años de trayectoria en la búsqueda por la perfección técnica. Una búsqueda que las ha llevado a dividir el trabajo y especializarse cada una en un aspecto de la captación de imágenes: Lola es experta en encuadrar y Marinela en controlar el tiempo de exposición.

Pekín, fotografía de Fotolateras. Imagen cortesía de Railowsky.

Pekín, fotografía de Fotolateras. Imagen cortesía de Railowsky.

Su voracidad cultural y su necesidad de nuevos retos las han llevado a organizar numerosos proyectos de intercambio artístico como Beerlowsky, cerveza etiquetada con imágenes de diversos artistas o Versus, el proyecto en el que retaron a duelos fotográficos a diversos creadores culturales, fotógrafos, escritores o periodistas.

Con prólogo del periodista y crítico musical, Rafa Cervera, ’60 segundos de luz’ es, además, el tercer título de Ediciones Canibaal. Canibaal no es sólo el rótulo de la revista semestral, impresa e independiente de arte, literatura y filosofía (del colmillo) que ha publicado a artistas y escritores como Raúl Zurita, Esther Ferrer, Isabel Muñoz, Concha Prada, Artur Heras o Enrique Vila-Matas y que cuenta entre su consejo asesor con nombres como los de Carmen Calvo, Antonio Beneyto, Ferrer Lerín o Javier de Lucas, sino que es también una editorial caracterizada por un fino equilibrio entre riesgo, innovación y calidad. Ximo Rochera (Castellón, 1968) y Jesús García Cívico (Valencia, 1969) están detrás de esta facción Canibaal dedicada a libros de ficción, poesía y ensayo, así como a títulos de géneros híbridos y modernos como el que tenemos aquí.

La presentación del libro tendrá lugar el miércoles 30 de noviembre en la Llotja de Cànem de Castellón y el 2 de diciembre en la librería Railowsky de Valencia.

Cuenca, fotografía de Fotolateras. Imagen cortesía de Railowsky.

Cuenca, fotografía de Fotolateras. Imagen cortesía de Railowsky.

Viaje a la Valencia de los 80

‘Valencia’
Rafael de Luis y Bartolomé Ferrando
Sala de exposiciones Librería Railowsky
C/ Grabador Esteve, 34 Valencia
Hasta el 30 de abril

Esta exposición de fotografía y verso al mismo tiempo fue ideada allá por los años 80, cuando Rafael de Luis fotografió la ciudad de Valencia desde una curiosa perspectiva. Se concebió como exposición pero acabó convirtiéndose en libro, algo acorde con la parte literaria creada por Bartolomé Ferrando y que también forma parte de la exposición. El libro ha surgido gracias a la editorial valenciana Media Vaca, que lo publicó en 2009 incluyéndolo dentro de la colección ‘Mi hermosa ciudad’. La perspectiva desde la que los autores nos enseñan Valencia se construye a través del detalle, mostrando extrañas composiciones acompañadas de breves consejos que le dan sentido a la geometría que caracteriza las piezas.

Vista general de algunas piezas. Fotografía: María Ramis.

Vista general de algunas piezas. Fotografía: María Ramis.

La Valencia fotografiada por Rafael de Luis hace más de 30 años sigue siendo reconocible y las frases de Bartolomé Ferrando son completamente atemporales. Monumentos que no pueden faltar cuando se trata de mostrar la ciudad son La Lonja, las estatuas de los Santos Justo y Pastor, Santa Catalina, las Torres de Serranos e, incluso, la Malvarrosa.  Los autores nos proponen un ejercicio de reflexión a través del juego: observa la fotografía, lee y escucha el consejo y procede a llevarlo a cabo. Por ejemplo, «observe el horizonte de vez en cuando, arréglelo si no está recto», o «cepille la luz de Valencia, sáquele mucho brillo». Se trata de una puesta en escena que rememora el pasado pero que arroja claridad sobre el presente. ¿Ha cambiado tanto la ciudad en estos 30 años?

Artes visuales, poesía, literatura, fotografía… Podría parecer un extraño conjunto, pero acaba conformándose un auténtico recorrido fotografico-poético a través del que se nos revelan 36 de las 50 fotografías publicadas en el libro. Durante el recorrido podemos reconocer lugares y paisajes, pero que han sido transformados bajo la mirada de la cámara. Este proceso de metamorfosis permite poner en valor ese rincón que casi siempre pasa desapercibido, ese escondido tesoro que nos traslada a una ciudad geométrica, quizá desconocida pero que seguro vagamente familiar.

Detalle de 'Pájaros' Rafael de Luis, 1980. Fotografía: María Ramis.

Detalle de ‘Pájaros’ Rafael de Luis, 1980. Fotografía: María Ramis.

Destaca en una entrevista que la editorial Media Vaca realiza a los autores, la pregunta “¿qué le llama más la atención, los edificios o los huecos?». Para ambos autores la respuesta es la misma: los huecos. Son precisamente estos huecos los que aportan extrañas perspectivas a las piezas, caracterizando así la ciudad pero haciéndola común al mismo tiempo. Consejos, advertencias e incluso órdenes, son formuladas por Bartolomé Ferrando creando la atmósfera perfecta, esa que que extrae una tierna sonrisa a los residentes en Valencia y una reacción de anhelo a los que todavía no conocen la ciudad.

María Ramis

«Creemos en nuestro producto de calidad»

Entrevista con Ediciones Babylon
51ª Feria del Libro de Valencia
Librería Railowsky
Caseta 44
Jardines del Real o Viveros
San Pío V, s/N, Valencia
Hasta el 1 de mayo de 2016

Incoada la presente edición de la Feria del Libro de Valencia -que amplía en este curso el número de casetas y dilata la proyección morfológica de corpus ferial en diversos apartados- destaca, de entre las novedades, la incorporación a la nómina de sellos literarios/expositores la rúbrica editorial de la onteniense Ediciones Babylon -especializada en manga, cómic y álbum ilustrado, entre otros-. Con tal motivo, Makma conversa con Estefanía Saura -miembro del equipo empresarial- y los ilustradores Marta Nael y Jorge Monreal -en pleno ejercicio de rúbricas y dedicatorias-.

Ediciones Babylon se encuentra presente, por primera vez, en la 51ª Feria del Libro de Valencia, sin embargo vuestra trayectoria atesora un recorrido dilatado.

Estefanía Saura: Llevamos seis años en el mundo editorial. Hasta ahora, lo que estamos haciendo es yendo mucho a ferias de manga y de cómic. Aparte de ser editorial, también vendemos merchandaising, como pósters, libretas y láminas de coleccionista. Tenemos una gran variedad de artistas que ilustran para nosotros y adaptan en papel tanto los libros como las licencias. Igualmente, trabajamos también el libro digital. Cualquier libro que tenemos a día de hoy, exceptuando el área de cuentos ilustrados y pura ilustración, se hace también en digital.

El ámbito digital es vuestro origen.

ES: Sí. Lo que hizo la gerencia de la editorial fue crear un sello futurista, que englobara la edición digital, y a partir de ahí nos hicimos un poquito más grandes, con el tema del libro impreso en papel y merchandising. Lo que pasa es que, al tener ilustradores de cómic y manga, nos hemos movido más por el terreno de ferias especializadas, asistiendo a las de Barcelona, Madrid y Alicante. Ahora, por primera vez, hemos conseguido participar en la Feria del Libro de Valencia. Realmente, también es lo que intentamos, porque igualmente tenemos novelas -biografías, diarios-; un abanico que tenemos que abrir al público. Evidentemente, en las ferias especializadas de manga y cómic no se suele vender mucha novela. Lo que ahora queremos es abrirnos a un público familiar, lectores de novela, para que la gente sepa que disponemos de más géneros, no sólo cómic, manga y cuento ilustrado.

Jorge Monreal y Marta Nael, ilustradores de Ediciones Babylon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jorge Monreal y Marta Nael, ilustradores de Ediciones Babylon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Como ilustradores, presumo que preferís ver vuestro trabajo en edición impresa, en papel, en lugar de en soporte digital.

Jorge Monreal: Yo soy clásico. Todas las obras y autores que me gustan necesito tenerlos en papel. Soy coleccionista.

Marta Nael: Si es una novela es distinto que si es ilustración. Ésta cambia muchísimo impresa. El formato de una novela no lo considero tan importante como lectora.

¿Qué expectativas atesoráis para esta feria, teniendo en cuenta que el perfil de público se antoja mucho más general? ¿Confiáis en poder seducir con vuestra propuesta?

ES: Yo creo que sí, porque tenemos muchos libros que llaman la atención, así como una serie de novelas que gustan mucho. Aparte, también, lo que mueve el impulso de compra es la presencia de autores. Teniendo aquí al propio escritor o ilustrador dedicando las obras hace que el cliente puede ver ese libro más atractivo para adquirirlo.

JM: Por el momento, tras una jornada de feria por mi parte, no puedo decir mucho.

MN: Es un público distinto, porque normalmente acudimos a ferias de cómic y manga. Estar aquí nos puede venir bien, porque hay pocas casetas que tengan ilustración. O tal vez, al contrario, ya que la gente puede estar acostumbrada a encontrar o buscar únicamente novela en esta feria y le cueste un poco habituarse a este tipo de cosas.

¿Cuál es vuestra implicación y trayectoria con Babylon como ilustradores?

JM: Soy ilustrador de Babylon desde hace cinco años. Entré haciendo posters y dibujos para stock. Ahora me dedico más a hacer cuento infantil y relatos para lectores adultos.

MN: Al igual que él, también empecé hace cinco años. Hacíamos imágenes sueltas para venta de merchandising y, a la vez, éstas se agrupan en distintos libros que he publicado con la editorial; en este caso, con dos libros con imágenes finales y un libro de bocetos. Desde este año, también soy editora de arte, con todo lo que ello implica.

¿Quiénes van a estar presentes durante las jornadas venideras en vuestra caseta?

ES: Además de Marta Nael y Jorge Monreal, Javier Bolado el domingo y Ángel Company -autor de ‘Diario de un opositor en paro’-, que firmará ejemplares los dos sábados de la feria.

Regina Sanz y Estefanía Saura, de Ediciones Babylon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Regina Sanz y Estefanía Saura, de Ediciones Babylon. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Igualmente, disponéis de un refrendo cuantitativo extraordinario en redes sociales -más de 90.000 seguidores en Facebook-. ¿Cómo se consigue que un sello que se gesta de un modo independiente disponga de ese respaldo y recorrido?

ES: Fundamentalmente moverse y dominar las redes sociales y blogs, además de la mencionada presencia en ferias especializadas. Los propios autores hacen muy buen trabajo. A día de hoy, tenemos tres redes sociales dedicados al cómic, a la ilustración y a la novela; todos esos seguidores en Facebook, por ejemplo, pueden escoger y dirigirse a un tipo u otro de obra.

¿Qué diferencia a Babylon de otras editoriales o publicaciones emparentadas con los géneros que abordáis?

ES: Nuestro producto no lo vas a encontrar en ningún otro sitio, tenemos marca única. Todo lo que planificamos lo producimos nosotros mismos, ello es lo que lo hace atractivo de cara a los clientes. Es lo que nos diferencia de otras editoriales.

¿Habeís advertido durante estos años que hayan aflorado un mayor número de librerías especializadas que pueden dar cobijo a sellos como Babylon, o es el ámbito del libro un poco más ortodoxo y tradicional el que trata de acoplarse a las nuevas publicaciones existentes?

ES: Se está innovando cada vez más, encaminados a propuestas de futuro y la posesión de cosas diferentes. El público general está empezando a ver ese tipo de nuevos estilos y a existir un gusto nuevo.

¿Es Babylon ejemplo de éxito de la especificidad?

ES: Para nosotros, sí. Creemos en Babylon; trabajamos porque creemos en nuestro producto de calidad. Por eso intentamos ir a más.

Una selección de títulos de Edicones Babylon presentes en la 51ª Feria del Libro. Fotografía: Jose Ramón Alarcón

Una selección de títulos de Edicones Babylon presentes en la 51ª Feria del Libro. Fotografía: Jose Ramón Alarcón

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cámaras en el exilio

Fotógrafos valencianos
Proyección internacional a través del exilio

En un mundo plagado de imágenes que viajan a velocidad de vértigo a través de Internet y las redes sociales, qué distingue a un artista de la fotografía de un profesional o un aficionado. Un cúmulo de factores difíciles de cuantificar. La mirada, la perspectiva, el encuadre, el punto de vista… Amén de una técnica más depurada, el artista aporta su visión personal, a través de la cual un fragmento atrapado de la realidad muda en arte al aportar un ángulo diferente, otra manera de ver las cosas que provoca en el espectador una reacción de identificación o rechazo.

La fotografía artística en Valencia incluye un amplio catálogo de autores, obras y tendencias unidos por un denominador común. El exilio a Madrid, Barcelona u otra gran capital europea es obligatorio si se desea lograr una proyección internacional. “En los ochenta el mundo de la fotografía artística estaba atomizado y habían más oportunidades para los nuevos creadores”, comenta Juan Pedro Font de Mora, de la librería y galería fotográfica Railowsky. “En los últimos años se ha ‘recentralizado’ en Madrid y los catalanes viven inmersos en su propio espacio y sólo se interesan por sus propias producciones”.

Fotografía de Joaquín Collado.

Fotografía de Joaquín Collado.

El ‘cándido’ artesano

Pese a esta situación, dos grandes veteranos, Joaquín Collado y Francisco Moltó, han visto recompensada su larga trayectoria. Durante la primavera de 2014 se celebraron actos y exposiciones para rescatar la ingente obra de Collado, que también se expondrá, a partir del próximo 8 de octubre, en la galería Clément Kauterde París. Collado inició su actividad fotográfica a principios de los años cincuenta y a lo largo de varias décadas su mirada amable, próxima y humana captó la evolución de la sociedad valenciana. “Cuando se quiere hacer una foto de personas, lo más importante es la conversación”, dice el fotógrafo que mejor ha captado la realidad en tonos de grises del Barrio Chino.

De niño, Francisco Moltó fantaseaba con la idea de ser aviador y espía, y muy joven empezó a hacer fotos en el Puerto, a los aviones de Manises y a la gente con quien se cruzaba en sus viajes. La exposición Rostros de ciudad,  presentada la primavera pasada en el MuVIM, reunía un centenar de sus instantáneas realizadas entre 1962 y 2009. También es autor de Stockholm, una galería de imágenes captadas a la intemperie de una hermosa y fría ciudad sueca, Estocolmo.

Fotografía de Paco Moltó.

Fotografía de Paco Moltó.

Fiel a la cámara analógica y al blanco y negro, Moltó se incluye en la llamada fotografía cándida, emparentado con Salomon, Cartier-Bresson, Evans, Winogrand o Català-Roca. Es un cazador de imágenes en el bullicio de la calle. “Fotos de gente vista de modo muy simple, como a través de los ojos de los paseantes; la humanidad del momento”, señaló Moltó en la inauguración de su muestra citando a Robert Frank.

Junto a estos veteranos de avanzada edad, otros fotógrafos valencianos han alcanzado la consagración en el mundo del arte: Eduardo Nave, Sergio Belinchón, Ricardo Cases, Julián Barón y Xavier Mollà.

Fotografía de Eduardo Nave.

Fotografía de Eduardo Nave.

Atentados de ETA

La impresión que le produjo a Eduardo Nave el atentado de la ETA contra el padre de un compañero, Manuel Broseta, fue el punto de inspiración de uno de sus principales trabajos, A la hora, en el lugar, una crónica desnuda del horror que reúne 45 escenarios donde la banda ETA ejecutó sus crímenes.

Ricardo Cases nació en Orihuela, pero estudió periodismo en Bilbao y ha trabajado como fotógrafo de prensa en El Mundo y varias revistas. Es uno de los autores incluidos en la Biblioteca de LaFábrica en su colección de bolsillo. Imágenes de caza y personajes pintorescos atraen el interés de una cámara que atrapa el momento sin concesiones estéticas. Su mirada rehúye la imaginería pop y se centra en las pulsiones que laten bajo la superficie banal, kistch y poco glamurosa de la España contemporánea.

Sergio Belinchón trabaja actualmente en Berlín, también en forma soporte vídeo. Los temas sobre los que gira su obra son la ciudad como escenario, la transformación del territorio, el turismo y los espacios donde la realidad y la artificialidad se confunden. Muchos de sus proyectos hablan de la relación que el ser humano establece con este entorno desde su ausencia.

Julián Barón se especializa en fotolibros, proyectos comprometidos con la actualidad, como los que ha publicado sobre la muerte de Franco o el relevo del Rey. Relatos sin palabras basados en una personal manipulación de imágenes televisivas.

Fotografía de Xavi Mollà, de su exposición Correspondencia amb Mediterránia en el Museo de Etnologia de Valencia.

Fotografía de Xavi Mollà, de su exposición Correspondència amb Mediterrània en el MuVIM.

La exposición del MuVIM Correspondència amb Mediterrània reúne la primera obra individual de Xavier Mollà presentada en un museo valenciano. Desde su objetivo, el Mediterráneo es como «la gran plaza del pueblo y los países son las casas alrededor», dice Mollà. Sus instantáneas en blanco y negro abarcan desde 1987 hasta 2015, divididas en diversos capítulos que despliegan la grandiosidad del mar y de los lugares detrás de su orilla, retratos, circunstancias, la vida o el tránsito de personas, entre los que se incluye el drama del éxodo  provocado por la Guerra de los Balcanes u otros conflictos.
No es una retrospectiva, no narra la crónica de la actualidad, es una utopía para “demostrar que en cualquier lugar podemos convivir, porque nos entendemos a pesar de las diferencias religiosas y de los intereses”, afirma el fotógrafo de Ontinyent.

Históricos

La maldición del obligado exilio de las cámaras se proyecta también hacia el pasado. Autores como José Martínez Sánchez (1807-1874), retratista de la alta sociedad madrileña de mediados del siglo XIX, uno de los primeros reporteros gráficos  e inventor de técnicas fotográficas como la leptografía. Nació y falleció en Valencia aunque ejerció su oficio en Madrid.

Fotografía de José Martínez Sánchez.

Fotografía de José Martínez Sánchez.

Una de las fotos que realizó en el Puerto de Valencia, con motivo del viaje de la reina Isabel II, en 1858, está considerada como la primera que se tomó de un amanecer. María José Rodríguez y José Ramón Sanchis, archiveros valencianos, recuperaron en un libro la obra y memoria de este artista que, tras una época de gloria en su estudio madrileño, murió arruinado en un hospital de Valencia.

Gabriel Cualladó (1925- 2003), miembro del Grupo Afal y del movimiento de renovación de la fotografía española, es otro valenciano  que triunfó en Madrid, donde trabajaba en una empresa de transportes de su familia. Realizó sus primeras fotografías a su hijo con una cámara Capta, y a partir de ahí se inició su interés por la fotografía.

Bel Carrasco