El ejercicio de ajedrez con la realidad de Ximo Rochera

‘La entropía de los relojes rotos’, de Ximo Rochera
Ediciones Canibaal, 2018

Neus Flores entrevista para MAKMA al escritor Ximo Rochera (Castellón, 1968) con motivo de la presentación de ‘La entropía de los relojes rotos’ (Ediciones Canibaal, 2018), en la Clínica Arvila Magna de Barcelona –un acto que hubo presentado la escritora y periodista Roser Amills, con la presencia del artista Antonio Beneyto–.

¿Cómo surge la necesidad de escribir ‘La entropía de los relojes rotos’?

Este libro obedece a una necesidad de escribir casi diaria. En realidad, se trata de una recopilación de relatos, por lo que, para ser preciso, es el resultado de muchas necesidades a lo largo de estos últimos doce años. El orden de estos relatos en el libro no sigue, sin embargo, ningún tipo de cronodeterminación, sino más bien un impulso temático que lo muestra más coherente.

¿Cuál ha sido la parte más difícil de la escritura del libro? ¿Alguna anécdota?

Como digo, es un libro lleno de momentos. Doce años dan para muchos momentos y unas cuantas anécdotas. Pero me parece interesante la argucia familiar que utilizo algún domingo para refugiarme y escribir poemas: lleno la bañera de agua y, una vez dentro, subo la temperatura (seguramente busco algún tipo de respuesta corporal, como una bajada de tensión), cojo un lápiz y comienzo a escribir poemas. Mis hijos saben que en esos momentos no pueden molestarme y lo respetan. Los dos poemas del libro están escritos de esta forma.

Ximo Rochera. MAKMA

¿Por qué decidiste estructurarlo en capítulos descriptivos?

Algo que caracteriza a todos los relatos es el final. La mayoría de las veces (me refiero a los relatos más cortos) la historia la tengo determinada antes de comenzar a escribirla. El final condiciona el relato. También ocurre lo mismo con el título (en muchas ocasiones viene condicionado por el final). Otras veces, cuando la historia es más larga, ocurre como en las novelas: son los personajes los que se adueñan, de alguna forma, de la escritura y no sabes muy bien en qué va a acabar todo (una especie de antideterminismo literario).

¿Cuál es la idea más directa que quieres que la gente entienda de ‘La entropía de los relojes rotos’?

Marga, mi pareja, siempre me dice que busco la justicia universal. Como científico, analizo demasiados datos diarios y cotidianos que forman un cuadro muy colorido en mi mente. Es de ahí de donde cojo los personajes, las ideas y las retuerzo, llevándolas un poco hacía el surrealismo o el postismo. Quizá también como científico no me dejo influir por los resultados y puedo llegar a ser despiadado con los personajes. Esto puede llevar al lector a reflexionar sobre lo que somos y el camino que recorremos. Si eso ocurre, ya me siento satisfecho.

Tus títulos anteriores ya dibujan tu genérico perfil literario. ¿Crees que esta nueva publicación marca una distancia al respecto o, por lo contrario, sigue fiel a tu estilo?

En el mismo libro se puede encontrar una evolución. Aquellos relatos más antiguos tienen otro pulso diferente a los más actuales. El estilo quizá sea similar en todos ellos: relatos delirantes, absurdos en ocasiones, con toques de humor y, en general, desgarradores en cuanto a la capacidad de diseccionar la condición humana y su cotidianidad.

Respecto a los otros libros, diría que se trata de un libro más maduro y, quizá, el estilo, con el paso de los años, lo he ido depurando, aunque la esencia es la misma.

Habiendo presentado el libro en Barcelona, ¿volveremos a verte durante San Jordi para que nos firmes algunos ejemplares?

Siempre es agradable pasarse por Barcelona, recorrer las Ramblas y visitar a los amigos que tengo en la ciudad. Desde 2013, en el que, junto al escritor y artista chileno Aldo Alcota y al poeta Fran Amador, fundamos la revista de arte y literatura Canibaal, es obligada nuestra visita a Barcelona para presentar alguno de los números de la revista o de la editorial. Ahora voy solo, pero siempre que me acerco a Barcelona voy a Canaletas a dar un trago de agua (es una tradición que he copiado de mi amigo Aldo Alcota y que mantengo para recordar los principios de Canibaal). Así que yo creo que es posible que pase el día de Sant Jordi en Barcelona.

"#culturebaal #summertime #laentropíadelosrelojesrotos #animals. También los burros leen 'La entropía de los relojes rotos'. Poniendo orden". Fotografía cortesía de Ximo Rochera.

«#culturebaal #summertime #laentropíadelosrelojesrotos #animals. También los burros leen ‘La entropía de los relojes rotos’. Poniendo orden». Fotografía cortesía de Ximo Rochera.

¿Qué significaría para ti ganar un premio literario en Cataluña?

Nunca me he planteado qué significaría ganar un premio. Miento; hace quince años, cuando comencé a escribir soñaba con ganar un premio literario. Yo venía del mundo de la química y me dedicaba a crear y fabricar azulejos cerámicos. En la industria cerámica el resultado de tu esfuerzo casi siempre se veía recompensado en un modelo nuevo o en una excelente fabricación, así que fue natural pensar que todo seguiría igual con la literatura. Pero eso ocurrió solo al comienzo. No obstante, la pregunta me ha retrotraído a esos años y un cosquilleo recorre mis brazos mientras contesto, así que imagino que ganar un premio sería maravilloso.

¿Con qué escritores te gustaría colaborar?

La revista me ha dado la oportunidad de colaborar (más bien colaborar ellos en Canibaal) con infinidad de escritores, artistas, fotógrafos. Pese a que son cientos, destacaría, por supuesto, a Antonio Beneyto –además ha colaborado en ‘La entropía de los relojes rotos’ con una colección de 6 maravillosos dibujos– o a Roser Amills, con la que desde que colaboramos nos une una amistad muy bonita; por supuesto a Vila Matas y recuerdo con especial cariño al poeta Raúl Zurita. Pero por ceñirme exactamente a la pregunta: creo que tengo el gusanillo de poder colaborar en alguna ocasión con Arrabal (con el que mantengo contacto) y con Houellebecq.

¿Cuál es el nuevo proyecto en el que estás trabajando? ¿Puedes contarnos algo?

Sí, aunque son varios. Por un lado, acabo de poner en marcha otro sello editorial, Libros del Baal, con el que espero publicar varios títulos al año; por otro, en 2019 me gustaría publicar un poemario en el que he estado buceando en la bañera todo un año: ‘Nacimiento, vida y muerte del pájaro-apóstol’. También he acabado una novela que espero que se publique este año, ‘Teoría de cuerdas’. Y quizá algún proyecto más que de momento está en fase embrionaria.

¿Qué le dirías a un estudiante de literatura que quiera convertirse en escritor? ¿Algún consejo?

Mi consejo a cualquier estudiante o cualquier chico o chica que quiera dedicarse a la escritura es el mismo: lee siempre cuatro veces más de lo que escribes, pero no dejes de hacer ninguna de las dos cosas ningún día del año. Lo otro: el éxito, los premios, la edición, llegarán más adelante.

'La entropía de los relojes rotos' exhorta al lector "a reflexionar sobre lo que somos y el camino que recorremos". Fotografía cortesía de Ximo Rochera.

‘La entropía de los relojes rotos’ exhorta al lector «a reflexionar sobre lo que somos y el camino que recorremos». Fotografía cortesía de Ximo Rochera.

Neus Flores

«El dinero no viene de los premios»

Entrevista al cineasta Isaki Lacuesta, director de ‘Entre dos aguas’

Concluida la temporada invernal de los principales premios cinematográficos del cine español, MAKMA entrevista a Isaki Lacuesta, director de ‘Entre dos aguas’, película galardonada con siete Premios Gaudí –incluyendo mejor película en lengua no catalana y mejor director–, además del premio especial Feroz y su más recientes nominaciones en los Premios Goya 2019.

‘Entre dos aguas’ llega doce años después del documental ‘La leyenda del tiempo’ (2006), su primera película sobre Camarón, con Isra como protagonista de la cinta, quien vuelve a la isla de San Fernando para intentar recuperar a su mujer y a sus hijas.

¿Cómo surge la necesidad de hacer esta película?

Surge de cuando hice un viaje a la isla de San Fernando en el año 2000. Fuimos de vacaciones y nos enamoramos del lugar y sus gentes. Rodar allí era un proyecto muy íntimo, ya que los protagonistas pasaban de niños a adolescentes.

Podría decirse que me inspiró la trilogía de Truffaut con Apu. Y cuando apareció ‘Boyhood’ (Richard Linklater, 2014) en los cines, aún nos ayudó a contar un poco mejor nuestra historia.

Isaki Lacuesta. MAKMA

¿Cuál ha sido la parte más difícil del rodaje de ‘Entre dos aguas’?

Lo más difícil fue buscar cangrejos y coquinas con Isra en el barro, y nos dimos cuenta de lo barato que resulta comer marisco, por la dificultad que tiene el recogerlo. El barro nos cubría hasta las rodillas, y nos chupaba las zapatillas. Llevábamos las cámaras hundidas en el barro hasta la cintura; fue realmente complicado.

Y ellos lo hacen para poder subsistir con su familia y deben usar la economía sumergida para poder seguir adelante con sus vidas.

¿Cómo es tu relación con los actores y, en particular, con Israel Gómez Romero, con el que ya habías rodado antes?

Amistad, cariño, respeto, y admiración. No tengo mejores palabras para definirlo. He visto crecer a Isra desde los 12 años y he podido compartir su experiencia de enamorarse. Pasamos mucho tiempo conviviendo mientras rodamos y el amor es un elemento muy importante. Creo que he tenido mucha suerte con los actores y actrices con los que trabajo, porque nos llevamos muy bien, y estoy encantado de trabajar con ellos y de repetir, a veces.

Tu película anterior, que ya fue premiada con el Gaudí, ‘La próxima piel’ (2016), tuvo a Àlex Monner como protagonista junto a Emma Suarez, que fue premiada con el Goya. ¿Cómo fue trabajar con ellos y, en general, con los actores que has dirigido?

Esta ha sido mi quinta nominación a los Premios Gaudí, y estoy encantado. Hay actores con los que me une una relación especial y con ellos podría hacer muchas otras películas; entre ellos están Emma y Álex, además de Sergi Lopez, y también Bárbara Lennie –con quien ya estamos preparando nuevo proyecto-.

Un instante de la película 'Entre dos aguas', de Isaki Lacuesta. Fotografía cortesía de La Termita Films.

Un instante de la película ‘Entre dos aguas’, de Isaki Lacuesta. Fotografía cortesía de La Termita Films.

¿Se han cumplido tus expectativas, tras los diversos premios y nominaciones cosechados durante las últimas semanas?

A cualquier premio hay que ir sin esperar nada. Hay que tomarlos y valorarlos en su justa medida. Salir ganador no significa que no vayas a trabajar después, si no que muchas veces trabajas aún más, y en realidad es el trabajo lo que hay que valorar.

Y no ganar, no significa que tu peli no guste, sino que esto es solo una competición: unas veces se gana, y otras se pierde. Depende de muchos factores: del jurado, de la audiencia, de lo buenas que sean las otras películas, etc.

Lo que sí que ofrece ganar un premio es una atención mediática que, a veces, hace que el público descubra obras que igual no hubiese ido a ver de otra forma. Pero que yo sepa, solo los premios Forqué tienen dotación económica, así que el dinero no viene de los premios, al menos, no directamente.

Ya ganaste una Concha de Oro en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián por ‘Pasos dobles’, en  2011. ¿Qué ha significado para ti volver a conseguirla por ‘Entre dos aguas’?

Ganar la Concha en 2011 me hizo mucha ilusión, porque el jurado que me eligió eran gente que yo idolatraba. ¡Les admiraba, y pude hablar con ellos! Fue un sueño cumplido. En los Gaudí, así como en los Goya, es un espacio más relajado, donde nos encontramos y nos valoramos entre compañeros.

¿Te gustaría conseguir un Óscar y llegar a lo más alto? ¿O de lo contrario, no eres tan ambicioso y ya eres feliz con tu trabajo?

Pues sí, me gustaría mucho. Es algo que no había pensado hasta este año, pero creo que sí que me gustaría mucho ganarlo. Ahora ya casi se ha convertido en un reto, y he empezado un nuevo proyecto con ese objetivo en mente. Espero ganar el Óscar, sí. ¡Ojalá! (sonríe).

Aparte de cine, también has hecho videoinstalaciones, guiones, colaboraciones en libros colectivos… ¿hay alguna faceta artística que te gustaría desarrollar y que no hayas hecho aún?

Colaboro con músicos y arquitectos, pero no lo soy, aunque me gusta jugar a serlo, y con ellos puedo hacerlo. Para mí es un aprendizaje más de mi faceta de director. Me gusta mucho hacer colaboraciones, y haré todas las que pueda.

¿Cuál es el nuevo proyecto en el que estás trabajando? ¿Puedes contarnos algo?

Pues sí, estoy haciendo nuevas cosas, y tengo un proyecto interesante a medio plazo, que de momento es secreto (y del que no puedo hablar ahora mismo), pero ya os enteraréis a su debido tiempo.

¿Qué le dirías a un estudiante de cine que quiera convertirse en director? ¿Algún consejo?

Que haga lo que más le guste y con intensidad total. Con mucha pasión y, sobre todo, con mucha determinación. No hay que hacer cine como forma de inversión, porque hay buen cine que no retorna demasiado a nivel económico.

Yo creo que hay que hacer realidad los sueños propios, no los de otras personas. Porque cualquier proyecto tiende a tener sus problemas y, si tú eres quien debe solucionarlos, es mejor que sean tus propios problemas lo que estén en juego.

Isaki Lacuesta posa con la Concha de Oro a la mejor película, por 'Entre dos aguas'. Fotografía: Jorge Fuembuena, cortesía del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Isaki Lacuesta posa con la Concha de Oro a la mejor película, por ‘Entre dos aguas’. Fotografía: Jorge Fuembuena, cortesía del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Neus Flores

«El apoyo a los músicos es lo que hace falta»

Entrevista a Daniel Negro, director del Harlem Jazz Club y de Zingaria Producciones, con motivo del trigésimo aniversario del club de jazz
Harlem Jazz Club
Comtessa de Sobradiel 8, Barcelona

El Harlem Jazz Club, uno de los locales más emblemáticos de la Ciudad Condal, acaba de cumplir 30 años de historia y de saber hacer. Este aniversario viene cargado de reconocimientos y su trayectoria ha sido alabada por Down Beat, la Biblia del jazz, que les considera entre los mejores clubes de jazz del mundo. Otras distinciones recibidas recientemente son el certificado de excelencia de TripAdvisor y el Recommended Award 2017, de la revista Time Out.

En Makma hemos tenido la feliz ocasión de entrevistar a Daniel Negro, director del Harlem Jazz Club y de Zingaria Producciones, quien programa cada año algunos de los conciertos más aclamados de Barcelona.

¿Cual es el origen del Harlem Jazz Club, es un negocio familiar?

Llevamos 30 años haciendo jazz, somos la sala más antigua de Barcelona. Lo empezamos Sonja y yo. Cuando vivíamos en Estocolmo veníamos a Barcelona de vacaciones, y no entendíamos muy bien, porque la parte más antigua, céntrica y más emblemática de la ciudad era también la más abandonada. Así que nos salía barato, y abrimos el local los dos. Le llamamos club por el aforo reducido y para programar estilos de música compatibles con el jazz. Así empezó, con la ilusión de dos personas que se enamoraron de Barcelona (y sin subvenciones).

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

¿Programáis otros estilos de música?

Gracias al Taller de Músics del Raval, empezaron a salir una generación de músicos catalanes y valencianos, hoy ya consagrados, como Perico Sambeat, Jordi Rossi, Eduard Tharrats, Ignasi Terraza, etc., que tocaban en la Cova del Drac con artistas internacionales, y les trajimos aquí para que mostraran su talento europeo a un estilo musical nacido en América.

También empezamos a programar música brasileña a partir de los Juegos Olímpicos, cuando aquí aún nadie la programaba. Había gente que no la conocía. Por ejemplo, la bossa nova se susurra, y Euclides Matos tocaba bonito. Era muy lindo y la gente pedía que cantara más fuerte, cuando en realidad es un estilo basado en el susurro.

Lo mismo con la música africana, los músicos que tocaban la Kora, una especie de arpa, con un sonido muy acuático, era precioso y la gente se asombraba porque era algo que no había escuchado nunca.

También programábamos tango. Tenía bastante aceptación.

¿Cuál es vuestro target de lientes?

Solo estamos en zona considerada turística desde el año 2000, y nuestro público es local y fiel, pero con el boom turístico la gente internacional que nos llega viene con el mismo espíritu de escucha y de respeto que un cliente barcelonés. Tienen una actitud correcta. Lo bonito es que todo el mundo se siente cómodo aquí. No hay uniformidad de criterio, ni edad concreta, para venir a escuchar buena música. Solo se necesita sensibilidad.

Las salas de música en vivo no son una moda pasajera. El público se renueva, porque los músicos están mejor preparados y el público lo aprecia.

¿En estos 30 años, cual es el concierto que recuerdas mejor y por qué?

Sean Lewitt vivía en Valencia y vino instalarse en Barcelona. Era el mejor guitarrista de be-bop pero era yonqui, y siempre venía a tocar por aquí para sobrevivir. Además, Josep Cucurela era un habitual, así como Quico Pi de la Serra y Pep Pla. Les propusimos que actuasen juntos.

La sala estaba a reventar y el pacto era intercalar canciones de cada uno. Pero al final, Sean Lewitt y Cucurela terminaban los temas como les parecía. Fue tan brutal ese concierto en el 96, que ellos mismos se asombraron de que la gente ni aplaudía. ¡Fue una catarsis brutal! Un momento inesperado que me sorprendió, que nos sorprendió a todos. Fue la cúspide. El amor, la complicidad musical absoluta. No se puede ni recrear, ni preparar, ni explicar. Fue lo más.

¿Tenéis previstos algunos festivales para el verano?

Nosotros somos sede de casi todos los festivales. Ahora es el festival BarnaSants, de canción de autor; el Festival Internacional de Jazz; el Festival Inauditus, el Simfónic para escuelas, el GREC, etc.

¿Crees que la ciudad ha reconocido el valor de la sala suficientemente, o se reconoce más la cultura en el extranjero?

Barcelona tiene un presupuesto para cultura. El 70% se lo llevan los grandes equipamientos: Liceo, TNC, Palau de la Música, Auditori, MNAC, etc., es decir, que con el 25% restante hay que hacer todo lo demás. Hasta el año 2006, las salas de conciertos no tenían la posibilidad de pedir ayudas y ahí nos plantamos. Hicimos una rueda de prensa para reclamar la música en vivo con el regidor de cultura de la época, Ferran Mascarell, del PSC, y por esas empezaron a darnos una pequeña partida. Pero la normativa municipal nos dice que una sala de conciertos es una industria molesta. La ciudad hace un agravio comparativo entre equipamientos culturales.

Con eso lo que quiero decir es que, si la inversión en cultura es tan vergonzosa, es curioso que la gente aún tenga criterio y capacidad para apreciar los conciertos en directo. Los músicos saben de esta situación y cobran muy poco. Sin la complicidad de los músicos, las salas de concierto en directo no existirían. Pero si Harlem tuviese el equivalente proporcional de lo que le correspondería, por ejemplo al Liceo, entonces los músicos podrían cobrar bien.

Al final yo creo que en el extranjero hay más inversión en cultura y, por lo tanto, se reconoce más.

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

¿Cómo habéis sobrevivido a la crisis iniciada en 2008 y que aún sigue coleando?

No redujimos personal, ni conciertos, ni horarios, ni salarios, lo único que hicimos fue aumentar el precio de las entradas un 5%. En realidad, siempre quienes pagan las crisis son los ciudadanos.

Los grandes equipamientos hicieron justo lo contrario, recortaron por todas partes y despidieron a mucha gente, porque solo saben gastar. No tienen ni pizca de imaginación para adaptarse a nuevas realidades. No saben gestionar.

¿Que debe hacer un artista para poder tocar en vuestro club?

Que me envíen un email con música, y su propuesta. Me siento un privilegiado porque en lugar de tener que salir a buscar o a inventar grupos o artistas, ya me vienen y tengo que escoger. Eso es un privilegio. Bueno, una suerte. Y debo decir que contesto a todo el mundo. Incluso a los que no me interesan, como un grupo de trash-metal de Nueva Zelanda que me contactó recientemente. Forma parte de la realidad.

¿Y a alguien que quiera emprender un negocio como el tuyo, que recomendación le darías?

Que la oferta de las grandes ciudades está bastante saturada. Es más fácil empezar un proyecto de este tipo en provincias, donde no hay tanto riesgo ni tanta competencia. Existe la posibilidad de ser el único.

Y que no se preocupe, porque músicos no le van a faltar. Hay que tener criterio para seleccionar con olfato y sensibilidad, para marcar una línea de estilo, pero ofertas y propuestas de grupos no les van a faltar nunca. La cultura nunca muere.

¿Cuales son los proyectos de futuro más inmediatos que tenéis?

Venderlo (risas). ¡Noooooo, ya no sabría que hacer sin el Harlem!

Mientras me siga emocionando, seguiré programando –sin que se vayan clonando las programaciones–. Siempre intento que la programación sea mejor. Primero, por la continuidad del negocio y, después, porque si hay un grupo que es bueno, pues que actúe con frecuencia, pero que no sea el único que actúe.

El apoyo a los músicos es lo que hace falta y así todo irá bien.

Muchas gracias por tu tiempo, Daniel, y ¡hasta el próximo concierto!

Daniel Negro, director de Harlem Jazz Club. Fotografía de Manuel Pérez.

Daniel Negro, director de Harlem Jazz Club. Fotografía de Manuel Pérez.

Neus Flores

 

Tras la verdad de ‘RIDE’, de Neus Flores

‘RIDE’, de Neus Flores
Cortometraje de docu-ficción
Faktoria d´Arts y La Bonne (Centro de Cultura de Mujeres Francesca Bonnemaison), 2018

Con el apoyo de Faktoria d´Arts y La Bonne (Centro de Cultura de Mujeres Francesca Bonnemaison), la periodista y agente cultural Neus Flores ha emprendido el rodaje de su ópera prima, ‘RIDE’, cortometraje de docu-ficción -o cinema veritée– basado en hechos reales y que pretende acercarse a la verdad cotidiana desde un punto de vista universal –territorio en el que las emociones se entienden en cualquier cultura– y con el uso de varios idiomas, mediante un guión de proyección internacional.

En tanto que proyecto en curso, ‘RIDE’ cuenta con un dietario de filmación en Facebook –en cuyo perfil se pueden encontrar contenidos, vídeos y enlaces del making of, además de una cuenta de crowdfunding en Kickstarter, en la que colaborar mediante donaciones, a cambio de merchandising, follow ups y experiencias con el equipo de rodaje, estando prevista su culminación durante la primavera del 2018, con el fin de ser proyectado a partir del verano en diversas salas y festivales.

‘RIDE’ se postula como un viaje por las emociones, un trayecto por la vida de dos mujeres (madre e hija, interpretadas por Mari Arveheim y Alba Manobens Flores, respectivamente) que pasan por una etapa de crecimiento propio y de enfrentamiento a nivel familiar, para terminar uniéndose a nivel personal a través de las vicisitudes de su recorrido por la Costa Brava.

El desencuentro entre ellas se inicia en el ámbito del hogar durante un desayuno cotidiano y desemboca en un club nocturno, donde Emma (la madre) encuentra a Alex (su hija, aún menor de edad) bailando a cambio de dinero.

Alex decide irse de casa tras la virulenta reacción de su madre y Emma es consciente de que si deja marcharse a su hija la perderá para siempre; por este motivo decide irse con ella a lo largo de un viaje por la costa catalana -durante el que se encontrarán con diversos personajes que les harán crecer a nivel personal y emocional, hasta llegar a mejorar su relación y entenderse de nuevo.

‘RIDE’ es un viaje desde la oscuridad emocional y física, hasta encontrar la luz y el optimismo que mejorará la relación de estas dos mujeres para siempre, al final de su viaje y dentro del marco incomparable de la casa museo Dalí, en Port-Lligat (Cadaqués, Costa Brava).

“Una road-movie inspirada en ‘Thelma &Louise’ y ‘Little Miss Sunshine’, que no dejará indiferente a nadie”, en palabras de su directora, Neus Flores.

Neus Flores. Makma

La Fura dels Baus: «Este teatro que hacemos es ancestral»

‘Carmina Burana’, de La Fura dels Baus
Teatro Tívoli
Carrer de Casp 8, Barcelona
Hasta el 26 de marzo de 2017

Con motivo de la obra de teatro basada en la opera de Carl Orff ´Carmina Burana´ que presenta La Fura dels Baus en el Teatro Tívoli de Barcelona, hasta el 26 de marzo, Makma ha tenido la oportunidad de entrevistar a Carlus Padrissa, director de escena español, conocido por ser uno de los seis directores artísticos de La Fura dels Baus, y a Chu Oroz, diseñador 360, y artífice de la fuerza visual furera en escena.

Para entender un poco de dónde parte el imaginario artísitico de la obra hay que saber lo que significa Carmina Burana: son las Canciones (Carmĕn es poema, canto o cántico) de Beuern (burana es el gentilicio que indica la procedencia:  de Bura), una colección de cantos goliardos de los siglos XII y XIII, reunidos en el manuscrito encontrado en Benediktbeuern en Baviera (Alemania) en el siglo XIX, y que Carl Orff usó en 1937 para crear su opera master.

En estos poemas se hace gala del gozo por vivir y del interés por los placeres terrenales, por el amor carnal y por el goce de la naturaleza, y con su crítica satírica a los estamentos sociales y eclesiásticos, nos dan una visión contrapuesta a la que se desarrolló en los siglos XVIII y segunda parte del XIX acerca de la Edad Media como una «época oscura».

En los Carmina burana se satirizan y critican todas las clases sociales en general, especialmente a las personas que ostentaban el poder en la corona y sobre todo en el clero; se entiende que un grupo de teatro rompedor como La Fura se interese por este tipo de arte y lo actualice y adapte a su estilo transgresor futurista.

La Fura dels Baus. Makma

¿Os inspiraron los goliardos para este proyecto?

Carlus Padrissa (CP): Bueno, a mí más bien me inspiró la música de Carl Orff, porque tiene esta vitalidad intrínseca. Fue él quien se inspiró con los cánticos medievales, que son básicos y rítmicos. Los podríamos comparar un poco con las canciones que usan los hooligans hoy en día en los partidos de futbol, de ritmos básicos y repetitivos (pam, pam,pam, un, dos, pam, pam…) muy vitales y atávicos. Son los ritmos que vienen de corazón, del bum bum de la madre embarazada que cuando se enamora late más rápido. Nos acostumbramos a ese ritmo ya en el útero materno.

Además, los cánticos de Carmina Burana son un poco picantes….

CP: Los textos hablan de que hay pocas ocasiones en general y la vida hay que aprovecharla. En este contextopicante” hemos mostrado una niña que pasa su tránsito adolescente y cantará una de las arias más bellas del siglo XX, que es muy dulce y es un orgasmo directamente. Sí, un orgasmo. Hace un grito in crescendo hasta que llega a la nota más alta durante su éxtasis. Brutal y explosivo. Rompe los cristales.

Carl Orff también trabajó para los nazis, ¿qué opinión os merece esa etapa?

CP: A nosotros, los nazis no nos interesan para nada, y además él no fue de los que trabajó más para los nazis. Hubo muchos otros, por ejemplo Strauss, y nadie le tiene manía. Orff,  según me comentaron, estuvo en La Rosa Blanca, la resistencia rebelde, no-violenta, contra el régimen nazi. Hacía doble papel. El era musicólogo y se refugió en la investigación.  Se ve que todo esto está documentado.

De algún modo había que sobrevivir en esa época…

CP: Yo no soy historiador, a mi me interesa su vida antes de la guerra y especialmente la creación de esta obra de arte musical que es Carmina Burana.

Vuestro espectáculo es total: voz, texto, efectos especiales. ¿Cómo se te ocurre la trama  y cómo lo montas todo en el escenario?

CP: Nosotros lo que hacemos es volverlo a poner en el candelero. Este teatro que hacemos es ancestral, derivado de las fiestas paganas eternas desde que el hombre es hombre, donde se celebra la supervivencia a las inclemencias, el cambio de estación, las cosechas, la recolección de los frutos de la tierra, como en las bacanales romanas, etc. Luego viene la religión y les cambia el nombre, como en carnaval, o la cuaresma, pero el motivo sigue siendo el mismo, la celebración de la vida. Y, por lo tanto, estas fiestas son totales en sí mismas: se bebe, se huele el humo del fuego, se baila, la gente se toca, son interactivas, y eso es lo que queremos trasladar al teatro, donde uno decide dónde se coloca (cerca o lejos de la acción) y qué grado de participación quiere tener en el espectáculo, cómo quiere participar. Por eso nos gustan más los auditorios que los teatros, porque la gente puede circular mejor por el espacio, la energía fluye mejor, hay más conexión, y en el teatro están sentados en sus butacas. Pero también hemos hecho espectáculos, como el de Wagner, el en Liceo.

Nosotros hacemos que los actores se cuelguen de cuerdas, que canten en el agua, tenemos unos actores que se adapatan al escenario y Chu crea un sistema de escenografía que permite todo este movimiento y la adaptación de los actores a las escenas. Especialmente el efecto de “camiseta mojada” como segunda piel me parecía de lo más atractivo a nivel escénico.

Cuando la protagonista vuela su energía se magnifica, ella decide ir a una cita con su amante, pero tiene vengüenza, y la vence, se enfrenta a sus miedos y se va, pase lo que pase, entonces ella se siente poderosa y en ese momento es cuando la hacemos volar, que es en su momento álgido, cuando tiene el orgasmo y grita de ese modo catártico. Solo de pensar que ha quedado eso ya le pone.

Chu Oroz (CO): Es una tranformación hacia ese objetivo, pero también hay más personajes y, sobre todo, también hay los coros, que evidentemente es una “masa”,  un elemento de escenografía humana, que también tienen sus propias luces, sus códigos propios.

La Fura dels Baus. Makma

Si tengo bien entendido, son los coros de la polifonía de Puig-Reig (municipio de la comarca del Berguedà)

CP: Sí, hace mucho años que un director cogió a algunos chavales de Puig-Reig (hago un inciso aquí para comentar que yo nací en Balsareny que está justo al lado de Puig-Reig, un pueblo pequeño en el que sólo nací, porque a la media hora mis padres ya me llevaron para casa) y este director les enseño música desde pequeños, y yo considero que es una de las corales catalanas más interesantes que hay. Y lo hacen con mucha ilusión porque ellos vienen a Barcelona en autobús, cantan y después vuelven a casa. Les gusta hacer bolos por ahí. Y son muy buenos, no son profesionales, pero están encantados y lo hacen muy bien. Chu les viste con unas barbas, y así está bien, porque su vestuario no pasa de moda.

Sí… yo quería hablar especialmente del vestuario y de la escenografía, porque hay una tela blanca que cubre a los músicos, que también sirve para proyectarle imágenes, etc. Contadnos cómo funciona.

CP: Es como un sombrero que tapa a la gente. Pero después salen los vestidos, que son muy importantes.

CO: También no sólo en esta obra, sino en muchas otras, trabajamos para captar la luz, pero también para emitir luz y, además, con otro tipo de luz que es como una segunda piel y le da más registros al personaje. Por eso muchas veces esta multipantalla enlaza distintos personajes clave en esa escena y todo forma parte del mismo cuadro. Las barbas y los códigos paganos de la ceremonia del vino, de la iniciación, hay una transformación dentro del agua mismo, con mal humor por la transgresión de un personaje a otro, de mujer a hombre, y todo eso se va transformando a través del libreto hacia el éxtasis final, que es una catarsis y el objetivo de la iniciada.

Además el público siempre reacciona a todo eso.

CO: Sí, es interesante porque en ese momento no hay actores en escena, y este artefacto, esta grua potenciadora, está muy cerca del público (ya usamos una máquina parecida en Valquirias, que son un “portento de la naturaleza”) y pasan por encima del foso de los músicos a proyectar esta voz tan brutal hacia el público. Yo creo que es, probablemente, una de las mejores versiones del mundo.

El público siempre juega un papel muy importante en los espectáculos de La Fura. En este caso, además, ¿se ensucia? ¿huele? ¿se saborea? ¿reacciona?

CP: Por desgracia en el Tívoli están sentados. Pero hacemos todo lo que podemos para que interactúen con nosotros. A los que están en las filas de al lado les mojamos un poquito y a los que están delante ¡les mojamos mucho! Porque en un momento en que la protagonista está dentro del agua se transforma en vino, porque es nuestra versión latina, y además tiene el color de la sangre. Y el vestuario me encanta porque ella lleva un patrón de una pelota de béisbol, que es como un ying-yang, y eso le cubre la aureola potencial con dos borlas, y después lleva un tipo de concha, como una alegoría a la primavera, una concha grande como una vieira, que nos permite jugar con la dualidad de convertir el agua en vino, o de que ella tenga la regla. Se convierte en mujer y pasa por un proceso en el que al final ella es la propietaria de su propio cuerpo. Se siente una mujer fuerte. Y entonces canta y hace ese grito, “¡¡uaaaahhhhh!!”, se levanta con la grúa y en un segundo sube de cero a cinco metros de altura, en puro éxtasis.

La Fura dels Baus. Makma

¿Y todo esto ocurre gracias al amor por su contrario?

CP: Es gracias a ella misma, que toma conciencia de su propio ser. El sexo queda un poco ilimitado, no se sabe bien si a ella le gustan los hombres o las mujeres. Lo que tenemos claro es que le gusta su contrario. Pero no sabemos qué, o quién es, lo dejamos abierto. No hay la típica escena romántica. Se termina antes. Lo dejamos abierto. Se acaba antes de la cita, pero ella ya ha tenido su orgasmo. Solo con la idea de quedar, ya… Queda con su amante, y es un final abierto porque no le vemos. Es un amor moderno. Pero sí que es una clara aproximación de ella hacia su cuerpo. Ella se descubre a sí misma y se siente poderosa.

Entonces, ¿la recomiendas para el publico adolescente?

CP: Muchísimo. Es para ellos. Es la historia de un adolescente que se vuelve soberan@ de sÍ mism@. Al final se descubre. Es un canto a sí misma. A su cuerpo. La actriz se sitúa en un pedestal y se aguanta solamente con su energía. La ves poderosa. Y es una persona humana, pero es soberana de sí misma. Nos gusta mucho este final. Podríamos decir que Carmina Burana es el nombre de una mujer, que se llamaba Carmina. Era una chica que se ha transformado en mujer. Y que es poderosa. Muy poderosa.

Es una obra muy actual.

CP: Sí, al final sí, porque, primero, no aburre- la música es muy actual, muy potente-; segundo, es corta, lo cual es practico en nuestra vida moderna y dura como una peli; tercero, es interactiva y es una cantata para músicos, para cantantes y para imágenes mágicas. Y hemos puesto estas imágenes mágicas  sobre los solistas, en un vestido que es el mismo en la Carmina joven y la mayor. Necesitábamos una Carmina que tuviera un cuerpo grande, que proyectara bien el sonido, y en el mundo de la lírica eso se traduce en el tamaño del cuerpo. Si tienes un cuerpo que es un buen instrumento, tiene que ser amplio. Tiene que resonar. Necesitábamos un voz muy aguda y con mucho volumen, para que el agudo no se rompiera, no queríamos que fuera insoportable. Tenía que ser un agudo fuerte, pero grave, con cuerpo, que no hiriera a los oídos. Para mí era muy importante encontrar esto, porque yo ya había hecho un casting y siempre oía agudos chillones, que no podía soportar. Este agudo tenía que ser amplio, digestible, con mucho peso. Chus ha vestido a las dos actrices igual, con el mismo vestido, uno delgado y otro amplio, lo que hace que el cambio de actriz sea natural y fluido (y la gente ni se entera). La gente cree que quienes cantan son las dos. Creamos una fantasía. De dos actrices hacemos sólo una. Se confunden en escena. El vestido marca mucho.

¿Qué proyecto de futuro tenéis?

CP: Estamos preparando ´El Apocalipsis. Grado cero, La Revelacion’, que será como empezar todo desde cero. Como el Ave Fénix. Es un proyecto que durará muchos años, empezamos ahora, pero será una gira en un barco, y habrá la versión en el barco y otra en la tierra, para que se pueda representar en Madrid y en cualquier otro lugar del mundo. Pero parte de una idea de viaje, de cambio, de punto cero. Tiene un rollo muy ecológico y mucho de la mujer deportiva. Trabajaremos con muchas actrices esta vez. Muchas furias femeninas. ¡La mujer al poder!

CO: En las últimas óperas que hemos hecho siempre hemos trabajado con mujeres, por ejemplo en Taiwan, la torre humana del Warhala era toda femenina, porque además siempre hay más mujeres que hombres, especialmente en las artes. Solo había dos hombres entre todas ellas.

La Fura dels Baus. Makma

Neus Flores

 

 

 

‘Moonlight’, un retrato del mundo masculino afroamericano

‘Moonlight’, de Barry Jenkins
Estreno en España: 10 de febrero de 2017

En un país como EEUU, donde la identidad masculina es bastante clásica y casposa en general, una película que cuestione estereotipos viriles con tanta empatía emocional, rompe una lanza contra la homofobia y hacia la comprensión y el acercamiento a una realidad inevitable.

Más allá de lo que pudiera suponer ‘Brokeback Mountain’ en el universo masculino americano, ahora llega ‘Moonlight’, un retrato del mundo masculino afroamericano, que nos emociona y nos conmueve en dosis asumibles al ofrecernos retales de una realidad ineludible -que no se puede evitar, aunque se intente ocultar-. Más allá de ser un largometraje de denuncia, como espectadores nos sentimos parte de lo que supone para el protagonista vivir su realidad en busca de la sexualidad que le defina adecuadamente.

Moonlight. Makma

El director Barry Jenkins (‘Medicine for Melancholy’) reflexiona sobre la identidad, el sexo, la amistad y el amor en este drama ya premiado con el Globo de Oro a la mejor película dramática. ‘Moonlight’ nos muestra el proceso de autodescubrimiento de un joven llamado Chiron (interpretado por tres actores diferentes durante su crecimiento físico), que crece en los suburbios de Miami y que trata de adaptarse durante todo el rodaje a la sociedad de su entorno. Pero el miedo y la presión le obligan a mostrar una virilidad que oprime su verdadero ser.

Naomie Harris (‘Skyfall’) borda su papel y obtiene su nominación al Oscar como mejor actriz de reparto; Janelle Monáe también brilla especialmente, enamorando a la cámara en todo momento, y nos sorprende con su veracidad actoral. Pero esta es una película en la que los protagonistas son hombres: Trevante Rhodes (‘Westworld’), Ashton Sanders y Jharrel Jerome bordan la cinta de Barry Jenkins y la película se convierte en el reflejo de una sociedad (afro)americana, aún pendiente de destapar tendencias alternativas en ambientes poco habituales.

El Festival de Cine de Toronto, la revista Rolling Stone, el Globo de Oro, la crítica en general, alaban el trabajo de todo el equipo de ‘Moonlight’, un filme que se convierte en un clásico desde el primer minuto que uno sale de la sala de proyección. Deseamos que tenga suerte en la gala de los Oscar.

Moonlight. Makma

Neus Flores

 

«Gala es mucho más interesante que Dalí»

‘Gala-Dalí’, de Carmen Domingo
S.L.U. Espasa Libros

Después de otros libros como ‘Nosotras también hicimos la guerra’ (Flor del viento, 2006), ‘Conversaciones de Alcoba’ (Edebé 2009) o ‘La fuga’ (Ediciones B, 2011) y obras de teatro de gran éxito como ‘Solo son mujeres’ (2015-2016), la escritora catalana Carmen Domingo nos desvela, en ‘Gala-Dalí’ (S.L.U. Espasa Libros, 2016), los secretos de la historia personal de Gala y nos invita a hacer una lectura de esta mujer avanzada para su época, sin prejuicios y con la mente abierta.

Uno podría preguntarse el porqué justamente hablar de Gala y no del genio, de Dalí, a quienes todos conocemos más (y algunos, incluso, veneramos como ser irrepetible). Sobre esta elección ella misma nos ha comentado que “cualquier cosa me lleva sobre la pista de algún personaje, que de ahí salta a otro y a otro, hasta que doy con el que me siento a gusto. Y así ha sido con Gala, que al final ha acabado siendo mucho más interesante que Salvador Dalí”.

Gala-Dalí. Makma

De este modo, Domingo, ya cómoda con el personaje, lo estudia, lo escudriña y da un giro de 180 grados a nuestras expectativas, para mostrarnos la parte fundamental y profundamente desconocida de la vida y la personalidad de una pareja distinta, de una mujer que tuvo y quiso hacerse a sí misma y que, a pesar de la época en que le tocó vivir, logró, a través de los hombres, conseguir sus objetivos.

Nacida en Kazán (Rusia) en 1894, Elena Ivanovna Diakonova -nombre original de Gala- tenía la salud delicada debido a una dolencia pulmonar. En su vida infantil y juvenil, en su casa familiar y con sus padres, Elena siente una necesidad de libertad. Cuando su familia la envía a Clavadel (Suiza) para curarse de sus problemas de salud encuentra una ventana abierta al mundo, una posibilidad de salir de su entorno más cercano. En el centro sanitario, Elena, ya convertida en Gala por su propia voluntad, conoce al que será su primer marido, un poeta joven tuberculoso y, sobre todo, atento, que quedará prendado de su personalidad de inmediato. El poeta Eugène Grindel, más conocido como Paul Éluard, será el marido de Gala, el padre de su hija y el apoyo económico fundamental hasta conseguir sus objetivos.

Durante el matrimonio con Éluard, Gala tiene, entre otros muchos, un romance con el artista Max Ernst y, poco después, nacerá su hija Cécile -de quien evitará la responsabilidad toda su vida-. Durante un viaje vacacional a Cadaqués, en 1929, conoce a Salvador Dalí, reconociendo en el joven artista al genio que algún día llegaría a ser y que ella conseguiría que fuera.

Gala se nos describe como una mujer independiente, avanzada a su tiempo, aunque igualmente muy egoísta y fría, cuestión sobre la que Carmen Domingo nos apunta: “las relaciones de pareja y las relaciones sexuales que tiene Gala están libres de prejuicios y convencionalismos y su independencia forma parte de esas mismas características”.

Gala-Dalí. Makma

No se puede leer este libro con la mente cerrada ni con un espíritu demasiado pudoroso; de hecho, la historia se hilvana con una sucesión de romances libertinos para la época. Debido a que el matrimonio con Salvador no podía asentarse en el sexo -por la incapacidad de Dalí de tener contacto físico con ella-, Gala debía encontrar lo que buscaba en otras almas.

Coetánea y amiga de Coco Chanel y amante de Max Ernst, Gala no solamente fue la musa de Dalí, sino también su marchante, su compañera, su ama, su mundo entero. Según nos cuenta la autora, “el genio necesitaba a alguien que lo llevara de la mano y sin esa ayuda el genio seguía, pero no podía avanzar. (Salvador Dalí) Se dio cuenta de eso en el mismo momento en que se murió Gala». Sin embargo, el lector advierte este hecho durante todo el relato, en el que Gala lleva las cuentas, organiza las agendas y no permite a Salvador acercarse a Púbol (Girona) sin su consentimiento previo. Cuando Gala muere el libro se escribe en voz propia de Salvador, reconociéndose en éste al hombre perdido y genio desangelado sin su musa eterna.

De este modo, la aproximación de Carmen Domingo al binomio ‘Gala-Dalí’ es, sin duda, un soplo de aire fresco que nos invita a enfrentarnos a una personalidad fuerte, arrogante, libre de pensamiento y de comportamiento.

Gala-Dalí. Makma

Neus Flores

 

Cuaderno de bitácora en Donostia Zinemaldia

64 Festival de Cine de San Sebastián – Donostia Zinemaldia 2016
Hasta el 24 de septiembre de 2016

El primer fin de semana del Festival de San Sebastián ha presentado su mejor elenco en esta 64 edición, con la calidad que merece un festival de categoría A como el de Cannes o Venecia. Por él han pasado las estrellas nacionales e internacionales más rutilantes, presentando sus películas para la nueva temporada.

En un ejercicio de agradecimiento infinito a la gente que dedica su vida a la cultura, os describiré a modo de diario las experiencias que se han vivido en este enclave, desde el punto de vista de una periodista entusiasta.

Viernes 16 de Septiembre

Empieza el día temprano: el vuelo sale a las 7.50h desde el Prat (Barcelona) con destino Fuenterrabia (Donostia). Hay que ducharse rápido, terminar la maleta, repasar que no se olvide el DNI y la tarjeta de embarque, y liarse la cámara al cuello para llegar una hora antes al aeropuerto.

Este es un día especial porque empieza el Festival de Cine de San Sebastián, donde veremos las películas que se estrenarán en los cines próximamente. Hay que prepararse para duras jornadas de visionados de películas, ruedas de prensa, redacciones, entrevistas, networking, prisas, y alguna que otra desorganización. Pero también es un día especial porque habrá luna llena con eclipse parcial -lo que puede significar algún estrés añadido involuntario (o no, ya se verá lo que destina el cosmos).

El vuelo llega puntual a destino, pero llueve. Y la previsión es que llueva aún más. Así que taxi hasta el hotel y bus directo al Kursaal (sede central del festival). Hay que llegar antes de las 10h a sacarse la acreditación porque a esa hora empieza la película inaugural, ‘La fille de Brest’. También hay que cerrar aún algunas entrevistas, no confirmadas aún, y pasarse por la sala de redacción a ver el tablón del día con los horarios de las proyecciones. En algún momento hay que hacer parada obligatoria para un café en el club de periodistas y desayunar un algo rápido para despejarse.

A las 13h empieza puntualmente ‘Orpheline’ (la huérfana), la película francesa de la que todo el mundo habla, en el cine Trueba 2. ¡Hay que correr con el paraguas, porque llueve a cántaros! Esperar, hacer cola, entrar agolpados, sentarse y concentrarse otra vez.

Instantes previos a una de las primeras proyecciones del Festival. Fotografía: Neus Flores.

Instantes previos a una de las primeras proyecciones del Festival. Fotografía: Neus Flores.

Esta peli es cruda, visceral, incluye un amplio muestrario de reality bites (cruda realidad) no apta para quienes desean ser padres/madres algún día, pero aconsejable, sin duda, para quienes nunca hayan pasado por una experiencia vital semejante.

La tarde se presenta diluviando. Hay que resetear la planificación, porque no se puede andar por las calles de Donostia sin empaparse… Así que hay que cobijarse, volver al Kursaal a reservar las entradas de las películas del sábado, comer unos pintxos con sidra en la calle mayor, y esperar a que empiece el visionado de ‘Neruda’, a las 22h en el Teatro Principal. Paciencia.

En menos de dos horas, la película sobre Neruda nos envuelve, nos atrapa en un mundo poético y a la vez mundano, con un desenlace paradójico y un sentimiento de ternura hacia el personaje que no desaparece incluso después de terminar la sesión.

Una vez en la calle ya no llueve, pero las nubes permanecen. La luna se esconde entre un algodón gris con aires timburtonianos. Está claro que ésta noche no se dejarán ver, ni ella, ni el eclipse.

Tras un día muy completo, hay que recogerse en la habitación, cargar el móvil, y descansar… o no, según lo que surja este viernes donostiarra. ¿Habrá suerte en la gala de inaugración?

Sábado 17 de Septiembre

Empieza otro día extenuante: el bus de prensa sale puntual a las 7.45h hacia el Kursaal porque se presenta ‘Los siete magníficos’ en la sala 1, y ¡está repleta hasta reventar!

Son dos horas de remake, con la clase indiscutible de Denzel Washington como protagonista y el saber hacer de Ethan Hawke (quien además será uno de los premios principales del Festival por su carrera profesional de más de 30 años (aunque él sólo tiene 46).

Tras la película y los aplausos entusiastas, Ethan Hawke hace una de las mejores ruedas de prensa a las que he asistido hasta la fecha. Se muestra agradecido, amable, simpático, guapo, elegante y muy inteligente en sus respuestas a los periodistas etéreos y a las periodistas diáfanas.

Destaca claramente su amor por el arte del cine, su enfoque de vida profesional, su interés por conocer otras culturas y su admiración por Denzel Washington (su compañero de reparto en esta película). Desea volver a Donostia habiendo dirigido una película propia y demostrando que su amor por este arte no tiene límites.

Si ya era una fan incondicional del actor desde que hiciera ‘El club de los poetas muertos’ en los 80′, ahora, además, le aprecio profundamente como persona. Es magnífico, sin duda.

El actor Eduard Fernández, protagonista de la cinta 'El hombre de las mil caras', durante su presencia en el Festival. Fotografía: (c) Fotos i Films.

El actor Eduard Fernández, protagonista de la cinta ‘El hombre de las mil caras’, durante su presencia en el Festival. Fotografía: (c) Fotos i Films.

Rápidamente, hay que volver a tomar café para seguir a las 12h en punto con ‘El hombre de las mil caras’. El cine nacional gana muchos enteros con este trabajo impecable de Alberto Rodríguez (director de ‘La isla mínima’), dirigiendo con maestría a Eduard Fernández, José Coronado, Carlos Santos, Marta Etura y Emilio Gutiérrez Caba.

A quien no le suenen los nombres de Francisco Paesa o Luís Roldán debe verla obligatoriamente. Y a quien le suenen, también. No hay excusa para lo contrario. Nuestra historia se repite una y mil veces y esta película da fe de ello.

En el Festival también hay tiempo para la buena comida y apetece una tortilla de patatas con ensalada de kumatos en el Reina María Cristina. Anónimamente, me apoltrono en la butaca y permito que me sirvan con distinción y glamour de estrella -como a Gina Lolobrigida en su momento-.

Por los salones principescos del María Cristina andan sueltos, como por arte de magia, actores, directores, productores, gente guapa y hordas de fans incondicionales capaces de esperar eternamente bajo la lluvia a sus ídolos de póster adolescente.

Son casi las 16h y en la sala 2 del Kursaal hay rueda de prensa de la película de ayer, que aún me da vueltas en la cabeza: ‘Neruda’. Por suerte, el tiempo nos da una tregua y ya no llueve (de momento). Boli de lujo en mano, me oxigeno para volver a tomar notas y desgranar fotogramas festivaleros.

Gael Garcia presenta ‘Neruda’ en la rueda de prensa, donde, además, se le pregunta sobre el Premio al Cine Latino que le concede el Festival. Humildemente, nos muestra su lado más mundano, más cercano y más personal de sí mismo.

Y con el sábado casi completado, no puedo perderme una visita a la playa de la Concha y al monte Higueldo al atardecer, ahora que ya no llueve. Subo por el teleférico y Donostia me regala una de las visiones más inolvidables y conmovedoras de todo el fin de semana. El cielo añil y la luna aún tímida tras las nubes me ponen la piel de gallina.

Vuelvo a la ciudad obligada por los horarios de los maquinistas, pero embelesada por los aires norteños del ocaso, a la víspera de un sábado noche que se presenta algo ambivalente (Guinness en mano) en la Taberna Picachilla, mientras suenan hits ochenteros desgastados.

Domingo 18 de Septiembre

Que el domingo es día de descanso es algo que no se estila en el Festival.

En el cine Príncipe se sigue la programación establecida y a mediodía se presentan en exclusiva para prensa los primeros diez minutos de ‘198. Los útlimos de Filipinas’, dirigida por Salvador Calvo, que deja impresionados a los asistentes en la sala. En un alarde de alta tecnología, la película nos muestra imágenes rodadas con drones y helicópteros de paisajes tropicales de las islas que, más allá de la trama del guión, son de un valor incalculable.

Entre el elenco se encuentran actores de la talla de Luis Tosar, Emilio Palacios, Álvaro Cervantes, Javier Gutiérrez, etc., y también Ricardo Gómez (el conocido Carlitos de la serie ‘Cuéntame’) y Miguel Herrán (premio Goya al mejor actor revelación por ‘A cambio de nada’), a los que tuve el placer de entrevistar personalmente.

El actor Sergi López, durante su paso por el Festival para presentar 'Orpheline'. Fotografía: (c) Fotos i Films.

El actor Sergi López, durante su paso por el Festival para presentar ‘Orpheline’. Fotografía: (c) Fotos i Films.

Después de un encuentro fugaz en el GU (el barco amarrado al final del Boulevard) con Sergi López, actor catalán a quien admiro desde hace tiempo y que aparece en la película ‘Orpheline’, (mencionada con anterioridad), hacía llegada finalmente al Festival el archiconocido actor inglés Hugh Grant, tras haber sufrido un retraso en su vuelo a Donostia. No sin evitar a los fans, ni a la subsiguiente rueda de prensa, ¡por supuesto!

Sin duda, una vertiente interesante reside en determinadas secciones, al margen de la oficial, donde se muestran películas de gastronomía, deporte, nuev@s director@s, perlas, etc. Un auténtico lujo. Igualmente, cabe destacar aquellas actividades desarrolladas en la ciudad, pararelas al Festival, como la exposición fotográfica de la visita de Hitchcock a Donosti en 1948, y la larga lista de personalidades y actores, actrices, directores que quedan aún por llegar a lo largo de la semana -como Sigourney Weaver, Richard Gere y Oliver Stone-.

Y tras todo lo que os he explicado ¿a qué esperáis para ir al Festival? Tenéis tiempo hasta el 24 de septiembre, cuando se hará la gala de clausura y la entrega de premios.

Agur eta eskerrik asko.

Panorámica del Kursaal, sede oficial del Festival de Cine de San Sebastián. Fotografía: Neus Flores.

Panorámica del Kursaal, sede oficial del Festival de Cine de San Sebastián. Fotografía: Neus Flores.

Neus Flores

El soul/jazz de Normanton Street en Barcelona

Concierto de Normanton Street
Harlem Jazz Club
Comtessa de Sobradiel 8, Barcelona
Miércoles 10 de agosto de 2016

La noche del miércoles 10 de agosto Normanton Street han realizado un concierto exclusivo en Harlem Jazz Club de Barcelona, después de pasar por el Soundwave Festival de Croacia, con un éxito rotundo.

Normanton Street es una banda de Brighton (GB) que se presenta en tres voces distintas, dos masculinas y una femenina- que lidera al grupo con mucha elegancia- mezclando muy hábilmente el soul con el hip hop y el jazz.

En un despliegue de talento a las guitarras, con Nic aplicando cálidos sonidos funk al bajo, y Ned haciendo vibrar su Fender al máximo, demuestran un ritmo espectacular al sonar totalmente fusionados al unísono. Ésta banda nos ha regalado dos horas de concierto en el Harlem Jazz Club de una calidad excepcional, desplegando su groove más exigente, y han terminado el concierto con tres canciones adicionales en los bises, solicitados por un público puesto en pie y totalmente entregado a su energía arrolladora. Incluso han vendido más de treinta EPs directamente en sala.

Sus canciones incluyen letras intensas y emocionantes, que hacen vibrar al público incesantemente, junto con melodías que recuerdan al jazz original, y el soul más conmovedor. Sus voces aterciopeladas consiguen hacernos recordar el tono sensual del saxo tenor sin contar con ningún instrumento de viento en su formación.

Jazz y hip hop se fusionan a placer en las voces de Phoebe, Nic y Ned. Fotografía: Neus Flores.

Jazz y hip hop se fusionan a placer en las voces de Phoebe, Nic y Ned. Fotografía: Neus Flores.

Según nos ha contado Phoebe, la cantante femenina envuelta en pura sensualidad, encuentran la inspiración para escribir sus letras en las experiencias cotidianas, especiales y emocionantes a la vez, y, de este modo, cada miembro de la banda escribe sus propias letras para después crear la melodía final entre todos, para llevar así la fusión de estilos personales directamente al corazón y la identidad de la banda.

Cabe destacar también la perfección de ritmo que aplica Nico a la batería durante todo el concierto, mimando los platos a la vez que rompe las batacas haciendo vibrar el suelo con un ritmo honesto y sin complejos. Su puesta en escena es simple y auténtica, y les basta con su personalidad arrolladora para embelesar al público internacional más ecléctico.

En su gira europea Normanton Street ha pasado ya por Francia, Italia, y Croacia -donde fueron aclamados por el público y la crítica musical en el festival Soundwave. Ahora han llegado a España –donde el 11 de agosto han tocado en el Funhouse de Madrid- para dirigirse después hacia Portugal, y finalizar su gira de verano de nuevo en Brighton.

La banda tiene previsto volver a nuestro país en noviembre para participar en el Festival de Jazz de Barcelona, y esperamos poder verlos en Valencia en breve.

Para más información sobre conciertos, novedades y contratación, podéis entrar en su web www.normantonstreet.com

La banda de Brighton da un recital de calidad musical en la ciudad condal. Fotografía: Neus Flores.

La banda de Brighton da un recital de calidad musical en la ciudad condal. Fotografía: Neus Flores.

Neus Flores