El 40 aniversario de Television y su ‘Marquee Moon’

Television
Marquee Moon
Publicación 8 de febrero de 1977
Elektra records
40 aniversario

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Hoy, 8 de febrero del 2017, se cumplen 40 años desde la publicación del fundamental, seminal y esencial debut de TELEVISION. Estamos hablando de, nada menos y nada más, el “Marquee moon”, una obra que, pese a su mérito, influencia y reconocimiento por parte de críticos y entusiastas simpatizantes, se mantiene como uno de esos discos llamados “de culto” puesto que no ha obtenido una trascendencia popular acorde a la calidad e importancia de su contenido.

Para rendirle un merecido homenaje creo que tendríamos que contemplarlo con el uso de la máquina del tiempo hasta trasladarnos a un año clave de cisma roquero. Aunque algunos iluminados ya podían barruntar lo que se avecinaba, el año 1977 supuso, al fin y al cabo, la ruptura definitiva con unos sonidos setenteros que cada vez daban más signos de agotamiento. De una mayoría es sabido lo que en Europa implicó durante aquel año el “Never mind the bollocks” de los Sex Pistols pero lo que no resulta tan popular, salvo para frikis y amiguetes de las catacumbas rocanroleras, es la tremenda magnitud del CBGB neoyorkino.

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Es allí, en el célebre club underground de punk-rock y new wave donde se cocieron un buen número de propuestas musicales con vital importancia en el devenir de la música popular. Ramones, Blondie, Talking Heads,… fueron su cara más divulgada, pero allí, entre sus subterráneas paredes, transitaron otros nombres, tanto o más fundamentales pero menos afamados, como por ejemplo TELEVISION, la banda del egregio Tom Verlaine.

Digamos que “Marquee moon” fue, salvando honrosas excepciones menos obvias (como por ejemplo el homónimo de los Modern Lovers o el “Rock ‘n’ roll animal” del mismísimo Lou Reed), la primera gran obra musical que recolectó, amasó y troqueló el suculento patrimonio de la Velvet Underground. Digamos también que, además de su inclinación velvetiana en esta irrepetible masterpiece, el talento del Sr. Verlaine se aproximó tanto al pretérito reinado del glam de Bowie o Bolan como a la actitud y urgencia del punk coetáneo.

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Ocho coplillas, para qué más, sin residuos ni despojos. Muy difícil elegir una favorita. Quizás guardo especial cariño y devoción por “Friction”, la primera que escuché, con ese halo de “no futuro”, de desesperanza, de que los chicos acabarán de bruces entre barrotes de una pestilente mazmorra.

Pero al loro con ese inicio. “See no evil” es para volar muy alto, para lamer las heridas con esas guitarras que, entre Tom y Richard Lloyd, se muestran provocadoras antes de apostar por la melancolía en un tributo a la divina belleza como “Venus”, o por la hipnótica y oscura profundidad de escuchar la tormentosa “Marquee moon” que da título a esta emblemática POM (puta obra maestra para aquellos lectores que desconocen el significado de este vocablo). Fred Smith al bajo y Billy Ficca a la batería completaban un cuarteto de leyenda.

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Más crápula, y al mismo tiempo más iluminada es “Elevation”. No me extrañaría que en un posible sondeo fuese la preferida de los más fans. El noctambulismo más sensible y amargo se exhibe en “Guiding Light”, de esas canciones que crecen en sucesivas audiciones, tal y como seguramente haya podido sucederle a alguien a lo largo de estas cuatro últimas décadas tras escuchar y estremecerse con “Prove it”.

Muy atinadamente se clausura este clásico con “Torn curtain”, conteniendo las lágrimas, para recordar un pasado que dejó una indeleble huella, algo similar a lo que es en conjunto la desgarradora grandeza de uno de los discos más fundamentales de la historia del rock. Llegarían más destacables trabajos de Television (“Adventure”, «The blow up») o de Tom Verlaine en solitario, pero nunca más tan geniales y tan monumentales como el “Marquee moon”.

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Please, que nunca se haga muy popular, que una minoría privilegiada de resistentes podamos continuar disfrutando del más moderno y vanguardista disco de los últimos cuarenta años.

Juanjo Mestre

* Texto adaptado para Makma del artículo también publicado en el Espacio Woody/Jagger.

Young Fresh Fellows con extintores y txipirones por España

The Young Fresh Fellows
Gira España (Benidorm, Valencia, Madrid, Bilbao, Andoáin)
Loco Club
c/Erudito Orellana nº 12 de Valencia
Martes 2 de noviembre
Entradas en OneTwoTix

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Seguro que desde que los Young Fresh Fellows anunciaron su nueva gira por España se le dibujó una sonrisa en el rostro a un puñado de aficionados a la música popular de calidad. Porque tener la oportunidad de ver a los de Seattle es garantía de pasar un buen rato y de rendir pleitesía a una de las bandas de culto más divertidas y auténticas que existen en la faz de la Tierra.

Han pasado tres años desde su anterior visita cuando vinieron a presentar su álbum de estudio “Tiempo de lujo”, aunque no menos cierto es que su líder Scott McCaughey, compositor, guitarrista y también conocido con su otra banda The Minus 5, ha asistido en estos lares con otros de sus proyectos durante los últimos años.

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Junto al ilustre y dicharachero Scott estarán Kurt Bloch (guitarra), Jim Sangster (bajo) y Tad Hutchison (batería). Como plato fuerte presentarán un nuevo disco que solamente se podrá adquirir durante los conciertos de la gira, con el curioso, llamativo y ocurrente título de “Extintores y Txipirones”, compuesto por rarezas de la banda.

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La discografía de los Young Fresh Fellows es ejemplar con ese sonido explosivo que combina beat sixtie, garage, punk y blues. A destacar títulos como “The men who loved music” del 87, los recopilatorios “The fabulous Sounds of The Pacific Northwest” del 88 o “Somos los mejores” del 91, pero si un servidor tiene que elegir se queda con esa obra maestra para una minoría privilegiada que fue “Electric bird digest”, también de 1991, publicado en plena efervescencia del grunge aunque poco tuviera que ver con ese movimiento.

Porque cuando desde Seattle llegaron al mundillo musical nombres como Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Mudhoney, Posies, Presidents of USA,…, ellos, los Young Fresh Fellows ya estaban, aguantaron la embestida y, ahora, todavía continúan.

Young Fresh Fellows gira

Estamos pues ante una estupendísima oportunidad de disfrutarlos con su paso por el Funtastic Dracula Carnival de Benidorm el 29 de octubre, por el Loco Club de Valencia el 2 de noviembre, por la sala el Sol de Madrid el día 3 de noviembre, por el Kafe Antzokia el día 4 y por Bastera Kulturgunea en Andoain (Guipúzcoa) el 5 de noviembre. Y sí, The Young Fresh Fellows continúan siendo jóvenes y frescos, unos grandes tipos que consumieron la pócima mágica.

Juanjo Mestre

Bascuñán & Company: diseño de una amistad

‘Paco Bascuñán i Quique Company. L’equip Escapulari-O i altres derives’
Centre Cultural La Nau
Sala Estudi General
Universidad 2, Valencia
Hasta el 29 de mayo de 2016

Apenas hace cuatro décadas Paco Bascuñán y Quique Company (Lorenzo, como nombre de pila) eran unos jóvenes con inquietudes personales, comprometidos, alegres, divertidos, conscientes del momento convulso que les tocaba vivir e implicados con la realidad política, social y cultural, provistos de una intencionalidad de cambio y combativos en clave de protesta, denuncia y libertad de expresión a golpe de creatividad.

De este modo comienza la conversación de Makma con Marisa Giménez Soler -comisaria de la presente exposición, junto con Lupe Martínez Campos, y una de las directoras de la extinta Esfera Azul-, detallando, además, cada uno de los pormenores que rodean la existencia y obra de ambos artistas.

Bascuñán y Company se adentran, casi por casualidad, en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos -sita por aquel entonces en el barrio del Carmen-, matriculándose en Diseño de Interiores, ante la inexistencia de otro tipo de opciones en aquel momento, y convirtiendo este primer punto de encuentro en comienzo de la deriva de su amistad, a la postre, decisivo leitmotiv de la exposición.

Transcurre el año 1972, son jóvenes y se unen para conformar el Equipo Escapulari-O. Cohabitan en un piso ubicado en el mismo barrio en el que cursan sus estudios. Su casa concluye siendo un referente para su círculo inmediato, amigos, conocidos y desconocidos que aparecen y desaparecen a su antojo. Todos son bienvenidos, a pesar del leve recelo por la existencia de una vietnamita -multicopista algo rudimentaria que utilizaban grupos clandestinos para imprimir folletos de difusión y propaganda política-. Debe indicarse que Paco Bascuñán estaba comprometido políticamente con el FRAP -un grupo de resistencia antifascita creado en 1973 por el Partido Comunista de España-, siendo detenido cuando se dirigía a una manifestación en contra de la Guerra de Vietnam. Company, por el contrario, combatía desde un plano más discreto, evidenciando la acerba realidad desde una óptica de denuncia creativa, extenso territorio en el que confluían ambos amigos.

Imagen de alguna de las obras pertenecientes a las serie sobre Salvador Puig Antich. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen de alguna de las obras pertenecientes a las serie sobre Salvador Puig Antich. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El Equipo Escapulari-O (1972-1978) se consolida con celeridad, sus primeros diseños se centran en el ámbito político, hacen trabajos salvajes, de cruda animadversión hacia la dictadura, empleando materiales básicos y rudimentarios, propios de su condición de estudiantes. Les impacta sobremanera el asesinato a garrote vil de Salvador Puig Antich – al que dedican numerosas obras-, el golpe de estado acaecido en Chile en 1973, episodio que les hace beber de la expresividad y crudeza de los desvalidos y de las caras de horror de Goya en las escenas bélicas que describe pictóricamente. Retratan a Nixon bajo el prisma poético de Neftalí Ricardo Reyes (Pablo Neruda) en su obra «Incitación al Nixonicidio», o lo que es lo mismo, la intención de acabar con Richard Nixon a golpe fonético de verso: «Horademos a Nixon el furioso a verso limpio y corazón entero…».

Antoni Tàpies debe considerase otra de sus referencias, influjo explícito en una obra que Equipo Escapulari-O dedica a Josep María Huertas Clavería -uno de los celebres nombres del periodismo catalán, muy implicado con los barrios como objeto de tema e impulsor de la Asociación de Vecinos, entre otras cuestiones-. Clavería edita ‘Cuatre Cantons’ y Company diseña las portadas. Posteriormente, Josep María escribiría una información incómoda y mal acogida por la sociedad del momento:…»Un bon nombre de meublés [cases de cites] estan regentats per vídues de militars, pel que sembla per la dificultat que per obtenir permís per obrir-ne alguns hi va haver després de la guerra». Fruto de este texto es detenido e ingresa en la cárcel.

Escapulari-O no pasa desapercibido y prueba de ello es la determinación de Vicente Aguilera Cerní -crítico de arte, ensayista y académico de la Comunidad Valenciana-, quien incluye al grupo en la exposición que organiza en la Asociación de la Malvarrosa a favor de los presos políticos, compartiendo cartel con Jose María Yturralde, Juan García Ripollés y Jordi Teixidor, así como los grupos artísticos Equipo Crónica y Equipo Realidad.

En las postrimerías de Escapulari-O, Paco Bascuñán y Quique Company colaboran activamente con la revista ‘Marginados’, que edita el sacerdote José Antonio Bargues -recordado, entre otros motivos, por contribuir a la excarcelación de presos a los que auxiliaba en su reinserción social-. Publican ilustraciones, críticas visuales y bocetos, desconociéndose si estos fueron creados ad hoc o, por contra, fruto de una adecuación intencional de trabajos precedentes. En esta publicación coinciden con Josep Vicent Marqués, Benigno Camañas, la periodista Ana Senet y la fotógrafa Ana Torralba -profesora de fotografía en la Universidad Pontificia de Salamanca-. Aunque figuran en la mancheta de la revista -”Diseño: Equipo Escapulari-O”-, algunos de sus trabajos no fueron rubricados. Numerosas hojas reproducen imágenes y bocetos que se han encontrado en sus carpetas personales, aseverándose la existencia de una cuantiosa obra inédita y desconocida de Escapulari-O, tal y como corrobora Marisa Giménez.

Imagen de detalle de uno de los anaqueles expositivos para el material gráfico. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen de detalle de uno de los anaqueles expositivos para el material gráfico. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Company y Bascuñán solidifican una apuesta por un diseño sustentado por un trasfondo político, cuya metodología se nutre de un proceso de reciclaje y acopio de sus influencias previas para materializar sus producciones ulteriores, propiciando un trabajo de madurez a pesar de su juventud; Bascuñán, con un explícito mensaje social en sus trabajos -carteles contra la xenofobia como el escogido para erigirse en imagen de la exposición-. Company, por el contrario, se antoja menos político, más alternativo y proclive a los fundamentos de la contracultura.

Igualmente, durante esta época decoran algunos de los míticos bares del barrio del Carmen, como La Torna o Planta Baja, y Paco Bascuñán colabora como actor con Juan Vegara -cineasta valenciano- en la representación del cuento ‘El Femater’, de Vicente Blasco Ibáñez, así como en otros proyectos audiovisuales rodados en la azotea de su piso de la calle Bolsería.

Discurren los años 80 y vuelven a coincidir con Daniel Nebot -pretérito compañero de pupitre universitario-, con quien forman el grupo ENEBECE (Nebot, Bascuñan, Company), focalizando su dedicación al diseño y trasladándose a la zona de Convento Jerusalén, cuyos aledaños comienza a albergar la incipiente «movida valenciana», polarizada en torno a bares como Pyjamarama, que acogen a la variada fauna moderna, productores, managers y grupos de música -Glamour, Comité Cisne, Vídeo, Betty Trouppe se encuentran en plena ebullición-. La bandas «con actitud punk y after-punk» Sade y Garage les encargan las carátulas de algunos de sus discos. Es en esta época cuando trabajan con Mariscal -Javier y uno de sus hermanos- diseñando la imagen para algunas de sus tiendas, como Tráfico de Moda y, posteriormente, El Señor del Caballito, del que Bascuñán responde al diseño. Por su parte, Daniel Nebot es el jefe de este área en la empresa de señalética Saludes -cuyos propietarios siempre mostraron una predilecta pasión por el arte y el diseño-. Así pues, Nebot propicia la incorporación de ENEBECE a la empresa.

Imagen general de algunas obras y proyección audiovisual de la exposición. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen general de algunas obras y proyección audiovisual de la exposición. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

En aquella época viajan a Berlín Occidental para visitar la Bauhaus y sus referencias, dejándose influir por todo lo que vislumbran a su paso, conectando con el movimiento okupa. Descubren que Kraftwerk -grupo icono de la música electrónica- utiliza una baliza en la portada de su LP, pictograma con el que ellos cohabitan en su trabajo. Berlín respira frescura, revolución, locura y les aporta inspiración. Alimentan sus retinas con imágenes del movimiento grafitero, okupa, y el empleo de lienzos de gran formato. A su regreso, retoman los pinceles, inspirados por Dies Irae -texto latino de poemas del siglo XIII que versa sobre el horror del fin del mundo que nos asolará- y exponen en Puerta 5 -casa privada de su amiga Paz Graullera-.

Continuando en esta línea, realizan la serie titulada ‘Los Borgia’, influencia de la novela que Apollinaire publicó en 1913, en la que la depravación, la crueldad, el veneno y la traición campan a sus anchas. Acto seguido, exacerban su lado mas punk, con un «mensaje apocalíptico y aterrador, pero inmerso ya en un contexto contemporáneo que enlaza con la literatura futurista y de ciencia ficción, según textos localizados en una de sus libretas», apunta Marisa Giménez.

José Juan Belda, Eduardo Albors y Nacho Lavernia integran Caps i Mans Diseño Industrial, así que, junto a los integrantes de ENEBECE y once diseñadores más, se unen para formar un gran colectivo que a la postre se convertirá en referente del diseño a nivel local, nacional e internacional, surgido en Valencia, con varios académicos y premios nacionales de diseño: La Nave. Por aquel entonces,  se formaliza, mediante ley orgánica, el Estado de las Autonomías, por lo que sus líderes políticos anhelan y encargan un imaginario estético nuevo con la intención de romper con los vestigios del pasado. Igualmente, trabajan para Feria de Valencia. La Nave, de este modo, posee el cóctel perfecto: mezcla talento y ocasión. Corría el año 1984.

Imagen de obra e iconografía vinculada con ACTV. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen de obra e iconografía vinculada con ACTV. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Apenas un curso más tarde, llega a La Nave la petición de diseñar la imagen gráfica de un club en los bajos de un antiguo y señorial balneario -Termas Victoria- que posteriormente se asocia a las siglas de Asociación Cultural Termas Victoria -ACTV-, gestionado por Julio Andújar, empresario de la noche que ha estudiado arte y pretende que sea un lugar de encuentro de música electrónica y videoarte, entre otras disciplinas (nada más alejado de lo que posteriormente acaba sucediendo). En La Nave, son Paco Bascuñán, Luís González y Quique Company los que asumen este proyecto y toman como referencia un pictograma extraído de sus anteriores trabajos de señalética.

Posteriormente, es Company quien continúa, casi en exclusividad, este trabajo. Toma carteles, fanzines, invitaciones e influencias anteriores, como Francisco de Goya y sus caras desfiguradas, fotografías de torsos escorzados, Arnulf Rainer, reconocido internacionalmente por su arte informal abstracto, o la destrucción de las formas con ennegrecimientos, repintados y enmascaramiento de ilustraciones y fotografías. Company permanece fiel a su creencia de que es un lugar de cultura moderna y arte, que inaugura finalmente el videoartista catalán Toni Mercader, e, incluso, se realizan exposiciones tras ineludibles rejas de protección. Los diseños de Company y Bascuñán para ACTV tienen una clara influencia de la Naranja Mecánica y de William Burroughs -”novelista estadounidense de prosa experimental, ligado a la generación Beatnik y considerado padrino y gurú de la generación rock-punk posterior”- y Quique Company retoma aquí sus cuadros más pornográficos para los carteles del local.

Rondan los años 90 y el comienzo de La Esfera Azul -”espacio cultural alternativo, ubicado en pleno barrio chino de Valencia, en un antiguo cabaré de los años 50 que conjugaba distintas disciplinas artísticas”-, que irrumpe con fuerza en el panorama artístico valenciano. Casi por casualidad, Marisa Giménez y Lupe Frígols conocen a Quique Company a través de Totó -Tolsten Fritz-, compañero de piso y artista alemán, quien por esas fechas vivía en una casa okupada. Company se vio fascinado por La Esfera Azul, de tal modo que irrumpió en el proyecto, con voluntad colaboradora, de la mano de una propuesta de logotipo para el espacio -«Quique Company hacía poco había expuesto en el IVAM, en un retrospectiva de los 20 mejores diseñadores, y, claro, cuando supimos quién era, para nosotras fue un honor (…) en La Esfera, Quique se convierte en uno más de la casa y nos habla de Paco Bascuñán nada más llegar. Por supuesto, lo llamamos y hacen un total de tres exposiciones juntos -una de collage, dedicada a sus influencias alemanas, entre los que encontramos a Klaus Nomi, otra con Ángel Borafull y otras individuales-”, matiza Giménez.

Imagen icónica y varios obras emparentadas con La Esfera Azul. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Imagen icónica y varios obras emparentadas con La Esfera Azul. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

En aquel momento, Quique Company ya no vive con Tolsten Fritz, que concibió todo el proceso de okupación como una intervención, – a la manera del Merzbau de Kurt Schiwtters-, una instalación viva con sugerentes pinturas, luces, cristal, reflejos, objetos encontrados y música sonando en directo. Una obra de arte efímero terminada con la recepción de la carta de desalojo del juzgado y una gran fiesta de inauguración, despedida y cierre -portada del El País CV-, a la que asistieron desde Carmen Alborch, Santiago Segura -”que vino expresamente”-, grupos de música como los Borbones o Las Máquinas y lo más representativo de la cultura de aquellos años.

Con posterioridad, Company se traslada a la localidad castellonense de Fuentes de Ayodar (son momentos difíciles para él) y Paco Bascuñán se hace cargo íntegramente de la imagen de La Esfera Azul. Apenas vuelven a verse hasta coincidir en la exposición que el MUVIM dedica a La Esfera Azul, con motivo de sus diez años de trayectoria, para la que preparan un políptico de seis lienzos cada uno. «Sin saber uno lo que hace el otro. Lo resolvemos como un cadáver exquisito. Hasta el día de la inauguración no veremos la pieza completa. Cuando al final lo vimos, hacía tiempo que no encontraba a Quique tan satisfecho y que yo no me emocianaba tanto», manifestaba Bascuñán.

Quique Company fallece en 2005. Un año más tarde, Paco Bascuñán organiza una exposición homenaje en su pueblo natal (Fuentes de Ayodar). «Él era genial en cualquiera de sus manifestaciones (…) uno de esos genios discretos a los que les viene grande el mundo», rubrica Bascuñán.

Paco Bascuñán muere el 28 de septiembre de 2009. En ese momento estaba terminando de escribir su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Era el primer diseñador invitado a integrar la célebre institución. «Él mantiene viva la inquietud y la curiosidad que siempre le acercó a la cultura de su tiempo. (…) El compromiso con las causas que considera justas, así como la capacidad de riesgo, seguirá trillando su destino», concluye Marisa Giménez.

Detalle de la obra 'Las palabras incorrectas' (2004), de Bascuñán y Company. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Detalle de la obra ‘Las palabras incorrectas’ (2004), de Bascuñán y Company. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Merche Medina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ezra Furman, talento, contrastes e informalidad

Ezra Furman
Concierto: martes 3 de noviembre del 2015  a las 22:30 horas
Lugar: Espai Rambleta
Bulevar Sur, esq. calle Pío IX, Valencia
Entradas: Anticipada 12 € – Taquilla 15 €

EZRA FURMAN - Perpetual motion people - 2

El inminente mes de noviembre se presenta muy interesante a nivel musical en la capital del Turia.

Tras su paso por Las Armas de Zaragoza y por la Sala El Sol de Madrid durante los próximos 1 y 2 de noviembre, el excéntrico, desinhibido y difícil de clasificar Ezra Furman aterrizará el 3 de noviembre en el Espai Rambleta de Valencia para culminar al día siguiente su gira española en el Sidecar Factory Club de Barcelona.

EZRA FURMAN 4Y lo hará con su tercer álbum en solitario bajo el brazo (metafóricamente hablando, claro), acompañado de su banda The Boyfriends, aunque realmente se tendría que hablar del sexto disco de este artista ya que antes se publicaron sus tres primeras aventuras musicales de estudio donde estaba escoltado de forma oficial por The Harpoons.

EZRA FURMAN - Perpetual motion people - A

Portada disco Ezra Furman – Perpetual motion people (2015)

“Perpetual motion people” es un disco que puede servir a Ezra Furman para confirmarlo definitivamente en el panorama musical internacional y, sobre todo, para dejar de ser un artista de culto. De nuevo las influencias de Jonathan Richman y de los Violent Femmes con ese deje vocal a lo Gordon Cano son lo primero que se detectan aunque su combinación con el punk, el pop, el glam o el garage le permite conectar con nombres como Beck, David Bowie, Marc Bolan, Lou Reed o Johnny Thunders.

Es capaz de crear enormes contrastes entre sus canciones, desde evocaciones hawaianas a la new wave, pasando por típicas raíces americanas o de doo-woop. A destacar temas del mencionado último álbum que presenta como “Lousy connection”, “Haunted head” o “Body was made”.

EZRA FURMAN 3.Aviso para navegantes. Estamos ante un artista que se halla en plena efervescencia, ahora es el momento ideal para verle en directo. Esperamos que no decepcione y que además luzca un buen modelito (a ser posible con chaquetilla, falda y sus estupendísimos collares de bolas).

JJ Mestre

La rabia punk en el arte contemporáneo

PUNK. Sus rastros en el arte contemporáneo
Comisariada por David G. Torres
Artium. Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo
Frantzia Kalea, 24. Vitoria
Hasta el 31 de enero de 2016

Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, presenta la exposición PUNK. Sus rastros en el arte contemporáneo  en su Sala Norte hasta el 31 de enero. Comisariada por David G. Torres, la muestra pretende poner de manifiesto cómo en el arte actual, “más allá de divisiones entre artistas y tendencias, hay un ruido rabioso que une a muchos creadores” y que la actitud punk sigue presente en la producción artística contemporánea.

La exposición cuenta con más de 50 artistas internacionales y más de 60 obras de las más diversas técnicas: fotografía, vídeo, pintura, instalación, escultura y documentos, entre otros objetos. La inauguración el pasado 23 de octubre contó con una performance de João Onofre con la colaboración de la banda de death metal Sorgerth, además de un concierto del grupo Piztu Punk!. PUNK. Sus rastros en el arte contemporáneo es una producción de Artium y el Centro de Arte 2 de Mayo de Móstoles, comisariada por David G. Torres y patrocinada en Vitoria-Gasteiz por la Diputación Foral de Álava.

Obra de Jean Michel Basquiat en 'Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo'. Imagen cortesía de Artium.

Obra de Jean Michel Basquiat en ‘Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo’. Imagen cortesía de Artium.

El punk como movimiento musical conoció una breve e intensa explosión en la segunda mitad de los años 70 del pasado siglo. Sin embargo, el punk como “manifestación de de la incomodidad frente al sistema económico, político, social y cultural”, tal y como lo define David G. Torres, es una actitud “hecha de rabia, velocidad, ruido, incorrección, inconformismo, anti, negación, oposición o provocación que recorre el siglo XX, que se estira más allá de los 70, más allá del contexto anglosajón y más allá de la escena musical“.

Los ecos de la actitud punk se pueden rastrear, antes de su eclosión, en movimientos como el dadaísmo o el situacionismo, pero sobre todo, y tal y como muestra la exposición, siguen vivos y son un referente en el arte contemporáneo. “Los motivos que llevan a la insatisfacción, el inconformismo, la pérdida de fe en el progreso o la crítica feroz a los iconos del sistema económico y social siguen vigentes y son intrínsecos a la práctica de muchos artistas”.

Obra de Carlos Aires en 'Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo'. Imagen cortesía de Artium.

Obra de Carlos Aires en ‘Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo’. Imagen cortesía de Artium.

Seis espacios

La exposición PUNK. Sus rastros en el arte contemporáneo ocupa los 1.500 metros cuadrados de la Sala Norte de Artium organizada en seis ámbitos conceptuales distintos. El primero está vinculado a la importancia de la superficie en el movimiento punk: la moda, el diseño y el aspecto exterior como medios para hacer frente al convencionalismo. Esa influencia se ve en la recuperación de eslóganes, canciones y personajes, en el recurso al feísmo y el mal diseño, y en el uso del ruido y la música punk por artistas como João Onofre, Pepo Salazar, Jamie Reid, Carlos Aires o Dan Graham.

Fotografía de Jordi Colomer en 'Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo'. Imagen cortesía de Artium.

Fotografía de Jordi Colomer en ‘Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo’. Imagen cortesía de Artium.

El punk reclama un espacio para la diferencia ante una sociedad que impone límites y que deja escasas salidas. La alienación, el gore, lo psicótico, eran recurrentes en la escena punk y han sido elementos presentes en las obras de Martin Kippenberger, Paul McCarthy, Raymond Pettibon, Santiago Sierra o Jordi Colomer, como se ve en el segundo de los espacios de la exposición.

Obra de Pepo Salazar en 'Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo'. Imagen cortesía de Artium.

Obra de Pepo Salazar en ‘Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo’. Imagen cortesía de Artium.

Por otro lado, el punk como respuesta violenta a un sistema que considera violento encuentra ecos en obras de Jean Michel Basquiat, Jimmie Durham, Nan Goldin, Chris Burden, Claire Fontaine o Pepo Salazar. A continuación, la muestra alude a la vinculación de muchos de los protagonistas de este movimiento con el anarquismo. Su huella es uno de los elementos más identificativos del punk y configura una actitud presente en el arte contemporáneo, como puede comprobarse en piezas de Federico Solmi, Claire Fontaine, Juan Pérez Agirregoikoa, Tere Recarens o Itziar Okariz.

Obra de Chiara Fumai en 'Punk. Rastros en el arte contemporáneo'. Imagen cortesía de Artium.

Obra de Chiara Fumai en ‘Punk. Rastros en el arte contemporáneo’. Imagen cortesía de Artium.

Como recuerda David G. Torres, “elcontexto en el que surge el punk en la década de los setenta está marcado por el terrorismo y las acciones violentas”. El quinto espacio de la muestra revela esta marca en obras de DETEXT, Chiara Fumai, Mabel Palacín, Tony Cokes, Christoph Draeger o Joan Morey.

Obra de Guerrilla Girls en 'Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo'. Imagen cortesía de Artium.

Obra de Guerrilla Girls en ‘Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo’. Imagen cortesía de Artium.

La exposición se cierra con un grupo de obras que hacen referencia al sexo, muy presente en todo el movimiento punk como reivindicación libertaria. La referencia al sexo como denuncia, como reivindicación o como arma para recuperar el sarcasmo se encuentra presente en estas piezas de Guerrilla Girls, Tracey Emin, Raisa Maudit o María Pratts.

Álvaro P-FF: humor gore de viernes noche

Do The Mutilation (and other funny things to do on a friday night), de Álvaro P-FF
La Fiambrera Art Gallery
C / Pez, 7. Madrid
Inauguración: viernes 30 de octubre, a las 19.00h
Hasta el 5 de diciembre de 2015

Álvaro P-FF (Madrid, 1973) es uno de los diseñadores más respetados dentro de la industria musical española. Desde que comenzó a dibujar para la escena underground de Madrid a mediados de los años noventa sus portadas y carteles han puesto imagen a la música que nos ha acompañado durante dos décadas.

Divine for president, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Divine for president, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Con su peculiar estilo mezcla la estética de las marcas de skate de finales de los ochenta y la cartelería americana de los noventa de artistas como Kozik, Coop, Almera, JellyBean… con otros muchos ingredientes: la imaginería mejicana (con sus vírgenes, sus calaveras, y sus luchadores), el humor negro, el cine gore, la crítica social, los tatuajes, el rock y el punk, el cartel político-propagandístico de los regímenes totalitarios, y un sinfín de iconos de la cultura pop puestos del revés.

Soul man, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Soul man, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Álvaro P-FF ha creado un mundo al que se han rendido artistas nacionales como Bunbury, Calamaro, Amaral, Sidonie, Cápsula, Los Coronas, L.A., Sex Museum, Depedro… e internacionales, como The Jayhawks, Redd Kross, Fountains of Wayne, Lucinda Williams, Nancy Sinatra, Soundtrack Of Our Lives, o Long Ryders. Junto a su hermano, el fotógrafo Juan Pérez-Fajardo, comanda el estudio de diseño y fotografía The Fly Factory.

Después de varias exposiciones individuales, donde se recopilaban piezas realizadas para grupos, conciertos, festivales y discográficas, Álvaro P-FF da un paso adelante con Do The Mutilation (and other funny things to do on a friday night), su primera exposición creada ex profeso. En ella Álvaro nos muestra, como si fuese una serie trastornada de «caprichos de Goya», el universo personal que le rodea y le inspira.

No guts no glory, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

No guts no glory, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Do The Mutilation (toma el nombre de la exposición de una canción del grupo nuevaolero escocés The Revillos) se compone de 22 obras realizadas en serigrafía, con los colores rojo y negro como protagonistas. En ellas, sobre las paredes de La Fiambrera, encontrarás a H.G.Wells y su guerra de los mundos trasladada a Madrid, a los soldados imperiales de George Lucas haciendo proselitismo del Lado Oscuro, a John Waters nominando a Divine para presidenta del país, a Nick Lowe en las barricada con Nelson Mandela, a los personajes de Walt Disney cumpliendo condena por pandilleros… siempre acompañados de referencias musicales importantes para el artista (Hard-Ons, Henry Rollins, MC5, Ron Asheton, Mega City Four, Misfits, Ramones, Motörhead…). Como novedad, además de su obra sobre papel, el artista se lanza a la experimentación de técnicas interviniendo sorpresivamente sobre una de las salas de la galería.

Try to do that shit again, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

Try to do that shit again, de Álvaro P-FF. Imagen cortesía de La Fiambrera Art Gallery.

 

De ruta por California con Cracker

Berkeley to Bakersfield, de Cracker
Diciembre de 2014
429 Records

Un lustro esperando. Esperando sin desesperar. La puerta solamente se quedó entornada. Sin una causa de fuerza mayor más pronto o más tarde volvería a abrirse, y con ello lo normal sería que, salvo catástrofe o raro estado de baja forma, apareciese esa magia rocanrolera de la chistera de los Cracker como solamente ellos saben hacer con absoluta regularidad.

Y abracadabra por fin la puerta se abrió en diciembre del 2014 con un ilusionante regalito prenavideño para los suficientes. Y esa brisa campestre tan saludable de los Cracker cruzó el umbral. Mis íntimos, e incluso bastantes de los que no son tanto, conocen mi auténtica devoción por esta banda, a la que considero (algunos me tildan de ‘exagerao’, cosa que asumo con dignidad) la más grande de los últimos 25 años por calidad y muy especialmente por la regularidad de un legado donde todas y cada una de sus obras, desde la “lata de sardinas” de 1992 hasta la última “Sunrise in the land of milk and honey” del 2009 circulan entre el notable alto, el sobresaliente o la matrícula de honor, algo de lo que pocos se pueden jactar en una discografía de largo recorrido y siempre teniendo en cuenta que esto es una opinión subjetiva sin ánimo de ser compartida.

Sea como fuere, subjetiva o no tanto, son esos argumentos del párrafo anterior los que me inducen a elucubrar de que estamos ante un ejemplo atípico de envejecimiento sin arrugarse gracias, quizás, a ese baño de leche pura sin conservantes ni edulcorantes, la de la vaca de hermosas e ingentes ubres que ha sido alimentada con la mejor hierba fresca de los prados. Porque yo cuando escucho a los Cracker me vienen siempre a la mente vacas pastando en laderas cántabras, estas cosas pasan sin consumir alucinógenos, tampoco hay que darle mayor importancia.

CRACKER - BERKELEY TO BAKERSFIELD MAKMA 3 “Berkeley to Bakersfield”, el décimo galletazo de estos californianos, podría ser catalogado de álbum conceptual, con el mérito que tiene a estas alturas de la vida realizar un disco donde todos los tiros van en una misma dirección. Por ello, porque hemos tenido que esperar bastante tiempo y porque son los Cracker me parece de lujo que sea un disco doble, y lo dice alguien al que generalmente le agobian más de doce cortes en un mismo disco.

De Berkeley a Bakersfield, en líneas generales, se podría considerar también como un viaje de retorno a lugares, a vivencias y a sensaciones que tuvieron cierta importancia en la evolución de sus principales compositores, los señores David Lowery y Johnny Hickman. Hablamos de 444 kilómetros de distancia, de cuatro horas más o menos en coche de norte a sur, ubicándonos en la parte septentrional por debajo de Sacramento, la capital de California, y en la parte meridional algo más arriba de la ciudad californiana más poblada, Los Angeles.

Comenzar desde Berkeley, situada en la bahía de la ciudad de San Francisco, nos proporciona algunas claves del sonido de esta banda americana. No en vano es una ciudad de populares referencias musicales de punk-rock como por ejemplo Green Day, pero sobre todo por ser la región embrionaria de un gran clásico como es la Creedence Clearwater Revival, probablemente una de las referencias más influyentes de la banda que nos ocupa. El resultado de este cóctel es una música de bares donde las raíces americanas y el honky tonk tienen el principal protagonismo pero donde no se hace ascos a la actitud punk o a sonidos de rock alternativo. En definitiva, una especie de country-alt a la medida del sonido personal y carismático que los caracteriza.

Cierta actitud contestararia en la “zona Berkeley” se vislumbra en el tema que abre este trabajo, “Torches and pitchforks”, melodía que musicalmente podría evocar a Simon & Garfunkel pero que en realidad es una llamada a luchar en las calles, en los valles y donde haga falta contra los corruptos y contra los poderes fácticos que se aprovechan de la honestidad y buena fe de los ciudadanos, con un coro contagioso que induce a repetirlo una y otra vez: “so la da da, da da da da da da, la da da”.

CRACKER - BERKELEY TO BAKERSFIELD MAKMA 2La crítica mordaz continúa en “March of the billionaires” donde nuevamente un estribillo pegajoso con ramalazos bolanianos oculta unos reproches irónicos, na na na y tres hurras por los millonarios, la misma mierda de siempre o su pobreza sería el progreso del resto. Con “Beautiful”, en cambio, nos encontramos el arrebato punk-rockero por antonomasia del disco donde las pistolas sexuales se lanzan a la calle, sencillamente porque ella es hermosa (y la canción también).

Y ese humor sarcástico que siempre encuentra algún momento adecuado reaparece. “El Comandante” es solamente una bolsa de hierba, me encanta como vocaliza Mr. Lowery en esta digna heredera de los mejores Camper van Beethoven. También en esa rica línea podría estar “El Cerrito”, brillante homenaje urbano a la ciudad donde se gestó la mítica Creedence de los hermanos Fogerty, localidad ubicada un poquillo más al norte de Berkeley y también en la bahía. Y de ahí al Metro de San Francisco, en “Reaction”, con una charla en el andén bien acompañada de desparpajo powerpopero con sabor setentero.

Ya metidos en harina, ahora más hard-rockera, «You got yourself into this” no deja de lado el sonido marca de la casa tal y como sucede también en la metropolitana “Life in the big city”. Y tras ella la primera grandísima perla a mi gusto de este trabajo, toda una declaración de amor que nos suena a tantas gloriosas canciones de los Cracker y que lleva por título “Waited my whole life”. Con ella ya hemos recorrido la mitad del trayecto desde que salimos de Berkeley.

Avanzamos, vamos en la buena dirección. Entre campos de petróleo estamos en el desierto de California de la mano de Johnny Hickman y por eso, lógicamente, suena como suena “California country boy”, temazo country del copón bendito donde los haya. Cruzando campos de algodón unos maravillosos coros femeninos acompañan al chico que retorna a casa tras perder a su familia, proporcionando poderío a un tema como “Almost grove” antes de hacer parada en “King of Bakersfield”, quizás mi canción preferida de este discazo, un tema que apuesto recibiría la más calida bendición del gran Enrique Urquijo si llegase a sus oídos porque en cierto modo se halla en la frontera de sus “secretos” y de sus “problemas”.

CRACKER - BERKELEY TO BAKERSFIELD - 2

Cogemos aire, hemos entrado a mi gusto en la mejor zona de este artefacto musical, la de la recta final. Desamor, qué bonitas son las canciones de Cracker en estas profundidades donde la botella no siempre sirve de ayuda debido a la mucha nostalgia por el amor perdido. Aquí, con “Tonight i cross the border”, uno que suscribe no puede evitar acordarse del antiguo impacto que le supuso aquella maravilla titulada “Big dipper”, una de las baladas más alucinantes de la vida, de la mía, esa que circulaba entre cigarrillos, referencias a Monterey o a Jack Kerouac en los tiempos de “la edad de oro”.

Ya queda menos trayecto. Con la fenomenal “Get on down the road” cualquier fan de Cracker sabe que estamos dispuestos a disfrutarlos hasta el final. Y en un atajo, o quizás en una senda paralela, se cuela “I’m sorry baby”, otra de mis preferidas, una de esas canciones que solamente podría ser de Cracker y donde Lowery explota todas sus virtudes, que no son pocas.

En este recorrido californiano hacemos una escapada ahora un poco más hacia el sur, a 265 kms. desde Bakersfield, hasta la ciudad de San Bernardino. Hemos cruzado Los Angeles y cual si estuviésemos en un rodeo Johnny Hickman vuelve a coger la sartén por el mango en “The San Bernardino boy”. Después el sonido Cracker, el puro y duro, el que nos toca tanto la fibra sensible regresa con “When you come down”, otra puta (o santa, a gusto del consumidor) maravilla.

Recalamos finalmente en “Where have those days gone” y casi sin darnos cuenta hemos hecho un viaje por California para recordar, principalmente, lugares de los viejos tiempos que se fueron. Podría ser California o podría ser… Se llaman Cracker, qué grandes, juro por mi sagrada satisfacción que siempre estaré agradecido a estas rodajas musicales que recorren las vidas, las ciudades y el pasado, en este caso lo que podría ser algo similar a la ruta de recuerdos de una panda de amigos que descubrieron a Cracker en sus inicios, que los convirtieron en su banda fetiche y que juntos se hicieron mayores a su compás. Está clarísimo, si tenemos que esperar cinco años más lo haremos, esperemos sin desesperar estar vivos y presentes en la próxima, ojalá siempre penúltima genialidad de los Cracker.

JJ Mestre

* Publicado también en http://www.woodyjagger.com/2014/12/cracker-2014-berkeley-to-bakersfield.html

Disgraceland, The Orwells

Disgraceland, THE ORWELLS, 2014

Lo avalaban su disco anterior “Remember when” del 2012 (quien no haya escuchado «Mallrats la la la» se está perdiendo un temazo punk-rockero de un par de cojones) y los EP’s del pasado 2013 “Other voices” y “Who needs you”. Las expectativas creadas hacia estos jovenzuelos de Illinois (Chicago) han sido superadas. Se puede decir ya alto y claro que estamos ante uno de los discazos de guitarras más interesantes de este 2014, uno de esos escasos artefactos sonoros que consiguen regenerar la media juvenil del panorama roquero internacional con calidad, dignidad, actitud e incluso algún brote de originalidad que los identifica a base de potencia y de un desparpajo tan natural como inusual. Bendita esta “Disgraceland” que lo veo muy, muy por encima de abundantes y cacareados productos indies con alguna connotación similar pero que al final resultan dichos productos para cuatro telediarios, es decir, material de usar y tirar, pan para hoy y hambre para mañana.

Portada completa del disco

Portada completa del disco

Lo tienen todo, desde un carismático y extravagante líder Mario Cuomo hasta cuatro fieras de mozalbetes acompañantes que consiguen dotar a la banda de un sonido implacable, energético, sin misericordia, con un potencial enorme, a mi gusto, insisto, de lo mejorcito que ha salido en las últimas hornadas de los últimos años, se dice pronto.

Entre los temas que se incluyen conocíamos algunos como ese trallazo descomunal titulado “Blood bubbles”, incluido en el mencionado “Other voices”, o la irresistible “Who needs you”, a medio camino ambas entre Kings of Leon, Weezer, Black Lips, los primeros Strokes o The Vaccines pero que por supuesto son herederas de clásicos del pop-rock alternativo, del garage o del punk.

El anticipo oficial del nuevo disco de THE ORWELLS fue en marzo del año en curso con el videoclip de “Let it burn”, un tema que posee ese cautivador sonido que rememora lo más granado del punk-rock con ramalazos que podrían recordar a Stiv Bators y sus Dead Boys entre otros. Todo hacía presagiar que se avecinaba algo grande. Un mes después se presentaba el tema con el que abren fuego en el disco, “Shoutern confort”, auténtico pelotazo de punk, de underground americano y de new wave ochentera, y que nos evoca lo más selecto de las guitarras noventeras pero que a buen seguro tiene la bendición de los fans de Buzzcocks, de los de Long Ryders o de los de Dream Syndicate.

La contudencia y el ímpetu se ve rubricada además en un paseo por las catacumbas del rock. “The righteous one” ha sido elegida como primer single, se trata de un latigazo que podría contar con el visto bueno de Kurt Cobain o de Black Francis. Idem de lo mismo ha sido para “Dirty sheets”, obús sónico seleccionado como segundo representante promocional del álbum.
Más desaliñados himnos guitarreros que golpean el cerebelo son “Bathroom tile blues” y su pop adictivo, “Gotta get down» como la mejor descendiente de los duendes malévolos del rock (los Pixies, claro), “Norman” cuyas guitarras me recuerdan y mucho el “Psychocandy” de los hermanos Reid, la arrolladora “Always n forever” o ese insuperable cierre vertiginosamente powerpopero de “North ave”.

No es más de lo mismo, no es un coñazo aburrido y repetitivo, es punk-rock alternativo muy bien ejecutado. Beber, follar y rocanrolear, la típica mierda de siempre que nunca muere. “Disgraceland” posee ingenio, homogeneidad y mucha consistencia.

The Orwells

The Orwells

Señoras y señoras, jóvenes, jovenzuelos y jovenzuelas del mundo, atención a The Orwells y a su flower-punk porque llegan dispuestos a regenerar el circuito neuronal, tan necesitado de verdadera renovación como de certera rehabilitación. Aquí se podría evocar aquella frase de Ruben Darío que decía «juventud, divino tesoro…»

Juanjo Mestre

http://woody-jagger.blogspot.com.es/