Canito: «Gracias, jefe»

Centro del Carmen

Francisco Cano, ‘Canito’

Mitos de una España en blanco y negro

Valencia

C/Museo, 2

Hasta el 21 de abril

Aquellos ojos verdes que, desde el fondo de la sala clavan su mirada al espectador magnetizado, son los ojos verdes de Ava Gardner. Están en blanco y negro y son obra de Francisco Cano, ‘Canito’, al que el Consorcio de Museos le dedica un homenaje, de la mano de la editorial Romeu. Ojos verdes en blanco y negro, como la España de aquellos años 50 y 60 que tuvo el placer de ser visitada por La condesa descalza, morena impetuosa, “el animal más bello del mundo”. Ojos verdes iluminando las noches grises de una España racial, testaruda, obcecada en permanecer ajena a esa modernidad que representaba Ava Lavinia Gardner.

La Pandora que abrió la caja de los truenos cada tarde de capea, cada noche madrileña, cada mañana tardía por largas madrugadas de flamenco y sábanas arrebatadas, resumió así el atractivo de su verde presencia contra un fondo negro: “Una mujer que vivía sola, que estaba divorciada, que no era católica y, además, era actriz”. Aquella España, todavía hoy esperando que la modernidad le llegue, que la sangre deje de correr por sus venas étnicas, fue la que Ava Gardner vio con sus ojos verdes, y la que Francisco Cano, ‘Canito’ (Alicante, 1912), atrapó con su cámara.

Ya centenario, Canito sigue recordando el carmín en sus mejillas que depositó en innumerables besos Ava Gardner. Recuerda que llegó a casa y no quiso lavarse, para mantener el rojo de aquellos labios incandescentes en su memoria. Cada mañana mira al cielo, sin ser especialmente católico y más allá de fumatas blancas, para darle gracias al dios de las alturas, quién sabe si mirándole con ojos verdes, para decirle: “Gracias, jefe”.

Porque a sus 100 años, Canito sigue empeñado en continuar viviendo, recordándonos con sus fotografías aquellos Mitos de una España en blanco y negro, que ahora el Consorcio de Museos resume en 60 imágenes tomadas del catálogo más amplio editado por Romeu. Mitos entre los que destaca, sin duda, Ava Gardner, secundada por otros como Gary Cooper, Charlton Heston, Orson Welles, Ernest Hemingway. Figuras del cine y del toreo, porque hay que recordar que la propia leyenda de Canito se gestó con aquella fotografía de la cornada mortal de Manolete. De nuevo el brillo, el glamour, los ojos verdes, entremezclados con la tragedia.

Canito quiso ser novillero y boxeador, “pero me dieron por todos los lados”, antes de dedicarse a la fotografía. Y a base de recibir, aprendió a mirar por el visor de una cámara con una discreción desvergonzada. Las figuras del cine, del toreo, de la canción popular le abrieron sus puertas, sabedoras que Canito les inmortalizaría sin caer en el amarillismo periodístico de su venta al mejor postor. Su archivo de más de dos millones de fotografías encierran esa máxima: la de aprehender cuanto le rodeaba, con la sencillez de quien pasaba por ahí. Por eso los ojos verdes de Ava Gardner accedieron a que Canito los frecuentara, en medio de aquella España cuyo blanco y negro ha mejorado sin alcanzar aún el verdor de la auténtica modernidad. “Gracias, jefe”, por la lección de historia.

Salva Torres

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