El arte como cebo

Blanco Nocturno, de Chema López
Galería Rosa Santos
C / Bolsería, 21. Valencia
Hasta el 25 de noviembre de 2016

“¿Tú qué ves ahí?”, interroga el artista junto a la obra que sirve de arranque a la exposición ‘Blanco nocturno’ en la galería Rosa Santos. Una obra de intenso fondo negro que termina abriéndose a la luz en su parte superior. “Yo diría que un pozo”. El artista asiente, aunque reconoce que muchos ven la luna. En todo caso, da igual, porque a Chema López lo que le interesa es precisamente eso: generar la inquietud de lo que significa ese blanco en medio de tamaña negritud. Para ello, invita al espectador a seguirle en la serie de pistas que conforman el recorrido narrativo de la muestra con la que ganó el Abierto Valencia, la fiesta de apertura de la temporada de las galerías de arte en la Comunidad Valenciana.

El título ‘Blanco nocturno’ dice provenir de una novela de Ricardo Piglia: “Me gusta por su estructura policiaca”. La misma con la que el propio Chema López construye su relato expositivo. “Me interesa crear cierto suspense, de manera que el espectador tenga que descifrar el contenido de los cuadros, más allá de su parte superficial”. Acostumbrados al aluvión de imágenes que ofrece la televisión y que circulan por Internet, López invita a una lectura más atenta, casi detectivesca.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno'' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno” de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

De hecho, en el primer piso de la galería muestra un dibujo infantil extraído de la película ‘El cebo’, de Ladislao Vajda. Un cebo utilizado como máxima del trayecto expositivo. “En la película, el asesino hace trucos de ilusionismo con los que atrae a las niñas, al tiempo que ese dibujo de la niña sirve a la policía como prueba para irlo descubriendo”. De manera, como dice Chema López, que la ficción “es manipulación” pero también “fuente de verdad”. De ahí, la alusión a Demócrito: “Si existe la verdad está en el fondo de un pozo”.

Por eso ‘Blanco nocturno’ empieza aludiendo al pozo de la entrada, en cuya imagen está impreso el título de la exposición y el nombre invertido del artista (“como si fuera un reflejo más”), y concluye en el tercer piso con otro pozo, éste rodeado de cañas, “para que la gente no se caiga”. Entre ambos, Chema López va dejando huellas de su inquietud artística que el espectador, adoptando su misma posición, recorre con la curiosidad de quien sigue un rastro criminal.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno’ de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

El blanco y negro que caracteriza la obra de Chema López tiene mucho que ver con esa visión oscura de la realidad. “Estoy muy influenciado por las películas antiguas y por la crónica negra”, reconoce. También por cierto “pensamiento trágico”. Pensamiento que le lleva a plantear su ‘Blanco nocturno’ como el “intento de salir a la luz”, concitado en la imagen de entrada, a través de diversos “señuelos”. La linterna y la lupa, en manos del director de cine Nicholas Ray, otro de sus referentes, vendrían también a arrojar luz en esa oscuridad integrada por una talla de la cabeza de San Juan Bautista, el bosque por el que se adentra la niña de ‘El cebo’ a modo de Caperucita, o los cuerpos sin vida de los maquis asesinados en Mas Clarà el 4 de enero de 1960.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno’ de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

La infancia, tan presente a lo largo del recorrido, se enmarca en esa crónica negra dominada por la violencia más extrema. Atinada es, en este sentido, la referencia a ‘El espíritu de la colmena’, de Víctor Erice, allí donde la niña protagonista pregunta, viendo a su vez ‘Frankenstein’, “¿por qué la mata?”. La “intertextualidad”, tan utilizada por Chema López, va dejando una pista tras otra con el fin de que el espectador vaya desentrañando el misterio. “Trabajo como si fuera un montaje cinematográfico”. Misterio asociado a la infancia (“nunca deberíamos perder esa mirada inocente de ver las cosas”) y a los peligros que la acechan. Peligros que tienen que ver con cierta luz de blancura tan cegadora y siniestra como iluminadora.

¿Qué es la imagen?, se pregunta Chema López en una de las piezas. “Un abrir y cerrar de ojos”, responde. ‘Blanco nocturno’ es una sucesión de esas imágenes que, mediante un montaje narrativo valedor del premio a la mejor exposición de Abierto Valencia 2016, ofrece la posibilidad de adentrarse en la ficción como artificio donde rastrear cierta verdad. La verdad del artista que hurga en las formas para ceñir el caos dotándolo de sentido.

Obra de Chema López en la exposición 'Blanco nocturno' de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Obra de Chema López en la exposición ‘Blanco nocturno’ de la galería Rosa Santos. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

El deseo femenino y sus controversias

Mustang, de Deniz Gamze Ergüven
Teatre Serrano
Passeig de les Germanies, 29. Gandia (Valencia)
Martes 12 de abril, 2016, a las 17.30 y 20.00h. 3€

Mustang, la película de la directora de origen turco Deniz Gamze, es una obra llena de humor y ternura, que indaga en el secreto de la feminidad, el deseo y la muerte. Una película sobre esa belleza indisociable del dolor que es uno de los misterios más hondos de la existencia humana.

Mustang habla de esa eterna disociación entre la realidad y el deseo que no ha dejado de torturar a los seres humanos, y que es sin duda el descubrimiento más doloroso a que se tienen que enfrentar los adolescentes en su tránsito hacia la edad adulta. Desde luego un descubrimiento doloroso, ya que la realidad se sustenta en unos pilares culturales que la elevan de los deseos individuales.

Fotograma de Mustang, de Denis Gamze.

Fotograma de Mustang, de Deniz Gamze.

Freud, en su ensayo ‘El malestar en la cultura’, se hacía una modesta pregunta: ¿cuál es uno de los deseos a los que aspira el ser humano, como fin y propósito de la vida? Y con la clarividencia que le caracterizaba  respondía: llegar a ser felices. Una felicidad que, para el autor, sólo se alcanza experimentando intensas sensaciones placenteras, ausentes de dolor y displacer. Experiencias placenteras que la cultura parece más restringir que estimular, al alejarnos de nuestras pasiones más instintivas. Por ello, la cultura, afirma Freud, produce un malestar en el sujeto, a pesar de que la suma de instituciones y producciones que la conforman sirvan para proteger al ser humano de la naturaleza y regular las relaciones humanas.

Fotograma de Mustang, de Deniz Gamze.

Fotograma de Mustang, de Deniz Gamze.

El malestar

En Mustang, la vida infantil, lúdica, risueña e inocente de cinco guapas hermanas, cuyas edades rondan entre los 12 y 16 años, desaparece en apenas unos meses bajo el yugo de la tradición cultural y religiosa. Nos cuenta su historia la hermana pequeña, que se resiste a aceptar el destino de esa tradición que les coarta la libertad para alcanzar la anhelada felicidad. Cinco hermanas enfrentadas a una tradición cultural religiosa que intenta domar la fervorosa sexualidad que fluye de sus juveniles cuerpos.

Fotograma de Mustang.

Fotograma de Mustang, de Deniz Gamze.

Begoña Siles

La perturbadora inocencia de Agente Morillas

Ecosistemas invisibles, de Agente Morillas
Galería Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Hasta el 30 de abril de 2016

Las criaturas que habitan la obra de la artista malagueña Agente Morillas no proceden del reino animal ni vegetal, sino del mundo de las ensoñaciones y la fantasía. Seres singulares que transmiten una inquietante sensación de candidez terrorífica, de perturbadora inocencia y remiten a los universos de Murakami o Miyazaki. Una muestra de su última obra, ‘Ecosistemas invisibles’, se puede disfrutar en la galería Pepita Lumier a lo largo de este mes. Son una treintena de dibujos de distinto formato y una veintena de esculturas de cerámica que reflexionan en torno a la naturaleza, no como modelo u objeto de representación, sino como punto de partida para cruzar el umbral de la realidad e indagar en el otro lado.

“Este conjunto de obras surge del interés que me inspira la naturaleza, que ha ido evolucionando y desarrollándose de manera progresiva”, dice Morillas. “En primer lugar mediante la observación directa en las salidas al campo que hacía de niña con mi familia, posteriormente, tras una colaboración con el Museo de Historia Natural de Londres”.

Esta experiencia le dio la posibilidad de comparar el presente con el pasado, las especies vivas y las extintas. “Me ha llevado a admirar la belleza de la vida y de la evolución y a avivar el interés científico que siempre he tenido. El contacto con lo real y lo empírico me ha hecho plantearme cuestiones sobre el camino evolutivo del mundo y la naturaleza, así como orientar la mirada hacia pensadores y naturalistas que han estudiado el tema, sobre todo Darwin”.

Obras de Agente Morillas. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Obras de Agente Morillas. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Amor por la naturaleza

El leiv motiv de esta exposición parte de una idea de este científico. La especie más fuerte no es la que sobrevive o es más inteligente, sino la que mejor se adaptaba al cambio. “A partir de este principio he creado pequeños emplazamientos naturales habitados por determinadas especies de flora y fauna ficticias, que conviven y comparten un mismo espacio sin necesariamente por ello interactuar”, explica la artista.

“Son lugares perdidos a los ojos del ser humano en los que recreo ecosistemas perfectos, evolutivamente hablando, reductos inalcanzables por el hombre, que los convierte en supervivientes.  En definitiva, trato de transmitir  el sentimiento que la naturaleza despierta en mí y la admiración que me inspira como un ente bello en formas y colores,  inexplicablemente perfecto, inquietante y siniestro, misterioso y mágico a partes iguales. Algo salvaje, con sus propias normas y leyes, y que es por ello la fuente creadora y cambiante de la que emana toda la vida y en la que sucumbe el último aliento de todos los seres que la conforman. Me recreo en todas sus cualidades para imaginar un mundo maduro, sano y bondadoso que rezuma esplendor y que evoluciona de forma muy distinta a cuando el ser humano está comprendido dentro de sus inmediaciones”.

Así, la artista ha creado una serie de piezas con autonomía propia que funcionan de manera independiente y que pueden fusionarse y dialogar con otras creaciones para formar piezas mayores con sentido más complejo y una lectura más amplia, como funcionarían las distintas piezas de un ecosistema, tanto animales como vegetales en un hábitat determinado.

Obras de Agente Morillas en Pepita Lumier. Fotografía de Nacho López Ortiz.

Obras de Agente Morillas. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Espíritu inquieto

Su nombre auténtico es Mamen Morillas y eligió este seudónimo en homenaje a la agente Scully de Expediente X, una serie que la marcó. “Es una de las muchas fuentes que me nutren, además de libros ilustrados, multitud de películas y programas míticos de la tele, desde los Pitufos o las Tortugas ninjas a Planeta imaginario o La Bola de cristal”.

Al acabar los estudios secundarios, con 19 años, y sin una idea muy definida sobre lo que quería ser, se marchó a Oxford a estudiar inglés. En 2001, ya con su vocación clara, se instaló en Barcelona, donde estudió ilustración en la Escola Massana. En su segundo año ganó un premio convocado por La Vanguardia y La Generalitat y comenzó a publicar las portadas del suplemento Mes Jove de dicho periódico. Agente Morillo es uno de los referentes de la ilustración española en moda, humor gráfico, pintura en directo y mural. Desde 2005 ha expuesto sus trabajos tanto en solitario como en grupo.

Entre su clientes se encuentran: Amnistía Internacional, Primavera Sound, Advance Music, Sónar Kids, Converse, Ajuntament de Barcelona, Club Q Zurich, Hydroponic, Apolo Club, Bibian Blue, Pepa Karnero, etcétera. Forma parte del profesorado de BAU (Escuela Superior de Diseño de Barcelona). Ha residido en París y en Londres, y esta primavera volverá a su ciudad natal, Málaga, con una beca de La Térmica.

“Mi trabajo es bastante narrativo, gira en torno a un universo de personajes y simbología que he creado, en los que me apoyo para contar historias y cuentos”, señala. “Mis personajes son un tanto naïf y fantásticos, muchas veces sombríos, casi siempre infantiles. Es un trabajo en parte autobiográfico y personal, en el que hablo de las cosas que me preocupan o me inquietan, sobre todo de los sentimientos y la naturaleza de los seres que habitan el mundo, desde un punto de vista un poco naïf”.

En cuanto a su estilo,  es bastante gráfico, de trazos y formas limpias, con predominio de colores pasteles, rosas y negros, sobre los fondos de los soportes que utiliza, aunque cada vez experimenta más con las disciplinas y el lenguaje. “Dibujo, pintura, escultura, pintura mural, pasando del grafito a los acrílicos, la arcilla o la madera. Hace cuatro años hice un curso de modelado en Londres y descubrí que me encanta dar volumen a mis personajes”, comenta.

En su obra, según ella misma confiesa,  se percibe el influjo de una larga lista de autores: Alphonse Mucha, Edward Gorey, Anette Messeger, Keith Haring, Mark Ryden, Goya, Yoshimoto Nara, Gary Baseman, Win Delvoye, Joana Vasconcelos, Camille Rose García, Elizabeth McGrath, Laurie Lipton, Marion Peck… Influencias que se reflejan en personajes de grandes y misteriosos ojos que a veces se esconden tras grandes flequillos.

Obras de Agente Morillas en galería Pepita Lumier. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Obras de Agente Morillas en galería Pepita Lumier. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Bel Carrasco

“La corrupción es lo que más me cabrea”

El regreso del Catón, de Matilde Asensi
Planeta Libros

Matilde Asensi es sin duda la escritora valenciana que más libros de ficción vende. En el cambio de milenio se dio a conocer con El salón de ámbar y Iacobus, pero fue El último Catón (2001), su tercer título, el que la consagró a nivel internacional.  Tras su trilogía Martín Ojo de Plata, Asensi recupera la historia que le dio celebridad con El regreso de Catón, número uno en la lista de best sellers, una tirada inicial de 200.000 ejemplares y más de veinte millones de lectores. “No me abruman estas cifras”, dice la autora.  “Procuro que se queden fuera de mi vida y de mi trabajo, porque quiero seguir siendo yo, una persona normal que disfruta con lo que hace, sin presiones”.

En esta historia la pareja de arqueólogos y paleógrafos, Ottavia y Farag Boswell,  protagonistas de El último Catón, son 15 años más mayores, pero mantienen sus ansias de aventuras, y por encargo de unos ancianos archimillonarios emprenden la búsqueda de los huesos de Jesús y su familia. Con ese objetivo emprenden un largo y accidentado viaje que les lleva desde Canadá a Tierra Santa pasando por Mongolia, las alcantarillas de Estambul y la Ruta de la Seda. Acción, misterios y secretos antiguos se entretejen en las peripecias de los personajes que culminan su periplo en las entrañas del monte Merón, en la Alta Galilea, al norte de Israel. Una intrincada red de túneles y pasadizos creada 800 años atrás por los descendientes de los Asesinos, en la actualidad ismailitas nazaríes.

El regreso del Catón, de Matilde Asensi. Planeta

El regreso del Catón, de Matilde Asensi. Planeta

¿Le molesta que le comparen con Dan Brown o con Indiana Jones?

No, pero no lo entiendo. Es como comparar un coche con un pez. Aunque lo de Indiana Jones me gusta, al contrario que lo de Dan Brown.

¿Resucitó a Catón para complacer a sus seguidores o por deseo personal?

Por las dos cosas y, además, en ese orden: primero para complacer a mis lectores que pedían más de la misma canción como en la radio y, segundo y a continuación, ya por deseo personal.

¿Cómo les ha puesto 15 años encima a sus personajes?

Contando las cosas que les han ocurrido durante este tiempo. Como cualquiera de nosotros, siguen siendo los mismos pero con más experiencia, con más historia.

¿Cuál fue la parte más dura del proceso de documentación? ¿Estuvo personalmente en alguno de los lugares que describe?

Lo más difícil fue encontrar toda la bibliografía que necesitaba. Casi siempre necesito libros raros que ya no se encuentran en ninguna parte y, en El regreso del Catón, fue aún más difícil por la crisis y la falta de reediciones. Y, sí, estuve en muchos de los lugares que describo.

Matilde Asensi. Fotografía de Carlos Ruiz.

Matilde Asensi. Fotografía de Carlos Ruiz.

La Iglesia planea sobre toda la historia. ¿Se considera católica y/o practicante? ¿Qué opina del Papa Francisco?

No, no me considero católica ni practicante. Ni siquiera creyente. Pero he crecido dentro de esa fe y no de otra distinta. Quizá por eso puedo decir que Francisco me cae muy bien, es el Papa que necesitaba la Iglesia católica hace mucho tiempo.

Si se descubrieran los huesos de Cristo y su familia y se pidiera probar científicamente, ¿cómo cree que afectaría al cristianismo y al mundo en general?

Al cristianismo, en nada. La fe seguiría siendo la misma porque la fe siempre va más allá de cualquier argumento. Al mundo en general, como descubrimiento histórico, le aportaría un gran conocimiento sobre los orígenes de nuestra cultura occidental.

Usted es una defensora acérrima de Internet y las redes sociales. ¿No cree que también tienen su lado oscuro?

Tienen el mismo lado oscuro que la vida fuera de Internet. Internet y las redes sociales son un espejo de la sociedad, nada más.

Le esperan varias semanas de viajes y entrevistas para promocionar su obra. ¿Cómo lleva esa parte del oficio de escritor de éxito?

Es agotador, pero también muy satisfactorio porque entras en contacto con tus lectores. De todas formas, creo que es la parte más dura del oficio de escribir.

¿Qué es lo que más le cabrea de la realidad que vivimos?

La mentira y la corrupción política. La manipulación en la que nos hacen vivir para seguir agarrados a los cargos públicos. No entiendo cómo pueden dormir por la noche sin tener pesadillas o remordimientos. Si de verdad creen lo que dicen (cosa que considero imposible), es que viven dentro de una burbuja y no se enteran de lo que vive, opina y siente la gente de la calle.

Matilde Asensi. Fotografía de Carlos Ruiz.

Matilde Asensi. Fotografía de Carlos Ruiz.

Bel Carrasco

Teatro de muerte sin pistolas

Nosotros no nos mataremos con pistolas, de Víctor Sánchez Rodríguez
Intérpretes: Román Méndez de Hevia, Laura Romero, Lara Salvador, Bruno Tamarit e Isabel Martí
Producción: Wichita CO y Tábula Rasa
Teatre Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 2 al 13 de septiembre de 2015
Miércoles, jueves y viernes (20.30h), sábados (18.30 y 21.00) y domingos (18.30)

En noviembre de 2014, se estrenó en una pequeña sala alternativa de Valencia Nosotros no nos mataremos con pistolas. De manera inmediata, fue considerada, unánimemente, como el espectáculo revelación de la temporada. Tras un exitoso reestreno, llegaron los premios de la Associació d’Actors (Silvia Valero y Bruno Tamarit ganaron los de Mejor interpretación y Lara Salvador el Crisálida a la Actriz Revelación) gracias a lo cual su prestigio fue creciendo mediante el boca a boca, alcanzando una repercusión realmente sorprendente, tratándose de un espectáculo de sus características conceptuales.

Escena de Nosotros no nos mataremos con pistolas, de Víctor Sánchez Rodriguez. Cortesía de la compañía.

Escena de Nosotros no nos mataremos con pistolas, de Víctor Sánchez Rodriguez. Cortesía de la compañía.

Nosotros no nos mataremos con pistolas llega, ahora, al Teatro Talía -uno de los de mayor solera y tradición de Valencia- alcanzando un nuevo hito en su ascendente trayectoria.  Para  que todos los que han oído hablar de ella, pero aún no han podido descubrirla, lo hagan. Y, también, para satisfacer a aquellos que la descubrieron en sus inicios y que demandaban una nueva oportunidad de disfrutarla.

Nosotros no nos mataremos con pistolas es, en definitiva, el epítome del estado del teatro valenciano contemporáneo: la prueba más evidente de su magnífica salud, de la calidad de sus dramaturgos y de la sensibilidad y talento de una nueva generación de actores, consagrados, ya, como figuras referentes de nuestra escena.

Teatro de reflexión, pero también de evasión. Profundo, pero distendido. Implacable, pero tierno. Cinco personajes inolvidables. Cinco soberbias interpretaciones. Y un texto que, sin duda, con el tiempo, llegará a ser considerado todo un clásico de la escena.

Escena de Nosotros no hablaremos con pistolas, de Víctor Sánchez.

Escena de Nosotros no hablaremos con pistolas, de Víctor Sánchez Rodriguez. Cortesía de la compañía.

 

Las piel de la escultura de Teresa Tomás

La piel de la escultura, de Teresa Tomás
Sala de la Muralla
Col.legi Major Rector Peset
Plaza del Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Inauguración: jueves 14 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 14 de junio, 2015

La exposición ‘La piel de la escultura’, de Teresa Tomás, presenta la película y la serie pictórica incluidas en la obra interdisciplinar SON. La suite SON es una reflexión en torno a la representación de la invisibilidad de la música a través de los instrumentos musicales. Se estructura en torno a las familias instrumentales que constituyen la orquesta y que dan nombre a las tres esculturas protagonistas.

La película se desarrolla en tres movimientos: la escultura sin peana, la escultura ingrávida y la escultura invisible. El primer movimiento, titulado ‘Cuerdas’, plantea la liberación de la escultura al desprenderse de su punto de anclaje. ‘Viento’ perderá su peso/gravedad, en el segundo movimiento de la suite, al elevar el vuelo como un pájaro. Para concluir, ‘Percusión’ trascenderá la gravedad en favor de la invisibilidad, en un psicodélico rito iniciático.

Obra de Teresa Tomás en 'La piel de la escultura'. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Teresa Tomás en ‘La piel de la escultura’. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Hace años, Teresa Tomás inició su producción pictórica buscando la libertad del objeto, negando la fisicidad de la escultura y con el deseo de dar vida a sus figuras. En ‘Los ojos del ángel’ imaginó una serie de cuadros que representaban la visión de un ángel. Las pinturas de sus iris se convirtieron en el elemento procesual de la serie escultórica, un intento de otorgar órganos visuales a la escultura a través de la pintura.

Sin embargo, el verdadero cuestionamiento de su materialidad se reveló en la exposición ‘Pión entra en el juego’, donde las esculturas lograron liberarse de la peana y emprender el vuelo en la pintura mediante un juego de combinatoria.

El desarrollo de la presente serie surge a partir de la transferencia conceptual entre la escultura, la imagen pictórica, la imagen virtual y la imagen-movimiento. Este intercambio ha favorecido la disolución de los límites y ha creado espacios transversales de convergencia y diálogo donde poder reflexionar sobre el objeto. En ‘La piel de la escultura’, Teresa Tomás se reafirma en la idea de que los cuadros son esculturas, no son pinturas. Cierra un ciclo en el que intentando restar materialidad a la escultura en el medio pictórico otorga fisicidad a la escultura virtual en la pintura.

Obra de Teresa Tomás en 'La piel de la escultura'. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Teresa Tomás en ‘La piel de la escultura’. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

La realización de animaciones ha influido en su actual concepción del cuadro. SON es su tercera película producida mediante programas de modelado, animación y renderización 3D. Las imágenes pictóricas están basadas en fotogramas seleccionados de la película SON. Un viaje alucinante desde la escenografía surreal, misteriosa y laberíntica de ‘Terciopelo azul’, a la carga emocional de ‘Caramelo’, de la sensualidad y el dramatismo de ‘Seda Roja’ a la musicalidad de ‘Cromado’, de la ingravidez y el peso de ‘Globo’ al rito psicomágico de ‘Cristal’.

Teresa Tomás (Valencia, 1964) es licenciada en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València, iniciando su trayectoria en la práctica de la escultura en 1985 y exponiendo con regularidad en las galerías Postpos, Der Reiter y My Name’s Lolita Art, en Madrid y Valencia.

Obra de Teresa Tomás en 'La piel de la escultura'. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Teresa Tomás en ‘La piel de la escultura’. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Practica una producción multidisciplinar a la que suma la pintura, la fotografía y el video, participando en muestras internacionales como: Sur-Sud, Pieza a pieza, Área industrial o La casa que ríe; y nacionales como Formalismos de los 90, Imágenes de culto o Al oeste, entre otras. Ha participado periódicamente en ferias como ARCO. Forma parte del fenómeno pictórico de la figuración postconceptual y ha intervenido en las recientes muestras Aire de Familia y Travesías.

Sus animaciones han sido seleccionados para proyectarse en festivales internacionales como Ultramar (Brasilia), Miradas de Mujer (Buenos Aires), Desafíos (Japón), Qui Vive? (Moscú), Avant Music Festival (Moscú), Vidifestival (Moscú), Spanish Video Art (Hong Kong), CeC ‘09 y ‘10. Spanish videoworks (India), Video Shorts (Amsterdam), Video Art Festival Miden (Grecia), Fuga Gráfica (Buenos Aires) y Optica Festival (Buenos Aires y Paris), Y en festivales nacionales como: Art Inevolution (Valencia), VIA-LAB (Badajoz), Pre-bem (Burgos), Observatori (Valencia), Madatac (Madrid), AlterArte (Murcia), Optica Festival (Córdoba y Gijón), Espacio Enter (Canarias), Festival Miradas de Mujer (Madrid), entre otros.

Obra de Teresa Tomás en 'La piel de la escultura'. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Obra de Teresa Tomás en ‘La piel de la escultura’. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

 

CARLOS DOMINGO, JUAN OLIVARES Y NELO VINUESA

Carlos Domingo, Juan Olivares y Nelo Vinuesa
Galería Rafael Ortiz
Mármoles 12 (Tel. 954214874). Sevilla
Hasta el 30 de abril de 2015
L: 18,00–21,00 h.
M-V: 11,00–13,30/18,00–21,00 h.
S: 11,00 – 13,30 h

La diadema, imagen evocadora encontrada en la relectura de una traducción del poema “Lamia”, nos reconduce al arco iris por su estructura formal pero también a la bóveda celestial-celeste que nos contiene, al universo, al viaje, al descubrimiento. Como imagen simbólica conecta con la idea de corona, que en un sentido amplio y profundo simboliza la propia idea de superación. A su vez, el arco iris, es a menudo el símbolo del puente entre el cielo y la tierra, expresa siempre y en todo lugar unión, relación e intercambio entre ambos. Nos gusta pensar que la diadema parece querer sujetar la razón, pero también nos conecta con el universo mágico y misterioso de la naturaleza.

“Trenzar Diademas”,  hace entonces referencia al modo en que cada uno construye su universo creativo, a la creación de mundos. La poesía, el misterio o la magia, son el punto de partida y la materia de nuestros trabajos, que no se desvinculan del razonamiento y la investigación. Es más, pensamos que hay una razón poética en cada acontecimiento, recordando a María Zambrano.

Si Newton desteje el arco iris en un intento por revelar el misterio de lo oculto, nosotros volvemos a trenzar con la emoción y la razón nuevas diademas. El acto de trenzar representa  un conjunto de tres o más ramales que se entretejen, cruzándolos alternativamente. Esta acción nos sirve conceptualmente como punto de partida para establecer el diálogo y la comunicación entre las tres propuestas.

Carlos Domingo. Paso. 2015. Pasta de papel y madera.

Carlos Domingo. Paso. 2015.
Pasta de papel y madera.

Por un lado, el trabajo de Carlos Domingo se centra en el interés por las cuestiones que sitúan al individuo frente a la metáfora de la representación animal, vegetal o mineral como estrategia plástica y conceptual para reflexionar sobre su naturaleza “humana”. Es un tipo de trabajo que pretende ser un resumen de los procesos de lo natural-orgánico frente a lo humano. La ciencia y el arte han elevado el nivel de humanidad del hombre y al mismo tiempo lo han alejado de su origen natural y primitivo (animal). El conjunto de lo natural, entendido como referente amplio y abierto, se mezcla con los artificios y las convenciones de la cultura.

Nelo Vinuesa. Penyagolosa. 2013. Grafito s/papel. 30,5 x 23,5 cm

Nelo Vinuesa. Penyagolosa. 2013.
Grafito s/papel. 30,5 x 23,5 cm

De un modo similar, Nelo Vinuesa sugiere y evoca narraciones que se construyen mediante la utilización de imágenes simbólicas, estableciendo conexiones entre lo fantástico, lo espiritual y lo mágico. Por otro lado, hay cierto romanticismo en las composiciones que plantea, un anhelo por lo lejano, por lo infinito. En su trabajo, el tratamiento del paisaje se relaciona con la idea de espejismo, fenómeno que hace referencia a la distorsión de la percepción sensorial, a la apariencia engañosa de algo que nos lleva a apreciar la realidad erróneamente.

Juan Olivares se identifica emocionalmente con todo lo que le rodea, sea una taza de café, una canción, las sombras proyectadas sobre un asfalto gris cromático, unos luminosos zapatos verdes con matices azules que cruzan las franjas blancas de un paso de cebra, un vestido precioso y su danza, el ruido amarillo del tráfico…

She´s like a rainbow VIII. De Juan Olivares. (110 x 100 cm.)

Juan Olivares. She’s like a rainbow V. 2014.
Pintura vinílica y óleo s/tela. 200 x 180 cm.

En este sentido su pintura está muy cerca de lo que acontece, del fluir permanente de las cosas y su misterio. Sus trabajos se alimentan de destellos cotidianos e instantes huidizos, momentos fugazmente perfectos en los que de alguna manera sales colmado.

(Imagen portada, Carlos Domingo. Tronco, Cactus, Abrazo. 2015. Carboncillo, pasta de papel y madera. Diversas medidas)

 

 

“Escribir es un entretenimiento fabuloso”

Donde nunca pasa nada
Elena Casero
Editorial Talentura

Una pequeña comunidad en la que todos conocen las miserias propias y ajenas es una especie de laboratorio de psicosociología. Un Gran Hermano sin necesidad de cámaras, una representación a pequeña escala de lo mejor y peor de la naturaleza humana. La escritora valenciana Elena Casero sitúa su última novela en la atmósfera opresiva de un pequeño pueblo en el que la apertura de un puticlub desencadena una serie de asesinatos. ‘Donde nunca pasa nada’ (Talentura), su última novela, prosigue la historia de Anselmo de la Rúa, protagonista de su novela anterior, ‘Tribulaciones de un sicario’, “un personaje que observa el mundo como si le fuera ajeno”, dice Casero.

Portada de 'Donde nunca pasa nada', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Portada de ‘Donde nunca pasa nada’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

Quien conozca las historias de Plinio, de Francisco García Pavón, encontrará ciertas similitudes en el planteamiento de esta obra, en la que junto al misterio e intriga se juega con la solidez de unos personajes enraizados firmemente en su entorno y dueños de una rica filosofía empírica basada en la capacidad de observación y la experiencia de la vida. ‘Tango sin memoria’ y ‘Discordancias’ son otros dos títulos anteriores de Casero, publicados también por Talentura. Ha participado también en varios libros de relatos colectivos.

¿Cuándo empezó a escribir y por qué motivo?

Empecé bastante tarde. Me decidí a poner sobre papel lo que llevaba en la cabeza cuando ya tenía treinta años. Hasta ese momento todo se quedaba en nada, en simples ideas o en apuntes. El paso de la idea al papel se debió a la necesidad de verlo escrito para continuar un aprendizaje que, por otro lado, nunca cesa, o por haber llegado a una cierta madurez.

Portada de 'Tribulaciones de un sicario', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Portada de ‘Tribulaciones de un sicario’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

¿Qué escritores son sus maestros?

Yo creo que más que escritores en concreto, las influencias vienen a través de las lecturas a lo largo de los años. Así como empecé a escribir algo tarde, no ocurrió lo mismo con la lectura. Fui lectora voraz desde bien temprano. En mi casa siempre ha habido libros y tebeos. Fue muy fácil embarcarse en la lectura. Creo que saldría una lista interminable. Empecé con la novela, en su mayoría autores españoles. En aquella época los autores extranjeros nos llegaban con cuentagotas. Continué con el teatro clásico español. Pero lo que recuerdo como gran descubrimiento fue la lectura de cuentos.

¿Cuál es su propósito cuando se sienta ante el ordenador?

Mi principal propósito es divertirme, inventar historias y crear personajes. Para mí escribir es un entretenimiento fabuloso. Una actividad que hace que la mente esté siempre en funcionamiento y no se me oxiden las neuronas. Además, me encuentro muy a gusto cuando logro escribir alguna historia con sentido. El placer es el mismo si se trata de un relato, como de una novela o un microrrelato.

¿Cómo definiría el hilo conductor que engarza sus relatos?

No sé si hay un hilo conductor. Creo más en la existencia de elementos que aparecen en muchos de ellos. Temas que me preocupan o me inquietan y, sin querer, se convierten en recurrentes. La soledad, el desaliento, el desamor o la muerte pero siempre con un fondo de esperanza y sentido del humor.

Portada de 'Discordancias', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Portada de ‘Discordancias’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

¿Cómo surgió en su cabeza el personaje de Anselmo de la Rúa? 

Anselmo surgió como un personaje que observa el mundo como si le fuera ajeno. Un hombre que está ajeno a todo excepto a sus propios intereses, que son muy escasos. No es una cuestión de inocencia, es más bien de desinterés. A través de vicisitudes y experiencias novedosas, despierta y poco a poco, aunque ya sea algo mayorcito, va descubriendo lo que tiene a su alrededor y se transforma en otra persona. Es un personaje al que le tengo mucho cariño pero, de momento, no tengo previsto que aparezca en ninguna otra novela.

¿Por qué ambientó la historia en el mundo rural?

He situado la novela, que tiene ingredientes policiacos, en un ámbito rural porque no es lo habitual, porque siempre parece que todos los acontecimientos interesantes suceden en las ciudades. Ya en el título lo menciono, Donde nunca pasa nada. Sin embargo, en las sociedades pequeñas se mantienen unos vínculos familiares ancestrales, los odios y las rencillas persisten a lo largo de generaciones, se mueven como un río subterráneo, aunque parezca que la vida transcurre sin altibajos. Mi intención ha sido partir de una situación ficticia, llegar a desvelar lo que sucedió en el pasado de los personajes.

¿A qué cree que se debe que Talentura apueste por su obra?

Es una buena pregunta para la editorial. Supongo que si no creyeran que mi obra tiene algo de interés para los lectores, no se arriesgarían a publicar mis libros. Yo les estoy muy agradecida. Es una buena editorial, pequeña e independiente que mima a sus autores y cuida mucho la calidad de nuestros libros.

Detalle de la portada del libro 'Donde nunca pasa nada', de Elena Casero. Editorial Talentura.

Detalle de la portada del libro ‘Donde nunca pasa nada’, de Elena Casero. Editorial Talentura.

Bel Carrasco

La Ruta Más Corta en 18 películas

La Ruta Más Corta
Día Internacional del Cortometraje
Restaurante Trece, La Niña los Peines, La Cochera de Correo Viejo y La Bona Vida Bar
Barrio del Carmen. Valencia
Domingo 21 de diciembre, 2014

Tras el éxito del año pasado, el colectivo LRMC vuelve a formar parte de ‘El Día Más Corto’ y se suma a la celebración del Día Internacional del Cortometraje con el objetivo de acercar este formato al público general. El próximo domingo 21 de diciembre cuatro locales del barrio del Carmen acogerán los 18 cortometrajes seleccionados para la II edición de La Ruta Más Corta.

Este año, el colectivo LRMC, formado por Irene Cubells, Lila Giovanno y Cristian Guijarro, tres profesionales del sector audiovisual, cuenta con el patrocinio del Restaurante TRECE y el apoyo de Culturarts IVAC para la realización del evento, ya que se proyectarán cortometrajes valencianos o rodados en la Comunidad Valenciana.

Fotograma de 'El futuro está en el porno', de Vicente Villanueva. La Ruta Más Corta.

Fotograma de ‘El futuro está en el porno’, de Vicente Villanueva. La Ruta Más Corta.

El evento se divide en cuatro programas, cada uno adscrito a un local y una temática. Se podrá ver desde cortometrajes de animación como ‘Friendsheep’ o ‘El ladrón navideño’, hasta ya míticos cortometrajes valencianos rescatados para la ocasión, como ‘Rufino’, en el que al protagonista lo encarnó el entrañable Luis Ciges en 1998; o ‘El futuro está en el porno’ del realizador Vicente Villanueva, cortometraje de 2005.

Fotograma de 'Acabo de tener un sueño', de Javi Navarro. La Ruta Más Corta.

Fotograma de ‘Acabo de tener un sueño’, de Javi Navarro. La Ruta Más Corta.

La sesión matinal llamada ‘Infantil’ consta de cortometrajes protagonizados por niños, y aunque no son cortometrajes dirigidos expresamente al público infantil, sí que son obras para todos los públicos. En ésta podremos ver el multipremiado ‘Acabo de tener un sueño’, de Javier Navarro; ‘Les sabatilles de Laura’ del director Óscar Bernàcer (director también de cortos como ‘Desayuno con Diadema’ o ‘Bikini’); ‘(I Am) Unhappy’ de la directora valenciana afincada en Bruselas, María Castillejo Carmen; ‘El ladrón navideño’ de la productora de animación Clay Animation; y ‘Los vaqueros’, dirigido por Jaume Verdú, un ‘western infantil’. Será a las 13:00 en La Bona Vida Bar.

Fotograma de 'Hidrólisis', de Jon Mikel Caballero. Cortesía de La Ruta Más Corta.

Fotograma de ‘Hidrólisis’, de Sergi Miralles. Cortesía de La Ruta Más Corta.

La sesión que se proyectará a las 17:30 en la peluquería La Niña los Peines, está dedicada a las parejas, en concreto cinco visiones totalmente diferentes desde el punto de vista cinematográfico. Los cortos son: ‘Vocabulario’ de Sam Baixauli, basado en la obra de teatro del mismo nombre; ‘Cómo conocí a tu padre’ de Álex Montoya, corto premiado con una Mención Especial en el Festival de Sundance; ‘Au revoir’ de Toni Barrena, un homenaje al cine de Godard y a la música de Arvo Pärt; ‘Hidrólisis’ de Sergi Miralles, que juega con dos momentos diferentes de las relaciones; y ‘¡Laura, Laura!’ con un tono humorístico, casi cruel, de Nacho López Murria, también director de teatro.

Fotograma de ¡Laura, Laura! de Nacho López Murria. La Ruta Más Corta.

Fotograma de ¡Laura, Laura! de Nacho López Murria. La Ruta Más Corta.

A las 19:00 seguirá la ruta en La Cochera de Correo Viejo, con una sesión de nombre poco clarificador: ‘Futuro Incierto’, en la que además de los ya nombrados, se proyectarán: ‘Cri$i$’ de Manuel Mira prefacio de un largometraje; ‘Misterio’ de Chema García Ibarra, nominado a los Premios del Cine Europeo gracias a su seleccion en la Berlinale; y ‘Voluntario’ de Javier Marco, otra visión de la crisis con un toque de humor.

Fotograma de 'Hibernation', de Jon Mikel Caballero. La Ruta Más Corta.

Fotograma de ‘Hibernation’, de Jon Mikel Caballero. La Ruta Más Corta.

Cerraremos la ruta con la ‘Ciencia-Ficción’ valenciana, en el restaurante Trece a las 20:30: el ya comentado ‘Rufino’; ‘Hibernation’ de Jon Mikel Caballero, con Manuela Vellés como protagonista, y ‘Similo’ de Zac&Mac, un cortometraje rodado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

La entrada es gratuita en todos los locales. Además, en esta edición los espectadores podrán votar su cortometraje favorito, para el Premio del Público, cuyo ganador se anunciará el día 24 de diciembre en la página oficial de Facebook de La Ruta Más Corta.  Otra de las novedades de este año es el sorteo que se realizará entre los asistentes a la ruta, cuyo premio es una cena para dos personas en el Restaurante TRECE.

Con esta iniciativa se pretende no sólo descubrir nuevos cortos y directores, sino también nuevos locales y espacios culturales en el emblemático barrio del Carmen.

Fotograma de 'Cómo conocí a tu padre', de Álex Montoya. La Ruta Más Corta.

Fotograma de ‘Cómo conocí a tu padre’, de Álex Montoya. La Ruta Más Corta.

Filangieri: Elogio del oficio

Artigiani, Occhi Mani Luoghi, por Francesco Filangieri
Sala de la Muralla
Col.legi Major Rector Peset
Plaza del Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Hasta el 26 de enero de 2015

“Este hombre es un daguerrotipo móvil y apasionado que registra el más mínimo detalle y en él se refleja, con sus cambiantes destellos, aquello que ocurre, el ritmo de la ciudad, la fisonomía múltiple del espíritu público.” Con esta alusión al reciente invento de la fotografía, el escritor y periodista Victor Fournel hizo una apasionada defensa del azaroso y lento vagar por calles y paseos en su obra ‘Ce qu’on voit dans les rues de Paris’, publicada en 1858. Temprana exaltación del flâneur -figura que adquirió densidad con Walter Benjamin-, que hoy reclaman geógrafos o urbanistas al advertirnos contra nuestra pérdida de experiencia física de las ciudades. Abrumados por un urbanismo excluyente y segregador y por el exceso de edificios icónicos, hemos perdido el arte de hacer ciudades, admite Richard Sennet.

Montaje de fotografías de la exposición 'Artigiani', de Francesco Filangieri. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Montaje de fotografías de la exposición ‘Artigiani’, de Francesco Filangieri. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Hace ya algún tiempo que el trabajo de Francesco Filangieri –cuya primera formación fue la de arquitecto- es una celebración de la errancia urbana como actividad cotidiana significativa, como manera posible de representar el paisaje y de observar el trato y las relaciones que se van tejiendo entre los ciudadanos y las ciudades. Un propósito que ya aparecía en Luce Divina –donde el interior de las iglesias no era sino una extensión cubierta de las plazas- o en Underview, serie que alteraba la perspectiva de las calles al ser vistas por un fotógrafo convertido en un pequeño insecto terrestre. Ahora, con estos Artigiani, renueva el empeño de hacer visible el ritmo de la ciudad, aquella de los talleres artesanos con frecuencia ocultos o agazapados en la trama laberíntica de las calles. La geografía –Palermo, Londres, Roma, París, Valencia o Friburgo- es muy diversa, pero más allá de las diferencias se reiteran los rasgos compartidos, el amor por el trabajo, por la materialidad del objeto útil y de acabado perfecto, y por el flujo de unos saberes ambulantes que han viajado por Europa o por el mundo. Un incesante intercambio que es evocado por la imagen del repetido regreso de las olas a la orilla que vemos en la Muralla de la Sala de la Muralla.

Fotografía de Francesco Filangieri. Col.legi Major Rector Peset.

Fotografía de Francesco Filangieri. Col.legi Major Rector Peset.

Los talleres son a menudo lugares llenos de misterio, colmados de instrumentos y de desordenados rincones que tienen algo de gabinete de curiosidades. Entrar en ellos permite abrir muchas otras puertas, escuchar otros sonidos y percibir con asombro lo que encierra de único y excepcional un objeto repetido. En estos retratos de carpinteros, restauradoras, cerrajeros, herreros, ebanistas, sastres y ópticos –entre otros muchos oficios- hay una cierta melancolía, como si se tratara de escenas de un mundo que declina. Rostros no exentos de cierto orgullo en la mirada y en el gesto, el gesto de quien se sabe dueño de una competencia técnica y de una destreza que no se agota en unos ojos precisos y en unas manos prodigiosas.

Montaje de fotografías de la tarjeta de presentación de la muestra 'Artigiani', de Francesco Filangieri. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Montaje de fotografías de la tarjeta de presentación de la muestra ‘Artigiani’, de Francesco Filangieri. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Una de las imágenes muestra a un sonriente fotógrafo en el instante en que acciona el disparador de una vieja y hermosa cámara de caja. Me atrevería  a decir que hay en ella algo más que el tributo al amigo y maestro Giuseppe Cappellani, en cuyo estudio de Palermo se formó Filangieri. Es sobre todo una exigencia moral, una manera discreta y elegante de sugerir que estas fotografías no son superiores a los objetos que construyen quienes vemos en ellas. Artístico y artesanal no son términos rivales. Una buena foto es tan valiosa como una silla bien tapizada o un violín de exacto calibre. Soy y me siento artesano, reconoce el autor a propósito de estas fotografías.

Fotografía de Francesco Filangieri. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Fotografía de Francesco Filangieri. Imagen cortesía de Col.legi Major Rector Peset.

Salvador Albiñana