Allioli fotográfico en Russafa

‘L’allioli de María’, de Jordi Piris
Sporting Club Russafa
C/ Sevilla, 5. Valencia
Hasta el 31 de marzo de 2016

Durante el mes marzo podrás adentrarte en el valenciano barrio Russafa y toparte casi de frente con ‘L’allioli de María’, una nueva apuesta del Sporting Club Russafa que narra desde una perspectiva fotográfica muy particular temas como el erotismo, el misticismo, la oposición entre el bien y el mal, y el mediterráneo. Todo ello, apostando por la figura de la mujer como la herramienta visual que potencia el lineal recorrido expositivo.

Si bien es cierto que la fotografía de Jordi Piris, también coordinador de la muestra, acompaña al espectador en todo momento; se remarca continuamente la multidisciplinareidad, que queda congelada en dichas fotografías. En este proyecto se pueden observar trazos de danza, diseño, pintura, escultura e incluso el trabajo del artista fallero José Lafarga. El diseño gráfico y pinturas han sido obra de Carmen Signes, las esculturas de Elena Martí Manzanares y de Jesús Martín-Lorente; y algunas muestras de vestuario a modo de pieza escultórica de Jessica Muñoz.

Vista general del montaje expositivo.

Vista general del montaje expositivo.

Como si de una gran superproducción se tratara, otros profesionales han trabajado en el maquillaje, peluquería, puesta en escena e iluminación de las fotografías. Incluso, nos cuenta Lucía Peiró, que el día de la inauguración varios cocineros regalaron a los asistente la elaboración de diversos aliolis de colores. La gastronomía más mediterráneo, no solo se menciona en el conjunto de la exposición, sino que también quiso emerger de las fotografías para hacerse realidad. Añadiendo, aún más si cabe, mayor pluralidad.

El proyecto, además de poner en valor las diferentes disciplinas que pueden llegar a intervenir alrededor de una sola idea, desea culminar con la edición de un foto-libro cuya narración se constituya a través de la secuenciación de imágenes fotográficas. ‘L’Alioli de María’ es una extraña mezcla artística que sorprende y que, por todo lo que conlleva su elaboración, anima a indagar en dispares y aún más ajenas materias.

María Ramis

“Dios es el gran ausente del arte contemporáneo”

Homenatge a Déu, de Gabriel Alonso y Tomàs Serra
Galería estudio de Gabriel Alonso
C / Denia, 23. Valencia
Hasta mediados de mayo

Las figuraciones plásticas de Dios han sido una constante en la historia de los textos artísticos. Hasta que llegó Nietzsche y decretó su muerte, confirmando así su existencia. Si muere es porque antes estaba vivo. En todo caso, la figura divina como tal desaparece del arte, dejando que su vacío sea llenado por abstracciones más desgarradas. Gabriel Alonso y Tomàs Serra, quién sabe si para abrir cierto debate al hilo de la reciente Semana Santa, retoman aquel halo místico para montar una exposición que pretende ser un singular Homenatge a Déu.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición 'Homenatge a Déu'. Imagen cortesía del autor.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía del autor.

Singular porque, aún volviendo a Dios, lo que hacen Alonso y Serra es aproximarse a su figura desde lugares distintos y controvertidos. Gabriel Alonso toma prestadas las imágenes de la crucifixión y de la María Magdalena para suavizar tanto dolor y sufrimiento. “Son imágenes más suaves y amables, y menos sanguinolentas de lo que hizo Mel Gibson en el cine (La pasión de Cristo)”. Es precisamente esta pasión del hijo de Dios la que seduce a Alonso: “La idea de un hombre clavado en una cruz tiene mucha fuerza, más allá de la liturgia”.

Tomàs Serra por su parte se acerca a la figura de Dios adoptando un punto de vista más humano, menos dado a mitologías y escenas metafísicas. Lo suyo es el cuerpo con toda su crudeza. “Tiene poca literatura”, explica Gabriel Alonso, en cuyo estudio de la calle Denia en Ruzafa se exhiben las diez obras que integran el Homenatge a Déu. Así, en valenciano, dice Alonso que suena mejor. Además, sin proponérselo, resulta que déu se refiere tanto a Dios como a diez, que son las piezas mostradas.

Obra de Tomàs Serra en la exposición 'Homenatge a Déu'. Imagen cortesía del estudio Gabriel Alonso.

Obra de Tomàs Serra en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía del estudio Gabriel Alonso.

Ya hace diez años, un grupo de artistas valencianos, entre los que se encontraban los propios Alonso y Serra, expuso en la galería Rosalía Sender una serie de obras bajo el título de Plaers de butxaca. Siguiendo esa estela más lúdica y placentera, vuelven ahora a la carga ellos dos en solitario con esta propuesta nacida de cierta “tormenta de ideas”. Lo sintomático es que haya sido Dios el tema elegido. “Dios es el gran ausente del arte contemporáneo”, subraya Gabriel Alonso. De manera que volver sobre sus pasos era una manera de abrir cierto debate o, cuando menos, “buscar su resonancia para ver qué pasa”.

Y lo que pasa es que Dios, como aquello que no termina de ser entendido, se halla en el centro del acto creativo. “La representación tiene mucho que ver con lo sacro: el símbolo y el mundo”. De hecho, como destaca Alonso, el origen del arte tiene una de sus explicaciones en los chamanes, “que eran intermediarios entre la gente y esa fuerza X que nos desborda”. Homenatge a Déu es una forma de plantarle cara a ese origen sacro por caminos que huyen de él.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición 'Homenatge a Déu'. Imagen cortesía del autor.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía del autor.

“El concepto de Dios ha cambiado mucho, antes era más jerárquico y autoritario, mientras que ahora nos ablandamos y eso se refleja en su figuración”. Un Cristo blando, a veces diminuto en proporción a María Magdalena, secundado en el calvario por figuras igualmente blandas, es el que Alonso representa. También juega con una lapidación a San Esteban con toques futbolísticos, en tanto los que apedrean visten camisetas de Madrid y Barça. “Es que el fútbol es una religión, con su templo del Valencia [por Mestalla] y todo”.

Tomàs Serra se ciñe al cuerpo desnudo por todo campo de operación profana. Toma como referentes ciertos cuerpos del natural para recrearlos a base de multitud de líneas que parecen diseccionarlo. “Su obra tiene mucho de análisis, de ver más allá de la apariencia”. Reconstruye anatomías como si fuera Prometeo o Frankenstein, para hurgar en la creación por vía recreativa. Su Dios tiene que ver con la materia en continua transformación. Gabriel Alonso y Tomàs Serra homenajeando a Dios cada cual a su manera.

Obra de Tomàs Serra en la exposición 'Dios'. Imagen cortesía de la galería estudio de Gabriel Alonso.

Obra de Tomàs Serra en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía de la galería estudio de Gabriel Alonso.

Salva Torres

Dios y el ‘cuarto ojo’

La rendición, de Toni Bentley, dirigida por Sigfrid Monleón
Espai Ramnbleta
Bulevar Sur, esquina C/ Pío IX. Valencia
Días 28 y 29 de diciembre

Mojigatos y pazguatos abstenerse. La obra que se presenta el 28 y 29 de diciembre en Espai Rambleta sube al escenario una faceta de la sexualidad considerada maldita por los bien pensantes. La rendición, basada en la controvertida novela homónima de Toni Bentley, interpretada por Isabell Stoffel y dirigida por el valenciano Sigfrid Monleón, es una apología del sexo anal como puerta de conocimiento y metáfora de la apertura a los otros.

Isabell Stoffel en 'La rendición', de Toni Bentley, bajo la dirección de Sigfrid Monleón. Imagen cortesía de la productora.

Isabell Stoffel en ‘La rendición’, de Toni Bentley, bajo la dirección de Sigfrid Monleón. Imagen cortesía de la productora.

“El montaje de esta obra ha sido complejo por el tema que trata y por el tour de force que lleva a cabo Stoffel, sola en el escenario durante 75 minutos”, dice Sigfrig Monleón, que con La rendición hace su primera incursión a la dramaturgia tras realizar varias películas como La Bicicleta o El cónsul de Sodoma, inspirado en la vida del poeta Gil de Biedma. “La obra pone sin tapujos el sexo en escena”, añade. “Una visión seria y profunda sobre la sexualidad, rayana en el misticismo y la transcendencia, pero con grandes dosis de ironía y humor. Trata el tema de la sumisión no con connotaciones políticas, sino como apertura y disponibilidad ante los otros”.

El gran reto de Monleón en este primer montaje ha sido imprimir dinamismo a un texto que es un largo monólogo interior. “He utilizado una planificación cinematográfica con cambios continuos de ritmo y una puesta en escena muy desnuda y teatral”, comenta. “Lo mejor del teatro es poder trabajar más tiempo con los actores y en este caso Stoffel realiza una interpretación excepcional. Se desdobla, juega con los tiempos y transforma la escena con su actuación”.

Isabell Stoffel en 'La rendición', de Toni Bentley, bajo la dirección de Sigfrid Monleón.

Isabell Stoffel en ‘La rendición’, de Toni Bentley, bajo la dirección de Sigfrid Monleón.

Avalada por un gran éxito de crítica y tras 170 representaciones, La rendición se ha representado en el Teatro Maipo de Buenos Aires, en el Festival Fringe de Edimburgo y Barcelona. Próximamente, proseguirá su gira por otras ciudades españolas y el año que viene estará con una versión en inglés en Off Broadway de Nueva York.

La australiana Toni Bentley fue durante diez años bailarina en el New York City Ballet de George Balanchine. Años después publicó La rendición, unas memorias íntimas editadas en España en la colección La sonrisa vertical, en la que describe con honestidad, lucidez  e ironía cómo encontró a Dios a través de la práctica del sexo anal. Fuente de escándalo, diatribas y polémicas, el libro se ha publicado en 18 países y llega a los escenarios a través de la adaptación realizada por la actriz Isabelle Stoffel, que ha trabajado en películas como Ispansi, Un franco 14 pesetas, El cónsul de Sodoma, etcétera.

Isabell Stoffel en 'La rendición', de Toni Bentley, bajo la dirección de Sigfrid Monleón.

Isabell Stoffel en ‘La rendición’, de Toni Bentley, bajo la dirección de Sigfrid Monleón.

“Cuando el libro de Bentley llegó a mis manos supe que estaba destinado a ser representado en un escenario”, dice Stoffel.  “Con honestidad e ironía la narradora cuenta cómo llega a conocer a Dios no en el escenario teatral, donde lo buscaba ansiosamente, sino en el escenario sexual, al otro lado de las convenciones. Experimenta todo el prodigio y la belleza que una desfloración puede ser, pero que rara vez lo es. Dejándose follar por el culo una y otra vez, aprende el abandono y la confianza, aprende a rendirse. Por sorpresa, como un don. El sexo anal, como un acto sagrado, le ofrece una verdadera resolución espiritual. La entrada por la salida le lleva al paraíso”.

“Esta es una gran historia de amor contada desde un punto de vista insólito, desde el ojo de detrás”, añade Stoffel. “La inocencia con la que esta mujer nos hace cómplices de su particular iniciación sexual y sus reflexiones sobre su viaje físico y emocional adquieren una sorprendente dimensión filosófica. Más allá de las preferencias sexuales de cada cual, es imposible resistirse a la atracción de su relato, porque éste se abre y nos succiona hasta sus mismas entrañas, donde ella se siente renacer, libre y gozosa”, concluye Stoffel.

Isabel Stofell en 'La rendición', de Toni Bentley, bajo la dirección de Sigfrid Monleón.

Isabel Stofell en ‘La rendición’, de Toni Bentley, bajo la dirección de Sigfrid Monleón.

Bel Carrasco