Música, comportamiento individual y colectivo

«La música debe hacer saltar fuego en el corazón del hombre, y lágrimas en los ojos de la mujer». Es la famosa frase del gran Ludwig van Beethoven. Si una obra no logra hacer que el alma se estremezca, no es buena. No habrá logrado su objetivo. Si una obra no consigue que sintamos aquello que pretende expresarnos, aquello que, a menudo, no hay palabras para describir y ella consigue, no es buena, es una mera consecución de sonidos colocados en un papel de manera arbitraria.

Si bien estas afirmaciones pueden ser discutidas, nos preguntamos, si la música penetra en nosotros y consigue que seamos poseídos por ella, ¿cuáles son sus consecuencias? ¿Qué hay tras ese estado de éxtasis? Tal como viene, ¿se va? ¿O más bien cambia nuestra percepción de la realidad? ¿Pueden los sentimientos que la música representa cambiar nuestro estado de ánimo, pensamiento, o nuestras obras?

Recientemente, y no tan recientemente, se ha abierto de nuevo el debate. ¿Realmente, el tipo de música que escuchemos tiene algún poder sobre nosotros? Muchos hemos escuchado en distintos medios argumentos que asocian un acto de cualquier tipo con la música. Actos que llegan a ser trágicos y objetivo de claro reproche. El ejemplo más claro es cuando se produce un asesinato y el sujeto en cuestión resulta que escucha rap, heavy metal, o algún estilo musical similar. Nuestra área de estudio es la música, pero bien sabemos que este tipo de argumentos se pueden extrapolar muy fácilmente a otros elementos de la sociedad en la que vivimos.

Slipknot Live at Download Festival in 2015.

Slipknot Live at Download Festival in 2015. Imagen cortesía de itsnotenough.mx

Así pues, trataremos con nuestra primera pregunta. ¿La música ejerce influencia sobre nosotros? Sí. Desde luego que sí, a veces una canción alegre puede hacer que se enfrente el inicio del día con una mayor positividad. O que, por el contrario, una triste nos ayude a desahogarnos en un momento dado. De hecho, es tanta la influencia que la música puede ejercer sobre nosotros que el cine la utiliza exactamente para eso. Potencia la carga sentimental de una escena, llegando a tener el mismo o mayor protagonismo que ésta.

Ahora bien. ¿Es tal la influencia que genera la música sobre nosotros que puede motivarnos a hacer algo malvado? ¿Puede la música quebrar nuestra personalidad? No. La música, como hemos comentado, influye, pero no cambia. El individuo es quien es independientemente del tipo de música que este escuche, por mucho que la sociedad se empeñe en que no sea así. Porque vivimos en una sociedad en la que si alguien escucha reggaeton es machista, si alguien escucha rap pertenece a alguna banda callejera, y si escucha heavy metal la higiene no es su fuerte y su personalidad es irascible. No vamos a negar que en algunos casos estos clichés coincidan, pero no deja de ser mera casualidad. Si alguien escucha reggaetón y es machista, no es porque escuche reggaetón, es porque es machista, y esto se repite con los demás ejemplos que hemos planteado.

El individuo siempre tiene la última palabra. Aunque la música le haga sentirse de una manera determinada, si él tiene juicio propio, sabrá actuar en relación a éste. Es decir, una persona en su sano juicio no va a convertirse en asesino por mucho Slipknot que escuche, lo escucha porque le gusta, porque «salta fuego en su corazón». La música, de carácter agresivo, suele realizar una función de medio. La agresividad sale del cuerpo usando la música como canalizador. Es una especie de purga. De hecho, sus usuarios así lo describen. Todo depende del individuo. Si sabe diferenciar lo correcto de lo que no, sabrá actuar en consecuencia. No va a matar a su pareja por haber escuchado «A Little Piece of Heaven» (Avenged Sevenfold), sino porque es un asesino.

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Slipknot en concierto. Imagen cortesía de itsnotenough.mx

En el caso del colectivo, hemos de decir que interviene un gran factor. La globalización, a la que se le suma la música comercial. Los individuos que no tienen una personalidad propia o lo suficientemente fuerte tienden a seguir al resto del colectivo. De hecho, muchas veces adoptan formas de vestir, complementos, e ideas que propugnan algunos cantantes o grupos musicales. Estas ideas, por norma general no son malas. Pero sí que es cierto que aquellas personas que no tienen las ideas claras tienden a caer en ellas o tomarlas como algo más allá de lo que son, aunque algunas sean muy acertadas. Nos referimos, sobre todo a los jóvenes que, en ocasiones, al crecer, se avergüenzan de como vestían años atrás. Aunque visto así, se ven influenciados por la sociedad del mismo modo, puesto que ésta les muestra «lo correcto», sobre todo de cara al mundo laboral, al igual que a los jóvenes les muestra «lo que mola», de cara a sus amigos.

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Secreto «El Famoso Biberón» en el videoclip de su canción «Mi cumpleaños». Imagen cortesía de www.hlsradio.com

Así pues, la música es una de las cosas que más influyen en el ser humano desde que somos lo que somos. Pero no por ello estamos sometidos a ella. Nosotros tenemos siempre la última palabra, el poder de decidir. Además de que la música en sí misma, sea del tipo que sea, invita al placer, no al dolor. De hecho, como dijo Tchaikovski: «En realidad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco».

Fotografía de la primera escena de la película «Apocalypse Now» (Francis Ford Coppola, 1979). Cortesía de www.cinemaarchives.com

Fotografía de la primera escena de la película «Apocalypse Now» (Francis Ford Coppola, 1979). Cortesía de www.cinemaarchives.com

Baltasar Camps Estellés

200 rostros frente al espejo de Valencia

Qui És Qui, de Eva Máñez y Vicent Molins
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Inauguración: jueves 19 de noviembre, a las 19.30h

Una ciudad expuesta ante la propia ciudad. Qui És Qui, el proyecto fotográfico de Eva Máñez y Vicent Molins nacido al calor online, toma esta vez formato físico. Para ello el próximo día 19 de noviembre a las 19.30 exponen 200 fotografías, 200 rostros de la Valencia del momento, en una celebración abierta que reunirá en La Rambleta a aquellos que protagonizan las imágenes, junto a pequeñas intervenciones musicales.

Imagen de la exposición Qui  És Qui. Cortesía de Espai Rambleta.

Imagen de la exposición Qui És Qui. Cortesía de Espai Rambleta.

Planteada como una fiesta, la muestra sintetizará un año de trabajo en el que se ha rastreado a personajes sobresalientes, algunos conocidos, otros muchos anónimos, de la urbe. “Una manera de poner a Valencia frente a su espejo”, según los autores de la propuesta, quienes además de capturar visualmente a sus fotografiados les tomaron una declaración con la que “definir la personalidad de cada uno de ellos y a la vez de todos nosotros”. Cada imagen va acompañada de un nombre sin apellido y la localización donde se tomó.

Qui És Qui. Espai Rambleta. Fotografía de Eva Máñez.

Qui És Qui. Espai Rambleta. Fotografía de Eva Máñez.

El viaje por Valencia ha comprendido gran parte de los barrios, “desde San Marcelino a la Malvarrosa pasando por Patraix o Ciutat Vella”, con el objetivo de tomar finalmente una imagen fija del momento y ser, aseguran, “una cápsula en el tiempo de nuestra ciudad”.

En la celebración también se presentará la nueva identidad gráfica del proyecto, obra del Premio Nacional de Diseño Daniel Nebot y que a través de siluetas describe la esencia callejera de Qui És Qui, jugando con el plano, la ubicación y el propio rostro de los personajes. Siluetas mirando a una ciudad… y viceversa.

Qui És Qui. Espai Rambleta. Fotografía de Eva Máñez.

Qui És Qui. Espai Rambleta. Fotografía de Eva Máñez.

Eclécticos en la galería Mr. Pink

Eclécticos, con Quique Marzal, Ismael Teira, Sandra Ferrer, Javier Pastor, Carmen Ortiz, Sara V. Molina, Natalia Domínguez y Javier Velasco
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 18 de diciembre de 2015

La galería Mr. Pink acoge la exposición Eclécticos, propuesta de muestra colectiva, que comparten Quique Marzal, Ismael Teira, Sandra Ferrer Gallego, Javier Pastor, Carmen Ortiz, Sara V. Molina, Natalia Domínguez y Javier Velasco. En ella se aúnan el carácter y personalidad de cada artista en una apuesta común, tratando diversos temas que se han trabajado en pareja, explotando así la conexión entre los artistas, que aporta una dimensión nueva y un mayor magnetismo en las piezas expuestas.

Este experimento expositivo pone de manifiesto la complicidad entre las parejas, creadas “ad hoc” para la muestra, con un nexo de unión, ya sea temático, estético o práctico, pero en todas ellas se aprecia el resultado del tránsito entre artistas, del transvase emocional y de la conexión entre las obras creadas.

La clave del experimento es que las parejas se entendieran, dinamizar eso que les une, con el fin de crear obras nuevas, puesto que el nexo no es la obra, sino el resultado de la unión. Cada pareja ha propuesto el hilo conductor por el que desarrollar su trabajo, llegando finalmente a crear piezas en común o contrapuestas, enfrentadas, de inspiración mutua, el producto de una reflexión, de un discurso, del entendimiento y la copula.

Tras la puerta, de Sandra Ferrer Gallego y Javier Pastor, plantea, como sugiere el título, lo que la puerta esconde, lo que no se ve, lo oculto a los ojos de la sociedad, la intimidad. Con esta línea temática, presentan dos registros diferentes de una misma dimensión, lo personal, lo íntimo, lo particular, un misterio que desconocemos, esto es lo que tengo, esto es lo que soy. Estas piezas comparten un espíritu intimista, aunque “lo que hay detrás de la puerta distorsiona mucho”.

Obra de Ismael Teira en la exposición Eclécticos. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Ismael Teira en la exposición Eclécticos. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Paisaje Ibérico, de Quique Marzal e Ismael Teira, es un trabajo en el que estos dos artistas  muestran dos elementos significativos y presentes en el paisaje español, las palmeras y el toro de Osborne. Estas dos piezas puestas en común, reflexionan sobre el paisaje, la sociedad actual, de su relación y del engaño visual que esto puede generar, es decir, lo que se ve no siempre representa la realidad.

Obra de Natalia Domínguez. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Natalia Domínguez. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Javier Velasco. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Javier Velasco. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Una silla es una silla; una silla es un poema; un poema es una silla, de Javier Velasco y Natalia Domínguez, aprovechan las rupturas, sinergías y cortocircuitos de la comunicación, jugando con los significados asociados a los objetos, evidentes o incorporados, apropiándose de los mismos para construir un nuevo código, que modifique y ponga en cuestión el significado de aquello a lo que nos enfrentamos.

Obra de Sara V. Molina. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Sara V. Molina. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Incipit, de  Sara V. Molina y Carmen Ortiz, plantean la utilización de la obra del otro artista como punto de partida para la creación de otra nueva, estableciendo un diálogo, un intercambio de miradas tamizadas por la edad, la identidad y la personalidad, una obra basada en una visión alternativa del otro, creando una interrelación, un par.

Incubarte ya tiene mecenas

Incubarte 7
Festival Internacional de Arte de Valencia
Del 18 al 21 de junio

Fermax será el principal patrocinador de Incubarte7, la séptima edición del Festival Internacional de Arte de Valencia, que se celebrará del 18 al 21 de junio en espacios tan significativos de la ciudad como el MuVIM, Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad, o el Jardín Botánico. Transcurridos los tres días propios de Festival, las exposiciones que componen el certamen permanecerán abiertas al público durante un mes más.

Obra de Hakon Roisland. Cortesía de Incubarte 7.

Obra de Hakon Roisland. Festival Incubarte 7.

Incubarte tiene un carácter público, gratuito y festivo, y es para continuar con la posibilidad de ofrecer el acceso libre al mejor arte internacional a todos los ciudadanos, que el equipo del festival busca la colaboración de actores involucrados en el mundo del arte, como lleva haciendo Fermax desde hace ya algunos años.

Incubarte, como festival urbano, aúna artes plásticas y visuales en el centro mismo de la ciudad de Valencia, localizando los mejores espacios expositivos, y llevando a ellos las obras más novedosas e interesantes del panorama internacional, a través de su convocatoria de artistas, abierta a todo el mundo, y que edición tras edición ha ido creciendo exponencialmente, tanto en cantidad de las obras presentadas como en la calidad de las mismas.

Obra de Lola Bonet i Palop. Festival Incubarte 7.

Obra de Lola Bonet i Palop. Festival Incubarte 7.

Fermax, mediante este apoyo a Incubarte, Festival Internacional de Arte, afianza su estrategia como mecenas del arte urbano para transmitir sus valores de empresa: creatividad, diseño, innovación y personalidad. En declaraciones de los responsables de la marca: “El diseño ha funcionado también como factor fundamental para la internacionalización, pues no sólo ha supuesto una estrategia diferenciadora, sino que la búsqueda de lenguajes transculturales, capaces de traspasar fronteras, ha promovido dentro de la empresa la excelencia en el diseño. Y es el camino que toma Incubarte, con la participación de artistas internacionales que facilitan el intercambio de tendencias estilísticas de los diferentes países del mundo”.

Obra de Roland Maas. Festival Incubarte 7.

Obra de Roland Maas. Festival Incubarte 7.

Javier Marisco, director del festival, ha indicado la especial relevancia de que una marca valenciana, de prestigio internacional, se convierta en la principal patrocinadora de Incubarte 7, ya que es “vital la involucración de mecenas locales, para la supervivencia y desarrollo del arte en Valencia.”

Obra de Fernando Ramos. Imagen cortesía de Incubarte 7.

Obra de Fernanda Ramos. Festival Incubarte 7.

El ‘éxito’ de Jacinto Salvadó

Jacinto Salvadó (1892-1983)
Galería Muro
C / Correjeria, 5. Valencia
Inauguración: jueves 26 de marzo
Hasta el 30 de abril, 2015

Lo poco que se conoce de la vida de Jacinto Salvadó es digna de una novela escrita por Alejandro Dumas. Una biografía que recorre dos guerras mundiales y una guerra civil, el fallecimiento traumático de un hijo, una grave enfermedad cuando tenía 10 años, largos viajes a pie por el norte de España,  problemas con la autoridad, residencia en diferentes países europeos, varios personajes de la vanguardia de principios de siglo, masonería, anarquismo, intrigas entre pintores famosos, un viaje fallido a Hollywood la meca del cine, profundo olvido oficial y merecida posterior recuperación histórica. Todos los ingredientes necesarios para dotar a Salvadó de una fuerte personalidad que cristaliza creativamente, porque todo lo que necesita un pintor  está en los libros, en el taller y en la calle, o sea, en la vida, y a Jacinto la suya le dio para mucho.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen cortesía de Galería Muro.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen cortesía de Galería Muro.

Diferente es la suerte crítica que nuestro protagonista ha tenido a lo largo del tiempo y, a pesar de ser muy valorado en algunos periodos, al llegar a la vejez se había convertido en un “transpapelado». Es solo muy al final de su vida cuando, gracias a la labor de galeristas como Juana Mordó y Basilio Muro, y de críticos como Juan Manuel Bonet,  comienza a fraguar el lugar que la historia reserva a este exitoso pintor español.

¿Y por qué digo exitoso si antes lo señalé como un olvidado? Porque desde mi punto de vista, una de las mayores cotas a las que puede aspirar un pintor es la de poder y querer pintar hasta el final. Sobreponerse a la incertidumbre, la moda, los contratiempos, el público, el mercado, los críticos, la vida, las responsabilidades cotidianas, las necesidades económicas, es mucho mas difícil de lo que puede parecer. La prueba fehaciente es que hay muchos artistas, grandes y pequeños, que dejaron de pintar.

Algunos por pereza, como Sebastian del Piombo (1485-1547), la mayoría porque abandonan antes de tiempo y otros porque delegaron completamente su taller en aprendices o ayudantes.  En cambio están los que como Picasso y Salvadó pintaron hasta el último suspiro. Si  traigo a colación al genio malagueño es por dos motivos, primero porque él es uno de los pocos a los que se les ha permitido cambiar de estilo sin pagar tributo por ello. Y puede que sea precisamente esto, el estilo, o mejor dicho la falta del mismo, de un estilo unitario, una de las causas que ha desubicado a Jacinto durante tanto tiempo en la historiografía oficial.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen obtenida de su web.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen obtenida de su web.

A muy pocos pintores se les deja campar a sus anchas por la pintura sin ser crucificado por ello -¡que le pregunten a Philip Guston (1913-1980)!-, porque como decía el actor Benicio del Toro en la película ‘Basquiat’ (Jualian Schnabel, 1996) para tener éxito tendrás que hacer siempre lo mismo. Y Jacinto Salvadó hizo siempre lo que le vino en gana; y segundo porque, para bien o para mal, Pablo Picasso ha sido uno de los personajes más influyentes en la figura de Salvadó. No ya en su persona o en su obra, sino en su nombre, en su recuerdo, en su lugar, en los libros.

Hasta su restauración como un nombre a tener en cuenta de la escuela de París española, Jacinto era más conocido por ser el modelo de un famoso arlequín pintado por Picasso y expuesto en El centro Pompidou de París, que por sus propios cuadros. Más nombrado por la anécdota que por el sudor vertido sobre sus obra. Porque esto es al fin y al cabo lo importante, o mejor dicho, estos, en plural, los cuadros, sus cuadros.

Y es que a pesar de que haya comenzado enumerando brevemente alguna de sus aventuras, un pintor no es por lo que vive o deja de vivir, por la cantidad de nombres conocidos que puede poner en la lista, por una biografía, sino por cómo es capaz de filtrar, transformar, y plasmar sus experiencias, sean estas del tipo que sean, en su pintura. Como técnica, idea y espíritu se objetualizan en la obra de arte. Por eso debemos respetar una obra que tan bien afronta el juicio del tiempo que es, sin duda, el último tribunal. Una pintura con aciertos y errores, con logros y fracasos, pero que desafía abiertamente a todos aquellos que quisieron desplazarlo de un lugar en nuestra memoria.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen extraída de su web.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen extraída de su web.

La mayoría de los críticos acierta en coincidir que su obra más lograda es aquella que realiza al llegar a la vejez, en la década de los 70. Bendita vejez para él. Una obra abstracta, acrílica -¡qué acorde para los tiempos!-, mineral pero también orgánica. Una obra que a muchos lleva a otra obra, a otros pintores, pero, como decía Balthus, “un pintor usa un pincel y otro también, ahí está la influencia».

Desde luego que Salvadó, como buen viajante y buen artista, siempre tuvo los ojos abiertos y decidió beberse sin tapujos todo lo que encontraba a su paso, destilando cuadros que siempre tenían algo de aquello y un poco de lo otro. Pero siempre dotando su trabajo con una entidad propia. Una personalidad que finalmente fragua mas allá de su madurez, en los años sabios, al final del camino, dejando para el recuerdo una serie pictórica que entra por derecho propio en esa cadena de conocimiento y experiencia que los seres humanos llaman cultura, y más concretamente en este caso, en la historia de la pintura.

La galería Muro le dedica a Jacinto Salvadó una exposición a partir del 26 de marzo, que coincide en el tiempo con otras dos en la Sala Dalmau de Barcelona (ya inaugurada el 3 de marzo, que se mantendrá hasta el 20 de abril) y en el Instituto Cervantes de París (del 8 de abril al 30 de mayo).

Obra de Jacinto Salvadó, extraída de su web.

Obra de Jacinto Salvadó. Imagen extraída de su web.

Pedro Paricio

Las fotos e historias de David Rota

Common Greatness: una foto y una historia
David Rota
Microteatre València
C / Cádiz, 59. Ruzafa (Valencia)
Del 4 al 29 de marzo, 2015

El proyecto que David Rota expondrá del 4 al 29 de marzo en Microteatre València se llama ‘Common Greatness: una foto y una historia’. Con él pretende, a través de la fotografía y acompañada de un pequeño texto, que la gente se presente por su historia, es decir, por lo que ha vivido.

Imagen de David Rota en la exposición Common Greatnes: una foto, una historia.

Imagen de David Rota en la exposición ‘Common Greatness: una foto y una historia, en Microteatre València. Cortesía del autor.

Como todo está en evolución, ‘Common Greatness’ también ha ido creciendo, ya que Rota empezó haciendo fotos únicamente sonriendo y escuchando la historia de viva voz para después transcribirla. Luego dejó de centrarse únicamente en la sonrisa para dar más juego con la fotografía, ya sea apoyándose en objetos que traían los participantes, o variando la expresión, el encuadre, la proporción, el tamaño de la imagen, o cualquier elemento que le ayudara a representar a la persona y lo que ha vivido.

Del mismo modo, la historia, que escuchaba, transcribía y daba forma, ha dado paso (gracias al consejo de uno de sus profesores, Mario Rabasco) al manuscrito del propio participante, en el que en un par de líneas resume, de su puño y letra, sus propias vivencias.

Imagen de David Rota en la exposición 'Common Greatness: una foto y una historia' en Microteatre València. Cortesía del autor.

Imagen de David Rota en la exposición ‘Common Greatness: una foto y una historia’ en Microteatre València. Cortesía del autor.

La intención del trabajo es variada pero destaca, por encima de todo, el mostrar la idiosincrasia, la psicología y/o la personalidad de cada uno a partir del retrato y de sus propias reflexiones.

Expresiones, objetos, muecas, guiños, encuadres o cualquiera de los elementos antes señalados, así como el tamaño de letra, los posibles acompañamientos a la escritura, la separación, la decoración, el nerviosismo, la repetición de palabras, o incluso faltas de ortografía, todo en conjunto forma la personalidad del retratado, al que se le pone imagen e historia.

Cada uno cuenta lo que quiere, pues esa peculiaridad es la que le hace ser la persona que es. Es la magia que envuelve y gira en torno a la persona en particular. Una foto y una historia, en resumen.

Imagen de David Rota en la exposición 'Common Greatness: una foto y una historia' en Microteatre València. Cortesía del autor.

Imagen de David Rota en la exposición ‘Common Greatness: una foto y una historia’ en Microteatre València. Cortesía del autor.

Fotografia de David Rota en la exposición 'Common Greatness: una foto y una historia' en Microteatre València. Cortesía del autor.

Fotografia de David Rota en la exposición ‘Common Greatness: una foto y una historia’ en Microteatre València. Cortesía del autor.

Fotografía de David Rota.

Fotografía de David Rota en la exposición ‘Common Greatness: una foto y una historia’ en Microteatre València. Cortesía del autor.

Tactelgraphics. Lost Boys

Tactelgraphics. Lost boys
Galería Mister Pink
C/ Guillem de Castro, 110, Valencia
Hasta el 15 de octubre de 2013

Paul Ricoeur compara las visiones de la vida buena a una nebulosa. Las nebulosas están llenas de estrellas, tan llenas que no seremos capaces de contarlas, y las incontables estrellas brillantes y parpadeantes cautivan y tientan. Entre ellas, las estrellas podrían mitigar suficientemente la oscuridad para permitir a los errantes trazar algún tipo de camino, pero ¿qué estrella debería guiar sus pasos? ¿Y en qué momento debería uno decidir si la selección de una determinada estrella como guía entre la multitud de estrellas ha sido una decisión acertada o desafortunada? ¿Cuándo  debería uno llegar a la conclusión de que el camino elegido no lleva a ninguna parte y que ha llegado el momento de abandonarlo?[1] En una de esas encrucijadas se encuentra nuestro sistema económico y político. Los brillos y destellos que se superponían a la realidad habían logrado generar una máscara que ocultaban la verdad tras cada resplandor. Tanta luz artificialmente generada, administrada a ráfagas estertóreas sobre la población, produjo un efecto más pernicioso que la propia oscuridad, causando una ceguera general.

Tactelgraphics. La piscine (suite) 1, 2010. Serie SOS (SOMEWHERE OVER SUMMER). Fotografía montada sobre forex, vinilo blanco de corte sobre metacrilato. 130 x 100 cm. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. La piscine (suite) 1, 2010. Serie SOS (SOMEWHERE OVER SUMMER). Fotografía montada sobre forex, vinilo blanco de corte sobre metacrilato. 130 x 100 cm. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics, integrado por Ismael Chappaz (Valencia, 1982) y Juanma Menero (Vila-real, 1982) presentan en la galería Mister Pink de Valencia su nuevo proyecto, titulado Lost boys (2013). Un trabajo que enlaza con Somewhere Over Summer (S.O.S.) (2012), iniciado con la serie La Piscine (2010), en el que se toma como escenario espacios residenciales y de ocio construidos en la época de la transición española, que muestran hoy un estado de decrepitud y abandono similar al de tantos ideales que se han visto mancillados en el proceso desarrollado en estas décadas democráticas. De las expectativas de desarrollo al desarrollismo, de la universalización de los derechos a la precarización generalizada, de la exaltación materialista de los grandes eventos a la amenaza de quiebra. Esa es, en cuatro palabras, la fisonomía de una sociedad que se dejó seducir por el fragor oportunista que prendió los estómagos de norte a sur y de este a oeste, sin hacer escala en otros órganos vitales que dictaran la oportunidad, o no, de tantos fuegos fatuos.

Tactelgraphics. Le Chemin, 2012. Serie SOS (SOMEWHERE OVER SUMMER). Fotografía montada sobre forex, vinilo blanco de corte sobre metacrilato. 130 x 100 cm. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Le Chemin, 2012. Serie SOS (SOMEWHERE OVER SUMMER). Fotografía montada sobre forex, vinilo blanco de corte sobre metacrilato. 130 x 100 cm. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Chappaz y Menero superponen a las imágenes formas geométricas realizadas en vinilo que actúan a modo de trama, de filtro que turbia la razón, para evidenciar la interferencia que tiene en la memoria y en las emociones nuestra percepción de los acontecimientos, así como en nuestra capacidad para procesar e interpretar la información encriptada que construye el relato social. Un relato del que nosotros, nuestras vidas, forman parte desde la autonomía de nuestras decisiones, a partir de la intensidad con la que deseemos que se produzcan cambios y nuestra capacidad para traducir esos deseos en potencialidades.

Tactelgraphics. Lost boys, 2013. Pieza única, fotografía sobre bastidor de madera, rótulo de neón y metacrilato. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Lost boys, 2013. Pieza única, fotografía sobre bastidor de madera, rótulo de neón y metacrilato. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Son numerosas las referencias cinematográficas y musicales que estimulan algunos de los proyectos de Tactelgraphics, que se definen como cinéfagos más que cinéfilos. En esta ocasión toman prestado el título de la película Lost boys (1987), dirigida por Joel Schumacher y traducido en España como Jóvenes ocultos, a partir del cual desarrollan un proyecto con varias series fotográficas. La pieza que da acceso a la exposición es una fotografía en blanco y negro que ha sido intervenida con un texto en neón superpuesto, en el que puede leerse Lost boys. Se trata de una imagen encontrada, datada en los años 1980, que reproduce un paisaje de camping próximo a Valencia, junto a un río, en el que se mezcla la sensación vintage como efecto del tiempo detenido y la superposición de capas como resultado de un sistema acumulativo.

Para la pieza We are phanthoms (2013), compuesta por una secuencia de fotografías polaroid, se ha elegido un espacio natural de cruising, en el que el personaje aplica la idea de disfraz –de ser otro- para escenificar un rol “fantasmal” con el que se evidencia la todavía persistente necesidad de ocultar la preferencia sexual. El uso de la máscara se hace más explícito en la serie Meshes of the afternoon (2013), título tomado de la película experimental dirigida y protagonizada por Maya Deren y Alexander Hammid en 1943. Para este trabajo realizan una serie de autorretratos en los que la identidad queda negada, para representar el momento de ocultación, en los que la complementariedad de los colores y su relación con títulos de canciones y grupos musicales juega el papel de definir las personalidades y reforzar la individualidad grupal del carácter.

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. The Chemical Brothers - Orange Wedge - 1999. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. The Chemical Brothers – Orange Wedge – 1999. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

El trabajo de vídeo Deconstructing lost boys (2013) reafirma el signo apropiacionista marcado en el proyecto. Ha sido compuesto a partir de fragmentos del film Lost boys –esa versión hardcore de Peter Pan– en los que no existe presencia humana, convirtiéndose en una sucesión de ambientes, elementos y encuadres en movimiento sobre la que se extiende en loop el resultado sonoro de la pieza principal de la película tras eliminar la intervención vocal de la misma. Podría decirse que se ha procedido a un proceso de higienización que conlleva la inevitable extinción de todo signo de vida, enlazando con los ambientes siniestros mostrados en Somewhere Over Summer (S.O.S.).

El uso de la superposición de capas en la construcción de la imagen, es empleado por los autores como referencia a las máscaras y los parches con los que los individuos ocultan aspectos personales socialmente problematizados. Si en Somewhere Over Summer (S.O.S.) centran su atención en el entorno y en el espacio como escenografía simbólica, en Lost boys abordan la representación del sujeto, de un modo autorreferencial, en el desarrollo de la identidad sexual desde la infancia y la adolescencia. Los condicionantes de un entorno hostil a las diferencias y con los diferentes han generado y genera elevados niveles de presión personal. La necesidad de pasar desapercibido es observada como una herramienta de superviviencia por algunos individuos en esos momentos incipientes, a la vez que supone una actitud de negación de la propia identidad. El asunto de la infancia es tratado aquí desde el territorio de la no-felicidad, rompiendo el estereotipo algodonado de un tiempo vital sin aristas, pues la realidad de los diferentes es dura en los primeros años de vida, un tiempo en el que la crueldad azota con dureza a quienes exceden los márgenes de lo estereotipado, aún hoy.

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. The Soft Pink Truth - Soft Pink Missy - 2001. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. The Soft Pink Truth – Soft Pink Missy – 2001. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. Aphex Twin - Yellow Calx - 1996. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

Tactelgraphics. Serie MESHES OF THE AFTERNOON, 2013. Aphex Twin – Yellow Calx – 1996. 50 x 70 cm. Fotografía montada sobre forex, serie de 3. Imagen cortesía Galería Mister Pink

José Luis Pérez Pont


[1] Bauman, Zygmunt. El arte de la vida. De la vida como obra de arte. Paidós, Barcelona, 2009.