Las mujeres artistas se hacen ‘Visibles’

Visibles
Paloma Blanco, Fuencisla Francés, Mila Gómez, Perceval Graells, Ana Higueras, Mónica Jover, Polín Laporta, Elena Martí, Aurelia Masanet, Luisa Pastor, Gertrudis Rivalta, Concha Ros, Mila Santonja, Mª Jesús Soler, Constanza Soriano
La Capella de l’Antic Asil
Ayuntamiento de Alcoi
El Camí, 42. Alcoi (Alicante)
Hasta finales de abril de 2019

La elección del título de una exposición no suele ser tarea fácil porque orienta o define conceptualmente el desarrollo de un proyecto. En el caso de ‘Visibles’, todas las posibles lecturas nacen de la incorporación de la mujer a las artes plásticas y visuales y de las dificultades a las que, a lo largo de la historia, han tenido que enfrentarse.

La sala municipal de exposiciones La Capella de l’Antic Asil del Ayuntamiento de Alcoi es el punto de partida de este proyecto. Con esta selección de artistas, queremos homenajear a todas esas mujeres que, gracias a su empeño personal, han ido abriendo el camino hacia la igualdad y visibilidad en el arte. Una larga y difícil trayectoria que, a lo largo de varios siglos, ha ido perdiendo calificativos de pionera, única, primera o singular para convertirse en cotidiano y habitual.

Obra de Perceval Graells. Imagen cortesía de las comisarias.

Obra de Perceval Graells. Imagen cortesía de las comisarias de la exposición ‘Visibles’.

Ya nadie se extraña de ver a mujeres -no tantas como nos gustaría- desempeñando cualquier puesto, en cualquier ámbito laboral y hacerlo bien. O mejor dicho, muy bien. Nos queda camino por recorrer, tanto en el entorno doméstico, como en el laboral, pero, lo que ahora es frecuente, hace solo unas décadas era excepción. De hecho, el siglo XXI ha sido declarado como el siglo de las mujeres, título que deseamos que vaya más allá de la incorporación al mercado de trabajo y del reconocimiento de sus derechos y capacidades. Sabemos que queda mucho camino por recorrer para la igualdad real, pero avanzamos con paso firme.

No es habitual encontrar obras de mujeres artistas colgando de las paredes de los grandes museos y tampoco exposiciones de artistas féminas anteriores al siglo XIX. Como ejemplo, podemos decir que en la Colección del Museo del Prado solo hay 53 obras de cuatro mujeres, frente a las más de 8.000 de 5.000 hombres. Es una realidad que, desde finales del siglo XX, se van realizando interesantes exposiciones, artículos, jornadas o monografías que nos acercan a la biografía y recorrido artístico de esas grandes desconocidas.

Obra de Fuencisla Francés. Imagen cortesía de las comisarias de la exposición 'Visibles'.

Obra de Fuencisla Francés. Imagen cortesía de las comisarias de la exposición ‘Visibles’.

‘Visibles’ nace desde la reflexión y tras realizar una mirada analítica a exposiciones anteriores. Nos hemos puesto manos a la obra con la intención de realizar, por una parte, una lectura cronológica del panorama artístico femenino, que abarque las últimas décadas del siglo pasado y las primeras de este y, por otra, una lectura colectiva, con obras de artistas nacidas o vinculadas a tres poblaciones de la Comunidad Valenciana: Alcoy, Alicante y València. Las limitaciones expositivas hacen que, en esta ocasión, sea una pequeña y primera selección de nombres de mujeres de diferentes generaciones, que han trabajado o trabajan -con diferentes lenguajes y materiales- el dibujo, la pintura, la escultura, la fotografía, el collage, el textil, el videoarte, la instalación y la performance.

Obra de Mónica Jover. Imagen cortesía de las comisarias de la exposición 'Visibles'.

Obra de Mónica Jover. Imagen cortesía de las comisarias de la exposición ‘Visibles’.

En esta exposición dialogan artistas de tres generaciones diferentes, que se dan la mano para componer un panorama plástico contemporáneo haciendo hincapié en la memoria hereditaria del camino trazado por la mujer en el arte. El recorrido comienza con un grupo de creadoras que empezaron a exponer a finales de los años sesenta y setenta, sin tener un modelo femenino donde inspirarse. Polín Laporta, Mila Gómez y Mila Santonja solo cuentan con su propio entorno para desarrollarse y presentan una limitación social, dado el momento histórico que les tocó vivir. De hecho, sus estudios tuvieron lugar en academias privadas o, en el caso de Mila Gómez, su formación fue autodidacta. Este ha sido el leit motiv de nuestra historia: el de esas mujeres que se desarrollaban como artistas plásticas, pese al entorno desfavorable y sin contar con referentes en quien mirarse. Todo un logro para su época.

De la siguiente generación, se muestran obras de artistas que ya tuvieron oportunidad de ir a la Facultad de Bellas Artes durante los años setenta y ochenta, época en la que, aunque mínimamente, la mujer ya estaba presente en las aulas. Aurelia Masanet, María Jesús Soler y Fuencisla Francés conforman este grupo de creadoras a las que sus estudios les proporciona un bagaje formativo trascendental para su posterior producción y crecimiento profesional.

Obra de Concha Ros. Imagen cortesía de las comisarias de la exposición 'Visibles'.

Obra de Concha Ros. Imagen cortesía de las comisarias de la exposición ‘Visibles’.

En el último grupo, se presenta a aquellas artistas de las últimas generaciones, con una extensa formación académica, que viajan y participar en becas y proyectos internacionales y que son consideradas artistas, sin diferencias de género. El recorrido termina con obras de Perceval Graells, Gertrudis Rivalta, Paloma Blanco, Elena Martí, Mónica Jover, Concha Ros, Luisa Pastor, Ana Higueras y Constanza Soriano.

Este proyecto expositivo parte de aquellas mujeres que encontraron dificultades en su desarrollo profesional, y queremos poner en valor que su esfuerzo no haya caído en saco roto porque su trabajo ha servido de espejo en el que mirarse las siguientes generaciones de artistas. Proponemos así una muestra que proporcione visibilidad a los proyectos personales de nuestras artistas, de cualquier generación, y al mismo tiempo, reivindicar su posición dentro de nuestra memoria pasada, presente o futura.

Obra de María Jesús Soler. Imagen cortesía de las comisarias de la exposición 'Visibles'.

Obra de María Jesús Soler. Imagen cortesía de las comisarias de la exposición ‘Visibles’.

Lucía Romero y Pilar Tébar
Comisarias de ‘Visibles’

La pintura de Javier Lorenzo

Javier Lorenzo
Llotja de Sant Jordi
Plaça Espanya. Alcoi (Alicante)
Del 11 de junio al 30 de julio de 2017

Es Javier Lorenzo (Alicante, 1950) artista de larga y fecunda trayectoria, como demuestran sus más de cuarenta exposiciones individuales y las innumerables colectivas en las que ha participado tras más de cuatro décadas como profesional. Toda una carrera dedicada a pintar y a crear sus composiciones, encuadres o atmósferas. En definitiva, a dar vida dentro del cuadro. En cuanto a su relación con Alcoi, cabe reseñar que anteriormente expuso en la Galería Crida (1978) y en el Centre Cultural (1991), por lo que nos encontramos ante la tercera ocasión en la que la obra de Javier Lorenzo se muestra individualmente en esta ciudad, en una sala de enorme personalidad como es la Llotja de Sant Jordi.

Y es precisamente esta localidad la que, desde el siglo XIX, ha llevado a lo más alto del panorama artístico su renombrada escuela de pintura, a través de unas prolíficas generaciones de artistas locales iniciadas con Antonio Gisbert -que llegó a ser director del Museo del Prado y cuya obra ‘Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga’ sirvió de imagen de la exposición ‘El Siglo XIX en el Prado’- junto con Plácido Francés, Ricardo Navarrete, Lorenzo Casanova, Emilio Sala, Fernando Cabrera, Francisco Laporta y todos sus discípulos. Y ya en el siglo XX, y citados en orden cronológico, Rigoberto Soler, el arquitecto Miguel Abad Miró, Castañer, Saura, Polín Laporta, Mila Santonja, Mario Candela, Rafael Aracil, Llorens Ferri o Antoni Miró, por citar solo a unos pocos de los muchos artistas que han surgido desde la industrialización de la ciudad.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Javier Lorenzo se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia; realiza sus primeras exposiciones individuales en Alicante, en las desaparecidas galerías Set i Mig y Galería 11, en 1975 y 1977. En esa primera etapa y hasta los 80, su obra se movía dentro del ámbito de la abstracción, trabajando también el collage. Generalmente, y debido a la formación académica, la trayectoria de un artista transcurre desde la figuración hasta la abstracción a través de la reducción de elementos, colores o formas pero, en esta ocasión, una vez que Lorenzo llega a esa forma de expresión artística -final del camino para muchos creadores y punto de no retorno-, vuelve nuevamente a la figuración. Un paso a la inversa, apoyado por una vuelta al objeto y a su realidad cotidiana, temáticas con las que el autor se siente cómodo.

Para este pintor, que afirma que no se considera artista, cada cuadro es un reto y alterna tres o cuatro obras a la vez para jugar con los tiempos de secado. Su producción anual no excede de más de seis u ocho obras. En sus composiciones utiliza preferentemente el formato cuadrado o el cuadrado áureo, basado en la teoría de la proporción áurea del matemático italiano Leonardo de Pisa, Fibonacci (c-1175- c.1250) y de cuya aplicación han resultado obras consideradas técnicamente perfectas como el ‘David vencedor de Goliat’ (c.1610) de Caravaggio, ‘Las Meninas”'(1656) de Velázquez, ‘Construcción en rojo y ocre’ (1931) de Joaquín Torres García o la ‘Leda atómica’ (1949) de Dalí, entre otras muchas; por tanto, un formato muy utilizado a lo largo de las diferentes etapas de la Historia del Arte.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Una mirada al pasado nos descubre que, por un lado, el secado más lento y la posibilidad de realizar correcciones junto con una mejor conservación del color, contribuyeron a que los pintores flamencos de finales del siglo XIV y principios del XV se decantaran por la técnica del óleo frente al fresco o el temple. Por otra parte, desde el siglo XVI y por influencia de los pintores venecianos, se va a utilizar la tela como soporte porque ofrece una serie de ventajas frente a la tabla, entre ellas el menor precio y peso, así como la posibilidad de realizar obras de mayor tamaño sin necesidad de recurrir al encolado.

Y precisamente Javier Lorenzo, pintor de oficio aprendido a lo largo de los años y con un excelente dominio de la técnica, trabaja con maestría el óleo aunque también se ejercita en el dibujo y la acuarela. Mezcla el color en la paleta y lo aplica una vez que ha conseguido el matiz que busca. Utiliza veladuras, superponiendo capas de colores oscuros sobre otras opacas más claras, hasta seis o sietes capas de veladuras, con las que consigue dar sensación de luminosidad, densidad, profundidad y transparencia a su pintura y captar la atmósfera de la obra. La calidad del resultado es indudable.

Le gusta leer poesía y busca la inspiración en el simbolismo de Arthur Rimbaud (1854-1891), el lenguaje desnudo y coloquial de Jaime Gil de Biedma (1929-1990) o el misticismo de San Juan de la Cruz (1542-1591). Entiende sus creaciones como un poema al que va quitando elementos hasta depurar cada obra, invitándonos a descubrir el entorno que le rodea: retratos, paisajes, flores o pequeños detalles que captan su atención. Con un trazo minucioso y un rico y variado cromatismo crea composiciones extraordinariamente realistas. El resultado nos muestra la sabiduría pictórica, la precisión y el buen hacer de un Javier Lorenzo entendible y cercano.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja de Sant Jordi.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja de Sant Jordi.

Temáticamente, y en un primer grupo de obras, se encuentran pequeños objetos, animales o flores que le acompañan en su quehacer diario. Le interesan las transparencias del vidrio y el agua así como la refracción de la luz en esos jarrones que acogen pequeños ramos de rosas o claveles o incluso una única flor que atrae la luz y centra el foco de atención del espectador. El resultado es aparentemente sencillo pero no está exento de dificultad, pues requiere un estudio previo del espectro cromático, de la refracción y descomposición de la luz blanca, natural o artificial, así como de las variaciones que produce al traspasar el vidrio, de las distintas sombras que refleja y que contribuyen tanto a modelar los objetos como a crear el volumen de la obra.

Otro grupo temático lo conforman sus paisajes, rurales o marinos, inspirados en los lugares por los que camina, entornos que siente próximos y en los que se recrea. Busca dejar constancia de un momento determinado de luz o cualquier variación atmosférica. Recuerdan la obsesión de los pintores a plein air por captar el momento, de detenerlo, como si de una fotografía se tratara.

Artistas que comenzaron a salir al exterior -mayoritariamente desde mediados del XIX- a tomar sus apuntes del natural, interesados en apresar cualquier cambio atmosférico y que nada tenían que ver con las obras realizadas en el interior de un estudio. Como podemos ver en estas pinturas, el sol cegador de mediodía, un chubasco, el atardecer, un paisaje nevado o la variación lumínica de cada estación acaparan el interés del autor, que consigue plasmarlos en sus lienzos con una excelente aplicación de las veladuras, en un alarde de técnica y con una gama cromática muy rica en matices en la que dominan los azules, verdes, ocres o grises.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Sobresale el tratamiento que da a los celajes: nubes, nubarrones, nieblas, neblinas, lluvia, chubascos o cielo raso, con el máximo de luminosidad, se abren paso sobre esos caminos que llevan al infinito, resultando así composiciones de profundas perspectivas. La armonía entre luces y sombras crea en nuestra mente la misma sensación que la luz verdadera.

Quizás el Javier Lorenzo más reconocible lo encontramos en las composiciones en las que aparecen sus protagonistas, mayoritariamente de espaldas, que pueden dar la sensación de enigmáticas figuras dentro de la obra pero son, precisamente, las personas que tiene más cerca: su familia, amigos o él mismo. Todos retratados de espaldas y en diferentes paisajes. Pinta a las personas de su entorno, las que le acompañan en el trascurrir de la vida y las que, por medio de la postura, juegan a introducir al espectador dentro de la obra porque tienen el mismo campo de visión haciéndonos así partícipes del paisaje y de las actividades que están realizando.

Para el autor son como las figuras secundarias de las grandes composiciones manieristas que aparecen de espaldas y acaparan el foco de luz de la obra. De la mano de Javier Lorenzo nacen retratos íntimos y personales, de rico colorido. En unas ocasiones, los fondos son planos y brillantes, monocromos, en los que el recurso de la gradación cromática o una pequeña sombra dotan a la obra de sensación de profundidad. En otras ocasiones, las figuras forman parte de una gran atmósfera, como ya hemos comentado anteriormente al hablar de los paisajes, pero todas las obras tienen la impronta de este pintor alicantino.

Podemos encontrar algunas semejanzas con las obras del gran artista del romanticismo Caspar David Friedrich (1774–1840), dotadas de lirismo y evocación, con enorme carga simbólica y alegórica. El pintor alemán presenta a sus personajes frente a la inmensidad de naturaleza, con un amplísimo campo de visión que se extiende hacia el infinito.

En definitiva, las obras de esta exposición transmiten oficio, técnica depurada y expresión profunda e íntima de sentimientos y emociones, plasmados a través de la pintura de Javier Lorenzo.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Obra de Javier Lorenzo. Imagen cortesía de Llotja Sant Jordi.

Pilar Tébar
Associació Valenciana de Crítics d’Art

Todo lo que ves es arte en la Lonja del Pescado

Todo lo que ves es arte, proyecto de Pilar Tébar y José Luis Martínez
Convocatoria 365 dies ALC
Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana
Sala C de la Lonja de Alicante

Artistas jóvenes, de media carrera y de larga trayectoria, críticos de arte, comisarios y coleccionistas, nacidos o residentes en la Comunitat Valenciana, y alicantinos en la diáspora, formarán parte del proyecto ‘Todo lo que ves es arte’ que a partir del próximo año se podrá ver en la Sala C de la Lonja del Pescado de Alicante.

‘Todo lo que ves es arte’ de Pilar Tébar y José Luis Martínez es el proyecto seleccionado dentro de la convocatoria 365 dies ALC del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana y en la que colabora el Ajuntament d’Alacant.

El director del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, José Luis Pérez Pont, explicó que “el jurado de la convocatoria 365 dies ALC ha seleccionado por unanimidad el proyecto presentado por los historiadores Pilar Tébar y José Luis Martínez, para programar durante un año una de las salas de la Lonja del Pescado de Alicante”.

Ostia antica, de Rosell Meseguer. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Ostia antica, de Rosell Meseguer. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Por su parte el concejal de cultura de l‘Ajuntament d’Alacant, Daniel Simón, declaró que “estamos muy contentos con el resultado de esta convocatoria conjunta del Consorci y el Ayuntamiento. Ayuda a definir el papel de la Sala C de La Lonja como lugar de exposición permanente del arte contemporáneo, mirando a Alicante y más allá. Una inversión de 40.000€ de la Generalitat en la ciudad que abre las puertas de la Lonja a 49 artistas, la mayoría alicantinos. Esta convocatoria con jurado profesional que cumple los códigos de buenas prácticas del sector, al igual que otras similares que también convocamos desde el Ayuntamiento, han cambiado radicalmente la forma de programar en nuestras salas. La transparencia ha sustituido a la opacidad y la participación abierta a criterios impositivos”.

El jurado encargado de seleccionar los proyectos para 365 dies ALC ha estado compuesto por Juan García Sandoval (a propuesta de AVCA), museólogo, crítico de arte y conservador de museos; Vicent Fibla Zaragoza, director de Lo Pati, Centre d’Art Terres de l’Ebre (a propuesta de AVVAC); Alicia Ventura Bordes, historiadora del arte, gestora cultural y comisaria independiente (a propuesta del Ajuntament d’ Alacant) y José Luis Pérez Pont, director del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana (en delegación de la Directora General de Cultura y Patrimonio).

Retrato de Vincent Van Gogh, de Vicente Verde. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

Retrato de Vincent Van Gogh, de Vicente Verde. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

‘Todo lo que ves es arte’ es un ciclo expositivo concebido como un viaje a través de diferentes manifestaciones artísticas en el que, en cada parada o estación descenderán y subirán novedosas formas de expresión. Intervendrán artistas, críticos de arte, comisarios o coleccionistas, mayoritariamente de la Comunitat Valenciana y alicantinos en la diáspora. Concretamente se exhibe la obra de 49 artistas de los cuales 41 son nacidos o residentes en la provincia de Alicante.

La investigación y creación a través de diferentes disciplinas y temáticas, las nuevas tendencias del arte urbano, la creatividad llevada al ámbito doméstico y la programación de una serie de actividades paralelas dan estructura a este proyecto que se compone de cuatro exposiciones colectivas. La primera de ellas se dedicará al videoarte y a la instalación; la segunda se centrará en la  representación del hombre y especialmente en el retrato, la tercera reunirá perspectivas con el paisaje como protagonista y la cuarta estará dedicada a la cultura urbana.

Participarán en el proyecto artistas de media y de larga trayectoria como Eugenio Ampudia, Álex Francés, Solimán López, Antonio Ortuño, Daniel G. Andújar, José Cerezo, Mira Bernabeu, Carlos Balsalobre, Amparo Garrido,  Paco López Gómez o Rosell Meseguer; así como jóvenes creadores como Agustín Serisuelo, Alicia Lamarca, Ana Esteve, Antonio Samo, Art al Quadrat, Cayetano Ferrández, Chiara Sgaramella, Cristina Ferrández, David J García, Dayra Madrona, Gertrudis Rivalta, además de Helena Llopis, Ivan Carbonell, Jennifer-Virginia Rotter, José Javier Román, Kaufman, La ortopedia del manco, Lola Ureña, Manuel A. Velandia, Marco Ranieri, Mercedes Fittipaldi, Míriam Martínez Guirao, Olga Diego, Omar Arráez, Pablo Bueno, Paco Candela, Paco Valverde, Patricia Gómez, Rate López, Rubén Fresneda, Radioboy, Salvador Gómez, Samuel Cano, Santiago Delgado, Sento Muntaner, Valiente Verde, Víctor Cámara y Alejandro Martínez.

Chico con lobo, de Antonio Samo. Imagen cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana.

Chico con lobo, de Antonio Samo. Imagen cortesía del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana.

 

Sento MM, a toda velocidad

Emociones fuertes, de Sento M M
El Sótano Coworking
Avenida Catedrático Soler, 14. Alicante
Hasta el 14 de enero de 2017

Reconozco que tenía cierta impaciencia con esta cita, viernes 23 de diciembre de 2016. La oportunidad de ver por primera vez y de manera individual las imágenes fotográficas de Sento M M en El Sótano Coworking. Un espacio de iniciativa privada, joven y moderno, que sigo con especial interés ante cualquier propuesta cultural que ofrece. No me cabe duda de que pronto desplegará todo su potencial como asociación cultural que desarrolla distintos proyectos artísticos, entre los que destacan las exposiciones fotográficas.

Sento M M, especializado en fotografía y en grabación y montaje de cortometrajes y videoclips, tiene ya varios reconocimientos y galardones en su incipiente trayectoria. Obtuvo, en 2013, el primer premio en el III Premio de Fotografía Centro 14 con la obra ‘Patinando en la Explanada’.

Fotografía de Sento MM. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Sento MM. Imagen cortesía del autor.

En esta ocasión, la exposición ‘Emociones fuertes’ que puede visitarse hasta el 14 de enero de 2017, muestra 15 imágenes digitales de 30 x 40 cm. a través de las que su autor quiere captar el movimiento, la dificultad del instante de un salto, un giro o una acrobacia.

Inspiradas en la práctica de una serie de deportes urbanos: longboard, roller, parkour, bmx y slackline. Disciplinas no exentas de riesgos que se centran en la capacidad motriz y habilidad de cada participante e implican una adaptación al entorno para superar los diferentes obstáculos de la ciudad y que cada vez cuentan con mayor número de practicantes que ensayan y realizan trucos y maniobras al límite del equilibrio. Quienes los practican, presentan rasgos de identidad comunes: un lenguaje, códigos, vestimentas o actitud que los convierten en un fenómeno social y una filosofía de vida,  algo similar a las tribus urbanas.

Sento M M ha ejercitado alguna de estas actividades surgidas en las últimas décadas y que tienen como denominador común el ámbito ciudadano en el que tienen lugar. Cada vez es más frecuente contemplar a jóvenes en parques y jardines con sus patinetes, rollers, bmx o realizando saltos para lo que precisan de un riguroso entrenamiento físico y técnico que les lleva a la exploración y superación de límites y desafíos.

Tarjeta de la exposición de Sento MM en El Sótano Coworking.

Tarjeta de la exposición de Sento MM en El Sótano Coworking.

En Alicante podemos verlos en el Paseíto Ramiro, el castillo de San Fernando o en la playa. El longboard y el roller, se desarrollan sobre ruedas -tabla o patines-, el bmx con bicicleta que permite las acrobacias, en el parkour, sus practicantes o traceurs saltan y franquean obstáculos buscando la máxima efectividad y fluidez en sus desplazamientos y el slackline, quizá el más arriesgado, es un deporte en el que se usa una cinta plana y tensa enganchada en dos puntos fijos por la que camina el deportista, sin ningún tipo de ayuda para mantener el equilibrio.

A través de estas imágenes su autor nos sorprende. Consigue fotografías de gran plasticidad en las que su luz y encuadres denotan una enorme calidad técnica y profesionalidad, a pesar de la dificultad de captar el movimiento en prácticas que se realizan a enorme velocidad. Un segundo antes o después y el objetivo no se hubiera conseguido. Esperamos ya las próximas propuestas de Sento M M.

Fotografia de Sento MM. Imagen cortesía del autor.

Fotografia de Sento MM. Imagen cortesía del autor.

Pilar Tébar
Vicepresidenta de la Asociación Valenciana de Críticos de Arte

Entre el vino y el chocolate

Vino & Chocolate, de Óscar Bento
Fundación Frax
Passeig de les Estreles, 3. l’Alfàs del Pi (Alicante)
Hasta el 25 de septiembre de 2016

La Fundación Frax de l’Alfàs del Pi acoge desde el pasado 1 de julio la exposición Vino & Chocolate del artista nacido en Buenos Aires y residente en Jávea (Alicante), Oscar Bento, con una larga trayectoria internacional. Cuarenta y dos acrílicos sobre lienzo en los que Bento interpreta los placeres universales del vino y el chocolate, inspirándose en sus variedades, procedencias y sabores.

Cartel de la exposición de Óscar Bento en la fachada de la Fundación Frax.

Cartel de la exposición de Óscar Bento en la fachada de la Fundación Frax.

Esta muestra de 2016 viene a completar, tanto estilística como temáticamente, el proyecto concebido por Bento en 2011 y cuya primera parte, Chocolate, se expuso el pasado verano de 2015 en la Diputación de Alicante, bajo el comisariado de la crítico de arte Pilar Tébar.

Tébar escribe para esta ocasión: «En esta serie abstracta, dedicada al vino… se produce un cambio, un salto estilístico importante en la obra de Óscar Bento. Una etapa de madurez, de plenitud, marcada por un enorme respeto por el oficio y el difícil objetivo de trasladar al soporte el color del vino».

Vista de la exposición 'Vino&Chocolate' de Óscar Bento. Imagen cortesía de la organización.

Vista de la exposición ‘Vino&Chocolate’ de Óscar Bento. Imagen cortesía de la organización.

«En los primeros cuadros que pinta -continúa Tébar- se aprecia una continuidad formal con la serie anterior: Chocolate, realizada a base de líneas rectas que va trazando, una a una, con regla y pincel muy seco sobre la superficie del lienzo. Son los colores los que nos sirven de referencia para saber a qué fase de su producción están vinculados…. Todos encuentran su lugar en estos últimos trabajos de Óscar Bento y creo poder afirmar que estamos ante una de sus mejores etapas profesionales.»

La Fundación Frax, situada junto a la Playa del Albir, mostrará Vino & Chocolate hasta el 25 de septiembre en horario de 9 a 15 horas de lunes a viernes y, los domingos, de 11 a 14 horas durante los meses de julio y agosto.

Vista de la exposición de Óscar Bento.

Vista de la exposición de Óscar Bento. Imagen cortesía de la organización.

 

El color y la geometría de Pepe Blanco

Pepe Blanco. Color y Geometría
Sala Municipal de Exposiciones Lonja del Pescado
Paseo Almirante Julio Guillén Tato, s/n. Alicante

No conocí personalmente a Pepe Blanco (Alicante, 1938-2003) y no pude realizarle las muchas preguntas que me surgen sobre su obra, como, por ejemplo, qué pigmentos empleaba y cómo los mezclaba, qué preferencias tenía por determinados temas o el porqué de la elección de este o ese encuadre. Tampoco pude conversar con él, aprendiendo de sus conocimientos artísticos o intercambiando opiniones sobre temas banales que –imagino– nos unirían, como nuestro Alicante y su mar o el amor que sentía por l’illa de Tabarca, pero oí hablar de él y me habitué a ver su obra antes de conocer a su familia, por la especial vinculación personal y laboral que le unió, hasta su fallecimiento, a parte de la mía.

El camino se estaba trazando. Hace unos años, coincidí profesionalmente con Queru, la mayor de sus hijas –ella como directora y yo como subdirectora de la revista Canelobre-, y de ahí nació una inmensa amistad y cariño que se ha hecho extensivo a Rafaela, su madre, y a Julia y Paloma, sus hermanas, por lo que me siento vinculada emocionalmente a esta exposición mucho antes de que se fraguara.

Obra de Pepe Blanco.

Obra de Pepe Blanco.

Tiene su punto de partida el día siguiente a la publicación, por parte de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alicante, de la ‘I Convocatoria pública para la presentación de proyectos expositivos en las salas municipales de exposiciones’, cuando, hablando con Queru, me dijo: “Mi madre…”. La interrumpí y le contesté: “Sí, presentamos un proyecto con la obra de tu padre”. Impulsada por su familia, hemos ido preparando esta exposición con intensas y divertidas reuniones. Comenzamos a catalogar y seleccionar obra y la idea que teníamos en mente fue tomando forma. Nuestro proyecto fue seleccionado y tenemos el honor de inaugurar las exposiciones elegidas, por primera vez en Alicante, mediante convocatoria pública y con un jurado integrado por políticos, técnicos y profesionales del sector de las artes plásticas.

La trayectoria profesional de Pepe Blanco como arquitecto está sobradamente reconocida en la provincia de Alicante, con obras tanto para particulares como para instituciones en diferentes localidades; sin embargo, su faceta artística, a pesar de tener obras tan singulares como el enorme mural del Aeropuerto de Alicante-Elche, el del desaparecido tinglado del Muelle de Poniente del Puerto de Alicante o el de la Casa de Cultura de Ibi, ha trascendido casi exclusivamente a su círculo más cercano, puesto que, aunque participó en colectivas y recibió varios premios y accésits, solo realizó muestras individuales hace más de cincuenta años, en salas de Madrid y en el Casino de Torrevieja, en 1961 y 1962. El trabajo que presentamos en su ciudad natal es inédito y destaca por su frescura y originalidad, pero, sobre todo, por su modernidad. Su avanzada visión artística hace que obras realizadas hace décadas parezcan actuales.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

José Blanco Cantó era hijo de Rafael Blanco, que, junto a su hermano Fulgencio, eran conocidos artísticamente como los Hermanos Blanco, escultores, imagineros, constructores de hogueras y hasta artesanos creadores de muñecas que han dejado una extensa producción en Alicante y que se preocuparon por fomentar la creatividad artística de Pepe Blanco desde niño.

Formado profesionalmente en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, la obra de Pepe Blanco abarca prácticamente toda la segunda mitad del siglo XX. En esta antológica mostramos obras realizadas entre 1955 y 2003. Comienza su andadura artística colaborando, mientras estudiaba la carrera, con revistas universitarias a mediados de los años 50, para las que realiza dibujos con trazo firme, como algunos de los que podemos ver aquí, de su hermana Ana María, su padre o su tío Fulgencio.

También investiga y realiza obra experimental en distintas vanguardias, con estudios de descomposición en planos, próximos al cubismo, o dibujos con formas oníricas, más cercanos al surrealismo, hasta los collages abstractos o la reducción de elementos que le llevarán a la abstracción con las manchas negras realizadas con esmalte. En toda su obra podemos percibir cómo empleó sus conocimientos arquitectónicos para plasmar la perspectiva de las construcciones, de los encuadres y la descomposición planimétrica. En su trabajo predomina, por encima de todo, la línea recta, empleando diferentes técnicas como el gouache, las ceras, el grafito, los rotuladores o el acrílico, que se unen a veces en la misma obra.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

Otro aspecto que también queremos dar a conocer en esta muestra es la unión del artista y el arquitecto, con imágenes de los grandes murales diseñados y producidos para instituciones y algunas maquetas de proyectos arquitectónicos en las que sobresalen la pureza de líneas y el novedoso uso de los materiales. Esa simbiosis entre arquitecto y artista le lleva a dejar su doble huella. Pueden verse sus creaciones como muralista en el zaguán de algunos de los edificios que diseñó como arquitecto. Autor también de carteles, se expone el premiado para ser la imagen de las Hogueras de San Juan de 1961, y que forma parte de los fondos del Archivo Municipal de Alicante, o el de la Semana de la Arquitectura de Alicante de 1996.

Entre las obras ejecutadas por Pepe Blanco sobresalen, en calidad y volumen, las obras inspiradas en el ámbito marinero, en los puertos pesqueros, en sus muelles, grúas de carga y barcos. Es la cara menos visitada del puerto, pero de gran atractivo para este artista que nos muestra en sus pinturas, realizadas en diferentes técnicas, composiciones y encuadres originales que representan el mundo portuario. Puertos con colores contrastados –ocres y azules, blancos, grises y naranjas o verdes– o solo en negro, formando espacios lineales, esquemáticos, en los que aúna el color y la geometría, pintados desde su visión única. Fue autor también del edificio de la nueva Lonja de la Dársena pesquera de esta ciudad, por lo que su obra está especialmente vinculada a esta sala municipal de exposiciones, Lonja del Pescado.

A través de esta muestra hemos intentado unir sus dos facetas creativas, la obra de Pepe Blanco artista y la de Pepe Blanco arquitecto, lo que demuestra, una vez más, la relación y la influencia mutuas entre todas las disciplinas artísticas. El resultado es esta reunión de sus maquetas arquitectónicas con una cuidada selección de su obra pictórica, carteles, murales, dibujos, esculturas o collages que reflejan su particular forma de ver y sentir el arte y la vida.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

Obra de Pepe Blanco. Imagen cortesía de la comisaria.

Pilar Tébar
Comisaria de la exposición
Vicepresidenta (Alicante) de la Asociación Valenciana de Críticos de Arte (AVCA)

 

La irreflexiva creatividad de Juanjo Hernández

Automatic Tales, de Juanjo Hernández
Casa de Cultura de El Campello
Plaça de la Constitució, 4. El Campello (Alicante)
Hasta el 11 de junio de 2016

A esta cita con la Casa de Cultura de El Campello, el artista, ilustrador y diseñador gráfico Juanjo Hernández (Alicante, 1961) acude con su ‘Automatic tales’, una serie de obras realizadas en diferentes formatos y técnicas en las que prima el gesto, la rapidez del movimiento, la inmediatez del dibujo realizado sin una idea preconcebida, sin un orden preestablecido, con absoluta libertad creativa, a través de la que Juanjo Hernández narra de manera irreflexiva diferentes escenas que se unen bajo un mismo soporte -como en las lonas de más de dos metros- en lo que el autor ha denominado Cuentos automáticos o Automatic Tales.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Siguiendo la trayectoria de este artista, podemos distinguir en sus obras muchas de las novedades del arte de la segunda mitad del siglo XX, como los soportes, técnicas o materiales utilizados por los grandes informalistas. Formas similares de ejecutar una idea a la que, en esta ocasión, se llega por percepción y convicción. Técnicas como el grattage o el driping utilizadas en sus obras nacen en torno a 1950, al igual que la pintura sígnica y gestual, que presta gran importancia a la velocidad de ejecución, al impulso personal, cinético e irreflexivo. Cuadros con signos que parecen indescifrables y que surgen de manera automática, recordando las caligrafías orientales, y que refuerzan la expresividad del creador y su libre proyección corporal sobre el soporte pictórico. Las obras se realizan directamente sobre el suelo, al igual que pinta Juanjo Hernández los grandes formatos.

Automatic Tales, de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Automatic Tales, de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Entre los movimientos incluidos por el crítico de arte Michel Tapié, en 1952, dentro del Art Autre, se encuentran el Informalismo, el tachismo, la pintura matérica, el espacialismo o el art brut surgidos tras las devastadoras consecuencias y el horror de la II Guerra Mundial, una época de crisis, de profunda transformación de la concepción del mundo, en la que el artista se vuelca en su interior para encontrar respuesta a todas sus preocupaciones, claves en la fuerza expresiva de estos movimientos, que encuentran su paralelismo en la serie Bombardeig, dedicada por Juanjo Hernández a uno de los episodios más tristes acaecidos en Alicante durante la Guerra Civil transmitido por su padre, que lo vivió en primera persona.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

En esta exposición, el artista nos muestra obras grandes, pintadas sobre lonas, otras de menor formato realizadas sobre papel, en blanco y negro o color. Obras mayoritariamente figurativas, creadas entre 2010 y 2016 bajo la técnica de pintura automática, en las que predomina el dibujo, la velocidad de ejecución, el gesto espontáneo y la libertad de trazo. Obras divertidas, con un lenguaje llano, accesible, directo, con una iconografía que se nutre de elementos del mundo cotidiano, de imágenes procedentes de la fotografía, del cómic, de las revistas, la publicidad, el cine o la televisión y que entroncan con aspectos del Pop-art y de las primeras manifestaciones del graffiti como arte urbano.

Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello.

Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello.

Pilar Tébar
Comisaria y Vicepresidenta (Alicante) de la Associació Valenciana de Crítics d’Art –AVCA-

 

Óscar Bento. Bañado en chocolate

Óscar Bento. Chocolate
Sala de exposiciones del Palacio Provincial
Avda de la Estación 6. Alicante
Hasta el 20 de septiembre de 2015

Desde que contemplé por primera vez la obra de Óscar Bento un verano en la Galería Isabel Bilbao, de Moraira (Alicante), descubrí a un artista minucioso, pulcro, sosegado, con una trayectoria sólida, consolidada, prolífica, con cerca de cuarenta años entre pinceles, óleos, lienzos, acrílicos…, y también entre moldes, fundiciones, cámaras, objetivos y otros materiales, pues su producción no solo es pictórica; abarca también la escultura y la fotografía de paisajes en los que se aprecia su amor por el mar, por el Mediterráneo que baña Xàbia, su tierra de adopción.

Oscar Bento 1

Si volvemos la mirada a su evolución pictórica y a través de su búsqueda personal, de su prisma de artista, podemos ver su dominio de la luz, el color y la atmósfera, su interés por los paisajes y costumbres de los lugares por los que Óscar ha vivido y viajado. Lejanos y diferentes, nos acercan a sus vivencias y sensaciones, a sus sabores y colores; en definitiva, a todos los matices que conforman su mundo creativo y que desembocan en esta serie actual dedicada al chocolate -y que da nombre a esta exposición-, esa riquísima mezcla que nace del árbol del cacao, de origen milenario. Semillas de cacao, manteca de cacao y azúcar, junto con otros ingredientes, permiten deliciosas mezclas, sabores, texturas… y algo así sucede en esta serie pictórica en la que líneas y colores, densidades y composiciones nos trasladan desde la percepción visual a la sensorial.

Oscar Bento 3

Óscar Bento trabaja en esta serie desde el 2011, en la que predominan los marrones, junto a otras gamas pictóricas, en mayor o menor intensidad, en las que a veces aparecen los dorados que recuerdan los envoltorios del chocolate. Son obras con volumen, con un grosor denso de materia, que el artista compone minuciosamente, línea a línea, con rigor, predominando la recta en el equilibrio visual. La aplicación de la materia, de los acrílicos, junto al formato grande, cuadrado, en el que trabaja, contribuye a que el resultado sea sorprendente y que, junto a sus composiciones horizontales o verticales, en las que la dirección y el grosor de la línea y la sombra que proyectan, aportan profundidad, riqueza y fuerza expresiva a la obra de Óscar Bento.

Pilar Tébar
Oscar Bento Invitación

 

Alicante y las Bellas Artes del XIX

El Consulado del Mar, una Escuela de Bellas Artes en el Alicante del siglo XIX
Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Del 16 de diciembre al 16 de febrero de 2015

 

El Canelobre número 64 está dedicado a las Bellas Artes en Alicante durante el siglo XIX. Un largo período temporal que, estilísticamente, arranca a finales del XVIII y se alarga hasta las primeras décadas del XX. Neoclasicismo, Romanticismo y Modernismo son algunos de los estilos que se incluyen en esta centuria. Coordinado por los historiadores del arte Víctor M. López Arenas y Pilar Tébar.

Compuesto por treinta y dos artículos de investigación, distribuidos por las quinientas dieciséis páginas y más de seiscientas imágenes que aportan nuevas visiones e interesantes datos a la pintura, escultura, arquitectura, urbanismo, paisaje, costumbres y fotografía del arte y los artistas alicantinos del siglo XIX. Se ha querido dar prioridad a nuevos estudios y revisiones historiográficas ya que, no se pretende realizar una enciclopedia del arte alicantino del siglo XIX, sino destacar la riqueza y variedad de la temática abordada: dibujos, restauración, objetos de la vida cotidiana, casinos, teatros, estaciones ferroviarias, jardines, casas de campo, cementerios o fotografías son solo una muestra.

Cubierta del libro

Cubierta de «Canelobre» nº 64

En este número tienen cabida, tanto aquellos estudiosos que llevan varias décadas trabajando este período, como toda una nueva generación de investigadores que, brillantemente, abren novedosas vías de trabajo. El resultado es un canelobre brillante que, sin duda, se convertirá en referente y punto de partidas para estudios posteriores.

Con motivo de la presentación de este nuevo volumen, se ha organizado la exposición El Consulado del Mar, una Escuela de Bellas Artes en el Alicante del siglo XIX y que podrá visitarse hasta el 16 de febrero de 2015.

Cartel de la exposición

Cartel de la exposición

 

Juan Sánchez, Premio Mardel 2014

II Premio de pintura Mardel
Inauguración de exposición y resolución de premiados
Centro Municipal de las Artes de Alicante

El 4 de diciembre, Mardel presentó la exposición de los artistas galardonados del II Certamen de Pintura. La exposición recoge obra del primer premio, Juan Sánchez, así como de los autores galardonados con accésit: Javier Palacios, Keke Vilabelda, Ignacio Estudillo e Iker Lemos. La resolución premiada fue decidida por un jurado formado por Pilar Tébar, Ángel Masip, José Luis Martínez Meseguer, Luisa Pastor y José Luis Pérez Pont.

Cuadro plegable, de Juan Sánche (primer premio); Imagen cortesía de la organización.

Cuadro plegable, de Juan Sánche (primer premio); Imagen cortesía de Mardel.

Con este certamen, Mardel pretende dar la oportunidad a jóvenes intérpretes y creadores de mostrar su arte, y acceder a una ayuda económica a través de premios concedidos desde un jurado cualificado e independiente, ya sea en metálico, becas de formación o facilitando la difusión y conocimiento de su obra a través de exposiciones colectivas, audiciones musicales o lectura de poesía y narrativa corta.

Ente, de Javier Palacios (accésit); Imagen cortesía de la organización.

Ente, de Javier Palacios (accésit); Imagen cortesía de Mardel.

Panóptico acid house, de Keke Vilabelda (accésit); imagen cortesía de Mardel.

Panóptico acid house, de Keke Vilabelda (accésit); imagen cortesía de Mardel.

La música, la literatura y las artes plásticas, especialmente la pintura, están representadas en el proyecto mardel, que como fin último pretende hacer de la expresión artística una forma de comunicación y divertimento. Sería interesante asomarse a otras culturas, todas ellas con un estigma común: la capacidad humana de comprensión y respeto mutuo a través de los símbolos-lenguaje-formas-sonidos que conforman el conocimiento como medio de bienestar.

Construcción nómada, de Iker Lemos (accésit); Imagen cortesía de la organización.

Construcción nómada, de Iker Lemos (accésit); Imagen cortesía de Mardel.

Naturaleza: dos esculturas, de Ignacio Estudillo (accésit); Imagen cortesía de la organización.

Naturaleza: dos esculturas, de Ignacio Estudillo (accésit); Imagen cortesía de Mardel.