Los Murmullos de las Piedras. Casa de Velázquez

#MAKMAArte
‘Los Murmullos de las Piedras’
Isabel Muñoz, Regina Quesada, Nicolás Combarro y Camille Zéhenne
Casa de Velázquez
Paul Guinard 3, Madrid
Hasta el 12 de mayo de 2024

“Este pueblo está lleno de ecos. Tal parece que estuvieran encerrados en el hueco de las paredes o debajo de las piedras”. Con esta cita de Juan Rulfo abre la exposición ‘Los Murmullos de las Piedras’ en la Casa de Velázquez de Madrid, en la que obras de Isabel Muñoz, Regina Quesada, Nicolás Combarro y Camille Zéhenne rescatan, desde la intersección entre el arte y la arqueología, la vida de las piedras.

Isabel Muñoz, Premio Nacional de Fotografía en 2016, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y madrina de la actual promoción de artistas en residencia en la Casa de Velázquez, se ha visto inspirada por el yacimiento neolítico de Göbekli Tepe, un lugar de culto cargado de simbolismo y espiritualidad que la ha llevado a conectar con el más allá a través de sus fotografías.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Casa de Velázquez (@casadevelazquez)

Los murmullos de las piedras esculpidas del yacimiento se hacen presentes en las fotografías de Muñoz, que dan voz a tres tótems con un pedestal de arena que nos recuerdan el arraigo material de lo espiritual. Es así como la artista logra esculpir la luz, a través de una investigación que conlleva un juego de espejos y reflejos de la piedra sobre el agua a la luz de la luna; un juego de distancias que se vuelve emocional, en el que lo inconmensurable se torna tangible.

Esta transgresión del dualismo entre presente y pasado, materia y espíritu, está latente en la obra de los tres artistas en residencia que participan en la exposición. Regina Quesada investiga la conexión cíclica entre el ser humano y la tierra a través de una aplicación gráfica de las ‘Prácticas de Sí’ de Foucault.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Casa de Velázquez (@casadevelazquez)

Construye, de este modo, un imaginario topográfico lineal fundamentado en el carácter atemporal de la piedra. ‘Inhumación del Patrimonio’ se muestra, así, como un proyecto con una visión háptica contemporánea en el que el vacío y la huella se entrelazarán para generar un pensamiento poético reflexivo.

La memoria pétrea plasmada en los dibujos de Quesada se presenta de manera situada en ‘La materia de la amnesia’, el proyecto presentado por Nicolás Combarro. Este proyecto, de carácter fotográfico, se centra en las arquitecturas de represión españolas –de entre 1936 hasta 1977– y francesas –de entre 1938 hasta 1945–.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Casa de Velázquez (@casadevelazquez)

La luz, que Muñoz empleaba para esculpir lo espiritual, cobra aquí también una especial relevancia, pues sirve al objeto de revelar, en el sentido de desvelar, muchas de estas construcciones que se han constituido como estructuras de la memoria, para, de esta manera, rescatar sus historias del olvido.

De camino a la última de las salas que da cierre a la exposición, nos encontramos con la reproducción de La Dama de Elche que dio a Camille Zéhenne el impulso para crear una película en 16 mm que nos habla de desenterrar un deseo y de hacernos cargo de su fantasma.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Casa de Velázquez (@casadevelazquez)

En ‘Las Damas’, Zéhenne recurre a los espectros que vuelven presente la ausencia de aquel cuerpo que encarna el deseo reprimido de una mujer por otra mujer, un deseo lésbico que la lleva a replantearse el papel de la mirada: “¿A los ojos de quién acontece el acontecimiento?”. Mujer que mira y mujer que es mirada resultan en una identificación ambigua que la artista resuelve en la siguiente pregunta: “¿Quiero ser como ella o acostarme con ella?”.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Casa de Velázquez (@casadevelazquez)

La pieza audiovisual va acompañada por un fanzine en el que la artista entra en diálogo con textos de Maillard, Ramajo y Derrida, alineando el psicoanálisis con la arqueología y creando un relato que resulta, a la par, personal y universal.

Los murmullos de la piedra que conforma la Dama de Elche, las arquitecturas de los campos de concentración, cárceles y fosas comunes, las huellas del ya mentado imaginario poético-topográfico y los tótems de alto valor espiritual nos hablan de vidas que no pudieron ser; vidas que desean, pero que todavía son reprimidas; vidas que han sido liberadas y que vuelven a la piedra como arraigo material, para dar un lugar a la memoria, para hacerla presente evocando un espacio-tiempo único con vistas a superar un silencio impuesto, y que las llevan a constituir, con todo ello, una arqueología del presente.