El Festival Antonio Ferrandis homenajea a Emma Suárez

Festival Internacional de Cine Antonio Ferrandis
Paterna (Valencia)
Del 16 al 22 de octubre de 2017

La Comunitat Valenciana lleva unos años de auténtica suerte, porque parece que el séptimo arte ha regresado por todo lo alto. No solo porque los Preestrenos del Festival Antonio Ferrandis de Kinépolis nos hayan acercado a directores de la talla de Álex de la Iglesia o Miguel Angel Vivas, sino porque han logrado involucrar a cientos de personas en sus preestrenos y, con ello, consolidar la propuesta y preparar al público para la semana grande del festival en Paterna.

En este año se cumple la segunda edición. El festival nace con la intención, como ya ha manifestado en sus preestrenos, de ser la puerta de entrada al cine de mucha gente y, en esta edición, también para los jóvenes cineastas. Esos jóvenes, o no tanto, que comienzan sus carreras en las filas del cortometraje. Que desean contar historias para por el camino aprender a contarlas mejor.

Público en el Festival de Cine Antonio Ferrandis. Foto: Javier Caro

Público en el Festival de Cine Antonio Ferrandis. Foto: Javier Caro

Además de ese pequeño gran impulso del que se hace valedor el festival, también quiere homenajear a nuestros actores y directores. Los trabajadores del cine que nos hacen evocar sueños y vidas alejadas. Esos mismos que nos cuentan historias y nos encienden el alma. Este año era el año de Emma Suárez y el festival, con ese buen ojo que le viene precediendo, decidió entregarle un premio, sumándose a la larga lista que ya la viste. Emma llegó con toda la ilusión de una niña, ya que apenas unas horas después de Paterna le daban un premio honorífico en Valladolid.

Cuando se acercó a nosotros, con una sonrisa auténtica y con el cansancio en el rostro, nos pidió con amabilidad que nos marcháramos fuera del Auditorio Antonio Ferrandis, que precisaba fumar. Los tres periodistas que nos encontrábamos allí accedimos y nos sentamos junto a ella. Llegaba hasta València con un pequeño esguince en el pie derecho, pero no había querido ponerse una venda para no perder glamour, aunque dudo que lo hiciera. Entonces le recordé la anécdota del traje de Victoria Abril en Cannes en 1997, pero ella no lo recordaba; quien tiene glamour, tiene glamour, le dije.

Fotograma de 'Baraka'. Festival Internacional de Cine Antonio Ferrandis.

Fotograma de ‘Baraka’. Festival Internacional de Cine Antonio Ferrandis.

Muy cortés, con el cigarrillo en la boca y los canapés sirviéndose en el hall, comenzamos a charlar del festival, el motivo por el que se encontraba allí.  “Fue una sorpresa -comentó Emma entre caladas–, primero porque, la verdad, no tenía yo noticia de este festival, que celebra su segunda edición, y a mí me parece magnífico que se hagan festivales por el mundo, es una forma de promover nuestra cultura. Además, es un festival que apoya los cortos, así alientas a la gente a que tengan sus primeras experiencias con el cine”, concluyó sentada en una silla tocándose la pierna.

El premio se llama Antonio Ferrandis, como el paternero más universal, y seguro que cualquiera que reciba el premio sentirá una gran emoción. “Que me den el premio Antonio Ferrandis me gusta mucho, porque Antonio era un gran actor, un gran profesional. Alguna vez coincidí con él y me pareció un hombre muy cariñoso”. Cuando cesamos con las preguntas y después de lograr algún canapé suelto, comenzó la gala.

Fotograma de Best Friends Forever. Festival Internacional de Cine Antonio Ferrandis.

Fotograma de Best Friends Forever. Festival Internacional de Cine Antonio Ferrandis.

Una gala serena y llena de emociones. Por un lado estaba el público, la parte esencial de todo esto, y, por la otra, los nominados. Al escenario subieron los ganadores con los nervios a flor de piel. Emma Suárez fue la última en aparecer entre aplausos. El premio Antonio Ferrandis se sumaba a ese listado de tres Goyas, dos fotogramas de plata, un premio de la Unión de Actores, dos medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos, dos Forqué, un Gaudí y una Espiga de Oro, más la de Honor que le iban a entregar en unos días. Para despedirnos nos quedamos con ‘La próxima Piel’ (Isaki Lacuesta, 2016). Sin duda, un gran festival para un gran gran lugar.

Premiados:
Sección Ficción Española: ‘Baraka’ (Néstor Ruiz)
Sección Jóvenes realizadores: ‘Best Friends Forever’ (Marta López)

Emma Suárez en el Festival Internacional de Cine Antonio Ferrandis. Foto: Javier Caro.

Emma Suárez en el Festival Internacional de Cine Antonio Ferrandis. Foto: Javier Caro.

Javier Caro

“Los adolescentes son los últimos mutantes”

‘Verónica’, de Paco Plaza
Festival Antonio Ferrandis de Paterna
Cines Kinépolis de Valencia
Agosto de 2017

La primera vez que vi a Paco Plaza en persona estaba comiéndose unos churros en Fallas, era el 2015, y le sorprendió que me acercará a darle la mano. Nos hicimos una foto juntos y le di las gracias por ‘REC’. Ahora estaba delante mío, sentado en un sofá esperando mis preguntas, por descontado no le comenté nada que nuestro primer y mísero encuentro. Llegaba a Valencia con una película, ‘Verónica’, que en clave de terror recorre el miedo de una joven en la adolescencia.

Para este filme Plaza coge un caso real, el caso Vallecas, para componer un nuevo puzzle lleno de matices, terrores y estética noventera. La historia del caso Vallecas ha hecho correr ríos de tinta y ha llenado horas en las tertulias de los amantes de lo paranormal. Ha sido, pues, el perfecto cuento patrio de posesión, nuestra pequeña Linda Blair cañí.

Fotograma de 'Verónica', de Paco Plaza.

Fotograma de ‘Verónica’, de Paco Plaza.

Paco Plaza y Enrique López Lavigne son dos almas inteligentes, saben que hoy en día necesitamos un buen anzuelo, y ¿cuál mejor que el caso de posesión más conocido de España? Aun así, ambos han huido de caer en una biografía detallada del suceso. “Lavigne me propuso la idea de trabajar en el famoso Caso Vallecas, cuya diferencia con los demás casos es que existe un atestado policial en el que un inspector afirma haber sido testigo de primera mano de fenómenos paranormales, y esto hace que sea absolutamente único y paradigmático en la historia de lo paranormal en España. Este enganche era lo que nos servía para empezar a fabular una historia, que era realmente lo que quería explicar sobre el tránsito de la infancia a la adolescencia, porque los adolescentes son los últimos mutantes”, explica el director.

“Hay un momento en tu vida en el que te empiezan a salir pelos por sitios extraños, empiezas a hablar con una voz que no es la tuya, tu cuerpo empieza a expulsar líquidos, empiezas a sentir cosas que son desconocidas. Y en el caso de una chica como Verónica, se agrava con el hecho de que el mundo a su alrededor no la mira de la misma manera (…) especialmente cuando pasan el trauma de la menstruación donde te dicen: mira, ya eres una mujer, y es como, sin saber exactamente qué significa eso, la pubertad te arranca de cuajo de la infancia. Estás expulsado del paraíso”, añade.

La película narra la historia de una joven, Verónica, que juega a la Quija con sus amigas en el colegio en un fatídico día de eclipse; aquello no debería pasar de una simple chiquillada, pero a partir de ahí se suceden episodios extraños en su casa. Con esta premisa, podríamos pensar en cualquier filme barato de sobremesa, una película más en la cartera de los yanquis que nos lo cuelan con sus caserones, su sheriff de poca monta o sus efectos apabullantes.

Fotograma de 'Verónica', de Paco Plaza.

Fotograma de ‘Verónica’, de Paco Plaza.

Pero ‘Verónica’ no es una baratija gringa, es una película rodada en España y eso se nota en todo. Es la España preolímpica y que se asomaba al mundo, es una España muy fielmente reflejada, incluso tiene banda sonora de Héroes del Silencio, un referente generacional que con una simple canción te coloca en el año justo, bandanas y chalecos incluidos.

“En el año 91, era lo único que se oía. Fue una explosión. Luego aparecen por mi amistad con Enrique Bunbury y por mi admiración por Héroes, que para mií es el primer grupo, y quizás el último, en aunar un sonido muy internacional con una manera de explicar y cantar profundamente autóctona”. Es cierto que las letras de Héroes, con sus intrigas y enigmas, casaban de maravilla con la historia; por fin una banda utilizaba ese lenguaje. “Me inspira mucho Bunbury y para esta película Héroes es una inspiración, en intentar hacer algo que no pierde las raíces en ningún momento (…) Héroes comparte con Becquer ciertas tradición romántica española, que a día de hoy llamaríamos Emo. Un gusto por el gótico, por lo siniestro, por lo oscuro, pero desde una aproximación un poco pop que me parecía perfecto”.

Fotograma de 'Verónica', de Paco Plaza.

Fotograma de ‘Verónica’, de Paco Plaza.

La historia real, como cualquiera que se ha contado mil veces, se va transformando. La gente, testigos o no, va dándole, tal vez sin querer, otra forma y otro tono. Paco Plaza se basó más en el expediente policial que en las habladurías. “Nos documentamos, leímos y escuchamos; todos los protagonistas del suceso han tenido horas de radio y televisión. Estuvimos mucho tiempo escuchando lo que decían. Nuestra decisión final fue ceñirnos al expediente policial, y a partir de ahí elaborar una ficción. No tuvimos especial contacto con ninguno de los implicados”, sentencia Plaza.

A parte de Héroes, la música de la película está muy presente y es casi un personaje más, no podemos obviarla en ningún momento. Bebe de los amenazantes sintetizadores del Giallo de los ochenta y se sumerge en bases muy actuales como la banda sonora (impecable) de ‘It Follows’ (David Robert Mitchell, 2014). Paco se extraña cuando le menciono a Fulci, pero no iba del todo desencaminado. “Para preparar la película vi mucho Mario Bava, que es uno de mis directores favoritos de esa etapa; hay una influencia Giallo muy clara en la película. La música recuerda a la que hacía Goblin para las películas de Argento, quería que la película tuviera ese sabor porque nos dimos cuenta documentándonos de que en lo que nuestra cabeza son los noventa, estéticamente son los setenta”.

“Cuando ves fotos de tu familia del año 90 o 91 -continúa Plaza- de repente no te cuadra, porque para ti el 91 es Kurt Cobain, es el año que se hizo ‘Reservoir Dogs’ (Quentin Tarantino, 1992), y te parece que fue antes de ayer, pero ha pasado una eternidad, es que lo ves y no te puedes creer las hombreras (…) incluso los vehículos no habían cambiado tanto: los de los años noventa eran muy similares a los de los años setenta, eran más rectangulares”.

Paco Plaza (izda), entrevistado por Javier Caro.

Paco Plaza (izda), entrevistado por Javier Caro.

Pero no es solo eso. La película también es un viaje sin red ni casco, a la década de Curro y Cobi, era como volver a aquellos años, como si mi prima, que era y es fan de Héroes, y que se compraba la Super Pop, y en aquella época tendría la edad de Verónica, estuviera ahí. Yo apenas tenía nueve años, pero recuerdo muchas cosas: la casa de la poseída es una oda a aquél momento sin tuiter ni móviles.

“Fue una labor muy amorosa del equipo de arte -comenta Paco rememorando aquellos maravillosos años-; el despertador de la gallina es el que tenía mi hermana, el walkman, los walkie talkies son exactamente los que tenía el director de arte cuando era pequeño. Pedimos a todo el equipo que nos dieran fotos de esos años; íbamos detectando la vajilla duralex (…) trabajamos con muchos meses de antelación con el director de arte, Juan Alvariño, y se pudo hacer esa labor, la Popular 1 con la portada de Héroes del Silencio”.

El filme es un continuo homenaje a nuestra cultura popular y en esa ensalada no podían faltar los niños, que bordan sus papeles con una verosimilitud desbordante, siendo una película de terror y, por fin, no es un clásico americano o de la Hammer, sino un clásico, y ¡vaya clásico!, del cine español, como ‘Quién puede matar a un niño’ (1976) del inefable Chicho Ibáñez Serrador.

Fotograma de 'Verónica', de Paco Plaza.

Fotograma de ‘Verónica’, de Paco Plaza.

Mención aparte merece la actriz Sandra Escacena, que debuta en este filme y que demuestra una solvencia increíble, haciendo que nos sintamos dentro de su vida, en este retrato costumbrista, cuidando de sus hermanos, ayudándoles con los deberes o bañándolos mientras su madre, una contenida Ana Torrent, tiene que trabajar horas y horas en un bar.

“El reto fue encontrarla -dice Plaza orgulloso de su descubrimiento-. Vimos 800 niñas pero en cuanto la vimos a ella estábamos muy seguros de haber acertado, porque tiene una madurez, una inteligencia, una sensibilidad, que transmite con la mirada; la cámara la adora. Pudimos trabajar con ella y con los otros niños esa complicidad”.

Verónica te hará sufrir y te pondrá en guardia. Quizás estemos ante la película de terror del año, y no digo española, digo de terror. Y, como siempre, hay que darles las gracias al Festival Antonio Ferrandis de Paterna porque sigan trayendo el cine a València. ¡Gracias Pau y Eva!

Javier Caro

El jodido Bar de De la Iglesia

El Bar, de Álex de la Iglesia
Preestrenos del Festival de Cinema Antonio Ferrandis
Cines Kinépolis Heron City
Avenida Tomás y Valiente s/n. Paterna (València)
20 de marzo de 2017

El 20 de marzo, después de la resaca fallera y a punto de jugarse la semifinal de la Eurocup el Valencia Basket, algo más importante estaba a punto de suceder en nuestras tierras. Algo que nos dejaría trastocados: Alex de la Iglesia pisaba suelo valenciano con su mejor película en años ‘El Bar’. Su llegada no fue fruto del azar, sino más bien de Los Preestrenos del Festival de Cinema Antonio Ferrandis de Paterna. Este será uno de los muchos que se realizarán antes de la segunda edición del certamen, algo que logra mantener al público más atento a las noticias del festival y que abre el apetito por la segunda edición.

A la entrada del preestreno ya se podía oler que aquello era algo grande, con ello no quiero decir que el resto de preestrenos que hemos presenciado no lo fueran, pero no siempre se tiene delante una película que ha estado en la Sección Oficial del Festival de Berlín, eso sí, fuera de competición, y que también había levantado muchas expectativas, ya que el film se pudo ver en la inauguración del Festival de Málaga.

Álex de la Iglesia durante la presentación de su película en los Cines Kinépolis. Fotografía: Javier Caro.

Álex de la Iglesia durante la presentación de su película en los Cines Kinépolis. Fotografía: Javier Caro.

La decimocuarta película de Álex de la Iglesia es un film que narra la descarnada realidad de la miseria humana, de la necesidad de supervivencia que nos hace ser hienas audaces y peligrosas. Todo comienza en un céntrico bar de Madrid, donde la gente entra y sale, donde se sirven cafés y tostas. Un hombre sale del bar despidiéndose y en la puerta es abatido en la cabeza por un francotirador. Cae fulminado. Ha muerto.

Nadie sabe nada y nadie se atreve a salir. Un barrendero que está también en el bar comprueba desde la puerta que el cuerpo todavía convulsiona y decide salir a intentar salvarlo pero también es asesinado. En cuestión de minutos los cuerpos ya no están en la acera. Alguien se los ha llevado y de paso ha lavado la sangre que se ha desparramado. No hay rastro de nadie en la calle.

Dentro del bar la gente comienza a sospechar unos de otros, ¿acaso buscan a un asesino, es un complot por algo, una broma pesada…? Si hay un actor que sobresale por encima de los demás, porque su papel es sublime, ese es Jaime Ordoñez haciendo de indigente, interpretando a un hombre que lidia constantemente con la selva urbana y con el miedo a morir.

Fotograma de 'El bar', de Álex de la Iglesia.

Fotograma de ‘El bar’, de Álex de la Iglesia.

Cada personaje representa una parte de la sociedad, los hay más tontorrones como Secun de la Rosa o más avispados como Mario Casas. Los ocho personajes que quedan recluidos en el interior del rancio bar son estereotipos de una España absurda y destartalada. La pija, el gafapasta, la ludópata, el mendigo, el vendedor anclado en el pasado, el policía que ha perdido a su familia por su profesión. El bar, el lugar físico, ayuda a meternos más en la situación: personajes demenciales y ricos en matices en un espacio angosto, mirándose de reojo unos a otros y sabiendo que su destino pende de un hilo.

La mezquindad se da la mano con el humor, y la suciedad acaba atrapando a los que están en el sótano del edifico de ‘La Comunidad’. Con la ruindad de Nino y Bruno en ‘Muertos de Risa’ los personajes van extrayendo sus verdaderos yoes, ávidos de sobrevivir y de prevalecer sobre el resto. Un lugar frío donde las ratas campan a sus anchas, mezcladas con humanos en situación límite, con personas que juegan no solo con lo físico sino también con lo psicológico.

De la Iglesia retorna al bar, a ese lugar sagrado donde comenzó todo para él gracias a ‘Mirindas Asesinas’, un espacio en blanco y negro que ahora se torna en color, pero que desprende ese mismo mal olor a rancio, oscuro y grasiento. No hay personajes buenos en este cuento sobre la miseria, por tanto, tampoco hay malos, solo los hay más listos y más tontos. Y, en medio de todo, un gobierno que apesta y engaña, al que no le importan demasiado las vidas que hay dentro de ese bar.

El evento en todo momento tuvo ese aroma a gran preestreno, algo que Valencia debe seguir implementando.

Fotograma de 'El Bar'.

Fotograma de ‘El Bar’, de Álex de la Iglesia.

Javier Caro

Festival de música para colegios e institutos

MusicAula School Festival

El único festival de música destinado a potenciar el valor de la música en los colegios e institutos celebra su octava edición.  Ya están abiertas las inscripciones hasta el 10 de abril. MusicAula School Festival continua así con el compromiso contraído hace ya siete años con todos los estudiantes y colegios de nuestro país: ofrecer a los jóvenes amantes de la música un Festival único en el que compartir sus inquietudes con los demás, vivir una experiencia única, desarrollar su talento y, quién sabe, dar el salto a una carrera musical profesional.

Dirigido a jóvenes grupos de música formados por estudiantes a la vez que a sus centros escolares, que los respaldan en el certamen, MusicAula busca potenciar la cultura y música en directo desde las aulas, contribuyendo a estrechar el vínculo de compromiso y complicidad de colegios e institutos con sus alumnos y potenciando la diversión sin alcohol entre menores, Objetivo 0’0.

Un Festival especializado y dirigido a un público adolescente y juvenil en el que se fomenta la diversión saludable sin consumo de alcohol para los menores y bajo el lema de Objetivo 0’0,  “Menos botellón y más música”.

MusicAula School Festival.

MusicAula School Festival.

Pero MusicAula es, sobre todo, un concurso, un festival de música para bandas/solistas adolescentes y juveniles que tendrá como protagonistas a 25 grupos semifinalistas de representantes de 25 colegios/institutos de todo el país, que actuarán en cinco localidades sede de semifinales (divididas por áreas geográficas) que se celebrarán en abril, mayo y junio, y donde un grupo de cada zona logrará llegar a la Gran Final de Madrid a finales de junio en un importante escenario.

Para concursar, todos los componentes del grupo deberán tener una edad comprendida entre los 13 y 25 años, siempre que al menos uno de ellos esté matriculado en un colegio o instituto del territorio nacional y cuente con el respaldo de dicho centro. Cada banda deberá crear su propia canción (letra y música) y presentarla a la organización de MusicAula antes del 10 de abril 2017 inscribiéndose gratuitamente a través de la web oficial www.musicaula.com.

Los jóvenes participantes tendrán la oportunidad de actuar con importantes artistas consagrados del panorama nacional y optar a numerosos y fabulosos premios, como la grabación de un single, un videoclip, conciertos promocionales, billetes para un minicrucero musical, material instrumental y muchos otros premios.

Para pasar a las siguientes fases, los participantes deberán conseguir la mayor cantidad de votos posibles por parte del público y la mayor puntuación del jurado, que estará constituido por un equipo de profesionales de la industria musical y la comunicación, así como por profesores de la prestigiosa escuela de música Berklee.

El Videoblog es una herramienta imprescindible para el concurso y un  instrumento valioso para el jurado, que lo analizará, además de la canción presentada al concurso. Deberán enviarlo los grupos/solitas semifinalistas antes del 30 de mayo.

MusicAula School Festival.

MusicAula School Festival.

El Videoblog es un vídeo autoproducido por los concursantes, donde ellos mismos decidirán cómo quieren presentarse a su público, mostrarles su colegio o instituto, su local de ensayo, las opiniones de sus colegas, familiares, profesores… sus fans… Ellos serán autores y autoproductores de sus propios reportajes, tendrán que hacer entrevistas, a ellos mismos, a sus profesores, grabarse en un ensayo, camelarse a sus profes o al gran director para sacarle unas palabras… En definitiva, un video promocional que deberá llevar como sintonía de fondo la canción presentada a concurso.

Con el Videoblog, el concurso pretende potenciar el aprendizaje y desarrollo de las habilidades de producción y expresión artísticas, algo que les será de gran ayuda en un futuro, tanto a nivel musical como en otras facetas de su vida profesional.

El Festival Antonio Ferrandis suma cine y gastronomía

Festival de Cine Antonio Ferrandis de Paterna
Gran Teatre Antonio Ferrandis
Plaza del Ejército Español, 4. Paterna (Valencia)
Del 14 al 16 de octubre de 2016
Comida tertulia en el restaurante Casa Toni
C / Comte Montornès, 6. Paterna
Sábado 15 de octubre, 2015, a las 13.00h

El Festival Antonio Ferrandis de Paterna dedicará, en su primera edición, un apartado importante de la programación a los coloquios de índole cinematográfica e interpretativa. El primero de ellos tendrá lugar el sábado 15 a partir de las 13 h. en el restaurante Casa Toni de la localidad, y consistirá en una comida-tertulia sobre cine y gastronomía en la que participarán, entre otros, el actor y director Sergio Villanueva, la actriz Cristina Perales o la chef Begoña Rodrigo.

Fotograma de 'Los comensales', de Sergio Villanueva. Festival de Cine Antonio Ferrandis de Paterna.

Fotograma de ‘Los comensales’, de Sergio Villanueva. Festival de Cine Antonio Ferrandis de Paterna.

La actividad incluirá la elaboración de diferentes platos con referencias cinéfilas y contará con la colaboración de varios restaurantes de la localidad. A continuación, el Gran Teatro Antonio Ferrandis acogerá una proyección exclusiva de ‘Los comensales’, película dirigida por el propio Villanueva y protagonizada por Juan Diego Botto, Sergio Peris-Mencheta y Silvia Abascal.

Diferentes actores y actrices de nuestra comunidad formarán parte a su vez el domingo 16 de una mesa redonda acerca de la situación actual y las perspectivas de la profesión. Entre los asistentes previstos se encuentran los actores Sergio Caballero y Juli Mira, las actrices Lola Moltó e Inma Sancho –esta última nacida en Paterna– o el realizador Sigfrid Monleón. El acto, que dará comienzo a las 16 h. en el Gran Teatro, será presentado y moderado por el periodista, actor y director valenciano Julio Martí Zahonero.

Jorge Torregrossa. Imagen cortesía del festival.

Jorge Torregrossa. Imagen cortesía del festival.

Por otra parte, el festival de Paterna contará en esta primera edición con la presencia de dos de los realizadores más destacados del cine español actual: Jorge Torregrossa y Mariano Barroso.

Nacido en Alicante y formado en Nueva York bajo la tutela de Martin Scorsese, Torregrossa se ha convertido en uno de los valores más firmes de nuestra industria gracias a sus múltiples reconocimientos como cortometrajista y a su gran capacidad para cambiar de registro en las dos películas que ha dirigido hasta la fecha: el drama apocalíptico ‘Fin’ y la comedia ‘La vida inesperada’. Ambos títulos, rodados en gran parte en escenarios de la Comunidad Valenciana, se proyectarán la noche del viernes 14 en el Gran Teatro Antonio Ferrandis en un programa doble que será presentado por el propio cineasta.

Mariano Barroso. Imagen cortesía del festival.

Mariano Barroso. Imagen cortesía del festival.

Por su parte, Mariano Barroso es uno de los nombres fundamentales del cine nacional de las últimas dos décadas. Responsable de obras tan significativas como ‘Mi hermano del alma’, ‘Éxtasis’, ‘Los lobos de Washington’ o ‘Todas las mujeres’, ha sido reconocido con tres premios Goya y ha alternado la dirección con su actividad como docente. El domingo 16, impartirá en el Gran Teatro la clase magistral “Dirección de cine. Puesta en escena y dirección de actores”, con acceso libre para los asistentes. Por la tarde, presentará la proyección de su película ‘Lo mejor de Eva’, filmada en la ciudad de Valencia.

El festival, organizado por el Ayuntamiento de Paterna, cuenta con la colaboración de B&B Hotels y Cabify.

Los comensales, de Sergio Villanueva.

Fotograma de ‘Los comensales’, de Sergio Villanueva. Imagen cortesía del festival.

La banda sonora de Podemos

Mitin de Podemos
Pabellón Fuente de San Luis. Valencia
Domingo 25 de enero, 2015

La puesta en escena del mitin de Pablo Iglesias en el pabellón Fuente de San Luis fue apoteósico. Más de 10.000 personas lo aclamaron, entre las que llenaron las gradas y quienes rodearon el escenario a pie de pista. Un clamor que arrancó con el ‘People have the power’ (La gente tiene el poder) de Patti Smith y terminó con ‘Al vent’ de Raimon. En medio, una sola interferencia: la de quien portó una pancarta que decía: “Espero no tener que cantarle Cuervo ingenuo”. Se refería, claro está, a la canción de Javier Krahe, que éste dedicó a Felipe González cuando incumplió su promesa de sacarnos de la OTAN.

Algunos de los jóvenes en el mitin de Podemos, sosteniendo algunas de las letras que conformaban la frase Ahora es el momento.

Algunos de los jóvenes en el mitin de Podemos, sosteniendo algunas de las letras que conformaban la frase Ahora es el momento.

Pablo Iglesias cantó hace bien poco esa canción con Krahe, sustituyendo en la letra a González por los socialistas y la OTAN por Angela Merkel, a la que los socialistas, en la versión de Iglesias, rendían sumisión. Se entiende que el joven que se coló en el mitin de la Fonteta acabara despedido entre gritos de ¡fuera, fuera!, cuando miembros de seguridad lo expulsaron del pabellón. Era la única nota discordante de un mitin que transcurrió en todo momento por senderos de gloria.

Había pancartas de Podemos Russafa, Rocafort, Pobla de Valldigna, Utiel-Requena, Massanassa, Aldaia, Alaquas, Orihuela, Calp, Paterna o Algiròs. Y había muchos globos y camisetas color lila. Una puesta en escena sobria, pero enardecida cuando Pablo Iglesias compareció por uno de los laterales del pabellón aclamado como las estrellas del rock. Los organizadores prefirieron el ‘People have the power’ de Patti Smith que el ‘We are the champions’ de Queen, para calentar el ambiente. Tema éste último quizás reservado para lo que Pablo Iglesias aventuró después: “Tic, tac, tic, tac, comienza la cuenta atrás para Mariano Rajoy”.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, rodeado de la multitud que llenó la Fonteta  de San Luis, al acabar su alocución.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, rodeado de la multitud que llenó la Fonteta de San Luis, al acabar su alocución.

Y como un reloj, el líder de Podemos fue desgranando las tropelías del gobierno de Rajoy, en medio de las interrupciones del clamor popular. “En noviembre de 2014 sólo una de cada tres personas que dejaba el paro lo hacía por haber encontrado un empleo (…) Constructores y mafiosos compran el partido del gobierno para que legislen a su favor (…) Según la Agencia Tributaria, el 76,4% de los asalariados ganan menos de 1.000€ al mes”.

Y de nuevo el tic, tac: “El 70% de los fondos que ha recibido Grecia ha ido a pagar intereses y deuda privada, y el 19% a los bancos. En Grecia esta noche ya se escucha, tic, tac, tic, tac, tic, tac, y queremos que se escuche en España muy pronto también”. E insistió, a ritmo de metrónomo, que romper España era “vender la soberanía a la troika”, entregársela “a constructores, a mafiosos y a corruptos”. Por lo que tocaba darle cuerda a ese otro reloj que empuñaba con pasión el líder de Podemos: “A la corrupción le decimos: tic, tac, tic, tac, tic, tac”.

Iñigo Errejón, con gafas, abriéndose paso detrás de un tapado Pablo Iglesias, en el mitin de Valencia.

Iñigo Errejón, con gafas, abriéndose paso detrás de un tapado Pablo Iglesias, en el mitin de Valencia.

El reloj que anunciaba el esperado cambio de política en España (“a veces David le puede ganar a Goliat”), dejó paso al emotivo, incluso sensiblero recurso de leer la carta de una niña, Nerea, de Ribarroja, en la que, entre otras cosas, daba las gracias a Pablo Iglesias “por devolver la ilusión a mis padres”. Si no fuera por lo enardecido del mitin, más de uno recordaría aquella niña de Rajoy, sin duda más ficticia que la real Nerea, pero igualmente utilizada para tocar corazones que deberían, pum, pum, pum, pum, regirse por razones menos tiernas y con más sustancia.

‘Al vent’ de Raimon puso el colofón musical de un mitin continuamente interrumpido por gritos de “Sí-se-puede” o “Sí, sí, sí, nos vamos a Madrid”, en referencia a la movilización programada para el próximo día 31. Porque como dijo Iñigo Errejón, que antecedió a Iglesias en el escenario de La Fonteta: “En España va a haber un cambio y lo va a protagonizar la gente, no Podemos”. Y la gente que abarrotó el pabellón municipal se fue pensando, como rezaba en una pancarta, que ¡És l’hora de la gent! Lástima que entre esa gente no hubiera ninguna alusión a los científicos ni a los artistas cuyo talento se desperdicia por anemia del I+D+i y el lamentable IVA cultural. Ciencia y cultura que Podemos descuidó en el mitin de Valencia. Tic, tac, tic, tac, tic, tac…

Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, durante el mitin en el pabellón Fuente de San Luis en Valencia. Europa Press.

Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, durante el mitin en el pabellón Fuente de San Luis en Valencia. Europa Press.

Salva Torres

Museo de Cerámica: ni IVAM, ni MuVIM

60 años del Museo de Cerámica de Valencia
Director: Jaume Coll
C / Poeta Querol, 2. Valencia

Un gran panel cerámico (6×2 metros) de una cocina valenciana con escena de época, pieza recuperada por González Martí que data de 1789, dialoga con otro panel obra de Arcadio Blasco, de su serie Muros para defenderse del miedo (1970). Uno al lado del otro simbolizan buena parte de la historia que atesora el Museo Nacional de Cerámica González Martí, ahora que celebra su 60 cumpleaños. El primero, porque dadas sus dimensiones recuerda la dificultad que tiene el museo para exhibir piezas que, por su tamaño, necesitan dependencias mayores. Los ecos de la tan anunciada como sucesivamente postergada ampliación de su espacio siguen resonando. Y el muro de Arcadio, artista fallecido el pasado año, parece igualmente llamar la atención de un museo que defiende orgulloso su rico patrimonio.

Frente al IVAM o el MuVIM, museos tan propicios al controvertido eco mediático, el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí (en lo sucesivo, y por abreviar, González Martí) se yergue silencioso en el palacio del Marqués de Dos Aguas. Pero es un silencio, ya es hora, que clama al cielo. “Es el museo de su especialidad más visitado de Europa”, subraya Jaume Coll, director de la institución dependiente del Ministerio de Cultura. Las cifras son harto elocuentes. “Tenemos más de 130.000 visitas anuales, lo que supone doblar las que tiene el Museo Nacional del Azulejo de Lisboa, que es todo un referente”. El resto de museos de cerámica europeos suelen alcanzar una media de 30.000 visitas.

Jaume Coll, director del Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí. Fotografía: Jose Cuéllar.

Jaume Coll, director del Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí. Fotografía: Jose Cuéllar.

No sólo eso. Jaume Coll señala que las webs turísticas especializadas colocan al González Martí como “la quinta atracción turística de Valencia”, tras los parques y el Mercado Central, pero de nuevo como el primer museo en número de visitas. Ni el IVAM, ni el MuVIM, ni el Bellas Artes: el González Martí despunta por encima del resto de espacios museísticos de la ciudad. Con menos pompa, la cerámica es todo un reclamo. Entonces, ¿por qué aparece siempre como en un segundo plano? “Bueno, la gente lo conoce”, apunta Coll, sostenido por la elocuencia de las cifras, “pero no sabe lo que significa; por qué es un museo tan singular”.

Lo dice mientras grupos de estudiantes y personas que aguardan una visita guiada adensan con sus voces las salas del González Martí. Salas repletas de una cerámica singular, que Jaume Coll va describiendo a su paso deletreando cada una de las piezas. Y es que “la producción valenciana no es cualquier cosa”, destaca el director. Por ejemplo, la cerámica de Alcora, con su Real Fábrica de Loza del siglo XVIII. “A nivel europeo es la que produce más cantidad y calidad, alcanzando los dos millones de piezas que van a América”. Manises, cuya cerámica “colorista y de dibujos más populares, menos académicos, despunta en el XIX”. Yendo hacia atrás, está la loza dorada, “imitación del metal y producto estrella del siglo XIV”, además de la implantación de la loza que imitaba a la porcelana como uno de los episodios del siglo X.

Jaume Coll, de perfil, con una de las piezas cerámicas del museo al fondo. Fotografía: Jose Cuéllar.

Jaume Coll, de perfil, con una de las piezas cerámicas del museo al fondo. Fotografía: Jose Cuéllar.

Jaume Coll también destaca con orgullo “el gran eco de nuestras exposiciones en el extranjero”. Y cita, como uno de los múltiples ejemplos, la de Lisboa, con 38.000 visitantes, cuando lo normal suele estar en torno a los 23.000. Los grandes pavimentos, alguno de casi 80m2, como el de la Real Fábrica de Azulejos que data de 1808 expuesto en Dallas o Nueva York, protagonizan algunas de esas exposiciones foráneas, a falta del espacio que el González Martí demanda desde hace un tiempo que se hace ya excesivamente largo.

Jaume Coll se muestra cauto, pero se le ve dolido por la “caída en picado” del presupuesto que limita su capacidad de gestión, “aunque el servicio que prestamos sigue siendo igual de digno”. Para este año de celebración por los 60 años del Museo de Cerámica, tienen previsto realizar una exposición de video y fotografía con testimonios e imágenes de cuando se creó el museo en 1954, así como destacar entre las habituales piezas del mes un jarrón de los años 20 de Juan Bautista Huerta, que es junto al que se firmaba y que aparece en todas las imágenes de la época.

El González Martí viene reivindicando con sus cifras de visitantes, su patrimonio y sus actividades, el lugar que por méritos propios merece la cerámica. “Es un arte más y eso fuera de España se entiende, pero aquí no se valora lo suficiente, por prejuicios de nuestra sociedad; es un problema de educación”. De ahí el Curso del Prado impartido en el Museo de Cerámica recientemente a profesionales, con el fin de que la gente sepa el trabajo de dominio de las técnicas y calidad del producto. “Hay que saber mirar y no sólo quedarse con que todo esto es muy bonito, sino conocer lo que representa la cerámica del pasado y el patrimonio que aquí tenemos”. Al arqueólogo Jaume Coll se le nota que lo suyo es seguir excavando.

Jaume Coll. Fotografía: José Cuéllar

Jaume Coll. Fotografía: José Cuéllar

Salva Torres

La inspiración según Zambrano

Claros del bosque, exposición colectiva
Sala La Cambra de Espai Rambleta
Bulevar sur esquina Pío IX. Valencia
Hasta el 30 de noviembre

“El claro del bosque es un centro en el que no siempre es posible entrar”. Estas palabras escritas por la filósofa malagueña María Zambrano, en 1977, son el hilo conductor de una exposición colectiva de 18 artistas valencianos y abulenses con la que Espai Rambleta reabre su sala superior, La Cambra.

La salida al claro, de Enrique Santana para 'Claros del bosque'. Imagen cortesía de Espai Rambleta

La salida al claro, de Enrique Santana para ‘Claros del bosque’. Imagen cortesía de Espai Rambleta

En su ensayo llamado Claros del Bosque, Zambrano introdujo el concepto de razón poética dentro de la filosofía, el sendero que conduce a la profundidad del alma para descubrir su esencia revelada poéticamente. Este proceso y búsqueda, desde el sentimiento y la visión a la creación material, es lo que exploran los artistas convocados en torno a Anna Roig (Valencia, 1970) y Luciano González (Ávila, 1960) afincado en Paterna, uno de los ‘Los Gemelos del arte’, pues su hermano Miguel también es  artista. En suma, cada autor trata de expresar su personal concepto de la inspiración en un escenario concreto, su taller y lugar de trabajo, pues ahí es donde se materializan las ideas.

El resultado es una exposición colectiva concebida desde una perspectiva individual. “No se trata de dar nuestro punto de vista, sino de las diferentes maneras en que uno llega al claro del bosque”, señalan Roig y González.

Marilyn, de Alain Navarrete para 'Claros del bosque'. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Marilyn, de Alain Navarrete para ‘Claros del bosque’. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Los artistas abulenses forman parte del Taller de Arte Añil, impulsores de la dinamización cultural del Palacio de la Mosquera (Ávila), donde se expuso un cuadro satírico sobre Luis Bárcenas que la alcaldesa de Arenas de San Pedro intentó retirar el pasado verano.

La exposición cuenta con la colaboración del maestro calígrafo Ricardo Rousselot, autor de  las letras del título, que presentó  esta temporada una exposición, ¡La caligrafía vive!  en el MuVIM. La relación entre el texto de María Zambrano y la exposición llevó a los organizadores a conectar con personajes relacionados con la filósofa malagueña. El teólogo y filósofo Agustín Andreu, que presentó la exposición, y la pintora abstracta Rosa Mascarell, secretaria personal de María Zambrano que realizó la primera página web dedicada a  la filósofa.

Entre el cielo y la tierra, de Luciano González para 'Claros del bosque'. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Entre el cielo y la tierra, de Luciano González para ‘Claros del bosque’. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

La exposición Claros del bosque es una iniciativa de los artistas que la integran y no cuenta con  ningún tipo de subvención pública. Ellos mismos, a modo de cooperativa artística junto con la colaboración de un sponsor,  han llevado a cabo el proyecto.

La fórmula, al igual que otras tendencias de financiación como el crowdfunding, nace de la necesidad de “reinventar los modelos tradicionales de exhibición, aquejados por la situación económica del país y un sistema que en los últimos años ha relegado la figura del artista y la obra a un segundo plano”, comentan los organizadores. “Hoy el artista retoma las riendas buscando sus propias vías de subsistencia frente a la crisis”.

Aunque estos nuevos  modelos están siendo adoptados sobre todo por artistas emergentes, la singularidad del proyecto radica en que reúne a  profesionales de larga trayectoria  “en busca de nuevas fórmulas para continuar siendo autosuficientes”.

La exhibición es también una muestra de cómo las salas se están transformando en laboratorios artísticos con el objetivo de experimentar más allá de la exposición. “Claros del bosque incluye una proyección didáctica y dinámica que permite al público asistente conocer la trayectoria y pulsiones de cada artista en la creación de su obra y su espacio de trabajo”, concluyen.

Obra de Pablo Pazos para la exposición 'Claros del bosque'. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Obra de Pablo Pazos para la exposición ‘Claros del bosque’. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Bel Carrasco