El paisaje como reflejo del despilfarro

‘Terrenos baldíos. Comunicado urgente contra el despilfarro’, de Javier Almalé y Jesús Bondía
Comisariada por Chus Tudelilla
Programa ‘Ens declarem en estat d’emergència climática!’
Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC)
Museu 2, València
Hasta el 14 de febrero de 2021
Lunes 23 de noviembre de 2020

En el marco del programa ‘Ens declarem en estat d’emergència climática!’, del Centro del Carme Cultura Contemporània (CCCC), encontramos la exposición ‘Terrenos baldíos. Comunicado urgente contra el despilfarro’, en la que los artistas Javier Almalé y Jesús Bondía presentan dos proyectos iniciados en 2017: ‘Residuos’ e ‘Historias de un lugar’.

La exposición, comisariada por la historiadora del arte Chus Tudelilla e inaugurada el pasado viernes, supone una reflexión sobre el excesivo consumo que conduce al despilfarro y toma prestado, por ello, el título del manifiesto de la Comuna Antinacionalista Zamorana escrito por Agustín García Calvo en 1972. No es una denuncia contra el consumo, sino contra el abuso de este.

Vista de la exposición ‘Terrenos baldíos. Comunicado urgente contra el despilfarro’, de Javier Almalé y Jesús Bondía. Fotografía cortesía del CCCC.

Almalé y Bondía exploran los mecanismos de percepción que construyen el paisaje, tomándolo como hilo conductor para dar visibilidad a este despilfarro. Los terrenos baldíos son lugares residuales e improductivos en los que se acumula la basura, consecuencia directa del consumo desmedido al que nos aboca la sociedad capitalista. Espacios escondidos y anónimos que tan solo se convierten en paisaje ante la mirada humana, en un proceso en el que los artistas cobran especial importancia, ya que nos enseñan a mirarlo desde un punto de vista crítico.

La estética de las presentes obras, que ha permitido elevar estos montones de escombros a la categoría de arte, atrae la atención del espectador, que se encuentra ante fotografías de esculturas creadas a partir de metales, tuberías o electrodomésticos; bodegones al estilo barroco con grandes reminiscencias tenebristas a partir de residuos plásticos; elementos provenientes del abandono de construcciones debido a la crisis de la burbuja inmobiliaria, presentados como si fueran restos de civilizaciones antiguas; o, incluso, una escultura de varios metros de altura formada por tuberías de polietileno que nos remite a las obras más destacadas de la corriente artística del land art.

Sin embargo, no debemos dejar de lado el verdadero objetivo de las obras: los artistas, lejos de romantizar el despilfarro protagonista de la exposición, ofrecen una segunda vida a estos desechos para concienciar al espectador de las graves consecuencias que conlleva un acto tan sencillo como cambiar de móvil cuando todavía funciona el que tenemos.

Esta apelación directa al individuo se aprecia especialmente en la serie ‘Objetos-mundo’, compuesta por las fotografías de los bodegones mencionados. La combinación del fondo negro y el metacrilato permite que el espectador se vea reflejado en la obra como si de un espejo se tratara, de modo que tenga presente que puede contribuir a frenar esta situación. Asimismo, también está patente en la videoinstalación ‘Paisajes ocultos’, en la que vemos caer una maleta que se rompe como los sueños que una vez representó, mostrando así los desechos como reflejo de nuestras propias vidas.

La comisaria Chus Tudelilla junto a una de las imágenes que integran la exposición. Fotografía cortesía del CCCC.

Por otro lado, los artistas rescatan estos paisajes del anonimato, devolviéndoles su identidad, como se puede ver en las cartelas de la serie ‘Residuos’, que muestran las coordenadas de la ubicación de las escombreras retratadas. Esta serie se inicia con una fotografía que muestra un conjunto de ramas agolpadas por el viento. Dicha fotografía contrasta con el resto de las obras de la serie –y, dicho sea de paso, de la exposición–, pues es la única que representa la naturaleza sin que en ella haya intervenido ningún elemento artificial. Los artistas denuncian, de esta manera, que estos paisajes baldíos se han convertido en víctimas de la acción humana.

Pero, ¿qué vemos si miramos hacia adelante? En ese danzar que nos exigen las obras de arte, como explica Chus Tudelilla, vamos descubriendo diferentes detalles según nos acercamos o nos alejamos de ellas. Es este baile el que nos permite apreciar el horizonte en la videoinstalación ‘Biografía de un paisaje’. Un horizonte visto a través de la construcción abandonada en 2008 de la urbanización El Saboyal, en el que, en palabras de la comisaria, “parece que no pasa nada, y no pasa nada más ni nada menos que el tiempo”, un tiempo que apreciamos gracias al suave movimiento que la brisa ejerce sobre la escasa naturaleza salvaje.

Este horizonte, que se podría interpretar como una metáfora del futuro, es inescrutable, hecho que enlaza con la conferencia de Cristina Monge, ‘Sociedades temerosas. Sociedades AC/DC (Antes de la Covid/Después de la Covid)’, también celebrada el 20 de noviembre.

En la presente exposición, vemos cómo el arte logra actuar como –en palabras del filósofo francés Alain Roger– “un mediador entre el país y el paisaje”. En consecuencia, acerca a los espectadores a una de las grandes problemáticas de la sociedad actual –la emergencia climática–, haciéndolos partícipes y fomentando la reflexión en torno a su papel.

Está claro lo que vemos: montones de basura acumulados en espacios inútiles. Sin embargo, tal y como afirma Chus Tudelilla, esa no es la pregunta que debemos hacernos. La pregunta es: ¿qué no vemos? Y la respuesta, el despilfarro del modo de vida de la modernidad tardía en la que, como apunta Zygmunt Bauman, “solo existen consumidores de mercancías de obsolescencia programada”.

Así, la exposición, presentada por el director del CCCC, José Luis Pérez Pont, por la comisaria Chus Tudelilla y por los artistas Javier Almalé y Jesús Bondía, acompañados por la directora general del Cambio Climático de la Generalitat Valenciana, Celsa Monrós, supone un manifiesto o, como su propio título indica, un comunicado urgente contra esta grave situación.

Milagros Pellicer

Edificando el espacio en Tuesday to Friday

‘Home Sweet Home’, de Liam Fallon y Max Rumbol | ‘Cruzeta’, de Daniel Dobarco
Tuesday to Friday
Dénia 45, València
Hasta el 31 de diciembre
Jueves 19 de noviembre de 2020

La estrecha relación entre el ser humano y la dimensión espacial a la cual está vinculado se hacen especialmente patentes en las dos exposiciones inauguradas el pasado 13 de noviembre en la galería Tuesday to Friday.

La primera exposición, ‘Home Sweet Home’, fue el resultado de la fusión entre dos exposiciones individuales con una temática común: el hogar como escenario en el que se desarrollan nuestras vidas, como testigo de las mismas. Los artistas británicos Liam Fallon y Max Rumbol decidieron combinar sus trabajos para realzar la importancia que reside en los diferentes detalles que hacen de una vivienda un hogar –un tema muy actual, ya que está casualmente ligado al aislamiento–. Así, el espacio de la galería adopta una forma interpretativa del espacio vital idílico, elevando metafóricamente el hogar a la categoría de santuario, tal y como explican los artistas.

Vicente Torres, director de Tuesday to Friday, frente una de las obras de ‘Home Sweet Home’. Fotografía cortesía de la galería.

Liam Fallon ha construido una serie de esculturas que representan diferentes partes de una casa: una chimenea, cuatro lámparas, una ventana… El objetivo principal de esta obra consiste en que cada pieza pueda camuflarse en el entorno en el que se coloque. De hecho, las piezas –que, de momento, lucen blancas, fusionándose, así, con la pared de la galería– están pensadas para ser repintadas acorde al color de la pared en la que se vayan a colocar, tal y como nos cuenta Vicente Torres, director de la galería.

El joven artista hace hincapié en la dualidad de los espacios públicos y privados, y redefine, así, la propia disposición de los muros de la galería, haciendo un guiño a las diferentes habitaciones de la casa que caracterizan los elementos representados en sus esculturas.

Por su parte, Max Rumbol presenta una serie de obras que muestran una visión romántica del hogar y la idea del cálido abrazo que este ofrece. Mediante una actualización de pinturas tradicionales como naturalezas muertas o paisajes vistos desde el interior, el artista representa los diferentes tropos del arte doméstico. Basándose en el libro de Alain de Botton ‘La arquitectura de la felicidad’, Rumbol transmite esta idea de nostalgia por el hogar y por su infancia, representando el campo británico visto a través de una ventana.

Obras de Max Rumbol (izquierda) y Liam Fallon (derecha). Fotografía cortesía de Tuesday to Friday.

Las obras de Rumbol son una combinación entre el ser humano y la tecnología: el artista realiza bocetos y dibujos digitales que sirven como guía para la realización de las obras de una manera automática, cortadas a láser. Estas obras manufacturadas son, posteriormente, manipuladas por el artista hasta alcanzar el resultado final. Rumbol genera, de este modo, un discurso en torno al papel del artista; un discurso en el que se enfrentan tanto la acción como la ausencia del mismo.

La confrontación entre lo analógico y lo digital que hemos visto en Rumbol también se hace patente en ‘Cruzeta’, la exposición presentada por Daniel Dobarco. ‘Cruzeta’, separada de ‘Home Sweet Home’ por tan solo un muro expositivo –prueba de que, de nuevo, el espacio físico articula nuestra propia organización mental–, adopta una dinámica totalmente distinta.

Lejos de la idealización del hogar que presentaban Rumbol y Fallon, Daniel Dobarco nos muestra un universo ciberpunk en el cual el espectador se enfrenta a ‘Big Data’, una alegoría del peligro de la tecnología en forma de jefe final de un videojuego.

‘Cruzeta’, de Daniel Dobarco. Fotografía cortesía de Tuesday to Friday.

Para llegar al lugar en el que se encuentra esta némesis, el visitante debe realizar un recorrido físico entre las diferentes obras del artista; un recorrido espacial en el que encontramos numerosas referencias a la arquitectura clásica destruida. Vemos aquí, de nuevo, un contraste entre las formas artísticas más clásicas y las más actualizadas, pues las esculturas realizadas por el artista están hechas de cartón y spray de grafiti, haciendo referencia al propio cartón en el que encontramos envueltos los productos tecnológicos. Presenta, de este modo, unas formas artísticas tradicionalmente consideradas como nobles, pero realizadas con un material muy común, al alcance de todo el público.

Las exposiciones seguirán abiertas al público en la galería hasta el 31 de diciembre, de martes a viernes, como su propio nombre indica.

Tuesday to Friday
Detalle expositivo de ‘Cruzeta’, de Daniel Dobarco. Fotografía cortesía de Tuesday to Friday.

Milagros Pellicer

La geometría intuitiva de Ana H. del Amo

‘A tres tiempos’, de Ana H. del Amo
Set Espai d’Art
Plaza del Miracle del Mocadoret 4, València
Hasta el 28 de noviembre
Viernes 6 de noviembre de 2020

La artista Ana H. del Amo, que ya ha expuesto en numerosas ocasiones en Set Espai d’Art, ha retornado el pasado septiembre a la galería para presentar su trabajo ‘A tres tiempos‘. La exposición –que hubo participado en la reciente edición de Abierto València (organizado por LAVAC) y que permancerá abierta al público hasta el 28 de noviembre– sigue la línea geométrica que se puede observar a lo largo de su trayectoria artística.

Ana H. del Amo juega con forma y color, líneas y volúmenes, para crear composiciones intuitivas que rompen todo tipo de preconcepciones. La protagonista de esta exposición es, sin embargo, la textura. Del Amo ha decidido colaborar, por primera vez, con artesanos extremeños. Ha combinado, así, cestería, carpintería y hierro, tres técnicas artesanas a las que, como nos cuenta Reyes Martínez, directora de Set Espai d’Art, debe su título la exposición: ‘A tres tiempos’. “Tiene que ver con esos tiempos, con esas manos que han participado en la obra”, explica Reyes. Ana H. del Amo pone en valor, de este modo, el trabajo de los artesanos.

Vista general de la exposición. Fotografía cortesía de Set Espai d’Art.

Las obras de Ana se alejan y se acercan, a su vez, a la simetría, y entablan un diálogo entre razón e intuición que se materializa en unas construcciones formales esencialmente geométricas que, a simple vista, no respetan la lógica matemática: así sorprende la artista al espectador.

Mediante la combinación de diversas figuras, Ana H. del Amo se balancea entre geometría y abstracción. Pretende mostrar en ella un sinfín de posibilidades que nos ofrecen las formas más puras y sencillas sin perder la rudeza de los materiales originales. Vemos, así, en su obra, la madera cruda, los patrones de la cestería trenzada e incluso las bisagras que dotan de movimiento a algunas de sus obras escultóricas, hecho que rompe con los esquemas preestablecidos.

El comisario y periodista cultural Guillermo Espinosa, a través de una lectura transversal de la historia del arte, afirma que la obra de Ana H. del Amo remite a la herencia de la tercera ola feminista. Ana, como ya hicieron otras artistas como Lygia Pape, Anne Truitt o Susan Collis, rompe con la tradición artística, enlaza pintura y escultura y plantea formas inconcebibles, pero, a su vez, muy cercanas. Sus obras se enmarcan, por lo tanto, en la línea de la pintura y escultura expandidas, son obras que no muestran límites en cuanto a materiales ni formato, algo que podemos ver en la siguiente pieza:

Obra de Ana H. del Amo. Fotografía cortesía de Set Espai d’Art.

En ella, la sombra que la materia proyecta en la pared, genera nuevas formas geométricas que se agolpan, gracias a un contraste lumínico, creando un efecto óptico que amplía la propia dimensión de la obra. Ana busca la ruptura novedosa en la cotidianeidad tradicional, alejándose tanto de las tradiciones previamente establecidas como de la tecnología propia de nuestros días; es una artista de taller.

La exposición contiene, además, una serie de bocetos preparatorios que han terminado por cobrar identidad propia. Ana H. del Amo considera su actividad artística como un proceso lúdico, en el que poco a poco van surgiendo nuevas ideas. Para este proyecto, sin embargo, ha debido realizar diversos bocetos, ya que debía indicar a los artesanos qué piezas realizar.

Estos bocetos han sido manipulados por ella misma hasta el punto de llegar a conformar una especie de décollage, en el que podemos ver la idea original de la pieza encargada, partes de la misma recortadas y figuras geométricas realizadas con ceras de colores superpuestas a las primeras. Estos bocetos suponen, por lo tanto, nuevas obras tridimensionales.

Bocetos de Ana H. del Amo presentes en la exposición. Fotografía cortesía de Set Espai d’Art.

A pesar de los encargos realizados por los artesanos, la mano de la artista está muy presente en su obra. En todo momento, el espectador es consciente de que esa obra ha sido realizada a mano: tiras de madera a mitad pintar, una línea recta interrumpida por otra figura, grapas y juntas al descubierto o la textura no uniforme de la pintura, son algunos de los recursos que Ana H. del Amo emplea en sus obras y que recuerdan constantemente al público que detrás de esas figuras que rozan la abstracción hay una mano humana.

Ana H. del Amo recibió, entre otras, la beca Academia de España en Roma, por pintura (2005), y la beca de la Fundación Pollock-Krasner de Nueva York (2019). Es una artista joven reconocida tanto a nivel nacional como internacional y varias de sus obras forman ya parte de las colecciones permanentes de instituciones como el Centro de Arte Contemporáneo Piramidon o la Colección NOCA PAPER.

Ha ganado diversos premios como el Premio de adquisición DKV Estampa 2016, el Premio Noca Paper 2016 o el Premio Adquisición Convocatoria de Artes Plásticas y Fotografía 2011 de la Diputación de Alicante. El presente proyecto ha sido posible gracias a las Ayudas a Artistas Visuales de la Junta de Extremadura (2018) y, posteriormente, será llevado a un espacio institucional en Cáceres.

Milagros Pellicer

Mar de plástico, alienígenas y danza contemporánea

Pip-In-To, Migro Danza y La Lola Boreal
Festival Circuito Bucles Danza 2020 | ‘Delirantes’
Hasta el 8 de noviembre
Martes 3 de noviembre de 2020

“Deberíamos considerar perdidos los días en los que no hemos bailado al menos una vez”. Con esta cita de Friedrich Nietzsche se iniciaba la jornada de ‘Dansa al Carrer’ de ‘Delirantes’, la 8ª edición de Circuito Bucles Danza. El festival, cuyo principal objetivo es integrar la danza en la sociedad, trata de acercar las últimas tendencias al público mediante la exhibición de piezas escénicas en espacios no convencionales como los museos o la calle. Promueven, de esta forma, las actuaciones de artistas emergentes y luchan, a su vez, contra la estigmatización de la danza entendida como una forma de arte destinada únicamente a teatros.

En este contexto encontramos las actuaciones de Pip-In-To y Migro Danza, a las que pudimos asistir el sábado 31 de octubre en la plaza de Santa Cruz. El grupo Pip-In-To, que ya había actuado el pasado jueves, volvió a actuar el sábado sustituyendo la actuación prevista de Iker Gómez, ‘El lago de los cisnes’.

Pip-In-To integra a la perfección la danza contemporánea en el ambiente urbano con su actuación ‘Moon Valley’: el vestuario, compuesto de chándal y chaquetón con la capucha puesta, contrasta con los estilizados movimientos de algunos de sus pasos, rompiendo, con ello, la barrera que separa el ambiente urbano y la danza contemporánea.

‘Moon Valley’, de la compañía Pip-In-To. Fotografía cortesía del Festival Circuito Bucles Danza.

En esta actuación, inmersa en una atmósfera alienígena, Sergio Navarro y Dahiana Betancourt establecen un diálogo a partir de una coreografía formada por una serie de movimientos angulosos y, a su vez, ondulantes, que les permiten encontrar un lenguaje común. La gran expresividad de estos movimientos, en sintonía con la variada música que se iba sucediendo, consigue crear en el espectador una sensación de tensión-distensión que logra captar su atención por completo.

Así, los cuerpos de los artistas, que habían entrado en escena como dos entes individuales, se entrelazaban como si fueran uno solo para soltarse unos segundos después siguiendo una coreografía simultánea, como si todavía compartieran la esencia de ese mismo ser. La sucesión de movimientos repetitivos y cíclicos en la que se iba resolviendo la danza, supuso el punto álgido de la misma, tras el cual, al compás de una música mucho más relajada, casi silenciosa, los bailarines cobraban, de nuevo, su actitud inicial, interactuando entre ellos como individuos independientes mediante esos movimientos puntiagudos, casi extraterrestres, que nos remiten al comportamiento de las aves.

La segunda actuación de la tarde fue protagonizada por Migro Danza, una compañía formada por Edu Quintana, Ana Rosa Manzanera, Jeilson Serrano y Manel Ferrandiz como intérpretes-creadores. Con la música de Branko Strahinja, los bailarines nos presentan ‘Impolítico’, el ‘Capítulo I’ de un proyecto que todavía se encuentra en proceso de elaboración.

Convertidos en figuras antropomorfas –un ratón, un gato, un chimpancé y una cerda–, Migro Danza reta al espectador a elaborar su propia interpretación sobre lo acontecido en el escenario. La danza, una fusión de diferentes estilos como el breaking dance, la gimnasia rítmica, el ballet y la danza contemporánea, resulta en un caos ordenado, gracias a los sincronizados movimientos que se alternan con una representación de carácter más teatral. Migro Danza nos muestra pasos a ras del suelo y volteretas que se resuelven en un desafío a la gravedad, movimientos de tira y afloja, y sacudidas corporales al compás de la música, una serie de elementos que hacen de esta actuación una obra realmente divertida.

De este modo, la compañía nos muestra cómo los comportamientos humanos pueden llegar a beber de los animales, rozando la irracionalidad, haciendo eco de esa deshumanización tan presente en la sociedad posmoderna, sin dejar de lado las jerarquías de poder que la caracterizan. Todo ello con un toque de humor.

“Las compañías de danza, como sabemos, por la covid, estamos en una situación hiperprecaria y Bucles se ha volcado con el arte local y ha intentado darle una oportunidad a las compañías que hay en Valencia ahora”, nos cuenta Manel Ferrandiz, uno de los bailarines. El Festival Circuito Bucles supone, por lo tanto, no solo una gran oportunidad de acercar la danza al público, sino también una gran oportunidad para los propios intérpretes.

Por otro lado, encontramos también en este festival un acercamiento al público más joven, a través de la iniciativa ‘Nanobucles’. Este sábado 31 de octubre, hemos podido asistir, en la Sala Carme Teatre, a una de las actividades incluidas en este ciclo: la actuación ‘Marrrr’, de la compañía La Lola Boreal, formada por Helena Gómez, Aurora Diago, Noelia Arcos y Marta García. Como su propio nombre indica, el protagonista de la obra era el mar, pero no un mar cualquiera, sino un mar de plástico.

La pieza, surgida a partir de una iniciativa de reducción de plástico llevada a cabo por la compañía, lograba, mediante una armoniosa combinación de luces, sombras, texturas, sonido y danza, evidenciar el actual problema surgido a raíz del consumo irresponsable de plásticos que sufren muchos de nuestros mares y océanos.

La escenografía inicial era impactante. Creada a raíz de un conjunto de plásticos unidos entre sí teñidos por los reflejos de las luces, turquesas y azules, aparecía, dentro de la sala del teatro, el mar ante nosotros. Así, gracias al suave movimiento que le otorgaban los ventiladores y a la música instrumental cíclica que inundaba el espacio, el espectador quedaba anonadado ante el suave movimiento de las olas.

La gran variedad de recursos empleados, como la inclusión de breves fragmentos de canciones conocidas o la proyección de vídeos en los que aparece la propia protagonista, así como la apelación directa al público, llama la atención del espectador.

Con un lenguaje propio de la danza contemporánea, las tres bailarinas luchaban contra el plástico, atrapadas por el violento balanceo del agua y los residuos presentes en ella. La narratividad que ofrece la danza de La Lola Boreal permite al espectador pasar por diferentes estados anímicos, desde la tranquilidad de un día soleado hasta la tensión de estar atrapados por un plástico que tardará largo tiempo en deshacerse. Una interesante reflexión sobre la importancia de los ecosistemas marinos y el peligro que una acción tan sencilla como lanzar un plástico al suelo puede suponer para el planeta.

El festival Circuito Bucles continuará celebrándose hasta el 8 de noviembre.

Danza
Marrrr’, de la compañía La Lola Boreal. Fotografía cortesía del Festival Circuito Bucles Danza.

Milagros Pellicer

«El arte es una cuestión de vida o muerte»

Marina Abramović | Masterclass online
Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC)
‘FOCUS’ | 35ª Mostra de València
28.10.2020
Viernes 30 de octubre de 2020

La destacada artista performativa Marina Abramović impartió el pasado miércoles 28 de octubre una masterclass en València, gracias a la colaboración del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) y la Mostra de València. La masterclass, que se desarrolló mediante una videoconferencia, tuvo como moderador a Massimo Lechi, crítico cultural italiano. El evento se ha formulado como un recorrido por la trayectoria artística de Abramović, en la que conceptos como riesgo, dolor, espiritualidad, energía, vida y muerte han estado muy presentes.

Marina Abramović habla, en primer lugar, sobre su infancia, y cuenta el gran peso que esta ha tenido en su trayectoria artística posterior. La artista nació en la antigua Yugoslavia y se crió en un ambiente militar, por lo que la disciplina y determinación han estado presentes en su vida desde una edad muy temprana. “Solo sabía que si quería sobrevivir en este ambiente, tendría que crear mis propias reglas”, afirma Abramović.

Y así lo ha hecho. Ya desde pequeña, comenzó a crear sus propias normas, como cuando se subió a una silla en la iglesia para beberse el agua bendita destinada a santiguarse. Lo que parecía la insaciable curiosidad de una niña no era más que el espíritu latente de una gran artista de la performance.

Un instante de la retransmisión online de la masterclass de Marina Abramović en el Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC).

La performance, durante su juventud, era considerada una destrucción del arte: la sociedad, lejos de valorarla como una forma artística, pretendía eliminarla. Marina Abramović sufrió duras críticas, pero no se dejó amedrentar: “Tienes que hacerlo durante un largo, largo, tiempo sin ningún tipo de beneficio”. Abramović muestra la importancia que tiene creer en uno mismo, la determinación y la constancia que hay que poner en los proyectos que se quieren sacar adelante.

Hay dos palabras que definen, en gran parte, el trabajo de la artista: ritual y repetición. Son estos conceptos los que la han llevado a establecer un método que le permite desarrollar un nuevo state of mind o estado mental, un cambio en su manera de concebir lo que la rodea. Pone, por ejemplo, el movimiento de abrir y cerrar una puerta: no entra ni sale, simplemente la abre y la cierra tantas veces que pierde conciencia de lo que está haciendo y logra, así, alcanzar este nuevo estado mental. Se traslada, de este modo, a una nueva dimensión, a otra galaxia con posibilidades infinitas.

Pero, ¿qué fue lo que llevó a Marina Abramović a dedicarse al arte de la performance? La artista nos habla de las nubes, de cómo solía estudiar sus sombras, sus proyecciones… Uno de los días que fue al campo a estudiar las nubes, el cielo estaba despejado y, de repente, lo cruzaron unos aviones militares creando diferentes formas a partir de sus estelas. Fue este un punto de inflexión en su carrera: ¿por qué estudiar pintura pudiendo trabajar con el cielo, con el agua, con el fuego y su propio cuerpo? Abramović decidió, en ese momento, entregarse en cuerpo y alma a la performance.

El ‘Manifiesto Artístico’ de Marina Abramović, presentado en la Bienal de la Performance de Buenos Aires de 2015, muestra los principios por los que se rige tanto su vida como su arte. Lechi ha encaminado la entrevista teniendo en cuenta dicho manifiesto. Así, le ha preguntado por diversos aspectos, entre los que destacamos el autocontrol sobre su trabajo, uno de los principios presentes en este. Abramović explica que un artista no puede tener control completo sobre su vida, sin embargo, sí debería tenerlo sobre su arte.

Vida o muerte
Marina Abramović en ‘Homecoming. Marina Abramović and her children’ (2020), del cineasta serbio Boris Miljković. Fotografía cortesía de Mostra de València.

No obstante, esta concepción no ha sido siempre así. Una de las performances más polémicas de la artista fue ‘Rhythm 0’ (1974), una acción en la que Marina Abramović tomó un papel pasivo y otorgó todo el protagonismo al público, que disponía de una serie de objetos dolorosos y placenteros para utilizarlos sobre ella a su propio gusto. La artista puso el destino de su vida en las manos de un público desconocido y, reconoce, que fue una performance arriesgada.

Abramović nos habla de su concepción de arte, que está estrechamente entrelazada con la vida y la muerte: “El arte es una cuestión de vida o muerte”, cita Abramović. Un verdadero artista pone su vida en la obra, se entrega a ella, y eso es lo que Marina hizo en ‘Rhythm 0’: “Estaba dispuesta a morir”. La artista entregó el poder sobre su cuerpo al público y esto la llevó a realizar, en 2010, su performance retrospectiva ‘The Artist is Present’, una performance muy emotiva en la que el público también tenía un importante papel, aunque no tan arriesgado como en ‘Rhythm 0’: el público debía sentarse frente a ella y mirarla a los ojos durante un tiempo indefinido.

Esta idea parte de uno de los principios de Abramović, que se centra en la relación entre artista y público, en dar y recibir. ‘The Artist is Present’ fue una muestra de amor incondicional, la forma más pura de amor, según la artista, ya que se profesa hacia un completo desconocido, y es esta una de las energías principales que sintió a lo largo de la performance.

En el otro lado de la balanza, encontramos el dolor, otra constante en el arte de Marina Abramović: “Un artista debe sufrir y del sufrimiento surge el mejor trabajo”, afirma la artista en su manifiesto. Abramović distingue entre dolor y depresión, y explica que el artista debe buscar el dolor, pero no la depresión. El dolor forma parte del proceso creativo “De la felicidad no se crea ningún gran trabajo, porque la felicidad es un estado que no se quiere cambiar”.

El trabajo de Marina Abramović se puede definir como auténtico, tal y como se aprecia en la comparación que realiza entre performance y teatro: la performance es algo real, que busca un lenguaje personal, mientras que el teatro es una realidad falseada. Ambas son formas artísticas muy potentes, simplemente, son distintas.

La masterclass termina con una reflexión sobre la muerte. Abramović habla de artistas que han hecho del escenario de su muerte una performance en sí misma, como fue el caso de Yves Klein; sin embargo, para ella, la obra máxima de un artista debe ser su funeral. La muerte es realmente un despertar tras el largo sueño que es la vida. Y así aconseja afrontarla la artista: “Debes morir sin miedo, sin enfado, y de manera consciente”.

‘FOCUS’, la sección de la Mostra de València dedicada a Marina Abramović, ha proyectado ‘Homecoming: Marina Abramović and her children’, un documental de Boris Miljković, ‘Marina Abramović: la artista está presente’, un documental de Matthew Akers y Jeff Dupre, además de una serie de perfomances de la artista como ‘Confession’, ‘Spirit House: Luminosity’, ‘Rhythm 0’ o ‘Art must be beautiful, artist must be beautiful’.

Milagros Pellicer

Jóvenes talentos en CortoComenius

XIV edición del festival de cortometrajes CortoComenius
Del 13 al 23 de octubre
Miércoles 28 de octubre de 2020

La XIV edición del festival de cortometrajes CortoComenius ha tenido lugar entre el 13 y el 23 de octubre de 2020. El festival, organizado por la Associació Cultural Juan Comenius, tiene como objetivo dar visibilidad a jóvenes creadores valencianos en el ámbito audiovisual.

Supone, por lo tanto, una vía de difusión y apoyo a estos jóvenes talentos y, con ello, a la cultura local valenciana, pues una de las condiciones para poder presentarse al festival es haber nacido o ser residente en la Comunidad Valenciana. El festival está respaldado por la Generalitat Valenciana, l’Institut Valencià de Cultura y l’Ajuntament de València, entre otras entidades.

CortoComenius cuenta con una ‘Sección Oficial’, destinada a jóvenes valencianos menores de 30 años, y con una ‘Sección No Oficial’, en la que el límite de edad de los participantes no está estipulado. El festival reparte 1.800 € entre los ganadores de la ‘Sección Oficial’, además de menciones a mejor guion, montaje, sonido, banda sonora, actor, actriz y dirección de fotografía. La ‘Sección No Oficial’ no recibe premios, pero supone una gran oportunidad para que los participantes puedan darse a conocer. CortoComenius es, por ende, una muestra de los mejores cortometrajes valencianos.

Además de estas dos secciones, existen otras tres previas al inicio del festival: la ‘Sección Cartel’, cuyo ganador ha sido Mario Cañizares; la ‘Sección Proyectos’, en la que han sido premiados ‘Retazos’, de Verónica Gurrea, ‘Flora’, de Tania Lara y ‘Jo, Júlia’, de Joel Rodríguez; y la ‘Sección Cabecera’, cuya ganadora ha sido Aroa Villanueva.

Cabe destacar que el festival, que homenajea en la presente edición a José Luis Cuerda, lleva a cabo una iniciativa desde hace tres ediciones para acercar las proyecciones a los pueblos más pequeños de la Comunidad Valenciana –CortoComenius Itinerante–, que, en este caso, se ha realizado en Gaibiel. CortoComenius, además, ha organizado un taller impartido por Lucía Alemany, directora de ‘La inocencia’, ganadora a mejor película y dirección de los II Premis de l’Audiovisual Valencià.

Detalle de un instante de la gala de clausura del festival. Fotografía cortesía de CortoComenius.

Hemos tenido el placer de asistir a la proyección de la ‘Sección Oficial’, realizada este año en los Cines Babel y organizada por Pau Romero. Los cortometrajes seleccionados han sido ‘Las llamas del sol’, de Pepe Sapena; ‘Madrid-Estocolmo’, de Carmen Kaltchev Soto y Antonio Ledesma; ‘Preferences’, de Sergio Luna; ‘Dos mundos’, de Iván F. De Córdoba; ‘Souvenir’, de Luís Ortí; ‘Entrevista doble’, de Jaume R. Lloret; ‘Capricho’, de Álvaro G. Company y Andrea Trepat Fabregat; ‘Delirio’, de Pablo Bautista; ‘Jo, Júlia’, de Joel Rodríguez; y ‘El amor es una especie de guerra’, de Agus Tín Solsona.

Tras su proyección, llevada a cabo respetando todas las medidas de seguridad, hemos tenido la posibilidad de entrevistar brevemente a algunos de los directores y productores seleccionados, que nos han hablado de su trayectoria profesional y de los cortometrajes aquí presentados.

Agus Tín Solsona, director de ‘El amor es una especie de guerra’, destaca la oportunidad que supone CortoComenius como vía de reconocimiento en el mundo audiovisual: “Comenius nos ha dado un impulso”. “El montaje es otra forma de dirigir y reescribir una historia”, por ello Agus Tín ha montado, además de dirigido su cortometraje: “Quiero transmitir mi visión al mundo”; ese es su principal objetivo al enfrentarse a cualquier proyecto audiovisual.

Fotograma del video homenaje al cineasta José Luis Cuerda. Imagen cortesía de CortoComenius.

Carlota Lloret, productora junto a Aida Tercero de ‘Delirio’, dirigido por Pablo Bautista, nos cuenta cómo se desarrolló la grabación de este cortometraje seleccionado, en apenas 48 horas: “Va ser pensat i fet”. La obra, una crítica a la visión impuesta por la sociedad sobre las relaciones románticas, rompe la cuarta pared y se acerca al espectador, entablando un monólogo de cara al público en el que este se siente partícipe.

Iván Fernández de Córdoba, director de ‘Dos mundos’, nos habla de la relación entre este cortometraje y ‘Un lugar’, el cortometraje que dirigió en 2016, premiado en la X edición del festival CortoComenius y en Hispasat 4K San Sebastián, además de candidato a los Premios Goya de 2018. Es “una segunda parte libre” que, lamentaba, no pudo retocar completamente, pues estaba previsto repetir un par de secuencias que no pudieron repetirse debido a la crisis sanitaria.

La covid-19 también ha afectado a la industria cinematográfica: “Para mí ha sido un mal año en general, pero sí que es verdad que a partir de que levantaran el confinamiento se ha activado el sector audiovisual muy de golpe”, afirma Iván. Finalmente, nos cuenta la clave de su éxito, la constancia, y anima a todos aquellos que se estén iniciando en este mundo a no rendirse ante los obstáculos.

Luis Ortí, director del cortometraje ganador de la XII edición de CortoComenius, ‘El Rebaño’, es también el director de ‘Souvenir’, cortometraje de terror que cerraba el acto de este año. “Tenso e intenso”, así define Luis esta nueva propuesta audiovisual seleccionada en 30 festivales y ganadora de 5 premios. Con mucho entusiasmo y muchas ganas, nos comenta que está preparando proyectos nuevos, que esperamos poder ver pronto.

Hemos podido, además, entrevistar a Verónica Gurrea, ganadora de uno de los premios de la Sección Proyectos con ‘Retazos’. El proyecto, que formaba parte del TFC de Verónica, pudo llevarse a cabo gracias a la compensación económica que otorgaba el premio obtenido. “Ha sido una grandísima oportunidad que nos ha dado CortoComenius”, nos cuenta Verónica, que se refiere al festival como “un punto de apoyo para poder iniciarnos en el mundo audiovisual”.

La gala de clausura se ha realizado vía online en el canal de YouTube de Comenius Centre Educatiu. En primer lugar, la directora del centro educativo Ana Llorens y el coordinador del festival, Pau Romero, han otorgado el premio honorífico a Daniela Chaparro Villar. El jurado, compuesto por Leticia Argudo, Héctor Ferrández, Eva Vizcarra, Marco Huertas y Òscar Bernàcer, ha otorgado el primer premio a ‘Las llamas del sol’, dirigido por Pepe Sapena, y el segundo premio a ‘Dos Mundos’ dirigido por Iván Fernández de Córdoba. El tercer premio ha sido elegido por el público, y otorgado a ‘Delirio’, dirigido por Pablo Bautista.

Las menciones ganadoras han sido las siguientes: mención a la mejor banda sonora para Mario Pina por ‘Souvenir’; mención al mejor montaje para Iván Fernández de Córdoba por ‘Dos mundos’; mención a la mejor actriz para Luna Fulgencio por ‘Capricho’; mención al mejor actor para Abdelatif Hwidar por ‘Dos Mundos’; mención al mejor guion para Ángel Gascó y Belén Sevillano por ‘Las llamas del sol’; mención a la mejor fotografía para Clara Ros y Patrick Knot por ‘Las llamas del sol’; y mención al mejor sonido para Arturo Salom por ‘Dos Mundos’. En la ‘Sección Proyectos’ se ha otorgado una mención especial a Sergio García y Aitana Aliaga por ‘Jo, Júlia’ como mejores técnicos.

Enhorabuena a los ganadores y mucha suerte a todos los participantes en sus próximos proyectos.

Milagros Pellicer