Un alumbramiento de vértigo

Ángulos del vacío, de Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 5 de febrero de 2017

“Muy inquietante y desasosegante”, acertaron a decir dos jóvenes cuando Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda les preguntaron acerca de la instalación que recoge el título del conjunto expositivo: ‘Ángulos del vacío’. Y no es para menos. Los 16 módulos cuadrangulares, dispuestos sobre un gran espejo, iluminados como grandes luciérnagas en la noche cerrada, desconciertan. De manera que el alumbramiento de la primera instalación que juntas realizan, después de compartir estudio durante años y trayectorias por separado, resulta de vértigo. Un vértigo que asumen como parte intrínseca del propio proceso creativo.

“La verdadera herramienta del artista es la incertidumbre”, comentan. Incertidumbre nacida del mismo instante en que la comisaria Isabel Justo les propuso la realización de la que a la postre ya es su primera exposición conjunta. Y visto lo visto, exclaman: “¡No concebimos cómo no se nos ha ocurrido antes!” Lo cierto es que ahí está, invitando al espectador, en la Sala Refectorio del Centre del Carme, a perderse por el infinito túnel de geometría y luz que Sepúlveda y Ferrer construyen a modo de inquietante sueño.

Instalación de Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda en 'Ángulos del vacío'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Instalación de Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda en ‘Ángulos del vacío’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

“Queremos que el espectador se sienta inmerso en otro mundo”. Siguiendo a Paul Éluard, que dijo aquello de “hay otros mundos, pero están en éste”, las artistas ensayan en ‘Ángulos del vacío’ a sentir esa experiencia. Lo hacen sumando sus respectivos lenguajes: más geométrico, lineal, poblado de repeticiones, en el caso de Encarna Sepúlveda, y más lumínico, alentando cierta poética del vacío, en el caso de Carolina Ferrer. De ahí que, sumadas ambas visiones, a la poetisa Lola Andrés se le ocurriera el título que ha dado forma a la exposición realizada ex profeso para las salas Refectorio y Contrafuertes. Suyos son, al mismo tiempo, los poemas que acompañan la muestra.

“La instalación no tiene fin y posibilita múltiples puntos de vista”, explican a pie de obra. Esa multiplicación obedece al modo en que ha sido concebida tan enriquecedora fusión de elementos. Y en semejante marco. “Lo gótico y lo futurista conviven felizmente”. De manera que el Refectorio del Centre del Carme, al tiempo que remite a una época pretérita, se proyecta hacia delante estirando ese tiempo como suele hacerse en los mejores sueños y las peores pesadillas. “En el arte no hay propósitos, sino descubrimientos. Los artistas no sabemos lo que buscamos”, explican ambas artistas.

Esos descubrimientos, alumbrados en la exposición tras hurgar en lo desconocido (el propio ensamblaje de sus respectivas trayectorias), convierten ‘Ángulos del vacío’ en una experiencia creativa en toda regla. Experiencia ofrecida al espectador con la intención de “hacerle sentir algún tipo de emoción”. Para ello, se hace necesario, dicen, “dejarse embargar” por la instalación, que “ha de verse en soledad”. Porque Ferrer y Sepúlveda conciben así el arte, como un acto que “requiere contemplación y un ejercicio lento de asimilación”.

Carolina Ferrer (izquierda) y Encarna Sepúlveda (en el centro hablando), con José Luis Pérez Pont, director del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana, entre ambas, durante la presentación de 'Ángulos del vacío'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Carolina Ferrer (izquierda) y Encarna Sepúlveda (en el centro hablando), con José Luis Pérez Pont, director del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana, entre ambas, durante la presentación de ‘Ángulos del vacío’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Esa lentitud, en una sociedad agitada por las prisas y la “sobredosis informativa, icónica”, ya es de por sí un acto de resistencia. “Sí, pensamos que es un ejercicio de resistencia, porque te obliga a entrar en un espacio regido por otros parámetros”. Y aunque el espectador tiene siempre la última palabra, se atreven a decir: “Ojalá tuviera nuestra obra el poder de sugerir, evocar, formular preguntas” y, en última instancia, “suscitar la reflexión”. En todo caso, como dijeron los jóvenes que en ese momento observaban la instalación, “impresiona”.

Es a partir de esa impresión que la obra de Sepúlveda y Ferrer puede dar pie a la reflexión. Para ello sólo es necesario sumar el espejo, a modo de profundas aguas, la repetición de los módulos cuadrangulares, la intensa y cautivadora luz de las fluorescentes y el reflejo que producen conjuntamente la “sensación de abismo”, a la que aluden las propias artistas. Abismo hacia el mundo telúrico vertical y hacia el espacio infinito horizontal que remite al sueño o la pesadilla.

Instalación de Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda en 'Ángulos del vacío'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Instalación de Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda en ‘Ángulos del vacío’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

-¿A ti qué te sugiere?, cuestionan ahora las artistas.

-Me viene la secuencia final de ‘La dama de Shanghai’, en la que un desencajado Orson Welles dispara contra sucesivos espejos intentando matar a su antagonista reflejado en multitud de cristales. La sensación, tan contemporánea, de fractura del yo dada la dificultad para construir una identidad que ya no es uniforme.

Y vuelven a evocar la tarea del espectador, a quien corresponde interpretar su obra. “Como autoras, no disponemos de más respuestas que los espectadores”, subrayan. Además, explican que a la hora de producir son “lentas”, porque controlan mucho el proceso. Aún así, atesoran una larga trayectoria artística, representada en numerosas colecciones y jalonada de premios. Trayectorias que ahora desembocan en su primera exposición común y su primera instalación. Carolina Ferrer ya tuvo una experiencia similar antes, mientras que para Encarna Sepúlveda es su estreno, aunque no dudan a la hora de señalar el buen sabor de boca que les ha dejado tan feliz descubrimiento.

“Sí, pensamos repetir, seguir haciendo nuevas instalaciones”. Como piensan seguir ahondando en la creación: “Es lo que nos da vida”, apuntan iluminadas por la cercanía de su más reciente instalación y por la propia pasión creativa. Agradecidas por el apoyo de las empresas Cristalería Berol, Alumida, Re-habitStudio o Bodegas Chozas Carrascal, que patrocina a su vez el concierto del 20 de diciembre en la Sala Refectorio a cargo de la soprano Isabel Monar con Conchita Sánchez-Ocaña al piano, Ferrer y Sepúlveda apuntan el vértigo que les provoca cada nueva obra. Un vértigo al que no se pueden resistir.

Instalación de Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda en 'Ángulos del vacío'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Instalación de Carolina Ferrer y Encarna Sepúlveda en ‘Ángulos del vacío’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

¡¡¡Que vienen los marcianos!!!

La guerra dels mons 2.0, de L’Horta Teatre
Teatro Principal
C / Barcas, 15. Valencia
Hasta el 7 de febrero

El 30 de octubre de 1938, todavía bajo los efectos de la crisis económica, muchos habitantes de Nueva York y Nueva Jersey  creyeron por un rato que los marcianos invadían la tierra. Se trataba de una lectura dramatizada de La guerra de los mundos de H.G. Wells realizada con tal realismo por Orson Wells que desató el pánico traspasando la barrera que separa lo imaginario de lo real.

Escena de 'La guerra dels mons 2.0', de L'Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de ‘La guerra dels mons 2.0’, de L’Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Han pasado 70 años desde aquel suceso que anunciaba el tremendo poder de los medios de comunicación hoy multiplicado por mil a través de internet y las redes sociales. La mítica emisión radiofónica de Wells puede considerarse como el primer fenómeno viral de la historia. Sobre ello reflexiona La Guerra dels mons 2.0 (La Guerra de los mundos 2.0) de la compañía L’Horta Teatre, que se representa en valenciano en el Teatro Principal hasta el 7 de febrero.

El espectáculo supone la culminación de las celebraciones de los 40 años de la compañía que nació en los setenta en la Huerta Sur como grupo amateur y luego se profesionalizó bajo la dirección conjunta de Alfred Picó y Carles Alberola.  “Un proyecto importante para celebrar nuestras cuatro décadas estaba por encima de nuestras posibilidades”, dice Picó. “Dentro del Plan de coproducciones de CulturArts hemos podido crear un gran espectáculo. Incluye tres músicos en directo, con una composición original de Andrés Valero, audiovisuales, y la posibilidad de estar por primera vez y durante nueve días en el Teatro Principal».

Escena de 'La guerra dels mons 2.0', de L'Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de ‘La guerra dels mons 2.0’, de L’Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Arropados por la música de Valero sólo tres actores; Verónica Andrés, Álvaro Báguena y Jordi Ballester, crean una atmósfera de intriga que envuelve al público. “Existe un inquietante paralelismo entre los Estados Unidos de aquella época y la Europa de hoy”, dice el autor y director de la pieza Roberto García. “Dos sociedades que salen de una depresión económica,  sensibles al miedo. Antes de una gran guerra y ahora a amenazas terroristas, la crisis del ébola, convulsiones financieras, etcétera. Todo esto está presente en nuestro espectáculo, al igual que la figura de Orson Welles, que podría ser un cuatro personaje”.

El trabajo de los actores “añaden un plus emocional a un espectáculo ya de por sí sugerente y estimulante”, añade García. El equipo artístico, íntegramente valenciano, lo completa: Luis Crespo, responsable de la escenografía, Ximo Rojo, de la iluminación, Pascual Peris, el vestuario y Assad Kassab de la imagen gráfica.

L’Horta Teatre traslada ese primer ‘fenómeno viral’ que fue la emisión radiofónica de Wells a la época actual. Con una trama adictiva y una intriga creciente sumerge al espectador en un juego de espejos, como los que le gustaban a Orson Welles. Un espectáculo hipnótico de plena actualidad que habla de la confusión que genera no saber qué es verdad y qué es mentira, y del  miedo como la más efectiva arma de manipulación masiva.

Escena de 'La guerra dels mons 2.0', de L'Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de ‘La guerra dels mons 2.0’, de L’Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Bel Carrasco

La Cátedra Berlanga analiza la burocracia en el cine

Burocracia y cine: la impotencia del sujeto atrapado en la red social
Cátedra Berlanga
Palacio de Colomina
Jueves 10  y viernes 11 de diciembre de 2015

De sobra es conocida la fascinación de Orson Welles por España. El año en que se conmemora el centenario de su nacimiento, la Cátedra Berlanga de la Universidad CEU Cardenal Herrera y el IVAC-La Filmoteca de CulturArts recogen el guante de su efemérides confrontando una de sus obras, El proceso (1962), con otra de Luis García Berlanga, Plácido (1961).

De esta manera, las XV Jornadas de Historia y Análisis Cinematográfico  de la Asociación Cultural Trama y Fondo abordarán una temática que está presente en ambas películas, con honduras y abordajes distintos: la del sujeto atrapado en la tela de araña de una burocracia más o menos asfixiante. Será en el Palacio de Colomina durante los próximos días 10 y 11 de diciembre.

Fotograma de Plácido, de Luis García Berlanga. Palacio de Colomina. Cátedra Berlanga.

Fotograma de Plácido, de Luis García Berlanga. Palacio de Colomina. Cátedra Berlanga.

El Plácido de Berlanga tendrá verdaderas dificultades para pagar la primera letra de su motocarro antes de que se ponga el sol, al verse  envuelto en una subasta caritativa que le impide cumplir su propósito. Y el Josef K. de Welles, al igual que el oficinista bancario de Kafka en quien se inspira, se verá igualmente envuelto en el proceso judicial que da título a la película y la novela, por un delito del que nada sabe ni nadie le acierta a explicar.

Fotograma de El Proceso de Orson Welles. Palacio de Colomina. Cátedra Berlanga.

Fotograma de El Proceso de Orson Welles. Palacio de Colomina. Cátedra Berlanga.

Mediante el análisis en profundidad de Plácido y El proceso, se tratará de desentrañar los universos que parecen determinar la angustiosa experiencia de esos sujetos. ¿La lógica burocrática, teñida de absurdo, explica por sí sola la desazón o pesadilla de Plácido y Josef K.? ¿O su impotencia obedece a cuestiones que, teniendo que ver con esa sociedad burocrática, escapan en parte a sus dictados? ¿Se ha desembarazado el sujeto de esa sensación de opresión en la sociedad del bienestar o, por seguir a Freud, persiste el malestar en la cultura?

Fotograma de Plácido, de Luis García Berlanga. Palacio de Colomina. Cátedra Berlanga.

Fotograma de Plácido, de Luis García Berlanga. Palacio de Colomina. Cátedra Berlanga.

De todo ello intentarán dar buena cuenta los ponentes que participarán en las jornadas. Jesús González Requena, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y autor del imprescindible ‘Clásico, manierista, postclásico. Los modos del relato en el cine de Hollywood’; Basilio Casanova, igualmente profesor de la Complutense, Luis Martín Arias, de la Universidad de Valladolid, analizarán El proceso de Orson Welles. Begoña Siles, profesora de la Universidad CEU-Cardenal Herrera, Julio Pérez Perucha, presidente de la Asociación Española de Historiadores del Cine, y Antonio Gómez Rufo, escritor y guionista, se encargarán de desentrañar Plácido, de Luis García Berlanga.

Fotograma de El proceso, de Orson Welles. Cátedra Berlanga.

Fotograma de El proceso, de Orson Welles. Cátedra Berlanga.

En el marco de las jornadas que llevan por título Burocracia y cine: La impotencia del sujeto atrapado en la red social, se inaugurará el jueves 10, a las 19.30h, la exposición Un dólar para Berlanga, con fotografías de Fernando Ruiz relacionadas con los actores que han trabajado con el director valenciano. También habrá una actividad paralela al término de las jornadas: la presentación del libro Star Wars. Memorias de una galaxia lejana, coordinado por Pau Gómez, a la que acudirán los directores de cine Juanma Bajo Ulloa y Pablo Llorens.

Se adjunta el tríptico de las jornadas con toda la información, direcciones de correo y teléfonos de contacto para la inscripción en las mismas.

Tríptico Berlanga Digital

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La autenticidad siniestra de José Hernández

José Hernández
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 6 de septiembre, 2015

José Hernández, lo recordó Manuel Chirivella, era un pintor del “soñar despierto”. De manera que cabría entroncarlo con el movimiento romántico, allí donde éste se hace cargo de la irrupción de lo siniestro como fenómeno estético allá por el siglo XIX. Romanticismo que viene a su vez a dar voz a todo aquello que la Ilustración, en tanto discurso de la racionalidad científica, negaba. De ahí que José Hernández (Tánger, 1944, Málaga, 2013) pintara despierto los sueños que sin duda nos atemorizan. La objetividad exacerbada de la vigilia dándose paradójicamente la mano con la no menos intensa visión subterránea de los sueños. ¿O habría que decir, para ser más exactos, pesadillas?

Obra de José Hernández. Centro del Carmen y Fundación Chirivella Soriano.

Obra de José Hernández. Centro del Carmen y Fundación Chirivella Soriano.

Porque en José Hernández se aprecia el encuentro, después de todo, de ambas tendencias disociadas de la mente humana. Por un lado, cierto naturalismo extremo, que se puede ver en la proliferación de extraños bichos y monstruos tan propios de la literatura fantástica. Y, por otro, cierto desgarro existencial, sin duda proveniente de esa misma pasión por alcanzar las capas más profundas del inconsciente. No es extraño, por ello, que ‘La metamorfosis’ de Kafka sea uno de los libros ilustrados por Hernández y, sin duda, de los mejores.

Obras de José Hernández en el Centro del Carmen.

Obras de José Hernández en el Centro del Carmen.

Los artistas como José Hernández no se encuentran cómodos en los juegos de seducción y comunicación que ahuyentan lo real de la experiencia humana, para ofrecernos a cambio una visión reconfortante de nuestro paso por la tierra. Frente a esos otros discursos más amables de la lógica comunicativa o el glamour publicitario, Hernández contrapone el áspero acercamiento a la vida corrupta que el tiempo inexorablemente impone. Lo auténtico, parece decirnos José Hernández con su obra, se encuentra próximo a lo siniestro, nunca cerca de la almibarada realidad.

Ópera veneciana, de José Hernández. Centro del Carmen y Fundación Chirivella Soriano.

Ópera veneciana, de José Hernández. Centro del Carmen y Fundación Chirivella Soriano.

Esta práctica artística, que sin duda entronca igualmente con la prolongación del romanticismo que supuso la emergencia de las vanguardias, tiene mucho que ver con ese soñar despierto antes aludido. José Hernández, del que su viuda Sharon Smith dijo que trabajaba diez horas diarias en su estudio, se limitaba a plasmar lo que su mente afloraba durante su apasionada vigilia. De manera que más que interpretar los sueños que cristalizan en su premiada obra, lo que Hernández hace es dejar que estos emerjan a borbotones para captarlos al vuelo en estado de hipnosis.

Memoria meteorológica, de José Hernández. Cortesía del Centro del Carmen.

Memoria meteorológica, de José Hernández. Cortesía del Centro del Carmen.

El Centro del Carmen del Consorcio de Museos y el Palau de Valeriola de la Fundación Chirivella Soriano han tenido que sumar sus espacios para acoger tamaña cantidad de seres monstruosos, a mitad de camino entre el sueño de la razón y su pesadilla siniestra. Más de 150 obras, entre las de su primera etapa (acogidas en Valeriola) y las realizadas a partir de los 80 (en el Carmen), que dan cuenta del desgarro existencial que provoca el encuentro de ambas exacerbaciones: la realista científica y la surrealista romántica.

Privilegios deshidratados, de José Hernández. Centro del Carmen.

Privilegios deshidratados, de José Hernández. Centro del Carmen.

Pinturas, dibujos, ilustraciones, carteles, esculturas y diseños de escenografías teatrales (conoció a Bacon, Buñuel, Ginsberg, Kerouac y Orson Welles, entre otros), que dejan espléndida huella del quehacer artístico del que fuera, con todo merecimiento, Premio Nacional de Artes Plásticas en 1981. Un quehacer basado en la autenticidad que, al estar ligada al horror, daría pie a otra historia no menos apasionada acerca de lo siniestro como destino del arte vaciado de dimensión simbólica. José Hernández la promueve con su obra inquietante y sin duda fantástica en todos los sentidos.

Detalle de una de las obras de José Hernández. Cortesía del Centro del Carmen.

Detalle de una de las obras de José Hernández. Cortesía del Centro del Carmen.

Salva Torres

Otelo en Sala Russafa

Ciclo Nueva Escena Valenciana
El moro de Venecia (Otelo), de Kalicnicta Teatre
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Viernes 27 y sábado 28 de marzo,  a las 20.30h, y domingo 29, a las 19.00h

El Ciclo de programación ‘Nueva Escena Valenciana”, con el que Sala Russafa ha dado cabida desde el 30 de enero a propuestas de compañías autóctonas de reciente creación, se cierra con una pieza de Kalicnicta Teatre.

Este grupo, integrado por 11 jóvenes actores, se ha creado a raíz de uno de los talleres de interpretación de postgrado de Sala Russafa, destinado a profesionales de las artes escénicas e impartido por Chema Cardeña, director del área docente del Centro Cultural.

Una formación de siete meses en la que se tocaron diversas áreas y que tuvo como trabajo final  ‘El moro de Venecia (Otelo)’, montaje que formó parte del Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa la pasada temporada.

Gracias a la buena acogida del público, los estudiantes se decidieron a constituirse en compañía y a mover esta obra, que del 27 a 29 de marzo podrá verse de nuevo en el teatro de Ruzafa, antes de salir de gira a ciudades como Sagunto. Un reestreno que coincide con el Día Internacional del Teatro, que el centro cultural celebrará leyendo el manifiesto de 2015 por las Artes Escénicas, escrito por el director polaco Krzysztof Warlikowski.

Toni Lloréns, Jaime Vicedo, Eusebio Játiva,  Azucena Abril, Lucía Abellán, Mª José Crespo, María Part, Fran de la Torre, María Poquet, Patricia Pérez y Sandra Perelló son el elenco de este novedoso acercamiento al texto de Shakespeare, dirigido por Cardeña, en el que se da especial relevancia a la expresión corporal y la danza.

Fotograma del 'Otelo' de Orson Welles, que la Sala Russafa acoge en versión de Kalicnicta Teatre.

Fotograma del ‘Otelo’ de Orson Welles, que la Sala Russafa acoge en versión de Kalicnicta Teatre.

Numerosas versiones, tanto en las óperas de Verdi y Rossini, como en el cine, de la mano de directores como Orson Welles (1952), Oliver Parker (95) o Hammudi Al-Rahmoun en una película española de 2012, han popularizado esta tragedia shakesperiana. Sin embargo, Cardeña propone un montaje diferenciado, en el que, partiendo de la simbología animal, se recrea un mundo en el que dominan los instintos y emociones más primitivas.

Un oso, un caballo o una serpiente, por ejemplo, inspiran la creación de personajes y se reflejan en el modo en que los actores dan vida a Desdémona, Otelo y al resto de personajes que interfieren en esta historia pasional, llena de manipulación e intrigas. Una potente historia, marcada por los celos y la codicia, dos de los sentimientos más irracionales y poderosos, capaces de animalizar a cualquier individuo.

Escena de 'El moro de Venecia (Otelo), de Chema Cardeña, por Kalicnicta Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘El moro de Venecia (Otelo), de Chema Cardeña, por Kalicnicta Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“La Cátedra será referente de estudio al cine español”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Begoña Siles, directora de la Cátedra Berlanga, y Rafael Maluenda, director del Berlanga Film Museum
Entrevistados por Vicente Chambó y Salva Torres, dirección Makma

Aunque Begoña Siles, directora de la Cátedra Berlanga, y Rafael Maluenda, director del Berlanga Film Museum (BFM), se sorprendan de que haya estudiantes universitarios que todavía no conozcan a Luis García Berlanga, lo cierto es que el autor de ‘Bienvenido, Mr Marshall’ es de sobra el director valenciano más conocido a nivel nacional e internacional. Es más: su obra fílmica constituye toda una referencia cultural dentro y fuera de nuestro país. Referencia que, a falta de otros impulsos que tienen más que ver con la idiosincrasia autóctona, la alianza entre la Universidad CEU Cardenal Herrera y Filmoteca de CulturArts IVAC están dispuestas a explotar como se merece.

Rafael Maluenda en un momento de la entrevista en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Rafael Maluenda en un momento de la entrevista en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“La Cátedra es un paso de gigante para dar a conocer la obra de Berlanga”, señala Maluenda, que equipara la figura del autor de ‘El verdugo’ con la de Goya o Valle Inclán. “Queremos que sea un referente a nivel nacional e internacional en la investigación no sólo de su obra, sino del cine español, mediterráneo y europeo”, apunta Siles. Para empezar, ahí están las jornadas de cine organizadas por el CEU, impulsora de la Cátedra Berlanga, y CulturArts, que firmó un acuerdo de colaboración con la institución académica para que la cátedra surtiera de contenidos el Berlanga Film Museum.

Begoña Siles en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Begoña Siles en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“En las jornadas (que arrancan el jueves 11 en el Palacio de Colomina) ponemos a Berlanga en relación con otros directores, en este caso, Luis Buñuel y Alfred Hitchcock”, explica Siles. Mediante el análisis de las películas ‘Novio a la vista’, ‘Abismos de pasión’ y ‘La ventana indiscreta’, por parte de estudiosos del cine, la Cátedra Berlanga dispondrá de un valioso material que colgará en su web y en el museo virtual BFM, arrancando así la alianza entre ambas entidades.

Rafael Maluenda en un momento de la entrevista en los Desayunos Makma de Lotelito.

Rafael Maluenda en un momento de la entrevista en los Desayunos Makma de Lotelito.

La Cátedra Berlanga es, junto a la de Valladolid (ésta con más de 50 años a sus espaldas), la única que hay en España sobre cinematografía. Singularidad a la que se suma el museo virtual que, junto al de Calanda dedicado a Buñuel, es también único a la hora de difundir la obra y personalidad de un cineasta. Por eso Begoña Siles y Rafael Maluenda son conscientes del valor de lo que tienen entre manos.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó, Begoña Siles y Rafael Maluenda. Fotografía: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó, Begoña Siles y Rafael Maluenda. Fotografía: Fernando Ruiz.

“Estamos ya en contacto con Departamentos de Hispánicas de países anglosajones e Institutos Cervantes para establecer acuerdos de investigación y la reacción ha sido tremendamente positiva”, destaca Siles, que agrega con envidia: “En el Trinity College de Dublín se han presentado ya varias tesis doctorales sobre Berlanga”. Maluenda, por su parte, subraya las más de 25.000 visitas del BFM, lo cual es “mucho para un museo que no ha tenido tanta publicidad en su arranque”. Y añade: “Lo que tenemos expuesto es la punta del iceberg, porque falta catalogar todo lo que existe en su estudio”.

Begoña Siles, en un momento de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

Begoña Siles, en un momento de la entrevista. Fotografía: Fernando Ruiz.

Y aquí empiezan los problemas debido a la falta de dinero. “Es necesario tener ayudas públicas y privadas, porque el Centro Buñuel de Calanda, por ejemplo, cuenta con ayudas del Gobierno aragonés”, algo que Begoña Siles apunta en su debe como directora de la Cátedra: “Intentaré involucrar a empresas privadas de cara a próximas jornadas y proyectos”. Maluenda, cuyo presupuesto se gestiona directamente desde CulturArts (“la verdad es que no sé la cantidad disponible”), reconoce la falta de dinero de un proyecto que nació como plataforma de difusión de la obra de Berlanga. Lo de museo físico ya es otro cantar. “Sería interesante que tuviera un espacio como lo tiene Calanda”, dice Siles. Maluenda asiente, pero reconoce que el museo virtual permite que “cualquiera puede acceder a la obra de Berlanga a un solo clic de casa”.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó, Begoña Siles y Rafael Maluenda. Fotografía: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó, Begoña Siles y Rafael Maluenda. Fotografía: Fernando Ruiz.

Tan dados a valorar lo ajeno en detrimento de lo propio, Begoña Siles y Rafael Maluenda suman fuerzas para revertir esta tendencia a favor del autor de ‘Plácido’. “Para explicar un plano secuencia solemos acudir a películas como ‘Sed de mal’ (Orson Welles), cuando nada mejor que el cine de Berlanga para poder ilustrarlo”, sostiene Siles. “En un ciclo que se le dedicó hace poco en la República Checa, que tuvo gran éxito, el público estalló en carcajadas con ‘Bienvenido Mr. Marshall’ y ‘Tamaño natural’, lo cual dice bien a las claras la proyección internacional de su cine”.

¿Por qué?

Maluenda: “Porque lo que cuenta tiene carácter universal; toca temas como la envidia, el miedo o la hipocresía, y allí donde hay un ser humano se entiende. Incluso la España de hoy es tan berlanguiana como la de los 80”.

Siles: “A los estudiantes, cuando les pones cualquiera de sus películas, les sorprende su contemporaneidad. Habló de la corrupción en ‘Todos a la cárcel’ y de la importancia de la publicidad, que el producto tenga imagen aunque esté vacío, en ‘Moros y cristianos’. Y ahora seguiría haciendo lo mismo”.

Porque Berlanga, pese a definirse a sí mismo como “fanfarrón negativo”, en tanto se ufanaba de todo aquello que otros desprecian, Maluenda se sorprende del orden con que guardaba sus cosas quien se tildaba de anárquico y la enorme producción de obras quien se consideraba un vago. Al final, Begoña Siles y Rafael Maluenda tuvieron que admitir, entre risas, que quizás fuera más bien un “perezoso compulsivo”. Alguien que ahora sienta definitivamente cátedra, gracias al empeño de los responsables de la Cátedra Berlanga y el Berlanga Film Museum. De Valencia a Tombuctú o incluso más allá.

Begoña Siles, directora de la Cátedra Berlanga, y Rafael Maluenda, director del Berlanga Film Museum. Fotografía: Fernando Ruiz.

Begoña Siles, directora de la Cátedra Berlanga, y Rafael Maluenda, director del Berlanga Film Museum. Fotografía: Fernando Ruiz.

Salva Torres

Canito: “Gracias, jefe”

Centro del Carmen

Francisco Cano, ‘Canito’

Mitos de una España en blanco y negro

Valencia

C/Museo, 2

Hasta el 21 de abril

Aquellos ojos verdes que, desde el fondo de la sala clavan su mirada al espectador magnetizado, son los ojos verdes de Ava Gardner. Están en blanco y negro y son obra de Francisco Cano, ‘Canito’, al que el Consorcio de Museos le dedica un homenaje, de la mano de la editorial Romeu. Ojos verdes en blanco y negro, como la España de aquellos años 50 y 60 que tuvo el placer de ser visitada por La condesa descalza, morena impetuosa, “el animal más bello del mundo”. Ojos verdes iluminando las noches grises de una España racial, testaruda, obcecada en permanecer ajena a esa modernidad que representaba Ava Lavinia Gardner.

La Pandora que abrió la caja de los truenos cada tarde de capea, cada noche madrileña, cada mañana tardía por largas madrugadas de flamenco y sábanas arrebatadas, resumió así el atractivo de su verde presencia contra un fondo negro: “Una mujer que vivía sola, que estaba divorciada, que no era católica y, además, era actriz”. Aquella España, todavía hoy esperando que la modernidad le llegue, que la sangre deje de correr por sus venas étnicas, fue la que Ava Gardner vio con sus ojos verdes, y la que Francisco Cano, ‘Canito’ (Alicante, 1912), atrapó con su cámara.

Ya centenario, Canito sigue recordando el carmín en sus mejillas que depositó en innumerables besos Ava Gardner. Recuerda que llegó a casa y no quiso lavarse, para mantener el rojo de aquellos labios incandescentes en su memoria. Cada mañana mira al cielo, sin ser especialmente católico y más allá de fumatas blancas, para darle gracias al dios de las alturas, quién sabe si mirándole con ojos verdes, para decirle: “Gracias, jefe”.

Porque a sus 100 años, Canito sigue empeñado en continuar viviendo, recordándonos con sus fotografías aquellos Mitos de una España en blanco y negro, que ahora el Consorcio de Museos resume en 60 imágenes tomadas del catálogo más amplio editado por Romeu. Mitos entre los que destaca, sin duda, Ava Gardner, secundada por otros como Gary Cooper, Charlton Heston, Orson Welles, Ernest Hemingway. Figuras del cine y del toreo, porque hay que recordar que la propia leyenda de Canito se gestó con aquella fotografía de la cornada mortal de Manolete. De nuevo el brillo, el glamour, los ojos verdes, entremezclados con la tragedia.

Canito quiso ser novillero y boxeador, “pero me dieron por todos los lados”, antes de dedicarse a la fotografía. Y a base de recibir, aprendió a mirar por el visor de una cámara con una discreción desvergonzada. Las figuras del cine, del toreo, de la canción popular le abrieron sus puertas, sabedoras que Canito les inmortalizaría sin caer en el amarillismo periodístico de su venta al mejor postor. Su archivo de más de dos millones de fotografías encierran esa máxima: la de aprehender cuanto le rodeaba, con la sencillez de quien pasaba por ahí. Por eso los ojos verdes de Ava Gardner accedieron a que Canito los frecuentara, en medio de aquella España cuyo blanco y negro ha mejorado sin alcanzar aún el verdor de la auténtica modernidad. “Gracias, jefe”, por la lección de historia.

Salva Torres